Hola... no me había dado cuenta de que este ya estaba listo... sinceramente no se que me paso... creo que el muso anda borracho... en fin, aquí les dejo otro cap...
Besos a mis hermanas... y un abrazo enorme a Inés, que es mama (dos veces)... Feliz día!
Disclaimer: Nada es mio, solo la historia, Altair, los niños... creo que es todo...
Vivan los Sly!
Enjoy!
ACELERACIÓN
Clavo sus sorprendidos ojos en el rostro de su marido, buscando algún signo de broma, pero la mirada gris idéntica a la suya le confirmo sus palabras. Se sintió estremecer de terror al imaginarse que el destino de la inefable muerta hubiera sido el de Luna, quien en esos momentos se encontraba entre los brazos de su marido, prácticamente enterrada en ellos mientras todos los demás exclamaban su desconcierto y horror de diferentes maneras. Altaír dirigió su mirada hacia Harry, buscando la tranquilidad que el verde bosque de sus ojos siempre le brindaba. Pero la mirada verde lucia preocupada, mientras estrechaba entre sus brazos a su mujer, lo más que podía hacerlo debido al enorme vientre.
Se puso de pie, caminando hacia su rubia amiga, mientras la abrazaba por entre los propios brazos de Blaise, enterrando su rostro en su cabellera rubia, aspirando el olor a fresco, a sueños y criaturas maravillosas. Sintió unas enormes manos apretar sus hombros, y de inmediato supo que Harry la estaba sosteniendo por la espalda. Los límpidos ojos azules de la rubia se clavaron en los suyos, llenos de determinación y coraje.
-Tenemos que hacer algo-dijo.
Altaír suspiró mientras la miraba, sintiendo a sus espaldas la manera en que su marido y Harry se tensaban ostensiblemente, tragando saliva mientras sentía la adrenalina corriendo por sus venas, frenadas por el siseo bajo de la serpiente.
-No-
Todos los ojos se dirigieron al semblante endurecido del mago de piel oscura que había estrechado con mas fuerza aun a la rubia bruja entre sus brazos. Cualquiera hubiese pensado que seria Draco y no Blaise, quien se negaría en redondo, pero el moreno no estaba dispuesto a poner en peligro a su mujer, hijos incluidos. Altaír estuvo de acuerdo, la sangre Slytherin moviéndose en sus venas, enfriando la lava ardiente de su rabia, calmando sus ganas y aclarando su mente, sus pensamientos arremolinándose uno tras otro con rapidez pero con extrema lucidez, sopesando sus opciones. Detrás de ella, podía escuchar los engranajes del cerebro Gryffindor moverse libremente, mientras sentía los casi imperceptible espasmos que la adrenalina les conferia a sus cuerpos, listos para saltar varita en mano.
-Estoy de acuerdo-dijeron al unisono Clarisse y Draco.
-¿Qué?-
-¿Es que no se escuchan? Nosotros no tenemos nada que ver con eso, nuestro tiempo de buscar problemas termino-dijo Clarisse.
Harry clavo sus ojos verdes en su mujer, su mirada incrédula. Altaír rodo sus ojos, exasperada.
-Vamos Harry, no esperaras que nos metamos en problemas ahora que todo esta tan calmo, Clarisse tiene razón, ya no tenemos diecisiete años…-
-Parece que ustedes si…-murmuro por lo bajo Ron.
-… todos tenemos familias por las que velar… hijos que cuidar y proteger… ya no podemos seguir comportándonos como si no tuviéramos nada que perder-dijo Altaír mientras lo miraba fijamente a los ojos- Ahora no podemos saltar frente al peligro asi sin mas…-
-Lo se, pero este hecho es lo suficientemente perturbador como para ponernos en alerta…-
-Pero no lo suficiente para saltar a la acción de inmediato…-agregó Draco.
-Si hubiera sido tu esposa…-murmuro Ron.
