Recuerden que la trama y ciertos personajes son propiedad de David Nicholls y que los protagonistas son de Suzanne Collins, así como también unos que otros personajes
Capitulo 5
Las Reglas del Juego
Miércoles 15 de julio de 1992
Archipiélago de Dodecaneso, Grecia
Y luego hay días en que te despiertas y todo es perfecto. Aquel día soleado se encontraban bajo un inmenso cielo azul sin riesgo de lluvia, en la cubierta del ferry a vapor que cruzaba el Egeo. Tumbados uno al lado del otro, en el segundo día de viaje, con lentes de sol nuevo y ropa de vacaciones, dormían la resaca de la noche anterior. Y aun resistían las Reglas del Juego en esas vacaciones de isla en isla.
Las Reglas de Juego eran un conjunto de prohibiciones básicas que ambos habían elaborado para evitar que en medio del viaje se les "complicasen" las cosas. Katniss volvía a estar soltera, después de una deslucida y corta relación con Spike, un reparador de bicicletas cuyas manos olían constantemente a 3 en 1, había acabado en poco menos que la indiferencia mutua, pero al menos había servido para darle una inyección de confianza. Además nunca había tenido la bicicleta en tan buen estado.
Peeta por otro lado había dejado de salir con Enobaria por que "las cosas se empezaron a poner algo intensas" que a saber que diablos significaría eso. Desde entonces había pasado por Avril, Mary, una Sarah, una Sara, una Finch hasta aterrizar sobre Portia, una ex modelo muy feroz, ahora estilista de moda a quien, según la misma interesada – habían obligado a dejar de modelar por que sus pechos eran demasiado grandes para la pasarela – palabras que a Peeta parecían casi hacerlo estallar de orgullo. Portia era el tipo de chica segura de si misma en lo sexual, capaz de ponerse el brasier sobre la blusa y que no tenía porque preocuparse de Katniss obviamente, pero igual y ambos se habían sentido obligados a aclarar ciertas cosas. No porque fuera a suceder algo entre ellos, esa ventanita hace tiempo se había cerrado y ambos parecían instalados en las firmes tierras de una solida amistad. Una noche de bar ambos se habían puesto a armar las Reglas de Juego.
separados. Al margen de lo que ocurriese, nada de compartir una cama doble o individual, nada de acurrucarse y abrazarse borrachos, que ya no eran estudiantes.
-Yo no lo miro sentido a lo de acurrucarse – había dicho Peeta – solo sirve para dejarte calambres.
Emma mostrándose de acuerdo impuso la regla numero dos:
de coqueteos.
-Bueno, es que yo nunca coqueteo – decía Peeta mientras frotándole la pantorrilla con el pie
-Es en serio Peet. Nada de tomarse unas copas y ponerse juguetón
-¿Juguetón? ¿Contigo?
-Ni conmigo, ni con nadie. De hecho es la regla numero tres, porque no quiero quedarme como estúpida mientras le pones crema a alguna chica.
A esa regla le siguieron la clausula contra la desnudez, impuesta por Katniss, una que llamaba al pudor y discreción física en todo momento. Por lo que estaba prohibido bañarse desnudo o andar en ropa interior frente al otro. No quería ver en ninguno de esos casos a Peeta. El rubio en represalia había prohibido jugar el scrabble, un juego que según el, había sido concebido expresamente para hacerle quedar como un tonto; tampoco el boggle que no se había muerto.
Ahí seguían, dormitando bajo los rayos del sol, acusándole al traqueteo del ferry, sus estómagos revueltos. Habían pasado la noche anterior en el casco de Rodas, tomando cocteles en piñas vaciadas, charlando y sonriéndose mutuamente sin poder parar por lo novedoso que era todo. De momento se mantenían en un cómodo silencio, cada uno con un libro apoyado en su abdomen. Peeta lanzo un suspiro dejando el libro abierto en el pecho: Lolita de Nabokov, dejo ir unos minutos y luego volvió a suspirar de manera enfática llamando la atención de Katniss.
-¿Qué te pasa? – Katniss se giro un poco y cerró el libro que había estado leyendo
-Es que no me entra
-Es una obra maestra Peeta – Katniss volvió a su lectura
-Me da dolor de cabeza, todo el rato este tipo pegando rollo sobre lo cachondo que esta, es un poco denso
-Creí que te identificarías – Katniss se levanto los lentes de sol – es un libro muy erótico Peet
-Solo si te gustan las niñas
-Cuéntame otra vez porque te echaron del colegio de idiomas en Roma
-¡Ya te dije que ella tenia veintitrés años Kat!
-Debí traerte un libro para niños, algo desplegable como la mariposa golosa o algo así… Duerme si no te gusta
Peeta puso los ojos en blanco y volvió a apoyar su cabeza en la mochila, pero una pareja le tapaba el sol.
-Perdón – dijo la chica con tono afectado -¿Tú no eres el de la tele?
Peeta se hizo una pantalla con la mano y sonrió efusivamente – Hola, Puede ser – dijo sentándose y quitándose los lentes casi con insolencia. Katniss gimió bajito
-En ¡marcha loca!
-Culpable, totalmente ¿Qué, de vacaciones? – pregunto Peeta adoptando esa faceta televisiva donde parecía un tipo campechano y súper alegre que te acabas de conocer en un bar
-Si, de vacaciones – respondió el hombre, en un murmullo malhumorado mientras se volvía a quedar en silencio, la chica en cambio parecía emocionada y embelesada con la presencia de Peeta
-Les presento a mi amiga Katniss
Katniss los miro a todos por encima de los lentes de sol
-Hola.
