CAPITULO 5
Nada más llegar a la mansión, Draco se encerró en su habitación por orden de su padre. Era una costumbre de Lucius comportarse así cuando se enfadaba de verdad y en esos momentos era cuando Draco realmente lo temía. Lucius nunca gritaba, era una forma demasiado escandalosa de mostrar su enfado y, todavía menos, en público. Al contrario, el se comportaba de una manera fría y serena, dando la apariencia de que tenía todo bajo control. Lo peor venía cuando había tenido tiempo de reflexionar las cosas fríamente.
De momento el castigo había sido muy débil. Lo había mandado a su habitación y le había prohibido salir hasta nueva orden. Los elfos le llevarían la cena allí y no podía recibir ninguna visita. Esto no era gran cosa para Draco, acostumbrado ya a pasarse semanas enteras sin salir de allí. No era la primea vez que lo castigaban de esa forma y tampoco sería la última si todo continuaba igual.
Aún así, le sorprendía que no se hubiera preocupado en saber quien era el padre del niño que esperaba. Pero mejor así. Tampoco hubiera sabido que responder. No podía decir el nombre de verdad y tampoco podía inventarse uno. Lo mejor era no decir nada.
Pasó una semana antes de que Lucius se decidiese a hablar con su hijo sobre el tema gracias a la insistencia de Narcisa que veía la situación con algo de preocupación. Era una mujer fría que pocas veces dejaba ver sus sentimientos, pero eso no quitaba que amase a su hijo más que a nada en el mundo. Ella era de la opinión que la vida ya había castigado bastante a su hijo envolviéndolo en aquella situación y que lo que sus padres tenían que hacer ahora era ayudarle. El problema era convencer a Lucius.
Le dolía ver a su hijo allí encerrado. Sabía lo duro que tenía que ser para un joven de su edad encontrarse metido en aquel problema. No negaba que Draco fuera el culpable de verse en esa situación, pero ahora lo importante era la salud de su hijo y del bebe.
-No entiendo como ha podido pasar, Draco. Siempre te considere una persona responsable. ¿A caso no has aprendido nada de lo que te hemos enseñado todos estos años¿Qué vamos a hacer ahora¿Qué va a decir la gente? Si lo que pretendías era montar un espectáculo, podrías haber esperado a ser mayor de edad.
-Lucius, por favor.- intentó clamarlo Narcisa.- No creo que lo hiciese con esa intención.
-Jamás pensé que pudiera ocurrir esto. ¿Cómo iba a pensar que podía quedarme embarazado tan fácilmente?
-Pos haberlo pensado antes de acostarte con otro chico. No puedo creer que tenga un hijo maricón y encima embarazado. Eres una desgracia para esta familia. ¿Quién es el padre?
-No lo se.- mintió tras unos segundos de silencio.
-¿Qué no lo sabes?
-Estábamos en una fiesta.- empezó a explicar siguiendo la historia que se había inventado para cuando llegara este momento.- Debimos beber más de la cuenta.
-Ya sabía yo que no deberías ir a ese estúpido colegio, dirigido por esos ineptos de profesores que tenéis. No puedo creer lo que me estás contando...
-Lucius
-No intentes defenderlo, Narcisa. Todo es culpa tuya. Yo he educado a mi hijo como un buen Malfoy y tú solo lo has consentido estropeando mi trabajo.
-¿Cómo te atreves a echarme esto en cara?- le gritó la mujer.- ¿Qué tú lo has educado? No me hagas reír. Tú nunca has estado en casa. Todo lo he tenido que hacer yo. Únicamente sabes gritar y poner castigos, pero a la hora de la verdad nunca estás para lo que se te necesita.
-No me hables así si sabes lo que te conviene, Narcisa.- susurró el hombre amenazadoramente.
La mujer no volvió a decir nada. Hasta ahora su marido nunca le había hecho nada, pero sabía de lo que era capaz cuando se enfadaba. Era mejor no tentar a su suerte.
Lucius se fue de la habitación en silencio. Y madre e hijo se quedaron allí, mirándose el uno al otro sin saber que decirse. Finalmente, Draco bajo, avergonzado, la cabeza.
-¿Tú piensas lo mismo que papá?
