Autor: Strawberry07

Tabla: Fantástica

Reto: #27 - Tintineo

Personajes: Japón

Palabras: 377

Un repique de campana en medio de la atmósfera nocturna. Realmente extraño. Considerando las altas horas de la madrugada y el que él se encontraba solo, era desconcertante, pero no aterrador, en su casa siempre habían cosas raras, y esa campanita que interfería con su descanso no le asustaba en lo más mínimo, solo era extraño.

Sonó otra vez como llamándole. Abrió los ojos con pesadez y pereza. Poco a poco se acostumbraron a la tétrica obscuridad de la media noche. Ni un solo rayo de luna que se colara por la ventana, nada. Otra vez un tintineo insistente. Un poco molesto por la interrupción definitiva de su sueño, comenzó a buscar con la mirada la tintineante campanita que no le dejaba dormir bien, pero no encontró nada.

Se levantó del futón y caminó a tientas, con las manos delante de él para no llegar a chocar con algún mueble. Y la campana volvió a rozar el aire con su replique.

Suspiró, pareciese que a esa campanilla le encantaba incordiarlo. Encendió la luz y no pudo ver nada más que a su gato…

Jugando con una campanita.

-¿Qué hace despierto a esta hora, neko-san?-

El gatito maulló en respuesta y como si de una bolita de estambre se tratase, empujó la campanita hacia las manos de Kiku, y se acercó a lamerle la mejilla como disculpa por haberlo levantado.

El japonés soltó una risilla por lo bajo.

-Está bien, neko-san. Lo disculpo-

El gatito volvió a maullar alegre y se recostó cerca del futón para poder dormir. Kiku apagó la luz nuevamente y miró a la pequeña campanita en la oscuridad.

Era pequeña y brillante.

Tal y como sus deseos.

Paz y tranquilidad no abundaban sus sueños últimamente, y gracias a esa pequeña campanita despertó de un sueño que estaba a punto de convertirse en pesadilla.

Sonrío.

Mañana colgaría la campanilla en un pergamino cerca de su ventana. Así alejaría a sus malos sueños, como un talismán de buena suerte.

Se recostó con la campanita en las manos, que tintineó un par de veces más en la noche, pero sin despertarlo de su, esta vez, tranquilo sueño.

Ya no más pesadillas sobre radiación o réplicas sísmicas.

Solo un campo de cerezos en el mundo de las fantasías.