-¿Tu también sales por la tele? – La chica la miraba atentamente
-¿Yo? ¡No que va! – Katniss abrió mucho los ojos y agrego con un deje de sarcasmo – Aunque es mi sueño
-Katniss trabaja en Amnistía Internacional – dijo un orgulloso Peeta poniéndole una mano en el hombro
-Solo son unas horas, trabajo sobre todo en un restaurante d…
-De encargada, pero esta a punto de dejarlo – Katniss miro a Peeta de hito en hito, no solo la había interrumpido, casi estaba definiendo el curso de su vida profesional, pero eso era lo de menos con el hecho de que prácticamente estaban hablando de su vida con unos perfectos extraños – Se esta preparando para ser profa en septiembre ¿Verdad Katniss?
Katniss lo miro muy compuesta y Peeta le sonrió desafiante, la pareja parecía muy incomoda el chico incluso parecía querer saltar por la borda. Así que Peeta le puso punto final
-Pues nada, ya nos veremos en la playa ¿eh?
La pareja sonrió y se volvió a su banca. Peeta nunca se había propuesto ser famoso, el quería tener éxito y ¿Qué sentido tendría el éxito sin la fama? Ahora para el la fama parecía una extensión natural de la perpetua popularidad del colegio. Ser presentador de tele tampoco lo había planeado ¿Lo hacia alguien? Haberse puesto delante de la cámara fue como sentarse una tarde frente al piano y descubrir que eres un virtuoso. No era tan difícil lo que tenia que hacer; solo tenía que pararse frente a cámara y gritar "¡Que se les oiga!". Pero le salía tan bien, con tanto atractivo, gallardía y encanto…
Lo que seguía siendo nuevo era el hecho de que le reconocieran. El sabe que posee una cierta facilidad para, como dice Katniss, "endiosarse". Así que se había esforzado en crear una imagen más natural, nada de poner una cara que fuera insolente o afectada. Lo suyo era una cara que decía "Eh que no pasa nada, solo es la tele".
Katniss asintió divertida ante esa interpretación de naturalidad y esa sonrisa flotando en la comisura de sus labios
-¿Verdad que no te cambiara?
-¿Qué?
-Ser muy, pero muy poco famoso
-No me gusta, esa palabra "famoso"
-Ah, pues ¿te parece "conocido"?
-¿Y de "dudosa reputación"? – sonrió Peeta burlón
-¿Y "pesado"?
-Kat, para ya ¿De acuerdo?
-Si, y hazme el favor de ahorrarme lo otro
-¿Qué?
-Eso de que soy tu invitada especial. Y tampoco me vayas a salir con tu acento barriobajero
-Yo no tengo acento barriobajero
-Sí, cuando sales en la tele sí. Suena a que acabas de salir de un taller a hacer un programa mu güeno
-¡Pues tu tienes acento de Yorkshire!
-¡Porque soy de Yorkshire!
Peeta se encogió de hombros
-Es como tengo que hablar. Si no el público se distancia
-¿Y si me distancio yo?
Peeta miro a Katniss y luego se encogió de hombros mientras sonreía con suficiencia
-Katniss, tu no podrías alejarte de mi aunque quisieras, soy… irresistible para ti
Katniss se rio y siguió leyendo el libro mientras Peeta volvía a dormitar. Era cerca de mediodía cuando Katniss pudo divisar el lugar al que se dirigían: una enorme masa de granito grisáceo rodeada de un mar transparente de color verde esmeralda, brillante. Katniss siempre había creído que eso era una mentira de los folletos, algo sacado de filtros y objetivos, pero ahí estaba justo frente a ella. Viajar siempre le había parecido un agobio, las vacaciones con sus padres le parecían un experimento sobre los límites de la cercanía humana y los seis días en una tienda que olía a sopa de sobre con Tilly Killick habían sido tan horribles que hasta te ríes.
De pie en la borda, mientras se iba perfilando el pueblo Katniss entendió la gracia de viajar; nunca se había sentido tan lejos de la lavandería automática, o del trastero de Tilly. Era como respirar otro aire, y no solo en el sentido figurada porque en Londres el aire es algo a través de lo que tenía que mirar, aquí todo estaba muy luminoso, limpio y contrastado.
Oyó el ruido de una cámara y estuvo a tiempo de girarse para ver a Peeta tomándole una foto. Tuvo el impulso de decir que estaba horrible, pero solo sonrió porque posiblemente eso no fuera cierto. Peeta se acerco a ella y puso las manos en el barandal, una a cada lado de la cintura de Katniss y ella era incapaz de recordar un momento en el que hubiera sido más feliz.
Nada mas desembarcaron se encontraron con un ajetreo de mochileros y turistas empezando a competir por la mejor habitación
-Y ahora ¿Qué?
-Voy a buscar algún sitio. Tú espérame en el bar de allá, volveré a buscarte.
-Que tenga balcón…
-A sus órdenes
-Y vista al mar por favor. Y escritorio
- a ver que consigo
Peeta se fue hacia el muelle, arrastrando las sandalias
-¡Peet no lo olvides! – Le grito ella
El se giro a mirarla: de pie en el muro del puerto, sujetándose el sombrero de ala ancha con la brisa marina pegándole al cuerpo el bonito vestido azul. No llevaba lentes y tenia unas pecas en el pecho que el nunca le había visto.