-¡Nunca hubiera permitido que fuera mi esposa!-saltó el rubio-nunca, ni en un millón de años hubiera dejado que algo le pasara a mi esposa-caminó hacia Altaír, tomándola de las manos-porque primero hubiera saltado frente a lo que fuera por ella-
-Eso sonó demasiado Hufflepuff…-dijo Altaír sonriéndole a su marido.
-¡Oye!-gritaron Neville y Hanna.
-Mientras tanto nosotros estaremos alerta, Kingsley ha dado la orden de que todos los aurores estén al pendiente de cualquier actividad inusitada…-
-Pues si el que maten a alguien en el Departamento de Misterios no es algo inusitado…-
-¡Ron!-
-… y tomen en cuenta cualquier reporte al respecto-terminó Harry fulminando al pelirrojo con la vista.
Todos se miraron entre ellos, asintiendo a las palabras de Harry y pensando en lo dicho por Altaír y Clarisse.
-Bien, entonces todos debemos estar alertas-dijo Luna, mientras levantaba en brazos a la pequeña Xandra, quien había corrido para impactarse en sus piernas riendo en extremo divertida, mientras detrás de ella, una copia de Blaise entrada corriendo.
-¡Mami!-
-Será mejor que demos de comer a los monstruos-dijo Clarisse con una sonrisa, tomando la mano de Stella, mientras Theo caminaba junto a Rose y Sylvia, la hija de Neville y Hanna.
Los adultos caminaron hacia el comedor, mientras los Slytherin se quedaban de pie en medio de la estancia. Blaise observo a su esposa hasta que se perdió por el pasillo, haciendo una mueca tensa mientras clavaba sus ojos en Harry.
-No nos vamos a mezclar en esto- dijo.
-Vale, lo entiendo-dijo Potter, mientras levantaba las palmas hacia arriba.
-En verdad Potter, no vamos a meternos en este problema-
-No a menos que sea muy necesario- sonrió Altaír hacia Draco, mientras jalaba al moreno hacia el comedor.
Draco y Blaise se quedaron de pie observándolos marcharse, los mismos pensamientos rondando sus mentes.
-Ni de broma-
Blaise solamente asintió en silencio.
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La comida había comenzado amenamente. Draco estaba acostumbrado a convivir con niños ruidosos porque sus hijos eran lo bastante inquietos para provocarle un dolor de cabeza a la larga. Los amaba profundamente, eran sus hijos después de todo, pero a veces extrañaba el silencio que rodeaba a la Mansion cuando era mas joven. Los chicos se encontraban todos sentados en una amplia mesa baja, con sillas especiales para ellos, a un costado de la propia mesa donde los adultos compartían los alimentos. Era uno de esos dos sabados al mes donde se reunian todos con sus familias para convivir entre ellos, poniéndose al dia sobre sus vidas.
Draco le sonrió a Xandra, quien le miraba con adoración infantil. Su ahijada estaba profundamente enamorada de el, lo cual era comprensible si era mimada hasta la saciedad por su padrino, un poco menos de lo que la mimaban sus padres, pero aun asi le encantaba tener la atención de otro adulto que no tuviera relación sanguínea con ella. A dos puestos de ella, Stella los observaba con los ojos entornados, profundamente celosa. Ella era un poco insegura en cuanto a su padre Draco, pues sabia que no era su padre biológico en realidad, y aunque sabia que los amaba con todo su corazón, sentía que el podría cambiarlos por otros niños si quisiera.
Altaír observó la reacción de su hija ante las miradas que la niña Zabini le dirigía a su marido. Entendia que su hija se sentía un poco desplazada por la pequeña rubia, pero creía que ellos tenían perfectamente claro que Draco los amaba como a sus hijos. Intentaría hablar con ella al respecto, le dolía mucho que sus hijos sufrieran, y si estaba en su mano evitarlo, lo haría. Le sonrió a Hugo Weasley, quien jugaba junto a Devanie Pucey y Dulcinea Goyle. Había sido difícil juntar a los antiguos Slytherin con los Gryffindor, mas que nada por la rivalidad y el odio que siempre había existido entre ambas casas, pero tras la llegada de Altaír a Hogwarts, y todo lo que había pasado después, incluido que los Slytherin habían apoyado en la guerra, la enemistad se había suavizado hasta hacerse algo tolerable.
