Capítulo 7:¡Tan Sólo, Muere!

Malik se despertó. Se sentía incluso más confusa que antes. Las preguntas no cesaban. Miró a su alrededor, en silencio. Debe de ser muy pronto. No miró el reloj francamente, no le importaba. Paseó por la habitación absorta en sus pensamientos. No tenía ni idea de lo que tenía que hacer ahora. Su mente la estaba atacando con preguntas y más preguntas. Suspiró. Eso no le llevaba a ningún sitio, y lo único que le hacia era perder tiempo, del cual, no tenía mucho. Parecía como si hubiese vuelto al principio, perdida y confusa. Gritó mentalmente mientras el sol subía más y más en el cielo.

Un ruido abajo le hizo saber que estaban despiertos ¿Debería hacer como siempre? ¿Actuar como si no pasara nada? Sabía que no colaría. No tenía sentido. Buscó en su bolsillo y de repente recordó a Bakura. La carta. La decisión. ¿Qué decisión¿Qué había hecho? Bakura…se suicidó. Suicidio. ¿Era esa la pregunta?

Sintiendo que había llegado a algún sitio, fue hacia su mesa. Parecía que nadie había tocado aquella habitación desde que se fue. Ni una mota había sido tocada. Fácilmente, alcanzó su cuchillo. Después de mirarlo un momento, un pensamiento le asaltó la mente. Quizá era verdad. Esa era su decisión. Después de todo la mayor decisión para una persona es la vida o la muerte. ¿Podría ser eso?

Un pequeño soplo de alivio escapó de sus labios. Realmente no podía hacerlo. No podía saber por qué, pero no podía. Tendría que aprender a vivir con ello. Ahora el problema eran los demás. Cuanto más fácil hubiera sido si Ishizu y Marik no hubieran abierto la puerta en ese preciso instante.

-O….onee-san.

-Oh, ya veo.- La cara de Ishizu se oscureció mientas empujaba a Marik fuera de la habitación.

-Onee-san necesito conta…

-Malik, yo…yo pensaba que a lo mejor habías vuelto para quedarte con nosotros…pero ahora veo…has cambiado, tanto, tantísimo. Tú…solías ser entusiasta pero ahora todo eso se ha ido. He intentado, hemos intentado traerte de vuelta pero…especialmente después del accidente de Bakura parecías…parecías no estar dispuesto a volver con nosotros así que… si quieres acabar con todo.

Marge cogió el cuchillo de Lisa y se lo puso delante.

-Hazlo.

Malik trató de no empezar a llorar, pero unos pequeños sollozos se le escaparon. "¿Qué he hecho?". Trató de alcanzar a Ishizu para abrazarla pero ésta se aparto.

-No. Si quieres hacerlo, hazlo. Yo no puedo quedarme para verlo. Esto me está haciendo mucho daño.-Ishizu se fue de la habitación.

Despacio, Marik entró en la habitación. Malik miró hacia él, un poco más esperanzada. "El me entenderá ¿no?". Malik abrió su boca para hablar pero vio el fuego en los ojos de Marik.

-¡Mira lo que has hecho! ¡Nos has destrozado! ¡Te odio! ¡Si quieres estar depresivo, ¡estate pero no nos eches la culpa a nosotros!, y si vas a cometer un suicidio ¡hazlo! ¡HAZLO ANTES DE QUE NOS VOLVAMOS TODOS LOCOS¡YA NO ME IMPORTA!¡¿CUÁNTAS VECES LO HAS INTENTADO!¡TRES!¡NUNCA MAS ME PREOCUPARE POR TI!

Malik quedó paralizado.

-Ma…ma…rik

-No, no. Si quieres hacerlo, hazlo. ¡Venga!¡Te reto!¡Venga Mátate!

