Los finos hilos carmesí aún brotaban de las mordidas del yonbi, deslizándose por su piel y goteando hasta el suelo de su dimensión personal desde su pie tembloroso. Aquellos dientes de animal rabioso traspasaron incluso la sandalia y lo hicieron sangrar. Nadie había conseguido tocarlo desde Minato-sensei y no sólo lo había tocado, le había herido, engañado, se había enganchado a su cuerpo como el mono que era y le había gritado en la cara que lo iba a matar.

El dolor físico, sin embargo, no era nada comparado con la tormenta emocional que sucedía por dentro y que en la soledad de su Tsukuyomi, Obito se permitió expresar. La herida sanaría muy pronto, pero la humillación y la pérdida de la credibilidad que tanto le había costado ganarse, eso no. Lo comprendió mientras cojeaba buscando un cubo lo suficientemente pequeño como para servirle de asiento, dejando un rastro de gotas de sangre tras de sí después de huír por los pelos de una explosión que lo hubiera matado de haberse quedado unos segundos más. Había sido una suerte que no se lo hubiera llevado y el clon hubiera explotado en medio de la guarida.

Todos y cada uno de los intentos de secuestro fracasaron, y estando Iwa ahora en modo defensivo, llegar a él iba a ser más difícil que nunca. La angustia casi le impedía respirar cuando pensaba en salir ahí fuera a dar explicaciones de su fracaso a Zetsu. Ahí estaría seguro, pero al final tendría que volver al mundo real. Ojalá pudiera quedarse ahí para siempre y desaparecer de un universo que conspiraba en su contra.

Definitivamente había nacido maldito. Nada de lo que le pasaba le servía para desmentir esa afirmación, y no estaba hablando de la famosa maldición de odio, sino de algo que a parte del lastre que suponía pertenecer a ese clan, sólo lo había afectado a él. No sólo todo le salía mal, sino que se desarrollaba de la peor manera posible. Si los muy estúpidos comprendieran que todo lo que estaba haciendo era por su bien, que no iban a sufrir nunca más tal vez comprenderían que el precio a pagar era insignificante.

¿Por qué no lo hacían...? ¿Por qué mierda no lo hacían...?

Obito recordó que su máscara se había roto. Se llevó una mano al rostro, pasando los dedos de arriba a abajo por la parte dañada, absorto en su propio miedo, el cual surgió cuando su cara quedó al descubierto ante un enemigo por primera vez. El yonbi lo había visto, y en cuanto se supiera su verdadera cara, la información llegaría a Konoha. Kakashi lo reconocería y no podría salir de ese callejón sin salida en el que ya parecía estar metido. Las responsabilidades de todo lo que había hecho le caerían de golpe, y estaría sin aliados. Obito no se dio cuenta inmediatamente que estaba clavándose los dedos en la cara, incluso cuando comenzó a sentir dolor. Temblando, se arrancó el último pedazo de máscara que quedó pegado a su cara, en un repentino subidón de rabia lo hizo añicos cerrando con fuerza la mano y tiró los fragmentos al suelo con un fuerte gruñido de frustración, dejando todo sembrado de pequeños fragmentos anaranjados.

Hacerse otra máscara no sería problema, pero tal vez no tenía sentido hacerlo cuando ya lo habían visto. Esa alianza entre Iwa y Konoha tenía que acabar. Ambas aldeas eran enemigos naturales. No se le ocurría ninguna idea inmediata para devolver las cosas a su estado, pero quizá debía posponer el reunir a los Jinchuuriki que faltaban hasta que no hubiera arreglado ese inconveniente. Divididos, serían una amenaza menor y podría evitar que su verdadera identidad se divulgara. Quizá ni siquiera los seis caminos de Pein pudieran vencer a ambas aldeas juntas.

Se obligó a sí mismo a concentrarse en eso. Respiró hondo. Ese nuevo objetivo haría que se sacase al cuatro colas de la cabeza por un rato. Hacía días que no podía dormir bien pensando en él y Obito daba las gracias a que sus únicas necesidades nutricionales eran beber agua de vez en cuando, porque estaba seguro que habría perdido el apetito de haber seguido teniéndolo. Necesitaba ese cambio de planes, evadirse del problema y afrontarlo desde otro ángulo. Su turbulento estado emocional cesaría una vez lo tuviera en su poder.

