Capítulo 6: ¿Por qué no me Amas?

Continuación Flashback:

El moreno freno violentamente la apasionada escena, separando los dos cuerpos y cerrando los ojos.

Harima – Yakumo lo siento en verdad no quería hacerte esto por favor perdóname – dijo sollozando.

Yakumo – lo siento yo también me deje llevar – dijo la chica tomando las piezas de ropa que se encontraban en el suelo comenzando por el sostén que estaba a un lado del moreno.

Harima – en verdad crees algún día poder perdonarme – sollozaba el moreno lleno de culpa por lo que había hecho.

Yakumo – por favor Sempai no todo fue su culpa por favor no llore – dijo intentando tranquilizar al sollozante moreno, intentando reunir el valor suficiente para decirle que ella lo amaba y que estaba bien continuar pero no lo lograba.

Harima – no si todo es mi culpa en Verdad no quería embarrarte de mi desdicha, otro poco y te hubiera forzado a hacer algo que tu no querías algo que tu deberías hacer con la persona que amas, no con un vándalo imbécil y desgraciado como yo – gritaba el moreno mientras la pelinegra terminaba de ponerse de vuelta la mayoría de su pijama.

Yakumo sentía como si algo le quemase por dentro debido al gran amor que sentía por el moreno pero la falta de valor le impedía decir lo que en verdad sentía así que sin darse cuenta abrazo al chico y lo pego a su regazo.

Yakumo – Tranquilizase lo que importa es que no paso a mas – dijo mientras abrazaba a su amor platónico y sintiendo el dolor que le causaba no poder declararse abiertamente.

Harima – ¿Pero si me perdonas? – dijo un poco más calmado si soltarse del abraso que expresaba todos esos sentimientos que tenía la pelinegra por él y que el moreno ignoraba.

Yakumo – Claro que lo perdono con la condición de que me diga que es lo que siente por mí, ¿si solo me ve como una amiga, si aún no me ha dejado de ver como la hermana menor o simplemente me ve como aquella que lo ayuda sin pensar? – dijo casi rompiendo en llanto pero sin perder ese tono tan amable que tanto la identificaba, el moreno estaba casi dormido pero lograba escuchar lo que le preguntaba la chica.

Harima – No lo sé todo es tan confuso que ya no puedo saber qué es lo que siento por ti ni por nadie de verdad ya no sé cómo debo ver el mundo –dijo el moreno quedando completamente dormido en los brazos de la pelinegra.

La chica sintió un aire de esperanza y tranquilidad ya que esa confusión en el corazón de su amor platónico le daba una nueva oportunidad de conquistarle y eso le hacía muy feliz. Tan pronto como dejo de pensar en lo antes ocurrido los brazos de Morfeo se apoderaron de ella dejándola total y completamente dormida aun abrazando al moreno que le había robado el corazón.

El sol entraba por la ventana y acariciaba delicadamente el rostro de la joven que despertaba placenteramente notando una ausencia entre sus brazos y esa era la del moreno que le robaba el aliento, pero eso no impedía que la chica se sintiera motivada por la respuesta que le dio anoche, y además nada le quitaría el aun sentir la sensación del chico tocando cada centímetro de su cuerpo, tampoco le quitaría el sabor de los besos de aquel moreno.

La chica rodaba por su cama oliendo las sabanas que estaban impregnadas del aroma de su amor platónico, pasaba lentamente la punta de sus dedos por aquellos labios que apenas hace algunas horas habían sido protagonista de algo que bien podría haber sido la escena más esperada de una película romántica o tal vez solo un sueño provocado por aquellas copitas de más.

Fin Flashback

El moreno al recordar lo que había sucedido debería de sentirse culpable pero no él se sentía confundido hace apenas algunos momentos le había dicho a Eri que la amaba y le había pedido que fuera sus novia y ya estaba empezando a dudar de lo que sentía, bajaba el rostro para pensar pero al subirlo veía el rostro de la pelinegra y su corazón se aceleraba, además de que con ella se sentía muy a gusto ya que en ningún lugar ni con la compañía de nadie dibujaba manga como lo hacía con Yakumo.

Harima – esto he mmm esto yo – intentaba maquilar alguna frases que decirle a la pelinegra pero no podía así que la pelinegra solo atino a regalarle más tiempo al chico.

