Llegó el último capítulo! que emoción!
Buena Lectura!
No decimos que lo cambies no
es facil hacerlo asi pero es tan fuerte
el amor que puede transformar
No decides bien sintiendo
angustia o temor
Mas si derramas el amor
amar te hara mejor
Anna no pudo ocultar una sonrisa de sorpresa al ver a Kristoff aparecer por el pasillo, la ropa que llevaba puesta nunca la había visto, se veía tan elegante, tan guapo, incluso se veía más alto y fornido. Su cabello estaba peinado hacia atrás, y a pesar de que era bastante extraño, el peinado enmarcaba su rostro de manera increíble, ella misma se sintió aliviada de que Greda hubiera insistido tanto con que dejara a las mucamas arreglarla más que de costumbre para cenar ese día, y se preguntó si algo tenía que ver la actitud de la mujer con el lindo traje de Kristoff.
El rubio avanzó por la estancia y le tendió una mano a Anna quien estaba un par de escalones arriba, la princesa tomó la mano del montañés y sonrió ampliamente.
-Te ves tan bien –Le dijo la princesa, y el montañés rió suavemente mientras Anna llevaba su mano libre al cabello del rubio –Pero de verdad prefiero que tu cabello esté así –Le dijo mientras le alborotaba el pelo
-No tienes idea de cuánto tiempo tardé en ordenarlo Anna –Le dijo con un tono de reproche fingido haciéndola reír un poco antes de añadir. –Tú también te ves muy bien princesa –El rubio besó su mano con ternura -¿Cenamos? –Le dijo finalmente con una sonrisa en el rostro, a lo que Anna asintió con emoción. La princesa empezaba a sentir su estómago llenarse de mariposas, había algo extraño en esa noche, la actitud de Greda, el modo de actuar del mismo Kristoff, incluso Elsa le había dicho que esa noche no cenaría junto con ellos, porque supuestamente se sentía cansada y tomaría la cena en su habitación, su incertidumbre creció cuando el rubio giró hacia la puerta del patio en vez de ir hacia el comedor como siempre
-¿A dónde vamos? –Dijo con incertidumbre la princesa
-A cenar –Respondió de manera casual el rubio
-¿Al patio?
-Tengo algo especial para ti Anna –Dijo el recolector a manera de explicación, y a pesar de que a la princesa la asaltó la curiosidad y sintió ganas de preguntarle un millón de cosas, ella solamente asintió con un leve "oh"…
El rubio la guio pacientemente hasta llegar a la puerta donde se detuvo y la volteó a ver, Anna se perdió en su mirada pensando en todas las cosas que habían vivido juntos ella y él, a su parecer no había nada en el rubio que ella quisiera cambiar, el amor que ambos sentían el uno por el otro los hacía aceptar todas las singularidades de su carácter, amar las cosas buenas y comprender aquellas cosas complicadas. El rubio la sacó de sus pensamientos con un leve beso en la frente
-Anna, hoy se cumple un año del día en el que nos conocimos tú y yo, y la vida ha sido completamente diferente desde entonces ¿Cierto? –La princesa solo asintió, dejándolo proseguir… -Anna, tengo preparado algo especial para celebrar esta fecha especial, por eso vamos a cenar aquí –Le dijo guiñándole un ojo.
El rubio abrió la puerta y él mismo tuvo que abrir grande los ojos al ver el ambiente del patio del castillo, un suspiro de sorpresa se escapó de los labios de Anna y cuando Kristoff la volteó a ver pudo notar como las lágrimas asomaban por sus ojos, abiertos de par en par con sorpresa.
-Está nevando –Dijo la princesa con voz maravillada
-Pensé que, puesto que cuando nos conocimos estaba nevando a pesar de ser verano, era un detalle que debía incluir hoy, es una noche especial. –Respondió el rubio con un poco de rubor en sus mejillas
-Es hermoso Kristoff –Dijo Anna casi en un susurro. Justo al bajar la escalinata había una pequeña mesa con platos, copas y un pequeño cesto de tipo pic nic, pero adornada con encaje traslúcido que la hacía ver muy elegante, parecido al material del mantel que cubría la mesa.
Kristoff rio suavemente al ver la mesa y la decoración, había confiado en que su futura cuñada no iba a exagerar, pero posiblemente confió de más, de igual manera, todo era precioso, y por la reacción de Anna, era también efectivo. Antes de bajar las escaleras Kristoff tomó los abrigos que seguramente Kai había acomodado en el barandal de la escalinata, después de todo estaban al aire libre y había una leve nevada cortesía de la reina Elsa. Le dio su abrigo a Anna y se puso el propio, y sin demora comenzaron a caminar hacia la mesa, al hacerlo, la nevada se apartó, y los copos de nieve que quedaban en el aire parecieron congelarse en el tiempo. Anna volvió a suspirar sorprendida.
-Elsa es impresionante –Dijo Kristoff con una pequeña risa nerviosa atorándose en su garganta.
-¿Le pediste a Elsa su ayuda? –Dijo conciente de la respuesta la pequeña princesa
-Claro que si –Dijo Kristoff volteando a verla, justo cuando llegaban a la mesa, ella también sabía que este día es especial, y accedió a ayudarme –Le dijo mientras se volteaba y apartaba una de las sillas –Ven Anna –Le pidió el rubio invitándola a sentarse antes de tomar asiento él mismo, del cesto sacó una botella de champagne, la abrió y sirvió, ambos tomaron sus copas y se quedaron viendo uno a los ojos del otro
-Por habernos conocido –Dijo Kristoff sonriente –Por un año estando juntos, y espero que por mucho tiempo más –le dijo el rubio ruborizándose. Sus manos estaban temblorosas pero Anna parecía no haberlo notado.
Brindaron, se sirvieron de la comida que las cocineras amablemente les habían preparado, Anna estaba muy silenciosa, mucho muy silenciosa, y Kristoff estaba empezando a preocuparse por eso, el silencio en la princesa definitivamente no era normal.
-Anna, ¿Estás bien? –Preguntó preocupado el rubio, todo su plan no tendría efecto si Anna estaba mal en algún sentido.
-Claro que estoy bien Kristoff, todo esto es precioso, precioso de verdad. Tu, yo… -Anna luchaba con las palabras, intentando articular una frase concreta. –yo estoy en serio muy feliz –Soltó al fin la princesa con los ojos inundados en lágrimas y una serie de sollozos luchando por salir de su garganta, ella se levantó de golpe y Kristoff solamente pudo imitarla velozmente. Al encontrarse frente a la mesa Anna se lanzó a los brazos del recolector y soltó el llanto mezclado con una tenue risita incontrolable.
-Te amo Kristoff, ¡te amo tanto! –Le dijo antes de lanzarse en un beso. Kristoff rió suavemente y luego de besarla la apartó levemente, y su mirada se volvió seria… El miedo se había ido, no había nervios ni temor en su corazón, la mujer que tenía en sus brazos era la dueña de su vida, no había mas para él que ella, las decisiones que lo habían llevado hasta ese momento, el pensaba que eran las mejores que había tomado en su vida.
-Anna –Le dijo en un susurro –Tengo algo importante que pedirte –Le dijo antes de apartarse un poco más y poner una rodilla en el suelo y meter su mano en el bolsillo donde estaba la caja…
Anna tomó aire sorprendida al verlo así, su mente la traicionó trayéndole a los recuerdos al hombre que hacía un año había tenido el mismo gesto con ella, su respiración se agitó y sin querer dio un paso hacia atrás abriendo mucho los ojos con sorpresa. "No tengas miedo" La voz de su hermana sonó en su cabeza, ella sabía que el miedo había hecho estragos en la vida de su hermana, y en más de alguna ocasión la rubia le había dado ese consejo. "No tengas miedo", le pareció escucharla de nuevo, y luego la voz de Kristoff la trajo de vuelta.
-Anna –Repitió Kristoff un poco mas fuerte
-¿Si? –Preguntó la princesa con la voz por quebrársele
-Te dije hace un momento que la vida ha sido completamente diferente desde que te conocí, todo es más colorido, más alegre, más bullicioso, -rio suavemente –Anna, no quiero que eso cambie, quiero más de ti, quiero…-El rubio suspiró, y luego de una pausa añadió -Anna quiero que seas mi esposa –Dijo al fin sacando la cajita de su bolsillo y abriéndola frente a la princesa,
El tiempo se detuvo en ese instante, ambos parecían estar congelados en el tiempo igual que los copos de nieve que los rodeaban. Kristoff empezó a incomodarse y luchó contra las lágrimas que intentaban salir por sus ojos. Decidió que debía hablarle, comprobar si le había escuchado, pero antes de que pudiera articular palabra la princesa se abalanzó contra el haciéndolo caer de espaldas sobre suave capa de nieve detrás suyo y aterrizando sus finos labios contra los del recolector. Cuando al fin se apartó un poco Kristoff dejó escapar un leve "auch", antes de preguntar:
-¿Eso fue un sí?
-¡Siii! –Exclamó la princesa incorporándose un poco para quedar sentada al lado del grandulón, quien tomó la mano de la princesa y le depositó un leve beso antes de colocarle el anillo, en silencio ambos comenzaron a acercarse el uno al otro con la intención compartir un tierno beso, pero justo cuando estaba a punto de besarse un estruendo proveniente de la puerta por la que habían salido llamó su atención, ambos voltearon a ver sorprendidos y empezaron a reírse al ver tirados frente a la puerta a Olaf, Greda, Kai, y un par de cocineras, y parada detrás con expresión sorprendida a Elsa. El hombrecito de nieve se incorporó rápidamente y volviendo a armarse empezó a correr hacia la pareja con los brazos extendidos
-¡Felicidades! –Les gritó llegando hasta ellos y abrazándolos a los dos juntos, detrás venían caminando más lentamente los empleados del castillo y la reina, todos sonrientes. La pareja se incorporó y tomados de la mano recibieron las felicitaciones de los recién llegados, que avergonzados admitieron también que habían estado espiando detrás de la puerta.
Sus manos seguían enganchadas todo el tiempo, Kristoff se sentía un mejor hombre estando junto a Anna, sus miedos, sus inseguridades, su tristeza se esfumaba cuando ella estaba cerca. Los trolls habían tenido razón al decirles que el amor podría reparar todo lo que estaba mal en ellos, juntos habían encontrado el amor incluso cuando no lo habían buscado.
Definitivamente amarse el uno al otro no los había cambiado, los había hecho una mejor versión de ellos mismos.
Awwwwn… se acabó la historia!
Muchísimas gracias en serio a todos los que la siguieron fielmente… y el doble de gracias a quienes dejaron reviews o colocaron la historia como favorita… muchas gracias!
Algún día habrá una secuela de esta historia, espero… :D mientras tanto, mucho gusto, muchas gracias y mucha alegría! :D
Sean Felices!
Damita
