EL SEXO ES COMPLICADO

POR: Nythan-kun

Capitulo 6: Despecho

Bien, palabras para definir a Sakura Kinomoto: um… ¿Cómo se define a la mujer que amas y que una noche en la que esperabas demostrar tu amor quizás solo con besos o con una que otra caricia pasajera la descubres en los brazos de otro al cual al parecer deseaba lo que nunca llego a desearte a ti? Bien, algunos la definirían como una cualquiera, una chica de quinta y créanme yo pensaba definirla así y lo haría, pero es que el amor estaba y no puedes tratar así a alguien que amas, a tu primera vez en una experiencia sexual, o por lo menos yo no podía.

Terminé de anudarme la corbata y salí rumbo a la preparatoria, ese fin de semana, ese extraño fin de semana no había parado de recibir llamadas de Sakura, por la mañana cuando había prendido el celular tenía mas de quince llamadas y mas de veinte mensajes, sonreí ante eso, al menos le estaba haciendo perder dinero a la muy traidora, porque así, si podía definirla.

Créanme, esa noche después de analizar me dije que si me hubiera quedado a verle los senos a la desnudista me hubiera sentido mejor, ya saben, ojo por ojo, pero como no me quedé, la balanza se había inclinado a mi favor y no al de Sakura, es mas, ni a esa tal Yumi había querido besar y ella hubiera sido una um… presa fácil, una chica para la cual un revolcón no significaba nada.

Pero ahí radicaba uno de mis problemas, para mi no habían simplemente revolcones y quizás ahí estaba fallando.

El sol comenzaba a salir por el horizonte, deje que este golpeara mi cara, estaba cansado, miles de imágenes de este fin de semana llegaban a mi cabeza, pero la que mas visualizaba, era a ella y a ese tipo en el jardín ¿se habrían acostado en el jardín? ¿Touya Kinomoto era consiente de eso? ¿Ese tipo habría hecho gritar a Sakura de placer? Ni yo mismo sabía porque me causaba ese daño, pensar en ella, con alguien que no era yo.

Llegué a la preparatoria donde habían muchas personas, rápidamente subí al salón, no valía la pena verla, ella era la traidora ahí, no yo, por eso me daba lo mismo, pero antes de cualquier pisada mía al aula, dos chicas se me acercaron, no sabía sus nombres, pero sabía que su fama era… bueno, muchos chicos había pasado por ellas o ellas habían pasado por muchos chicos, como dice la multiplicación: el orden de los factores no altera el producto, conclusión: se acostaban con quien fuera.

—Hola Li —saludó una.

—¿Qué tal? —comenté yo.

—Pues… oye vimos a Kinomoto esta mañana —al escuchar el apellido de ella mi corazón comenzó a latir.

—¿Ah si? ¿Y qué? —mis palabras salieron sin interés, yo mismo me sorprendí ante esa capacidad de actuación.

—Bien… estaba llorando, Daidouji trataba de consolarla, se ve destrozada tu eres su novio y…

—Era su novio… ya no somos.

Las chicas se sorprendieron, pero al segundo siguiente sonrieron, una sonrisa de una hiena en busca de carroña y creo que yo no era la hiena precisamente.

—¿Desde cuando?

Mi corazón comenzó a sangrar o ese era la definición a lo que sentía en ese momento al recordarme el espectáculo de la última vez que la vi, para mí ese día la relación había terminado, no sabía si Sakura quería un rompimiento oficial, pero al demonio ella, seguramente comprendía que no quería volver a verla.

—No importa desde cuando, lo que importa es… —miré a una de los dos a los ojos, le sonreí y ella correspondió —que ahora estoy libre y sin compromisos.

Y sin decir mas me adentre al salón donde lo primero que vi fue la cara de Sakura, como esperando mi llegada, con sus ojos hinchados por el llanto y muchas personas mirándome a mi y luego mirándola a ella, como queriendo que comenzáramos a discutir o el porque de las lagrimas de Sakura y mi fría aparición en el salón.

Creo que por un momento dejaron de respirar y también creo que todos suspiraron cuando me senté en el asiento, no les iba a dar un espectáculo en el salón, primero muerto, es decir: ¿Qué hombre con algo de orgullo quiere que un salón se entere de que su novia, aquella que decía amarlo, se estaba besuqueando con alguien en un jardín? Personalmente a mi la idea no me atraía en nada, por eso ignoré a todos, incluyendo a Sakura.

Pero al parecer ella no estaba dispuesta a ser ignorada.

—Syaoran…

—No me hables… no quiero escucharte.

Las personas trataban de escuchar, Tomoyo también, Eriol igual, todas las amigas de Sakura y más de medio salón.

—Tienes que escucharme —comentó bajito limpiados una lagrima.