-No se que pensar, la verdad.- contestó la mujer calmadamente.- No me molesta que te acuestes con otros chicos, aunque tampoco me agrada, y no me sorprende que no pensarás que esto pudiese pasar... es algo muy poco común... Por otro lado, se que nos estás engañando. Hay algo que no nos quieres contar.
-Os lo he dicho todo.
-No. no se sabe mucho de los embarazos masculinos, pero hay algo que si se sabe y es que solo se puede concebir si hay amor en medio. No me creo que te quedaras embarazado en una fiesta por culpa de una borrachera.
-...-
-¿No me vas a decir quién es el padre?
-Ya te he dicho que no le se.
-No me engañes, Draco. Yo voy a ayudarte porque te quiero y eres mi hijo, pero quiero saber la verdad.
-No puedo. No me hagas decírtelo, te lo ruego.- pidió lloroso.- Por favor. No quiero que le pase nada.
-Es Snape¿verdad?- Draco abrió los ojos desmesuradamente al oír el nombre. Solo ese gesto le valió a Narcisa para comprobar que sus sospechas eran ciertas.
-¿Se lo vas a decir a papa?- preguntó temeroso.
-No. no se lo tomaría nada bien, mejor que no se entere.
-¿No vas a decir nada? Dime que es lo que piensas. Necesito saberlo.
-Draco, él podría ser tu padre.
-Sí es por la edad no te preocupes. A mi no me importa. Yo lo amo y el me ama, eso es lo único importante
-No todo es tan fácil y tú lo sabes. No basta solo con amarse.- dijo con una sonrisa triste.- Se que Severus tiene que amarte, sino no te hubieras quedado embarazado, pero no es alguien para ti Draco. Él solo te va a traer problemas.
-Me da igual. Yo quiero estar con él. Superaremos esos problemas. Soy un Slytherin¿recuerdas, los dos lo somos, y siempre conseguimos lo que nos proponemos. Y yo lo quiero a él.- dijo en un tono que Narcisa se estremeció.
-No se que decirte para convencerte... Me da miedo lo que es capaz de hacer tu padre cuando se entere.
-No le temo, mama. El no podrá hacer nada para separarnos.
-Créeme que si de verdad lo quiere, lo logrará.
-¿Me apoyarás en esto?
-Haré lo que pueda, no me pidas más. Por muy enfada que pueda estar contigo, solo quiero que seas feliz. Por lo menos que lo sea alguien en esta familia. No quiero que te conviertas en alguien como tu padre. Es bueno saber que eres capaz de amar y luchar por ello. Tu hijo estará orgulloso de su padre. Además, Severus es una buena persona, merece ser feliz después de todo lo que ha sufrido.
-Mama, yo estoy orgulloso de que seas mi madre. Siempre pensé que no te importaba lo suficiente, pero ahora me doy cuenta que estaba equivocado. Te quiero.
-Yo también hijo mío.
Narcisa lo abrazó con los ojos llorosos antes de marcharse de allí. Corrió hacía su habitación y se encerró. Allí lloró por su hijo y su futuro incierto. Lloró por su falso matrimonio. Lloró por la persona que durante muchos años había amado y se alegró de saber que por fin había encontrado a alguien que lo hiciese feliz, aunque esa persona fuese su hijo y no ella.
Continuará...
Nota: No es un gran capitulo y ha quedado algo corto, pero prefería poner por separado esta escena. Me ha costado mucho escribirlo y al final no ha quedado como quería, pero supongo que servirá. Ahora ya sabemos mejor que piensan los futuros abuelitos. Narcisa me ha quedado un poco extraña, pero es como siempre me la he imaginado, así o una mujer cruel y despiadada. Supongo que en esta historia quedaba mejor la mujer fría y maternal a la vez.
En el próximo capitulo, Draco ya vuelve a Hogwarts con todo lo que comporta. Y se abren votaciones, que quereís que sea niño o niña, la verdad es que no me decido.
Gracias a los que siguen la historia y sobretodo a quien se toma la molestia de dejar un mensaje, que son poquitas personas. No voy a amenazar con no seguir escribiendo si no recibo reviews, porque entiendo que da mucho palo, eso me pasa a mi. Me conformo con ver que cada día el numero de gente que visita esta historia va creciendo :). Gracias a todos.
