Pov. Seth
Había perdido la oportunidad de estar frente a frente con Jane, o más bien no la había aprovechado, aun no podía asimilar que estuvimos juntos la tarde de ayer y yo me haya quedado dormido, tenía tantas cosas que hablar con ella, no sabía cómo iba a recibir, incluso no sabía si me iba a dejar con vida.
Tome mis cosas y aborde el taxi dispuesto a pasar un par de días en el bosque esperando si quiera la chica volviera, sé que no contaba con la mejor de las suertes pues estuve aproximadamente dos semanas esperándola antes de que hubiese venido ayer… lo único que tenia de ella era su hermoso pero a la vez horripilante abrigo negro, para ser sincero no tenía la mejor de las apariencias. Al terminar de armar la casa de campaña me puse su abrigo para no sentir tanto el frio y espere a que viniera…
Pero nada, había pasado dos días y ella no venía, estaba a punto de rendirme cuando de pronto escuche las hojas de los enormes arboles crujir en el suelo, ese sonido solo significaba algo alguien estaba cerca, me levante de prisa y me deje llevar por el crujir de las hojas, miraba a todos lados y no encontraba respuesta, el sonido cada vez era menos lo que dificultaba mi búsqueda.
-¿Buscabas algo? –una voz muy dura provino de los árboles, eleve mi cabeza y me di cuenta que Jane estaba ahí
-Si te estaba… buscando a ti –titubeaba al hablar
-No sé qué quieres pero yo ya te advertí que estos no eran tus territorios, eh sido muy buena contigo y no quiero matarte ahora mismo así que largo –podría jurar que estaba comiéndome con la mirada
-Si quieres matarme adelante pero primero tienes que escucharme
-No necesito escuchar a ningún perro como tu
-Jane, a todos los lobos nos sucede algo llamado imprimación, es algo que no podemos controlar, algo de nuestra naturaleza, uno no elige de quien y yo me imprimé de ti
Casi después de terminar de pronunciar la última palabra ese dolor inmenso se apodero de mí causando un fuerte dolor y el bloqueo de todas mis emociones, estaba tirado en el suelo retorciéndome casi a punto de morir
-Maldito perro asqueroso cómo pudiste imprimarte de mí, eso es un crimen y se paga con la muerte
No podía mover ni un dedo siquiera pero voltee a verla y clave mi mirada en la suya, entonces ese dolor se esfumo, ella se apartó poco a poco para después acercarse nuevamente dándome una mano para levantarme, su piel era tan suave, casi como el pétalo de una rosa, estaba más fría que un hielo y ese odio en sus ojos parecía estarse yendo.
-Discúlpame –movió la cabeza como si volviera en si
-No hay de que –la miré y sonreí
-Jamás me había pasado lo siento –volvió a mover su cabeza y se dio la vuelta
-Cuando estés lista para hablar ven aquí, te estaré esperando –grite mirándola como se alejaba
Pov. Jane
Me había transformado en un monstro es cierto que a veces era dura y mala pero creo que estaba vez había pasado los limites, el pobre lobo, mi lobito, estaba a punto de morir con ese dolor infernal que provoque en él, al ver sus ojos me di cuenta de lo mucho que me quería y que estaba dispuesto de hacer todo lo que fuera tan solo por estar a mi lado, jamás creí decir esto pero creo que me estaba enamorando por primera vez, nunca era tan expresiva ni pensaba serlo pero como lo dije no pienso ser una malagradecida con los Vulturi, además el chico tiene derecho a ser feliz con otra persona, no tengo por qué arruinarle la vida ni obligarlo a pasar una eternidad esperando mi libertad, eso era algo de lo que yo jamás podría gozar… La Libertad
Creo que nunca es tarde para cambiar, después de todo no sentía ser tan mala como aparentaba, mis primeros años como vampiro ayude mucho a las personas pobres y enfermas, después fui haciéndome dura como una roca pero ahora estaba segura de querer volver a ser la Jane de antes.
Ahora solo tenía que pensar sobre si volver al bosque y tener un encuentro civilizado con el lobo o simplemente dejarlo por la paz, que se aburra de mí y mi rechazo y se busque a otra chica más buena, bella pero que sobre todo sea libre y pueda estar con él sin ninguna atadura.
