CAPITULO V: Encuentros y Travesuras en Telmar
-Espero, mi lady, que los aposentos que hemos dispuesto para usted, sean de su agrado…- comento Lord Glozelle escoltando por los pasillos del castillo a Lucy.
-Cualquier aposento es mejor que los calabozos…- comento Peter a tan solo algunos pasos de ellos dos, y mirando algo preocupado al hombre que pretendía cortejar a su hermana.
-Muy cierto Lord Peter, pido mis más sinceras disculpas por el malentendido de mis hombres, espero que eso no perjudique nuestra relación de aquí en adelante…- aseguro el hombre aun sin apartar la vista de la pequeña de los Pevensie.
-"Y no lo hará mientras mantengas tus sucias manos apartadas de mi hermana"- pensó el magnífico. –Estoy seguro que pondremos todo de nuestra parte para que eso no pase mi Lord…
-Me satisface enormemente escuchar sus palabras…- se detuvieron frente a una enorme puerta doble de la más fina madera de cerezo. –bueno, estos serán sus aposentos mi lady…- sonrio abriendo las puertas del lugar y dejando a la joven entrar a la inmensa habitación bañada por los rayos bermellón del atardecer.
-Es… es bellísima…- sonrio ella entrando y tocando las suaves sedas que recubrían los doseles de la cama de 2 ½ plazas.
-Las doncellas se han tomado muy a pecho mis órdenes señorita Lucy…- comento una voz uniéndose a la de los otros tres hombres. –obviamente, la reina también escogió algunas de las telas para decorar el lugar, en esos asuntos de decorar no soy muy bueno…- sonrio. - espero que pueda sentirse en su casa… - el hombre entro en la habitación y se acerco hasta Lucy tomando su mano y dejando un casto beso sobre esta. –mis disculpas por mis faltas de modales y las de mis hombres, Miraz I, gran Soberano de Telmar, dueño y señor de esta fortaleza…
-Lord…- saludo ella haciendo una reverencia. –espero que no incordiemos mis hermanos y yo…
-Para nada mi Lady…- sonrio con galantería. – Sea bienvenida nuevamente a mi humilde morada, ahora en breve mandare a usted algunas doncellas, espero que nos pueda acompañar al banquete que daremos en sus honores…- hablo, esta vez, mirando también a Peter y a Edmond.
-Sera un placer Lord Miraz…- aseguro por los tres Peter.
-¡Ah! Lo olvidaba, mil disculpa lores, si me acompañan les mostraremos sus aposentos, Lord Glozelle informe a su alteza y a sus doncellas sobre el paradero de Lady Lucy…
-Como ordene mi señor…- el hombre hizo una reverencia y abandono el lugar, para la tranquilidad de los dos hermanos.
-Por aquí señores…. Nuevamente un placer lady…- aseguro Miraz haciendo una reverencia y abandonando el lugar junto con Peter y Edmond.
-Los tres ya están instalados en sus aposentos y se está preparando un banquete para ellos… no entiendo que busca con esto….- gruño Lord Glozelle tomando un trago de su bebida.
-Creo que somos dos amigo…- suspiro Sopespian. –ha estado muy extraño, todo desde la llegada de esos encapuchados y ese enano…
-Creía que estaba extintos…
-Todos lo creen así, todos creen que no hay ningún narniano rodeando esta fortaleza pero dudo mucho que no tarden en armarse para atacar… aunque, como siempre, trataran de hacerlo de la manera más noble… estúpidos… eso son, tal cual nuestro querido rey…- el viejo alzo la copa y la choco con la de su compañero. –yo no quiero ver caer Telmar…
-Que tiene en mente su señoría… que tiene en mente…
-Espero que todo esté siendo de su agrado Lord Peter…- sonrio Miraz mientras terminaban de cenar junto con varios de los nobles y de los tres hermanos.
-En verdad agradecemos su hospitalidad Lord Miraz…- aseguro Peter por los tres.
-No tienen nada que agradecer jóvenes…- intervino Lord Sopespian. –aunque todos nos preguntamos que hacen jóvenes como ustedes perdidos por el bosque…
-Nos hemos perdido… nos separamos de nuestros amigos para cazar algo que comer y nos perdimos…- mintió con maestría Edmond.
-Entonces no deducimos mal…- sonrio el Lord mirando a su colega. – Con Lord Glozelle pensamos que tal vez fueran sigaros…- los tres hermanos asistieron.
