Ace

Zeff tenía planes para sus vacaciones de verano, y no le quedó más remedio que irse de la ciudad durante varias semanas. Dejando a sus amigos a cargo de los pocos problemas que podían haber, ahora que el Maestro ya no estaba para crearlos. Éstos, por fortuna, contaban con la inestimable ayuda de Zoro, que lógicamente, estaba al corriente de las tareas de caza.

Una noche, Luffy y Nami paseaban tranquilamente bajo la luz de las farolas, por el cementerio.

-Tengo que confesar que éste es el verano más aburrido de mi vida-dijo el moreno, mientras daba un lametazo a un cucurucho de nata que se derretía a velocidad alarmante.

-Ya, pero por lo menos no han habido muchos monstruos y esas cosas.

-Estoy nerviosísimo, la verdad es que estoy deseando que empiecen las clases.

-¿Y eso no tiene ninguna relación con cierto chico al que ambos conocemos que es un cazavampiros?-cuestionó la joven divertida.

-Por favor, ya le he olvidado...¿te dijo algo de cuándo pensaba volver?, aunque a mi me da igual.

-No he sabido nada de él, me envió un par de postales, pero después nada.

-Seguramente lo estará pasando muy bien.

-¿Y ya no te gusta?

-Bueno, vale...puede que aún me guste un poco, soy un hombre, tengo mis deseos y mis necesidades.

-No me cuentes rollos.

Mientras charlaban distraídamente, un silencioso vampiro se disponía a atacarles, pero un muchacho rubio apareció en el momento justo para impedirlo.

-Hola chicos-dijo sonriente antes de convertir a la criatura en polvo con una estaca clavada en el corazón-¿me echabais de menos?

El primero en abrazarlo con entusiasmo fue Luffy y después la pelinaranja.

-Bueno cuéntanos ¿qué tal tu verano?¿has cazado a algún fantasma?¿has conocido a muchos chicos?, digo ¿gente?-el moreno estaba notoriamente contento por su regreso.

-No, he salido con amigos, he ido a algunas fiestas y me he dedicado a comprarme cosas.

-Pues no has perdido facultades, ese vampiro...

-Le he dado un buen susto ¿verdad?-el rubio caminaba en medio de los otros dos-¿y qué tal vuestro verano?¿os habéis divertido sin mi?

-No-dijo Luffy al mismo tiempo que Nami dijo 'si'-ha sido un verano de lo más rollo, lo único divertido fue enterrar al Maestro.

-¡Es verdad, te lo has perdido!, Robin enterró sus huesos y los roció con agua bendita, nos vestimos con túnicas y todo.

-Fue genial, tenías que haber estado-Sanji se había quedado pensativo en cuanto habían nombrado al Maestro, y ya no estaba pendiente de la conversación-me alegro de que hayas vuelto.

A la mañana siguiente, fue el primer día del nuevo curso. Soleado y hermoso.

Al término de las clases, Sanji fue a entrenar con Robin, que no podía seguirle el ritmo, por la desbordante energía del chico.

Una vez en su casa, no lograba pegar ojo. Le atormentaban terribles pesadillas en las que el Maestro siempre era el protagonista. Terminó por sentarse en la cama con la respiración agitada y procurando relajarse. Así era imposible dormir.

-¿Te importa que pase?-la voz de Zoro le llegó desde la ventana de su dormitorio.

-Hola-Sanji llevaba puesto un pijama azul celeste y se adecentó el pelo con una mano en cuanto vio al otro-adelante.

-¿Cómo estás?.

-Fenomenal-sonaba muy poco creíble-¿qué?¿es una visita de cortesía?, es bastante tarde, bueno al menos lo es para mi ¿qué hora es para ti?¿la hora de comer?.

-No es una visita de cortesía-las palabras del más joven le habían hecho sentir extrañamente culpable.

-Ah, pues déjame adivinarlo, eso significa peligro grave...da gusto estar en casa.

-Lo siento mucho, ojalá tuviera mejores noticias-dijo afligido.

-Entonces, han venido unos parientes tuyos para una barbacoa familiar y nosotros estamos en el menú.

-Unos vampiros se están reuniendo en un rincón de la ciudad, no sé porque-dijo inquieto el peliverde.

-Supongo que pronto lo averiguaremos-dijo como si tal cosa Sanji.

