Disclaimer: Los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen, son obra y gracia del fantástico grupo Clamp.
Summary: Al llegar a la preparatoria Sakura Kinomoto se planteó tres objetivos: Olvidar el pasado, mantenerse fuerte y enamorarse del chico correcto. Lástima que Shaoran Li decidió volver a aparecer en su vida.
Te quiero
Capitulo cinco: Terquedad y Arrepentimiento, parte II.
Corrió agitado por los pasillos de la preparatoria a todo lo que sus piernas le daban: no podía dejarla ir sin antes decirle un par de cositas más.
Por fin, muy cerca de una de las salidas de la preparatoria, la vio caminando con tranquilidad. Frunció el ceño, ¿cómo podía estar tan tranquila después de hablarle así en el salón?
Oh, pero se iba a enterar.
–¡Kinomoto! – gritó frenando a un par de metros de la chica. Ella dio un respingo y volteó asustada, pero vio su rostro convertirse al chocar con su mirada.
Ella también echaba fuego por los poros.
–Me vas a escuchar así sea lo último que hagas – dijo autoritario mientras se acercaba peligrosamente. La sonrisita burlona que ella le dedicó no ayudó a calmar sus ánimos.
–Creo que te dejé muy en claro como quiero que sea la situación entre nosotros, Li – dijo desafiante la castaña. Él lanzó algo parecido a un gruñido.
–Me importa poco lo que quieras, me escuchas o me escuchas – fue su turno para gruñir. ¡Pero quién se creía este tipo!
–¡Pues a mí también me da igual lo que tú quieras! No hay necesidad de hablar y, como ya dije antes, no quiero – expresó haciendo énfasis en la última palabra. Lo vio apretar la mandíbula y, dándose por satisfecha, se dio vuelta.
"Ni lo pienses, no me vas a dejar con la palabra en la boca, niña tonta"
Shaoran cogió por el brazo a su compañera y la volteó con poca sutileza hacia él. Ella lo miró totalmente indignada y forcejeando para que la soltara.
–¡Pero quién te crees!
–¿Quién te crees tú para tratarme así? – preguntó enojado.
–¿Me preguntas a mí? ¡Tú has sido quién inicio todo!
–¡No es cierto! Yo no andaba hablando mal de una persona a sus espaldas el viernes – le espetó. La vio fruncir el ceño y apretar los labios.
–Tampoco te quedaste atrás cuando me humillaste frente a los demás – eso solo lo hizo enojar más. Él no hubiera dicho nada si ella no hubiera andado vociferando tonterías.
–Por eso te vas a quedar a hablar conmigo. Deja ya ese intento de actitud de mujer con carácter, no te queda. Ya que te comportas como una niña, te voy a tratar como una niña: ¿qué tal? – ella parpadeó y frunció el ceño. Se zafó del agarre del castaño y puso un par de pasos entre ellos.
–Eso sería lo último que se me pasaría hacer por la cabeza – dicho eso, se dio media vuelta y se fue con la cabeza en alto, dejando a un enojadísimo Shaoran Li.
Gruñó y apretó sus puños mientras arrojaba su mochila contra la pared.
"Es la más insoportable, terca y atolondrada mujer que conozco, pero me va a escuchar y va a aceptar mis estúpidas disculpas así sea lo último que haga"
Sus patines se deslizaban a una velocidad que normalmente ella no utilizaba. Su cabello estaba hecho un desastre por el efecto del viento en él y estaba segura que si no se calmaba pronto comenzaría a echar fuego por la boca.
"¿Quién rayos se cree?"
Apretó los labios y rogó por llegar pronto a casa, necesitaba seriamente estar en su habitación para hundir la cara en su almohada y gritar hasta no poder más.
La discusión que había tenido con Li no la había dejado nada contenta. ¿Quién se creía él para tratarla así e intentar obligarla a algo que ella no quería? No sabía para qué rayos quería él hablar con ella, pero de lo que estaba segura es que esa no era la manera de tratar a alguien con quien se quería disculpar.
"Y además es tan…tan… ¡argh!"
Desde el incidente del viernes, había algo que la incitaba a tratar mal a Shaoran Li así él no estuviera comportándose mal. Sakura no estaba segura de qué se trataba, pero sí sabía que algo dentro de ella se activaba al sentir esa mirada ámbar sobre sí.
