¡Yo sé! prometí la semana pasada que no iba a ver actualizacion, pero saben que...ese tal examen de temario sera hasta la otra semana! asi que aproveche a escribir! ya la otra semana (a partir del lunes) dentro de 1 semana no me tendran! (hasta el 18 de octubre!) donde ya oficialmente podre decir que ya termine el cole para siempre! :D

Asi que se viene!

Disclaimer: Bleach no me pertenece


Cambio Radical

Capítulo 5

Hisana abrió bien grandes sus orbes violetas al momento que sus pies tocaran el suelo. Inspeccionó el lugar girando su azabache cabeza, mientras asimilaba lo que ocurrió. El ambiente estaba húmedo y la brisa muy fría. Todo parecía que no cuadraba. No podía ver más allá de donde estaba por la espesa oscuridad. Ella se percató que había pequeños montículos de nieve en algunas partes del área verde. Es verdad…aún nevaba, no ha grandes cantidades para morirse, pero caía algo de nieve. A partir de ahí, Hisana tuvo conciencia de donde estaba.

Un aclaramiento de voz causó que la pelinegra saliera de sus pensamientos. Levantó su mirada y observó aquel noble hombre que estaba muy apegada a ella, demasiado. Hisana se percató en ese instante que lo tenía aprisionado en sus brazos, agarrándolo fuertemente de la parte superior de su hakama.

—Hemos llegado. —aclaró Byakuya después de un buen rato. Su brazo aún estaba alrededor del pequeño hombro de la chica.

Hisana jadeó ante el hecho tan inoportuno. Se separó rápidamente para que no pudiera malinterpretar la situación o que la creyese aprovechada: —Discúlpeme…—murmuró sin aliento. Estaba tan sorprendida por su falta. ¡Cómo se le ocurre agarrar a un noble así!

Byakuya observó como ella bajaba la mirada hacia el suelo; cierto rubor teñía sus mejillas blancas reflejando su notable pavor por sus acciones.

—No, yo soy el quien debería disculparse por no avisarle antes el uso del shunpo. —aclaró Byakuya haciendo que Hisana quedara estupefacta.

Evitando que ella dijera algo más, el noble giró, dándole la espalda, y caminó para adentrarse más al jardín. Hisana tan sólo parpadeó. ¿Qué pretendía? ¿Acaso ella debía caminar sola en el jardín? No se molestaría por las decisiones de su amo, pero al menos le hubiera dicho algo más alentador.

— ¿Me sigue?—preguntó Byakuya parando en seco.

— ¡Ah!—reaccionó Hisana. Tal vez solo era invento suyo. —Por supuesto…

Byakuya cerró los ojos mientras escuchaba como eran sus pisadas. Eran de alguna manera muy sutiles, arrastraba sus pies y era algo torpes.

Por un momento pensé que eras un grosero por no esperar a nuestra Lady, Master—Byakuya se irritaba cuando Senbonzakura aparecía de la nada. Un momento… ¿acaso dijo "nuestra"?—Te dio cargo de conciencia, ¿eh?

—La iba a esperar. No espeté que no me seguiría. —Se defendió Byakuya en su mente mientras su rostro mostraba irritación —Además, deberías saber mejor que nadie que no poseo fines sentimentales con ella…

Senbonzakura, si no fuera por su mascara que obstruye sus muecas, rodó los ojos infantilmente. Hombre decrepito debía ser su amo: —Claro, Claro, lo que digas…después no me vengas chillando por qué ella usó sus encantos para que estés a su merced.

Byakuya se irritó aún más. En tan pocos segundos lo podía sacar de quicio su "mi mismo" en decir cosas sin sentido. Hisana no era una perra para que usara sus hermosos "encantos" sobre él. O acaso… ¿lo engañaba? ¿Era una aprovechada como Senbonzakura? ¡No! ¡Él es como la piedra! ¡Ningún truco por parte de una mujer lo podría engatusar!

Yo sé que quieres, Master…—le dijo pícaramente.

— ¡Por supuesto que no!—gritó Byakuya a todo pulmón, olvidándose que toda esa conversación estaba dentro de su mente. Comenzó a rechinar los dientes por la ansiedad que provocó su estúpida espada.

Hisana, quien estuvo parada un buen rato, quedó muda. Desde el principio creyó que todo ese cambio de expresiones era por su presencia. Sin embargo, sus ojos todo el tiempo estaban cerrados y cada segundo que pasaba era notable su irritación. ¿Qué le habrá pasado? ¿Mucho estrés?

—Umm…Teniente Kuchiki-sama—llamó Hisana con una voz más suave más de lo acostumbrado. El noble al darse cuenta por sus acciones reaccionó y abrió bien grande sus ojos y vio a su emisor con confusión. — ¿Se encuentra bien?

Esa mirada de desconcentración en Hisana hizo que Byakuya se pudiera un poco rojo. Tan solo esperaba que no lo creyera loco.

