RECUERDAME

Disclaimer: Ninguno de los personajes que aparecen en esta historia me pertenece. Todos los personajes de Final Fantasy VII son propiedad de Square Enix.

Warning: Esta historia es Yaoi, y se irá poniendo más Yaoi conforme avance la trama, si no te gusta el género o no sabes lo que el término significa ¡no la leas!, antes de seguir averigua bien todo al respecto ya que cualquier crítica a la pareja SephirothxVincent será completamente ignorada. Sin más, agradeceré infinitamente todos los reviews, escríbanme please…¡me inspiran!

Capítulo 6 contigo

La voz de Vincent le tomó por sorpresa debido al silencio de la noche, sólo el susurro de sus pisadas interrumpían los sonidos naturales del entorno, parecía sentirse más tranquilo. Bien, así no trataría de escapar. Continuó tras él y dijo despreocupadamente:

—Creo haberlo mencionado, volví por ti —declaró Sephiroth—. Y… como permaneceré aquí por un tiempo, lo que busco es la vida que no pude tener.

La respuesta de Sephiroth le dejó tan confundido que, por un momento, no supo qué decir. ¿Cómo que volvió por mi? ¿Y qué tiene eso que ver con la vida de la que habla? pensó Vincent. La respuesta parecía tan obvia que no se atrevió a preguntar eso en voz alta. Pero... ¿Cómo es posible que...?

No, definitivamente no podía ser lo que estaba pensando. ¿Pero entonces a qué se refería? ¿Acaso se estaba burlando de él?

Sacudió la cabeza tratando de ordenar un poco sus pensamientos. Debía haberle malinterpretado...

—Y dime. —Se volvió hacia él para mirarle a los ojos—. ¿En qué consiste esa vida? ¿En destruir este planeta y gobernarlo junto a tu madre?

Sephiroth elevó una ceja al escuchar las palabras del ex turko, sonrió levemente bajando la mirada por un instante, para luego, acercar el rostro y fijarla intensamente en los ojos de Vincent, mientras contestaba con seriedad.

—Supongo que la imagen que conservas de mí está muy justificada, pero como no creo necesario aclarar, la vida que llevé hasta el incidente de Northern Cráter no puede considerarse una, ¿o sí?. Continúa caminando —dijo y aproximó el cuerpo a Vincent para obligarle a retroceder y seguir por donde había señalado.

El pistolero frunció el ceño. No sabía que pensar sobre lo de su vida. Quizás tenía razón, pero… ¿entonces, qué clase de vida quería? Se negaba a pensar que Sephiroth desease una existencia tranquila y familiar como la de cualquier persona normal…

—Aún nos quedan varias horas de marcha, además, si no me equivoco el que está por destruir el planeta esta vez eres tú. —Aunque sus palabras conservaban un tono calmo, tomó a Vincent del brazo con firmeza empujándole para que prosiguiese.

—...Además, si no me equivoco el que está por destruir el planeta esta vez eres tú.

Suspiró. Eso era cierto. Pero había sido un golpe bajo. Desvió la mirada y siguió caminando sin decir nada, incluso cuando le agarró del brazo. Tenía cierta curiosidad por ver el lugar al que quería llegar…

o – o – o

Caminamos por más de 4 horas en completo silencio, al parecer fui muy directo con Vincent, no comentó nada más. Por un instante, llegué a pensar que se pondría terco y comenzaría una discusión justo allí, pero no fue así, con el paso del tiempo se ha tornado más silencioso y cada vez parece cerrarse más. Recordando el pasado, pude notar los cambios de personalidad que sufrió durante todo su trance en el laboratorio, antes, según los recuerdos que conservo de mi niñez, era impulsivo, apasionado, hasta demasiado testarudo, sin embargo, Hojo, fue quebrándolo poco a poco con la eficiencia que le caracterizaba. Ahora, ese terrible influjo parece actuar sobre Vincent por sí solo, obligándole a guardar sus sentimientos y pensamientos para sí, de manera casi obsesiva.

Lo único que se oía eran nuestras pisadas y el sonido del viento entre los árboles.

Seguimos adelante y aunque trataba de disimular lo más posible, percibí que su marcha se hacía más lenta, al parecer estaba bastante cansado, sus hombros caían pesadamente por el stress al que Chaos le sometía. Según mis cálculos eran cerca de las tres de la madrugada así que, ya era momento de tomar un descanso.

—Detente —ordené con suavidad evitando que mi voz resonase demasiado y perturbase el silencio del bosque o a Vincent—. Acamparemos allí —le dije señalando un pequeño claro escondido entre los árboles—. Proseguiremos al amanecer.

Me adelanté y de manera casi mecánica levanté una carpa individual rápidamente, había comenzado a refrescar bastante debido a nuestra cercanía a las montañas. Los árboles en derredor estaban secos por el otoño y sus hojas comenzaban a caer, sería peligroso encender una fogata, así que utilicé una materia para darnos calor.

Aunque Vincent llevaba puesto su abrigo descolgué el mío de mis hombros y se lo coloqué de forma despreocupada, su cuerpo debía estar bastante debilitado por todo el ajetreo de los últimos días ya que, al parecer le costaba entrar en calor, podía verle temblar casi de forma imperceptible. Me miró sorprendido por mi acción y abrió la boca para protestar, pero no le dejé decir nada.

—Espera aquí —ordené más enérgicamente, tomé unos binoculares del bolso y desplegué el ala derecha para elevarme, casi en la copa de un árbol cercano escondí mi presencia entre el follaje y observé.

Tal y como pensé, Rufus no tenía otras prioridades, ya que envió su brazo derecho a seguirnos, el turko de Wutai, ¿cuál era su nombre? Tseng, junto a varios guardias armados, le acompañaba Rude y, Reno escudriñaba nuestras huellas, con seguridad vinieron en otro helicóptero que llegó subrepticiamente varios minutos después del nuestro.

El grupo mantenía una distancia prudente, pero era probable que nos rodeasen al amanecer, no creí que se atreviesen a atacarnos, sin embargo era un hecho que no pensaban perdernos el rastro. Si eso sucedía y se acercaban demasiado Vincent se percataría de su presencia y no se sentiría cómodo en la plática que, aún no iniciábamos apropiadamente. Además el lugar al que pretendía llevarle era privado y no quería a nadie más allí estorbando.

—Nos siguen, ¿verdad? —dijo cuando me posé en el suelo.

Activé las materias que guardaba para este momento, una de ellas fue diseñada para crear una media burbuja de energía alrededor de nuestro pequeño campamento ocultando el claro completamente, su superficie reflejaba el exterior de ella así que, era imposible visualizarla aún con tecnología avanzada o mejoras genéticas. Además si alguien llegase a penetrarla por un extremo sería expulsado por el otro sin darse cuenta. Su fabricación me tomó bastante tiempo en el laboratorio pero, después de masamune, era una de las mejores que elaboré.

—Eso sólo los entretendrá un rato —continuó.

Una vez dentro de la burbuja activé la otra, con la que creé huellas falsas lejos del campamento, las que desviarían a los turkos hacia el Icicle Inn, una vez hubiesen llegado allí desaparecerían, sin embargo hasta que eso ocurriera habrían transcurrido varios días y nosotros ya estaríamos en nuestro destino.

Por supuesto, Vincent recordaba bien como trabajaban los turkos, y que, estos no se daban por vencidos con facilidad, por ello su comentario, sin embargo yo también conocía su trabajo y sus debilidades.

—Será mejor que entres y descanses, en unas horas debemos continuar y aún nos queda un largo recorrido.

Suspiró y miró la carpa con aprehensión.

—Con eso será más que suficiente —contesté—, vamos entra ya.

Vincent parecía algo reacio, pero lucía bastante cansado. Suspiró y miró la carpa con aprehensión. Obedeció con algo de resignación. Dudaba que pudiese dormir mucho tiempo, y más con un antiguo enemigo rondando por el campamento. Pero estaba muy cansado, así que decidió seguir la sugerencia y entrar en la tienda. Se sentó en un rincón, con la espalda pegada a la lona y mantuvo la mano cerca de la cartuchera. Pero seguía vacía. Se rodeó las rodillas con los brazos y apoyó la cabeza sobre ellas, si no para dormir, sí para intentar descansar unas horas.

o – o – o

Por los sonidos dentro de la carpa rehusaba dormir, posiblemente fuese por el frío, la primera nevada parecía próxima y entre controlar a Chaos y mantener el calor era obvio a cuál de las dos prefería darle lo que le quedaba de energía, sin embargo, aunque le dejé mi gabán, prefirió abandonarlo fuera de la tienda.

Suspiré algo molesto por su actitud, era tan terco, levanté el sobretodo de las proximidades de un árbol cercano a la tienda, me senté y apoyé la espalda contra el tronco, cerré los ojos para descansar un poco aunque mantuve alerta los otros sentidos para vigilar.

Oí su voz algo apagada, posiblemente por su postura, pero abrí los ojos inmediatamente, sorprendido por la extraña propuesta.

—¿Tú no entras?

¿Por qué propones algo así Vincent? ¿Qué pretendes?, pensé para mí y me incorporé aproximándome a la carpa. Levanté la tela de la entrada y miré al interior con recelo.

—¿Deseas que lo haga? —interrogué con voz seria—. Esta carpa es individual, Vincent, y algo estrecha para ambos —aclaré con un leve tono de ironía y arrojé el abrigo encima de la figura encogida.

Levantó el brazo derecho justo a tiempo para sujetar el gabán y evitar que le golpease en la cara.

Antes de esconder el rostro nuevamente pude notar un leve sonrojo en Vincent y toda mi desconfianza se esfumó. Sonreí abiertamente cuando cerró los ojos y trató de cubrirse con el paletó para que no advirtiera su vergüenza, debió hacerme esa propuesta sin pensar… sin embargo, no podía dejar pasar la oportunidad.

—Haz lo que quieras. —Apoyó la cabeza de nuevo sobre las rodillas y cerró los ojos.

—¿Lo que quiera? —contesté en tono malicioso e ingresé a gatas a la carpa, bloqueándole la salida.

Acerqué silenciosamente mi rostro al suyo escondido entre sus rodillas y susurré sensualmente.

—¿Y si lo que quiero es dormir contigo?