A partir de ahora espero que las risas sean abundantes, por lo menos yo, me divertí escribiendo el capítulo y lo que sigue,pensando también en lo que pasará más adelante. Espero que también sea de su agrado (:


Disclaimer: Peleando con Tite por los derechos de Renji (?) -aún- Y robando su IchiRuki que sé que esconde bajo su almohada (?) Hasta ahora los derechos de Bleach y sus personajes, aún son suyos.


Un joven curioso

Definitivamente no podía ser más cobarde.

En cuanto la fémina le insinuó la posibilidad de que Ichigo quisiera algo más con ella que una profunda amistad, salió huyendo del lugar. Y en vista que su sitio predilecto para despejar su mente era sentada en la rama de un árbol, buscó uno en el que se cerciorara que nadie la molestaría.

Tan tranquila se hallaba que no tardó en quedarse dormitando. Sin embargo, cuando escuchó una voz masculina gritando su nombre desde abajo, se incorporó bruscamente y sus movimientos provocaron una inminente caída. Y mientras buscaba algo para sujetarse, sintió que aterrizó entre unos brazos que hace poco había logrado identificar como los de su compañero de extravagante cabellera.

—¿Ichigo? —observó confusa al muchacho. No esperaba encontrárselo.

El aludido le sostuvo la mirada aún sin bajarla de sus brazos.

—Deja de mirarme así y bájame —ordenó la chica, cambiando su expresión a una severa.

—Ah —volvió en sí el chico, obedeciendo de inmediato y dejando a la morena con los pies en el suelo.

Le dio la espalda al joven al tiempo que se estiraba la falda y se sacudía un poco. Pero reparó en la mirada extraña que le dirigía su compañero y volteó para encararlo.

—¿Qué te pasa a ti? —demandó en vez de preguntar, escudriñando el rostro masculino desde su reducida estatura.

Él sólo desvió la mirada y su ceño fruncido se pronunció.

—No creo que estés fingiendo —soltó, dejando confundida a la shinigami.

—¿Qué? —pronunció alzando una ceja.

—Te conozco desde hace ya tiempo y sé que no estás fingiendo —recalcó.

—¿Fingir qué, Ichigo? —objetó exasperada.

—Ser humana —aclaró, refiriéndose a las anteriores palabras que le había dicho la morena hace unos días—. No tiene nada de malo encariñarte con este mundo.

Rukia abrió los ojos sorprendida ante las palabras del muchacho. ¿Acaso él le había estado dando vueltas al asunto?

—Ichigo… —resopló— Mi trabajo…

—También es mi trabajo —interrumpió el chico, esta vez dirigiendo su atención a la menuda chica—. Yo también soy un shinigami.

—Lo sé, pero… —masculló, reprimiendo sus deseos de propinarle un golpe por sus repetidas interrupciones.

—Tampoco soy un humano común —recordó, agachándose para quedar a la altura del rostro de su compañera—. Shinigamis, humanos… No importa. Sólo sé tú misma, Rukia —se llevó una mano hasta su nuca y volvió a erguir su cuerpo.

Ichigo sólo sintió el golpe en su mandíbula que lo derribó por completo y lo hizo caer hacia atrás.

—¿¡A qué viene toda esta charla!? —espetó la morena, agarrándolo del cuello de su camisa— Oh… —articuló, oscureciendo su mirada— ¿Acaso crees que estaba deprimida o algo así, Ichigo?

El susodicho se intimidó por un instante ante la gélida mirada de su compañera. Sólo por un instante.

—¡Tú eres la que ha estado actuando extraña desde entonces! —debatió para encararla.

Una vena palpitante se asomó por la sien de la morena.

—¿Actuando extraño? —repitió, fortaleciendo el agarre en el cuello de la prenda del chico— ¿Yo, actuando extraño?

—Pues… —hizo una mueca, su valentía aflojándose ante la amenazadora mirada— ¡Me has estado evitando! —reprochó. No se dejaría vencer por la shinigami.

—¿¡Y qué quieres que haga!? —soltó, enfadada— ¡Me besaste, Ichigo! Y peor… —agregó empuñando la mano que no tenía agarrada al muchacho— ¡Te correspondí!

Desvió la mirada ante la acusación de la muchacha, reviviendo por milésima vez en su mente la situación en la noria.

—¡Mírame cuando te hablo, insolente! —sacudió al chico, mientras éste rodaba los ojos.