No tendría que dedicarle otro más de sus pensamientos una vez le hubiese extraído el biju.

Uno de los cubos se iluminó, mostrando una escena. Perfecto. Justo cuando comenzaba a calmarse un poco. Su yo de once años estaba ahí, también Minato-sensei, e Hiruzen Sarutobi.

—¡No...! —exclamó, poniéndose en pie al saber muy bien de qué iba aquello. Ni en su propia cabeza estaba a salvo. Aunque pensándolo bien, ese era el lugar menos seguro de todos.

"¡Está usted ante su sucesor en el puesto, honorable Sandaime!" dijo con una sonrisa el joven Obito.

El contemporáneo comenzó a alejarse del cubo, ya no le dolía tanto caminar pero aún cojeaba. Cuando la imagen fue persiguiéndolo de cubo en cubo, no encontró otra solución que cerrar su único ojo y cubrirse los oídos. Minato lo hizo pelear con Kakashi para mostrar sus progresos en taijustu al Hokage. Se empleó como nunca para impresionarlo... Y perdió. No tenía que volver a oír la conversación, la tenía grabada en su cabeza. Kakashi explicando cómo él siempre no sólo pensaba como su rival, sino que tenía en cuenta también las ideas que su rival debería estar considerando sobre su siguiente movimiento y salía con algo totalmente inesperado. Anticiparse a las anticipaciones. Era eso lo que el yonbi había hecho cuando lo intentó pillar por sorpresa. Hasta alguien con diez años de experiencia menos le había ganado con ese principio y lo había sobrepasado. Nunca iba a poder quitarse ese sabor amargo de la boca.

La vivencia pasó y él volvió a sentarse a examinar su pie, dándose cuenta ahí que la impotencia y la rabia hizo que se le saltasen unas cuantas lágrimas. La herida se había curado ya, pero las marcas de los dientes de las tres bocas del Jinchuuriki seguían ahí. Obito se preguntó si se le curarían con el tiempo, o quedarían en su cuerpo como otro recordatorio más de sus fracasos.


La pila de quejas de los aldeanos del nivel intermedio rivalizaba en altura con el mismo Tsuchikage. Aunque eso, pensó Deidara, no es que fuera un logro demasiado difícil. El barrio entero quedó inundado por el cambio de curso del río que colapsó el sistema de drenaje y llenó las calles de agua. Consiguieron controlar de nuevo el caudal sin complicaciones, usando técnicas doton para modificar el paisaje y devolverlo a la normalidad en la medida de lo posible. Aún así, la gente estaba furiosa.

—"¡Que Akatsuki se lleve al demonio ya antes de que ocurra una desgracia mayor!" —leyó Kurotsuchi de una de las notas, con voz burlona.

Deidara le arrebató la nota de las manos.

—¡Ignorantes! ¿¡Prefieren a un Jinchuuriki con todo el poder de todos los biju reunidos antes que a mí! —le gritó a la nota antes de romperla en pedazos y tirarlos al aire como si fueran confeti—. Basura.

—¡Cálmate de una vez! No es como si fuéramos a hacerles caso. Déjalos que digan lo que quieran —le recordó Kurotsuchi.

—Dejaste un clon explosivo suelto por la aldea —espetó Kodachi.

Él gruñó, sabiendo que su compañero en las Fuerzas Explosivas no le dejaba pasar una.

—¿Cómo querías que supiera que el Akatsuki se iba a presentar en ese momento? ¡No es como si lo hubiera hecho a posta!

—¡Dejaste un clon explosivo suelto por la aldea, sin supervisión! —repitió, haciendo que Deidara se tapase los oídos y alzase la voz sobre la del otro—. ¿¡En qué estabas pensando!?

—¡Si hubiera sido adivino no lo habría hecho! ¡Ya te lo he dicho tres veces! Se siente bien saber que se preocupan tanto por mí, hm. Como podría haber acabado secuestrado —dijo a la vez que el otro sin poder evitar el tono sarcástico.

—¡El punto es que un clon explosivo no se puede dejar sin supervisión!

El Tsuchikage agarró el brazo de Kodachi para indicarle que se calmase, luego miró a Deidara.

—No quiero oír ninguna palabra más del tema de ninguno de los dos. Los daños se están arreglando y pronto los afectados volverán a la normalidad. Si no me equivoco, hay información nueva sobre Akatsuki. Deidara, ¿Puedes explicarnos?

