Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 6: Una pequeña comida con Saory.

Su sonrisa había cambiado a dolor y ese inmenso sentimiento que aprendió se había transformado en coraje que recaía siempre sobre los indefensos pequeños. Los días transcurrieron después de aquel fenómeno natural sin noticia alguna de la confidente de Tatsumi, este´ cada vez estaba más irritable ante cualquier suceso y no solo el si no sus custodiados que resentían cualquier travesura con su mal humor.

La gota que derramo el vaso fue una diablura que le hicieron a los zapatos de Shiryu llenándolos de comida siendo castigados una vez más por el gran mayordomo.

—Todo lo que sucede es tu culpa Seiya—decía un molesto Jabu tirado en el suelo de cansancio quien empezaba a ver como una gran contrariedad al futuro Pegaso debido a la actitud cambiante de Tatsumi tanto la complicidad entre todos se empezaba a quebrantar repartiéndose entre diferentes bandos siendo los principales lideres Seiya y Jabu.

—Yo no fui el que empezó con sus bromitas fue Nachi así que no fue mi culpa el regaño—se defendió Seiya.

—Si pero por tu risa tan molesta nos escucho cabeza de huevo y nos quito la cena—se levanto el castaño enfrentando a Seiya tomándolo de su cuello.

—Ya paren de pelear amigos, mejor hay que ir a dormir para no sentir tanta hambre—dijo Shun espantado por la que parecía seria una de tantas peleas que no cesaban los últimos días.

—Mejor lárgate de aquí enano—Jabu empujo a Shun haciendo que este cayera al suelo provocando la ira de Seiya quien se abalanzo sobre el unicornio ante la mirada sorprendida de los curiosos.

Los dos futuros santos descargaron su furia en cada puño, rodaban entre el gimnasio siendo motivados por la frustración, la cara del Pegaso recibía los agitados movimientos del unicornio tanto el emitía sus propios movimientos bruscos hacia el pequeño cuerpo de su compañero.

Entre el murmullo se acercaron Ikki, Hyoga y Geki tratando de evitar que los dos pequeños se acabaran sus fuerzas en ese desafío, los tomaron de los hombros y los alejaron considerablemente. La tarde comenzaba a caer y las primeras estrellas se mostraban en el cielo pues había llegado el momento de ir a la cama.

—Apaga la luz—ordenaba el unicornio desde sus cama ya que llevaba un buen tiempo rodando entre ella sin poder conciliar el sueño.

—No quiero aun estoy despierto—decía el Pegaso irritado.

— ¡Apágala!

— ¡No quiero!

—Ahí van otra vez—suspiro Hyoga entre sus sabanas, tapándose la cabeza de aburrimiento de la misma situación.

—O le paran sus discusiones o enserio se me va a quitar lo tranquilo y los voy a mandar afuera—grito Shiryu enérgico dejando helados a los dos caballeritos para después de unos segundos de paz y calma Jabu continuo con su palabrería.

—Pues dile que le apague.

—Apágala y veras—furioso reto Seiya al unicornio.

— ¡Ya basta!—grito Shiryu alarmado—Se supone que debemos estar unidos y lo único que hacen es estar peleando entre ambos ¡estoy harto!

Ikki,Ichi y Ban al ser mas grandes y hartos de la situación los llevaron fuera de la habitación junto con sus cobijas y unas almohadas dejando que los dos chiquillos resignados bajaran a la sala con miedo por el grillo maldito y las sombras de la noche a dormir observándose toda la noche frente a frente por la posición de los sillones hasta el amanecer.

La mañana los sacudió con su esplendor a los dos caballeritos de la sala y junto con ella, la niña de esa mansión que sin preguntar solo ordeno al Pegaso.

—Seiya, quiero que vengas esta vez conmigo al zoológico.

— ¿Yo porque?—cuestiono atónito el niño.

— ¿Porque? pues porque quiero así que ven conmigo, Tatsumi nos llevara.

La mirada furiosa de Jabu no dejo de seguir a el Pegaso a lado de Saory ¿Cómo era posible que Saory lo haya preferido antes que el? además el tendría que pasar toda la tarde a su lado, comer con ella o simplemente conversar y eso a pesar de sus cortos años le causaba mucho coraje.

Partieron Seiya, Saory y Tatsumi después de desayunar rumbo al zoológico, observando al llegar la gran variedad de animales y diversidad de juegos, comida y espectáculos que se ofrecían en el lugar.

—Vamos Seiya tomate una foto con los monos hasta pareces uno—reía Saory con su gran cámara tomando fotos a cualquier situación.

— ¿Oye porque tienes que insultarme siempre?—la indignación se mostraba en el rostro de Pegaso.

—Pues porque es divertido así que no te quejes o le diré a mi abuelo—señalaba Saory al pequeño que solo se limitaba a guardar sus comentarios con su mirada inquisidora.