El noble aclaró su garganta mientras cerraba sus ojos: —Perfectamente bien…—bajo su mano con delicadeza, ofreciéndole guiarla. — ¿Proseguimos?

Hisana observó como él tendía su blanca y sedosa mano. La hizo desfallecer un poco por el hecho que debía tomarla, de nuevo. Con cierta timidez en sus acciones posó su pequeña y áspera mano encima de la suave de él. Sintió un poco de nervios al alzar su vista y observar una pequeña sonrisa por parte de Byakuya. Era como si ella hiciera lo que él le apetece. Sin ser brusco, éste la haló mientras caminaba lentamente hacia el frondoso jardín.

Detrás, Senbonzakura suspiraba al verlos como una pareja. Negó con la cabeza mientras cruzaba sus brazos: —Les juro que él es bipolar…

Hisana sintió un escalofrío al soltar la mano de su Señor. Él iba caminando sin despegar su vista al frente. Ella lo miraba de reojo con cierto sonrojo. Aún no podía creer que estaba en ese lugar, en el jardín añorado junto con él de guía. Había muchos árboles de diferentes clases, que ni ella sabía de qué tipo eran, bastedades de arbustos con frutos desconocidos y con flores exóticas. Y no muy lejos de ellos estaba un pequeño estanque, hecho a la medida, para los peces Koi reales, creando un ambiente bastante acogedor. La grama estaba perfectamente cortada, no estaba simétrica en ninguna parte. Todo parecía ser perfecto, como si fuera el cielo…

Byakuya observó su perplejidad, lo cual rió en bajito, era un placer para él llevarla en un lugar tan majestuoso.

—Más adelante encontrará un rio…—dijo de lo más normal Byakuya.

La chica giró su cabeza con rapidez con su rostro lleno de emoción y confusión mezcladas: — ¿Cómo ha dicho? ¡Un rio!—trató de no gritar. Byakuya asintió levemente mientras caminaba. —In…increíble…

—La idea de beneficiarse de un rio fue mi Jii-sama —dijo Byakuya con cierta admiración—Él fue el responsable de casi toda la construcción de todo el jardín.

Hisana abrió un poco la boca y pronunció un pequeño "oh.":—Debió ser un arduo deber.

Byakuya la observó: —Y lo fue…

La pelinegra sonrió un poco: — ¿Le gusta usted el jardín?—preguntó osadamente.

El noble cerró los ojos: —Por supuesto, como ya he dicho con anterioridad, me trae paz en cierta manera.

Hisana sonrió ampliamente mientras lo veía. No sólo el jardín le traía paz a ella, sino que él también: —Le comprendo. —suspiró—Es tan pacifico, tan hermoso que te tranquiliza…—sonrió nerviosamente—No sé como describirlo…

—Entiendo…—dijo Byakuya dándose cuenta que el rio ya estaba cerca. Muchos árboles de diferentes clases estaban alrededor. Hisana se percató que además del rio había…un puente.

Al comprender su confusión en el rostro de Hisana, Byakuya habló: —El puente también fue idea de mi Jii-sama.

Ella lo observó detenidamente: —Usted lo admira mucho…—sonrió—, en la forma en como habla del Capitán Kuchiki-sama; tiene un cierto brillo en los ojos…

El noble parpadeó y la observó con detenimiento. Su sonrojo cada vez era notorio. ¿Acaso era el frío? Ya que la brisa era algo congelante.

—Sí…tiene razón…—confesó Byakuya. —Hasta le he hablado de usted.

Hisana sintió nervios. Un escalofrío de pavor recorrió por su cuerpo. ¿Byakuya le habló de ella a su abuelo? ¿Al ser supremo de la mansión?

—Descuide, no la hice quedar mal con él…

Hisana liberó su aire con alivio. Estuvo muy cerca: —Oh…muchas gracias…

Sí…Byakuya no sería capaz. ¿Y cómo juzgarla? Él jamás entenderá la dura vida que tuvo que conllevar Hisana junto con Rukia. Vivir en el Rukongai, con el peso de sobrevivir que lo soportaba todos los días. Debió ser muy difícil y lo menos que podía hacer es hablar mal de ella.

De repente, hubo silencio. Hisana cada vez sentía que sus ojos estaban muy pesados como piedra. Trataba de mantenerse despierta para admirar un poco más el majestuoso jardín. ¿Cuánto tiempo ha estado rondando? Tal vez unas cuantos minutos. No…no era suficiente. Ella quería permanecer un poco más.

— ¿Hisana?

La mencionada sobresaltó al ser llamada. Giró su cabeza hacia el noble. Que tonta, se estaba quedando dormida. Antes de pudiera contestarle, Hisana sintió algo que le quemaba por dentro, algo crudo y un cosquilleó incontrolable. Con furor, ella empezó a toser como nunca lo había echo. Cerró sus ojos por lo intenso que fue al toser, sentía que se lastimaba la garganta. Cubrió su boca con su mano evitando toser enfrente del rostro del noble. Giró su cabeza mientras empezó a temblar.