Él decidió darse por satisfecho con ver a su insoportable compañero ser regañado.

—Vi al espía. Me pareció ver a alguien sobresaliendo de la tierra y luego esconderse usando Mogurakure no jutsu. También tengo información sobre la cara del Uchiha de la máscara. No es Madara, sino alguien haciéndose pasar por él.

—¿Estás seguro, Deidara? —preguntó, Kitsuchi—. ¿Por qué haría alguien algo así?

—Eso es lo que vio mi clon, hm.

Onoki dio un suspiro.

—Presentarse como Madara causaría más impacto que presentarse como un don nadie. Él sabría que la gente le creería, siendo que sólo hay dos Uchiha vivos en este momento y sólo uno de ellos posee el Mangekyo Sharingan. Pero sabemos que el aspecto de cada ojo es único con respecto a cada usuario del mismo, y el de Itachi Uchiha no coincide según la información disponible en el libro bingo.

—¿De dónde sale ese ojo entonces? —preguntó Kurotsuchi.

El Tsuchikage se veía profundamente concentrado en formar una teoría.

—O bien es un Uchiha que escapó a la masacre de alguna forma, o... Podría ser Madara Uchiha de verdad.

Deidara se cruzó de brazos gruñendo exasperado.

—Le toqué el pie, le mordí el pie y era auténtico y real, definitivamente no era el pie de alguien con un millón de años de edad.

Las memorias que le habían llegado del clon eran de primera calidad. Pudo sentir todo lo que percibió por los sentidos, incluido el sabor metálico de la sangre en su boca, algo que lo había dejado con una rara sensación que no podía describir con exactitud.

—¿Estás seguro que no era un genjutsu? —preguntó Onoki—. Es una de las especialidades del Mangekyo Sharingan.

—¿Has olvidado ya que desde que supimos que tiene uno de esos ojos he estado entrenando en resistencia contra genjutsu? ¡No es tan fácil engañarme así, hm!

Con seguridad el clon también la tendría. Además ¿Cuál era el punto de llevar máscara cuando uno es tan bueno en genjutsu y podía esconder su identidad de forma menos sospechosa?

—Akatsuki se está desesperando —comentó Ai—. Este nuevo ataque... Se nota improvisado. Ni siquiera se pararon a comprobar si era el Deidara auténtico. ¿Tan seguros estaban de que nos tomarían por sorpresa?

—En realidad nos tomaron por sorpresa —contestó el líder de las Bakuha Butai—. Fue un enorme golpe de suerte que Deidara estuviera probando el clon en ese preciso momento. Somos afortunados.

—Tch... No le habría dejado atraparme de haber sido yo.

Deidara se echó hacia atrás en su asiento y apoyó un pie en el borde del escritorio del Tsuchikage, balanceándose hacia adelante y atrás. Kodachi lo observaba como reprimiendo sus ganas de decirle que dejase de hacerlo, pero si Onoki no lo hacía, no se atrevería. Sonrió con suficiencia.

El clon había actuado sabiendo lo que era. El verdadero Deidara habría actuado con mucha más cautela, puesto que si Akatsuki acababa llevándose a su doble, habría explotado en medio de su escondrijo. Lo cual no habría estado mal. El Uchiha misterioso habría sobrevivido pero al menos algún daño les habría causado. El verdadero Deidara, aún considerándose impulsivo y temerario, habría actuado con más cautela y menos seguridad. No habría acabado desafiándolo así, mordiendo su pie. La escena no abandonaba su cabeza, habiéndole impactado tanto al recibir las memorias del clon, su falta de miedo incluida. Cuando se descuidaba, su mente acababa volviendo al sabor de su sangre. Lo explicó al pensar que jamás había vivido algo así antes.

La reunión acabó pronto, tras planear los pasos a seguir para una posible evacuaron. Deidara se fue a su nueva habitación en el cuartel de la élite tras encargar una misión de rango S para que algún genin fuera a su casa a regar las plantas y atender los animales. El Tsuchikage le había mandado a él su propia tarea: dibujar al Uchiha en un pergamino para agregarlo al libro bingo del País de la Tierra cuya edición actualizada se publicaba una vez al mes.