"Enojo, frustración, ¡coraje!"
Entró a casa haciendo todo el ruido posible, a pesar de estar consciente de que el único que saldría a recibirla alarmado sería Kero. Subió tan rápido como pudo ignorando a su gato.
Al verse sola en su cuarto, luego de dar el más asombroso portazo en toda su existencia, se quedó parada unos momentos observando a su alrededor. Su pecho subía y bajaba por la agitación luego de esa pequeña carrera, también podía sentir su cara roja.
Se acercó a su cama para dejarse caer sobre ella sin mucha gracia. Las paredes amarillas de su habitación le parecían lejanas en ese instante. Suspiró y tomó una gran bocanada de aire, acercó la almohada a su rostro e hizo lo que estaba deseando…
–Feh uidoi falguita Jaodam Hi – que traducido al idioma de la gente normal vendría a ser: "Te odio, maldito Shaoran Li".
Un poco más aliviada, se puso boca arriba. Necesitaba pensar.
"Hasta ahora, ese tonto se la ha llevado muy fácil"
Hizo un puchero al recordar la insistencia de Li por hablar con ella. Por un momento, un atisbo de racionalidad pasó por su cabeza: ¿y sí Li realmente estaba intentando hacer lo correcto? Pero él le había dicho que ella no tenía carácter, ¿la había llamado débil de forma indirecta?
Apretó la mandíbula ante eso.
"Si lo que cree el muy idiota es que soy débil, le voy a demostrar hasta donde soy capaz de llegar"
Un nuevo día de clases dio inicio en la preparatoria Seijô al tocar el timbre de ingreso. En el salón de clases 1 – B, un muchacho de cabellos rebeldes sentado junto a la ventana en el último asiento, justamente en el rinconcito más ignorado del aula, tamborileaba los dedos con insistencia sobre su pupitre. Sus ojos, que soltaban fuego ámbar, no se apartaban de la puerta, como si esperara que algo, o alguien, apareciera en cualquier momento para fulminar a esa cosa, o persona, con su potente mirada.
Un par de pupitres más adelante, un pelinegro lo observaba disimuladamente con una sonrisa divertida en el rostro. El profesor aún no hacía su aparición, así que decidió voltearse por unos segundos a hacer la cosa que más le gustaba en el mundo: molestar a Shaoran Li.
–¿Qué sucede, Shaoran? ¿Tuviste una gran discusión con alguien que cada vez que te ve huye de ti? – su mejor amigo, de manera casi automática, le arrojó un lápiz recién tajado, aunque este lo esquivó fácilmente y el objeto le dio al compañero de adelante, el cual por cierto iba a reclamar, pero al ver la cara de Li se abstuvo de hacerlo.
–¡Vete al infierno, Hiragizawa! – exclamó el ambarino y él tuvo que morderse los labios para no soltar una carcajada. ¡Dios! Solo había que ver la cara que se cargaba Shaoran para morir de risa.
–Oh, Shao. Lástimas mi frágil corazón con tus duras palabras, ¿no ves que este pobre amigo tuyo tan solo se preocupa por tu inestable estado de ánimo? Qué iba a saber yo que quieres obligar a alguien a que acepte tus disculpas con tus modales cavernícolas – si las miradas mataran, Eriol Hiragizawa ya habría muerto más de un millón de veces. Aunque tenía que admitir que era un poco su culpa, ¿quién lo mandaba a contarle todo al cuatro ojos?
–Deja de… – respiró hondo para evitar soltar una palabra inadecuada al notar que Tomoyo Daidouji los miraba atentamente y bastante divertida – molestar… – masculló al fin mientras volteaba su rostro sonrojado hacia la ventana.
El pelinegro sonrió y desvió su mirada hacia su compañera de al costado, que tan solo trató de disimular su sonrisa.
"Oh, pero qué cosa. Parece que no solo a mí me divierte fastidiar a Shaoran"
Mientras, el blanco de las anteriores burlas miraba ceñudo por la ventana. ¡Dónde rayos se había metido esa chiquilla insolente de Kinomoto? Después de la "conversación" del día anterior, se había pasado horas pensando en lo que le diría. Y lo tenía muy bien ensayado. Ella aceptaría sus disculpas de una vez por todas y él podría por fin liberarse de sus resentimientos consigo mismo por ser tan impulsivo y bocón.