-No pareces nada preocupado.

-Sé defenderme, además, me apetece que haya un poco de acción...¿éso es todo?¿has acabado?, me has interrumpido un sueño maravilloso.

Zoro bajó la mirada, se alegraba de volver a ver al rubio, pero su actitud para con él había cambiado. Sentía como si le hubiera herido de alguna forma, si le hubiera hecho daño y ahora le odiase. Aunque no caía en la cuenta de que podía ser.

El más joven se volvió a recostar dándole la espalda al otro-lo siento-dijo el peliverde-ya me voy-se giró para marcharse-te he echado de menos-añadió antes de desaparecer por la ventana a gran velocidad.

-Y yo a ti...-pero Zoro ya no estaba.

En el instituto, puso al corriente a sus amigos.

-¿Que fue a verte Zoro? ¡vaya! ¿y qué pasó?...quiero decir...que si te besó-Nami parecía la fan número uno del culebrón que era su vida.

-No seas tonta Nami, no todo consiste en besarse.

-Si, a veces consiste en acariciarse-añadió Luffy-¿no te haría caricias?

-¿Qué pasa?¿solo pensáis en esas cosas?, simplemente hablamos ¿os acordáis de los vampiros?¿ los dientes afilados que salen por la noche?¿os suenan?.

-¿Qué te dijo?-preguntó la pelinaranja.

-Bueno...ha surgido algo, nada que no pueda resolver-se sentía más fuerte que antes, y más invencible.

Por la noche, Nami y Luffy estaban en el Baratie disfrutando del grupo musical de esa velada. La pelinaranja estaba preocupada por su amigo rubio, porque presentía que le ocurría algo, aunque para el moreno estaba igual que de costumbre.

Sanji llegó, llevaba un traje completamente negro y había prescindido de la corbata, dejando un par de botones superiores de la camisa desabrochados, mostrando algo más de piel de lo que acostumbraba. Zoro también estaba en el local, lo había estado esperando, puesto que tras la conversación nocturna, le había invadido una mala sensación. El peliverde llevaba un pantalón oscuro y una camisa color borgoña que le hacían ver muy atractivo.

Se acercó al rubio-hola-dijo éste en cuanto lo tuvo al lado, como si hubiese sabido que lo encontraría allí.

-Hola.

-¿Es que nos amenaza algún peligro?¿debo estar preparado?-Sanji parecía tomárselo a broma.

-No dejo de pensar que he hecho algo que te ha molestado, y eso me preocupa mucho.

-No estoy enfadado ¿de dónde has sacado eso?.

-¿De qué tienes miedo?-esa pregunta descolocó al rubio-¿de mi?¿de lo nuestro?

Sanji rió-¿podrías dejar de pensar en ti mismo por un segundo?, no hay nada nuestro, mira Zoro, lo siento si te esperabas que iba a pasarme el verano echándote de menos, pero no, he cambiado de bando, al de los vivos-añadió antes de pasar por su lado y alejarse de él.

Zoro ni replicó. Solo podía contemplar como el más joven se acercaba a la mesa en la cual estaban sus amigos, cogía a Luffy por la muñeca y lo sacaba a la pista de baile, donde se puso a bailar con el moreno de forma bastante sugerente, para disgusto del muchacho de cabellos verdes.

Luffy solo podía sentir al rubio bailar tan pegado a él. Le parecía uno de sus innumerables sueños, en los que Sanji le prestaba tanta atención. Estaban en el centro de la pista, junto al escenario, bajo la atenta mirada de Nami, que estaba sorprendida.

-Luffy- le dijo de pronto el ojiazul, muy cerca del rostro y en tono sugerente-¿te di las gracias por salvarme la vida la noche del baile?.

-No.

La mano del rubio le recorrió la cintura y le acercó los labios al oído-¿no te gustaría que lo hiciera?.

Y Sanji empezó a alejarse, saliendo de allí sin mirar atrás ni un solo momento. Zoro lo siguió hasta la calle.

-¿Sabes? a nadie le gusta sentirse acechado-soltó borde al vampiro.

-Necesitas ayuda, alguien que te vigile las espaldas.

-¿Seguro que no te refieres a mi cuello?

El peliverde se molestó por el comentario, y le encaró-¿por qué te burlas de mi?.

