Greetings :D
Ya desde hace tres días que traduje esto, pero por dios que no he tenido tiempo de subirlo. Ahora por fin puedo sentarme en paz frente a mi laptop, y bueno de verdad que no me gusta hacer esperar (aunque no parezca) jeje, asi que aquí lo tienen, el capítulo que me hizo matarme de la risa cuando lo leí en alemán y aun no se porque, ahora que lo releo... no es que tenga muchos chistes tampoco...(tengo que investigar más mi subconsciente).
Bueno, bueno, la historia la escribió Fervesco usando los personajes de J.K. Rowling (ya, con esto nadie me demanda), yo lo traduje nomas, yipiii.
Ojala que no tenga muchos errores... disfruten locas(os).
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0
Misión: La revancha es una perrada
Bueno, esto ni se acerca a lo divertido que pensaba que iría a ser. Es la última noche en la escuela y la fiesta de despedida para los del séptimo año está en su punto más animado alrededor mio en la Gran Sala. Ahora, seguro pensarían que con tres hombres obviamente persiguiéndome, aunque normalmente tras puertas cerradas, me estaría divirtiendo en esta fiesta como nunca, en la cual los nombrados tres hombres se hayan presentes? No. No, lo único que hago es estar sentada en la mesa Gryffindor , la cual pusieron a la pared y me torturo a mi misma observando a mis compañeros de clases los cuales intentan no coger en publico. Como sea, tal vez esté exagerando un poco, ¿pero tengo que ver como Neville le mete la lengua a Parvati hasta la garganta? En serio, ¿No pueden respetar mi cena?
Da igual, he estado tratando de no mirar tan obviamente ni a Remus, Sirius ó Snape. ¡De verdad!
Deja de engañarte, Herm, si no los has estado mirando fijamente, como sabes que justamente ahora Sirius está conversando atentamente con la profesora Trelawny, Lupin bailando con McGonagall y aquel bastardo, me refiero a Snape, está hablando con el Señor Malfoy acerca de algo, que seguramente no me gustaría saber a juzgar por la seriedad y malvadas miradas que lanzan alrededor del cuarto.
Bah. Estoy bien. En serio. ¡¡En serio!!
Bueno, lo estaría, si los tres, TODOS ellos, no estuvieran ignorandome por completo. Reciví una breve sonrisa de Remus, un rápido hola de Sirius y una mirada de Snape. Esa fue toda mi interacción humana de la noche a salvo de los intentos de Neville por sacarme a bailar.
Me rindo. Me voy. Podría aprovechar la noche mil veces mejor revisando todo mi equipaje y después retirándome un rato a la biblioteca. Si, eso suena bien, Herms, trato hecho.
Me pongo de pie, y por más que me oponga a volver a mirarlos, no puedo evitar lanzarles unas miradas a cada uno de ellos mientras atravieso la sala. Lupin me mira y asiente, Sirius me da una pequeña sonrisa… Los ojos de Snape se fijan en mí por un breve momento y luego se clavan a otras partes. Genial. Fabuloso. Estoy bien. En serio.
Ahhhhh, mucho mejor. No estoy diciendo que esto remplace mis planes anteriores para esta noche, pero mi querido amigo Hogwarts: Una Historia´es lo mejor que obtendré este día. Aun mejor, a parte de que el libro sea prohibido, me he escabullido en la sección prohibida solo por la aventura de hacerlo y me he enrollado al lado del brazo del sofá.
Volviéndome a mentir. Esto no está mejor. Solo me está dando tiempo para reflexionar acerca de Sirius y Trelawny, y que Merlin me perdone, … de Lupin y McGonagall. Tal vez se dieron cuenta que no soy nada más que una estúpida estudiante, la cual no merece su atención… y en el caso de Snape… bueno, no se, pero se le veía bastante cómodo junto a Malfoy… .
"¡¿Y que piensa que está haciendo?!"
Mi cabeza se despega del libro para hallarme mirando a un bastante enojado Severus Snape. Meh.
"Estoy teniendo una fiesta privada." Le digo bruscamente, y vuelvo a mi libro. "Ya que no parecía ser requerida en la Gran Sala."
