Lamento la demora, ¡lo siento! Dije que en dos semanas más terminaba todo, pero se aumento una semana, pero ahora sí que todo ha acabado y puedo escribir sin interrupciones. Ahora sí que si no demorare mucho entre uno y otro capítulo, además que tengo varias ideas y quiero compartirlas con ustedes.

Bueno, no interrumpo más.

.

Canción del capítulo: Aléjate de mi- Camila, dejarte de amar

Pueden leerlo antes de empezar el capitulo o mientras lo estén haciendo… disfrútenlo.

Aléjate de mí

Bella

Gracias a las ideas de Alice, había pasado las últimas dos semanas en su casa, supuestamente haciendo el proyecto de Literatura, una presentación que debíamos exponer el lunes siguiente, pero que habíamos terminado hace ya una semana, pero siempre tenía una excusa para hacer que yo fuera a su casa a terminar a algún detalle o algo no le había gustado del trabajo cuando lo había leído por décima vez, yo de todas formas… no me negaba a ir.

Disfrutaba cada segundo en esa casa, Esme era muy cariñosa, nos atendía cada vez que podía, además de que mostraba un cariño más fuerte hacia mí, como si supiera algo de lo que yo tenía con Edward. Con este último las cosas iban realmente bien, ahora que estaba en su casa más que en la mía, no había habido necesidad de llamarnos para juntarnos en alguna parte, siempre él interrumpía nuestro trabajo con Alice, entrando a su cuarto y preguntando si necesitábamos ayuda, o si no, cuando terminábamos me invitada a su dormitorio a escuchar música o solo a conversar. Nos habíamos pasado toda una tarde recostados en el jardín mirando los arboles como se movían con el viento jugando al juego de las veinte preguntas, lo habíamos pasado muy bien, supe muchas cosas de él que nunca se me habrían pasado por la cabeza por preguntar, desde un principio esto solo era un juego, no me interesaban las preguntas solo lo necesitaba a él. Pero las cosas iban cambiando y hasta Jacob lo había notado.

Un día cuando volvía de la mansión de los Cullen, Jake me esperaba en casa conversando con mi padre, hablaban de algún partido que habían dado por la televisión. Yo venía muy cansada, habíamos estado corriendo por los jardines de la casa buscando un conejo nervioso que había destrozado las flores de Esme, así que entre risas y corridas, ya no daba más de pie, necesitaba acostarme y no saber de nada hasta el día siguiente, pero al encontrarme a mi novio sabía que no podría ser posible. Tan mal lo traté con la intención de que se fuera que me sacó de casa diciendo que ya no lo veía, que solo me interesaba estar con los chicos nuevos.

- Ya ni me vas a ver a los entrenamientos, antes no dejabas de ir, ¿Qué está ocurriendo Bella?

- Nada Jake, solo estoy compartiendo con los chicos… Ángela, Ben y Kate también lo hacen, no entiendo porque tú no puedes compartir con nosotros… además he tenido muchos deberes y con Alice hemos estado trabajando

- Tu sabes que esos chicos no me caen bien… y parece que es recíproco, ese Cullen siempre me evita, como si yo le molestara- oh sí, claro que le molestaba

- Solo son cosas tuyas, discúlpame si no hemos compartido, pero me gusta estar con ellos, además siempre dijimos que íbamos a ser independientes, de eso trata nuestra relación, yo no pregunto y tu tampoco

- Siempre salía con eso, yo sabía perfectamente que seguía con Jake solo para aparentar, Charlie era feliz al verme con Jacob y yo podía hacer mis cosas tranquila sin tener a mi padre preguntándome que hacia todas las tardes o porque andaba sola. Así mi vida era fácil.

Ahora que pasaba más tiempo con los chicos, había conocido a los Hale, y la historia que tenían con los Cullen, disfrutaba con todas las historias que tenían cuando pequeños y lo revoltosos que podían llegar a ser los mellizos. Disfrutaba ver a Edward riendo a carcajadas, con ese brillo en sus ojos verdes o besando en la frente a su hermana cuando se miraban con alguna complicidad, o cuando cruzaba los ojos con Jasper con alguna idea loca para hacer en clases de Inglés donde nos aburríamos, pero gracia a los ingeniosos, siempre teníamos la vista del profesor fija en nuestros puestos.

Adoraba las tres primeras clases del día, todas compartidas con Edward, había veces que nos sentábamos juntos y disimuladamente tomaba su mano o rozaba su brazo, algo con tal de tocarlo y él me regalaba una sonrisa, la clase antes del almuerzo la compartíamos con todos, Rose, Jasper, Edward, Alice, Kate, Ángela y yo… la clase de inglés. Estaba segura de que algún día de estos, el director del instituto entraría a la sala para separarnos por nuestra conducta, pero siempre los mellizos Cullen decían que era imposible, en esos momentos era bueno ser hijos del Doctor Cullen.

