Antes que nada, pido mil disculpas por mi larga ausencia con el fic, e tenido unas semanas difíciles con tareas y todo eso ¡Pero aquí estoy otra vez!
Aparte, les agradezco por las infinitas visitas que tiene mi historia (jamás pensé llegar a tanto, enserio :´D )
Ahora, son libres de leer:
Advertencia: En este capítulo se hace un "leve" uso del Bondage y lemon
Solo durmió unas 2 horas, 2 miserables horas. Cuando su reloj marcó las 9, se miró al espejo, se podía ver unas horribles ojeras, y sobre todo, esa horrible marca en su cuello.
Después de una larga ducha y de colocarse su uniforme, buscó rápidamente una bufanda. Se cuestionó si debía ir o quedarse en casa, no tenía ganas de caminar fuera de su habitación, pero tenía una promesa al dorado.
Todo fue como se lo imaginó, no hubo clases durante todo el día por luto. Nadie sabía de la relación clandestina que ella tuvo.
Cuando el timbre de la salida llegó, todos salieron rápidamente, y como siempre, Alice salía al último.
Tomó su maleta y salió del salón. Como siempre, un grupo de chicas estaban reunidas de manera circular, empujándose y gritando como si hubieran visto algo de suma importancia.
-Es aquí cuando desaparezco-susurró dando pasos lentos.
A pesar de hablar con voz bajita, llegó a los oídos del centro de atención. Abriéndose paso entre las jóvenes, se puso frente a la castaña, haciendo que por alguna razón, los dos se sientan un poco avergonzados.
-Pe-Pensé que era broma-dijo Alice esquivando cualquier contacto visual.
-¿Por qué bromearía?
-Olvídalo, en cierta parte, me hace feliz que vengas.
Dejó caer su maleta para abrazarlo, esbozó una gran sonrisa mientras se ponía de puntitas. Pudo sentir ser correspondida cuando se fijó que un brazo la rodeaba mientras otro acariciaba sus cabellos.
Estuvieron de esa forma por varios minutos, provocando murmullos y uno que otro silbido por parte de las chicas. Las acciones los obligaron a soltarse, Golden tomó su maleta mientras que Alice se aferraba al brazo del mayor.
Estuvieron caminando hasta que el dorado se detuvo en la entrada de una zona residencial, Alice miró confusa todo, pero no se soltaba por nada del mundo, a pesar de que todo esté tan tranquilo.
"A joven Fazbear, tenga usted buenas tardes"
El guardia apretó un botón y la puerta se abrió, volvieron a caminar hasta detenerse frente al departamento de Golden. Subieron por el ascensor hasta el octavo piso. Cuando la puerta del hogar se abrió, Alice quedó impresionada con tan exquisita decoración, la variación de color rojo, negro y dorado.
-Es como una pequeña pero genial casita de muñecas-susurró
El dorado le hizo un gesto para que tomara asiento en uno de los muebles, la castaña dejó su maleta en la entrada y caminó hasta el sofá cerca a la ventana. Al principio le causó un poco de vértigo mirar, en un intento inútil se alejó, pero no sabía con que tipo de persona se había topado, él miraba cada detalle.
-Oye, quiero que me saques de dudas. Antes que todo, gracias por el hermoso arreglo floral-dijo un poco sonrojada, tratando que la ilusión de altura se esfumé con el recuerdo del regalo.
-De nada-respondió tomando asiento cerca, muy cerca de ella
-¿Cómo supiste que los narcisos son mis flores favoritas? Jamás hablamos, no me malinterpretes, pero apenas me conoces.
-…Tengo toda una vida para conocerte.
Aquella respuesta hizo que la castaña gire y cubra su rostro con ambas manos. Golden no pudo evitar sonreír ante la acción, llevó su mano derecha a su cabeza y empezó a acariciar sus cabellos.
Bajó sus manos y miró al dorado mientras reía nerviosamente. La caricia se detuvo tras verla fijamente:
-…Ella es perfecta-susurró
-¿Qué?
-Nada, olvídalo. Por cierto ¿Gustas una copa de vino?
No sabía que responderle, empezó a jugar con sus dedos mientras miraba las pinturas con un arte un poco raro, mejor dicho, abstracto. Largó un suspiro, cerró sus ojos mientras movía de su cabeza de manera afirmativa.
-Está bien, ya vuelvo.
Logró escuchar unas pisadas, pensó que ya se había ido, pero cuando apenas los abrió sintió un cálido beso en su mejilla. La joven retrocedió sonrojada a más no poder, tomó un cojín y lo tiró, pero cayó, no había nadie.
-Vaya que es rápido.
Por alguna razón, sentía inquietud de revisar cada habitación, como si un oscuro secreto se ocultara en una de las 4.