"Se pone algo exigente, ¿No es así?" Su voz calmada me jode aun más.
"¡Usted me dijo que me amaba!" Oh querida, Herms, tomarte media botella de vino en tu cuarto antes de bajar aquí no fue una buena idea.
Snape resopla. "Por Merlin, Miss Granger, debería saber que no debe oir las palabras de un hombre durante…"
"Como sea."
Una mano golpea mi libro abierto, empujándolo lejos de mi cara y clavandolo en mi regazo. "¡Usted ha roto las reglas de la escuela, Miss Granger!"
Se oye una pequeña tos por detrás de Snape. "No Severus. No lo ha hecho." Ahí está parado Lupin y detrás suyo, Sirius.
"¡Ella está sin permiso en la sección prohibida!" Les ladra Snape.
" Ya no es una estudiante," responde Lupin, golpenado su reloj con un dedo. Veo el reloj de la pared, y realmente, son las doce y cuarto.
"¡Bueno…bueno!" Dice Snape, poniéndose inusualmente malhumorado. "¡Nadie habla conmigo de esa manera!"
Su cara a centímetros de la mía, sus ojos ardiendo.
"¿Y que es lo que piensa hacer al respecto?" Pregunto de lo más dulce.
Entonces sus labios están sobre los mios, su cuerpo me clava bruscamente al sofá. Es un beso endemoniado, exigente y controlador. ¡Excelente! La ferocidad magulla mis labios, su lengua entra con vigor en mi boca, enredándose con mi lengua. Lo siento, Severus, pero esta noche jugamos a mis reglas. Sin previo aviso, empujo sus hombros al sofá, clavandolo en el con mi propio peso – bueno, estoy segura que podría moverse si lo quisiera, pero cuando abre sus ojos para mirarme sorprendido, creo haber ganado esta ronda, aunque solo haciendo trampas. Ahora intenta rebajarme con la mirada. Hoy no. Hoy soy yo la que manda. ¡Vean esto, chicos! "¡Mis reglas!" Le siseo a Snape, el cual parece medio divertido ante este arrebato, pero dispuesto a jugar por el momento.
Y con esta idea en la cabeza, observo a Sirius y a Lupin por sobre mi hombro. "¿Bueno, se van a quedar mirando ahí toda la noche?" Ambos se miran, y después a mí. Y es entonces que me doy cuenta – ¡Están esperando a mis ordenes! ¡Oh bendita sea yo! La noche se está animando, dos hombres perfectamente listos y a mi disposición, y uno que parece que lo va a tolerar por un tiempo. ¿Puede ser la vida mas bella?
"¡Desvestirse!" Demando, y le regreso mi atención a Snape.
"¿Se divierte, Miss Granger?" Se burla Snape de mí.
"Usted no se encuentra en la posición para criticarme, Severus. ¿Quién está hechado en el sofá, atrapado por una indefensa chica de diecisiete? En serio, pensaba que tenia más poder e inteligencia que esto!"
El rostro de Severus se ha puesto blanco de la ira, y ahora que intenta pararse, jalo mi varita de mi toga y la apunto a la punta de su nariz perfectamente larga. "Vaya posición en la que se encuentra, ¿no le parece?"
Sirius se ríe entre dientes y recibe una mirada mortífera por parte de Snape – la mirada que reserva para los niños de primero y Neville Longbottom – seguido por un destructivo vistazo al, ahora desnudo, torso de Sirius. De alguna forma, mientras observo su musculatura, logro que mi varita se mezca solo un poco de la nariz de Snape, pero cuando me doy cuenta que Lupin también se ha deshecho completamente de su ropa, se me cae la varita al pecho de Snape. Dios, ¡Si que soy una pequeña bruja feliz!
Al parecer Snape y yo estamos un poco en desventaja. Curiosamente, Snape parece entrar más o menos en pánico cuando agito mi varita hacia él, pero aun más curioso parece ser que se encuentre más relajado al darse cuenta que tan solo le he quitado la ropa. No la puedo dejar puesta, no podría funcionar. Con un hechizo me despojo de la mia y miro a Snape oscuramente. "¿Va a ser un buen chico si guardo la varita?"
