Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es mía.

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Después de éste capítulo creo que los escribiré todos desde el punto de vista de Edward, me parece más bonito, y me nosé por qué será pero me cuesta menos trabajo expresarle a él.

De vez en cuando introduciré un Pov de Bella.

BELLA POV:

Cuando se abrieron las puertas del ascensor pude ver lo que aún me parecía un espejismo.

Edward estaba sentado en uno de los sillones del hall, con su cabeza apoyada sobre el respaldo y los ojos cerrados.

En cuando di un paso fuera del ascensor Edward abrió los ojos y los posó en mí. Sin dejar de mirarme un solo momento se levantó con su radiante sonrisa. Mis piernas temblaban, ya no sabía ni el motivo, estaba ante un chico sexy y encantador vestida de cualquier manera y el quería invitarme a desayunar.

-Buenos días de nuevo. le dije yo primero con algo de vergüenza en mi cuerpo.

-Buenos dias de nuevo Bella, permiteme decirte que estás preciosa – Dijo guiñándome un ojo.

Me ruborizé al instante y sin saber muy bien que decir le contesté.

Tu.. tu también estás muy guapo.- dije apartando la mirada.

¿Te apetece ir a desayunar fuera? Aquí tenemos cafetería pero me gustaría llevarte a conocer un poco la ciudad...- lo miré , parecía feliz, como yo, - claro si quieres...-

Asentí levemente.

-Pues sígueme, iremos en mi coche. Bajamos en el ascensor en un silencio extraño, ambos parecíamos querer decir algo, pero no nos atrevíamos.

Al llegar al aparcamiento subterráneo buscamos su coche hasta llegar a un volvo plateado precioso.

¿Es tuyo?- le pregunté.

Si, ¿te gusta?- me dijo mientras me abría la puerta del copiloto para que entrara.

Es muy bonito- y una vez dicho esto me senté en el asiento mientras el cerraba la puerta y se ponía al volante.

En un momento estábamos en la calle. Volvía a reparar en la estación de tren, y comencé a pensar en cómo había llegado hasta este momento, era todo muy extraño.

Decidí preguntarle.

Edward...-

Si?-

Bueno me preguntaba...¿porque eres tan amable conmigo?- Tenía mis manos sudando y no paraba de frotarlas entre ellas, no sabía que me iba a responder pero estaba muy nerviosa.

Quiero decir...has sido muy amable desde el primer momento sin ni siquiera conocerme, y comprende que a cualquier poersona le parecería extraño...

Una leve risa me interrumpió.

No te preocupes, no voy a hacerte nada malo, ni pretendo hacerte daño, tengo varias razones para ser así...

Razones?- pregunté.

Bueno, la verdad es que por un lado, desde el primer momento en el que te ví me di cuenta de que necesitabas ayuda, y por eso te la ofrezco – Una gran sonrisa se extendió por su rostro, una sonrisa de felicidad y amabilidad.

Me ruboricé y bajé mi cabeza escondiendo mi cara con mi cabello.

Además eres adorable- Su risa llenó el coche, y me caló hasta los huesos.

Muchas gracias -dije avergonzada, y cual ese otro lado que dices?- Me había dado cuenta de que dijo " es que por un lado", ¿había algo más por lo que era tan bueno?

Mmm, bueno, eso te lo diré mas adelante, ya llegará el momento, y sonrió.

Decidí no avergonzarme más, el era muy amable conmigo y era un buen chico, o hombre, no lo se, la verdad es que ni sabía su edad.

Antes de que le preguntara paró a un lado de la carretera, junto a un restaurante que parecía ser muy lujoso.

-Bella?-

-Dime...Edward-

Realmente mereces que te traiga a un restaurante como este a desayunar, pero...la verdad es que he reservado un desayuno para llevar, me gustaría llevarte a un sitio especial, te importa?-

Lo miré, quería traerme aquí a desayunar? Eso era demasiado, prefería la salida.