—¿Ah si? ¿Tengo? ¿Acaso quieres decirme como uso el tipo su boca y así quieres que te lo haga yo para la próxima? —creo que me sentí un poco, solo un poco bien al escuchar su grito ahogado, eso no se lo esperaba ella ¿pensaba que iba a sonreírle y hacer como si nada hubiera pasado? Si eso era entonces Sakura no era solo despistada, también era ingenua.

—Por favor… te amo.

—Lo demostraste muy bien.

—No es lo que…

—¿Parece? —Terminé yo —Por favor Sakura, sé lo que vi, si, tenía unos tragos encima, pero sé lo que vi, y ahora será mejor que dejemos de hablar de esto… estoy seguro que no quieres que las personas del salón se enteren la clase de chica que eres.

Y después de eso no la volví a escuchar insistir, pero si la veía, Tomoyo y Eriol me miraban, creo que por primera vez no entendían nada, ni siquiera Tomoyo, lo que quería decir que Sakura no le había dicho nada, Eriol también estaba desconcertado, el pobre seguramente creyó que después de eso de los mensajes yo llegaría a contar buenas noticias. Si supiera.

Sakura decidió recostarse en su asiento y esperar, escuchaba en ocasiones sus sollozos, se tranquilizaba y volvía a llorar, ¿de que iba todo eso? Es decir ¿parecía que sufría? Pero bueno también parecía que el sexo la mortificaba y no fue eso lo que vi días atrás.

La hora antes del descanso ella se ausentó del salón, el profesor le dio permiso porque parecía enferma y la verdad su aspecto era deprimente, yo me sentía mal, como había dicho, aun amaba a Sakura y la iba a amar unos días, quizás semanas mas, pero no era justo conmigo sonreírle, y así mismo decirle palabras de consuelo cuando el que debería estar destrozado era yo, y lo estaba, pero lo estaba tomando bastante bien o por lo menos por afuera ya que por dentro sentía como el corazón se me estrujaba con cada respiración.

Una de las chicas que me había hablado en la mañana se sentó en el puesto de Sakura. Tomoyo la miró mal, pero tampoco me interesó, Eriol me miraba, también me dio lo mismo, y sus miradas se oscurecieron cuando comencé a hablar con la chica, me contó un montón de cosas, algunas de sus aficiones y preguntó las mías, jamás sacó el tema de Sakura y eso me hizo sentir bien, ya que la olvidé por… ¿a quien quería engañar? No olvidé a Sakura un minuto, pero al menos me sentí un poco mejor, lo curioso de todo era que ni siquiera me sabía el nombre de la chica.

La charla pasados segundos se volvió un coqueteo, incluso gracioso, estaba dolido y pensaba en esto como el ojo por ojo que no le había hecho a Sakura, pero ahora no había ojo por ojo, es decir, Sakura y yo ya no éramos nada, lo que me daba a mi la libertad de coquetear con quien quisiera.

La clase terminó y la hora del descanso que me había parecido lejana se presentó y yo la recibí con gran alegría, la chica se fue con sus amigas sonriendo y yo no sabía de que.

—¿Qué esta pasando Syaoran? —me preguntó Eriol molesto con si parejita al lado.

—Nada.

—¿Qué le hiciste a Sakura? —por poco y me rio en la cara de Daidouji.

—Nada.

—Syaoran… Sakura esta mal, las cosas habían mejorado ¿Qué paso?

—Nada —parecía un CD rayado, pero realmente ahora más que nunca no quería hablar.

—Deja de decir…

—Déjenme en paz —y sin mas deje a la "parejita perfecta" con la palabra en la boca y decidí salir a un lugar donde pudiera pensar, cruel realidad, mi vida volvía a ser una real complicación y de nuevo por Sakura.

Realmente un adolescente podía llegar a enamorarse, es decir, muchos dicen estar enamorados, muchos quieres estar enamorados y muchos solo quieren tener una novio o novia para no aburrirse en casa, para mi Sakura significaba mas que eso, creo que al principio era un amor puro, ahora no era nada, pero yo seguía enamorado, pensaba en ella y dolía; ella y yo comiendo un helado, ella y yo en el parque de Tomoeda, ella y yo en cine, ella y yo rojos como un tomate hablando acerca del motel donde tendríamos sexo por primera vez, ella y yo en el motel, ella y yo separados por un abismo inmenso y de repente no mas ella y yo.

Nada más

Ahora era solo un yo.

Rayos ¿Por qué tenía que quererla aun? ¿Por qué? Llegué a los baños y me eche agua en la cara, me veía igual o peor que Sakura, mi Sakura, mi amada Sakura.

Salí de allí y tal vez queriendo, quizás disimulando llegué a la enfermería, no había nadie cerca, todos estaba afuera, jugando futbol o cualquier cosa, entré allí, Sakura estaba acostada, se veía tan débil, tan indefensa que me parecía increíble que me pudiera causar dolor.