Pobre Snape. Sumamente ansioso entre obtener lo que quiere (¡Al menos me imagino que una maldita buena cogida es lo que quiere!) y admitir que se encuentra absolutamente bajo mi control.
"Veremos, Miss Granger."
Lo suficientemente cerca. Tiro mi varita sin cuidado al suelo, y cuando mi cuerpo se mueve, disfruto la sensación de la desnuda piel de Snape, tensa bajo la mia, su caliente y duro pene presionandose en mi estomago y el pequeño e incontrolado movimiento de sus caderas. Recorro su desnudo pecho con las manos y tiemblo en expectativa. Se perfectamente lo que voy a hacer con Snape, y se que lo odiará y amará al mismo tiempo… no me puedo imaginar que Snape sea uno de los que le gusta tener a sus mujeres encima – ¡Que pena! Pero que hago con Remus y Sirius… hmmmmmmm… .
"Remus," digo, atreviendome a mirar hacia atrás, en su dirección. Si, sigue sumamente encantador. "Sientate." Gesticulo bruscamente al piso al lado del sofá, por la cabeza de Snape, donde lo tendré bien en vista. Me mira interrogante, después hace lo que le pido al darse cuenta que no le doy más información. Su espalda da al sofá, sus antebrazos descansan sobre sus rodillas. Perfecto. La mirada de vivo deseo que me lanza es aun mejor – pobre hombre, ha estado esperando una semana para tenerme… podrá esperar un poco más. Sin embargo aun no me he convertido en toda una perra…"Sirius, dale algo a Remus para que tenga que pensar." Miro sugestivamente a la boca de Sirius y luego a Remus.
Sirius se dirige a Remus, agachándose ante él solo para capturar bruscamente sus labios. Remus suelta un diminuto gemido antes de ceder a su amigo y jalandolo con una mano llena por sus largos y enmarañados cabellos hacia sí. Sirius tira la cabeza hacia atrás, cuando la boca de Remus ataca su cuello, y de la garganta de Sirius se escapa un aspero gemido. Oh wow…
"Diculpeme, Miss Granger, tengo asuntos más importantes que atender, en cualquier otra parte, si es que observar a estos dos imbeciles son sus planes para divertirse esta noche," me dice Snape arrastrando las palabras. Ah, si, Snape. Te estuve ignorando un poquito, ¿No es verdad?
"¿Está seguro de eso?" Respondo dulcemente cuando me levanto de su cuerpo. Su pene salta y con un movimiento de mis caderas lo dejo introducirse entre mis humedos pliegues. "No me quiero interponer entre sus obligaciones, señor."
Los ojos de Snape se han cerrado y veo como su pecho crece repentinamente al tomar un profundo suspiro.
"Bueno, mientras piensa al respecto…" digo, me deslizo nuevamente sobre él y paro cuando su pene descansa en mi entrada, "Tan solo continuare con lo que estaba haciendo, ¿le parece?"
Con eso me dejo caer sobre él, y su pene me llena de una preciosa y completadora manera. Chispas se esparcen en mi cuerpo, calientes temblores recorren mi espina. Mi cabeza se tira automaticamente hacia atrás. Hay algo irresistible y de sumo poder cuando se tiene al profesor más odiado del colegio bajo mi control, sus ojos fuertemente cerrados, determinado en no ceder ante mí, sin embargo tan cerca al límite que casí no le queda otra opción. Cierto, he recobrado algo de mi percepción a la realidad. Vuelvo a abrir mis ojos y lo miro abajo mio, formando una firme linea con la boca, haciéndole entender que he vuelto para completar mi trabajo. Y por placer. Un montón de placer. Aprieto mis caderas, sin levantarme en lo absoluto, simplemente moviéndolo adentro mio. Snape gime. Y digo, ¡¡GIME!! Repito el movimiento, obteniendo otro gemido, pero esta vez mezclado con un desesperado, "¡Hermione! ¡Por favor!"
