Capítulo 6:
Al día siguiente, cuando llamaron a la puerta, Hermione ya hacia rato que estaba despierta. Aun así se sobresaltó y saltó de la cama con el corazón en un puño. Miró hacia ambos lados de la habitación; Ron roncaba despatarrado en el sofá. Después se miró a si misma, con un exiguo camisón de seda negra que no tapaba demasiado y se sonrojó. En su mente no dejaba de pensar que los iban a pillar, los iban a pillar en su primer día de mentira. Sacudió un poco a Ron, que no hizo otra cosa que darse la vuelta y volverle la espalda. Con el pelirrojo no podría contar. Se acercó a la puerta y en voz baja, pero entendible, habló.
- ¿Quién es? –se llevó una mano al cuello y cerró los ojos para que a la otra persona no se le ocurriera abrir la puerta y entrar.
- Soy Ginny. –dijo la cantarina voz de su "cuñada". Se la notaba muy despierta para la hora que era.- ¿Puedo pasar? Tenemos que discutir el planning del día. Solo nos queda hoy de día libre antes de marcharnos a Pembrokeshire el jueves.
- Yo…eh…un momento, por favor. Voy…voy a por una bata. –Hermione rebuscó rápidamente entre su ropa mientras tenia un ojo puesto en la puerta. Si quería entrar Ginny solo tenía que girar el pomo. No encontró su bata, así que se puso una sudadera azul marino. Caminó de nuevo hacia la puerta, la abrió levemente y salió al pasillo con presteza.- Es que…Ron aun sigue durmiendo y no querría despertarle.
- Entiendo. A todas nos hacen falta estos primeros momentos del día sin ellos revoloteando alrededor; no te preocupes, Hermione. –le aseguró Ginny con tranquilidad. En sus manos sostenía un papel y un trozo de tela. Colocó el trozo de tela junto a la cara de Hermione y sonrió.- Perfecto, le diré a mamá que hemos acertado con el color.
- ¿Con el color para qué? –preguntó Hermione desorientada.
- Esta noche es la cena de ensayo con la familia, aquí en casa. Vamos a ser muchos, pero tu tranquila, no te vamos a comer y a la mayoría ya nos conoces. El jueves a primera hora partiremos hacia Pembrokeshire, pero eso ya lo he dicho. –agregó dándose un golpecito en la frente.- Umm, te necesito a mi lado hoy todo el día. Así que ya puedes decirle a mi hermano que se olvide de ti. Salimos en media hora; es la última prueba para el traje de novia.
- Oh, yo…yo no sé si…si debería de ir. Eso es para la familia y yo…bueno, a mi solo me conocéis de ayer. –dijo Hermione encantadoramente azorada. Pero le gustó la forma en que la familia de Ron la englobaba en el concepto familiar.- Tal vez…
- ¡¿Qué dices?! Tu ya eres de la familia; tienes que venir. –contestó Ginny con dramatismo. Le dio un golpecito en el brazo y se dio la vuelta para bajar las escaleras.- Te esperamos en la cocina. Recuerda, media hora solo. Así que si hay algo que mi hermano y tu tengáis que hacer…que sea rapidito. –añadió con una sonrisa.
- ¡Ginny! –le reprendió Hermione sumamente sonrojada. ¿Cómo se le ocurría que Ron y ella... que Ron y ella…? Bueno, oficialmente eran pareja; esas cosas se daban por hecho. Hermione se apoyó en la puerta y giró el pomo para entrar de nuevo. Miró a Ron, que no se había movido ni un ápice y negó con la cabeza varias veces antes de dirigirse al baño.
Cuando salió diez minutos después, se había duchado y se sentía fresca y renovada. Llevaba puesto un sencillo vestido de color azul cielo, con tirantes finos y abombado hasta las rodillas. En los pies se puso unas sandalias blancas y el cabello se lo dejó suelto. No se maquilló, pero tampoco lo necesitaba. Se acercó hasta donde estaba el pelirrojo y lo sacudió con cariño. Él se dio la vuelta al percibir el suave perfume a dalias que desprendía ella. Le pasó una mano por el cabello y sonrió.