Sin darme cuenta me senté a su lado, cuando ella abrió los ojos me miró sorprendida, asustada, feliz, no sabía.

—Viniste… —sonrió.

—¿Por qué lo besaste Sakura? ¿Por qué lo besabas? ¿Acaso eso no es una infidelidad? ¿Por qué estas sufriendo como lo haces si te importó tan poco engañarme?

—No es infidelidad… —sus palabras eran susurros.

—¿Entonces que es? ¿Por qué? ¿Por qué a él? ¿Era acaso el tipo que tenías mas cerca?

—No te engañé.

—Lo hiciste Sakura.

—Syaoran… yo te quiero solo a ti… de verdad… créeme.

Quería hacerlo, se veía tan delicada y linda en esa cama, esta visión de ella no era erótica, era la clase de visión de un enamorado, quería acostarme a su lado y reconfortarla, pero si tan solo ella fuera inocente.

—¿Entonces porque? Eso se llama infidelidad y con Tsukishiro, no pudiste hacerlo mas evidente, ¿Touya les dio permiso?

—Por favor no digas eso…

—No hay excusa para nada Sakura, me fuiste desleal, míralo por donde quieras pero eso es y es algo que no voy a perdonarte, creo que una parte de mi quería una explicación, quizás una mentira por tu parte, una mentira que evidentemente no puedes darme porque lo que vi fue claro.

—No sabes nada.

—Ya está bien —quería salir corriendo de allí, alejarme de ella —no sé ni porque vine.

—Viniste porque me quieres… como yo a ti.

—Si, no lo voy a negar Sakura aun te quiero eso es evidente, ¿pero que tu me quieras? ¿A quien quieres engañar?

No le dije nada más, la deje sollozando en la enfermería mientras yo: me escondía en un rincón de la preparatoria, esperando que la tierra me tragara y esperando despertar de esa pesadilla llamada mi vida. Los minutos pasaron y yo realmente no sabía que hacer, pero al final las clases reanudaron, el descanso, si se podía llamar así puesto que no descanse, se acabó y cuando llegué al salón me sorprendí al ver una Sakura igual de lastimera y a medio salón mirándome mal por el aparente sufrimiento que yo le causaba.

Sakura era una vil mentirosa, pero la oportunidad de que mi venganza llegara no se demoró mas de diez minutos una vez las clases reanudaron, aunque quizás venganza no era lo apropiado, porque seguramente Sakura no haría nada, porque no tenía clase, escrúpulos.

Pero bueno ¿cual era aquella venganza? Un papelito llego a mi puesto, Eriol, Tomoyo y la misma Sakura lo vieron, pero no tenían idea que decía, yo si, y estaba sonrojado y un poco excitado, y es que no todos los días una chica, que aun no sabía el nombre, te pide una cita en el salón donde guardaban los implementos deportivos y realmente no creo que fuera para que la ayudara a organizar los balones.

Miré a la chica, su sonrisa lo decía todo y yo, lo iba a hacer, era mi segunda vez, pero era mi oportunidad de buscar experiencia, aunque quizás la chica esperaba un buen revolcón, con todo el tiempo que estuve de novio de Sakura, creo que la mitad del salón pensaba que habíamos hecho mas de la mitad de las poses del kamasutra, lo que no sabían era que no nos habíamos defendido ni con el misionero.

Después de lo que fue la mirada mas descarada que jamás me había lanzado una mujer, vi como la chica se levantaba me guiñaba un ojo y salía del salón ¿Cuándo tiempo tenía que esperar yo para salir? Conté hasta quince, estaba nervioso, sudaba un poco y estaba muy sonrojado, pero era lo que necesitaba para… no sé, la verdad no estaba pensando.

—Profesora… no me siento bien —la maestra debió verme la cara, que seguramente no era la mejor y no se negó a darme permiso para salir del salón, seguramente no lo hubiera hecho si supiera que me iba a acostar con una de mis compañeras.

Salí del salón, caminé no más de quince pasos, vaya que estaba nervioso.

—Espera…

—¿Qué quieres?

—No lo hagas Syaoran —me volteé, Sakura estaba mirándome con sus ojos llorosos.

—¿Hacer? —Dije riendo —¿Hacer qué? —vi como la incomodidad se reflejaba en su rostro ¿Por qué seguir sufriendo? ¿Acaso la experiencia con Tsukishiro había sido peor que conmigo? Si era así me quería estallar de la risa, si pudiera reírme, pero la idea de imaginarme a Sakura desnuda con otro tipo, por mas mala experiencia, no me causaba risa.

—Si… si te encuentras con esa chica te seguiré, si la tocas te juro que gritare… —lloró.

—¿Lo harías? ¿Harías que me expulsaran de la preparatoria?