-Las reglas – le dijo Katniss
-¿Qué les pasa?
-Necesitamos dos habitaciones
-Clarísimo. Dos habitaciones – y se perdió entre el gentío
Katniss escogió una mesa del bar con la novedosa sensación de que estaba justo donde quería estar.
…
Peeta y la dueña estaban el centro de la habitación de paredes encaladas y un suelo de piedra fresca, solo ocupado por una enorme cama doble con estructura de hierro, un escritorio pequeño con su silla y un jarrón con flores frescas. Cruzando la doble puerta de listones se encontraba un balcón grande pintado del color del cielo con vistas a la bahía. Era como salir a un escenario fabuloso
-¿Cuántos son? – pregunto la dueña
-Dos
-¿Y para cuánto tiempo?
-Aun no lo sé; cinco noches o mas…
-Pues esto es perfecto, me parece…
Peeta se sentó en la orilla de la cama y probó a dar unos saltos
-Es que mi amiga y yo sólo somos… pues eso, amigos. Necesitaríamos dos habitaciones
-Ah, esta bien. Tengo otra habitación
Katniss tiene unas pecas que nunca le había visto a lo ancho del pecho, justo sobre el escote
-O sea, que sí tiene dos habitaciones
-Sí claro
…
-Traigo buenas y malas noticias
-Dilas – dijo Katniss mientras cerraba su cuaderno
-Pues, he encontrado un sitio fantástico con vistas al mar, tranquilidad si quieres escribir y tiene un escritorio. Esta subiendo un poco por el pueblo, lo tiene libre para el tiempo que queramos
-¿Y lo malo?
-Que solo hay una cama
-Ah
-Ah, lo siento
-¿Seguro? – Dijo ella desconfiada – ¿Sólo un dormitorio en toda la isla?
-¡Es que es temporada alta Kat! ¡He preguntado en todas partes! - Tranquilo… no te exaltes ahora juega la carta de la culpabilidad – Ahora que si quieres que siga buscando…
Hizo ademan de levantarse, cansado. Katniss le puso una mano en el antebrazo
-¿Cama individual o doble?
Parecía que pasaba la mentira. Peeta volvió a sentarse
-Doble, y grande
-Tendría que ser enorme, para que cumpla con la Reglas
-Bueno… - Peeta se encogió de hombros – yo prefiero verlas como pautas orientativas
Katniss frunció el ceño
-Lo que quiero decir, Kat es que si a ti no te importa a mi tampoco
-No, si a ti ya se que no te importa…
-Pero si realmente no te ves capaz de no ponerme las manos encima…
-Huy, yo si puedo; el que me preocupa eres tú…
-Porque te digo ahora mismo que como me toques, aunque sea con un dedo…
A Katniss le encanto la habitación, salió al balcón y escucho a las cigarras, un ruido que solo había oído en las películas y del que sospechaba ligeramente que era una ficción exótica. También se alegro de ver limones de verdad. Para no parecer provinciana, que quería evitarlo a toda costa se limito a decir que se quedaban el cuarto; mientras Peeta hablaba con la dueña Katniss se mete al baño para refrescarse un poco y cuando sale Peeta esta sentado en la cama con la camisa desabrochada
-¿Lista?
-No, pero es temprano
Katniss sonrió y ambos se dispusieron a salir en plena hora de comer, bajo un calor asfixiante, encontraron un camino hacia una curva de arena blanca que se extendía por casi dos kilómetros. La hora de mostrar los trajes de baño había llegado y Katniss que se lo había pensado demasiado sobre que traje elegir, se inclino por un John Lewis negro sin adornos que bien podría haberse llamado "1900". Se pregunto mientras sacaba el vestido sobre la cabeza si Peeta consideraría que no llevar biquini era una cobardía de parte de ella, o si era demasiado mojigato y no del todo femenino. Pero tampoco importaba, lo que si se pregunto fue si de verdad Peeta la había mirado de reojo mientras se quitaba el vestido o si solo era su imaginación. En todo caso fue un alivio ver que Peeta se había decidido por el estilo de bermudas anchas, porque tenderse junto a Peeta, por mas de ocho días, mientras el usaba un traje de speedo habría sido mas de lo que podría aguantar
Katniss se sentó e intento ponerse crema protectora en los muslos sin que estos se movieran de forma fofa
-¿Qué es eso? – pregunto él
-Factor Treinta
-Para eso deberías ponerte bajo una manta
-No quiero pasarme, solo es el segundo día
-Se ve como pintura de pared
-No estoy acostumbrada al sol. No soy como tú, trotamundos ¿Quieres un poco?
-No me sienta bien la crema para el sol
-Que cabeza dura eres Peeta
El sonrió y la siguió observando desde atrás de sus lentes oscuros, fijándose en que el brazo, al subir, levantaba el pecho contra la tela negra del traje de baño. El propio gesto en si tenía algo: la cabeza ladeada, la manera de apartarse el pelo al ponerse crema en el cuello… Sintió el agradable cosquilleo del deseo concentrándose en su vientre. Dios mío, pensó, ocho días así. Por atrás el traje de baño tenia un corte bajo y a lo máximo que llegaba la mano de Katniss era a darse unos golpecitos torpes en la parte baja de la espalda.