Marik esperó el acontecimiento en la puerta. Malik agarró fuerte el cuchillo y se levantó. Los ojos de Marik lo seguían. Caminaba alrededor de él, con el cuchillo agarrado fuertemente. El miedo en sus ojos era tan visible que asustó a Malik. Una vez lo cogió su mano le perseguía, Marik dio un paso hacia atrás. Malik suspiró y tiró el cuchillo a la papelera. Marik lo miró preguntándose qué diablos hacía su Hikari. En el momento en el que el cuchillo cayó al fondo de la papelera, Malik cayó hacia atrás perdiendo el conocimiento. Marik rápidamente fue hacia el para intentar cogerla. Lo miró, trató de llevarla hasta la cama, acostándola despacio. Marik cerró los ojos, respiró hondo, y se sintió muy cansado. Sin darse cuenta se recostó en la cama junto a Malik y se durmió.

Más tarde, Marik comenzó a despertarse. Rápidamente se dio cuenta de que estaba en la habitación de Malik. Bart recordó la conversación que habían tenido el día anterior. Mirando a su Hikari pequeño una vez más se preguntó que estaría pasando. ¿Por qué no lo ha hecho? ¿Por qué no se ha suicidado?, se levantó despacio. Fue hacia la puerta. Se dio cuenta de que Malik se había movido un poco. Echó a correr fuera de la habitación.

Malik se despertó escuchando los pasos de Marik bajando las escaleras. Bostezó mientras se sentaba. ¿Qué hora era?, no sabía cuanto tiempo había estado durmiendo pero miró por la ventana y vio que ya era tarde. Se levantó y fue al baño. Mientras se lavaba los dientes, dejó a sus pensamientos correr libremente. Todas las razones que le impidieron hacer lo que el consideraba la única manera. ¿Habría otra manera? ¿Otra forma? Estaba destrozándole la cabeza otra vez. Calmándose a sí mismo se fue al piso de abajo oyendo voces.

-¡H…ha intentado matarme!

-Marik…me has dicho que se había desmallado.

-Está intentado matar a gente, pensaba que solo se quería suicidar pero noooo, quiera matar a otra gente, creo que no le debería estar permitido vivir.

-Es tu Hikari, al fin y al cabo…oh Marik ¿Qué vamos a hacer?

Caminando hacia la cocina los vio allí sentados. Ishizu con la cabeza en sus brazos llorando. Su corazón se contrajo en el momento. Así que eso era lo que había hecho. Eso había causado. Marik se giró, viendo a Malik y lanzándole una mirada fría.

-¿Quieres morir eh? Déjame ayudarte.-Alcanzó un cuchillo y comenzó a avanzar hacia el.

-¡Para!

Malik trataba de escapar. Recibió un corte en el hombro.

-¡Venga muere!, es lo que quieres, deja de hacernos sufrir.

Bart lo intentó de nuevo propiciándole un corte en el antebrazo. Malik corrió fuera de la habitación, hacia la suya y cerró la puerta. Salto sobre su cama y pasó una hora y media llorando. No podía creerlo. Cuando intentaba volver a la familia, ellos la rechazaban. Parecía como si ya no fuera bienvenida a la casa. Estaba sola. Ni Bakura, Ni Ishizu, Ni Marik, nadie. Después de recuperar el aliento vio que la ventana estaba abierta. Muerta de miedo la cerró. Sabía lo que Marik podía hacer. De todas formas, tuvo que admitirse a sí mismo que nadie se preocuparía si el muriese. Después de todo, sabía lo que había causado, y sabía que su vida estaba casi completamente destrozado por ello. Pero, por otro lado, quería intentar resolverlo. Suspiró poniéndose en un dilema. No tenía ni idea de que hacer ahora.

Sabiendo que la idea del suicidio no era la solución, fue a cambiarse de ropa. Al fin y al cabo, había estado llevando la misma ropa semanas. Se puso una sport azul oscura tipo vestido, el cual llevó un tiempo atrás cuando intentó hacerse gótico. Había llevado tanto tiempo ropa de mujer, que sería un cambió muy raro el no hacerlo ahora. Con cuidado cogió un trozo de papel y un bolígrafo de la mesa. Pensando lo peligroso que sería ponerse cerca de ellos, pensó en escribirselo.