DOCE

Yuri recupera el aliento después de caer por milésima mientras intentaba lograr un salto cuádruple. Celestino le ha dicho una y mil veces que aquello no es necesario, que el nivel junior él puede ganar sin cuádruples pero el espíritu competitivo de Yuri le impide conformarse, le impide rendirse.

En realidad, aquellos saltos no son parte del entrenamiento oficial, sino que él y su compañero de pista, un alegre muchacho un año menor que él originario de Tailandia que se llama Phichit Chulanont, lo retó a intentarlo y ahora Yuri siente aquel reto como una afrenta personal y Yuri sabe que no podrá descansar en paz hasta que su amigo esté satisfecho al verlo lograr aquel salto de una buena vez.

—Bien Yuri, una última vez antes de que Celestino venga a regañarnos y amenace con corrernos a patadas de la pista— dice su amigo cuyos ojos oscuros brillan de alegría al estar haciendo algo prohibido al lado del chico que se ha convertido en su mejor amigo y en alguien sumamente querido para él.

Y es que Yuri y la maestra Minako lo han adoptado en su pequeña familia haciendo que la vida lejos de Tailandia sea menos difícil para el joven Chulanont. Además, Phichit de verdad admira a Yuri y jamás se lo dice, pero considera un honor enorme poder patinar junto a él.

— ¿Vas a grabarlo? — dice Yuri preguntándose de nuevo de dónde viene esa obsesión de Phichit de querer documentarlo todo en sus redes sociales, ya que de hecho, Phichit es reconocido a nivel mundial por ese motivo.

— ¡Oh sí, pero te prometo no subirlo! — dice Phichit como si le hubiera leído el pensamiento a su compañero—. Anda, no me hagas esperar. La vez anterior estuviste a punto de lograr el cuádruple Lutz, estoy seguro de que esta es la decisiva. Piensa en Victor Nikiforov, pensar en el amor de tu vida siempre te hace lograr todo aquello que te propones…

— ¡Victor no es el amor de mi vida! — dice Yuri con las mejillas totalmente sonrojadas—. Él solo… él…

—Claro que es el amor de tu vida, te pidió matrimonio con su cinta para el cabello ¿no es así? — dice Phichit con ese tono provocador y lleno de alegría que a veces hace que Yuri se sienta exasperado de verdad—. Todos saben que estás enamorado de él, créeme. El altar que le hiciste a Victor Nikiforov en la pared de tu cuarto no es un secreto para el mundo…

— ¡Porque tú tomaste una foto y la subiste a Instagram! — dice Yuri con ganas de empezar a correr detrás de Phichit para intentar estrangularlo.

—Y te recuerdo que a tu futuro esposo le encantó— dice Phichit recordándole a Yuri aquel día en el que estuvo a punto de morir de vergüenza—. Te recuerdo que fue por esa fotografía que Victor empezó a seguirme y siempre que sales en alguna de mis fotografías, no deja de reaccionar a ellas y siempre comenta un corazón…

—Phichit, cállate ya, en serio…— dice Yuri y no puede evitar que sus mejillas se sonrojen con fuerza porque Phichit está diciendo la verdad.

— ¡Vamos Yuri! Que tu crush también esté enamorado de ti no es ningún problema— dice Phichit riendo alegremente—. Tómalo como inspiración, mi muchacho, piensa en que si logras ese cuádruple, Victor va a besarte…

— ¡Phichit! — grita Yuri y se aleja de su mejor amigo para continuar patinando porque lo que menos quiere es seguir escuchando las palabras de Phichit.

Y es que él sabe que es cierto, que pensar en Victor sí le provoca inspiración pero él sabe que Victor no piensa en él de la forma tonta en la que Phichit dice que lo hace. Además, han sido ya tres años desde la última vez que se vieron, Yuri piensa que todos esos corazones en las fotos de Phichit son solamente una coincidencia. Y sobre todas las cosas, Yuri no piensa en Victor de ese modo, claro que no. Aunque sí ha tenido sueños extraños últimamente, sueños en los que Victor vuelve a abrazarlo, sueños en los que Victor toma su mano y se queda sonriendo mientras lo mira a los ojos, sueños en los que los labios de Victor se encuentran con sus labios pero… no, no, no. Claro que no. Él no piensa en Victor de ese modo.

Yuri sacude su cabeza con fuerza para alejar de él esos pensamientos tan extraños pero solo consigue que sus mejillas se sonrojen con fuerza y que sus ojos se llenen de brillo al pensar que alguno de sus sueños pueda ser verdad algún día.