—Espera —reaccionó él, analizando por un momento las reclamaciones de su compañera—. ¿Me recriminas porque te besé o porque tú también me besaste?

Exasperada, la shingami soltó al chico, provocando que éste cayera de espaldas al suelo y lanzara unos cuantos improperios mientras ella llevaba una mano hasta su sien y negaba con la cabeza.

—Oh, ya veo… —el tono burlón se atisbó en las palabras del joven al tiempo que se sentaba— Estás enfadada porque tú querías besarme primero.

La incredulidad se plasmó en el rostro de la morena, con la boca ligeramente abierta, para luego comenzar una serie de argumentos reprendiéndole su osadía.

Ichigo no escuchó gran parte de sus críticas. Pero se hallaba aliviado al saber que podía volver a discutir con la chica como normalmente lo hacía. Si pelear con ella era la única forma de mantener a la Rukia de siempre, iniciaría el pleito las veces que fuera necesario. Puesto que bien sabía que una conversación seria de aquel asunto no le apetecía a ninguno.

—¿Me estás escuchando, idiota? —gritó la morena, llamando la atención del chico.

—Ajá —bufó, cambiando de posición debido al calambre en sus piernas—. Mejor preocúpate de tu plan para sacarte tus pretendientes de encima.

—¿Plan? —repitió, alzando una ceja— Te recuerdo que ese plan ya no existe.

—¿Qué? —articuló el chico, frunciendo el ceño— Se supone que fingiríamos estar saliendo para que te dejaran tranquila…

Rukia hizo un gesto con la mano para que no siguiera hablando.

—Y yo te dije que el plan se suspendía porque se te iba a confesar una chica —aclaró.

—Pero no se me confesó nadie…

—Da igual, Ichigo —interrumpió, cruzándose de brazos—. Ya me las apañaré de algún modo.

Se dio la vuelta dando la conversación por terminada y dispuesta a irse del lugar.

—¿Tienes miedo de que lo de la noria se vuelva a repetir? —soltó Ichigo, con voz severa.

Observó con autosuficiencia cómo la morena se detenía y volteaba a verlo con el ceño fruncido, objetando su anterior pregunta.

—Repite eso —desafió la shinigami.

—Que entiendo si estás asustada si se vuelve a repetir lo de la noria —comentó, haciendo un gesto con la mano—. Después de todo, Rukia Kuchiki es una novata en esos temas.

—Sí, tienes razón.

—¿Eh? —el joven de cabellos anaranjados no supo en qué momento la morena acabó arrodillada frente a él.

—Después de todo, Kurosaki-kun tiene más experiencia que yo en estos asuntos —declaró con la vocecita que tanto irritaba al muchacho.

—Rukia… —murmuró, arrugando su ceño— Cállate.

—Es verdad… —articuló, aún con aquél tono en su voz— Yo no podría soportar estar tan cerca de Kurosaki-kun nuevamente.

Ichigo tembló ante el contacto de la mano femenina en su torso y la sonrisa que adornaba el rostro de la muchacha.

Había retado el orgullo Kuchki. Y se estremeció más aún al reparar en ello.

—R-Rukia, ya entendí… —balbuceó al percatarse del rostro de la morena a centímetros del suyo.

—¿Entendiste? —repitió, delineando con su dedo la barbilla del chico— ¿Kurosaki-kun entendió que estoy demasiado asustada? —cuestionó a la vez que posaba su cuerpo encima del chico, sentándose con las piernas a cada lado del muchacho y rodeando el cuello masculino con sus brazos mientras evitaba fervientemente que una sonrisa de autosuficiencia adornara su rostro.

—S-sí, Rukia, y-ya entendí… —exhaló cuando la shinigami rozó sus labios.

—Oh, Kurosaki-kun está tan nervioso… —mordió su labio inferior provocando que el joven tragara saliva sonoramente. ¿Dónde había aprendido esos movimientos?

El primogénito de los Kurosaki al fin se atrevió a mover sus manos y posarlas en la cintura de la fémina, observando anonado sus grandes ojos y suspirando sobre la boca de su compañera.

—¿Quién es el novato, Ichigo? —preguntó sonriendo altivamente.

—Yo… —musitó él, con la respiración agitada.

Sonrió satisfecha y se dispuso a ponerse de pie. Dejando al muchacho con los ojos cerrados y sus manos como si aún siguiera sujetando la cintura femenina.