—Mira Tatsumi en el serpentario hay mucho grillos —grito la pequeña corriendo hacia el lugar seguida por el castaño.

—Seiya ¿tu crees que si compro una serpiente para la mansión puedo acabar con el grillo maldito que me conto Jabu?—incrédula pregunto Saory.

—Pues no lo se pero un día deberíamos intentarlo—sonrió por primera vez junto con la chiquilla el Pegaso.

—Bueno Tatsumi, tengo hambre vamos a ese puesto de comida.

—Señorita, usted no puede comer cualquier cosa de la calle puede estar llena de enfermedades como con estetococó o como se llame—comentaba el calvo sin que los pequeños entendieran alguna palabra pero el sentido decisivo de Saory lo advirtió.

—Ándale si, además primero los probara Seiya si se muere o le pasa algo pues entonces no comeré nada, confiaremos en él y su buen estomago—tan solo después de decir esto la chiquilla corrió a un puesto de bocadillos japoneses acercando el rostro al aparador.

—Bien señorita ¿Qué desea comer de este lugar?—decía extrañado Tatsumi que solo veía el aspecto de los platillos de dudosa procedencia y la sonrisa convincente de la señorita que atendía.

—Buen día amiguita, hoy tenemos el menú infantil de dos sopas, un platillo especial tamaño familiar para que te nutras y un refresco chico.

—Buenos días señorita vamos a querer...—Tan solo al decir esto fue interrumpido el calvo.

— ¡Ahh! pero por un poco mas de dinero puedes agrandar tu refresco y te damos otra sopa ¿quieres?—dijo la misma señorita que atendía.

—No eso es poquito, solo quiero dos de cada platillo y además tres refrescos—contesto la niña con su mirada indecisa.

—Supongo que para los tres ¿verdad?—pregunto el mayordomo asustado.

—No eso es solo para mí, ustedes pidan lo que quieran—sonrió traviesa Saory.

—Vaya creí que tenias una dieta estricta—sarcástico dijo Seiya.

— ¿Porque lo dices?—seriamente pregunto la niña esperando atenta la contestación del Pegaso.

—Bueno es que con eso podrías alimentar a la mansión por días—rio el castaño sin notar los puños cerrados de la niña.

— ¿Estas diciendo que como mucho?

—En lo absoluto...—tembloroso contesto el Pegaso al ver la furia en Saory mientras en su mente pensaba Ahora veo porque Jabu que siempre juega con ella ya no quiere jugar a los caballos.

Mientras se mantenía la discusión de los pequeños, Tatsumi regresaba a la mesa donde habían corrido los pequeños cargado de varios platillos repartidos en el brazo recordando sus épocas de mesero ante la mirada extrañada de las demás mamas que veían como atascado al mayordomo por consumir tanta comida.

Saory al mirar sus platillos ya en la mesa se los saboreaba sin saber con cual empezar tanto Seiya solo veía con rareza la actitud hasta cierto punto bipolar de Saory para después voltear con Tatsumi y observar el examen que le hacia a su platillo comiéndoselo con la punta de sus dedos. Y con esa escena transcurrió la tarde hasta el anochecer que para entonces Jabu aun seguía pegado en la ventana esperando el regreso de su señorita y Pegaso.

A los pocos minutos de desesperación, el unicornio vio descender al par de chiquillos quienes corrían hacia la mansión.

Seiya subió al cuarto de sus compañeros topándose con el castaño en la puerta pasando sin querer verlo para después ver la silueta de la pequeña diosa justo frente a el, congelando su reacción ante su mirada.

—Jabu mañana iras conmigo a comprar mi disfraz de mi fiesta porque Seiya es muy aburrido, así que te bañas a primera hora, Tatsumi te esperara en el comedor ¿entendido?—

—Claro señorita Saory será divertido como usted quiera—terminaba el unicornio arrodillado mirando con ilusión la silueta de la pequeña desaparecer a su recámara.

— Jabu se me hace que te gusta—sonrió pícaramente Nachi notando el rubor en sus mejillas.

—Seguro el disfraz de una bruja le quedaría muy bien— termino Hyoga haciendo que los demás rieran y Jabu saliera disparado a alcanzarlo.

Continuara...

Bien soy yo de nuevo en fanfiction, perdonen la tardanza pero entre mis actividades diarias y el fanart ya casi no tengo tiempo pero nunca olvido mis pendientes y el siguiente capitulo imaginen que será una fiesta de Saory, será un capitulo desquiciado como solo yo! (pobres mini caballeritos aun falta que cocinen 1000 bocadillos para la fiesta) y con ustedes el regreso del grillo maldito con eso de que es halloween o dia de muertos pues vale la pena y ya saben como acabar con el.

Un gran agradecimiento a las personitas que se toman unos minutos para compartir conmigo y le dan sentido a esto de escribir, todos y cada uno ya están en mi corazón por sus palabras o su tiempo, nos leemos pronto.