—Si, lo haría.

—No creo y tampoco creo que me sigas, pero bueno, no sé que fantasías sexuales tienes —dije rojo pero decidido —pero no pensé que espiar fuera una de ellas.

—Eres un idiota bastardo, yo te di algo importante y ahora…

—¿Y ahora qué? —Casi grité —¿Acaso que me haya acostado contigo significa que tendré que hacerlo el resto de mi vida mientras tu si te puedes revolcar con cualquiera?

—Cállate

—¿Que pasa Sakura? El papel de puritana no te queda, no después de esa vista que me diste con el tarado amigo de tu hermano, pero te digo una cosa, a diferencia tuya a mi no me gusta espiar, por eso me fui, ya que ver como lo hacías con ese tipo no estaba entre mis planes, así que vete al diablo.

Comencé a caminar mientras escuchaba sus sollozos, vaya, eso no iba a ser bueno para ganar experiencia con la chica que me esperaba en el salón de deportes, la sola idea de imaginarme a Sakura llorando mientras trataba de hacer el amor con otra no iba a estar adecuado, con suerte quizá alcanzara una erección.

—Hazme el amor a mí

Me paré en seco ¿Eso había sido verdad, Sakura había dicho eso? la miré, estaba tan roja como seguramente estaba yo, pero aun así se veía segura, tragué saliva, eso era algo que no me podía creer, Sakura pidiéndome sexo, porque en mi mente contemplaba la escena, pero no lograba ver amor, no podía, porque estaba dolido, tanto que estaba cegado. Lentamente me acerque a Sakura levanté su vista que había bajado, los pasillos estaban desiertos y mi corazón palpitaba tanto como cierta parte de mi anatomía que quedaba un poco mas abajo, sus ojos eran tan hermosos, de por si todo en ella lo era ¿Por qué tenia que hacérmelo tan difícil? ¿Por qué no simplemente se alejaba de mi y me permitía seguir mi camino, un camino nuevo vacio?

—Te amo Sakura —dije besándola apasionadamente, como nunca, ella respondió con tanto ardor o quizás mas que el mío, nuestras respiraciones se mezclaron y nuestros cuerpos encajaron mejor que nunca, sentí sus lagrimas resbalar por mis mejillas, seguramente en una muestra de que todo se podía olvidar, caminamos unidos, sin separarnos un centímetro, sin importarnos los pasos que escuchaba correr por los pasillos que segundos después se alejaban, terminamos chocando contra los estantes de los trofeos, no nos importó, solo importaba el momento, un momento que tenía que acabar, pero dejarla, cerrar ese beso, cerrar mi amor y alejarla era tan complicado, porque ahora, cuando mas dolía, cuando las cosas peor estaban era cuando nos estábamos besando como nunca, pero hablando de "nunca" las palabras que salieron de mi boca jamás pensé decirlas: —pero no pienso volver contigo.

—Por favor…

—¿Acaso ya conseguiste experiencia? Yo no y es lo que voy a buscar ahora… pero no para usarla en un futuro contigo.

Y sin decirle nada mas la deje ahí, con sus ojos y labios hinchados y con una gran parte de todo mí ser.

NOTAS DE AUTOR: ¿Hola? ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Bueno parece que se fueron jajajaja ya es broma, hola lectores ¿Se fueron o quedan algunos? Espero que queden unos cuantos que disfruten mi trabajo, hoy no hay pretextos, solo la verdad, viene semana santa y no voy a mentir, no pude escribir, no por falta de idea, simplemente no estaba en mi cabeza escribir, sentarme y darle a ver que salía, créanme, me sentaba abría el fic y lo cerraba, y así muchas veces, hasta que pude terminarlo ¿Qué tal quedo? ¿Recuerdan de qué va la historia? En fin… la vida de esos dos es un lio y ¿Qué pasara? Hagan sus apuestas.

Pero bueno ya veremos, tratare de escribir más rápido, esta vez por lo menos para publicar cada 15 días, a ver si puedo.

Pero pues no me queda mucho que decir, de veras lo siento por demorarme no estaba mucho en mi hacerlo, ustedes que conocen mi trabajo lo saben y pues gracias a aquellos que aun me leen y que seguirán leyéndome, gracias por sus reviews pasados y espero que por los que vienen ¿Por qué vendrán? ¿Verdad? ¿Verdad? Como gusten, me alegrarían, como a un 98% de escritores, acepto críticas constrictivas y halagos.

Gracias a Angel Zafiro, gracias a mi editora (Angel Zafiro) y gracias a mi musa inspiradora (Angel Zafiro) y gracias a los que apoyan a Nythan-kun.

Nos vemos después y pues a ver que pasa ¿no? Detesto que Sakurita sufra, aunque no parece, pero pues… hasta la vista y nos olemos luego como dicen en los Simpson