-No lo han hecho señor…- concordó Peter. –y espero que en verdad no molesten nuestras presencia, mañana al alba mismo nos marcharemos a buscar a nuestro grupo…
-Ya deben de estar preocupados…- ayudo Lucy.
-¿Tan pronto? Por favor, quédense un día más…- insistió Miraz. –Mañana habrá estupendas celebraciones en el mercado y creo que no querrán perdérselas…
-En verdad nos gustaría participar Lord, pero me temo que como ha bien dicho mi hermana, debemos volver cuanto antes, nuestro padre se pone muy gruñón cuando nos ausentamos demasiado…
-Me imagino… cuidara mucho a su bella hija…- la valiente se sonrojo. –disculpe mi impertinencia my lady pero temo que mi boca solo escupe verdades…
-Gracias…- sonrio ella.
-Por favor…- Miraz hizo una señal a sus sirvientes y todos comenzaron a recoger todos los platos y los restos. –bueno, espero que no estén cansados como para hacer un recorrido por mi reino…
-Seria una magnífica idea…- sonrio la reina mirando a Lucy. –espero mi lady que acepte, muy pocas veces disfruto de compañía femenina aparte de mis doncellas…
-Sera un placer señora…- aseguro Lucy antes de mirar a sus hermanos. –si ellos pueden acompañarnos también…
-De eso no tenga duda señorita, sus hermanos y mi marido nos escoltaran, dos mujeres no pueden andar solas por ahí, ¿verdad marido?
-Seria un pecado declinar tan perfecto plan…- miro a los dos Pevensie. –Espero caballeros que no les moleste aceptar un desafío de este viejo rey…- los dos jóvenes asistieron solemnes y juntos acompañaron al rey y a la reina hasta la caballeriza, tratando de encontrar a algún narniano en el camino…
Un suspiro escapo de los labios de aquel hombre mientras su vista paseaba por las inmensidades del bosque.
-¿Qué pasa muchacho?- pregunto una voz a sus espaldas sobresaltándolo.
-Nada señor…- se apresuro a decir él poniéndose en pie y observando al recién llegado, un hombre.
-¿Nada? ¿Eso es una respuesta para un futuro rey?- exigió saber el hombre demostrando su poderío y su magnificencia en el tono de su voz.
-Yo… yo… lo lamento señor…
-Caspian, Caspian…- sonrio él mientras le desordenaba el cabello al más joven.
-¿Nos conocemos señor?- cuestiono este mirando al recién llegado algo descolocado y desconfiado, con su mano sobre su espada, listo y dispuesto a desenvainarla si la situación lo ameritada.
-Yo a ti si… pero dudo que me recuerdes… hace años nos vimos cuando pequeño eras aun pero creo que tu madre muy clara fue al contarte mi proceder…
-¿Mi madre? ¿Usted la conocía?- un extraño temor se instauro en el joven telmarino mientras su mano se fijaba en la empuñadura de su arma.
-Tranquilo muchacho, estoy desarmado…- se mostro dejando a la vista el hecho que era cierto, no llevaba arma alguna con él, no a simple vista.
-¿Quién es?- exigió saber aun desconfiando.
-Quien soy… soy quien quieras que sea Caspian, si necesitas un mentor, yo lo seré, si necesitas un padre, lo seré sin problema… un amigo, un confidente, un confesor… un abogado, lo que necesites yo seré…
-Yo no necesito nada de eso… yo ya tengo todo eso…
-Pero lo has perdido si no me equivoco…
-Eso no es asunto de su incumbencia…- gruño el joven desenvainando por fin el filo de su arma y alzándola contra el cuello del extraño quien respondió igual, sacando de quien sabe donde una espada igual, idéntica, y repitiendo sus mismos movimientos, como si fuera un espejo. -¡¿Quién eres?- exigió saber.
-Soy tu ancestro y tu mi heredero Astro rey…- aquellas palabras fueron como un interruptor en las memorias del joven.
Flash Back
-Hoy Sol y Luna, como sus herederos, esperan esos escasos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan, para poder con libertada amarse…- termino la mujer observando a su hijo, el futuro rey de Terramar, Caspian X.
-¿Crees que llegara ese día en que el eclipse les dé su momento…?- cuestiono el joven con sus ojos marrones puestos en la Diosa que se alzaba sobre el manto celeste.
