Capítulo 6 Un héroe

Habían pasado casi dos semanas desde el incidente en el castillo, durante ese tiempo Link había estado en su nuevo puesto dentro del castillo, gracias a eso había podido mirar a la princesa cuando recorría los pasillos, siempre acompañada de Impa o un par de guardias. Cuando iba con los guardias se veía a la princesa sería muy diferente a cuando caminaba junto a Impa y muy diferente a cuando escuchó ese amable agradecimiento. El joven llegaba a la conclusión de que por su título ella tenía que ser cuidadosa con su manera de comportarse.

La noche anterior a su día de descanso escribía la carta para su tío mientras pensaba lo que haría al día siguiente, entregaría la carta para después ir con Heri y Tanel a pescar como les había prometido días atrás, además el día de mañana era el cumpleaños de Link, ya sabía que lo celebrarían, al parecer Tanel y Alfon se habían estado mandando cartas, en las cuales Tanel se enteró del cumpleaños del chico.

Después de una placentera siesta llego el día, el joven se había levantado desde antes que el sol saliera y había dejado su carta en el buzón más cercano a la oficina de correo. Cruzó por las calles del mercado donde la actividad empezaba desde temprano, también ahí fue donde un personaje comenzó a seguirlo sin que él se diera cuenta.

Al llegar a los desalojados callejones de la zona residencial, el perseguidor apresuró su paso se adelantó al chico y después giro para detener su paso.

-Espera un momento espadachín- dijo el extraño, era una voz de chica, traía una capucha así que no se veía su rostro.

-… ¿Quién eres?- Preguntó el chico desconcertado.

La persona se quitó la capucha, la piel morena el largo cabello rojo y las extrañas vestimentas, no había duda, era la Gerudo que había enfrentado un par de semanas atrás. La chica sacó una espada, la cual se veía un poco rara y apunto al chico con ésta.

-Mi nombre es Kissara, por el honor de mi pueblo, exijo una revancha, contra el espadachín que me venció- Esta ocasión no se escuchaba tan segura.

El chico no traía consigo su espada y su oponente no espero. Link trataba de esquivar los golpes pero no había espacio en aquel callejón, incluso tenía que pegarse a las paredes para evadir los golpes. La chica tampoco tenía facilidades su espada chocaba fácilmente en la pared. Después de algunos impactos de la espada contra la pared la espada se partió. La chica se desesperó y se abalanzó contra el joven con el trozo que le quedaba, Link lo esquivó fácilmente, la joven intento girar después de haber fallado pero tropezó. Termino cayendo sobre su hombro izquierdo, lastimándose.

-¡Aah!- grito por el dolor al tratar de levantarse.

Link primero no supo qué hacer, pensó un momento, se acercó a la chica y la ayudo a voltearse y a recargarse en la pared. La Gerudo no opuso resistencia pero evitó ver a quien la había derrotado por segunda vez. Link se quedó viéndola un momento, estaba a punto de hablar cuando ella dijo.

-¿Por qué no me has atacado?- dijo en un tono un tanto triste y bajo.

-No atacaría a alguien que no puede defenderse- respondió el chico.

-¿Qué hay de la otra ocasión?- se seguía escuchando triste.

-Creo… que fue…, porque… Solamente no quise hacerte daño- le respondió de manera cortada.

La chica hizo un rápido movimiento con los ojos pero no alcanzo a ver al chico -¿Me entregaras al castillo?- preguntó.

-Hmm. No… me parece que devolvieron todo lo que habías tomado, así que no has robado nada… además seguramente tienes que regresar con tu familia, ¿no?-.

La chica volvió a voltear esta vez sí alcanzo a verle el rostro pero volteo enseguida.

-Así es, pero… no puedo- dijo la chica en voz baja.

-¿Qué?- no estaba seguro de haber escuchado bien.

-No puedo regresar…- dijo un poco más fuerte.

-¿Por qué?- preguntó el joven.

-Porque me venciste…-

-Pero si no saliste lastimada y no te atraparon-.

-No es por eso- su tono cambio, ahora se escuchaba molesta- ser vencida por un hombre es una vergüenza para una Gerudo, además fui derrotada por un niño-.