A la hora de almuerzo, nuestra mesa era la más ruidosa y envidiada por todos, nunca parábamos de reírnos o jugar entre nosotros, arrojándonos comida o tirando alguna broma. Lo único que no me gustaba de ese momento era ver a Kate tan cerca de Edward, sabía que a ella le gustaba, me lo había comentado un par de veces y ahora que iba más seguido a casa de los Cullen, me pedía que interfiriera para que él se fijara en ella. Era mi amiga y podía que no supiera lo que ocurría entre nosotros, pero ni loca le daría al chico que me gustaba… ¿Celos? Si, no lo podía negar, verlo con otras mujeres aunque no las tomara en cuenta o las despachara educadamente, me daba unos celos de los mil demonios. Sabía que esa sensación no era nada bueno, eso significaba que me interesaba más de lo que pretendía, pero no podía evitarlo.

.

Aléjate de mí y hazlo pronto antes de que te mienta.
Tu cielo se hace gris, yo ya camino bajo la tormenta.
Aléjate de mí, escapa ve que ya no debo verte.
Entiende que aunque pida que te vayas, no quiero perderte.

.

Pero las cosas no habían sido tan perfectas y eso era lo que más temía, podía decir que Edward me gustaba mucho, demasiado, hasta el extremo de que sintiera algo mucho más fuerte que eso, algo que me asustaba, algo que nunca había sentido por ningún otro chico, ni siguiera por mi novio. Pero aunque fuera la cosa más mala del mundo… no quería que acabase.

Tenía miedo, tenía miedo de llevar a Edward por un mal camino, no me lo perdonaría nunca, seria aprovecharme de la confianza que me entregaba esa familia, Esme con sus mejores intenciones, Alice con su ayuda para poder verme con su hermano, Carlisle al dejarme entrar en su casa, no, no podía hacer eso. Sabía que yo era irreparable, yo seria así por el resto de mi vida, lo sabía, no sabía si la culpa era de mi madre por no haber estado conmigo, o de mi padre por darme todo lo que yo quisiera, o solo era mi culpa porque quería sentirme realizada, ser capaz de tener a todos los chicos a mis pies y cuando yo quisiera podía desecharlos… pero yo no quería desechar a Edward.

Hace dos días que había caído, no lo podía evitar, era volver a los viejos hábitos, pero en realidad me llamaba Embry cuando estaba en los entrenamientos del equipo de futbol americano. Todos habían salido de los vestuarios, Jacob debía acompañar al entrenador por algunas estrategias, no lo sé, no le coloqué atención a lo que me decía, solo veía la cara de Embry que me llamaba con un guiño, me dijo que lo esperara, yo asentí sin siquiera mirar a mi novio, solo miraba hacia donde estaba su mejor amigo con una toalla envuelta en la cintura.

Fue cosa de segundos, yo estaba besándome con Embry, él me tenía tomado de los hombros mientras yo pasaba mis brazos por su cuello, no podía negar que extrañaba esos besos furiosos que me daba en especial con ese peligro de que alguien nos descubriera, era excitante, que en cualquier momento apareciera Jacob y nos viera, sería lo peor… pero no solo para él… también para Edward. Ese nombre y todo se detenía. Embry se sorprendió por mi brusquedad y porque lo había dejado ahí, mi yo anterior hubiera aprovechado de que estuviera con solo una toalla, pero ahora no podía, no quería hacer nada que sabía que luego haría sufrir a Edward.

Cuando Jake me había dejado en casa, había querido llamar a Edward y decirle que nos juntáramos, pero me sentía culpable, no podía mirarlo sin decirle lo que había hecho… ¡Pero así era yo! Las condiciones del juego eran esas, cuando yo lo necesitara él debía estar ahí, como yo cuando él me lo pidiera, y lo más importante, nunca contarnos lo que pasaba con otras personas, solo preocuparnos por lo que nos involucraba a los dos. Debía volver a ser fría de esa forma, poder jugar, me encantaba jugar por algo había ideado ese plan, todo chico que había estado involucrado lo sabía, y era la regla. Solo habían sido tres chicos, y como se dice "la última es la vencida", y así fue. Edward había sido la vencida, era tal la atracción que sentía por él que me impedía sentirme bien con ese juego, yo no quería dañarlo, yo quería verlo feliz y que mejor que verlo feliz a mi lado… ¡No! Yo no lo merecía, él no me podía quererme a mí, pero si me lo había dicho, me había asegurado que me quería.