-¿Quieres que te la ponga en la espalda? – dijo él. Brindarse a poner crema era un truco barato que no estaba a su altura y lo mejor era disfrazarlo de preocupación médica – No sea que te quemes
-Bueno
Katniss se acerco sin levantarse y se ubico entre las piernas de Peeta con la cabeza apoyada en las rodillas. Él comenzó a ponerle crema, con la cara tan cerca que Katniss casi percibía su aliento en la nuca; mientras que el sentía rebotar el calor en la piel de ella. Los dos ponían todo su empeño en mostrar que este era un acto cotidiano no una clara contravención a las reglas dos y cuatro que prohibían coquetear y llamaban al pudor
-Es muy bajo este corte ¿no? – dijo Peeta muy consiente de tocar la base de la espalda de Katniss
-¡Menos mal no me lo puse al revés! – dijo ella.
Ambos se quedaron en completo silencio mientras pensaban: ay, Dios mío, Dios mío, Dios mío, Dios mío
Ella, para distraerse le puso una mano en el tobillo y estiro la piel
-¿Qué es esto?
-Mi tatuaje de la India
Lo froto con el pulgar como si quisiera eliminarlo
-Se ha borrado un poco. Pero es un yin y yang
-Parece una señal de tráfico
-Significa la unión perfecta de los contrarios
-Significa "final de la restricción nacional de velocidad"
Peeta se rio y le puso las manos en la espalda, alineando los pulgares con los huecos de los omóplatos
-¡Ya esta! – Dijo alegremente – Ya tienes la primera mano ¡vamos a nadar!
El día avanzo con pereza y ellos nadaron, rieron, dormitaron y volvieron a nadar disfrutando del momento. Cuando el calor comenzó a remitir la playa en la que ellos se encontraban comenzó a llenarse de turistas dejando un problema de manifiesto. Peeta fue el primero en darse cuenta
-Kat…
-¿Qué? – Katniss siguió escondida tras su libro
-¿La gente esta desnuda?
-Ah, si – Katniss que apenas levanto la vista se volvió a enfrascar en su libro – Solo no te quedes embobado Peeta
-No estoy embobado, observo, no se te olvide que tengo titulo de antropólogo
-Con calificación de "bueno" ¿verdad?
-De "bueno mas". Mira esos de ahí hacen una parrillada
Katniss alzo la vista y a lo lejos vio al chico desnudo acuclillado frente a una plancha que soltaba humo, pálido como si tuviera frio y Katniss aparto la mirada
-Eso yo no lo podría hacer
-¿Qué cosa?
-Hacer una parrillada desnuda
-Es que tú eres muy convencional Kat
-No es ser convencional, es higiene básica y salud alimentaria
-Yo si haría una parrillada, desnudo – Katniss puso los ojos en blanco ante la respuesta de su amigo
Ambos volvieron a los libros pero los años le habían dado a Katniss tal grado de confianza en Peeta que podía escuchar su cerebro funcionando, era como cuando lanzas una piedra al fondo de un pozo
-¿Entonces nos desnudamos nosotros?
-¿Qué?
-Quitarnos la ropa
-¡No! Además eso va contra la Regla cuatro
-Es una pauta orientativa Kat
-Regla, si te tomas libertades no es regla y es una Regla
-Lo digo porque no parece de buena educación
-Bien, pues si te parece y quieres broncear tus partes privadas adelante, hazlo yo no mirare
Katniss se tumbo de nuevo, mirando hacia la línea de los arboles ignorando a Peeta
-Si solo lo hago yo no tiene gracia – mascullo él y Katniss frunció el ceño girándose para verlo
-¿Se puede saber por qué estas tan desesperado por que me quite la ropa?
-Solo pienso que estando sin ropa estaríamos más relajados
-Incre- ible. Francamente increíble. Mira Peeta, yo no voy a estar mejor si me quito la ropa así que ya déjalo. Otra cosa, es que creo que a tu novia no le agradaría
-A Portia no le importaría es de mente abierta y de todas formas no es como si no nos conociéramos en ese aspecto, ya sabes no habrá sorpresas genitalmente hablando. ¿O no te acuerda de nuestra única noche de amor?
-Peeta, me harás vomitar, además eso fue hace mucho tiempo
-Ni tanto tiempo, Yo aun te puedo ver: Te recuerdo a la luz de la mañana con ese sexy overol provocativamente tirado en la alfombra de india de Hábitat…
Katniss le dio un golpe en el brazo con el libro
-Oye que no me voy a quitar la ropa, ya déjalo Filisteo y yo jamás he usado overol – Katniss volvió a centrarse en su lectura, dispuesta a ignorar a Peeta, mas no pudo sonreír divertida y mirarlo con cariño – a veces me haces reír
-¿Ah si? ¿Cuál es la gracia?
-De vez en cuando. Lo de la alfombra india de Hábitat, deberías salir por la tele
Peeta sonrió complacido, la verdad es que sí guardaba una imagen mental muy clara de Katniss esa noche, sin más ropa que la falda levantada a la cintura con los brazos por sobre la cabeza mientras se besaban. Se durmió pensando en aquello.