-Porque no confío en ti, tú eres un vampiro.

-Tienes que confiar en alguien, ésto no puedes hacerlo solo.

-Confío en mi.

-No eres tan fuerte como tú crees.

-¿Piensas que podrías conmigo?-cuestionó el rubio desafiante.

-¿Qué?-Zoro no reconocía al chico que tenía delante. La conversación estaba dando un inesperado giro.

-Oh, vamos, alguna vez lo habrás pensado, ¿qué pasaría si surgiera una pelea entre el vampiro y el cazavampiros?, tendrás curiosidad...pues, ¿por qué no lo averiguamos?.

-No voy a pelearme contigo.

-Adelante- Sanji se llevó las manos a la cintura, provocando al otro-dame una paliza.

-Te estás portando como un crio.

-Cobarde-sonrió de medio lado-apártate de mi camino-añadió, a la vez que comenzó a marcharse.

-Con mucho gusto.

-¡Está poseído!-contaba a la mañana siguiente Nami a Robin en el instituto, sentados en una mesa del comedor-esa es la única explicación lógica, tenías que haberlo visto anoche, no era Sanji.

-¿No estás pasando por alto la idea de que pueda sentirse atraído por mi?-intervino Luffy, ganándose las severas miradas de las dos mujeres-está poseído...-admitió derrotado-es posible que cuando el Maestro lo mató, se apoderase de él algún espíritu malo.

-Seguro que fue eso, sino, ¿por qué iba a comportarse como un c-a-l-i-e-n-t-a b-r-a-g-u-e-t-a-s?-dijo Nami.

-La explicación a su conducta tal vez se deba a algo más mundano-dijo Robin- puede que simplemente sea lo que vosotros llamáis 'secuelas'...su experiencia con el Maestro debió ser terriblemente traumática, estuvo durante varios minutos, técnicamente muerto, no creo que todavía haya sido capaz de asumirlo-el rubio apareció a la espalda de la vigilante, pero ésta, sin darse cuenta, siguió hablando-él está convencido de que es invulnerable.

-Sé que no soy invulnerable-intervino Sanji, saliendo de su anonimato y con rostro de arrepentimiento-el Maestro me mató, y antes de que lo hiciera, estaba más asustado que en toda mi vida, porque por más que quise, no pude impedirlo...pero tenéis razón, eso no me da derecho a portarme como lo estoy haciendo-pensó en Zoro y en como lo había tratado, además de haber jugado con los sentimientos de Luffy- os pido disculpas.

No podían estar enfadados con el rubio por mucho tiempo. Era tan humano como ellos y se le podían permitir algunos errores. Así que se levantaron de sus respectivos asientos y lo abrazaron con cariño.

Esa noche, Sanji salió a cazar. Tenía que estudiar trigonometría, pero la patrulla nocturna era una obligación y a la vez un acto de expiación. Mientras esperaba a que el vampiro de turno surgiera de su tumba, se entretenía con un yo-yo.

-Hola-la voz de Zoro le sobresaltó, y el juguete salió rodando por el húmedo césped-¿llego en mal momento?.

-¡Estás loco!, no se pueden dar esos sustos en un cementerio-dijo nervioso mientras se acomodaba el cabello-se hace ruido al entrar, o se pisa fuerte, o se canta.

-Dicen que has salido de caza.

-Eso se suponía, pero este vampiro vago no quiere salir a jugar.

-El primer momento es un poco desconcertante-habló seguro de lo que decía-ya vendrá.

-Cuesta creer que tú pasaras por esto-también le costaba creer que no le guardase rencor, por su infantil y egoísta actitud- Zoro yo...quería decirte que lo siento, por como te traté estos últimos días...no era yo mismo.

-No tiene importancia...¿has venido solo?.

-Si...¿por qué?-se extrañó.

-Pensé que habrías venido con alguien...Luffy, o alguien.

-¿Luffy?.

-O alguien.

-No, ¿por qué?¿estás celoso?.

El otro rió levemente-¿de Luffy?, por favor, sólo es un niño.

-¿Es por que bailé con él?.

-Bailar no es el término adecuado, aparearse sería más apropiado.

-¿No crees que estás siendo un poco injusto?, solo fue un inocente baile al que únicamente accedí para fastidiarte. Objetivo que he satisfecho con creces.