-Hace mucho tiempo, cuando vivían los cuatro reyes de antaño…- empezó la mujer moviéndose hasta quedar a su lado, apoyados sobre el barandal del balcón. –Peter, El Magnifico, Susan, La Benévola, Edmond, El justo, y Lucy, La Valiente, según contaban las dríades…
-¿Dríades?- interrumpió el joven algo extrañado.
-Los espíritus del bosque, bellas doncellas que prosperan en el interior de los antiguos arboles… - el príncipe asistió agradecido de que alguien le quisiera responder su dudas, ahora que su padre había abandonado el castillo por uno de sus viajes. –Aun te queda mucho por saber hijo… no temas ni te mortifiques…- sonrió su madre con conocimiento. –Aslan quiera que para cuando debas tomar su lugar, estés listo para hacerlo… mi pequeño….- suspiro abrazándolo con cariño. –Algún día veras el acto de amor entre El Rey y La Diosa, solo trata de no enceguecerte ante la magnificencia de su brillo, ni sucumbir ante la fuerza de su pasión… muchos locos se han vuelto después de presenciarlo, envidiando su poder y su brillo, pero tú no debes ni puedes caer, El Rey te ha señalado como su heredero e igual, para que el amor en tierra encuentres junto a La Diosa en una noche como aquella…
Fin The Flash Back
Su espada se deslizo de sus manos y cayó al frío pasto con un golpe sordo a la vez que su cuerpo lo seguía contra el suelo.
-Es hora de comenzar Caspian… tu deber está escrito y ella te espera donde tus pesadillas te ciegan…
La noche los encontró a los tres jóvenes Pevensie reunidos en la habitación de Lucy, como antaño los encontró en la habitación que esta compartía con su otra hermana en la casa del profesor.
-Parece que todo está bien…- comento Peter mientras contemplaba la ciudad a oscuras donde solo quedaban despiertos ellos y los guardias que protegían la fortaleza, vigías y soldados, arqueros y espadachines dispuestos en lugares estratégicos para salvaguardar a su rey y a sus familias. –Narnia tiene su rey…
-¿Narnia?- cuestiono incrédula Lucy desde la cama mirándolo asombrada. –Peter esto no es Narnia… NO LO ES…
-¿Y que es entonces?- interrogo el magnífico algo irritado, bastante tenía que soportar con las burlas de Miraz, Sopespian y Glozelle como para que su hermanita lo trate de ignorante.
-Narnia estaba habitada por animales parlantes, bestias mitológicas, dríades y árboles… no había humanos…- informo Edmond poniéndose en defensa de la menor. –Ha pasado mucho tiempo Pete al parecer y Lucy tiene razón, esto no es Narnia, no es nuestro mundo…- un suspiro abatido escapo de los labios del mayor.
-Lo sé, lo sé… siento mi humor, pero me irrita la actitud que tienen con nosotros… ¿Es que aquí nadie nos recuerda?- gruño ofuscado.
-Al parecer no…- musito la chica mientras caminaba hasta colocarse junto a él. –pero creo que aquí no vamos a encontrar mucho mas, hay salir, y buscar en los bosques… tratar de ver donde están todos… encontrar a Aslan…
-Lucy tiene razón, hay que buscar la forma de salir de aquí…- el mayor asistió.
-Lo mejor va a ser que salgamos esta noche… ¿Qué dices Edmond?- este se dirigió a donde estaban sus otros dos hermanos y observo los rededores del castillos y asomo por la puerta de entrada.
-El pasillo esta libre, pero dudo que no haya algún guardia cerca… las torres tienen vigías y los muros arqueros… esta medio complicado…
-Complicado no significa imposible… tenemos el arco de Susan, Peter tiene su espada al igual que tu, y el cordial y la daga aun las conservo…- Peter pareció meditar las posibilidades.
-Creo que debemos esperar a que la noche avance un poco mas…- los tres asistieron en acuerdo pero se quedaron preparados y dispuestos a salir cuando fuera necesario, conocían suficientemente la ciudad como para saber que la mejor forma de salir era por la puerta del frente, pero no podían evitar un enfrentamiento…
Todos los Narnianos supervivientes del exterminio Telmarino se encontraban presente en las ruinas de lo que parecía ser un viejo anfiteatro y en el centro de este se encontraba Caspian junto con el extraño y el señor Tejón.