Al caer la tarde volvieron a la habitación, escocidos y pegajosos por el sol y la arena, rodearon la amplia cama para salir al balcón con vistas a un mar brumoso y a un cielo que pasaba del azul al rosado atardecer. Dispusieron que Peeta se bañara primero mientras Katniss leía en el balcón, o por lo menos intentaba. Se le hacia difícil concentrarse con el ruido del agua cayendo y le parecía que la letra de su novela rusa se reducida a cada pagina que pasaba, cansada se dirigió al mini bar que habían surtido de agua y cerveza, cuando tomo una lata se dio cuenta de que la puerta del baño se había abierto por si sola
La regadera no tenía cortina. Vio a Peeta de pie bajo el agua fría, cerrando los ojos contra el chorro de agua, con la cabeza echada hacia atrás y los brazos levantados; aprecio su espalda amplia y bronceada y los dos hoyuelos encima de ese trasero blanco ¡Dios mío! Se estaba girando, la lata se le deslizo de las manos y en una efervescente explosión de espuma se propulso ruidosamente por el suelo, Katniss le hecho una toalla encima como si atrapase un roedor salvaje, levanto la mirada para encontrarse con el azul de los ojos de Peeta desnudo, excepto por la pequeña toalla atada a su cintura
-Se me resbalo – excuso mientras recogía con la toalla la espuma y pensaba: ocho días y noches así y me incendiare yo sola
Luego le toco a Katniss bañarse, cerró la puerta e hizo contorsiones para desvestirse en el minúsculo baño que aun olía al aftershave de Peeta. Cuando salió la regla cuatro obligo a Peeta salir al balcón mientras su amiga platónica se vestía y secaba. Tras experimentar un poco descubrió que si se dejaba los lentes de sol puestos e inclinaba la cabeza en cierto ángulo podía mirar a Katniss reflejada en el cristal. La vio untarse crema en su espalda recién bronceada, sus caderas agitarse al subirse las bragas, vio la curva cóncava de su espalda y el arco de los omoplatos al abrocharse el sostén y por ultimo vio bajar el vestido azul de verano como un telón
-Quizá deberíamos quedarnos aquí – dijo Peeta cuando Katniss salió al balcón – En vez de saltar de isla en isla, descansar una semana aquí, luego volver a Rodas y a casa.
Katniss sonrió – Sí, puede ser
-¿No te aburrirás?
-Lo dudo
-O sea, estas contenta…
-Me siento la cara como un jitomate a la parrilla, pero aparte de eso…
-Déjame ver…
Katniss se giro hacia el cerrando los ojos y levantando el mentón con el pelo húmedo y peinado hacia atrás dejando despejada su cara, Era Katniss pero se veía distinta, luminosa y Peeta pensó en la expresión "besada por el sol" y luego pensó: Dale un beso, agárrale la cara y dale un beso.
Ella abrió los ojos de golpe
-¿Y ahora?
-Lo que quiera Kat
-¿Scrabble?
-Tengo mis límites
-Bueno, entonces vamos a cenar he oído que preparan una cosa que se llama ensalada griega.
Se sentaron en un restaurante que era igual a todos los que ahí había con el humo de cordero quemado llenando el aire y bebieron un vino blanco con sabor a pinos.
-Arboles de navidad – dijo él
-Desinfectante – dijo ella
El Get in to the Grove de Madonna tocado con citara se oía por los altavoces del local, cenaron panecillos pesados, cordero quemado y una ensalada embebida en vinagre balsámico todo muy sabroso. Incluso el vino llego a ser algo delicioso como un enjuague interesante y Katniss se sentía dispuesta a infringir la Regla numero Dos. Prohibido coquetear.
-Tengo una idea
-Dime
-Veras, si nos quedamos los ocho días aquí, se nos acabaran los temas de conversación ¿no?
-No necesariamente…
-Pero para prevenir – se inclino y puso la mano en la muñeca de Peeta – creo que deberíamos contarnos algo que el otro no sepa. Un secreto cada noche hasta que se acaben las vacaciones
-¿Cómo el juego de la botella? – Peeta abrió mucho los ojos, se consideraba un as en el juego de la botella – de acuerdo, tu primero
-No, tú primero
-¿Por qué yo?
-Porque tienes más de donde elegir
Era muy cierto que Peeta contaba con reservas casi inagotables de secretos, podía contarle que esa misma noche la había espiado vistiéndose, o que había dejado la puerta del baño abierta adrede. Podía contarle que había fumado heroína con Enobaria, o que antes de navidad se había acostado con Tilly Killick, la compañera de cuarto de Katniss, un masaje de pies que se había ido de las manos de la peor manera mientras Katniss compraba luces para el árbol. Prefirió contar algo que no lo dejara como una persona sórdida, superficial, embaucadora o fatua
-Bueno, de acuerdo – carraspeo – Hace unas semanas me ligue a un hombre en un club
Katniss sintió que se le había caído la mandíbula
-¿Un hombre? – Se hecho a reír – Me quito el sombrero Peet. La verdad es que estas lleno de sorpresas
-Bueno, tampoco paso nada, solo un besuqueo y yo iba drogado
-Eso dicen todos, mejor explícame que fue lo que pasó
-Pues mira, era Sexface, la noche gay hardcore de un club que se llama Strap
-¿Strap? ¿Qué ya no hay discos que se llamen "Roxy" o algo así?
-No es una "disco" es un club gay
-¿Qué hacías en un club gay?
-Siempre vamos con Portia. La música es mejor, más hardcore y menos de esa mierda house. Total que iba con Portia y su grupo y cuando estaba bailando, un tipo se me acerca y empieza a besarme y bueno… supongo que le seguí el rollo
-¿Te gusto?