Al día siguiente de lo que había ocurrido con Embry, mantuve la distancia de Edward, me sentía realmente culpable, no podía dejar que me tocara, solo de vez en cuando y porque era necesario, le hablaba o comentaba algo, algo que a él no le paso desapercibido, ese día no fui a su casa aunque Alice me lo había pedido.

A la mañana siguiente, Jake apareció en mi casa temprano en la mañana para llevarme al instituto, le agradecí, podría disfrutar de un tiempo a su lado, reírme y olvidarme de todo, también podía reírme de él al saber que frente a sus narices lo engañaba con su mejor amigo y con el chico popular del momento. Reírme de él no me hacia culpable, no me interesaba, solo estaba con él para aparentar… Bella Swan tenía novio y no era ninguna prostituta.

Ese día tampoco me acerqué a Edward, me miraba con el ceño fruncido, intentaba apartarme de los demás para conversar pero yo siempre tenía algo que hacer o intentaba alargar una conversación con Alice, algo fácil ya que ella siempre tenía algo que contar y era difícil pararla, así que las oportunidades de Cullen eran pocas y las que tenía, estábamos en clases con los demás a nuestro alrededor. Me sorprendía que no hubiera ocupado el juego para hablar conmigo, yo no podría negarme, pero parecía que se había olvidado o ya no le interesaba tanto como antes.

.

La luz ya, no alcanza
No quieras caminar sobre el dolor descalza
Un Ángel te cuida
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida

.

Cuando llego el viernes, Alice tuvo la brillante idea de irnos de compra, ese día yo había llegado con Jake, los últimos días había ido a buscarme, así que no andaba con coche, pero mi amiga se ofreció para que fuera con ellos, Edward haría de chofer además que quería comprarle ropa porque supuestamente le faltaba. Así que luego de clases, Alice, Edward y yo íbamos en el Volvo, y Kate, Rosalie y Jasper en el coche de la rubia.

Había llamado a Charlie mientras íbamos en camino al centro comercial, así que estaba advertido de que su tarjeta de crédito adicional, terminaría el día echando humo, necesitaba de un guardarropas nuevo urgente, Edward reía mientras miraba por el retrovisor y Alice le daba un golpe en el brazo por reírse, diciendo que era muy importante que una chica se sintiera bien con lo que llevara puesto, además de que él no se salvaba esa vez, según la pequeña duende, llevaba con la misma camisa ya tres en una misma tenida.

No podíamos parar de reír cuando los chicos nos rogaban por un momento de descanso, ya casi era hora de cerrar el centro comercial y todavía seguíamos ahí. Solo nos habíamos detenido para comer algo, pero luego de eso, ni siquiera para tomar un jugo. Cuando ya vimos que tanto Jasper como Edward no daban más y no podían sostener más bolsas, decidimos que era tiempo de irnos, justo en ese momento por el alto parlante decían que las puertas se cerraban en cinco minutos, los chicos levantaron las manos haciendo alabanzas, nosotras solo reíamos. Antes de volver a casa, pasamos a cenar, los llevé a un restaurante donde íbamos mucho con mi padre, con el chef eran amigos y la comida era exquisita. Los demás me dieron la razón.

Nos despedimos de Rose, Jasper y Kate, esta última se quedaría en casa de los Hale, así que todos tomaban el mismo rumbo. Yo iba a pedir un taxi, pero Alice no lo permitió, dijo que primero pasaríamos a dejarla a su casa y luego Edward me llevaría a mí. Era más obvio que primero fueran a dejarme a mí, pero sabia cuales eran las intenciones de mi amiga, y no era solo precisamente que me fuera a dejar… y yo no desaprovecharía la posibilidad.

Luego de dejar a Alice, nos fuimos en silencio, había que cruzar gran parte de la ciudad para llegar a mi casa, así que necesitaba algún tema que dar… nada venia a mi mente. Si, algo había, el momento perfecto. Tomé mi celular y marqué el número de memoria, esperé a que me contestaran.

- Hola papá… si, lo pasamos muy bien, ya no tendré que comprar ropa por mucho tiempo, no te preocupes- sentí como Edward se reía a mi lado- para eso te llamaba… me iré a mi departamento, quiero ordenar las compras y ordenar el lugar, hace mucho que no voy… si lo sé, dejaré todo cerrado, solo será por hoy… sabes que si alguien llama yo estoy durmiendo… si, gracias… nos vemos mañana… si, luego de la pesca… te quiero, adiós- guardé el celular en mi bolso

- Creo que debo cambiar el rumbo…- le sonreí mientras asentía

- El camino es más corto, así que no demoraremos tanto

Cuando llegamos al departamento no fue necesario sacar las llaves, Edward abrió el portón con las suyas para entrar el coche. Se detuvo justo en la entrada al edificio por lo que lo miré extrañada, pensaba que iba a estacionarse, era más que obvio que no quería que se fuera, me miró con una sonrisa mientras yo fruncía el ceño. Se bajó del Volvo para sacar las bolsas del maletero, me bajé mirándolo todo momento esperando que esto fuera una broma.