–¡Lamento mucho la tardanza! – el grito no solo llamó su atención, sino la de todo el salón. Pronto, algunas risitas se dejaron escuchar y pudo observar como la muchacha que acababa de llegar abría los ojos y bajaba las manos lentamente.
La cara de la castaña enrojeció rápidamente y esta comenzó a caminar hacia su sitio soltando suspiros. Él se la quedo mirando todo el trayecto hasta que esta llegó.
"Tan solo díselo ahora. No importa, ya no puede estar tan enojada"
Shaoran estaba a punto de hablar cuando pudo sentir una furibunda mirada verde posarse sobre él. Inmediatamente, olvidó todo lo que había ensayado decirle y cualquier sentimiento de enojo fue reemplazado por el miedo que nunca admitiría que le provocaba aquella muchachita.
Sakura Kinomoto no despegó la mirada del rostro de su compañero sino hasta unos segundos después, cuando se sentó enojada y haciendo todo el ruido posible. Algunas miradas curiosas se fijaron en aquella esquina del salón, pero tan solo pudieron ver a un Li que parecía sudar frío y a una Kinomoto bastante extraña, porque no era normal verla frunciendo el ceño.
El castaño tragó pesado preguntándose qué tanto daño podría infringir a su cuerpo esa menuda chica si la obligaba a hablar con él. Lo que se imaginó no le gustó para nada. Afortunadamente, el profesor llegó excusándose y ya no hubo más espacio en su cabeza para pensar en esas cosas.
–Y como mi padre dijo que si no iba acompañada me olvidara del baile, tuve que decirle que iré con el idiota de Takashi – decía una aparentemente desinteresada Chiharu Mihara. Las miradas de sus amigas se cruzaron entre sí con sonrisas cómplices.
–Entonces…es como una cita, ¿no? – se ánimo a decir Naoko mientras caminaban por los pasillos de la preparatoria. Vio a la chica de las trenzas enrojecer ligeramente.
–N-no…es decir…él y yo… – balbuceó. Las risitas no se hicieron esperar entre el grupo y ella enrojeció más.
–¡Oh, por Dios! Quizá él por fin se anime a decirte sobre sus sentimientos – dijo una alegre Rika pegándole un suave codazo a la muchacha.
–¿Qué? – ella no pudo evitar que sus ojos brillaran un poco más por la expectativa que eso le provocaba –. ¿Ustedes creen? – no pudo evitar sonar esperanzada, pero… ¡a quién le importaba! Sí, estaba enamorada de su amigo de la infancia, ¿y qué?
–¡Claro que sí! – dijeron al unísono Sakura y Tomoyo sonriendo.
El timbre de regreso a clases sonó y ellas se apresuraron. El tiempo del almuerzo cada vez les parecía más corto.
Pronto Naoko se despidió y salió disparada a su aula; ellas llegaron entre risas, pero todo eso se esfumó al chocar con unas figuras familiares a la entrada del salón. Eran Yamazaki, Hiragizawa y Li. Todos se quedaron mirando entre sí y algunos sonrieron nerviosamente mientras otros desviaron la mirada.
Fueron ingresando en el salón de a pocos y al final solo quedaron dos castaños como por obra del destino, o de cierto enigmático inglés. El muchacho la miró de manera disimulada, pero ella tan solo permaneció seria.
–Emh… – se escuchó por parte de él. Ella bufó exasperada para luego poner sus brazos en jarra.
–Bueno, ¿vas a pasar o no? Me obstruyes el camino, Li, muévete – y, dicho eso, lo empujó ligeramente con el ceño bastante fruncido.
Él se quedó de piedra. ¿Sakura Kinomoto acababa de empujarlo?
Sakura se removió inquieta en su sitio; desde que había comenzado la clase podía sentir la penetrante mirada de aquel insoportable sujeto llamado Shaoran Li taladrándole la nuca. Puso los ojos en blanco y se escondió un poco más entre sus brazos, ¿¡pero qué rayos quería él de ella?
Se sentía irritada: ese día no era su día se le mirara por donde se le mirara. Se había despertado tarde por haberse quedado la noche anterior preguntándose cómo podía demostrarle al pesado ambarino que ella era todo menos una mujer débil. Además, se había caído varias veces mientras se cambiaba por el sueño y pisó la cola del pobre Kero por andar despistada.