-Estuvo bien. Un simple beso total las bocas son bocas ¿no?
Katniss soltó una fuerte risotada
-Tienes alma de poeta Peeta ¡Que precioso te salió eso! Las bocas son bocas. Deberían ponerlo en tu lapida
-Tú me entiendes
-¿Y que dijo Portia?
-Nada; se rio. De hecho le gusto bastante. Ella es bisexual así que…
-¡Como no va a ser bisexual! – dijo Katniss poniendo los ojos en blanco y Peeta sonrió como si la bisexualidad de Portia hubiera sido idea suya
-Oye, que a nuestra edad es normal experimentar con la sexualidad
-¿Ah si? Es que a mi nadie me dice nada. Una vez deje la luz encendida pero prefiero que no se repita
-Pues ve poniéndote las pilas Kat, ya deja las inhibiciones
-Si es lo que no sepas tú de sexo Peet… y tú amigo del Strap ¿Qué llevaba eh?
-Arnés y unos pantalones de cuero, era un ingeniero de la British Telecom llamado Stewart
-¿Y se volverán a ver?
-Solo si se me estropea el teléfono. No era mi tipo
-Tengo la impresión de que tu tipo es todo el mundo
-Solo fue un episodio pintoresco Kat ¿De que te ríes?
-Es que te ves taaan pagado de ti mismo
-¡Mentira! Homófoba
Peeta miro sobre el hombro de Katniss
-¿Qué pasa, Le estas echando los canes al mesero?
-Intento que nos traigan otra copa. Te toca, tu secreto
-No, me rindo; con eso no puedo competir
-¿Ningún rollo chica-chica?
-¿Sabes que un día se lo dirás a una lesbiana de verdad y te partirá la cara?
-O sea que nunca te ha atraído ninguna…
-Deja de ser patético Peeta ¿quieres el secreto o no?
Llego el mesero con un par de copas de agua ardiente griega, la clase de bebida que solo podría regalarse. Katniss apoyo suavemente la mejilla en una mano, sabiendo que era un gesto que insinuaba intimidad y un punto de embriaguez, se dio unos golpecitos con el índice en la mejilla. Podía decirle que lo había visto en la ducha, o que sabía lo de Tilly Killick en navidad, el masaje de pies que se había ido de manos. Podía decirle que en 1983 había besado en su dormitorio a Polly Dawson, pero entonces Peeta no dejaría de tomarle el pelo. Además ya sabía lo que quería confesar desde que inicio la velada.
-Cuando nos conocimos, en la universidad, antes de ser… colegas, vaya, estuve un poco enamorada de ti. Bueno un poco no, perdidamente. Me duro muchísimo tiempo hasta escribía tonterías en verso
-¿En serio? ¿De verdad?
-No es que me enorgullezca
-Ah. Ya – Peeta se cruzo de brazos, los apoyo en el borde de la mesa y bajo la mirada – Pues lo siento Kat; pero eso no vale
-¿Por qué no?
-Porque has dicho que tenia que ser algo que yo no supiera
Sonreía de oreja a oreja y para Katniss era un recordatorio constante de su capacidad ilimitada de decepcionar
-¡Que rabia me das! – le dio un golpe en el dorso de la mano donde mas le había quemado el sol
-¡Ay!
-¿Cómo lo sabias?
-Tilly me lo dijo
-Que simpática resulto Tilly
-Bueno y ¿qué paso?
Katniss miro el fondo de la copa con el ceño fruncido sintiéndose tonta y defraudada
-Pues es de esas cosas que se curan con el tiempo. Como el herpes
-No, en serio ¿Qué paso?
-Pues que te conocí. Tú me curaste de ti
-Pues yo quiero leer los poemas ¿Con que rima Peeta?
-Con "peste". Además los poemas ya no existen los queme hace tiempo – Katniss volvió a beber de la copa vacía – ya es demasiada agua ardiente, mejor vámonos
Busco al mesero con cara de agobiada y Peeta también empezó a sentir que estaba haciendo el tonto. Con tantas cosas que podía haber dicho ¿a que venia tanta suficiencia y displicencia, tan poco generosidad? Ansioso de congraciarse con Katniss le dio un empujoncito en la mano
-¿Qué, vamos a pasear?
Ella titubeo
-Bien, vamos a pasear
Se fueron por la bahía dejando atrás las casas a medio construir con las que el pueblo se extendía por la costa. Mientras hablaban Katniss resolvió en silencio ser más sensata en el futuro, la audacia y la espontaneidad no eran lo suyo. No le salían bien. Su confesión a Peeta le había dado la sensación de golpear con demasiada fuerza una pelota para luego escuchar los cristales rompiéndose. Resolvió mantenerse serena y sobria lo que quedaban de vacaciones y acordarse de las Reglas, sobre todo de Portia, la hermosa, desinhibida y bisexual Portia, que esperaba a Peeta en Londres. No más revelaciones inapropiadas. De momento no tenían de otra más que arrastrar esa estúpida conversación por donde fuese, como un pedazo de papel higiénico pegado al talón. Fuera del pueblo Peeta le tomo de la mano para que no cayese al ir medio borrachos dando tumbos por las dunas que aun conservaban el calor del sol; al llegar al mar, donde la arena estaba húmeda y firme Peeta no le soltó la mano
-¿adonde vamos? – pregunto ella oyéndose hablar raro
-Yo a nadar ¿vienes?