- ¿Necesitas ayuda para subirlas?- me preguntó mostrándome las bolsas, las tomé violentamente son dejar de mirarlo

- Te necesito arriba en cinco minutos

No dejé que me contestara, abrí la puerta de entrada, luego pedí el ascensor, no esperaría a que tuviera que estacionar el coche, estaba enojada de que no hubiera entendido desde un principio. Odiaba tener que ocupar nuestro juego para estar con él, hace mucho que habíamos dicho que ya no lo era, desde que comenzamos con todo que yo no había estado con ningún hombre… no, eso era mentira, si lo había estado. Aunque fuera un beso, bastante apasionado tengo que decir, pero no le era fiel, y tampoco en lo que se involucraba a Jacob, a él no podía negarle nada, sino se enteraría de todo. Abrí la puerta del departamento y la dejé junta, fui al dormitorio que estaba frente al mío para dejar las bolsas de compras, ese lugar era un desorden, en realidad debía quedarme mañana a ordenar todo, esa habitación estaba equipada para que alguien durmiera ahí, pero con mi desorden con suerte se veía la cama bajo miles de cuadernos, ropa y cajas.

Me dirigí a la cocina para buscar un vaso de agua, necesitaba tranquilizarme antes de que Edward apareciera, me tenía impaciente, se me pasaba cada cosa por la mente, como que se había ido riendo porque no había seguido las reglas del juego, o seguía esperándome en la puerta sin reaccionar. Pensé en bajar para ver si seguía ahí, boté el agua que quedaba en el vaso y lo dejé secar. Me di la vuelta para salir cuando lo vi entrar al departamento, cerró la puerta, dejó las llaves del Volvo y del departamento en la mesa del recibidor, se quitó la chaqueta y por fin me miró. Al yo no decir nada, sonrió negando con la cabeza mientras seguía en camino hacia el sofá donde se sentó mirándome, esperando a que yo diera el primer paso, y tenía razón, yo lo necesitaba, yo había pedido que subiera, aunque el plan lo hubiera creado Alice.

Me quedé cerca de la cocina pero sin dejar de mirarlo, él tampoco me quitaba la mirada, pero en su rostro se veía como si le hubieran contado un buen chiste y todavía lo recordaba. Me enfadé, recordé cuando había venido por primera vez o cuando colocamos las reglas del juego, donde siempre estaba nervioso, esperando a que yo sacara las garras en cualquier momento o le dijera que solo era algo de una noche y listo. Ahora era más seguro de sí mismo, como si supiera que yo nunca dejaría que él se fuera aunque necesitara que se fuera de mi vida para no hacerle daño, porque se lo estaba haciendo y mucho, aunque él aceptara cada una de las reglas y estuviera de acuerdo, yo le estaba haciendo mucho dado del cual no podía remediar.

- ¿Te vas a quedar sentado ahí… toda la noche?- pregunté molesta, no sabía si con él o conmigo misma, Edward se rió entre dientes

- Tu pediste que subiera, tu eres la que me necesitaba- me enojé más

- ¡Sabes que lo hice solo para que vinieras! Ese juego hace mucho que no lo jugamos- respiró hondo antes de hablarme, demostraba estar de lo más tranquilo, ¿Por qué yo no podía mostrarme igual?

- Yo sigo las reglas

No me pude contener más, corrí a sus brazos, me senté en su regazo besándolo tiernamente, necesitaba sentir esos labios, necesitaba sentir sus brazos acariciando mi espalda, quería sentir que solo era mío, que nadie más podía tenerlo, yo había sido la primera en su vida y no quería que hubiera nadie más. Me separé con brusquedad mirándolo, debía de tener alguna cara de preocupación o asombro por cómo me miraba Edward. Pasó una de manos por mi mejilla algo que me tranquilizó inmediatamente, las mariposas en mi estomago, la calidez que sentía cuando me tocaba, las corrientes eléctricas que me recorrían cuando nos rozábamos, las ganas malditas que tenia de tenerlo a mi lado a cada segundo, de olvidarme quien era solo cuando él me miraba a los ojos, olvidarme de que tenía un novio y tenía a varios chicos con los que quería probar algún beso o caricia prohibida aunque tuviera un hombre. Todo el mundo desaparecía si lo tenía a él a mi lado, cuando tenía a Edward Cullen, solo para mi, aunque con eso hiciera sufrir a él y su familia, esas personas que me habían aceptado sin peros, dándome la bienvenida a su casa siendo solo una amiga… Estaba enamorada de Edward… y él no se merecía eso.