-¿Por qué traes al enemigo Tejón?- se quejo uno de los lirones que se encontraba en las gradas siendo apoyado por las demás criaturas y bestias.
-Ahí amigos míos se equivocan…- aseguro el extraño tomando la delantera antes que el tejón pudiera decir algo. –nosotros somos como ustedes, el enemigo de nuestra nación, aquella que nos dio la vida y que ahora nos da la espalda…- el silencio pronto se instauro en todo el lugar mientras la expectación comenzaba a flotar sobre todos ellos.
-¿Y como sabemos que no nos traicionaran?- quiso saber otro de los Narniano, un inmenso minotauro.
-El fue que hizo sonar el cuerno…- intercedió por el joven Tejón. Un murmullo se hizo presente en todos los miembros de aquella reunión. –y saben cuál es la leyenda: "Solo aquel…
-…de alma pura y buenas intenciones…
-…lograra hallar el cuerno y hacerlo sonar… llamando a los reyes de antaño de regreso a nuestras tierras…"- termino el extraño. – ¿Lo ven? No hay nada que temer… por mi parte, voy desarmado y solo sigo las ordenes de Lord Caspian…- todos los presentes se miraron entre sí, algo recelosos aun.
-¿Y que planean?- quiso saber uno de los ratones allí presentes.
-Atacar en dos noches Telmar…
El Astro rey nuevamente se alzo, majestuoso y omnipotente en lo alto del cielo, y sus rayos pronto acariciaron con suavidad el rostro de la durmiente Lucy, logrando que abriera de a poco sus orbes verdes para comenzar un nuevo día.
Un suspiro escapo de sus labios mientras rememoraba al visitante que en sueños había visto, y una sonrisa traviesa y enamorada se poso en sus labios. "¿Quién eres?" se pregunto recordado aquellos ojos cafés y aquel cabello negro como la boca de un lobo…
Otro suspiro, este aun mas enamorado que el anterior, fue lo único que escapo de sus labios antes que decidiera levantarse y ponerse en movimiento. Sus pies la llevaron hasta el inmenso guardarropa que el rey Miraz y su esposa se habían encargado en llenar y de entre todos los vestidos escogió uno de color verde con detalles dorados, una hermosa obra de arte, si le pedían su opinión. Sonrio y lo saco de su lugar para pararse frente al espejo y contemplarse con él, satisfecha se lo puso y se dedico a arreglarse su cabellos antes de decidir salir al encuentro con sus hermanos.
La pequeña de los Pevensie, como un suspiro, paso por los pasillos de la fortaleza y se dirigió hasta la habitación donde descansaban sus hermanos, para entrar sin preguntar ni tocar, sobresaltando a estos ante la intrusión.
-¡Lucy!- se quejo Edmond cubriéndose con fingido pudor con una sabana.
-No tienes nada que no haya visto…- se quejo ella provocando que su hermano mayor alzara una ceja con asombro.
-¿Ah sí?- cuestiono este mirándola con preocupación. -¿Quién eres y que has hecho con nuestra hermana pequeña?- bromeo ganándose un almohadón de parte de la valiente.
-Ya no soy una niña Peter, y en la escuela saben explicar muy bien esos "asuntillos"- los tres Pevensie prorrumpieron en carcajadas. –en fin…- suspiro ella una vez que el ataque culmino, dejándose caer en la cama de Peter, con cuidado de no arrugar su vestido. – ¿les falta mucho?
-En absoluto…- confirmo Edmond terminando de calzarse sus botas mientras Peter terminaba de ajustar la espada de Aslan en su cinto. –más tarde nos reuniremos, si se nos permite, para terminar de planear todo, esta misma noche debemos marcharnos de aquí…
-Ahí están…- aseguro Caspian señalando los carros cargados con el armamento y las herramientas de construcción de los obreros y de los guerreros que se encontraban en aquel lado de la rivera, construyendo un dichoso puente para cruzar el rio. –Deben ser suficiente como para tres o cuatro regimientos… ¿crees que alcancen?- le cuestiono a Nikabrik.
-Serán suficiente, y si es necesario crearemos mas…- todos los que estaban asistieron en concordancia y esperaron pacientes a que los guardias se retiraran y pudiesen hacerse con el motín…
El día siguió su curso y pronto, los planes de los tres Pevensie estuvieron hechos para llevarse a cabo aquella misma noche, cuando el reloj marcara el nuevo día.
