Una Dama no tan Dama

Capítulo 6: Sorpresas

Los días pasaban, para Stear, Archie y el resto de los chicos del colegio, la relación entre el rubio y el castaño era sorprendente, pues pensaban que después de una semana la actitud del castaño terminaría la amistad. Pero, para sorpresa de todos, la "amistad" por no decir amor que sentía uno por el otro lo único que hizo fue incrementarse.

Aun así, las cosas entre los dos estaban muy diferentes como al principio:

-Terry, ¿por qué ahora estás más extraño de lo normal? - preguntó a causa de la extrema galantería de su amigo con ella los últimos días.

-No me critiques pecosa, pero tengo que admitir que disfruto ser el único chico que sepa de tu secreto. - dijo con su característica sonrisa.

- ¿Y eso?

-Porque así te tengo sólo para mí, - se percató de que eso sonó un poco raro y agregó- además, podrían haber algunos chicos que entraran a tu habitación mientras te cambias, quién sabe...

-Eso si ya no lo has hecho tú. - Dijo rodando los ojos.

-Créeme que lo he pensado pero esa no es la conducta de un caballero inglés. - claro, como si fuera la persona de su edad más inocente del mundo.

-Si recordaras dónde estaban tus manos el otro día no dirías lo mismo. - dijo esperando una reacción.

-Pecas... ¿hay algo que haya hecho que no me estés contando? - dijo algo avergonzado, claro, sin mostrarlo.

-Sólo puedo decir que eres un especialista examinando los atributos femeninos. -dijo tranquilamente.

- ¿En serio yo hice eso? - ya estaba sonrojado - ¿Me puedes perdonar?, a menos que sea mentira y sólo hayas estado jugando conmigo, lo cual si es el caso lo vas a lamentar.

-No estoy jugando contigo ni tampoco te guardo rencor, incluso, te perdoné hace mucho ya que estabas ebrio.

-Ahora que lo pienso me las vas a pagar por dejarme un lado de la cara hinchado.- se acercó a ella y la acorraló contra el árbol.

-T...Terry, ¿q...qué estás haciendo? - sintió una mano en su estómago - Jajajajaja ¡No! Jajajajaja ¡Terry para! Jajajajaja.

-Con que creías que no me iba a vengar... - seguía haciéndole cosquillas, y pudo apreciar su risa, una más femenina a todas las que había escuchado de su parte. - ya terminé, puedes respirar.

-Oh Dios, no vuelvas a hacer eso, casi no respiro.

-Eso te lo ganaste tú.

-No, yo estoy pagando por tus atrevimientos. Eres muy injusto. - dijo cruzándose de brazos y haciendo un puchero.

-No te enojes que se te notan más las pecas.

- ¿Y qué hay de malo con mis pecas?

-Es que son demasiadas, además, tienes una nariz diminuta.

-Y eso a ti que te importa, tampoco es que estés juzgándome como material genético para tus hijos. - dijo todavía con el ceño fruncido.

-Es que te ves tan inocente, como que te falta mucho mundo por recorrer. -dijo como si estuviera admirado por su belleza, lo cual era la realidad, pero nunca dejaba que ella se diera cuenta.

-Lo menos que me falta es mucho por ver, no sabes lo que es capaz de hacer una chica para que me obliguen a casarse con ella.

-No me digas que has visto... - estaba boquiabierto.

-Sip, he visto el sueño de un chico pervertido justo ante mis ojos, lamentablemente, no soy uno.

-Pffff Jajajajajajajajaja - estaba casi llorando de la risa.

- ¿De qué te ríes?

-Es que me imagino tu cara observando el panorama, esa cara de asco que de seguro pusiste es la que no me puedo sacar de la cabeza Jajajajaja - tardó un par de segundos en calmarse.

-Fuera de tu risa, ¿hoy pasará algo interesante?

-No lo sé, creo que habrá una nueva clase para nosotros hoy, no tengo ni la más mínima idea de qué será- dijo pensativo.

-Pues mejor nos vamos, no quiero llegar tarde a otra clase.

-Es tu culpa por estar en las nubes, pecosa irresponsable.

-Recuerda que llego tarde por tu culpa.

Y así fueron de camino a la clase en el lugar que se había asignado hace unos días. Ninguno de los dos sabía de qué se trataba, así que sólo les quedaba averiguar. Pero al llegar, la rubia sólo se quedó pálida.

-Como pueden ver - decía el maestro - la nueva clase será de equitación.

-Ay Dios mío - dijo la pecosa sosteniéndose del hombro de su amigo - ni loca me subo ahí.

-¿Qué sucede? - dijo evidentemente preocupado.

-Digamos... que le temo a los caballos. - dijo con vergüenza.

-Quiere decir que no le tienes miedo a Neil Leagan y su pandilla pero sí le tienes miedo a un inofensivo caballo.

- ¡Tú cállate!

-Estarán practicando con parejas, los que no saben cómo subir de manera segura, atiendan a la explicación. - volvió a hablar el maestro.