-Estás mal
-¡anda! Mira que bonito – Peeta señalo el mar que se encontraba tranquilo y transparente, como un maravillosos acuario color jade, de un fulgor fosforescente. Peeta ya se estaba quitando la camisa por la cabeza y Katniss se dio cuenta de lo que sucedía de golpe
-Ya entiendo – Se rio – He caído con todas las de la ley ¿verdad?
-¿Qué?
-El viejo truco de nadar desnudos. Te emborrachas a una chica y luego buscas la extensión de agua más cercana
-Pero que mojigata eres Katniss ¿Por qué eres tan mojigata? Vamos, que así se nos quita la borrachera
-Ve tú, yo aquí te espero
-Como quieras, pero te arrepentirás
Peeta le dio la espalda mientras se quitaba los pantalones y la ropa interior
-¡Déjate los calzoncillos! – Exclamo ella, mirando su espalda morena y amplia y su trasero blanco al irse con paso decidido hacia el mar - ¡Que no estas en Sexface!
Observo a Peeta lanzarse de cara contra las olas y ella se quedo ahí parada, balanceándose sobre los pies con un sentimiento de absurdo y soledad ¿No era precisamente una de las experiencias que anhelaba? ¿Por qué no podía ser mas espontanea y atrevida? Si le daba miedo nadar sin traje de baño ¿Qué esperanzas tenia de decirle a algún hombre que quería besarlo? No había acabado de pensarlo cuando de un solo movimiento se quito el vestido, después se quito la ropa interior. Corrió hacia el borde del agua, riéndose y diciendo palabrotas.
Peeta se encontraba de puntillas, quitándose el agua de los ojos, contemplando el mar se pregunto que pasaría y sintió nacer los primeros reparos. Se avecinaba una Situación ¿No había resuelto hacer todo lo posible para evitar las Situaciones y ser menos espontaneo y atrevido? A fin de cuentas se trataba de Katniss Everdeen y Kat era un tesoro, su mejor amiga ¿Y Portia, mejor conocida como Portia La Tremenda en su círculo íntimo? De pronto escucho una risa entusiasmada y se giro viendo como una desnuda Katniss se lanzaba al mar. Sinceridad y franqueza: esa seria su divisa, Katniss se acerco a el, jadeando de pronto se había dado cuenta de lo transparente que estaba el mar y trataba de aguantarse en el agua con un brazo cruzado sobre el pecho
-¡Así que esto es bañarse desnuda!
-Si ¿Qué te parece?
-Esta bien, supongo, algo refrescante ¿Ahora qué, tengo que jugar con el agua, salpicarte? – Ahueco la mano y le tiro agua en la cara - ¿Lo hago bien?
Justo después la corriente arrastro a Katniss hacia Peeta que no estaba preparado, sin tiempo de contraatacar se quedo ahí parado, la abrazo y sus pierna se enroscaron y sus cuerpos se tocaron apartándose después como dos bailarines.
-Que cara mas pensativa – dijo ella para romper el silencio - ¡Oye no te estarás meando en el agua!
-No… Es que te quería decir que lo siento. Lo que he dicho antes…
-¿Cuándo?
-en el restaurante, para hacer el interesante o yo que sé
-No pasa nada, estoy acostumbrada
-Y también que yo pensaba lo mismo. En esa época, quiero decir, que me gustabas de esa manera "romántica". No es que escribiera poemas pero pensaba en t; quiero decir que pienso en ti, en los dos. Quiero decir me gustas.
-¿en serio? Ah… ¿En serio? Ya. Ah – Al final va a pasar, pensó Katniss; aquí y ahora desnudos en el mar Egeo
-El problema que tengo es que… - Peeta suspiro y sonrió con un lado de la boca - ¡Pues es que supongo que me gusta casi todo el mundo!
-Ya – fue todo lo que pudo atinar a decir ella
-… cualquiera, en serio, es como tú has dicho de que mi tipo es todo el mundo
-Pobrecito – musito ella de forma inexpresiva
-Lo que quiero decir es que no creo que estuviera, que esté preparado para… lo de novio y novia ¿sabes? Creo que querríamos cosas diferentes de una relación
-¿Por qué… eres gay?
-Te hablo en serio Kat
-¿Ah si? Nunca lo tengo claro
-¿Estas enfada conmigo?
-¡No! ¡Me da igual! Ya te dije que fue hace mucho, mucho tiempo
-Ahora… - las manos de el buscaron su cintura y la abrazo – Ahora que si quisieras divertirte un poco…
-¿Divertirme?
-Infringir las Reglas. Tú me entiendes. Una aventurilla. Solo ahora, que estamos de vacaciones, sin obligaciones, sin decirle nada a Portia. Como un secreto entre los dos. Yo me apuntaría. Nada más
Katniss hizo un sonido gutural una risa que se quedaba a medio gruñido. La sonrisa de Peeta era expectante, como la de un comercial anunciando un buen crédito bancario. Recordó la frase de Peeta: Las bocas son bocas y se dio cuenta de lo que tenía que hacer. Sin importarle que estuviera desnuda salto fuera del agua y hundió la cabeza de Peeta en el mar con todo su peso mientras contaba lentamente hasta diez. Uno, dos, tres…
Creído, soberbio… Y tú como una estúpida, que tonta como te puede gustar alguien como él, como una estúpida te creíste que le gustabas. Se mueve mucho, mejor lo dejo salir y esto lo tomaremos como una broma, si, una muy mala broma. Diez. Le aparto las manos de la cabeza y le dejo salir a la superficie, Peeta se sacudió el agua del pelo y se rio, Katniss compartió la risa de una forma tensa
-Supongo que eso es un no – dijo él mientras se sonaba el agua salada de la nariz
-Así es, hace mucho que se nos paso el momento
-Ah, bueno… pensé que estaríamos más tranquilos, mas unidos como amigos
-¿Te preocupa que no acostarnos juntos afecte nuestra amistad?