Cuando el muchacho entreabrió los ojos para enterarse de lo que estaba pasando, vio a la morena parada frente a él de brazos cruzados y con una sonrisa victoriosa. Parpadeó varias veces para intentar comprender qué había pasado sin quitar su mirada interrogante de la shinigami.

Rukia, en cuanto se percató de cómo la miraba su compañero, reparó en su anterior comportamiento y palideció al instante. ¿Cómo había osado a comportarse tan atrevidamente? Estaba segura de que los libros que le prestaba Matsumoto tenían algo que ver con ello. Después de todo, en vista de que la Kuchiki debía volver a pasar una temporada en el mundo humano, la mujer shinigami le había prestado varios libros que según ella le ayudarían a sobrevivir en el mundo adolescente.

—¡Maldición! —exclamó, poniendo cada uno de sus pálidos brazos a los costados de su cuerpo con sus manos empuñadas— ¡No vuelvas a retarme, Ichigo!

La morena se alejó a paso rápido del lugar, dejando al chico aún sentado en el césped, desconcertado.

—¡Todavía no puedo creer que nuestro profesor no se presentara a clases! —alegó por quinta vez el castaño desde que habían estado esperando en el salón hasta que un profesor suplente apareció anunciando que el bloque de clases se suspendía por ese día.

—Ishida-san mencionó algo parecido en la terraza —explicó el moreno de baja estatura que caminaba junto a Keigo—. Más de alguna clase se iba a suspender porque el profesor que la impartía debía reunirse con el club del que está a cargo. No somos los únicos que tenemos libre el bloque. Aunque la mayoría prefirió quedarse en el salón…

—¿¡Te diste cuenta que Rukia-chan no entró a clases!? —se alteró, poniéndose frente a su amigo para cerrarle el paso.

—E Ichigo entró a clases después de la campana —añadió—. Sí, lo noté… Quizás algo pasó entre ellos —susurró, provocando que su compañero armara un escándalo en medio del pasillo.

—¡Si el idiota de Ichigo le hizo algo a Rukia-chan…! —exclamó el muchacho, siendo interrumpido por una voz femenina.

—¡Oh! ¡Ustedes también tienen el bloque libre! —dijo encantada una joven de exagerados atributos.

—¡Inoue-san! —nombró embelesado el castaño al notar que la joven se les acercó.

—Es extraño que varias clases hayan sido suspendidas de repente… —comentó Mizuiro.

—¡Ah! —exclamó sonriente la muchacha— Ishida-kun me comentó que era para organizar las finanzas de cada club, la reunión fue improvisada —explicó—. Pero yo tengo clases en la siguiente hora así que no sé qué haré durante este tiempo… —hizo un mohín al tiempo que cruzaba los brazos graciosamente.

—¿Y Arisawa-san? —cuestionó el moreno.

—Aprovechó de juntarse con su club de karate… desde que comenzó con su trabajo de tiempo parcial le choca con los horarios —suspiró Orihime.

—¡Si quieres puedes pasar este rato con nosotros, Inoue-san! —propuso Keigo, sonriendo de oreja a oreja.

La muchacha juntó sus palmas y sonrió alegremente. Al chico de castaña cabellera le brillaron los ojos. Los tres adolescentes siguieron su camino por los pasillos del instituto en busca de algo en qué entretenerse.

—Por cierto… ¿Dónde está Kurosaki-kun? —preguntó con curiosidad— Y… ¿Kuchiki-san? —murmuró, recordando la plática que había tenido con la morena en el receso.

—Ichigo desapareció en cuanto supimos que teníamos el bloque libre —aclaró Mizuiro—. Y de Kuchiki-san no sabemos desde la mañana. Ni siquiera entró a clases.

—Oh… —soltó la chica, agachando la mirada. Quizás debía disculparse con la morena cuando la viera.

—¿Inoue-san? —mencionó el castaño, intentando llamar su atención al ver aquel gesto.

—¡No es nada! —negó enérgicamente, adelantándose a sus compañeros y bajando los últimos peldaños de las escaleras. Sin embargo, su rostro cambió a uno de sorpresa mientras se detenía y miraba el pasillo del lado derecho. Escondiéndose inmediatamente tras la muralla y asomando un poco la cabeza.

—¿Ocurre algo? —cuestionó extrañado el moreno al ver el comportamiento de la joven.

Orihime les hizo un gesto llevando un dedo hasta sus labios, señalándoles que guardaran silencio. Ambos, se acercaron con cautela hasta la joven y asomaron también la cabeza para ver el panorama que había detenido a la muchacha.

