-Vos… ¿Creéis posible el amor entre dos mujeres?
-¿Cómo?
-Como habéis oído ¿Creéis posible el amor entre dos mujeres?
Hayate permaneció en silencio unos segundos, la tensión en el ambiente era visible.
-¿Pero qué tipo de pregunta es esa? Por supuesto que es posible, pensaba que éramos amigas la verdad, yo al menos siempre os he querido como a una hermana y…
-¡Hayate! –Nanoha la interrumpió antes de que ésta se fuera por las ramas– Por supuesto que somos amigas, yo os hablo de algo completamente distinto –La otra mujer se relajó un poco, solo un poco, no entendía el porqué de la conversación y eso era algo a lo que no estaba acostumbrada –No me refiero a la amistad, ni tampoco al cariño que una madre pueda sentir por su hija, o por su hermana… Te hablo de AMOR, ese que un hombre y una mujer comparten en la intimidad. Un amor lleno de calor, ternura, pasión… ¿es posible ese tipo de amor entre dos mujeres?
La condesa estaba literalmente sin palabras. Jamás había pasado por su mente una pregunta como aquella y menos aun se habría imaginado que su amiga pudiera venir con ese tipo de cuestiones.
-¿Por qué…
-Nada de preguntas, lo prometisteis.
La castaña permanecía en su asiento sin saber qué pensar. Su reacción natural hubiera sido hacer una broma para relajar el ambiente y de paso a la pelirroja, sin embargo, el semblante serio de su amiga dejaba claro que no iba a consentirle ni un pequeño chiste. Suspiró resignada y se acomodó, si tenía que darle una respuesta sincera primero debía meditarla y más en un asunto como aquel "¿Dos mujeres… enamoradas?".
Los minutos pasaban pero el rostro de Nanoha seguía igual de tenso, la paciencia no era una de sus virtudes, pero con los años había aprendido a cultivarla. Esperaba una respuesta y no abandonaría aquellos aposentos hasta obtenerla. La condesa por su parte parecía perdida en su propio mundo hasta que, por fin, se decidió a hablar.
-Sinceramente amiga, no lo sé.
La decepción eras más que patente en su compañera.
-Quiero decir, las mujeres no pueden unirse entre ellas en santo matrimonio, tampoco existe un ejemplo conocido de tal unión fuera de la iglesia y los hijos… dos féminas no se complementan físicamente. La respuesta más clara y sencilla a tu pregunta es no, dos mujeres no están destinadas a estar juntas. –A medida que la castaña hablaba el rostro de Nanoha se volvía más sombrío – Sin embargo, ¿Quién puede controlar los deseos del corazón? –Ambas se observaron –Ya os he relatado mi infancia en Francia ¿cierto?
-Así es, os alojasteis unos años con vuestra tía en Burdeos.
-¿Y os dije también que fueron los mejores de toda mi vida? –Hayate dejó vagar su mirada por la habitación recordando tiempos mejores –Yo era solo una niña, pero aquellos años permanecen aun intactos en mi memoria.
En la habitación solo podía oírse el crepitar del fuego que, aunque débil, se imponía al silencio sepulcral en el que ambas permanecían. Cuando pensó que su anfitriona había dada por finalizada la conversación, ésta volvió a hablar.