Clarisse, Luna, Hermione y Altaír habían realizado un trabajo de integración tal, que a pesar de la reticencias que aún persistían, se comportaban como algo mas que meros conocidos pero no tanto como los mejores amigos. Aun asi, y conociéndolos a ellos, cualquiera que los viera pensaría que era un verdadero milagro. Rose y Stella pasaron corriendo, seguidos de cerca de su hermano y Etienne Zabini, quienes llevaban algo colgado de un palo, riendo ante los gritos de espanto de las niñas.
De improviso, un jadeo ahogado a su lado congela el momento. Se volteó con rapidez, escudriñando el rostro sudoroso y ligeramente verde de Clarisse. Entonces entiende. Los síntomas saltan a la vista como si estuvieran en neon. La adrenalina corre por sus venas con rapidez, el pensamiento abriéndose paso en su mente con rapidez inusitada. Se puso de pie de un salto tratando de llamar la atención de todos los presentes, pero el alboroto de los niños y el ruido de las risas y la conversación ahogaron sus palabras. Sin tiempo que perder, alza la mano al cielo y el rayo que sale de sus dedos ilumina con un impacto las pocas nubes que ahí se encuentran.
Varios pares de ojos la observan entre asustados y confusos. Harry clava sus ojos en ella, confundido por la muestra innecesaria de magia, cuando ella se mueve un poco y la imagen sudorosa y aún mas pálida de Clarisse aparece frente a sus ojos. Entonces todo se mueve con rapidez, como compensando el momento pasado. Altaír comienza a lanzar órdenes como un general a punto de entrar en batalla, mientras Draco y Harry ayudan a Clarisse a caminar hacia la chimenea mas próxima, ambos bastante alterados por los gemidos de dolor de la bruja. Los demás, se mueven guardando y llevando y trayendo y reuniendo las cosas de la madre y el bebe y a los niños y…
Altair se detiene durante algunos segundos, respirando para tranquilizarse porque a pesar de que hay varios Slytherin, todos parecen una panda de Hufflepuff asustados y alguien necesita poner orden ahí.
-¡Alto!-
Entonces todos se detienen nuevamente, mirándola con atención, hasta la bruja parturienta clava sus ojos en la menuda figura, erguida y vigilante como si estuviera a punto de lanzar un hechizo. Hizo un movimiento, convocando un portal, y urgio al par de estupefactos magos a pasar a través de el. Con un ultimo vistazo a su alrededor, clavando los ojos durante algunos segundos en sus propios hijos, y ante el asentimiento de Luna, desaparecio dentro del portal.
Al llegar a San Mungo, el alboroto que se había formado con la llegada de la esposa del Salvador del Mundo Mágico, era catastrófico. Clarisse había llegado solo unos segundos antes, y había sido prácticamente arrancada de los brazos de su marido, quien se había quedado pasmado con los brazos extendidos, tembloroso y aterrado a partes iguales. Cuando Altaír llegó justo detrás de ellos, una mirada al mago de pelo oscuro le había convencido de que estaba a segundos de desmoronarse, cosa rara en el, asi que lo sostuvo entre sus brazos, tratando de que enterrara el rostro en su palido cuello, sosteniéndolo apretadamente contra si, deslizando sus dedos por entre los increíblemente sedosos cabellos oscuros, tratando de calmarlo.