En seguida Mizuiro le tapó la boca a su amigo castaño para evitar que lanzara un grito.

Frente a ellos estaba Rukia Kuchiki, y sus manos siendo sujetadas por un joven de cabellera azabache.

La shinigami se adentró ofuscada al instituto. Oyó la campana hace un buen rato pero poco le importó. No le apetecía ver al chico de naranja cabellera después de lo sucedido.

Se recriminaba constantemente su comportamiento hace unos instantes. Era un hecho. Ichigo la sacaba completamente de sus casillas. ¡No sólo eso! ¡Debía tirar a la basura inmediatamente esos libros que le había pasado Matsumoto!

Estuvo dando vueltas un buen rato hasta que los pasillos se hallaban vacíos. Seguramente el joven Kurosaki ya había entrado a clases.

Lanzó un suspiro mientras pensaba qué sería de su relación con el chico de ahora en adelante. Después de todo, ya se estaba volviendo confusa desde el asunto en el parque de atracciones.

—K-Kuchiki-san, ¿cierto? —escuchó una voz masculina que la detuvo.

Rukia se volteó y se encontró con un joven de cabellera oscura y ojos de la misma tonalidad. Su semblante se notaba cansado y tenía una mano sobre su estómago.

—Sí… —aseguró— ¿Tú eres…?

—Sólo un chico de una clase paralela —contestó, sonriendo sutilmente— ¿Toru te causó muchos problemas?

—¿Quién…? —cuestionó extrañada.

—El chico castaño que te seguía en la mañana —aclaró—. ¿Por cuánto te lleva siguiendo? Rei me ha dicho que puede llegar a ser muy persistente.

La shinigami parpadeó varias veces ante la charla que comenzó el joven. Alertándose en cuanto vio que el muchacho hacía una mueca y apretaba su estómago.

—¿Estás bien? —cuestionó la morena.

—S-sí, no te preocupes —logró articular el moreno—. Vengo de la enfermería y me dieron un medicamento, debería pasar pronto.

Observó atentamente al curioso joven de cabellera azabache, alzando una ceja al percatarse de la mención que había hecho anteriormente del persistente muchacho de cabellera castaña.

—Tú… —articuló— ¿Conoces a ese chico?

—¿Eh? —pronunció el aludido, reincorporándose a la conversación— ¡Ah, sí! —reaccionó después de un rato— Toru es el hermano menor de mi amiga Reiko, por eso le conozco.

—Ya veo… —musitó desconfiada la muchacha.

—¿No deberías estar en clases, Kuchiki-san…? —cuestionó, pero se interrumpió al sentir una melodía que anunciaba un mensaje en su celular— Ah, espera un momento.

Rukia lo vio sacar de su bolsillo un celular. Sin embargo, no le llamó la atención el aparato en sí, sino el accesorio que colgaba de él.

—Eso es… —sus ojos se iluminaron al instante, apuntando el celular del chico con emoción.

—¿Eh? —mencionó el moreno, prestando atención a la chica y captando qué era lo que señalaba. Sonrió al instante.

—¿No es lindo? —comentó, acercando el celular hasta la shinigami para que pudiera observar de cerca el accesorio— Puede sonarte extraño, pero yo tengo gran fascinación por…

—¡C-chappy! —exclamó encantada la muchacha, tomando entre sus manos el accesorio que constaba de la cabeza de un conejo.

El joven abrió los ojos absorto.

—¡Lo conoces! —se exaltó, en total euforia.

Se le olvidó su dolor de estómago y agarró de ambas manos a la morena. Mientras ésta lo contempló con inocencia al ver su admiración por su amado conejo interrumpido.

—¡Te mostraré algo! —anunció el chico, tomando de la mano a la morena.

El joven llevó a Rukia hasta la escalera y bajaron con tanta prisa que no se percataron de tres miradas curiosas que los observaron desaparecer del piso.

Llegaron hasta la entrada principal que se hallaba vacía en esos momentos y el chico se detuvo frente a uno de los casilleros, dejando a la morena más intrigada.

—¡No puedo creer que lo conozcas! —dijo el muchacho, mientras abría la puerta de su casillero— ¡Muchas chicas sólo lo ven como un lindo conejo pero ninguna se había percatado que era Chappy!

A la shinigami le brillaron los ojos en cuanto el moreno se hizo a un lado y le permitió ver el interior del casillero. Pequeños peluches, dibujos pegados alrededor del compartimiento y varios accesorios se podían vislumbrar.