-Ya están todos listos y preparados para la campaña señor…- aseguro el extraño a Caspian, encontrándolo en el claro.
-Buenas noticias entonces…- suspiro el aludido mientras terminaba de limpiar su espada.
-Lo noto ciertamente desolado mi señor… ¿algo en lo que le pueda ser útil?
-Nada señor… no hay nada que puede hacer…- sonrio con algo de mejor humor. –los sueños son asuntos ajenos a nuestro entendimiento…
-Una verdad muy cierta, pero muchas veces, los sueños solo se encargan de marcar nuestros anhelos más profundos… un amor que escapa de su vida, de su cuerpo, pero que tiene prisionera a su alma y corazón puede ser la única respuesta que pueda encontrarle…
-Esas palabras son simples cuentos de niños mi lord, cada uno es artífice de su propio destino…
-Me temo Caspian, que eso no es algo que te toque a ti…
-¿Y que puedes saber tú de mí?- increpo el joven levantándose y colocándose a su altura, pudiendo notar a la perfección varios rasgos que lograron amedrentar al telmarino. –No… no puede ser…
-¿Qué no puede ser Caspian?- inquirió el extraño. -¿Qué es lo que no quieres que sea?
Un grupo de sombras prontamente se paro, armadas en la oscuridad de la fortaleza, mientras otras la sobrevolaban para posicionarse en las torres de los vigías, eliminando al enemigo. Pronto, estas se movieron permitiendo la entrada de sus aliados a la fortaleza, liberando el patio principal de guardias, todo en perfecto silencio, como si en verdad solo fueran simples fantasmas.
Entre todas las figuras, Caspian se destaco y pronto se dirigió a la torre donde su maestro descansaba seguido del extraño, pero solo se encontraron con la habitación vacía y revuelta.
-Parece ser que no fue distinto al nuestro su destino….- suspiro el extraño mientras ambos cruzaban el marco de la ventana y entraban en el lugar. -¿A dónde lo habrán podido mandar?- se pregunto mientras contemplaba todo el lugar y recolectaba todo aquello que les pudiera resultar útil en un futuro.
-En los calabozos…- respondió Caspian mientras captaba la señal de los demás guerreros. –todo al parecer está en orden… no había muchos guardias rodeando la fortaleza…
-Deben estar todos repartidos por aquí dentro… ¿los vigías?
-Reducidos y maniatados…- contesto una voz aguda desde la puerta de entrada.
-Buen trabajo Reep…
-Como siempre, pero no hay tiempo que perder… encontramos a un gran número de guardias reducidos en la sala oeste, tienen heridas de espadas pero no son de nuestros hombres...
-Al parecer no somos los únicos….
-¡Vamos Lucy!- se quejo Peter mientras empujaba a su hermana por el pasillo deshabitado y los tres corrían escaleras abajo.
-Pete, tengo un mal presentimiento…- susurro la menor mientras corría junto con sus hermanos.
-Ahora no Lu…- pidió Edmond. –solo necesitamos buenas vibras…
-No es mi culpa que mis visiones se estén cumpliendo…- gruño ella mientras seguía a los otros y se detenían en uno de los pasillos que unía el ala este con el ala central a causa de unas voces extrañas. Peter les hizo señas y los tres, preparados se deslizaron por el pasillo chocando con un grupo bastante llamativo que no tardo en alzar sus espadas.
La espada de Peter choco contra la de, quien parecía ser, el líder del grupo, al tiempo que la espada del otro hombre, chocaba contra la de Edmond y Lucy tensaba una flecha en su arco…
Un simple movimiento… una brisa traviesa que se coló de quien sabe dónde y un par de ojos se encontraron, como antaño…
MIL MIL MIL PERDONES! admito y acepto no tener perdon, pero no se la agarren con mis pequeños xD
creo, no prometo nada, que puedo llegar a subir dos mas de Carpe Diem, otro de Los reyes y la diosa, y el ultimo de Once Upon a Time, y si tengo tiempo el epilogo de esta.
Ahora mismo me pongo en campaña para terminar uno de Carpe diem, empezar el otro, empezar el otro de esta y hacer el ultimo capitulo de Once Upon a Time
No tengo perdon ya lo se, pero se como ganarme su reconocimento, dedicandoselo a todas ustes
muchos beso
felices pascuas por si no nos vemos
y nos vemos cuando me vea!
