*Se pone un cigarro en la boca, carga, dispara un cap*
De inmediato entró la señora Pomfrey refunfuñando con unas plantas en la mano que violentamente comenzó a machacar en un mortero.
Pasó un poco de tiempo antes de Ron, Fred, George y Ginny entraran. Se sentaron alrededor de Harry; Fred en el inodoro.
-¿Dónde están Hermione y Percy?
-No quieres saber eso, te lo aseguro.- contestó Ron con cansancio.
Había algo raro en el ambiente, todos le miraban sonrientes, pero demasiado callados.
-¿Estuvieron escuchando detrás de la puerta?
-Lo intentamos, pero Dumbledore debe haber puesto algún encantamiento, porque ni siquiera podíamos pegar la oreja a la puerta.
-¿El les dijo algo?
-Pues...- Ron dudó un poco, mirando a sus hermanos.- él dijo que no debíamos preguntarte nada, que era tu decisión el contárnoslo cuando estuvieras listo…
-Ya veo…- se quedó mirando al vacío unos momentos, pero no podía ignorar las dos miradas penetrantes que estaba recibiendo, prácticamente querían alguna clase de permiso, así que se los dio.- Escúpanlo. -Les dijo a los gemelos, que mostraron una enorme sonrisa.
-¡Uf!-dijo Fred.
-¡Creí que iba a reventar!- dijo George.
-¿Entonces?
Los dos hicieron un gesto hacia él, subiendo y bajando las manos, con la boca firmemente cerrada.
-¡Das miedo!- gritaron al mismo tiempo.
-¡Fred, George!- gritó Ginny indignada.
-¡Hey!- dijo Ron enojado.
Kaneki se limitó a levantar una ceja.
-Pelo blanco…
-…uñas negras…
-…cicatrices
-¡Como salido de uno de esos barrios muggles de mala reputación!
Antes de poder decir algo más, la señora Pomfrey arremetió entre ellos, instintivamente todos se alejaron, había muchas almohadas cerca.
-¡¿Quizás ahora pueda ocuparme de mi paciente?!
Los Weasley asintieron frenéticamente.
-¡Bien!
Se volteó a Harry, que intentó disimular la sonrisa, ella hizo eso pensando sacarlo de una situación incómoda.
-Potter, necesito que hagas algunos movimientos, ¿De acuerdo?, llevabas tres días dormidos, podrías sentirte un poco rígido y entumecido...
Hedwig fue a posarse sobre un armario y Kaneki hizo ademan de levantarse de la cama, pero Poppy le empujo de vuelta.
-¡No, no y no! ¿Tienes idea de lo que cuesta cerrar heridas de escisión tan grandes y profundas?, ¡Y tu apunto de pararte y hacer que se abran de nuevo!
-¿Pero entonces...?
-¡Sentado por supuesto!
Le hizo doblar los brazos y piernas una y otra vez (¡Más lento, soy yo la que tendrá que cambiarte los vendajes!) Kaneki no podía sentirse más estúpido, fácilmente podría sanar esas heridas, pero estaba condenado a esperar que los ungüentos y vendajes hicieran el trabajo lentamente.
La puerta se abrió de golpe y un hombre enorme y barbudo entró, con sus ojos pequeños y negros como escarabajos brillando.
-¡Harry!, ¡Oh Harry!
Antes de que nadie pudiera hacer algo, Hagrid se lanzó sobre Harry llorando ruidosamente, la cama cedió y se estrelló en el piso, Kaneki oyó un crujido y comprobó que se trataba de sus costillas.
-Hola Hagrid.
El hombre sollozó con más fuerza, y solo entre todos lograron quitárselo de encima, con su rostro convertido en una mezcla de pelo, lágrimas y moco.
-¡Profesor, si no puede controlarse tendré que pedirle que se retire!- gritó indignada madam Pomfrey, mientras con un movimiento de varita arreglaba la cama ( y Kaneki arreglaba sus costillas )
-¿Profesor?-preguntó Harry.
Hagrid murmuró algo ilegible mientras se sonaba la nariz ruidosamente con un enorme pañuelo a lunares.
-Hagrid es profesor desde el año pasado, imparte Cuidado de Criaturas Mágicas.- aclaró Ron.