Sus pensamientos se esfumaron al ver a Golden llegar con dos copas de vino, ya no traía puesto su chaleco y tenía dos botones desabotonados, Alice suspiró mientras volvía su mirada a la ventana, apreciando el hermoso atardecer.
-Toma
-Gra-Gracias
La escena se volvía a repetir, solo miraba su reflejo en la copa y daba vueltas al líquido. Aquella sensación de nervios la invadía, pero a diferencia de Freddy, el mayor no tomó gota alguna, dejó la copa en la mesa de vidrio y la miró fijamente.
-…Es tu primera vez ¿Verdad?
Alice volteó para mirarlo, estaba completamente sonrojada por aquella pregunta, sus labios empezaron a titubear, miró rápidamente los cuadros y respondió.
-¿Primera vez? Puf, he tenido millones, no sabes con cuantos.
-Me refería a tomar vino, es tu primera vez tomando vino.
Estaba pálida, su mente le decía "tiempo de irse y olvidarlo" pero sus piernas no respondían, se podía decir que había quedado en shock.
-Deduzco que también eres virgen ¿Me equivoco?
Eso era todo, juraba que estaba pálida. Si, ese día Alice tomó su primera gota de licor.
Llevó lentamente la copa a sus labios y tomó una pequeña cantidad. Al principio le resultó amargo, pero a la segunda probada se acostumbro más rápido de lo que ella creía.
Y así pasaron las horas al igual que las botellas de vino, cuando Alice tuvo un poco de conciencia de su alrededor se dio con la dura realidad que eran las 7 de la noche, sentía que todo a su alrededor se movía con cada paso, justo antes de llegar a la puerta, cayó al suelo en un profundo sueño.
-Que descanses-escuchó antes de cerrar completamente los ojos.
(….)
11:50 pm
Se despertó de golpe, tenía un fuerte dolor de cabeza. Al momento de estirarse notó dos cosas alarmantes:
Su blusa estaba desabotonada. Se encontraba en una habitación en donde la cama parecía haber tenido un guerra.
Flexionó sus piernas hasta que sus rodillas taparan su rostro mientras lloraba y gritaba el nombre "Golden" infinidad de veces.
Su llanto se detuvo cuando vio una rendija de luz atravesar la habitación al mismo tiempo que la puerta se abría, el mayor tomó asiento al borde de la cama, tomó su barbilla y levantó su rostro. Cuando notó aquellas lágrimas recorrer por sus mejillas, la abrazó, se le veía tierna a grandes escalas.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó gimoteando
-¿Hacer qué?
-…Abusaste de mi, no tenías…
-Yo no te hice nada, fuiste tú la que comenzó a decir cosas subidas de tono y te quedaste dormida.
Frunció el seño, tomó asiento y le dio una bofetada haciendo que Golden se eche a la cama. Caminó rápidamente hasta llegar a la puerta de salida al mismo tiempo que se acomodaba la ropa. Tomó la perilla y abrió la puerta, en cuestión de segundos se volvió a cerrar violentamente, Alice alzó lentamente la vista, giró y se encontró acorralada por el mayor quien al parecer se encontraba furioso.
Sacó de su bolsillo su bufanda, la dejó caer para llevar su dedo índice a cierta parte de la blusa, bajó un poco hasta que su cuello quedara descubierto, sobre todo esas tormentosas marcas.
La joven esperó una reacción, pero al verlo de nuevo, era como si él ya lo supiera, solo le demostraba una sonrisa sádica y hacer lo mismo al otro lado.
Alice liberó un gemido ahogado, se tapó la boca mientras su cuerpo iba bajando, una perfecta combinación de dolor y placer se apoderaba de todo su ser, dejándose llevar por segundos.
-¡Basta!
Le dio un golpe en la frente, haciendo que Golden caiga sentado. Este la miro, se volvió a arreglar su uniforme, abrió la puerta y se fue, cerrándola de golpe.
-Ella volverá, lo sé-susurró con cierto tono de malicia.
(…)
Se encontraba corriendo como nunca en su vida, a pesar de tener un horrible dolor de cabeza y aquella sensación de dar vueltas a su alrededor, tenía que cumplir con el trabajo, ya sea a las buenas o a las malas.
Abrió la puerta de mal humor, el manager le preguntó si se encontraba bien, y sobre todo, si podía hacer el trabajo. Pero Alice no estaba para amabilidades, solo se talló los ojos y dijo:
-Si si, por algo estoy aquí ¿No cree? –dijo con un tono prepotente.