-Me encantaba Francia, su gente, su lenguaje y no era capaz de imaginar un lugar más bello. A los pocos meses de estar allí, Escocia ya se había convertido en un lugar extraño, casi ajeno a mi persona, y la casa de mi tía en Burdeos en mi nuevo hogar. La vida fuera de ella me parecía triste, monótona y sin sentido. Lo amaba todo de aquel lugar y, sobre todas las cosas, adoraba con locura a mi prima. Ella era la persona que más admiraba en el mundo, de hecho, era todo mi mundo –Una sonrisa asomó a sus labios –Todas las doncellas la envidiaban y era fácil entender por qué. Con su larga cabellera dorada, su piel suave y sonrosada, sus ojos como… era, sencillamente, bellísima. No había nadie como ella. Aunque pocos sabía que también era una chica inteligente, increíblemente culta para su edad y… con ingenio q rozaba lo maléfico jajaja. Cuando nos pillaban haciendo alguna travesura era ella quién se llevaba la peor parte, pues mi tía conocía sobradamente a su hija y sabía quién era "la mente criminal" de la familia. Éramos inseparables. Un día, jugando a princesas y caballeros, mi prima debía "rescatarme" del temible monstruo que me mantenía prisionera. En este punto debo añadir que el pobre Duprey era obligado a participar en nuestros juegos, el perro de mi tía era cualquier cosa menos temible y siempre nos permitía disfrazarlo de cualquier cosa. En fin, cuando finalmente consiguió rescatarme del malvado Duprey, mi prima me besó. Apenas duró un momento, solo fue un ligero roce en mis labios. Cuando se separó de mí pude ver su rostro sonrojado y su mirada inquieta, anhelante, como si esperase algo de mí. Yo sinceramente no sabía que hacer, me extrañó un poco al principio pues era la primera vez que me besaban, pero luego pensé que debía ser normal para una doncella besar a su caballero y más después de ser rescatada… o eso es lo que cuentan en los finales de las grandes historias. Así que me acerqué a ella y volví a besarla. No quería parecer menos madura a sus ojos, si ella se tomaba en serio su papel de salvador yo no podía ser menos. Tras aquel día, los besos se volvieron algo normal en nuestros juegos y, más tarde, en nuestra vida diaria. Nunca entendí muy bien porqué debíamos hacerlo "a escondidas" ni porqué mi prima se ponía tan nerviosa cada vez que nuestros labios se encontraban, pero yo era solo una niña y nunca le di mucha importancia. Finalmente, el día que cumplí 11 años recibí la peor noticia de mi corta vida, debía volver presta a Escocia. Mi padre había entablado conversaciones con el conde William para conseguir un matrimonio provechoso y era menester volver a casa para formalizar mi compromiso. Creí que ese sería el último día de mi vida. Lloré noches, semanas enteras, pero mi futuro había sido decidido y yo no podía hacer nada para impedirlo. Antes de subir al carruaje que me llevaría de vuelta a casa me giré y vi el rostro de mi prima por última vez… una parte de mi corazón se quebró para permanecer por siempre con ella.
Hayate acabó su historia igual que la había empezado, en un susurro. De nuevo, el sonido de las llamas consumiendo la poca madera que aún quedaba en la chimenea era lo único audible en la habitación.
-Habéis… vuelto a ver a vuestra prima?
-No, nuestros caminos jamás volvieron a cruzarse.
-Pero, al menos, mantendréis algún tipo de correspondencia ¿No? Quiero decir, erais íntimas, me inclino a pensar que seguís en contacto. –Ante la mirada triste y el gesto negativo de su amiga quiso añadir algo que la reconfortara –Supongo que vuestra prima estará tan ocupada como vos: marido, niños, sirvientes… por no mencionar esta interminable guerra. Ha sido una tarea imposible enviar un mensaje en los últimos años, por inocente que éste sea.
-Tenéis razón, enviar una misiva en los tiempos que corren es muy difícil, por no decir también que carísimo. Sin embargo esa no es la razón de nuestro distanciamiento. El día de mi boda, mi tía me informó llena de gozo que mi prima había decidido tomar los votos. Poco después de mi partida, Carim entró en un convento.
-O-
Nanoha no paraba de dar vueltas en su habitación. La semana había sido muy dura para ella, desde su primer baño con Fate en el lago no sabía qué pensar ni como tratarla. Había intentado no variar mucho su comportamiento hacia ella, debía meditar y tomar una decisión sin presiones. No quería hacer daño a Fate por su falta de temple. Y ahora que había hablado con Hayate se encontraba más preparada para tomar una decisión.
Flas Back
-No imaginaba que fuerais tan vergonzosa. –Nanoha notó como la rubia se tensaba, ¿sería cristiano divertirse tanto a expensas de otra persona? Sospechaba que no, pero le resultaba imposible resistirse -Está bien, es bueno que una sea lo suficientemente tímida por las dos, pues yo no pienso serlo.