— ¿Hisana?—dijo Byakuya consternado por la acción. Se dio una idea que la tos de la morena era por el clima frío. Aún no estaba lo suficientemente bien como para poder soportar este tipo de ambiente húmedo.

Unos segundos después, la tos fue cesando considerablemente. Hisana temblaba un poco por la fuerza del tosido y sentía que su garganta estaba seca y algo ronca. Se percató que Byakuya la sostenía de los hombros, por si las dudas por si se cayera.

—Estoy bien…—aclaró su garganta mientras inspiraba y exhalaba, tratando de calmarse.

De repente, Senbonzakura apareció detrás de Byakuya, observando a la pequeña pelinegra. Se miraba pálida y un poco débil. No estaba recuperada del todo. Además, ese paseo por el jardín fue algo suicida para su salud: —Master, no se mira muy bien…—declaró la zampakuto—, debes enviarla a su recamara. Necesita un poco de reposo.

—Lo sé…—respondió Byakuya en voz alta a su espíritu.

Hisana un poco confundida lo volteó a ver. ¿Acaso le estaba hablando?:— ¿Teniente Kuchiki-sama?

Sin previo aviso, como si ya fuera costumbre no avisar, Byakuya la sujetó firme y la levantó para cargarla en sus brazos estilo nupcial. Hisana por supuesto gritó un poco ante tal inesperada acción. ¿Qué pretendía? ¡Por qué rayos no le dice antes! Su rostro estaba como puro tomate. La hizo sonrojar hasta la corinilla.

— ¿Qué le sucede?—preguntó Hisana asustada ante la deliberada acción— ¡Bájeme!

—No aún…

La chica jadeó al sentir un torbellino de viento rozando su tez. Era tan fuerte pero a la vez se le hacía un deja vú. ¡Oh no! ¡Esa técnica rara no! ¡Shunpo! Se aferró muy fuerte de Byakuya, presionando su cabeza contra el pecho musculoso de él y agarrando los lados de la hakama.

Hisana al abrir sus ojos, cuando sintió que esa presión del aire paró, se dio cuenta que estaba en su cuarto. Miyako y Rukia dormían aún, muy profundamente, sin percatarse de la presencia de Byakuya.

Lentamente, y con sumo cuidado, el noble bajó a la chica en su futon. Su rostro mostraba consternación hacia ella y Hisana sabía el por qué. De plano fue por el repentino ataque de tos que le agarró afuera del jardín. ¿Por qué le dio? Sí estaba perfectamente sana, Unohana se ocupó de ello. Sin embargo, dada las circunstancias, el ambiente descendió considerablemente en la noche, lo cual, fue muy peligroso para su débil y delicada salud. Quiera que no, le salvó la vida por segunda vez.

—Descanse Hisana—ordenó Byakuya estoico—, lo necesita para los labores de mañana.

La mencionada dio una reverencia: —Sí, Teniente Kuchiki-sama…—se metió en las sábanas mientras observaba al noble. Le sonrió tiernamente. —Por favor, no se preocupe por mí. Estaré bien…

Byakuya observó sus facciones por un momento. Le estaba siendo sincera, ¿pero por esa humildad se curará? Esa tos fue tan tosca que él mismo se asustó cuando la oyó. Una mujer tan débil como ella no debe exponerse así. Él sabía que ella quería seguir rondando por los jardines de la mansión un poco más, pero sin embargo, se tendrá que posponer, hasta que considere que ella este bien. Debe darle primero el visto bueno.

Byakuya gentilmente le toma la mano: —Que así sea…—cerró sus ojos mientras besaba sus nudillos; cosa que Hisana se ruborizó levemente. Fue todo un caballero. —Buena noche, Hisana.

Ella lo observó con una sonrisa amplia y sonrojada: —Sí…buena noche para usted también, Teniente Kuchiki-sama…

Lentamente le suelta la mano y la observa por un momento, deseando que Senbonzakura no arruinara ese momento. Y pasó unos segundos, y se esfumó con un shunpo.

No obstante, lo que esos dos no sabían era que en esa noche los vigilaban. ¡Oh sí...! Unos seres no muy deseados con fines malévolos. Esta vez no lo pasaran por alto, saben que la siguiente Cabeza de los Kuchikis siente algo por esa mujer. Esta vez, los ancianos de la mansión Kuchiki no se quedaran con los brazos cruzados. Tendrán que actuar por las malas.


Jojo! eso me huele a más drama! no dire nada lo que va a ocurrir, deben esperar un poquito D:

No se preocupen! la semana pasara rapido!

Y espero que me den un lindo review :D espero que les haya gustado! :D nos vemos