-No me expreso bien, no quise decirlo así…
-Peeta, el problema radica en que te entiendo perfectamente. Pero yo no estoy dispuesta a hacerlo solo para decir que lo hemos hecho. Tampoco pienso hacerlo si lo primero que me dices después es "No se lo digas a nadie, por favor" o "vamos a hacer de cuenta que no ha pasado nada" ¡Si vas a mantener algo en secreto es porque no debes hacerlo!
Pero Peeta miraba sobre el hombro de ella con los parpados contraídos, Katniss se giro a tiempo de ver a alguien bajito alejarse a toda velocidad levantando unos pantalones y una camisa como si de una bandera se tratasen. Peeta grito, lanzándose hacia la orilla berreando.
Llego a la playa con unas zancadas asombrosas, corriendo con todas sus fuerzas para detener al ladrón. Para cuando regreso furioso y sin respiración Katniss estaba vestida de los pies a la cabeza y muy sobria
-¿Encontraste algo?
-¡No! ¡Nada! – dijo en un tono trágico y una brisa fría le recordó que estaba desnudo. Se puso las manos entre las piernas – Estoy jodido…
-¿Se llevaron tu cartera? – pregunto ella con un rictus de seriedad
-No, solo unos quince o veinte billetes, que cabrón
-Bueno, supondré que es parte de los peligros de bañarse desnudo – mascullo ella con un ligero temblor en la boca
-Lo que me jode mas son los pantalones ¡Eran de Helmut Lang! Y los calzoncillos de Prada. ¡Treinta putos billetes los calzoncillos! ¿Qué te pasa? – Katniss no podía responder estaba acuclillada con los puños y la frente en la arena riéndose hasta que cayo de lado - ¡Katniss no tiene gracia! ¡Acaban de robarme!
-Ya lo se…Perdona… Es que…Así tan enfadado y sin ropa – Katniss se siguió riendo ahí tirada en la arena apretándose la panza
-Ya Kat. No tiene gracia ¿Katniss? ¡Katniss para ya!
Cuando ella pudo levantarse caminaron por en silencio por la playa, ella se adelanto intentando contenerse y Peeta se había puesto reservado mientras el frio le calaba en el cuerpo
-¿Sabes que voy hacer para encontrarlo? ¡Pues buscar al único cabrón bien vestido de toda la puta isla!
Katniss volvió a tirarse por la arena con la cabeza entre las rodillas. En vista que la búsqueda no daba resultados peinaron la playa en busca de ropa de emergencia, Katniss encontró un saco de plástico azul muy resistente y Peeta se lo puso como una minifalda, mientras Katniss proponía que le hiciera dos agujeros y lo convirtiera en un jumper. Hecha la propuesta ella volvió a derrumbarse y Peeta torció los ojos, al pasar de nuevo por el puerto se dieron cuenta que había mucha mas gente que antes. Peeta puso una cara como que se burlaba de si mismo y cuando pasaron los bares y los silbidos, logrando llegar al pueblo volvió a poner mala cara.
El mal humor le duro todo el camino incluso compartir cama había perdido toda su importancia, cuando Katniss salió del baño con su deslucido pijama puesto el saco azul estaba tirado a los pies de la cama y Peeta estaba boca arriba en la cama con unos nuevos calzoncillos
-¿Son esos, los de treinta billetes? ¿Qué les pasa, son forrados de armiño?
-Vamos a dormir ¿si? ¿Qué lado?
-Este, ha sido un día muy bueno – ambos se dieron la espalda en paralelo, unos minutos después ella se giro viéndole el perfil malhumorado, contemplando el techo, le empujo el pie con el suyo – Oye, no te preocupes ya te compare unos pantalones y unos calzoncillos. Unos nuevos, un pack de tres calzoncillos de algodón
Peeta resoplo y Katniss le tomo la mano y se la apretó hasta que el se giro a verla – En serio Peeta, me la estoy pasando bien.
-Si yo también – mascullo el luego le sonrió afectuosamente – Bueno, ¿Cuántas Reglas hemos roto hoy?
-La Uno, la Dos y la Cuatro, pero aun faltan ocho días ¿Te ves capaz de aguantarlo?
-Ya veremos
Apagaron la luz y ella le dio la espalda sintiendo como el sueño le invadía el cuerpo, había pensado que le costaría dormir por todo lo sucedido en el día. Peeta se quedo mirando el techo, estar con Katniss requería ciertos modales y el no siempre andaba a la altura y esta noche no habían tenido una velada muy brillante.
-Buenas noches Peet – dijo ella mientras aun podía hablar
-Buenas noches Kat – respondió el, pero ella ya no le escuchaba
Ocho días, Quedaban ocho días enteros en los que podía pasar de todo.