Lo que más le había impactado a Deidara había sido su mirada perturbada. Cuando el clon se agarró a su cuerpo, quedó muy cerca de su cara. Podía ver hasta el relieve de cada uno de los pliegues en su piel. Por muy absurdo que pareciese, a penas podía creer que su perseguidor tuviera un rostro, y que fuera así. Deidara se dio un minuto para recordar todos sus detalles y su forma antes de comenzar a dibujar los primeros trazos. Luego apoyó la punta del lápiz en el papel e hizo un círculo y el esbozo de lo que sería la parte inferior del rostro. Dibujar no era su tipo de arte, a menos que se tratase de dibujar los sellos de las etiquetas explosivas, pero hasta que no pudiera tirarle un C3 encima al Uchiha, tendría que ser así. Entregar el dibujo significaría que alguien más podría quitarle a su objetivo, y no quería eso.

Aunque a la vez, confiaba en que no cualquier persona pudiera vencer al tipo. Él iba a hacerlo, estaba en su derecho.

Justo cuando estaba trazando las líneas horizontales para ayudarse con las proporciones del rostro, alguien llamó a la puerta. Deidara dejó caer el lápiz, suspirando pesadamente.

—Qué difícil es ser artista en un mundo que no lo aprecia —se quejó en voz baja—. ¿¡Qué pasa!?

La puerta se abrió y al girarse, Deidara vio a Kurotsuchi asomar la cabeza a la habitación.

—Vine a incordiar, Deidara-nii.

—No hace falta que lo digas, hm.

Estaba molesto, aunque no era por eso solamente.

—No pensé que dejaran pasar a mocosas que aún no entran en las Fuerzas Explosivas.

—Nunca dije que me dejaran —contestó ella con indiferencia—. Así que el de esta mañana no eras tú. Debería darte una tunda por usarme de sujeto de experimentos pero lo dejaré pasar.

Deidara soltó un bufido.

—¿Cómo iba a saber si era veraz o no sino, hm? De todos modos, ¿qué es lo que quieres?. Estoy ocupado por si no lo ves.

Ella cerró la puerta y se apoyó en el escritorio justo a su lado.

—Precisamente, quiero ver cómo dibujas. Quiero ver como se ve el tipo antes que nadie.

—Oh, así que sólo quieres el chisme en primicia.

—Por supuesto. Te creía más hábil.

El viejo debió haberlo dicho en su presencia. Deidara no quería tener una audiencia. No le importaba tener gente mirando mientras esculpía. De hecho, le gustaba. Su confianza estaba al máximo. Pero el dibujo era distinto. Tenía que concentrarse más y tener público evitaba que se metiese del todo en la mentalidad que él buscaba.

—Bueno, el nuevo libro bingo aún no sale, así que no hay prisa. No estoy tan inspirado hoy de todos modos, hm.

La chica se cruzó de brazos, mirándolo decepcionada y Deidara deseó que se fuera pronto y lo dejase solo. No estaba de humor.

—¡No es justo! Dime al menos como era, no me digas que me colé aquí para nada.

—¿Por qué? ¿Quieres la recompensa?

Al parecer el Tsuchikage iba a ser generoso.

—No estaría mal. Pero de momento me conformo con el chisme en primicia —dijo riendo—. Vamos Deidara-nii, no seas cruel. Si me lo dices me iré y te dejaré en paz. ¡Me lo debes por engañarme antes!

—¡Yo no te debo nada, mocosa! ¡Fuera de aquí!

—Cuando me digas como es.

—Pues entonces vas a cansarte de esperar, hm.

—Una pena que pienses así, podrías haberte librado de mí rápido. Pensé que querías estar solo... Pero no tengo más por hacer hoy, no me importa quedarme aquí un poco más.

Inmersos en un duelo de miradas, Deidara no quería dar su brazo a torcer.

—Me da igual —contestó.

—De acuerdo.

Pero los segundos pasaban y él comenzó a preguntarse si no debía satisfacer su curiosidad y quitársela de encima de una vez. No era alguien paciente, pero le gustaba tener la última palabra. A Kurotsuchi también él ya lo sabía, pero a diferencia de él, ella sí era paciente.

Un minuto después, viendo que Deidara comenzaba a inquietarse, Kurotsuchi sonrió. Le estaba ganando el pulso y ella lo sabía. La dejaría ganar, sólo por estar por fin en paz, pero dejaría de hablarle un par de días por pesada.

—Ven aquí, hm.