Draco hizo una imperceptible mueca y volteo el rostro, tratando de mantener los celos a raya, mientras observaba la sala que lentamente se iba llenando al ir llegando sus amigos. El tiempo fue pasando con lentitud, mientras la ansiedad subia como la espuma y Harry amenzaba con lo mismo pero en las paredes. Mientras Ron dormitaba con la cabeza echada contra la pared, la boca abierta y nada discretos ronquidos, Hermione, Luna y Hanna planeaban una pequeña fiesta de bienvenida para la madre y el bebe. Un poco mas alejados, Blaise, Adrian y Neville comentaban sus experiencias, mientras Pansy y Draco se enfrascaban en una pequeña discusión sobre la bizarra situación.
Una enfermera salio a hablar con Harry, asegurándole que todo estaba en orden y en cualquier momento nacería su hijo, cosa que no tranquilizo mucho al moreno. Hermione no dejo de notar que, en contraste con el nacimiento de los gemelos Nott, Harry no había intentado entrar al paritorio a acompañar a su mujer, si no que se mantenía férreamente abrazado a Altaír, buscando consuelo entre sus brazos. Hizo la nota mental de preguntarle al moreno que estaba pasando, aunque las sospechas que tenia desde hace un tiempo se iban acumulando en su mente.
Una pequeña ola de energía mágica se expandio por el lugar, seguida de un llanto infantil, mientras todos volteaban hacia la puerta, esperando que alguien saliera con noticias. Un tiempo después, una enfermera con un bulto envuelto en mantas azules apareció, sonriéndole al moreno Potter, quien casi corrió hacia ella, tremendamente ansioso. La enfermera le entregó a su hijo, y el solamente atino a descubrirle el rostro, quedándose completamente quieto, maravillado por el sentimiento que comenzaba a expandirse desde su pecho hasta todo su cuerpo. Altaír camino hacia el, asomándose curiosa por sobre su hombro, clavando los grises ojos en el pequeño rostro. Acaricio las pálidas y sonrojadas mejillas con un dedo, y ambos sonrieron encantados cuando el pequeño bebe sonrió, mostrando la desdentada boca de encías sonrosadas, en una sonrisa tan tierna que les calentó el corazón de puro amor.
Se miraron a los ojos, cientos de sentimientos brillando en las profundidades, compartiendo un momento que parecía diseñado solamente para ambos, donde nadie mas que ellos existía, amor, compañerismo, comprensión, afecto, ternura, felicidad, y cientos iguales a ellos, fluctuando entre sus cuerpos como la magia que corria por las venas de ambos. Un único momento, especial e irrepetible, del que nadie mas que ellos era partícipe. Y entonces las dudas de Hermione se aclararon súbitamente…
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Arrugo con saña el ejemplar del Profeta que tenia entre sus manos, lanzándolo con rabia hacia la chimenea. El titular anunciaba el nacimiento del primogénito de Potter, y una foto de este en su boda junto a su mujer aparecía cubriendo media pagina. Maldijo al estúpido Gryffindor, siempre apareciendo y entorpeciendo sus planes, siempre con su afán de protagonismo, siempre con la estúpida suerte de su parte.
Sonrio al pensar que el momento de vengarse del estúpido Potter estaba por llegar… solo un par de meses mas y Potter se arrepentiría de haber dado muerte a su Señor, pero sobre todo, pagaría por alejar de si a la bruja mas poderosamente exquisita que hubiera conocido. Paso la mano sobre la caja que se encontraba sobre el escritorio, sintiendo a través de la madera y la seda un poder oscuro desbordándose, erizándole la piel. Una risita se le escapo, imaginando el rostro de la bella ex mortífaga y el idiota niño que vivió cuando finalmente su plan estuviera terminado.
Sería estupendo cuando su Señor regresara de la muerte…
Y ya le picaban las manos por tocar la pálida y suave piel…
Se acomodo el miembro bajo los pantalones mientras sonreía, bebiendo de un trago el vaso de Whiskey de Fuego…
Bueno, es todo por hoy... nos vemos en el próximo...
Gracias mil por leer...