.

Y aléjate de mi amor...
Yo se que aun estas a tiempo...
No soy quien en verdad parezco...
y perdón no soy quien crees YO NO CAI DEL CIELO

.

Su polera terminó en el suelo, su cabello despeinado más de la cuenta y yo a horcajadas encima de él. Me acariciaba la espalda como a mí me gustaba, quería que se quedara conmigo, que no desapareciera luego de hacer el amor, quería despertar y cuando me desperezara chocara con su torso desnudo y pudiera abrazarlo, sonreír y esperar a que me diera los buenos días, porque lo serian, sería el mejor despertar que hubiese tenido en mi vida. Le dije que se quedara, me miró extrañado sin entender a lo que me refería, es decir, él estaba ahí y no creía que se quisiera ir cuando estábamos a punto de hacer el amor.

- Quédate conmigo esta noche… no te vayas cuando todo termine- Edward me miró sin decir nada, era una locura, lo sabía, no tenía como explicar en su casa porque no llegaría, miré hacia abajo cuando vi como sacaba su celular del bolsillo, lo miré con los ojos abiertos, marcó un número y esperó sin dejar de mirarme

- Hola papá, todo bien conmigo… estoy con Bella, la vine a dejar pero en el camino discutió con su novio… si, ese con el que fue a la fiesta… para eso te llamaba, no quiero dejarla sola, hasta el jefe Swan no sabe cómo controlar las lágrimas- se rió de algo que le decía su padre- si, pásamela… mamá, tranquila, no le ocurre nada malo… no creo que quiera hablar en este momento- suspiró mirándome, yo sonreí mientras le pedía el teléfono

- Esme…

- Pequeña, ¿Qué ha ocurrido?- escuchaba a la madre de Edward preocupada al otro lado de la línea, intenté colocar la mejor voz de llanto que tenia

- Es un imbécil, no quiero verlo más… no quiero que Edward me vea así, dígale que se vaya a casa- Edward hacía fuerzas para su mayor control y no reírse

- Oh no querida, Edward te cuidara… mi hijo no te dejará sola, ponlo al teléfono… y cuídate, todo estará bien mañana- yo no dije nada, mientras le entregaba de vuelta el celular a su dueño

- Tranquila madre, la cuidaré, lo prometo… si, lo sé, no se dormirá por mi culpa, ponla al teléfono- me miró con una sonrisa mientras esperaba a que alguien contestara, me imaginaba que era Alice- Si, está bien… tu sabes manejar esto, aunque parece que se lo han creído… te daré lo que quieras…- rodo los ojos sin dejar de sonreír- puedes dormir en mi cuarto, pero no desordenes, mañana te daré dos… yo también te quiero hermanita… nos vemos, adiós- ambos reímos cuando cortó el celular y lo aventó contra uno de los sillones

No había necesidad de nada más, no necesitábamos hablar, lo tendría conmigo el resto de la noche y mañana despertaría junto a él, el mejor regalo que me pudiesen haber dado. Me bajé ayudándolo a colocarse de pie, le tomé la mano para llevarlo a mi dormitorio.

Sus manos acariciaban cada parte de mi cuerpo, ni sabía en qué momento nos habíamos quitado la ropa, solo sabía que ahora él estaba provocando fuego con cada caricia. Ambos acostado en la cama, desnudos, yo no podía dejar de mirar esos ojos verdes que me quemaban por dentro, acaricié su torso, cada milímetro viendo como disfrutaba, cerraba los ojos para sentir más agudas las caricias, yo lo imité. Quería sentirlo dentro, no quería esperar, necesitaba tenerlo, quería que por ese momento ninguna imagen viniera a mi mente más que la de él, sus ojos, el cariño que sentía por mí. Acaricié su espalda, besé se cuello hasta llegar a su oído y poder decirle que lo necesitaba, me miró con una sonrisa, dejé que se acomodara entre mis piernas sin que dejara de mirarme, no quería perderlo de vista, pensando que si en cualquier momento cerraba los ojos, todo desaparecería, estaría sola en mi cama sufriendo por no tenerlo.

Estábamos en la mejor posición, era solo tomar el impulso y el estaría dentro, pero solo se dedicaba a mirarme, acarició con la yema de sus dedos mi rostro, con una mirada que demostraba pasión y más, estaba segura que la mía debía ser muy parecida. De una sola vez entró y yo no pude evitar cerrar los ojos a tal sensación, lo mejor que podría haber sentido en mi vida, solo con este hombre tenía estas sensaciones, hubiese dado lo que fuera por volver atrás y haberlo buscado a él para perder nuestra virginidad juntos. Volví a abrir los ojos, Edward se movía lentamente para poder coordinar los movimientos conmigo, tenía los ojos cerrados, yo no pude contenerme para besarlo, acerqué su rostro y nos fundimos en un beso.