-No estoy celoso-interrumpió el peliverde.

-No estás celoso...¿es que los vampiros no tienen celos?.

-¿Lo ves?, siempre que nos peleamos aparece el tema de los vampiros-dijo Zoro algo molesto. Sin darse cuenta ninguno de los dos, que el no muerto que esperaban, había decidido aparecer.

-No he venido aquí para que nos peleemos-el rubio sintió un empujón a su espalda que le hizo caer sobre el de verdes cabellos-¡vale, pues ahora sí!.

En menos de un minuto, el rubio acabó con el recién llegado.

-¿Cómo que sólo es un niño?¿me estás llamando niño a mi también?-cuestionó de pronto al mayor, rememorando la conversación previa.

-Mira, creo que ha sido un error venir aquí esta noche-dijo dispuesto a irse.

-Dicen que el amor invita al disparate, a cometer locuras.

-Ahm, ¿locuras como la de que un hombre de cuatrocientos cuarenta y nueve años, esté celoso de un chico de instituto?.

-¿Te estás sincerando?.

-Creo...que me molesta un poco.

-Yo no quiero a Luffy.

-Si, pero es parte de tu vida. Él está cuando yo no puedo-dijo mirando a la resplandeciente luna, melancólico-va a tus clases, come contigo, escucha tus protestas y tus bromas...puede verte a la luz del día-ambos se habían acercado, y se miraban fijamente a los ojos.

-No me favorece la luz del día-dijo Sanji, sacando una sonrisa al otro-ya es hora de irme, pero ¿puedo acompañarte a casa?.

Zoro, sin decir nada más, le cogió de la mano, y juntos empezaron a caminar a su destino.

No muy lejos de allí, un vampiro llegaba nuevo a la ciudad. Alto. Con un largo abrigo de cuero negro desgastado por los años. Cabellos oscuros y unas llamativas pecas en su pálido rostro.

Bajó de su coche y echó un vistazo a su alrededor, satisfecho y exhalando el humo de un cigarrillo.

Ya era hora de dormir y Sanji estaba terminando de acomodarse el pijama, cuando Zeff entró en su habitación.

-¿Qué pasa?-cuestionó mirando a su nieto desde el marco de la puerta.

-Nada.

-Ha llegado el correo, y hay una nota anunciando una reunión de padres y profesores, para el jueves.

-Ehm...

-¿Cuándo pensabas decírmelo?.

-Ohm...desde hace...un par de días.

-Bueno...¿y qué crees que van a contarme de ti tus profesores?.

-Ahm...bueno, creo que todos te dirán que siempre llevo un boli a clase con muchas ganas de aprender-dijo Sanji a la vez que se sentaba en el borde de la cama con cara de niño bueno.

-¿Y esas ganas de aprender cómo se reflejan en tus tareas y en tus notas?-Zeff permanecía en el mismo lugar, con los brazos cruzados.

-¿Qué se puede saber realmente de una persona por las notas que saca?.

-Si va a poder volver a salir con sus amigos, por ejemplo.

-Ah, eso.

El mayor comenzó a andar hacia la cama-mira Sanji, la vida es algo más que notas, deberes y que no te expulsen del instituto-añadió y se sentó junto al otro, que permanecía cabizbajo -tuvimos que mudarnos porque te estabas metiendo en líos, yo tuve que buscar un nuevo trabajo y una nueva vida en una ciudad desconocida.

-Y no quieres tener que volver a hacerlo.

-Lo que no quiero, es que vuelvas a defraudarme-eso sentó fatal al rubio, que se sintió en extremo culpable de que su abuelo pagara por sus errores.

-Eso es lo último que quiero hacer-aseguró-me estoy esforzando, de verdad, pero estoy muy atosigado.

-Encontrarás un empleo-añadió Zeff antes de levantarse y acariciar con dulzura el cabello de Sanji- que duermas bien-dijo, y se fue.

-Ya tengo un empleo...

Por la mañana, en el instituto, Sanji y sus inseparables amigos preparaban una pancarta para el día de la visita de padres.

-¿No podrías enseñarme un poco de Francés ésta noche?, no quiero que el profesor le diga a mi abuelo que soy un negado-dijo el rubio a su mejor amiga mientras daba pinceladas rojas en unas llamativas letras del cartel.