Suerte que en ese momento Fate estaba de espaldas, porque apenas podía retener la risa y no quería que se enfadara con ella al saberse víctima de un nuevo chiste. Pero qué podía decir en su defensa, la chica era adorable cuando se avergonzaba. Cada vez que se acercaba un poco a ella o le gastaba alguna broma algo subida de tono, los rojos más vivos asomaban a sus mejillas. Jamás había conocido a nadie tan recatada.
Se metió despacio en el agua sin perderla de vista, contemplando los estragos que su nueva broma habían provocado. Fate apenas podía quitarse la ropa de los nervios y ella tuvo que sumergirse en el agua para que su risotada se hundiera en el lago. Pasó una eternidad hasta que la rubia llegó a su altura e incluso después del tiempo transcurrido, seguía sin mirarla directamente a los ojos. Sí, hacerle eso alguien tan tímida podría clasificarse de crueldad, pero por mucho que lo intentase no conseguía sentirse culpable. Había descubierto su nueva afición.
-Um… Nanoha ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Por supuesto, preguntad lo que deseéis –"Es lo menos que puedo hacer por vos tras otorgarme tanta diversión" aunque esto último no lo dijo en voz alta.
-El padre de Vivio… ¿está en la guerra?
La pregunta le cogió por sorpresa, aunque pensándolo bien era algo normal, lo extraño era el "pacto" de silencio que ambas mantenía con respecto a sus propias vidas. Cuando Fate apareció por primera vez en el castillo eran miles las preguntas que la embargaban "¿Quién es esta chica? ¿Cómo ha llegado aquí?" pero se contuvo debido a las graves lesiones que ésta sufría. Además, habiendo perdido la memoria pocas eran las respuestas que podría darle. Sus días juntas pasaban y se dio cuenta de lo bien que se encontraba en su compañía. La joven nunca pronunció cuestión alguna en cuanto a su posición u origen, algo realmente raro ya que es lo primero que las personas en una sociedad civilizada aclaran, su jerarquía. Por otra parte, la rubia siempre la escuchaba y cuando no estaba de acuerdo con algo que hubiera dicho se lo decía directamente, sin tapujos ni rodeos, algo bastante inusual para ella. Y así, inevitablemente, se había dejado llevar por la comodidad que producía olvidar su posición y, de paso, todas las incógnitas que envolvían a Fate.
Tardaba tanto en responder que la rubia pensó que había metido la pata.
.-Yo… lo siento, no quería incomodarte. No tienes que responder si no quieres.
-No, perdonadme vos. Es una pregunta de lo más normal. –Agitó el agua con sus manos antes de contestar –Mi marido está muerto.
-¡Oh vaya! No debí hablar de algo tan doloroso, yo…
La rubia estaba tan nerviosa que las palabras se atoraban en su garganta, no sabía a donde mirar y estaba roja como un tomate. Nanoha rompió en carcajadas para desconcierto de la segunda.
-Tranquilizaos por favor, hace mucho que Marcus, mi marido, falleció.
-Ufff que alivio, bueno que alivio no… quiero decir… di por hecho que habría sido herido en alguna batalla o algo.
-Nyaha ha ha… No, no fue así.
-Supongo que tú y Vivio lo echaréis mucho de menos, un padre es algo irremplazable.
-Tenéis razón, un padre es irremplazable, sin embargo Marcus y yo no compartimos tanto tiempo juntos como para que hoy eche en falta su presencia.
La joven no iba a hacerle ninguna pregunta, lo sabía, pero ante su cara interrogante se vio en la obligación de explicar sus palabras. Respiró hondo y se sumergió en el agua antes de empezar, hacía tiempo que no contaba su historia a nadie.
-Mis padres eran personas humildes, simples pasteleros, vasallos de Lord Reay´s. Esa es la razón de que sepa como fabricar jabón, remendar mis ropas, arreglar el pelo de Vivio… me crie entre fogones y recetas, ajena a cualquier tipo de lujo –Nanoha miraba a Fate para ver algún cambio en el rostro de ésta, pero solo encontraba los ojos atentos y comprensivos de siempre. –Un día, mientras mi padre preparaba la masa para el pan, Lord Reay´s apareció para hacerle una petición especial, desposar a su hija.
-¿Insinúas que…?