Todo sucedió de la nada, era tal la pasión que existía en esa habitación que las cosas no eran claras, pero si tenía una y no sabía cómo habían salido a la luz, pero no solo en mi mente y cuerpo, sino que las había expresado, como si mi cuerpo no tuviera autocontrol, como si el estar con él hiciera que fuera la mujer más débil del planeta. Con solo dos palabras sentí como Edward se movía más rápido y gemía en mi oído, como si esas dos palabras le dieran tal fuerza para demostrarme lo mismo que yo había dicho, lo cual estaba disfrutando… Te amo.

Cuando ambos llegamos al clímax, caímos derrotados en la cama sin dejar de abrazarnos, yo tenía las manos pasadas por su cuello mientras Edward me abrazaba por la cintura, los cuatro brazos parecían cadenas que eran irrompibles. Cuando empecé a temblar, Edward se movió para deshacer la cama y poder taparnos, yo me di la vuelta mientras él me abrazaba por la espalda dejándome pequeños besos por mi hombro y el cuello, algo realmente delicioso. Estaba agotada, necesitaba tomar fuerzas, no sé cuando fue que él de durmió pero yo a los pocos minutos estaba dormida entre sus brazos.

Desperté en mitad de la noche, como si hubiera tenido una pesadilla, cuando uno salta en la cama y espera ver que todavía estás en tu cuarto en vez de ese horrible sueño. Pero en mi caso no era así, miré a mi lado y ahí estaba Edward durmiendo todavía con un brazo puesto en mi cadera, debía haberse movido cuando yo me senté bruscamente. El seguía durmiendo, miré la habitación, la ropa de ambos estaba botada por todas partes, nosotros seguíamos desnudos en la cama. Había soñado con lo que había pasado hace poco, sus caricias en mi piel, sus ojos penetrantes, sus labios como una caricia infinita… yo diciéndole Te amo. ¿Me arrepentía? No, estaba claro, era lo que sentía, pero no era el momento, yo no lo merecía, yo no podía darle esa seguridad que necesitaba, él debía tener una novia a su lado que lo cuide, que lo quiera, que lo respete… que le sea fiel. Y yo no era esa persona.

No quería llorar, pero sentía como mis ojos se aguaban en lágrimas, esperando salir una tras otra, pero no podía, necesitaba pensar en que le iba a decir al día siguiente, porque él iba a preguntarme si lo que había dicho era correcto y yo no podría decirle la verdad. No podía decir que si lo amaba, era al único hombre que amaba y que me hacía sentir segura, feliz, querida, no podía. El no se merecía a una persona como yo, con la cual nunca iba a estar seguro de que le fuera fiel o que estarían para siempre. Me conocía perfectamente y yo no era de esas chicas.

Me di vuelta a mirarlo, seguía durmiendo como si nada ocurriera, como si yo no estuviera con una crisis de pánico por lo que sentía por él, por como hacía que mi corazón se acelerara o como mi estomago se revolvía al tenerlo cerca. Fue ahí cuando tuve la respuesta, sabía lo que iba a hacer, estaba todo decidido y no podía perder las oportunidades. Me acerqué, besé su rostro, bajé dejando pequeños besos por su pecho, sus pectorales, su torso, tenía mis manos en su cadera, sentí como se movía ante los roces, pero no abría los ojos, así que no sabía si estaba despierto o creía que soñaba. Pero eso no me detuvo. Acaricié sus brazos, pasé dejando un leve roce por su pecho hasta llevar a la pelvis, estaba completamente desnudo así que podía ver como ya estaba reaccionando, sonreí.

Tomé su miembro entre mis manos, lo masajeé y pequeños gemidos salían de la boca de Edward, pero sus ojos seguían cerrado. Me preguntaba qué pasaría por su mente en ese momento. Seguí con mi labor mientras con una de mis manos acariciaba sus muslos o subía nuevamente a su vientre bajo, adoraba escuchar sus gemidos. Sentí que él ya estaba preparado, yo lo estaba hace mucho, ya con solo soñar con él, el deseo corría por mi cuerpo. No esperé a despertarlo, me senté sobre él, acomode su miembro sobre mi cavidad y lentamente me senté quedando completamente dentro de mí, ambos gemimos con fuerza.