Tomó el lápiz de nuevo. Si tenía que ponerse a pensar en el tipo otra vez, mejor terminar el retrato y quitarse esa tarea de encima de una vez.

Riendo, Kurotsuchi se puso a su lado, sin perderse detalle de los movimientos del lápiz sobre el papel.

—Sólo vi uno de sus ojos, el único pedazo de máscara que quedó intacto fue el lado superior derecho de su rostro —dijo, dibujando su ojo derecho y esmerándose especialmente en la forma de su Mangekyo Sharingan—. Su máscara sólo tiene un agujero. Tal vez sólo tenga un ojo, hm.

¿Cuál sería el punto de perder la visibilidad en uno de sus lados con una máscara de un solo agujero? Seguro el tipo no podía ser tan arrogante como para sólo utilizar un ojo teniendo dos. Deidara ya le había dado demasiadas vueltas.

En una esquina, dibujó un retrato rápido del Akatsuki con la máscara intacta y el sharingan activado, no se preocupó mucho por las proporciones pero aún así le quedó medianamente bien. La forma en que Kurotsuchi miraba el garabato le decía que estaba algo intimidada.

—Parece como si fuera a absorbente por ese agujero... —murmuró.

—¿Te da miedo, hm? —dijo para molestarla.

Su expresión cambió a ofendida en el transcurso de medio segundo.

—¡Más quisieras! ¡Si acaso, ahora tengo más ganas que antes de patearle el culo! Entrenaré todo el día si es necesario —dijo haciendo crujir sus nudillos.

Kurotsuchi aprendía rápido, y en unos años se iba a convertir en una de las más fuertes de la aldea, pero no dejaría que se lo quitara. Claro que, era algo que no podía decirle. Cuanto menos supiera el Tsuchikage de ese plan suyo, mejor. Fue por eso que decidió no discutirle por esa afirmación y para dejar el tema a un lado, prosiguió con su dibujo.

Hizo el pedazo de máscara que quedó en su cara, bajo ella tal vez había una cicatriz, una cuenca vacía cosida o un parche... Pero como no lo sabía con certeza, decidió dejarlo así. Siguió con su nariz y su oreja derecha. Para dibujar sus labios tubo que hacer memoria. No estaban intactos. Tenían cicatrices impresas en un lado y al labio inferior le faltaba un pedacito de carne que había dejado una hendidura. El clon había estado tan cerca de su cara que cada pequeño detalle quedó grabado en su memoria con la misma intensidad que si lo hubiera vivido de primera mano. De no ser por esas cicatrices el tipo habría tenido un rostro hermoso, más aún. Porque mientras dibujaba los surcos en su piel, pensó que le daban un peculiar atractivo. Al menos, su perseguidor era guapo. Le daría un extra de satisfacción convertirlo en arte verdadero. Siempre era más gratificante hacer explotar algo hermoso.

—¿Sólo tenía esas marcas en un lado de la cara? —oyó decir a Kurotsuchi, sumido en su trabajo—. Hey ¿Por qué sonríes?

—Pienso en el día en que el tipo haga ¡Katsu! —contestó, aún pensando en los detalles de su gran obra.

—Hmmm... Debí deducir que pensabas en explosiones. ¿No tienes otra cosa en la cabeza?

—Tengo muchas cosas en la cabeza, pero eso es lo más relevante. De todos modos, sí... Sólo una parte de su cara tenía las marcas.

Deidara comenzó a dibujar su cabello, visualizándolo en su mente. La memoria tenía tanta calidad que recordaba hasta las pequeñas gotas de agua que caían de cada mechón de su flequillo. También recordaba cada movimiento desesperado de su cuerpo inmovilizado por el suyo para evitar deshacerse de él. Deidara comenzó a notar un repentino cambio de temperatura en su rostro. Perturbado por la idea de lo que lo había provocado, se enfureció consigo mismo. Mientras coloreaba el pelo, la punta del lápiz se partió.

—¿Estás bien, Deidara-nii? Tienes mala cara. ¿Quieres que abra la ventana? —preguntó Kurotsuchi.

-No. Y ya que has visto al Akatsuki deberías irte antes de que alguien te descubra.

Aunque Deidara pensaba que de suceder, no se metería en un lío demasiado gordo. Ese tipo de traspasos eran considerados como una prueba de habilidad y usados para mejorar más los fallos. Kurotsuchi asintió haciendo una educada reverencia.