- Vaya, esto si que es ser despertado por un ángel. –dijo Ron. Ella aun estaba sonrojada y se veía adorable. El pelirrojo se incorporó un poco hasta que pudo verla con claridad con sus ojos azules.- Que guapa te has puesto hoy. ¿Adonde vamos? –le indicó que se sentara a su lado y ella así lo hizo.
- Tú a ningún lado. Yo a la última prueba del traje de Ginny y Dios sabe a qué más. –Hermione suspiró y dejó caer la cabeza en el hombro de Ron. Le encantaba estar en contacto con el pelirrojo, aunque fuera en esos exiguos gestos.- Si vas a seguir durmiendo…será mejor que vayas a la cama. Ginny ya ha estado aquí y…puede que venga alguien más.
- Muy bien. ¿Así que no voy a verte en todo el día? ¿Me vas a dejar solo, a merced de todos ellos? –dijo el pelirrojo muy dramáticamente y robándole una sonrisa a ella.
- Pero si es tu familia…y todos son maravillosos. Nos vemos a la noche; Ginny ha dicho que había una cena para toda la familia. Espero no ponerme más nerviosa aún. –Hermione fue a levantarse, pero un brazo de Ron alrededor de su cintura se lo impidió.- ¡Ron, suéltame!
- Muchas gracias por venir conmigo, Herm, de verdad. –Ron se puso serio unos instantes, pero enseguida retomó su sonrisa. Le dio un beso en la mejilla y la soltó de su agarre.- Y ahora será mejor que bajes, si no quieres que mi hermana nos descuartice a ambos.
Cuando Hermione se marchó, musitando un "hasta luego", Ron caminó hasta la cama y se dejó caer en ella. La espalda le dolía horrores, el sofá era incomodísimo. Se pasó las sábanas y el edredón por encima y movió la cabeza en la almohada. Olía a dalias…a Hermione. Se preguntó en qué estaría pensando ella cuando la noche anterior había detallado esa pedida de mano tan bonita y especial. Tendría que haberle preguntado, pero ella lo había deslumbrado con su belleza serena. El pelirrojo cerró los ojos y siguió durmiendo un tiempito más. Su día era mucho más relajado y solo tenia que preparar el discurso que daría como padrino en la boda.
El día de Hermione, en cambio, estuvo lleno de sobresaltos y corridas para un lado y otro. Observó con sorpresa y emoción que los Weasley habían encargado un traje de dama de honor para ella. La habían tenido en cuenta sin conocerla de nada y los ojos se le llenaron de lágrimas. La señora Weasley acudió a su encuentro y le dio unas palmaditas en la mano. Hermione nunca había sentido todo ese amor y esa unión familiar. En total eran cuatro mujeres, dos adolescentes histéricas y un niñito de un año. El pequeño Jack, hijo de George y Clare, miraba a todo con suma curiosidad desde el regazo de su mamá. Elora y Belle comentaban con júbilo quienes serian sus acompañantes en la boda. Cuando la castaña salió del probador con el traje…todas se quedaron calladas y la miraron con ojos brillantes.
- Es un vestido precioso, Ginny. Gracias por escogerlo para mi. –Hermione se acercó a la novia y un poco torpemente le dio un abrazo al que la pelirroja correspondió efusivamente. El vestido era de color verde pálido, con escote asimétrico y un solo tirante, y caía en cascada hasta el suelo donde se arremolinaba de manera graciosa.- Bueno, ¿cómo me queda?
- Perfecto. Ron se va a caer al suelo de la impresión cuando te lo vea puesto. –Ginny observó orgullosa el resultado de su elección.- Aunque me parece que me vas a hacer la competencia; no se puede estar más guapa que la novia.
Las mujeres sonrieron y cuando Hermione entró al probador otra vez no lo hizo sola. Ginny se coló con ella, haciendo que la castaña ahogara un grito de la impresión. La pelirroja se sentó en la butaquita blanca que había en un rincón y se cruzó de piernas. Tenía muchas preguntas que hacerle a su futura "cuñada". La castaña la miraba, temerosa de lo que la cabecita de Ginny estaría tramando. Estaba claro que no se iba a conformar con el interrogatorio de la noche anterior. Hermione se llevó una mano a la frente y se retiró un sudor inexistente. Todavía no sabía como le había salido la voz la noche anterior y la escena que describió…la leyó en un libro. La sonrisa de Ginny la acompañó en todo momento y se sentó a su lado mientras se hacia la desentendida.
- Muchas gracias por el vestido, de verdad, Ginny. Es precioso, me gusta mucho. –empezó a decir con la esperanza de que la pelirroja olvidara sus preguntas. Nada más lejos de la realidad.
- ¿Verdad que si? Cuando lo vi supe que sería perfecto para ti, por como te describió Ron, claro. –la pelirroja cogió un trozo de gasa verde y lo acarició con los dedos.- No sabes la de ganas que tenia de conocerte. Ron siempre hablaba de ti en sus e-mails, pero una de manera muy fraternal. Ya pensaba que te había adoptado como su segunda hermana. –rió.- Lo único que no entiendo es porqué se enfadó tanto cuando le dije que le había dicho a mamá que erais pareja. ¡Si era verdad!
- Ya, bueno. Es que…intentamos llevar la relación lo más discretamente posible. No queremos que…influya en nuestro trabajo. El…el bufete es muy serio en estas cuestiones y…-Hermione miraba al suelo, como siempre que mentía. Era una suerte que la pelirroja no conociera ese gesto de su personalidad. Tenía las mejillas rojas y ya había perdido toda capacidad de invención.
- Por un momento me hizo sufrir de verdad ese hermano cabezón mío. –Ginny cogió las manos de la castaña entre las suyas e hizo que la mirara a los ojos.- Me alegro mucho de que Ron te haya escogido a ti; tienes una tranquilidad que le hace falta. Además de que se nota que le quieres mucho.
- ¿Enserio se nota eso? –Hermione la miró con los ojos muy abiertos.
- ¡Ya te digo! Se nota a la legua que estáis enamorados el uno del otro. –la pelirroja menó la cabeza.- Oh, querida Hermione, vamos a pasar una semana estupenda. Esta noche es lo más aburrido, con toda la familia y tal. Pero para mañana he organizado una noche solo para chicas. Ya verás, lo pasaremos genial; tenía tantas ganas de ir de concierto. –Ginny se puso de pie.
- ¿Qué concierto? –preguntó Hermione. Todavía no se había quitado el vestido y la charla con Ginny la había dejado un poco atolondrada. Miraba a la pelirroja con sus ojos color miel; ella no estaba acostumbrada a hacer las cosas tan deprisa.
- El de Beyoncé, por supuesto. Reservé entradas hace meses; ya están agotadas. Umm, cuando lleguemos a casa, recuérdame darte un planning de la semana. ¡Hay tantas cosas por hacer! –dijo la pelirroja y salió del probador.
La castaña se quedó parada unos segundos, después se volvió a sentar, exhaló todo el aire de sus pulmones y recostó la cabeza contra la pared. Definitivamente los Weasley eran una familia muy poco convencional. Afuera escuchaba los "ohh" y "ahh" de Belle y Elora que se estaban dando un tour por la tienda. Ellas ya tenían sus vestidos y eran idénticos, pero como quinceañeras que se preciaran, no saldrían de la tienda sin algo más. Cuando Hermione salió del probador, de nuevo vestida con su sencillo vestido azul, Clare le pasó al pequeño Jack de un año de edad. El niño pelirrojo tenía los mismos ojos azules que su tío Ron, aunque era mucho más tranquilo. Parecía mentira que su padre fuera uno de los revoltosos gemelos Weasley. Se quedó sentado en el regazo de la castaña y jugó varias veces con sus rizos castaños. Ella lo sostenía con el cuidado y la expectación de la inexperiencia y sin percatarse de la mirada que cruzaron Molly y Ginny Weasley.