-No no, muchas gracias, la verdad es que los lugares lujosos no son de mi estilo, por lo que me parece bien que vayamos fuera...deja que te pague al menos mi parte del desayuno, ya has hecho demasiado por mí.-

No Bella, ya te dije que yo invitaba, esperame un momento mientras lo recojo.- Me guiñó un ojo y salió por la puerta.

Yo estaba un poco ida, ¿donde me llevaría?Al menos así conocería realmente algo de L.A, aunque no era lo que me importaba en este momento, todo hay que decirlo.

Menos de un minuto después Edward salió por la puerta del restaurante con dos bolsas grandes llenas de comida y entró en el volvo.

Puedes llevarlas tu?, yo tengo que conducir...-

Claro , no hay problema dame.

Me acerqué para coger las bolsas y nuestras manos se rozaron. Lo miré a los ojos. De nuevo estaba muy cerca, podía sentir su respiración sobre mi rostro y pensé que me desmayaría allí mismo.

Edward dejó las bolsas en mis manos y alzó una de las suyas para acariciarme la mejilla.

Lo hizo suavemente, como si tuviera miedo de romperme. Cerré los ojos, no pude evitarlo y al abrirlos su cara se veía totalmente seria, mientras miraba algo más por debajo de mis ojos.

Tube miedo de que mi reacción lo ahuyentara, y que por ello estubiera serio, pero no fué así.

Acercó sus labios a mi frente, y depositó un dulce beso allí, mientras ambos suspirábamos levemente, intentando disimular nuestras respiraciones para que el otro no se diera cuenta, cosa imposible.

-Bella..., lo siento...tenemos que irnos antes de que el café se enfrie...- suspiró más fuerte. Se separó un poco y sonrió mirándome a los ojos.

- Claro... Edward, vamos.- dije recomponíendome en mi asiento conlsa bolsas en mi regazo

No sabía que decir, no sabía que hacer, tenía claro que me sentía genial con él, que cuando rozó mi mejilla con su mano sentí estremecer, y cuando me besó en la frente quise acercarme más, mirar hacia arriba y hacer que mis labios estubieran en el lugar de mi cabeza, pero era algo que no podía hacer, simplemente hubiera sido muy descarado de mi parte.

Estubimos el resto del camino en silencio, aunque fue un trayecto corto.

Pronto llegamos a un parque muy bonito en el que solo había un par de personas paseando o haciendo deporte.

Edward bajó del coche y antes de que me diera cuenta ya estaba en mi lado abriéndome la puerta. No podía negar que también era el hombre más caballeroso que había conocido en mi vida.

Ya hemos llegado, espero que te guste.

Después de cerrar la puerta se dirigió hacia el maletero y cogió un mantel que supuse usaría para hacer un pequeño picnic.

Yo reí, el me miró con cara confusa pero divertida.

-¿Que?- dijo

Me sentí cómoda y decidí darle más confianza, me sentía bien.

-¿Siempre llevas un mantel para un picnic en tu coche?¿Es algo muy habitual?-

Sus colores subieron levemente en sus mejillas, y comenzó a tocarse el cabello, definitivamente eso sería algo que hacía cuando se ponía nervioso o avergonzado.

-Bueno no es eso...la verdad es que esta mañana me levanté muy temprano y preparé todo para el desayuno.-

¿Antes de que aceptara la invitación?- Lo miré con una ceja levantada y sonriendo.

Se acercó a mí, hasta quedar muy cerca, muy muy cerca.

-Tenía la esperanza de que aceptases...- vi como estiraba su mano y comencé a ponerme nerviosa, me tocaría otra vez?, estaba deseándolo.

-En realidad estaba seguro de que lo harías, no me preguntes por qué-

Pero su mano se dirigió hacia las bolsas, cogíendolas con cuidado como si no quisiera rozarme, lo que me entristeció un poco.

-Está bien, y ahora?, donde vamos?-

Ven. Pasó ambas bolsas y el mantel a uno solo de sus brazos, increiblemente, y con la libre me cogió la mano. Volvió a entrelazar sus dedos con los mios, como la noche anterior y comenzó a caminar practicamente arrastrándome, ya que yo estaba tan absorta en su toque que no podía concentrarme en mover mis articulaciones para caminar.