-¡Eso es genial Hagrid, te merecías una oportunidad como esta!- dijo Kaneki poniendo quizás demasiado entusiasmo en su voz, pero quería que dejaran de mirarlo como si en cualquier momento le fuese a dar un ataque.
Hagrid se sonó con más fuerza y soltó un sonoro quejido, entonces se echó de nuevo sobre Harry, que hizo gestos de negativa cuando los Weasley y madam Pomfrey hicieron ademán de quitarlo.
-¡Agiiiiii, 'abatan 'pado!
-¿Que?
Hagrid intentó componerse, se limpió la cara en las blancas sábanas de la cama -la Sra. Pomfrey hizo una mueca- y respiro profundamente unos segundos.
-¡Harry..- dijo con sus ojos brillando como pequeños escarabajos - estaba tan preocupado... Cuando te vi allí, en un charco de sangre y tan herido... Te traje aquí lo más rápido que pude, pero aun así tenía tanto miedo...!-las lágrimas comenzaron a inundarlo de nuevo, Harry le dio unas palmaditas en su enorme espalda.
-Lamento haberte preocupado Hagrid... Pero ahora estoy bien, y en parte es gracias a ti.
El hombre soltó otro lloriqueo.
-¡...pero tu ojo Harry…!
-No importa Hagrid, pudo haber sido peor.
-¡Eres... tan... bueno!- palmeó en la cabeza a Harry -quien sintió que el cerebro se le iba al estómago- y se levantó lentamente.-Tengo... algunas cosas que hacer... pero vendré a visitarte cada vez que pueda. - mostró una sonrisa- ¡Oh, y te traeré algunas tartas claro!- Kaneki le sonrió mientras se iba, pero no podía evitar el malestar: si ya cuando era humano no lograba tragar la comida de Hagrid, ¿cómo sería ahora?, las posibilidades le aterraban.
Hagrid abrió la puerta para irse y dijo con sorpresa:
-Hey chicos, van un poco cargados.- mantuvo la puerta abierta y Hermione y Percy entraron. Un poco cargados era decir poco. Cada uno llevaba una enorme pila de libros y pergaminos que se les iban cayendo conforme avanzaban, lo depositaron todo a un lado de la cama de Kaneki. Ron rodó los ojos. Hermione y Percy lucían enormes sonrisas. Kaneki les miró con curiosidad.
Resulta que Hermione y Percy concordaban en que Harry debía estar muy atrasado en su educación mágica, por lo que le habían traído todos sus apuntes de años anteriores. Alegría.
-¡Pero claro que los necesita!-repuso indignado Percy
-¡Además estará aquí varios días, necesita algo en lo que ocupar el tiempo!-gritó Hermione.
-¡Puede pasar el tiempo jugando ajedrez!- contrarió Ron.
-¡O gobstones!- dijo Fred.
-¡O snap explosivo!- agregó George.
La discusión no paraba, y los intentos de Ginny por bajar los ánimos tampoco eran muy efectivos. Kaneki se hundió en su almohada, había perdido la costumbre a discusiones por motivos tan simples.
-¡Fuera!, ¡fuera!, ¡FUERA!
Almohadas, sábanas e incluso colchones volaron por la enfermería detrás de Hermione y los Weasley, que corrieron por su integridad física; la puerta se cerró con un sonoro portazo. Todos los componentes de las camas volvieron a su lugar, y madam Pomfrey siguió mezclando y machacando hierbas en un bol, agregándole líquidos extraños.
Kaneki miró por la ventana, ya estaba oscureciendo.
Poppy se acercó a él con el resultado de su trabajo, una copa con un líquido espeso y purpura.
-Tienes que tomar esto Harry, es una poción para dormir sin soñar, si te despiertas en la noche te dejaré un poco más en el velador.
Harry miró hacia la puerta por la que habían desaparecido sus amigos. Madam Pomfrey rodó los ojos.
-Podrán entrar de nuevo... Cuando lo estime conveniente.
Kaneki tomó la copa y bebió. Era asqueroso, pero no tuvo mucho tiempo para preocuparse por el sabor, pues de inmediato su visión comenzó a oscurecerse, y poco a poco comenzó a hundirse en la calidez del colchón. Cuando Poppy tomó la copa de entre sus manos, Harry ya estaba dormido.