- Bella…- dijo con voz ronca, tenía los ojos entreabiertos, yo me estaba moviendo por lo que otro gemido salió de su garganta

- Te necesitaba- dije solamente mientras lo acariciaba y seguía con el movimiento

Edward sonrió, ágil se sentó para quedar a mi altura y besarme intensamente, pasé mis brazos por su cuello enredando mis dedos en su cabello, mientras él me tomaba por las caderas para ayudarme con el movimiento. No dejábamos de besarnos, de alguna forma tomábamos aire, pero no podíamos despegarnos, yo no quería despegarme de él, quería tenerlo ahí conmigo todo el tiempo que fuera necesario y más en ese momento.

Ahora era Edward quien guiaba los movimientos, yo no pude evitar dar pequeños gritos mezclados con su nombre mientras sentía como llegaba al orgasmo, arqué la espalda para acercarme más a él. Grité, grité como nunca antes, disfrutaba de cada corriente eléctrica que atravesaba mi cuerpo, cuando yo me estaba desfalleciendo sentí como terminaba, abrazándome tan fuerte que pensé que al día siguiente sus manos estarían marcadas en mi piel, y agradecía eso, saber que todo había sido realidad y que tendría algo de él en mi cuerpo. Nos quedamos abrazados en la misma posición, ambos tratando de controlar la respiración, le besé la frente, los ojos, la nariz, las mejillas y luego lo miré a los ojos, sonreía, yo le devolví la sonrisa para besarlo castamente en los labios. Me preguntó si quería descansar a lo que solo asentí, nos acomodamos, yo sobre su pecho escuchando su corazón y él me acariciaba la espalda, se que cayó dormido poco después, yo no pude volver a dormir.

.

Aléjate de mi pues tu bien sabes que no te merezco
quisiera arrepentirme, ser el mismo y no decirte esto
Aléjate de mí, escapa, vete ya no debo verte
Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte.

La luz ya, no alcanza
No quieras caminar sobre el dolor descalza
Un Ángel te cuida
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida

.

No hablé con Edward durante todo el fin de semana, Alice me llamó invitándome a cenar con ellos el sábado en la noche, pero les dije que no podía porque estaría con mi padre. De alguna forma eso era verdad, Charlie llegaría de su pesca y luego pasamos toda la tarde juntos. Edward también me llamé pero no le conteste. Había elegido mi destino y no lo cambiaria, era por el bien de ambos, él se merecía una mejor vida y conmigo revoloteándolo le iba a ser imposible. Sabía que al principio a ambos nos dolería, pero lo superaríamos, sabía que él lo superaría, tenía a cuenta chica por donde elegir, luego me olvidaría y yo sería feliz porque lo había logrado… porque yo, nunca lo podría olvidar, lo amaba, estaba completamente enamorada de Edward Cullen, y si las cosas eran así, debía querer su felicidad y eso no estaba a mi lado.

El domingo en la noche llamé a Jake para pedirle si podía pasar a buscarme para ir al instituto diciendo que mi coche tenia algún problema, él no me discutió, se alegró de que pudiéramos pasar ese tiempo juntos. El lunes me besó con fiereza cuando llegó, aprovechando que Charlie se había ido, intentó convencerme que entráramos a la casa para tener sexo antes de clases, pero le dije que no me sentía bien, pero en realidad quería que el olor de Edward siguiera en mi piel lo más posible.

Cuando llegamos al instituto, ahí estaba el Porsche amarillo, el Aston Martin y el BWM rojo descapotable de Rose. El grupo estaba conversando, riéndose mientras esperaban a que llegara la hora de entrar. Si hubiese sido un día cualquiera, habría dejado a Jacob botado diciendo que tenía que hablar con Alice o alguna cosa estúpida para que me dejara ir, pero cuando crucé la mirada con Edward decidí que acompañar a mi novio no sería malo por ese día.

Las tres primeras clases fueron lo peor, gracias al cielo que los mellizos se sentaron juntos así yo no tendría que ocupar el lugar que en ese momento ocupaba Alice. Parecía que Edward sabía que no quería hablar así que ni siquiera me miraba… era mejor así. La hora de almuerzo fue fatal, no tenía alguna excusa así que tuve que quedarme con ellos en la mesa, intenté hablar como si nada, hasta con Edward, el cual no dejaba de mirarme a los ojos esperando que de esa forma yo le diera las respuestas que necesitaba, pero no lo haría, no quería hacerlo sufrir más de lo que lo haría durante lo que quedaba de año escolar.