Rukia jamás se había sentido tan maravillada por ver a su adorado conejo en distintos objetos.

—Soy estudiante de tercer año, Haruhiko Nomura —se presentó tendiéndole una mano, que fue estrechada por la morena poco después—. Puedes llamarme Haru.

—Rukia Kuchiki —se dio a conocer, con una sonrisa aún adornando su rostro.

—¡Presiento que nos llevaremos muy bien, Kia! —anunció el joven, con una sonrisa radiante.

Tres compañeros de instituto se hallaban sentados en la escalera. El castaño estaba paralizado y ni escándalo se atrevió a hacer. La fémina, mantenía sus manos sobre su boca intentando ocultar su asombro. El moreno, parecía ser el único impasible.

—Creo haber visto a ese chico en algún lado… —comentó Mizuiro.

—No puede ser… —articuló Orihime— ¿Será ese el chico con el que se besó Kuchiki-san en el parque?

El moreno la observó interrogante por sus palabras. Su amigo castaño ni se enteró de lo dicho por la fémina puesto que su colapso por la escena había sido tal que se había deslizado por la muralla y había quedado tendido a los pies de la escalera, noqueado.

—Me extraña que Kuchiki-san no estuviera con Ichigo… —comentó el joven, más para sí mismo que para su compañera— Creí que había ido a buscarla…

—¿Será un pretendiente acaso? —comentó soñadora la muchacha— ¡Quizás Kuchiki-san lo aceptó!

Ambos jóvenes seguían recitando sus pensamientos en voz alta, sin detenerse a analizar los comentarios del otro.

—Me pregunto si Ichigo sabrá de esto… —se cuestionó Mizuiro, llevando su mano hasta su barbilla.

—¿Saber qué? —pronunció una voz detrás de ellos, un par de escalones más arriba.

Tanto el moreno como la chica voltearon y se encontraron con la figura del joven de cabellera anaranjada. Su característico ceño fruncido y su tono demandante los tomó por sorpresa.

—K-Kurosaki-kun —titubeó nerviosa Inoue.

No sabía si era por la presencia en sí del chico o por su posible reacción al enterarse de la escena que habían presenciado anteriormente.


No sé cómo les habrá caído Haru, PERO ES UN AMOR! XDDDDDDDDDDDD Ahora Rukia tiene con quien hablar de Chappys! A ver qué tal le viene eso a Ichigo jojojojojojo

Ay... Sinceramente no estaba de ánimo de subir ningún capítulo. Pero después pensé que quienes leen este fic no tienen la culpa del momento que esté viviendo ahora. Por eso, si puedo entregarles un poco de alegría y risas por medio de la escritura, sentiré que vuelvo a ser yo misma, de algún modo. Y no dejar que la tristeza me domine.

Esta semana estaré algo atareada, así que supongo que subiré el capítulo siguiente la otra semana, el lunes... martes... por ahí.

Confío en que volver a mi ciudad me anime de algún modo, a pesar de que cuando llegue tenga que ir derecho a un velorio y al día siguiente un funeral... ¡YA! -se pega palmadas en las mejillas para despertarse-

¡AGRADECIMIENTOS! o

Akisa: Jajajajajjajajajajja pues imagínate qué pasará cuando Ichigo vea a Rukia con Haru (?) Dentro de estas noches avanzaré Lucha constante porque durante el día difícilmente podré, ¡y este también intentaré avanzarlo para recuperar la risa! *O* ¡Gracias por comentar! :D

AkiraMatsumoto: A ver si Ichigo hace que Rukia cambie de opinión :$ Espero sigas disfrutando los próximos capítulos! :D

sumire: AJAJJAJAJAJ Ishida está de doctor corazón (?) Ichigo se retó el orgullo Kuchiki y Rukia le respondió de manera... inesperada (?) jejejejejejejejj Pero seguro Ichigo quedó fascinado! ;D

Kureimy: Más le vale a Tite que tenga preparado algo mejor que esto en el manga ò_o ¡Gracias a ti por tomarte el tiempo y dejar en review! (: espero sigas disfrutando de la historia!

beatriz: -utilizando también google traductor- Eu sinto falta de seus comentários! ;O; Não tenho mais testes! Espero escrever mais agora o você também tem que descansar, boa sorte com o trabalho! :D Eu também espero que você aprecie este capítulo e os seguintes (: