¿Cuánto estamos dispuestos a entregar para cumplir un sueño y hacer lo que queremos? Eso es lo que se cuestionaba mientras pensaba en aquella propuesta de abandonar a su gente, el todo. Y no, no podía siquiera imaginar hacer algo así. Pero ¿Cómo decirlo?
—¿Qué te hizo pensar que podría aceptar algo tan arriesgado, Ben? —dijo la muchacha de Jakku, con los labios temblorosos y el pecho completamente oprimido—. No es tan sencillo, no lo haría sin decírselos primero. Eso puede herir mucho a tu madre —continuó, fijándose en cómo los ojos oscuros del muchacho se cristalizaban.
—¿No quieres estar conmigo? —preguntó el actual líder supremo pasando dulcemente su mano por el cabello húmedo de Rey.
—Claro que sí, Ben, deseo mucho estar contigo. Es por eso que he llegado hasta acá, no estoy jugando —aseveró la muchacha apoyando su frente en el mentón de Ren, respirando con fuerza, esperando una respuesta inquisidora de su parte.
—Entonces, ¿qué propones? —dijo él, cerrando sus ojos sin dejar de poner atención en lo fuerte de su respiración.
—Volver, hablarlo con la general Organa y con las personas que sé que me extrañarían si yo me fuera… Y, de todas formas, te pregunto, ¿cómo crees que reaccionarían todos si tu huyeras? —inquirió Rey, levantando la vista hacia el rostro de Ben.
—Poco me importa el destino que pueda tener la Primera Orden si yo desaparezco, probablemente Hux o Phasma busquen reemplazarme, de todas formas, ¿crees que importa realmente? —dijo Kylo, mordiendo su labio inferior.
—¿Piensas dejar en manos de ellos el destino de la galaxia? No eres tan estúpido, eso lo tengo completamente claro —dijo Rey suspirando pesado—. De todas formas, yo aceptaría, pero no confío en los que te puedan reemplazar.
—Muy poco me importa eso teniéndote a mi lado, sólo será un receso para enseñarte lo que debes saber y conocernos mucho mejor —al decir esto último parecía que cada célula del cuerpo de Rey se volvería loca.
—Eres un idiota —rió—, pero ya no te considero un monstruo —al decir esto besó con dulzura los labios del muchacho de cabello negro y ojos tristes.
—Y tú sólo una chatarrera con suerte —bufó él y retomó el beso, sonriendo y acariciando su cabello mojado.
—Volveré a la base y resolveré esto, luego de eso podemos irnos donde quieras —dijo ella con mayor seguridad que hace algunos minutos, viendo como los ojos oscuros del muchacho la atrapaban completamente.
—Haz lo que creas mejor, después te buscaré.
—¿Cómo?
—Sabes muy bien la forma en que puedo hacerlo.
Ni siquiera le había comunicado a Poe Dameron cuándo ni a qué hora regresaría a la base de la Resistencia, motivo por el cual regresar se tornó todo un desafío. Logró sentir el llamado desde la base hacia su nave, inquietándose pensando que podría ser otra persona, o la misma Leia.
—Rey, ¿eres tú? Soy yo, Poe, confírmame que vienes sola y a salvo —dijo la voz del piloto favorito de la galaxia, serenando mucho más a la muchacha de Jakku.
—Soy yo, Dameron, déjame ingresar por favor.
Rey se encontraba ya dentro de la base de la Resistencia, conversando con el piloto.
—¿Nadie preguntó por mí? Ni siquiera sé cuánto estuve fuera, debo confesar —dijo Rey mientras peinaba su cabello y arreglaba su ropa.
—Todo está en orden, aunque es difícil engañar a la general Organa, de todas formas, sería bueno que conversaras con ella muy pronto —le respondió Dameron esbozando una sonrisa—. Ahora, iré a ver cómo sigue todo por allá.
Rey suspiró, marcharse resultaba bastante complicado, ¿qué le diría a Finn al momento de partir? Seguramente él se molestaría, aunque en ese momento no parecía completamente importante aquello. La primera persona con la que tenía que conversarlo era Leia.
La muchacha de cabello avellana se dispuso a caminar por los pasillos de la base, buscando la habitación de la General Organa. A su vez, intentaba formular las palabras que diría a la hora de concretar su deseo, marcharse con Ben para ayudar a salvarlo, aprender de él las artes de los jedis y como él había dicho… conocerse mejor.
—¿Rey? —dijo Organa a la hora de salir de su habitación y ver a la muchacha a punto de tocar la puerta—. No te vi en muchas horas por aquí, ¿acaso fuiste a entrenar a otro lugar en alguna nave?
Realmente era perspicaz.