También había pasado vergüenza frente a la clase por haberse excusado al llegar cuando el profesor ni si quiera estaba presente. Lo único bueno había sido que no le iban a poner tardanza. Sin embargo, su alegría momentánea se había esfumado al ver el rostro de quien se sentaba en el pupitre de atrás.
Cada vez que lo veía, unas ganas locas de hacer cualquiera cosa para fastidiarlo se apoderaban de ella. Suspiró y sacudió levemente la cabeza. ¿Qué le pasaba? Ella no era así, ni si quiera debería estar pensando en venganza, pero con él no podía controlarse.
"Y, por una vez en mí vida, voy a dejar de hacerlo"
El timbre del cambio de hora llamó su atención, no pudo evitar que una sonrisita se formara en su rostro al saber cuál era el curso para terminar el agotador día de escuela: gimnasia.
Era su materia favorita desde que tenía memoria y era muy buena en ella. Se estiró para espabilarse antes que llegara el profesor y los condujera a los vestidores. Decidió que dejaría los pensamientos vengativos para después: en ese momento tan solo se dedicaría a hacer lo que le gustaba.
–Muy bien – dijo el profesor de gimnasia mirando a todos sus alumnos con seriedad –, practicarán los pases que acabo de mostrarles con el compañero con quien trabajaron la clase pasada. Haremos esto durante la primera media hora y luego vendrán las pruebas de velocidad, la siguiente clase comenzamos con las prácticas.
Todos asintieron quedamente y se miraron entre sí, buscando a la persona a quien les habían asignado. Algunos rostros familiares se encontraron, como Rika Sasaki y Takashi Yamazaki que se acercaron el uno al otro con una sonrisa, pero no todos tenían…tanta suerte.
En cuanto Sakura se acercó a regañadientes a Shaoran, este no pudo evitar tensarse. La ojiverde estaba claramente enfadada y eso no le agradaba para nada. Suspiró y cogió el balón, comenzando a efectuar lo dicho por el profesor. Eran simples pases utilizados para el baloncesto, así que le tiró suavemente la pelota a su compañera.
La chica, por su parte, se sentía más que enojada. El único momento del día que probablemente disfrutaría y…tenía que compartirlo con ese tonto de Li. Él la miraba con su típico aire desinteresado y se dijo a sí misma que tan solo trabajaría, que no quería tener problemas ahí.
Al notar como ella se relajaba un poco, él sintió algo de alivio, pero eso no le duró mucho. Ya que ella no se mostraba tan a la defensiva, podía intentar hablar con ella otra vez, ¿no?
–Kinomoto – llamó mientras recibía el balón. Ella lo miró despectivamente y él decidió ignorar eso –, ¿estás enfadada?
La castaña lo miró con incredulidad y bufó.
–¿Enfadada, yo?, ¿quién podría enfadarse contigo? – ironizó devolviendo el balón con algo de fuerza que él no notó.
–Eh… – pareció dudar un momento – por cómo te has portado hoy, pensé que estarías molesta por lo de ayer… – se contuvo para no soltar una risa histérica. ¿Esa conversación estaba teniendo lugar de verdad?
–Oh, ¿por qué me enojaría contigo? ¡Si fui yo quién te trató mal! – dijo sarcástica. Contra todo pronóstico, el muchacho sonrió y le pasó otra vez el balón.
–Tienes razón, creo que me debes una disculpa – le dedicó una sonrisa ladeada –. Mira que yo tan solo quería hablar, pero tú parecías algo histérica…
Sakura apretó el balón entre sus manos con tanto fuerza que creía que lo reventaría. ¿Él era idiota o qué? Obviamente, tenía aire en el cerebro.
–¿Bromeas? – inquirió sin creerlo aún.
–Claro que no – dijo el castaño con rostro serio –. Deberías seguir mi ejemplo y tratar de disculparte, no debemos enojarnos por tonterías…
Eso bastó para romper su auto control. De un momento a otro, Shaoran sintió el balón estrellarse con fuerza descomunal contra su nariz y un líquido espeso salir de ella, ¡pero qué rayos…!
–¡Eres un idiota, Li! – él atinó a tomarse su naricilla con el dolor reflejado en sus facciones y mirarla acusadoramente.
–¡Eres una boba! ¿Cómo puedes ser tan bruta? – la castaña cogió otro balón que estaba cerca y se lo arrojó a la cabeza al chico.