-Mi difunto marido era Lord Marcus de Reay´s.
-Entonces, eso significa que todo el condado de Macrays es tuyo. –En la facultad había estudiado los grandes clanes escoces y sabía perfectamente no sólo el nombre de los clanes, sino también su poder e influencia a lo largo de la historia.
-Así es.
-Pero cuando nos conocimos dijiste que te llamabas Nanoha deCrondwell.
La joven madre estaba sorprendida, Fate no solo recordaba los clanes escoceses y su jerarquía, sino que también podía rememorar detalles de su primera conversación. Además, ésta no era la primera vez que la rubia hacía gala de su memoria. Empezaba a sospechar que su "lesión" no era tan grave.
-Utilicé el apellido de mis padres, vos podíais ser una espía ¿recordáis? Además no sé por qué os ofendéis tanto, yo apenas sé nada de vos.
Se tensó al instante, todavía podía seguir utilizando su escusa del golpe en la cabeza pero quién sabía durante cuanto tiempo podría seguir apoyándose en su falta de memoria.
-Lo siento, he hablado de un algo sensible, ni siquiera vos misma sabéis quien sois. Perdonad mi rudeza.
-Tranquila es normal, no tendría que haberme molestado… pero por favor, continúa tu historia.
La pelirroja sonrió. Fate era como un libro abierto y estaba claro que solo quería cambiar de tema… y con urgencia.
-Marcus siempre fue un hombre solitario, no le gustaban las reuniones sociales y mostraba más dedicación a sus libros que a cualquier otro ser vivo de la tierra. Por esa razón, a sus 40 años de edad aún no había contraído matrimonio. Yo sin embargo, era una niña cuya única preocupación consistía en que el pastel de arándanos no se le quemara demasiado Nyaha ha ha. Todo sucedió muy rápido, a los pocos meses nos casamos, después mi hija nació y, cuando Vivio ni siquiera había cumplido un año, Marcus falleció.
-Quieres decir que ¿Obligó a tu padre a concederle tu mano?
-No por Dios, nada más lejos de la realidad.
-Entonces… ¿Le amabas?
-Marcus era un hombre justo y amable, todos sus criados lo amaban. Yo… era una cría pero ya había comprobado los estragos de la pobreza y el hambre. Macrays no fue siempre nuestro hogar. Cuando vi la oportunidad de librar a mi familia de semejante carga y de proporcionar a mis hijos un futuro sin preocupaciones, simplemente la aproveché. Nadie me obligó a casarme. Por otra parte, mi marido era un hombre respetuoso, al parecer nuestra unión tenía como único fin otorgarle descendencia, o eso me confesó a los pocos meses de la boda. Siempre tuvimos una relación cordial y, aunque por poco tiempo, fue un padre afectuoso para Vivio
-No me mal interpretes pero… ¿Por qué vives con Hayate y no en tu propio castillo?
-Pues porque me echaron. Al morir Marcus mi hija heredó tanto su título como sus vienes pero al ser un bebe no podría ejercer sus derechos hasta alcanzar la mayoría de edad. En su lugar, un regente debía hacerse cargo del condado y el conde Douglas, un pariente lejano de mi marido, pensó que yo no era la mejor opción para el puesto.
-Pero no puede echarte, era tu marido, es tu casa. ¿No puedes acudir a la justicia o algo?
-Obviamente no podía echar a mi hija ya que es la legítima heredera, pero sí podía echarme a mí y como comprenderás, no iba a dejar a mi pobre bebe en manos de aquel hombre. En cuanto al rey, está demasiado ocupado con su guerra como para hacer de juez y, teniendo en cuenta mi cuna, la mayoría de los nobles apoyan a Douglas. Él sostiene que solo está "cuidando" adecuadamente los bienes de Vivio hasta que ésta sea lo suficientemente mayor.
-No me lo creo.
-Yo tampoco, pera esa es la razón de que ambas vivamos en Dunnotar. Hayate fue una de las pocas nobles que me ofrecieron su amistad y no dudó en brindarme su casa para que nos hospedáramos con ella.
-Lo siento, de corazón, habéis sufrido mucho yo… no puedo decir que comprendo lo que sientes porque sería estúpido, pero puedes contar conmigo para lo que quieras Nanoha.
-Gracias Fate, eres muy dulce. –Sus mejillas se sonrojaron con el cumplido -¿Tenéis alguna otra pregunta más que hacerme, mi señora? –La mirada pícara de la pelirroja volvió a florecer.
-Solo una más ¿Cómo me encontrasteis?
-De acuerdo, pero con una condición, yo os contestaré esa pregunta si vos me contéis como pudisteis atravesar sola todas las defensas del castillo sin ser descubierta.
-Yo… mi memoria… no recuerdo nada de lo que pasó, ya sabes, el golpe.
-Entonces me temo que no tendréis vuestra respuesta.
-¡Eso no es justo!
-Bueno, ya recordáis muchas cosas, como que mi marido era el señor de Macrays, parece que vuestras heridas sanan, quizás pronto recuperéis toda vuestra memoria.
De pronto Fate se sintió atrapada, Nanoha empezaba a dudar de ella y con razón. Se encontraba tan a gusto con ella que olvida su "estado" y simplemente se comportaba de forma natural. Sabía que debía estar más alerta para no cometer semejantes errores, no quería ni imaginar que pasaría con ella si abandonaba Dunnottar, pero se sentía segura con la sola presencia de la pelirroja y cómoda que menos le apetecía era fingir torpeza o estupidez. Quería hablar con ella sin tapujos y, por qué no, a veces también había querido impresionarla con sus conocimientos. Se reprimió mentalmente, ese no era el momento de pensar en tonterías, debía de andar con pies de plomo.
-Tienes razón, poco a poco recuerdo algunas cosas, aunque todavía me duele la cabeza cuando intento profundizar en mi memoria.
-Debéis tomarlo con calma, los recuerdos vendrán de forma natural, no os preocupéis. Sin embargo, dejemos para nosotras este pequeño secretito ¿De acuerdo?-La rubia la miró con curiosidad –En cuanto Lady Cuattro se entere de que empezáis a recuperar algunas de vuestras memorias querrá presionaros. Me temo que está desando averiguar quien sois para mandaros de vuelta a casa.
-¿A mí? ¿Por qué? Yo no le he hecho nada.
-Quizás le moleste que seáis tan bella, puede que esté aterrorizada ante la idea de que le robéis a sus futuros maridos nyaha ha ha ha.
El comentario de la pelirroja obtuvo la reacción deseada y Fate se sumergió en el agua de pura vergüenza.
-Decidme ¿Recordáis si alguien os espera en vuestra casa?
-No, nadie me espera.
-Podéis estar en lo cierto, cuando os encontré no portabais ningún anillo de casada pero ¿Cómo estáis tan segura?
-Pues porque no creo en el amor.
-Cómo podéis decir eso ¿Es que no hay caballeros guapos en Florencia?
-Jajaja no es eso, simplemente el amor no es para mí.
-Fate, sois prácticamente un ángel sin alas, hermosa por dentro y por fuera, me niego a pensar que ningún caballero os cortejara.
-Bueno… hubo alguien pero… no funcionó.
-Entonces vuestro problema es que sufrís de desamor ¿me equivoco?
-Sufrí, pero ya no. Aunque creo que ella me robó toda mi capacidad de amar la verdad. –una sonrisa triste se dibujó en su rostro.
-No os preocupéis… el tiempo todo lo cura.
Nanoha no dijo nada más y la conversación murió ahí, pero una palabra se quedaría grabada en su mente "ELLA".
Fin del flash back
AN: No hay nada que pueda decir para justificar el retraso desmedido de este cap, espero que un "lo siento" pueda ayudar en algo.
Me temo que la historia no fluye en mi cabeza como al principio y cuando me siento a escribir pocas palabras salen. Aun así, prometo terminar la historia, soy demasiado cabezota para dejar algo a medias jajaja.
Y muchas gracias a aquellos que todavía siguen leyendo este fic, sobretodo a la persona que me dio el toquecillo para que espabilara, espero que este capítulo os haya gustado ^^ y ya sabéis, comentarios, críticas, notas amenazadoras… son siempre bien recibidas ;P