-Creía que ésta noche íbamos al Baratie, por si aparecía Zoro- respondió la chica.

-Pues si va, que ligue con otro chico-dijo Luffy apareciendo por la espalda de ambos-lo primero son los estudios.

-Iremos al Baratie- añadió Sanji. Estaba claro que no podía dejar pasar una oportunidad para ver al vampiro-puedo estudiar y divertirme, y hacer que mi abuelo se sienta orgulloso siempre que no tenga que...

-¡Sanji!-la voz de Robin le interrumpió.

-Matar vampiros...-concluyó el rubio con pesar.

-He estado investigando y es muy probable que el próximo sábado sea la noche de San Vigilio.

-¿Y eso significa...?.

-Que los vampiros se reúnen y arrasan con todo-resumió la mujer.

-Pues veré si sobrevivo a la reunión de padres y espero tener libre el sábado-concluyó el rubio.

-No te lo tomes tan a la ligera, esto es muy serio-le reprendió Robin.

-¿Y es divertido que me expulsen del instituto?.

-Ya sabes lo que pasa, si dejas que tu vida interfiera con tu misión.

-Bueno, pues si no me expulsan por matar vampiros, prometo que no dejaré que me maten por hacer unos adornos ¿vale?...por favor, espera a la semana que viene.

-Lo del sábado requiere una preparación a fondo.

-Nosotros le ayudaremos-dijo Nami.

-Yo le haré unas estacas-añadió Luffy.

-Y yo puedo buscar datos-siguió la pelinaranja.

-Y mientras las corto pienso cantar una bonita canción-continuó Luffy contento.

-Os agradezco mucho que intentéis ayudar-dijo la morena-pero a la hora del enfrentamiento, Sanji tendrá que actuar solo, al fin y al cabo, para vosotros sería un riesgo mayor.

-Yupi- dijo el rubio desanimado, mientras agitaba el pincel.

Cuando llegó la noche, Sanji y Nami estudiaban Francés en una de las mesas del Baratie.

-No logro concentrarme-dijo el rubio a la vez que dejaba caer su cabeza sobre el libro.

-Es por si ves a Zoro- dijo comprensiva su amiga.

-No sé si vendrá seguro. Tal vez sí, dado que siempre me suele seguir a todas partes...a no ser que se haya cansado por alguna razón...o que hubiera conocido a otro...

-Chicos me tenéis abandonado-dijo Luffy apareciendo de repente-alguien tiene que bailar conmigo.

-Es que estamos estudiando-se notaba que la pelinaranja era la más responsable de los tres.

-Solo un baile, ya lleváis unos veinte minutos estudiando-continuó el moreno suplicante.

-Me echa humo el cerebro-concluyó Sanji que se levantó, y entre él y su amigo, arrastraron también a Nami a la pista de baile.

Ninguno era consciente, sin embargo, de que estaban siendo observados por el misterioso vampiro del abrigo de cuero. Acechándoles entre la multitud.

Éste, hizo un gesto a un vampiro de alrededor, que al momento, salió del local. Lo que aprovechó sin dudar.

-¡¿Dónde está el teléfono?!-cuestionó a un par de personas que bailaban, fingiendo preocupación, y alzando el tono lo suficiente como para que Sanji lo escuchara-¡tengo que llamar a la policía!¡afuera hay un grandullón que está intentando morder a alguien!.

El rubio, claro está, salió a la calle sin dilación. Y, efectivamente, un vampiro estaba atacando a una indefensa chica. Pero por suerte, Sanji llegó a tiempo y acabó con él de un estacazo, no sin antes escuchar como pedía ayuda a un tal Ace.

Entonces, de las sombras, surgieron unos aplausos y el vampiro de las pecas se dejó ver.

-Buen trabajo, nene.

-¿Quién eres?.

-Lo averiguarás el sábado.

-¿Qué pasa el sábado?.

-Que te mataré-dijo y desapareció.

No les quedaba otra. Fueron a la biblioteca a contar lo sucedido a Robin.

-¿Ace?¿así es como le llaman los otros vampiros?-la morena estaba muy intrigada y rebuscaba en sus acostumbrados libros-tal vez tuviera otro nombre en épocas pasadas, muchos se deshacen de su nombre mortal.

