Kise-fem, segunda parte.


06. Nuevas heridas.

Por suerte ese día había marchado a casa sin tener que pasar por el set. Llego, se acostó y se puso a llorar.

Era estúpido porque se habían conocido apenas ese día, pero juraría que al verlo a los ojos había encontrado el propio fondo de su corrompida alma, ese que había pensado igual de ennegrecido que el resto de ella.

::

En cuanto a Aomine, y lo que había pasado ese día:

Lo iba a admitir, él ya a había visto andar por ahí, y por supuesto que era hermosa, casi brillante; pero era tan fría, de algún modo Aomine nunca había visto algo especial en su sonrisa a pesar de sus dientes como perlas y sus labios perfectamente pintados en su cara.

Pero esa mañana, cuando se habían visto de frente y le sonrió, no estaba para nada protegido, no había nada que lo defendiera de eso.

No pensó en eso hasta que creyó verla en el partido de la tarde, se golpeo mentalmente cuando Kuroko lo saludo desde la banca con timidez; no se debe pensar así de gente que no se conoce, especialmente cuando el pecho se le oprime desde una primera vez que se le ve a los ojo y los labios se secan, las pupilas se dilatan; no puede pensar así de una persona que apenas conoció si jura estar enamorado de Kuroko para toda su vida.

::

Kise lo intento arduamente durante esa semana, pero absolutamente no pudo olvidarse de él, y no pudo evitar sentir casi nauseas cada vez que veía los labios de su compañera que una travesura hormonal le había dado la tentación de besar hacía apenas la semana pasada. Seguro que a Daiki le gustaban las de tipo tierno, justo como ella lo era; aun así, se rindió, no iba a poder contenerse, no iba a poder dejar de pensar en él, era como su se conocieran de otra vida, como si lo necesitara para sanarse.

Pero no podía acercarse a él solo así, estaba hablando de Kuroko, por más que no fuera lo mismo de antes, simplemente no podía, pero el pecho no le daba para más; entonces se entero de que Aomine a veces jugaba solo en cierto parque, Kuroko ya no lo acompañaba porque tenía que cuidar de su abuela por las tardes. Sintió nauseas de nuevo, iba a hacer algo terrible, pero no podía respirar, sentía que se iba a morir si no lo buscaba.

Empezando la nueva semana, por la tarde, Kise se apresuro, se aseguro de que pareciera natural y recordó todo lo que había pasado en el juego, entonces hizo gala de su mayor habilidad: la copia.

Se puso a jugar ella sola en el parque, al final el básquet era más entretenido de lo que pensaba, entonces Daiki llego.

La vio correr por aquí y por allá unos minutos, y cuando el balón de la rubia salió botando en su dirección lo tomo enseguida, y le sonrió.

Kise cumplió su objetivo, se quedo toda la tarde jugando con él; el cuadro era tan perfecto, que no se dio cuenta de que tenía que irse hasta que los faroles del parque empezaron a prenderse uno tras otro. El moreno la acompaño amablemente a su casa, la verdad nunca había conocido a una chica con tanto instinto para ese deporte, ni Momoi y Kuroko juntas la alcanzarían, si a él mismo lo había puesto en aprietos un par de veces, incluso llego a olvidar que estaba con una hermosa chica en repetidas ocasiones.

En cuanto a Kise, no se lo podía creer, nunca se había emocionado tanto en su vida e igual que a Daiki le había pasado, había olvidado por un momento que estaba jugando con el chico que le gustaba, era como si hubieran hecho eso toda su vida, incluso se había olvidado de coquetearle.

La hazaña se repitió el resto de la semana, aunque no se hablaban en la escuela, era como que sentían que lo que hacían no era correcto, por alguna razón, por eso se quedaba como su pequeño secreto.

Pero nada podía permanecer del mismo modo, lo que Kise sentía crecía desbocado mientras Aomine trataba de tapar lo propio, negarlo, para poder abrazar a Kuroko, besarle las manos, cuidar de ella y entonces…

Kise y Aomine se besaron por primera vez luego de tres semanas de práctica en el parque.

La rubia había hipeado de la felicidad cubriéndose del frio bajo el cálido abrazo de Aomine.

Aomine no entendía lo que hacía, estaba en una completa contradicción; él ya había encontrado el amor, era feliz y le había prometido no dejarla nunca; luego entonces estaba esto que sentía, que le destruía el pecho, la moral y las defensas, era un sentimiento de proporciones monstruosas, demasiado grande y posesivo para ser como el amor que conocía, debía ser otra cosa, una enfermedad de muerte continua. Se lo negaba y aun así, no soltaba el cuerpo tembloroso de Kise mientras trataba de sentirse culpable, para volver a ser humano.

Al día siguiente no pudieron dejar de verse, entonces el juego, y después el engaño; teniéndose solo bajo un árbol, tratando de sentir remordimientos, pese a que el lecho era ridículamente cálido.

Entonces las cosas comenzaron a ir mal, a ir terriblemente mal.

::

La rubia regreso a sus sesiones de modelaje una semana después; entonces fue pedida de nuevo, pero ella ya no quería volver a ser tomada, su cuerpo ya no era un tempano carente de sentimientos, la muñeca había cobrado vida y tenía un corazón en el pecho, dignidad y vergüenza de nuevo; por desgracia las cosas nunca salen como uno quiere.

El director era un hombre poco paciente y poco compasivo, Kise había tenido que llevar una bandita en el extremo derecho del labio inferior, cuello alto, manga larga; se porto como un sol falso de nuevo en las clases, pero no fue al parque después de estas, ni al día siguiente, ni al siguiente, entonces también falto a la escuela. Ahora que finalmente era una flor, se estaba marchitando enseguida.


Bien, esto esta así, y la trilogía se acaba para el siguiente XD, ciaus!, gracias por sus revs!