— ¡Eso es Yuri! ¡Piensa en Victor! — grita Phichit enfocándolo con la cámara de su celular—. Piensa en tu príncipe del hielo que hará que te eleves en un salto imposible solo para conquistar su amor…

El joven japonés está tentado a interrumpir la preparación de su salto solo para hacer enojar a Phichit pero Yuri decide que no lo hará, que hará escarmentar a su mejor amigo de otra forma. Así que Yuri se prepara para llevar a cabo aquel salto que jamás ha hecho. Él sabe que su cuerpo delgado podrá romper las leyes del tiempo y el espacio aquella vez. Además, de verdad quiere mostrarle a Phichit que es capaz de hacer cosas imposibles, y quizá Yuri también quiere demostrarse a él mismo que es capaz de lograr cosas que seguirán sorprendiendo al mundo entero porque por primera vez competirá en los eventos de la Unión Universal de Patinaje Artístico, y si gana sus dos eventos del Grand Prix en el nivel junior, está seguro de que podrá encontrarse con Victor Nikiforov una vez más.

Es por eso que el chico calcula todo con máximo cuidado, cada paso antes de elevarse por los aires está fríamente visualizado en su cabeza antes de llevarlo a cabo; no hay miedo en su interior, solo un ansia enorme de lograrlo. Y entonces sucede: su cuerpo deja la pista por unos segundos y gira en el aire. Yuri no lo nota todo en ese preciso momento, pero su cuerpo dibuja cuatro giros perfectos antes de que su pierna derecha toque de nuevo la pista y el muchacho se quede de pie en medio de ella con una mirada concentrada que en seguida es sustituida por un gesto de absoluta sorpresa que lo hace buscar en seguida la mirada de Phichit quien está mirándolo sí, con la boca abierta, y con el entrenador Celestino al lado de él.

—Ese fue un salto perfecto que te hubiera dado más de catorce puntos en una competencia— dice Celestino y Yuri no sabe qué cara poner al verse descubierto por su entrenador desobedeciéndole de forma tan flagrante —. Pero, como te lo he dicho hasta al cansancio, Yuri, dejaremos los cuádruples para más adelante. Tu cuerpo está creciendo todavía ¿entiendes? No puedes correr antes de aprender a caminar porque terminarás lastimándote. Sé que eres perfectamente capaz de llevar a cabo un cuádruple y no es porque no crea en ti que no te permito hacerlos sino porque tienes que hacer las cosas paso a paso…

—Entrenador…— dice Yuri con una mirada asustada—. Lo siento, yo…

—No te disculpes por ser capaz de hacer cosas increíbles— dice Celestino con una sonrisa orgullosa que está vacía de cualquier asomo de reproche—. Pero iremos paso a paso, Yuri. Ni siquiera Victor Nikiforov presentó rutinas con cuádruples cuando estaba en la división junior. Puedes ser un campeón admirable desarrollando otras fortalezas primero…

—Sí, entrenador…— dice Yuri sintiéndose aliviado y culpable al mismo tiempo—. Lo siento, no volveré a desobedecerlo…

—Y tú Phichit…— dice Celestino mirando fijamente a su otro patinador quien lo mira con una inocente sonrisa en sus labios después de guardar su celular en el bolsillo de su pantalón deportivo—. Deja de retar a Yuri ¿quieres? ¡Es tu superior, debes respetarlo y aprender de él, no alentarlo a hacer cosas idiotas!

Phichit asiente y sonríe a las palabras del entrenador con aire contrito y pronto la pista de hielo se llena de risas juveniles e indicaciones de Celestino quien empieza a dar instrucciones a ambos chicos con respecto a las mejoras que deben hacer en sus programas para la temporada de aquel año. Aquella es una temporada especial para Yuri porque a partir de ese momento, los ojos de la crítica internacional estarán fijos sobre de él después de que se anunció su ingreso a la división junior con solo doce años de edad.

Pero Yuri no le tiene miedo al reto, piensa Celestino mientras mira a Yuri patinar al ritmo de una dulce canción tradicional japonesa al compás de la cual el cuerpo de su joven pupilo se mueve pero el entrenador italiano también siente que es el cuerpo de Yuri el que crea la música y no al revés. Y aquella cualidad es un arma poderosa, aquella danza puede embrujar a cualquiera y Celestino sabe que su patinador empezará a labrarse un camino dorado en el deporte y que nada podrá detenerlo.

Es así como los días pasan, los entrenamientos son cada vez más intensos porque Yuri competirá en el Skate America aquella semana y ese primer evento que marca el inicio de la temporada de patinaje artístico de aquel año, ha llamado ya la atención de todos los fans del deporte. Todo el mundo quiere ver a sus patinadores favoritos, la gente está vuelta loca de impaciencia por ver de nuevo a Victor Nikiforov, quien debutará en el nivel sénior aquella temporada.

Los medios han empezado ya la cobertura de los entrenamientos de las estrellas del hielo, incluso algunos entusiastas reporteros de Japón han venido a entrevistar a Yuri, a quien se le conocer ahora como "el as japonés", y el chico tuvo que mostrarse valiente ante las cámaras aunque el hecho de estar hablando para miles de personas le provocó más miedo que la posibilidad de poder caerse en la competencia.