No más de dos minutos después, llegamos a una zona cubierta de cesped donde Edward comenzó a desplegar el mantel.

Sacó todas las cosas de las bolsas mientras yo miraba absorta sus movimientos, sus brazos fuertes y sy cuerpo agil, su precioso pelo a la luz del sol se veía aún más bonito, y la suave brisa que corría lo hacía mecerse hacía los lados con gracia.

Cuando volví a miarr donde estaban sus ojos el ya estaba sentado sobre el mante, a su lado todo un buffet de comida cubría gran parte de la improvisada mesa y con una de sus manos palmeó el otro lado del mantel para que me sentara.

Fuí hacia allí y me senté.

A nuestras espaldas había gran cantidad de arboles frondosos a través de los cuales no se veía gran cosa, como si de un bosque se tratase, y en frente, un lago inmenso nos acompañaba.

-Esto es muy bonito Edward, gracias por traerme aquí...

No hay de qué, es uno de mis sitios favoritos. Cuando necesito pensar vengo aquí.

Permanecimos en silencio durante menos de un minuto.

-y dime, que quieres desayunar?, he traido bastantes cosas porque no tenía ni idea de lo que te gusta.- dijo muy rápidamente como si lo tuviera ensayado.

Mm, supongo que es una buena forma de conocernos no?- el asintió mirándome.

Yo desvié mi mirada hacia la gran cantidad de comida y elegí un simple café con leche y un croisant. Con ellos en las manos miré a Edward, que estaba con una ceja levantada.

¿Que?, soy así de simple- y mordí mi croisant.

Él simplemente negó con la cabeza mientras reía divertido. Escogió el mismo café al que añadió algo de azucar, y un croisant relleno de mermelada. Ahora era yo la que lo miraba a él.

A mi me gusta mucho lo dulce- dijo bebiendo de su café sin quitarme los ojos de encima.

Yo reí mientras lo veía comer y yo hacía lo mismo.

Mientras desayunábamos ambos estábamos en silencio, simplemente con miradas furtivas y algún que otro comentario jocoso. Pensé que sabía muy poco de él, aunque él tampoco sabía mucho de mí, pero quizás un poco más. Decidí preguntarle algo en cuanto terminaramos de comer.

Mientras yo daba el último mordisco a mi desayuno pude ver como recogía los restos, y cuando dí el últmo sorbo de café lo ví girarse y acostarse sobre el mantel.

Lo miré contrariada, mientras el no dejaba de mirarme desde el suelo. Me percaté de nuestras posiciones, y tube contener las ganas terribles de inclinarme y comenzar a besarle lentamente, mientras acariciaba su cabello, tube que contener esas ganas porque sino lo hubiera heccho de verdad.

Vienes?- me dijo desde su posición. -Como?, un poco horrorizada empecé a pensar si había hablado en voz alta o si él leía la mente, pero riéndose contestó.

Quieres ver algo bonito?, acuestate como yo a mi lado.- Me relajé, solo estaba siendo paranoica.

Me giré y me recosté a su lado igual que el, pero mirándolo de lado.

-¿Que es eso tan bonito?.

EDWARD POV:

"Tú", quise decirle, pero no lo hice.

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En el siguiente capítulo....:

Corrímos entre los arboles hasta despistarlos, llegamos a una gran roca tras la que pudimos escondernos .

Apoyé a Bella sobre la roca mientras yo miraba más allá, para ver si nos habían seguido, y cuando me aseguré de que no, miré a Bella.

Estaba con la espalda apoyada, y mis brazos a cada lado de sus hombros, sentí que estaba más hermosa de lo habitual.

Algunos de sus cabellos se le pegaban a la frente, sus labios no paraban de soltar aire y tomar aliento, quise besarla con locura, deseaba ser yo quien le quitara el aliento, y no una carrera.

Antes no había podido negar que me gustaba, ahora no podía negar que la deseaba.