Yakumo – Esta bien Sempai no necesita responderme ahora preferiría que lo hiciera el día que sea lo que sea que me tenga que decir me lo diga estando seguro de lo que siente sea que me quiera o no quiero que me lo diga con seguridad y sin la más gota de duda, esperare el tiempo que sea suficiente y siempre estaré a su lado en las buenas y las malas – concluyo la chica poniendo una mano en los labios del chico, indicándole de alguna forma que el silencio era la mejor respuesta en ese momento.

Mientras tanto en otro lugar de la escuela.

Se veía caminar a dos hermosas chicas y un joven de lentes en dirección al estacionamiento de profesores donde algunos alumnos con la suerte de tener algún vehículo lo podían estacionar en alguno de los lugares restantes, en caso de que quedara uno. Mientras una de las dos chicas platicaba con su amiga que al parecer se veía sumamente preocupada por el resultado de aquella platica con su rival de amor, ella sabía que el chico era de fiar pero no le dejaba de molestar la presencia de la pelinegra y la duda sobre el mensaje de Tenma la perturbaba.

Hanai – Oye Sawachika-san ¿Tú vas en serio con Harima? – Pregunto el de lentes interrumpiendo la charla de las chicas y los pensamientos de la rubia.

Eri – E E esto ¿y por qué tan de pronto la pregunta? – dijo nerviosa por la pregunta del chico.

Mikoto – Haaanai ¿Qué te pasa? – dijo pero fue silenciada por la mano del de lentes frente a su rostro intentando decirle que se callara.

Hanai – Porque no me gustaría que Harima vuelva a salir herido tanto tu como yo sabemos que la partida de Tsukamoto-san lo dejo bastante mal y por mucho que Harima diga que ya está completamente restaurado no creo que lo este, por lo que estoy casi seguro de que si alguien lo vuelve a lastimar no lo soportaría Harima y se derrumbaría completamente y de esta no creo que se levante, ¡Así! Que por favor se sincera contigo misma antes de que se lastimen el uno al otro – dijo el de lentes sorprendiendo a la rubia quien de un momento a otro se llenó de ira por el comentario.

Eri – Ósea tú crees que no lo quiero, ¿Que carajos te pasa? Llevo más de un año amándolo en secreto, soportando que el persiga a otra frente a mis ojos, viendo como después de la partida de Tenma él ha echado su vida al caño entre peleas y sus continuas borracheras y como cuando esta ebrio no me busca a mi sino busca a la hermana de quien lo cambio por un idiota moribundo, soportando como cuando esta ebrio se queda en esa casa, sin saber lo que pasa tras esas puertas, buscándolo como loca sin encontrarlo, heee tú no sabes ni la milésima parte de lo que yo he sufrido por el, como cuando me levanto por las mañanas rezo por qué no lo hayan matado o lastimado en una de sus estúpidas peleas callejeras, como antes de dormir le pido al cielo que él tenga donde dormir esa noche y que comer, jamás nadie se percata como camino y recorro con la mirada cada centímetro de la calle buscando a cada paso que doy a ese imbécil. YYY no creo que nadie en este mundo pueda amar a ese idiota de Higue más que yo, así que te pido que te guardes tus estúpidos comentarios sobre lastimar a Higue y te los metas por donde mas te quepan y me dejes disfrutar a mi novio como yo quiera - Dijo la Rubia perdiendo toda compostura ante el comentario, dejando petrificados a los dos restantes debido a la rápida perdida de la cordura que sufrió la mismísima Eri Sawachika, la princesa de los modales y astucia, de pronto una carcajada termino con la tención en la respuesta de la chica quien asesinaba con la mirada al chico de lentes frente a ella.

Mikoto – JAJAJAJAJAJAJAJa No lo puedo creer la mismísima Eri Sawachika sufriendo de amor eso es increíble JAJAJAJAJa – se carcajeaba la peli azul debido a la sorpresa de lo que acababa de oir.

Eri – Y ¿Eso que tiene de gracioso? – gruño la rubia son una mueca de querer matar a su amiga.

Hanai – Si suena algo gracioso, jeje pero con lo que me acabas de decir me queda bien claro que te mereces una oportunidad jeje – decía el chico de lentes mientras reía un poco por la mueca de la chica.

Mikoto – Bueno ya llegamos, así que nosotros nos despedimos, porque si no se nos hará tarde y nos van a regañar jejeje – decía la peli azul mientras el de lentes buscaba algo en su mochila mientras se acercaba a una motocicleta algo desgastada.

Hanai – aquí están, Oye Sou Súbete para ya irnos antes de que se agá más tarde – decía el chico mientras arrancaba la motocicleta.

Mikoto – Oye Hanai ¿Enserio eso es seguro? – Preguntaba dudosa la chica mientras daba dos pasos para atrás.

Hanai – Claro que es segura ¿Porque siempre que te subes preguntas lo mismo? Anda ya sube – decía el chico mientras aceleraba un poco su vehículo para evitar que se apagara dejando salir una nube de humo del escape.

Mikoto – No por nada pero yo creo que mejor me voy con Eri caminando jeje – decía dudosa de la seguridad del vehículo.

Eri – Lo siento amiga pero yo me voy con Higue en su Motocicleta así que no podre acompañarte "amiga" – decía con sarcasmo y una mueca de venganza para la peli azul.

Hanai – Ha ve el vejestorio de Harima es aún peor que mi belleza y ella no se queja tu deberías estar agradecida de no viajar con el – Decía burlonamente debido a que anteriormente Harima andaba en un vehículo que en verdad daba vergüenza.

Eri – No en realidad a mí me gusta mucho la moto de Higue está muy bonita y cómoda además corre como el demonio – decía mientras señalaba al Impresionante caballo de acero que había reparado Marón el sirviente de cochera, ella jamás dejaría que rebajaran a su nuevo novio o a cualquier cosa relacionada a el.

Hanai – Que en serio esa es la moto de Harima haaarrrrr porque él siempre se queda con las mejores cosaaaaas – Gritaba el de lentes sumamente enojado por la suerte que tenía su Amigo-enemigo.

Mikoto - Amigaaaaa – sollozaba la peli azul viendo la sarcástica risita de su compañera.

Hanai – Sou Ya súbete que ya me voy, a ¿Oye Eri y tú vas a esperar sola a Harima aquí? – Pregunto debido a la inquietud que mostraba la pelirrubia.

Eri – si aquí lo esperare tranquilamente – dijo la chica impaciente por que la otra parteja partiera.

Mikoto – Bueno amiga nos vemos mañana – decía entre dientes con algo de coraje debido a el poco apoyo por parte de su amiga al dejarla salir en tan inseguro transporte.

Eri – Adiós "Amiga" – decía con hipocresía, mientras los dos chicos se alejan en la desgastada motocicleta.

Ya una vez los dos compañeros lo suficientemente te lejos la chica dio media vuelta y corrió en dirección de la puerta delantera, la desesperación la devoraba, siempre había sido una chica sumamente segura, pero esta situación le causaba una sensación indescriptible, su mente era tomada por pensamientos trágicos para su relación, no es que desconfiara de su novio sino que desconfiaba de todo el mundo, paso tras paso ella iba tomando más y más velocidad cruzo todo el pasillo atravesó los salones hasta que por fin llego a la entrada del primer edificio y desde ahí pudo ver como los dos platicaban alegremente y eso no era bueno así que sigilosamente se acercó y se escondió tras de un arbusto en donde ella podía ver todo lo que le pasase, y lo primero que vio fue a la morena abalanzarse sobre el moreno y besándolo.

La sensación de tristeza que le había causado aquella escena la destrozo, se llevó las manos a los ojos al sentir una sensación de humedad deslizarse por sus mejillas dando lugar una sorpresa interna ya que no supo en que momento ella empezó a llorar pero entre mas veía las lágrimas más y más salían de sus ojos

Pensamiento de Eri – No puede ser ¿Porque la está besando, si él es mío si apenas hace unos momentos me dijo que me amaba? ¿Por qué? Harima ¿Sera que solo lo dijiste para llevarme a la cama? No no puede ser tú eras diferente, ella es la perra no tu – Pensaba la chica mientras se llevaba las manos a los ojos y notaba que las lágrimas salían sin ella sentirlo mientras escucho una frase que hizo que la tristeza la ahogara.

Yakumo – Me gustaría saber sus sentimientos, pero que no sea hoy o mañana que sea el día que usted este seguro de quererme o no ya que así como no estoy segura de que me quiera, sé que usted no me puede asegurar no quererme después de lo que paso esa noche – escucho la pelirrubia.

Eri sentía como el aliento se le iba, el alma la abandonaba y el corazón se le destrozaba como si fuera la mas delgada pieza de cristal.

Pensamiento de Eri - ¿Por qué, que carajos paso esa noche? ¿Por qué dejas que te bese? Solo dile que tienes novia y punto ¿Por qué no la separas de ti solo dile que me amas? – pensaba la rubia con los ojos inundados mientras la pelinegra y el moreno seguían su charla, ella quería interrumpir y decirle a ella que se alejara de él pero las fuerzas la habían abandonado debido a la tristeza que le causaba ver dicha escena.

La chica fue sacada de sus pensamientos al ver a la pelinegra acercarse al chico con los ojos cerrados intentando besarle otra vez, la rubia intentaba moverse y frenar eso, pero no las piernas no le respondían y la voz le había abandonado no podía pronunciar el mas mínimo sonido, era como si dios estuviera en su contra y quisiera que ella viera lo que estaba pasando, intento llevarse las manos a los ojos y taparlos para no ver pero su cuerpo no la obedecía y veía sin poder hacer nada los labios de su novio acercarse a los de la Pelinegra pero...

Harima – NOOOOOO –el grito del chico saco a las dos de sus pensamiento ya que interrumpió lo que se dirigía a ser un beso poniendo las manos en los hombros de la pelinegra.

Yakumo – Pero que pas... – intento decir pero fue interrumpida por la voz de moreno.

Harima – Nooo lo siento Yakumo pero tengo novia – dijo dejando perpleja a las dos chicas que le escuchaban pero en especial a la pelinegra que sintió como si algo se rompiera en su interior.

Pensamiento de Yakumo – Que no lo creo debe ser mentira ¿porque por qué el no me puede amar? Como puede fijarse en todo el mundo menos en mi – pensaba con los ojos abiertos y dejando salir algunas lágrimas de sus ojos.

Harima – Lo siento Yakumo pero, no puedo aceptar tus sentimientos espero que lo entiendas – Decía el chico mientras Yakumo se encorvaba con las manos en el pecho como si le doliera algo y dejaba salir una tras otra lágrimas y sollozos de tristeza.

Yakumo – Dígame Harima ¿Soy fea? – decía con los ojos llenos de lágrimas mientras mas se encorvaba y caía de rodillas al suelo con las manos en el pecho apretándolas enterrándose las uñas de una en la otra.

Harima – No ¿Por qué? – decía hincándose para consolar a la sollozante pelinegra.

Yakumo - ¿Soy mala? – Decía en un grito lleno de dolor y tristeza

Harima – No pero dime ¿Por qué me preguntas esas cosas? - Preguntaba el moreno.

Yakumo – Dígame que estoy haciendo mal que no le gusta de mi dígame ¿Mi pelo? O será ¿Mi Cuerpo? ¿Mis manos? ¿Mi voz? ¿Mis ojos? Si estoy segura que son mis ojos, dígame si son mis ojos dígame y me los saco yo misma – Sollozaba la pelinegra en el piso mientras levantaba su rostro lleno de lágrimas, sacando unas tijeras de su bolso y tomándolas con sus dos manos y apuntándolas en dirección de su rostro.

Harima – Yakumo no no son tus ojos ni nada de eso en verdad eres una chica muy hermosa... – intentaba decir el chico para evitar que la chica cometiera una estupidez.

Yakumo – Entonces dígame si soy tan hermosa porque usted no me ama, dígame porque esa noche no me hizo el amor como tanto lo he deseado, usted dice que casi me ensucia con su desdicha, si es así yo quiero estar sucia de su desdicha y esencia, usted dice que esto lo debería de hacer con alguien a quien amo, pero no se ha dado cuenta que a quien amo es a usted, si es como usted dice yo quiero ser la sucia mujer de este vándalo – Decía gritando sin soltar las filosas tijeras.

Harima – Lo siento en verdad Pero por favor suelta esas tijeras, no vayas a hacer algo de lo que te puedas arrepentir.

Mientras esta escena se llevaba a cabo una rubia se sentía como si todas sus fuerzas y motivaciones regresaran, nuevamente su seguridad la dominaba, de alguna forma se sentía feliz nuevamente, pero no por la desdicha de la otra sino porque Harima la había reconocido y no era como ella pensaba que lo había dicho solo por llevarla a la cama, pero aun no era el momento de cantar victoria puesto que aun habían dudas sobre aquella supuesta noche y a lo que referían, pero ya llena de seguridad tenia bien claro que no era momento de quedarse escondida tras un arbusto y comportarse como una cobarde.

Yakumo – Entonces por qué no me ama... – intento decir pero fue interrumpida por una rubia que salió de detrás de un arbusto dejando a los otros dos perplejos de la situación pero al moreno no le hizo mucha gracia la poca confianza de su ahora novia.

Eri – El que él no te amé nos culpa tuya ni de el, es simplemente que uno no elige de quien enamorarse, solo pasa y punto, cuando te enamoras de alguien, no ves sus defectos o su físico, solo cuentas los segundos para verle lo antes posible, solo lo ves y tu corazón se agita, solo lo ves y quieres llorar de felicidad, solo se aleja y rezas porque este bien, él se vuelve tu oxígeno y tu sustento, eso es enamorarse – Decía la rubia caminando en dirección de la extraña escena y sujetando las manos de la Pelinegra para que bajara las tijeras.

Harima – ¿QUE HACES AQUÍ? Si te pedí... – gritaba el chico molesto por la poca confianza de la chica, pero fue interrumpido por la rubia.

Eri – Lo siento Higue solo pasaba – dijo la chica indicándole con la mirada que la pelinegra estaba bajando las peligrosas tijeras.

Yakumo – Jejeje Dígame Harima ¿Quién esa chica quien es aquella que logro lo que yo tanto he anhelado? – Preguntaba con la cara llena de lágrimas y con una sonrisa basa, así como unos ojos sin brillo que arruinaban el tan bello rostro de la pelinegra

Eri – Esa mujer no existe – le dijo ahogando todas las ganas que tenia de decirle que él era su novio.

Harima vio con sorpresa la respuesta de la chica y más aún el gesto que le hacia su novia insinuándole que le siguiera la corriente lo que sumamente confundido siguió las respuestas de la misma.

Harima – Si Yakumo lo siento no quise hacerte daño solo quería que tu desistieras de querer amarme antes de que te lastimara como siempre lo ago. – decía el chico en una muy buena actuación que al ser vista por la perturbada pelinegra fue bastante creíble.

Yakumo – Es verdad Harima-san ¿En verdad solo lo hacía para no lastimarme? – Preguntaba con la mirada apenas reparada pero sin dar el mejor aspecto que le hayan visto.

Harima – Si lo siento no quería hacerte sufrir – decía el chico aun con algo de duda por la rapida recuperación de la chica pero ya más tranquilo por las tijeras en el piso.

Yakumo – Eso quiere decir que aún tengo oportunidad de enamorarle – decía en voz casi inaudible a excepción de la rubia que le dijo al oído

Eri – Pero no cantes victoria recuerda que no estás sola – le dijo en un susurro al oído.

Yakumo – Si Pero dígame Harima-san ¿existe alguna chica que le guste? – Pregunto la chica apenas reparando su expresión por la que normalmente se le veía.

Harima – Si – Contesto secamente dando una pequeña estacada en la poca seguridad restante de la pelinegra.

Yakumo - ¿Y esa chica soy yo? – pregunto tímidamente mientras la rubia veía la situación asesinando con la mirada al moreno.

Harima – No te lo puedo decir – Contesto igual de seco intentando deteriorar aquella vana esperanza en el corazón de la Pelinegra.

Yakumo – Si no soy yo ¿Quién es? – Pregunto la chica un poco más seria.

Harima – Tampoco te lo puedo decir – Decía aún más serio mientras la rubia veía con confusión la escena pero se abstenía de interferir, algo en la mirada del moreno parecía saber lo que hacía.

Yakumo – Y ¿Usted la ama? – pregunto casi destrozada pero mucho más calmada que en la anterior escena.