-Albert, ¿te sientes bien? - dijo Stear.

-Se te nota muy pálido - añade Archie.

-Estoy un poco mareado eso es todo.

-Mira, parece que las chicas también tienen equitación, pero al otro lado del río - dice Stear.

-"Ahí está Annie" - pensó la pecosa.

Sé que muchas pensarán que Candy le teme a los caballos por el incidente con Anthony, les aclaro que no es el caso del todo. Simplemente les tiene miedo desde pequeña, y el accidente, agrandó ese miedo.

-Bien, ya que creo que todos atendieron a la explicación, cada uno móntese en su caballo - todos lo hicieron. - ahora, con los principiantes iremos por lo básico, aprender a controlar la dirección en que va el caballo. Los demás pueden practicar y mejorar lo que ya saben.

-Pecas, si quieres yo le digo al maestro y te puedes bajar.

-No gracias, estoy bien. - dijo para calmarlo.

-Si tú lo dices... me gustaría ver lo que puedes hacer.

-No es que quiera intentar...

-Tenemos que trabajar con ese miedo algún otro día.

-¡Albert! ¡Albert! - al escuchar esto, todos miraron hacia dónde provenía el sonido. De hecho eta Annie Britter la que estaba gritando, parece que había perdido el control de su caballo.

Menos de un segundo más tarde, se escuchó a un caballo relinchar.

-Vamos, ¡corre!

Justo después, ante la vista de Terry estaba Candy, maniobrando con su caballo como una amazona profesional, luego, saltando una cerca que habría estado muy alta para cualquiera de los de la clase.

Al otro instante iba en su caballo a una velocidad increíble, intentando alcanzar al caballo de Annie, y cuando lo hizo, hizo que este bajara la velocidad hasta detenerse. Para luego cambiar a Annie de caballo, e ir con el otro hasta la clase de las chicas.

Todos los chicos sólo podían ver boquiabiertos, en especial Terry, al principio se veía que la pecosa había montado a caballo dos o tres veces, pero no que lo hiciera tan bien. En cambio, del otro lado de la cerca:

-Annie, por favor no llores, ya todo se terminó - decía Candy intentando calmarla.

-Es que me aterran los caballos - decía entre sollozos abrazada lo más fuerte que podía a su amiga.

-Shhhh, todo está bien ahora - le repetía mientras le acariciaba la espalda.

En esta escena habían dos perspectivas: la de Terry, de pura sorpresa y asombro, y la de el resto de los estudiantes que sólo pensaban "esos dos deben estar muy enamorados".

-Ya señorita Britter, sepárese del señorito Andrew. -decía la hermana Margaret que acababa de asimilar la situación.

-Está bien - dijo Annie, después de eso, Candy hizo que su caballo saltara la cerca de nuevo para regresar a su clase.

-Para tenerle miedo a los caballos eso fue impresionante - dijo Terry que ta se había bajado de su caballo.

-¡Ey!, tú hubieras hecho lo mismo por un amigo de la infancia, ¿o me equivoco?

-Como el único "amigo" que he tenido en toda mi vida eres tú, no te sé responder.

-Perdóname por mi comentario.

-No importa

-Albert, ¿Cómo se llama esa estudiante? - preguntó Archie.

-Annie Britter - Archie sólo captó la información - pero no la lastimes, porque si lo haces, te las verás conmigo.

Archie sintió miedo y a la vez vergüenza de que su primo se haya dado cuenta de sus intenciones.

-La clase ha terminado - pueden regresar a sus habitaciones.

Nadie lo pensó dos veces y todos se dirigieron a sus respectivas habitaciones. Por otro lado, Terry fue y acompañó a la pecosa a la suya.

- ¿Estás segura de que estás bien? - ella sólo miró al suelo y asintió - mírame a los ojos y dímelo. Ella, al levantar la mirada no se pudo contener.

-E..es q..que t..t..tenía mu..mucho miedo - dijo entre sollozos llorando en el pecho de él.

-Pecosa no te contradigas, ¿qué pensaría Annie si viera que su amiga que hace unos momentos la rescató y le dijo que todo iba a estar bien, está llorando? - Dijo abrazándola. - Además, una persona tan alegre como tú no debería llorar nunca. - puros sollozos - Vamos, no llores, si quieres yo me quedo aquí hasta que te duermas. ¿Te parece?

-Está bien

Terry esperó hasta que ella se acostara para recostarse él a su lado, en cuestión de segundos, Candy ya estaba durmiendo, él, usando toda la fuerza de voluntad que tenía, se puso de pie para regresar a su habitación, no sin antes, darle un beso a la pecosa en la comisura de los labios:

-Buenas noches pecosa, que duermas bien.

Luego de decir esto se fue.

-Buenas noches a ti también Terry.

Hola!

Sé que esta semana no tengo perdón, tampoco voy a dar peros ni excusas. Sólo les puedo prometer que estaré subiendo capítulo lo más pronto posible. Muchísimas gracias a las que me leen, espero que les siga gustando la historia.

Bye!