-¿Niño?-.

-Sí, eres muy joven, seguro solo eres un novato- dijo con enojo, aunque seguía sin voltear a verlo- eso lo hace peor- dijo con voz baja, estaba molesta con Link y con sí misma- además interrumpiste mi robo y me quitaste el arma. Con una orden de captura y sin mi sable es peligroso entrar a una casa, llevo días pidiendo dinero para comprar una espada que ahora está rota- le contaba sus penurias- eh fallado como ladrona y como guerrera, no puedo regresar con mis hermanas de esa manera- cambiaba de enojo a tristeza.

Link no sabía qué hacer, en verdad era su culpa que estuviera en esa situación pero tampoco podía dejarla que volviera a irrumpir en el castillo o en alguna casa, pero su forma de hablar le parecía sincera, lo que le decía que no era el tipo de persona que merezca ser encerrada siendo tan joven.

-Acaso, ¿No puedes ser algo diferente que una ladrona?- preguntó el chico de ojos azules.

-… No, la tradición solo me permite ser ladrona o guerrera, sobre todo en mi familia- respondió.

- Y… si fueras una gran guerrera, ¿Necesitarías seguir robando?-.

-Podría… es posible- esta vez la chica volteó para escuchar lo que el espadachín tenía que decirle.

-Si te consigo una buena espada, ¿Te convertirías en espadachín y dejarías de robar?- hablaba de manera seria, pensando que alguien que busque una revancha por honor podría cumplir esta promesa.

Kissara lo pensó por más de un minuto, la verdad no tenía muchas opciones. Aún tenía la posibilidad de viajar a otro pueblo y saquear algunas casas, pero eso no resolvía el problema de su doble derrota y aunque el recibir ayuda de quien la venció sería una humillación mayor, algo en aquel joven le hacía pensar que no era mala idea, quizás por la forma en que la había tratado.

-Ehm… Está bien- dijo con voz baja, esta vez la tristeza y el enojo se había ido- que sea una buena espada-.

Continuaron resolviendo los detalles del trato, no tardaron mucho, el chico le acercó la capucha y la ayudó a pararse, luego Kissara se marchó, después de todo solo se había lastimado el brazo izquierdo.

Aunque ese encuentro inesperado no le había tomado tanto tiempo, ya había pasado la hora en que se vería con Tanel y Heri por lo que se apresuró a llegar a la casa. Lilia le dijo que ambos se habían adelantado y lo esperarían en el lago. Tardo más de una hora en llegar al lago. En el lugar se encontró con Tanel y Heri que tenían tiempo pescando. Tanel preguntó por el motivo del retraso, a lo cual el chico solo respondió que tuvo un contratiempo, Tanel no preguntó más, sabía que el chico podía cuidarse. Ya tenían las cañas preparadas así que pasaron algunas horas pescando en las que pudieron atrapar un pez cada uno, incluso Heri con la ayuda de su padre, estos fueron de tamaño medio, nada de que alardear. También comieron unos bocadillos que había preparado Lilia.

Tanel se retiró primero junto con Heri, le dijo a Link que lo esperaría en la posada. Aunque se habían llevado las cañas el joven se quedó unos momentos más para mirar lo tranquilo que era el lago. Poco después el chico se retiró y empezó a caminar en dirección a la ciudad. Mientras empezaba a recorrer ese camino volteó hacia el norte, desde ese punto alcanzó a ver el bosque. Decidió ir a echar un vistazo ya que donde él había pasado toda su vida solo eran extensos campos y llanuras.

Se acercó al bosque a adentrarse, aún tenía tiempo antes de que atardeciera, después de eso podría ser peligroso adentrarse sin una linterna. Pasó entre los arboles pero se mantuvo a una distancia prudente de la salida. Ya antes había explorado un poco, aun así le asombraban lo inmenso que eran esos árboles, la vegetación y los animales que pocas veces se dejaban ver a diferencia de los insectos que al mover una piedra estos salían corriendo por todos lados.

Se fue alejando de la orilla del bosque, por lo cual decidió regresar, no le quedaba mucho tiempo antes de que el sol bajara. Fue entonces cuando algo inesperado ocurrió, vio una luz moverse entre los árboles, la cual intentó alcanzar, era diferente a la luz de una linterna. Al cabo de algunos metros esta desapareció entre los árboles. Cuando giró para regresar vio otra de esas luces, esta paso a escasos metros de él. Pareció escuchar una pequeña risa proveniente de la luz, a ésta la pudo seguir de cerca. Los movimientos y las pausas que hacia aquella luz flotante parecían incitar al joven a que la siguiera.

El joven de los ojos azules dio vuelta tras vuelta, no sabía que tan adentro en el bosque se encontraba, los arboles eran cada vez más grandes y viejos. De un momento a otro se encontraba en un lugar el cual a pesar de la poca luz del día y de los tupidos árboles, tenía cierta iluminación proveniente de las entrañas del bosque.

Por fin la luz llego a su destino, en este lugar se encontró con otras luces flotantes. Eran cerca de ocho, se movían en círculo y de arriba abajo, entonces el joven estuvo seguro de oír risas y ligeros murmullos. Al verlas un poco más logro distinguir unas pequeñas alas salir entre el destello que producían aquellos seres. A escasos pasos del lugar de reunión se encontraba una estructura de lo que parecía haber sido un templo, el joven se acercó por la curiosidad que le causaba ese lugar en medio del bosque.

-¿Quién ha venido hasta el corazón del bosque?- se escuchó una voz vieja y seca, hablaba un poco lento, no parecía venir de algún lugar específico, sino que provenía de cada dirección.

El joven no sabía si responder ya que no veía a nadie.

-¿A qué has venido muchacho?- preguntó la voz.

-Me llamo Link, no tengo ningún motivo al estar aquí- respondió el chico, gritando al no saber dónde lo escucharían.

-Si no tienes razón de estar aquí, ¿Por qué has llegado?- preguntó.

-Vagaba por el bosque, admirándolo, cuando vi una de aquellas luces y le seguí- señalo a las luces que seguían moviéndose en círculos.

-Las hadas a veces se divierten haciendo que los forasteros se pierdan en el bosque- comentó.- Tu respuesta me parece sincera- la voz se escuchó, ya no de cada dirección, sino de un punto cercano a aquellas ruinas.

Luego las hadas volaron e iluminaron a un árbol enorme y probablemente el más viejo en todo el bosque. Aunque no se movía el chico no tenía duda de que el árbol era quien le hablaba.

-¿Que eres?- pregunto el joven.

-Eh sido guardián de este bosque por cientos de años-.

El chico pensó un momento y luego hablo. -Soy guardia del castillo y como tal cuido de él, ¿Qué es lo que proteges?- preguntó el joven.

-A quienes habitan el bosque y no podrían vivir fuera de él, como las hadas- respondió el árbol.

-¿Qué son estas ruinas?- preguntó el joven con interés.

-Querrás decir que fueron. Este fue una vez el templo de la diosa Farore construido hace miles de años, por la raza dominante de ese entonces, los Hylian, y dejada al cuidado del anterior guardián, por lo cual también es mi trabajo protegerlo- hablaba despacio para que cada palabra se escuchara claramente.

-Pero ahora son solo ruinas- comentó el chico.

-Eso parece para alguien que no ha vivido más que dieciocho años, pero estas ruinas aun cuentan la historia del héroe que alguna vez salvo estas tierras-.

El joven se sorprendió que supiera la edad que tenía, pero no pregunto sobre eso.

-¿Qué héroe?, ¿Qué hizo?- preguntó interesado el chico.

-No sé mucho, salvo lo que me contó el antiguo guardián, de eso ya hace tanto- se detuvo un momento para después continuar- "El héroe portador de la espada bendecida, enfrento a aquel que había osado robar la luz de las diosas, en una batalla a muerte el valor del héroe venció a las sombras, regresando la luz al reino de las diosas, y antes de desaparecer dejo la espada esperando por el próximo salvador de esta tierra"- relató el viejo árbol.

Link quedo maravillado con tal historia, preguntó para saber más de la historia pero el árbol ya no pudo responder por lo que pregunto algo distinto.

-Los Hylian eran ¿Quiénes habitaban estas tierras?- preguntó.

-Fue la raza más bendecida, hace años fueron quienes construyeron el reino, por eso la familia real conserva ese linaje- dijo el sabio árbol-, pero no son los únicos, sé, por las aves que cruzan este bosque, que aún quedan varios Hylian en estas tierras y más lejos de las montañas, incluso… - Termino de hablar abruptamente.

El chico se quedó callado y después argumentó. -¿Cómo es eso posible? Si lo único que he visto distinto son las orejas-.

-Haha- rió de manera seca –Los Hylian, además de orejas puntiagudas tienen otras cualidades que los distinguen del hombre, como en algunos casos, la afinidad a la magia-.

-Y... ¿Quién era él? ¿Cómo era el héroe?- preguntó interesado.

-Hmm… nunca lo conocí pero por lo que me relataba el antiguo guardián… diría que te pareces mucho a él – respondió-… Ya ha oscurecido en el exterior, deberías marcharte muchacho-.

-Pero quisiera seguir preguntando- El chico quedo muy interesado por la historia que le habían relatado, tanto que no quería marcharse aun.

-Ya habrá otra oportunidad, puedes regresar yo seguiré aquí- Le respondió el guardián.

Link se despidió, pero el árbol lo detuvo un momento, le pidió que se acercara a esas ruinas. Justo en el marco, de lo que antes era la entrada, había un pequeño pedestal y sobre él un gorro de color verde puntiagudo, como el de las hojas de aquellos árboles. El guardián le pidió que lo tomara, mencionó que el héroe lo había portado, en su partida lo dejo ahí como un recuerdo y gracias a las hadas este se había conservado por tantos años. El árbol no dijo porque quería que el joven lo portara, pero el chico lo acepto con orgullo.

Para salir dos hadas lo guiaron con su luz, parecía que ambas iban jugando mientras volaban. Al paso de varios minutos logró salir del bosque un poco más al este que por donde había entrado. Llevaba en su mano aquel gorro, al sostenerlo se sentía emocionado, por lo que decidió llevarlo con orgullo, recogió su cabello y se puso el gorro, lo cual dejo sus orejas al descubierto, solo el copete y las patillas salían por debajo del gorro, el gorro le quedaba bastante bien, lo cual hizo que recordara cuando el árbol dijo que el héroe se parecía a él.

Era tarde así que se apresuró a llegar a la posada, los invitados ya tenían tiempo esperándolo, entre ellos Tanel y su familia, algunas personas de la posada, Dante y otros compañeros del castillo, Joseph el herrero también y Yulia la cual se había ofrecido para preparar la cena. Algunos preguntaron sobre el gorro que portaba a los que les respondía que era un regalo mientras otros tantos bromeaban sobre él. La comida y la bebida abundo esa noche, la convivencia fue alegre, una fiesta para recordar.

Dos días después de aquella fiesta Link se vio con Kissara para llevarla a la herrería de Joseph, por fortuna encontraron una espada en forma de sable, la cual dejo satisfecha a la joven, y al ser un producto que no había vendido en años le dio un descuento al chico. Luego caminaron hasta la salida este de la ciudad, ella no podía quedarse en ese lugar ya que podrían capturarla.

-Sera como acordamos, espadachín- dijo Kissara al tiempo que bajaba el gorro de la capucha para mostrar su rostro.

-No soy un maestro con la espada, puedes decirme Link- dijo el joven poniendo una sonrisa para animar el momento.

-Entonces dime Kissa y yo te diré Link-.

-¿Por qué Kissa?- preguntó el joven.

-Se oye mejor- poniendo una pequeña sonrisa en su mejilla.

-… Esfuérzate en ser la mejor, Kissa-.

-Lo hare y algún día te lo demostrare, adiós Link- se despidió la chica.

-Hasta pronto Kissa-.

La joven Gerudo se alejó. Mientras caminaba pensaba que, aunque era en contra de los principios de su raza, no era tan malo el aceptar la ayuda del joven guardia, el cual le dio motivos para continuar su vida.