Harima – Si y con locura – Dijo con seriedad mirándole a los ojos y viendo como aquellos hermosos rubís se teñían de tristeza, al fin lo había logrado, la había destrozado, pero él sabía lo que hacia, asi que la rubia limitaba sus jugadas.

Yakumo – Bueno en vista que de que mi actual oportunidad desapareció solo tengo que decirle algo – Dijo la pelinegra a rompiendo nuevamente en llanto.

Harima – Si lo que quieras – Dijo aún más serio, no es como si le quisiere hacerle daño, sino al contrario quería evitar lastimarla.

Yakumo – mire Harima-san, yo lo amo con todas mis fuerzas, por lo que jamás lo dejare solo así que no me pida que me aleje de usted, déjeme estar junto a usted, estoy segura que nadie le amara como yo lo ago., así que no olvide que yo estaré esperándole, y solo esperare es cuestión de tiempo para que todo el mundo le falle sé que será pronto y ese día no se olvide que las puertas de mi casa y las de mi corazón estarán abiertas para usted así que solo esperare – dijo con seriedad y la típica amabilidad que tanto la distinguía.

Harima – Gracias no lo olvidare pero a cambio quiero que siempre sonrías y te esfuerces por ser feliz - Dijo con la sonrisa que tanto alegraba a la pelinegra.

Yakumo – Si pero un último favor... ¿Me dejaría darle un último beso? –pregunto dudosa.

La petición de la pelinegra hizo que Eri sintiera celos pero comprendía que en ese momento Yakumo lo necesitaba más que ella, así que solo camino por un lado de la chica y volteo justo después de salir de la visión de la pelinegra, solo para asentir con la mirada con un gesto que le dio a entender que tenía su permiso.

Harima al ver el gesto de la rubia sintió como si no debiera de hacerlo, pero los ojos tan rogantes de la pelinegra fracturaron la impecable voluntad, en un último esfuerzo por nivelar su batalla interna en la cual su buena voluntad y amabilidad le decían que ya tenía el permiso que lo hacia así la chica estaría más tranquila y volvería a la normalidad. En la otra esquina estaban su moral y compromiso así como su reciente amor por la rubia que le dacia que esa no era excusa para fallar al compromiso que tenía con su nueva novia.

Harima – Está bien solo tengo que decirte que este beso estará tan básico que te causara más dolor que placer – dijo con tristeza.

Yakumo – Usted tiene razón mejor no, solo lograre lastimarnos más – dijo la chica ya más calmada pero aun un poco perturbada.

Harima – Bueno entonces me despido, que tengo algunas cosas que hacer – dijo el moreno dando media vuelta para emprender el paso en dirección de su motocicleta.

Yakumo – Aun no se valla aún tengo que decirle algo – dijo la chica sujetando con los dedos la camisa del chico.

Harima – si dime Yakumo – Dijo volteando a ver a la chica.

Yakumo – Mire mi Ne-san le envió esta carta y me dijo que se la diera a usted, pero que no la leyera sino hasta el domingo por la noche sin que nadie la viera más que usted – dijo la chica entregando un sobre blanco con los sellos de correo aéreo proveniente de Nueva York.

Harima – si está bien así lo hare pero nos vemos mañana y recuerda lo que me prometiste te quiero ver sonreír – dijo alejándose del lugar con una sonrisa.

La pelinegra se quedó en ese lugar y medito un momento pensando en que aún tenía un poco de esperanza y que aun no todo estaba perdido y esbozo una increíble y brillante sonrisa que sembro aún más profundo esa duda punzante en los sentimientos del moreno quien hacia todo lo posible por poner sus sentimientos en orden, mientras se preguntaba a si mismo que tan frágil es la voluntad humana como para ser quebrantada por algunas palabras y una sonrisa, dejando una dolorosa grieta en donde germinaba una semilla que hacia florecer la duda de si ama o no a la rubia.

La rubia había mentido en decir que se adelantaba ya que se quedó escondida detrás de un pilar de aquel pasillo que llevaba al estacionamiento de la escuela, escuchando todo lo que pasaba entre su novio y la pelinegra, por mucho que Eri dijera que le daba permiso a Harima de besar a Yakumo, la rubia no podía dejar de suplicarle al cielo por qué no lo hiciera.