A la hora de educación física le dije al profesor que no me sentía bien, era la única clase que no compartía con ninguno de los chicos, así que no era necesario aparentar. El profesor vio mi cara y parecía ser realmente creíble porque me sugirió ir a la enfermería, yo solo asentí y salí del gimnasio. Caminé sin rumbo fijo, estaba claro que no iría a la enfermería, me sentía mal pero nada que pudiera curar una enfermera. Como si mis pies supieran lo que quería hacer, me habían llevado hacia el Aston Martin. Sonreí al ver el coche, me encantaba ese deportivo, envidiaba al dueño, hubiese dado lo que fuera porque mi padre me regalara ese en vez de mi auto, pero yo era una señorita y no podía andar con ese estilo, según Charlie.

Miré a todas partes, no había nadie en los estacionamientos, apoyé mi mochila en el capó buscando una hoja y un lápiz. Escribí mientras una lágrima bajaba por mi mejilla, era lo mejor, debía hacerlo, yo quería su felicidad y esa no estaba conmigo. Levanté el limpia parabrisas para dejar la nota, salí corriendo mientras tomaba mi celular y llamaba a Paul, otro amigo de Jacob, hace mucho que quería estar conmigo, me lo había dicho en varias fiestas, así que era el momento de darle la oportunidad. Lo esperé detrás de las canchas, intenté arreglarme para que no viera la tristeza, solo yo sabía que existía y así debía quedar.

Poco después apareció, con una sonrisa de conquista, me preguntó para qué lo necesitaba, pero yo no di respuesta solo lo besé, me tomó por las caderas, casi con la intención de tomarme por el trasero… si lo hubiera hecho, lo hubiese dejado, en ese momento necesitaba acción, necesitaba olvidarme de todo lo que navegaba por mi mente. Cuando nos separamos sonreímos, quedamos en vernos en la tarde, sus padres no estarían en casa así que pasaría por mí a las seis.

.

Y aléjate de mi amor
Yo se que aun estas a tiempo
No soy quien en verdad parezco
y perdón no soy quien crees YO NO CAI DEL CIELO

.

A la última clase, con Alice conversamos lo justo y necesario, ella notaba que yo no quería hablar y respetaba mi espacio, haría lo que fuera para no perder su amistad, pero cuando supiera que había dejado a su hermano, no volvería a hablar, y lo entendía, Edward era lo más importante que cualquier cosa. Siempre me lo había dicho, era capaz de matar por Edward, y estaba feliz porque así fuera, sabía que él iba a estar bien pasara lo que pasara.

Me disculpé por no poder acompañarla pero había quedado con Jake, ya que él debía llevarme a casa, y antes del entrenamiento debía dejarme allá, así que debía salir rápido, ella lo entendió y dijo que le mandaría saludos a todos de mi parte, yo le agradecí. Salí rápidamente de la sala y corrí al coche de mi novio, todavía no llegaba y tampoco Edward, así que todavía no había visto la nota… mejor así, no quería estar presente, necesitaba que Jake llegara rápido, no quería verlo, no quería ver su rostro, no lo soportaría.

Como si me hubiese escuchado, llegó el chico alto, moreno, de ojos oscuros con una sonrisa blanca, me dio un beso, yo intente sonreír, entré al coche y nos fuimos, no sin antes darme vuelta para mirar como llegaba Edward a su deportivo y mirando a todos lados… buscándome, lo sabía, siempre hacia lo mismo. Bajé la vista e intenté ponerme al corriente con la conversación monologa que tenía Jacob hace no se cuanto rato.

No lo pude evitar… una lágrima bajaba por mi mejilla como lo había hecho desde la última noche que pasé con Edward.

.

Si aun no me lo crees amor
y quieres tu correr el riesgo
veras que soy realmente bueno
en engañar y hacer sufrir

A quien más quiero

A quien más quiero

.

…...


Nota de la Autora:

Nuevamente pido las disculpas correspondientes. Sé que dije que en dos semanas terminaba los exámenes y todo lo que sea de la Universidad, pero las cosas se atrasaron y tuve que seguir una semana más con trabajos, estrés, insomnio… uufff.

Bueno, pero aquí estoy, muchos me habían pedido esta canción, y espero que haya logrado el cometido, en realidad gracias a esta canción fue que comenzó el desafío de mi amiga. Mi hermana hiso una adaptación de esta canción donde Edward de la canta a Bella (algún día la subiré para que la lean) y fue cuando mi amiguita me dijo que yo podía escribir esto. Según ella lo estoy haciendo bien y está feliz que ahora tenga tiempo de seguir.

Ahora necesito la opinión de ustedes, así que espero sus reviews, con todo tipo de comentario, todos son bien recibidos. Gracias a... Quienes dejaron sus comentarios en el capitulo anterior y lamento la demora, tienen todo el derecho a enojarse.

Bueno, creo que no tengo mucho que decir, además creo que preferirán que escriba, escriba y escriba en vez de dejar este comentario jijiji. Nos vemos pronto, no lo duden, besos

Camili.


.