Disclaimer: Frozen no me pertenece.


VI

La Reina observaba desde el balcón al par de "enamorados" pasear por el jardín. Llevó hasta sus labios su tasa de té sin quitar la mirada del Príncipe, a pesar de que había ordenado a algunos sirvientes mantenerlos vigilados, no podía estar tranquila sabiendo que Hans estaba en el castillo. Necesitaba deshacerse de él y rápido, pero su hermanita representaba un obstáculo para hacerlo.

Tenía que reconocer que Hans era bastante perseverante y si que sabía como actuar como todo un Príncipe sacado de un cuento de hadas, pero algo en él de verdad no le inspiraba confianza a Elsa y no era la repentina pedida de mano a su hermana, simplemente era un extraño presentimiento que nunca desaparecía.

— ¿Más té, Majestad? — Preguntó Gerda. Elsa negó con la cabeza. — Si quiere un consejo, debería aceptar la invitación y acompañarlos en su paseo, le haría bien un poco de aire fresco.

— Gerda. — Se quejó Elsa.

— Mi niña. — Dijo Gerda con ternura. —, han pasado 13 años, tienes la oportunidad de dejar tu encierro y tener una vida normal.

— ¿Normal? — Rió Elsa. — ¿Algo en mi es normal, Gerda?, soy un peligro para Anna, para Arendelle y para todo el mundo. — Dijo Elsa. —, lo mejor para todos es que me mantenga alejada.

— Pero ese joven si que ha logrado hacerte salir de tu habitación, ¿O me equivoco? — Cuestionó Gerda. —, ¿Acaso sientes algo por él? — Elsa entrecerró los ojos claramente molesta a lo que Gerda no pudo hacer otra cosa además de reír. — bien, bien, bien, el joven Príncipe Hans no te interesa de esa forma, pero dime, ¿Acaso son celos de que Anna pueda conocer a alguien, ser amada y tu tengas miedo de acercarte a cualquier persona?

— No es eso Gerda. Sabes que lo que más quiero es que Anna este a salvo y sea feliz — Respondió Elsa. — Amo a Anna, y si para que ella sea feliz tiene que alejarse de mi, irse de Arendelle, del continente, ¡De acuerdo!, pero él no me agrada y se que no la hará realmente feliz, se que esta interesado en la corona y me da miedo que una vez que consiga casarse con Anna dejará de ser así con ella, pero no se como demostrárselo a Anna. Es obvio que confía más en un completo y encantador extraño que es su malvada hermana que la hizo sentir miserable por 13 años.

— Quizá es momento de decirle la verdad — Sugirió Gerda.

— Gerda, en la fiesta traté de decírselo, pero ella quería que Hans estuviera presente, porque ella asegura amarlo y confiar enteramente en él. Si se lo digo, probablemente no me crea, porque; ¿Qué persona puede hacer lo que yo hago?, y si pide una especie de demostración obviamente no voy a dársela, porque no puedo controlarlo. — Dijo Elsa — y si se lo dice a Hans, solo Dios sabe que haría él con esa información.

— ¿Y si pretendieras estar interesada en él? — Elsa se sobresaltó y por poco escupe todo el té. — Si lo que el Príncipe de verdad es la corona, preferiría quedarse contigo en lugar de Anna y así ella vería que tu tenias razón, pero si el sigue queriéndose casar con Anna, tendrás que aceptar que no es tan malo como tu piensas.

— Si yo actuara como si estuviese enamorada de él, Hans sabrá que es una trampa, no lo conozco, pero se que no es un tonto. — Comentó Elsa. — Pero ya se me ocurrirá algo.

— Por el momento, te sugiero que los acompañes, si de verdad lo quieres lejos de Anna, no permitas que estén mucho tiempo a solas. — Dijo Gerda antes de marcharse.


oOo


— ¡Majestad! — Exclamó el sureño al verla acercarse a donde estaban. — Veo que ya no esta ocupada.

— ¡Elsa! — Gritó Anna con alegría. Estaba dispuesta a abrazar a su hermana mayor, pero Elsa dio un paso atrás. — ¿Qué te trae por aquí?

— Terminé lo que estaba haciendo y supuse que un poco de aire fresco no me haría daño — Respondió. — y supuse que si de verdad te agrada el Príncipe Hans, ha de ser por algo así que estoy dispuesta a tratarlo. — Anna estaba muy emocionada —, en cuanto a la boda, olviden que voy a darles mi bendición, al menos no en un futuro muy cercano.

— ¡Eso me basta! — Dijo Anna. — Ya verás que Hans es el indicado para mi, realmente no quiero casarme si tu no me apoyas.

Mientras la pelirroja festejaba lo dicho por la Reina, Hans no podía evitar sentir que la rubia planeaba algo.

— Muchas gracias por la oportunidad, Reina Elsa. — Habló Hans. Elsa le dedicó una pequeña y tímida sonrisa.


oOo


Al día siguiente Elsa se encontraba escribiendo una carta cuando cierta persona tocó la puerta.

— Adelante — Dijo Elsa y después Hans se introdujo en su oficina. — ¿A que debo su visita, esta vez? — Preguntó Elsa sonriendo, cosa que a Hans le preocupaba, ¿Desde cuando ella era amable con él?

— Simplemente quería agradecerle por acompañarnos ayer. Se que usted no confía en mi y si después de conocernos aún continuo no agradandole prometo que me marcho, pero enserio gracias por la oportunidad.

— Bueno, empezamos con el pie izquierdo y tu lo dijiste, critico a mi hermana por juzgar a una persona sin conocerla, cuando yo he hecho lo mismo y no lo se, quizá podamos agradarnos o ser amigos algún día. — Dijo Elsa sin borrar de su rostro aquella sonrisa que perturbaba a Hans. — En fin, estoy algo ocupada ahora y necesito pedirle a Kai que envíe una carta, si lo ves, ¿Podrías decirle que venga a mi oficina?

— Si gusta yo puedo entregarle la carta a Kai.

— No, en realidad no es nada urgente y prefiero dársela yo misma — Dijo la joven —, simplemente la Princesa Paulina de Damarcya me escribió preguntando si podría llegar a Arendelle unos días y le he dicho que si.

— No sabía que Damarcya tenía relación con Arendelle.

— No la tiene, pero la Princesa hará un largo viaje y Arendelle es el sitio que menos se aleja de su ruta y pueden descansar y abastecerse con alimentos, y pues quizá podamos hacer una especie de tratado comercial entre ambos reinos, después de todo la Princesa Paulina es la regente del reino.

— ¿Hacía donde se dirige la Princesa Paulina?

— ¿Enserio te interesa?, simplemente va a una fiesta con el objetivo de conocer a alguien digamos que cuando el antiguo Rey; su padre murió leyeron su testamento en donde especificaba claramente que ella no tendría la corona hasta casarse, y bueno, ella quiere que el consejo tenga el menor poder posible, y esa es la historia. Fin — Comentó restando importancia al asunto.

— De acuerdo, ¿Por qué tengo el presentimiento de que trae algo entre manos, Majestad? — Preguntó Hans.

— Un tratado comercial que beneficiaria a ambas partes, por supuesto. No es 100% seguro que la Princesa acceda, sin embargo espero convencerla, eso es lo que traigo entre manos, Alteza. — Contestó la Reina con una amable sonrisa, sin embargo Hans no confiaba en ella.