Al parecer las plegarias de la rubia habían funcionado y su hombre se dirigía a donde ella, lo que le seguía acelerando el corazón a la rubia, la alegría era enorme tanto que no se dio cuenta de cuando el chico había pasado por su lado y la había sorprendido arreglándose la falda.

Harima – ahí en el cabello aun traes algunas ramitas – dijo el moreno señalando los restos de lo que pareció ser el escondite de la rubia quien saco un espejo de su bolso

Eri – Gracias ha oye me sostenme esto por favor – le dijo al moreno poniéndole el espejito en la enorme mano del chico percatándose que quien sostenía el espejo era nada más y nada menos que Harima.

La chica al percatarse de la presencia del moreno dio un salto para tras tropezándose con su mochila la cual había tirado al piso para poder arreglarse el cabello con una mano y con la otra poner los listones que amarraban sus colitas con la otra.

Harima – Oye princesa ¿Estas bien? – dijo extendiéndole la mano a la rubia para ayudarla a levantarse pero el moreno tubo el error de reírse de la escena lo que molesto a la chica y de una palmada alejo la mano del chico y se paró por su cuenta haciendo un puchero bañado en una enorme alegría por la acción de moreno.

Eri – Si Vámonos – dijo caminado frente al chico para que no viera su cara de alegría.

Harima – Oye Princesa ¿Por qué no me dejaste decirle a Yakumo que a quien amo es a ti? – Pregunto el moreno acelerando el paso para alcanzar a la rubia que caminaba frente a el.

Eri – Esa chica ha sufrido mucho desde que se fue su hermana, recuerda que ellas no tienen padres ni familia así que se ha de sentir sola, y si ella te quiere tanto como imagino decirle que ya tienes novia la podría afectar mucho – Dijo con seriedad mirando al suelo.

El chico solo atino a reír por la cara de la rubia que miraba fijamente el suelo concentrada en lo que había hecho .

Eri – ¿De qué te ríes Higue? – Dijo ya más alegre empujando al moreno provocando que casi se callera.

Harima – De nada solo me di cuenta de que eres una persona increíble – dijo el moreno provocando que la chica se sonrojara.

Eri – Oye Higue quiero un helado – Abrasando por el cuello al moreno insinuándole un beso.

Harima – Si a mí también pero ya es tarde y Nakamura ha de estar preocupado por que no llegamos – dijo el chico tomándole por la cintura dando paso a un apasionado beso.

El beso se llenaba de pasión, el chico acercaba a la rubia a su cuerpo y llevando una mano al rostro de la misma mientras las otras deslizaban poco a poco por la espalda de la rubia quien se separó un momento y se acercó al oído del moreno.

Eri - Oye tranquilo tigre aun no es tiempo – dijo en un susurro al oido del chico

Mientras esta romántica escena se llevaba a cabo una persona caminaba por los pasillos en direccion a donde estaban aquellos dos tortolos, la escuela debería estar sola por lo cual tanto Harima como Eri se daban la libertad de besarse sin la preocupación de ser descubiertos, pero no habían tomado en cuenta que lo estaban haciendo en el pasillo que conectaba a gran parte de la escuela con la salida principal.

La persona se apresuraba por salir de la escuela debido a que ya era tarde y tenía que llegar a casa por lo caminaba lo mas rápido posible para llegar a la puerta y salir de la institución. Esta persona había tenido un día ajetreado así que tomo la ruta más cercana para salir así que justo cuando llego al pasillo principal se quedó sin aliento al ver una escena la sorprendió mucho así que dejo caer un libro que llevaba en manos y salió corriendo.

Continuara...

Avances del próximo capítulo:

A transcurrido la semana normalmente y al fin llego el fi y con ello el cumpleaños de Eri, asi que Harima arregla un viaje exprés a la playa, pero debido a su promesa con Yakumo se lleva la carta que le envión Tenma para leerla, dentro del sobre llegan tristes noticias y el aviso del regreso de Tenma a Japón en una fecha muy próxima.

Esto y algunas escenas románticas que nos regalara la chica de quien menos lo esperamos, acompañado de una nueva pareja y los malentendidos que pueda traer la misteriosa carta de Tenma.