Pero precisamente por eso, porque Yuri no quiere caerse en su primera competencia internacional, es que el chico ha empezado a entrenar hasta tarde. Celestino le ha dicho que puede hacerlo porque el entrenador italiano sabe que Yuri siempre patina mejor cuando está en soledad y aquella tarde, Yuri está concentrado, completamente enfocado en los movimientos de su rutina. Él sabe que sus posibilidades de ganar son muy reducidas, pero sí quiere estar en el podio. Porque él sabe que si llega a la final volverá a mirar a Victor de nuevo y Phichit puede burlarse de él todo lo que quiera pero ansia volver a verlo, desea volver a verlo con todas las fuerzas de su corazón y es por eso que no descansará hasta clasificarse a la final del Grand Prix junior cueste lo que cueste…

— ¡Yuri, oh Yuri! — dice una voz que saca al joven Katsuki de sus cavilaciones al entrenar— ¡Yuri, no vas a creerlo!

— ¿No voy a creer qué? — dice Yuri un poco asustado por la carrera apresurada de Phichit y también por la forma en la que el chico tailandés está blandiendo su inseparable celular delante de él.

— ¡Yuri tu futuro esposo acaba de declarar su amor por ti en la televisión internacional! — dice Phichit sin aliento y Yuri lo mira fijamente sin entender qué demonios es lo que su amigo trata de decirle— ¡Tienes que ver el video, Yuri! ¡Tienes que verlo!

— ¿Tengo que ver qué exactamente? — pregunta Yuri mientras Phichit se para al lado suyo y pone el teléfono celular justo frente a su rostro.

— ¡Esto! — dice Phichit con emoción mientras reproduce a toda prisa el video en el que la sonrisa de Victor Nikiforov brilla de forma genuina—. Esto Yuri, Victor vio mi video, estoy seguro de que lo vio…

— ¿Cuál video? — dice Yuri empezando a sentirse alarmado.

— ¡El video de tu primer cuádruple! — dice Phichit y Yuri siente que un escalofrío empieza a recorrerlo—. No debe sorprenderte, todo el mundo lo supo. Todos los entrenadores de los chicos con los que competirás esta temporada están empezando a preocuparse porque vas a patearles el trasero a todos ¡Oh Yuri! Pero Victor también lo vio, solo escucha, escucha esto…

Yuri se queda congelado al lado de su mejor amigo y aunque ciertamente, tiene unas enormes ganas de ahorcarlo porque Phichit había prometido no subir aquel video, la imagen de Victor, las palabras de Victor lo atrapan como si se tratara de estar cayendo en una espiral de mil emociones contradictorias que Yuri no sabía que era posible llegar a sentir. Porque Victor está hablando de él, porque Victor Nikiforov no lo ha olvidado, porque Victor Nikiforov está sonriendo y es evidente que en todos estos años de separación Victor ha pensado en él.

—Creo que las competencias de la división junior serán muy interesantes esta temporada— dice Victor cuando un reportero le pregunta si valdrá la pena ver las competencias de los junior ahora que él no estará ahí—. Hay un patinador sumamente mágico al que no deben dejar de mirar, se llama Yuri Katsuki. Lo he visto antes, tiene doce años pero ya es capaz de lograr saltos cuádruples y aunque dudo que los muestre en competencia, de verdad será un rival a batir. Yo mismo muero de ganas por enfrentarlo alguna vez, Yuri es capaz de crear música con su cuerpo creo que eso es lo que me hace sentir tan atraído por él…

— ¿Y esa atracción es solo deportiva? — dice una reportera con una sonrisa divertida en el rostro y esa pregunta hace que la cara de Yuri se tiña de rojo.

—Bueno, Yuri Katsuki también es un chico sumamente guapo— dice Victor con los ojos llenos de un sentimiento cálido que hace que el vello de la piel de Yuri se erice por completo—. Quizá lo que me pasa es que soy su fan número uno, lo conocí hace algunos años y debo decir que no he vuelto a ver a nadie tan lindo como él…

Los reporteros alrededor de Victor ríen alegremente de las atrevidas declaraciones del príncipe del hielo y Yuri siente que su corazón está a punto de estallar. Porque Victor Nikiforov piensa que él es mágico, Victor cree que él es guapo. Victor Nikiforov se siente atraído por él.

—Te lo dije…— dice Phichit en un tono triunfal que regresa a Yuri al mundo real de un solo golpe—. El amor de tu vida también está enamorado de ti ¿Puedo ser el padrino de la boda, Yuri?

El corazón de Yuri late en su pecho con demasiada fuerza, con demasiada intensidad. Las palabras de Victor siguen resonando en su interior y un sentimiento especial, algo que es parecido a un dolor muy dulce parece alojarse en medio de su pecho donde su corazón de doce años sigue latiendo con locura. Porque él estaba convencido de que no pensaba en Victor de ese modo en el que Phichit siempre se burla pero es que él no sabía que Victor Nikiforov sí que piensa de ese modo acerca de él…