–¡¿Cómo puedes tú no tener ni una neurona en el cerebro? – él se apartó, pero no pudo evitar el choque. Se sentía furioso y estaba a punto de lanzarle una pelota a ella cuando el sonido del silbato los aturdió.
El profesor de gimnasia los observó mortalmente serio. Ambos se miraron enojados y voltearon el rostro: nada bueno pasaría de ahí en adelante.
–Lo sentimos, profesor – ambos castaños se encontraban mirando al suelo escondiendo la rabia que sentían. El hombre asintió y suspiró mientras los miraba: vaya par de alumnitos que le había tocado.
–Bien, espero que ese tipo de comportamiento no se vuelva a repetir en mi clase, ni en ninguna otra – advirtió. Acto seguido, tomó un pequeño botiquín y se lo puso en frente a Sakura – A modo de disculpa, ayuda a Li a limpiarse la sangre – ordenó. Los grandes ojos verdes de la aludida se abrieron a no poder más.
–P-pero…pero… – intentó decir, más nada coherente salía de su boca.
–No trate de contradecirme, Kinomoto. Haga lo que he dicho y, cuando termine, los quiero a ambos de vuelta para las pruebas de velocidad – la muchacha tomó sin muchas ganas el botiquín y miró a su compañero con resentimiento. El maestro frunció el entrecejo tanto como pudo –. Sin peleas.
Tan pronto como el profesor se fue, ambos se quedaron callados. Habían recibido la reprimenda de sus vidas y de pura suerte no los enviaron a la dirección. Estaban enojados el uno con el otro por razones demasiado obvias y a la vez no tanto.
Sakura decidió dar el primer paso, tan solo porque no quería estar ni un minuto más cerca de ese "tonto de Li". Jaló su rostro sin mucha delicadeza para ponerse manos a la obra.
–¡Auch! – Se le escuchó quejarse al castaño ni bien la chica puso el algodón cerca de su nariz –. ¿Tienes que seguir siendo tan tosca? – ella lo ignoró y siguió limpiándolo con furia
Desechó el pedazo de algodón, tomó otro, lo remojó con agua oxigenada y siguió limpiando a ese quejoso castaño. Cuando ya casi terminaba, él tomó su mano y la miró más enojado.
–No entiendo qué rayos te tiene tan enojada, pero ya deja de tratarme así – ella se soltó y él se sobó un poco la nariz hinchada –. ¿Hay alguna pomada para la hinchazón? – no quería ni pensar que excusa le daría a su madre cuando llegara así a casa.
Ella lo miró de reojo y suspiró mientras buscaba algo para que se pusiera. La nariz de Li se veía mal, pero no se arrepentía de haberle aventado ese balón: ¡se lo tenía bien ganado por tonto!
–Ten – se lo extendió en cuanto lo encontró. Él la miró haciendo una mueca y acercó su mano.
–Hasta que al fin haces algo bien – susurró. Sakura Kinomoto entrecerró los ojos y apartó el tubito de la mano de Li. Este subió la cabeza extrañado y recibió el pequeño objeto en su frente –. ¡Pero qué rayos te pasa! – le gritó cubriendo la parte afectada.
–¿Qué rayos me pasa! Eres un idiota, eso es lo que me pasa – se paró enojada.
–La única idiota aquí eres tú, además de poco femenina. ¿Qué clase de mujer puede pasársela gritando y tirándole cosas a otros? – la cara de su compañera se desfiguró. De pronto, ya la tenía muy cerca tomándolo de la camisa con los ojos chispeantes bien fijos en los suyos.
–¿Qué clase de hombre eres tú? ¿Acaso no ves que te has estado comportando como un patán? – él frunció el ceño y la tomó de los hombros.
–¡He estado tratando de disculparme contigo! Pero no vale la pena, porque todo lo que dije es cierto – Sakura apretó la mandíbula.
–Retráctate – murmuró. Él sonrió de lado.
–¡Bien! Me retracto y me disculpo, ¿qué dices? – se agachó un poco para quedar a la altura de la chica sin soltarla y sin dejar su sonrisa socarrona. Ella lo miró unos segundos para luego voltear el rostro.
–Digo que no te creo, que eres un idiota y que te apartes de mí, porque me contaminas con tu presencia – su sonrisa se borró al instante. La castaña se apartó y le dio la espalda.