—Gracias por dejarme ver a ese tipo en exclusiva.

—No es como si me dejases mucha opción, hm.

Cuando Kurotsuchi se fue, se preparó para darse un relajante baño. No había nadie a esa hora en la tina común, Deidara agradeció que no tendría que entablar conversación forzada con nadie más y podría concentrarse en analizar sus propios problemas. Porque cada vez que el tipo volvía a su cabeza y pensaba en lo cerca que lo había tenido, en como sabía su sangre o en el aliento húmedo en su cara mientras le decía que iba a ser suyo. Otra oleada de calor le sacudió el cuerpo entero, y Deidara se sumergió en el agua hasta que la falta de oxígeno se volvió insoportable.

¿Tan desesperado estaba? Podría ser que sí. Debía ser el único chico de su edad que aún no había besado a nadie. Culpa de Son Goku. Quizá debería intercambiar anécdotas con Naruto o Gaara acerca de cómo les habían arruinado sus respectivos biju la vida sentimental. Al imaginarse hablando con ellos de esas tonterías, Deidara volvió a meter la cabeza en el agua. El sentimiento le era casi desconocido a pesar de que el contacto físico no lo era. Ai se había autoproclamado la kunoichi más hermosa de la villa oculta entre las rocas, y todo el mundo parecía estar de acuerdo en eso. Si entrenar en cuerpo a cuerpo con ella, si dejar que con su genjustu confundiera su mente para desarrollar resistencia no despertaba en él lo que el Akatsuki estaba despertando, Deidara no sabía qué explicación dar a ese hecho. Tal vez pudiera, si insistiese más en por qué su cuerpo encontraba atractivo a su enemigo, pero no es como si quisiera. No le serviría para nada. Quizá incluso debía agradecerlo, ahora tenía otra razón más para quitarlo de en medio.

No tendría que dedicarle otro más de sus pensamientos una vez lo hubiese matado.

Ya estaba decidido. Lo iba a matar él. Iba a tomarse todo el tiempo del mundo en acabar el retrato. Cuanto más tiempo tardase, cuanto más tuvieran que posponer el enviarlo a Konoha y Suna para sus respectivos libros bingo, mejor.


Hola holita.

El Obidei ya empieza a surgir, yay! El estrés es la reacción al mecanismo lucha-huída que surge al estar frente a una amenaza y bla bla bla. Al ser un clon y creerse seguro, el Deidara de arcilla no sintió estrés al estar frente a Obito, y a Deidara le llegó la información del clon despojada de ese otro sentimiento de angustia que habría estado ahí si hubiese sido el Deidara auténtico en su lugar. No sé si habría saltado la chispa de haber sido él, tal vez sí, tal vez no. xD Pero no lo fue y bueno... Ahí quedó :D

Lo emo es fuerte en Obito, no es culpa mía sino suya. xD

En cuanto a Kodachi y Ai, al primero lo imagino con el pelo parecido a Itachi, moreno lacio y en una coleta, una mirada mucho más intensa, ojos grises y muy fiel al Tsuchikage. No le cae bien Deidara, creo que es porque huele que en otro universo paralelo él traiciona a Iwa. xD Pero no haría nada contra él porque siempre mira por el bien de la aldea. Lo imagino de unos 35-36 años. Especialidades, ninjustu, inteligencia y rastreo. Ai es alta, pelo largo blanco recogido en una coleta, ojos amarillos y un cuerpo exuberante que no le importa insinuar. De unos 26-27 años y su campo es el genjustu, su técnica más famosa es "Hisa na itami no justu" ,que es algo así como la maldición crucio de Harry Potter, engaña a los nervios para que envíen estímulos de dolor excruciante al cerebro (sí, esa es la razón en mi headcanon por la que Deidara pierde los brazos y reacciona como #posok, en Iwa los jonin se someten a sesiones de este genjustu para resistir mejor en la batalla). En las Bakuha Butai no es fácil entrar, siempre es gente con unos años de experiencia a sus espaldas, el caso de Deidara es extraordinario.

En Japón cuando alguien entra a una habitación o casa ajena es común decir "ojama shimasu" que se traduce como "Voy a causarte molestias", aunque el significado con el que lo dice Kurotsuchi es menos formal y más insolente xD

¡Hasta el siguiente y gracias por leer!