Cuando al fin salieron de la tienda, ya eran más de las doce del mediodía. Fueron a almorzar a un pequeño restaurante que había por allí cerca. La conversación giró en torno a la boda y a las actividades que habían programadas para la semana. Hermione se debatía entre pensar que sería agradable o que seria fastidioso. No le gustaba ni estaba acostumbrada a socializar demasiado, a excepción de por su trabajo. Hacia el final de la comida, cuando Clare y Ginny fueron al baño para cambiarle el pañal a Jack, y Elora y Belle habían desaparecido de vuelta a casa, la señora Weasley vio la oportunidad para hablar con Hermione. La castaña se terminaba su postre con lentitud.
- Lo siento, soy muy lenta. –le sonrió sonrojada cuando vio que la mujer la miraba fijamente. Decidió que si había una palabra que definiera a Molly Weasley esa era "madre". Lo demostraba en cada gesto, palabra o movimiento.- ¿Está usted contenta con la boda?
- Oh, si querida, muchísimo. Harry siempre ha sido como un hijo más para mi; es especial, y me alegro de que encontrara en Ginny a su media naranja. –dobló su servilleta por encima de la mesa.- ¿Sabes? Al principio cuando Ginny nos dijo de vuestra relación…fue un poco raro de entender para nosotros.
- Es que…al trabajar juntos…pues llevamos la relación de manera muy discreta. –Hermione repitió lo mismo de siempre.- Oficialmente no podemos salir con un compañero de trabajo y…
- Oh, esas reglas son ridículas; pero te entiendo, querida. No te estoy echando en cara nada, al contrario. Me alegro mucho de que estés aquí y de que mi Ronald haya encontrado al fin a la mujer perfecta para él. Hacéis una pareja estupenda. –la señora Weasley le dio un golpecito en la mano y después la besó en la mejilla.
- Gra-gracias. –dijo la castaña. Tuvo que soltar la cucharada de mouse porque las manos le temblaban exageradamente.- Señora Weasley, yo…
- Te he dicho ya tres veces que me llames Molly, cielo. Oh, mira ahí vienen Ginny y Clare. –la mujer pelirroja se levantó y fue al encuentro de su hija, su nuera y su nieto.
A Hermione no le quedó más remedio que levantarse e ir hacia allí también. En su boca quedaron las palabras que tenia pensado decir. Tendría que hablar con Ron; no estaba bien eso de ir engañando a su familia. Salieron las cuatro mujeres y el niño del restaurante. La siguiente parada era para recoger el material para la despedida de soltera que harían en Pembrokeshire. Hermione se sintió un poco cohibida en la tienda y la señora Weasley se quedó en un parque cercano con Jack. Iba distraída mirando entre las estanterías, que contenían infinidad de productos fálicos, cuando se chocó con alguien. Era una mujer de su misma edad, algo más baja y con un cabello rubio exuberante. Se quitó sus gafas de color rosa y en forma de corazón y miró fastidiada a Hermione. Podría ser bonita, si no fuera por su continuo semblante de desagrado.
- A ver si tienes un poco más de cuidado, nena. Casi haces que me trague el chicle, y eso sería imperdonable. Imagínate que me ahogo y todo. No, no, no. –la chica tenía un acento muy pijo.
- La-Lavender. ¿Qué haces aquí? –dijo Ginny apareciendo por detrás de Hermione. La castaña volvió la mirar; así que esta era la famosa acosadora de Ron.