–¿Te vas a ir sin aceptar mis disculpas? No te conviene estar peleada conmigo, Kinomoto – dijo cruzándose de brazos. Ella soltó una carcajada y lo miró por encima del hombro.
–Aceptaré tus disculpas cuando sean verdaderas, hasta ese entonces no me importa estar peleada contigo. No me intimidas, niñito mimado – podía ver claramente como una venita comenzaba a resaltar en la frente del castaño y eso la llenó de regocijo.
–Sí así lo quieres, así será, pero luego no te quejes de lo que pueda hacerte.
–El que debería cuidarse eres tú. Nadie se mete con un Kinomoto sin pagar las consecuencias de ello – sin nada más que decir, lo dejó ahí parado.
Tomoyo miró a su amiga preocupada: desde que había regresado de los vestuarios, había notado un cambio en Sakura que no le gustaba para nada. La castaña tenía una cara enojada y cada vez que miraba hacia donde estaba sentado Li, esta empeoraba.
Podía ver también que el chico no estaba muy contento, lo que la llevaba a preguntarse sí habían discutido más luego del incidente de los balonazos. Y eso era otra cosa que no entendía. ¿Qué se le estaba escapando de toda esa situación?
Decidió que hablaría con ella, pero la suerte no estuvo de su parte esa vez, porque fue interrumpida por el profesor.
–Kinomoto, Li – ambos se pararon al instante y caminaron hasta el maestro sin mirarse si quiera –. ¿Tienen algún problema con competir en las pruebas de velocidad? Lamentablemente, tardaron mucho en los vestuarios y no queda nadie para que compita contra ustedes.
Shaoran bajó un poco el rostro y sonrió burlón.
–Quizá deba hacer repetir a alguien, profesor – dijo llamando la atención de ambos –. No quisiera humillar a Kinomoto – ella frunció el ceño y miró al hombre mayor.
–Le aseguro, profesor, que no tendré ningún problema en correr contra Li – por como lo miró, el ambarino supo que sí ella tuviera alguna cosa a la mano, se la tiraría.
–Bueno, entonces a sus posiciones.
Ambos jóvenes se colocaron en su sitio y cierto revuelo se armó en la clase. Las chicas estaban seguras que Sakura podía dar pelea, pero los chicos confiaban ciegamente en Li y se burlaban de ellas.
Se miraron desafiantes y el pito sonó. Por unos segundos, nada se escuchó. Corrían a todo lo que daba su cuerpo con una sola convicción: no dejarse ganar por el otro. Al casi llegar a la meta, aceleraron el paso al mismo tiempo con una fuerza impresionante que los llevo a caer cuando intentaron frenar. El pito volvió a sonar y se pudieron escuchar un par de exhalaciones.
–¡Excelentes velocidades, excelentes velocidades! – exclamó emocionado el profesor. Ya sabía a quiénes metería en el equipo de atletismo de la preparatoria.
Sakura se paró mientras sobaba su pierna: su caída no había sido tan dura. Vio a su prima acercarse con cámara en mano.
–¡Viva Sakura–chan! ¡Eres invencible! – gritó emocionada la pelinegra.
–¿De dónde has sacado esa cámara? – preguntó confundida. Tomoyo hizo un ademán con la mano para restarle importancia.
–Sabes que siempre tengo una por ahí. Lo que importa es que lo has empatado, ¡parecía que volabas, Sakura! – la castaña abrió un poco la boca, ¿había empatado con Li?
Recién entonces, volteó a ver al muchacho que estaba cerca de ellas levantándose. Hiragizawa le palmeaba la espalda como queriendo consolarlo, pero él se zafaba enojado. Creyó ver los ojos de Li convertirse en dorados y eso la intimidó algo.
–¡Debe haber un error! ¿Estás seguro que empatamos? – preguntó una vez más él, despertando la furia de la ojiverde. Vio a Hiragizawa asentir y la mirada de Li volvió a fijarse sobre ella.
–¿Qué pasa, Li? Veo que eres un mal perdedor – se burló la chica.
–Pura suerte, Kinomoto – escupió las palabras –. Y no perdí, fue un empate. Aunque no entiendo como una debilucha como tú lo hizo – Sakura avanzó hacia él y levantó el mentón.
–Pues que sepas que esta debilucha puede vencerte la próxima vez – espetó.