Miro hacia Remus y Sirius – Los ojos de Remus están cerrados mientras que Sirius baja por el cuerpo de Lupin, succionando su piel y aliviándolo esos lugares con su lengua, hasta que no está a más de pocos milímetros de lo que uno solo podría llamar, la feroz erección de Lupin. Sirius me está lanzando una picara mirada con sus ojos, arrugados a los bordes casi riéndose de Snape en su aprieto y rápida perdida de control. Me asiente levemente con la cabeza antes de tomar a Remus con la boca. Observo por un momento mientras que la boca de Sirius se estira alrededor de aquel pene, antes de devorarlo por completo. Remus suspira contento, sus manos en los cabellos de Sirius, guiándolo de una forma que parece satisfacerlos a ambos bastante. Dios es increíble ver esto. Ahora estoy desesperada por venirme. Y luego recuerdo el último juego que tuvo Snape conmigo… hora de la revancha, querido profesor.
Aprieto las cadera una vez más y Snape suelta un quejido.
"¡No se atreva hasta que yo no me haya venido primero!" Le gruño.
"Bueno, ¡salgase de encima mio entonces!" Ruge Snape de vuelta.
"¡No! ¡Mis reglas y jugara siguiendolas malditamente bien!"
Y esta vez realmente logro oir a Sirius reírse, pero sus risas son cortadas por la mirada mortífera que Snape le manda, a lo que Sirius regresa a ocupar esa hermosa boca con cosas mejores… para placer de Lupin.
Vuelvo a presionarme a Snape, empujando mis caderas contra las suyas.
"¡Yo no sigo nada más que mis propias reglas!" Me sisea de vuelta.
Me inclino hacia abajo, presionando mi desnudo pecho contra el suyo y gruño en su oreja, "¿Ah, en serio?"
Su pecho vuelve a crecer rápidamente abajo mio cuando Snape inhala velozmente. ¿Tiene algún complejo de control, profesor? Que mal.
"¡Jódase!"
"En efecto, señor," respondo, cogiendo su lóbulo de la oreja con los dientes. Snape gruñe y lo siento moverse más y más cerca a la inconsciencia. "O mejor dicho joderlo a usted´." Acentuó mis palabras apresurando mi ritmo y frotándome a él. Esta posición es magnifica, me permite una maravillosamente profunda penetración, y con cada movimiento roza mi clítoris a su aspero pelo. ¡ Meriln, no estoy muy lejos ahora! Inclino mi cabeza hacia un lado y veo directamente sobre el hombro de Lupin a Sirius deslizandose de arriba abajo por su pene. Lupin jadea por aire mientras se aferra a los cabellos de Sirius, y ocasionalmente el nombre de Sirius es suspirado por la garganta de Lupin.
"¡Insolente fulanita!" Me sisea Snape de vuelta, y antes de que me de cuenta como, Snape coge uno de mis pezones con los dientes, tirando de él con tanta fuerza que es casi doloroso, sin embargo siento un cálido fluido en mi centro, y lo siguiente que sé, es que puedo sentir mi orgasmo venirse… cosquilleos en mis dedos de los pies, esparciéndose calientemente hacia arriba a travez de mis piernas, concentrándose en mi centro. Mis movimientos se hacen erróneos, no obstante logro a duras penas abrir mis ojos, mientras que un río de obscenidades se escapa por mis labios – Realmente tenia planeado torturar a Snape un poco más. Mis ojos se posan en Lupin, quien justamente también llega al climax y golpea en la dispuesta boca de Sirius, mientras que Sirius gruñe alentando más a Lupin. No hay vuelta atrás, mi orgasmo continua, y con un, "¡Jódase Severus Snape! ¡NO LE VOY A DEJAR GANAR!" Cojo por detrás mio sus testículos y acaricio con los dedos sobre la sensible piel.
"¡MALDITA SEA!" Y Snape se vierte en mí, convulsionando abajo mio mientras que yo lentamente bajo, justo a tiempo para disfrutar mi exito, mientras que mis músculos interiores pulsan y se contraen alrededor de su astil. Y al final, pareciera que el gran profesor Snape puede ser rebajado por una indefensa chica de diecisiete. Bastante gracioso, ¿no?
Sin embargo aun tengo toda una noche ante mí, por la que me puedo alegrar – No pienso dejarlos ir así de fácil, después de todo, mañana viajo de vuelta a casa y seguramente no volveré a tener la oportunidad de hacer esto. A parte, he estado descuidando al pobre Remus...