-Bueno...eso de la noche de San Vigilio...si van a atacar a lo bestia, ¿no será mejor que nos larguemos?-preguntó con algo de miedo Luffy.

-No podemos huir, sería un error-respondió Nami-¿y si nos escondemos?, si ese tal Ace va a dirigir el ataque...

-No creo que sea peor que otros a los que os habéis enfrentado-intervino Robin.

-Es peor-escucharon la voz de Zoro en la oscuridad mientras que se acercaba al grupo, produciendo una inevitable sonrisa en Sanji- una vez que empieza algo no se detiene, hasta que mata a todo el que se le pone por delante.

-Mmm, es concienzudo y sabe lo que quiere-añadió Luffy.

-Hemos estado en el Baratie- dijo Sanji a la vez que se acercaba al peliverde -creí que a lo mejor ibas.

-No sabía si tú irías con seguridad.

-Tenemos asuntos algo más importantes de los que hablar-interrumpió Robin algo incómoda.

-Si-suspiró el rubio-como impedir que mi abuelo hable con el director.

-Y que no te maten el sábado-dijo Nami.

-Oye Zoro, ¿sabes si a ese tal Ace se le conoce con otro nombre?-cuestionó la morena. Pero ya el vampiro se había marchado sin que se hubieran dado cuenta.

-Bueno, se acabó-dijo Luffy- a ese tío voy a ponerle un collar con una campanita.

La temida noche de los padres y profesores llegó. Y a pesar de los intentos de Sanji de que su abuelo y el director no se encontrasen, todo se fue al traste.

Robin, mientras tanto, seguía con la investigación y finalmente encontró algo sobre Ace.

-A nuestro amigo Ace...-dijo llamando la atención de Luffy y Nami- se le conoce como el sangriento. Obtuvo su nombre por torturar a sus víctimas con clavos de ferrocarril.

-Que espanto-dijo Luffy, que se revolvió asustado sobre la mesa donde permanecía sentado.

-Aquí hay una buena noticia-continuó la mujer sin apartar la vista del libro que tenía entre las manos-apenas tiene doscientos años, no es tan viejo como Zoro...oh no...

-La cosa se pone fea ¿no?-preguntó el moreno.

-Creo que tu sugerencia de huir el sábado no es mala idea...Ace se ha enfrentado a dos cazavampiros en el último siglo y las ha matado a las dos.

A Sanji ya no le quedaban uñas de lo nervioso que estaba, mientras esperaba que su abuelo saliera del despacho del director. Y cuando lo hizo, lo primero que le dijo fue un severo 'al coche, nos vamos'.

El rubio ni rechistó, a la vez que veía la cara de satisfacción del estúpido director. Pero entonces, varios vampiros irrumpieron en el instituto a través de las ventanas. Rompiéndolas y causando un gran estruendo. Asustando a todos los presentes que gritaban y huían.

El cabecilla de tal turba, era como no, Ace.

-Qué queréis que os diga...-dijo-no podía esperar.

Sin pensárselo dos veces fue a por Sanji, que lo único que pudo hacer en ese momento, fue coger a su abuelo de la mano y sacarlo de allí lo más rápido que pudo.

-¡Que no escape nadie!-ordenó Ace a sus secuaces-¡sobretodo el rubito!.

Habían vampiros por todas partes. Sanji, Robin, Luffy y Nami, intentaban ayudar a los padres y los profesores, encerrándose en el, aparentemente, primer lugar seguro que encontraban.

Entonces alguien cortó la luz del recinto, y solo les quedaban las tenues de emergencia. A Robin no le quedó otra alternativa que mandar a Luffy a por la ayuda de Zoro, por un camino seguro a través de la biblioteca. Y Sanji se subió al techo del laboratorio de Ciencias, para desplazarse por los conductos de ventilación.

Ace se paseaba por los pasillos del instituto, canturreando alegremente-¡cazador!¡ven aquí bonito!...primero buscaré a uno de tus amigos, le chuparé toda la sangre y te golpearé en la cabeza con sus huesos ¿te estás enterando de lo que te digo?.

Pero el cazavampiros estaba llegando a su objetivo. La biblioteca.

Cuando cayó del techo, Robin se llevó un susto de muerte. Se aprovisionó de armas y pidió a la morena que ayudase a escapar a su abuelo y a los demás mientras él se encargaba de los vampiros del pasillo.