–Eso ya lo veremos – la miró hacia abajo aceptando el reto que contenían sus palabras.
Unos segundos más tarde, ambos se separaron para dirigirse a direcciones opuestas. Tomoyo suspiró y miró hacia donde estaba Eriol haciendo una mueca. Él le sonrió amablemente y luego siguió a Shaoran.
La muchacha pelinegra mordió su labio inferior: estaba segura que los siguientes días en la preparatoria Seijô no serían nada tranquilos.
Continuará.
"La guerra es solo un medio para alcanzar la paz".
Respuestas a los rewiews anónimos.
~ aniha hiuga: Ahahaha, voy a terminar demandada por lo de las ojeras xD. Nah! Muchas gracias por tu rewiew, Aniha-san! Pff, no creo que Shaoran deje de ser orgulloso...por el momento =P. Quizá en algunos capitulos más...nah, no sé xD. Jeje, ya conoces a Eriol ~ nunca dejará su aire de misterio. Espero que estés muy bien, ojalá te agrade el cap!
~ Didi: Llevas mucha razón xD, parecía más la ley del hielo =P. Ya sacará un poco más las garras Saku, espero...xD! La verdad, ni yo estoy muy segura cómo hizo lo de los papelitos ~ pero creo que fue una cosa de pura distracción por parte de nuestra parejita (no tan parejita por el momento x3!). Ya que te enteraste de qué le dijo Shao a Saku cuando al alcanzo, ¿qué opinas? Gracias a ti por el rewiew! Cuídate mucho :3!
~ Reiko Li: Pues seeh, Sumi-chan, puede ser de lo máas macabro ese chico =P. Jeje, vaya que estás demasiado dividida entre Shao&Saku ~ me pregunto a quién apoyas después de este capi xD. Sí, sí, nuevo profesor. Ahahaha, ya está ~ no me lastimes, mala, mala D:! Bueno, gracias amiga *w*!
~ Rosh beernal: Hola, Rosh-san ~ yo estoy muy bien, gracias :3! Espero que tú también lo estés ;3! Jaajaja, espero realmente divertirlas con la relación que van a desarrollar este par de tercos :3 y Eriol&Tomo-chan...ellos son otra historia :3! Gracias por el lindo comentario, en serio n.n! Cuídatee muchoo :3!
Notas de la tardona Emi-chan ~
Alohaa a todos! Emh, ¿qué decir? Quiero disculparme con todos porque dije que actualizaría ayer, pero lamemtablemente mi cerebro de vaga no logró recordarmelo por andar tan enviciada con fanfics y somnolienta! Oh, en serio lo siento! A cambio, les alargé el final de este capitulo, porque puse una escena extra que se me ocurrió hoy xD!
Bueno, como siempre les agradeceré a todos sus rewiews. Son maravillosos. En serio, recién acabo de tomar conciencia de lo que significan 82 rewiews con 5 capitulos publicados... ¡82! Nunca me imaginé tanto apoyo, son los más genialosos lectores del universo y los adoro! También mil gracias por las alertas, favoritas y visitas que nunca se acaban *w*. Bueno, ya, me emocioné xD!
Pasando a comentar el capi...Vaya embrollo, ¿no? Todo el capitulo estuvo plagado de peleas xD, aunque espero que les pareciera aunque sea un poco gracioso, me esforcé en ello ;O; ~ Bueno, Sakura y Shaoran son un par de cabezotas y yo me encargué de que terminarán así xD. A los que crean que quizá es un poco exagerado, bueno...consideren la edad ~ y se los digo porque yo soy así =P, a veces se es muy irracional en la adolescencia.
Ya que al parecer ambos se han declarado la guerra, ¿qué pasará de ahora en adelante? Se ve que Eriol va a seguir fastidiando a Shaoran y que Tomoyo solo quiere ayudar a su mejor amiga, así que...música de suspenso xD. Prometo muchas peleas y bromas raras para el próximo capi, pero también prometo que pronto se aclararán las cosas y comenzaré a hacerle honor a la categoría del fanfic xD!
En fin, es hora de que me despida. Ojalá les agrade el capitulo, un abrazo muy grande a todos. Nos vemos en dos semanas ;D! Y ojalá me deseen mucha suerte, ya que este lunes empiezan mis clases y el tiempo para escribir se me reducirá mucho TwT. Se me cuidan todos!