—¿Cómo ha descubierto que salí? —preguntó la muchacha de Jakku algo inquieta.
—¿Quieres pasar? Lo que me tienes que decir seguramente es algo que nadie más debe saber dentro de esta nave.
La muchacha ingresó a los aposentos de Leia, sentándose en la litera, al lado de la hermosa mujer de ya mediana edad.
—¿Cuál es el motivo de tu partida? —preguntó Organa, provocando la exaltación de Rey, quien en ese momento logró comprender muchas cosas sobre el poder de los jedi y sobre la genética también.
—Mi misión es entrenar para poder ser útil para la resistencia, y es por ello por lo que tendré que ausentarme un tiempo, general —musitó la muchacha buscando entregar la menor información posible respecto a sus sentimientos y anhelos.
—¿Mi hijo quiere entrenarte? —dijo Leia esbozando una pequeña sonrisa—. Has asumido la misión de salvar a Ben, y al mismo tiempo desarrollaste un sentimiento y una conexión maravillosa con él. Claro, ahora que Luke no está con nosotros, así, como lo estamos tú y yo, no será él quien te enseñe lo que mereces saber. Sé que mi hijo podrá hacerlo y, con ello, volver con nosotros —aseveró Organa.
Rey quedó petrificada, ni ella podría haberlo dicho todo con aquella prolijidad y dulzura.
—¿Cómo lo ha sabido? —respondió finalmente, luego de unos minutos de titubeo.
—Hay cosas que son muy difíciles de ocultar, Dameron es un libro abierto, sus ojos siempre están diciendo la verdad. Ni él supo los motivos de tu breve viaje, pero yo vi en sus ojos que te había ayudado a salir de aquí sin que los demás se dieran cuenta.
—¿Tiene algo en contra de la decisión que he tomado, general? —preguntó finalmente Rey, buscando una respuesta contundente para poder marcharse sin sentirse culpable.
—Aquí te estaremos esperando.
Kylo Ren ingresó dentro de sus aposentos y comenzó a observar algunas cosas, tras de sí se encontraba Hux, intentando comprender los motivos por la ansiedad del Líder Supremo, y a su vez, los motivos de su ausencia.
—Hux, quisiera pedirte un inmenso favor —dijo Ren volteándose para mirar al pelirrojo directamente a los ojos.
—¿Qué es lo que desea, señor? —dijo el hombre un poco cabreado, después de todo, él le desagrada un montón.
—Dile a Phasma que venga para acá inmediatamente.
El estirado muchacho pelirrojo caminó por el pasillo rápidamente en busca de la mujer a la que el Líder Supremo había requerido. Kylo Ren sonrió, era momento de dejar todo en manos de Phasma por un tiempo, mientras conseguía olvidarse un poco de todo, y abandonarlo todo por su verdadero anhelo.
—¿Me llamó, Líder Supremo? —dijo Phasma en el umbral de la puerta de los aposentos de Kylo Ren, esperando ansiosa lo que tenía que decir.
—Quiero pedirte un gran favor —comenzó a decir el muchacho de ojos oscuros—. Quiero que te hagas cargo de todo mientras no estoy, ¿está bien?
—¿Dónde va a ir, señor? —dijo la capitana favorita de La Primera Orden.
—A completar mi entrenamiento y buscar un aprendiz —dijo Kylo Ren con una sonrisa cínica en su rostro—. Prometo que no será por mucho, deseo que controles al idiota de Hux en mi ausencia y mantengan un ambiente hostil con La Resistencia, pero no demasiado, no quisiera concretar su aniquilación sin mi presencia, según comprenderás —Ren rió con sorna, la capitana esbozó una sonrisa.
—Comprendo perfectamente, señor Kylo Ren —dijo finalmente ella.
—Sería todo, puedes retirarte. Que nadie me interrumpa, necesito un momento a solas antes de marcharme.
Ella accedió, se retiró y las puertas se cerraron.
«Está todo listo» pensó el Líder Supremo y comenzó a pensar en la muchacha de Jakku, para, de aquella forma llamarla y preguntarle si estaba lista para marcharse.
—¿Ben? —musitó ella cuando lo sintió finalmente.
—¿Estás lista? —preguntó el muchacho, quien se encontraba semidesnudo preparándose para dormir.
—Mañana a primera hora lo estaré —dijo Rey, quien debía aun despedirse de los demás, y más importante, de Finn.
—¿Ya hablaste con mi madre?
—Así es.
—¿Te falta tu tonta tripulación, no es así? —dijo Ren mordiendo su labio inferior.
—No los llames así —gruñó un poco Rey.
—Como quieras —bufó Ben Solo y esbozó una pequeña sonrisa—. Avísame cuando estés lista.
—Te informaré inmediatamente, Ben.