Por fin Zoro llegó con Luffy, pero no como se lo hubiera esperado. Puesto que el vampiro retenía al otro cogido por el cuello.

-¡Zoro!-Ace se entusiasmó notoriamente al verlo.

-Ace- el peliverde sonreía, dejando ver sus colmillos.

-No te fastidia-entre carcajadas se dieron un afectuoso abrazo.

-Te dije que siempre vigilaras tu perímetro-dijo Zoro a modo de reprimenda, dado que le había sido muy fácil acceder al instituto-deberías tener a alguien ahí fuera.

-Lo tenía, pero estoy rodeado de idiotas, ¿qué hay de nuevo?.

-Todo.

-¿Si?¿te has cruzado ya con el cazavampiros?.

-Es simpático, aunque no muy listo, le puse ojitos de cordero degollado, así me lo quité de encima para alimentarme.

-La gente sigue cayendo en la misma trampa, que mundo este-dijo Ace riéndose.

-Sabia que estabas mintiendo-dijo furioso Luffy intentando zafarse del agarre del otro-maldito fantasma embustero.

-¿Un mordisquito antes de matarle?-cuestionó Zoro ignorando al joven.

-Hace siglos que no te veo en el campo de batalla.

-No soy buena compañía.

-No, nunca lo has sido. A ver, ¿por qué te da miedo el cazador?.

-¿Miedo?.

-Si, en otros tiempos te lo habrías cargado enseguida. Hay que verte ahora. Eso del cordero degollado es una trola ¿verdad?¿no te habrás ablandado?.

-Vi como mató al Maestro. Oye, si tu crees que puedes con él, adelante, yo como y me voy.

-No seas tonto, somos viejos amigos, lo haremos juntos...brindemos.

Ambos se acercaban peligrosamente al cuello de Luffy, pero en el último momento, Ace golpeó a Zoro en la cara con su puño.

-¡¿Crees acaso qué puedes engañarme?!-preguntó furioso-eras mi amo tío, eras mi Yoda.

-Las cosas cambian.

-Con nosotros no, somos demonios...no puedo creerlo, los rumores eran ciertos-entonces se quedó callado un instante-huelo la sangre de un jovencito en su punto-se giró y ahí estaba el rubio, con un hacha en la mano-la última cazavampiros que maté, me suplicó clemencia...pero tú no me das la impresión de ser de los que suplican.

-No has debido venir aquí.

-No, te he estropeado tu reunión, pero estaba aburrido. Te propongo una cosa, como un favor personal que te hago. Seré muy rápido, no te dolerá nada.

-No Ace, va a doler mucho.

Empezaron a golpearse. Sanji y Ace. Zoro, Luffy y unos cuantos vampiros. Y mientras, Robin ayudaba a escapar a la gente.

La pelea se estaba torciendo para el rubio, y cuando creía que el vampiro le iba a asestar un duro golpe, Zeff, por la espalda, atizó a Ace con el hacha en la cabeza.

-¡Deja en paz a mi nieto!-es lo único que atinó a decir el hombre.

Tras unos instantes de sorpresa, Ace se levantó-viejos-dijo antes de salir corriendo por un ventanal roto y desaparecer.

La policía llegó. Zoro y Luffy caminaban a donde estaban los demás. Fuera.

-Cuando le ofreciste mi cuello para que me mordiera, ¿por qué no le diste un puñetazo antes de que te lo diera a ti?-preguntó el moreno con curiosidad.

-Ya te dije que no podía dar el primer paso, tenía que ver si se lo creía.

-¿Y si me hubiera mordido qué?.

-Probaría que se lo habría creído.

-¿Y qué es eso de que tú eras el amo de Ace?¿qué significa eso?-pero ya el vampiro le había dejado hablando solo.

Sanji y Zeff también iban a reunirse con el grupo.

-¿Y puedo saber qué te dijo el director?.

-Bueno, me dijo que dabas muchos problemas, pero me da igual. Tengo un nieto que sabe cuidar de si mismo, que es valiente, tiene recursos y piensa. Salgas con quien salgas o hagas las tonterías que debes hacer...ahora sí que puedo dormir tranquilo.

-¿Cuánto crees que vas a tardar en meterte de nuevo conmigo?.

-Pues...una semana y media.

-Estupendo.

Continuará...