Le arranchó las llaves, empujó al manager y cerró la puerta. Bufó, caminó rápidamente a la oficina en donde cerró las dos puertas, tomó asiento y bajó la gorra que el manager le había entregado en su primera noche. Había decidido dormir aunque sea unas dos horas, o hasta que su celular le avisara que ya era tiempo de irse.
Pero solo pasaron minutos para que escuchara su nombre por la puerta derecha, alzó la visera de la gorra al mismo tiempo que apretaba el botón de la luz, cuando notó quien era, suspiró y trató de calmarse, apretando el botón de la puerta.
-Oh querida, al parecer has tenido un duro día en la universidad.
-¿Por-Por qué dices eso?
-En serio ¿Te sientes bien?
-Si , pero ¿Por qué dijiste eso?
-¿Acaso no lo notas? Estás vestida con…
-¡Oh! Que vergüenza, soy una idiota
Chica sonrió mientras se apoyaba en la puerta, se le hacía curioso la manera en la que se había comportado con el manager, sus prendas. Pero las cosas empeoraron cuando en un descuido, Alice se estiró, dejando notar la marca de mordida. La rubia frunció el seño, sabía que Freddy le había mordido del lado derecho, pero no era que la mordida tuviera vida y se moviera al lado derecho, además, lo que le había hecho el pardo no era nada a comparación de la mordida del otro, eso era alarmante.
-¿Quién te hizo eso?
-¿Qué cosa?-preguntó incrédula.
-Alice, tienes una horrible mordida a tu lado derecho.
-…¿Es que acaso no recuerdas lo que el salvaje de Freddy me hizo?
-A mi no me engañas, alguien más te hizo eso…¿O acaso ya tienes novio?-dijo hincándole su hombro mientras reía.
Arrugó la nariz y dio vuelta a la silla, con los brazos cruzados miró fijamente la puerta izquierda, negó con la cabeza ante la respuesta de Chica, se maldecía por dejar a descubierto aquella marca, pero las cosas no podían empeorar.
-Alice
Tocaron a la puerta, la voz pertenecía a Freddy, su cuerpo sintió un escalofrió. Miró a Chica, abrió la puerta y se ocultó detrás de la rubia.
La figura del castaño entró a la habitación, una media sonrisa se reflejaba en su rostro al notar la presencia de la guardia en un inútil intento de esconderse.
-Vete Chica, tengo que hablar con my Darling
Chica bufó, se cruzó de brazos y miró desafiante a Fazbear ¿Quién se creía para hablarle de esa manera?
-Espera un segundo grandote, tú no me vienes a hablar de esa forma.
Empezó la discusión, la castaña aprovechó escabullirse a cualquier sitio para tomar una siesta.
No podía negarlo, aquel sitio de noche, era el mismo infierno, cables por aquí, escaza luz y aquella sensación de alguien detrás de ti, por lo que torpemente daba media vuelta tratando de huir, pero el sueño la venció, poco a poco iba tomando asiento hasta quedarse recostada sobre la pared del armario de suplementos, cerró la puerta con el pie y cerró lentamente sus ojos mientras escuchaba las voces de Chica y Freddy en una seria discusión.
-Nah, seguro en minutos se callan.
Pasaron las horas, Alice decidió dar vuelta pero se asustó cuando sintió que estaba flotando, reaccionó y despertó de su plácido sueño. Se talló los ojos, en cuestión de segundos notó, aunque un poco borroso, que no se encontraba en el armario, sino en la oficina, se extraño, ella se conocía perfectamente y no era sonámbula. Su dolor de cabeza había desaparecido un poco, se estiró, pero su brazo rozó con un cuerpo, fue entonces cuando descubrió que se encontraba sentada encima de
-¿Bonnie?-susurró
Se tapo de nuevo la boca con ambas manos, los brazos del pelimorado se encontraban rodeándola y su cabeza estaba baja, dejando a sus cabellos delante de su rostro.
La castaña llevó su dedo índice a su mejilla, pero no había reacción alguna. Acarició su frente y trató de bajarse, lo que fue inútil ya que él era un poco más fuerte.
Suspiró mientras le daba toques en su hombro hasta que lo agitaba suavemente.
-¡Despierta Bonnie, suéltame!
Después de media hora, el orbes violeta se despertó lentamente mientras se aferraba más a la cintura de la castaña. La joven lo alejaba hasta poder ver los ojos de Bonnie sobre ella, tomó su cola de caballo y le dio un leve tirón, haciendo que la soltara.
-¿Por qué hiciste eso?-preguntó gimoteando.
-Pues porque no me soltabas, además, esa cola de caballo ya es aburrida. Déjame te hago otro peinado.
El pelimorado la tomó de la cintura mientras la sentaba al borde del escritorio, se dio vuelta y soltó su peinado, dejando suelto su sedoso cabello.
Puso sus manos a los costados mientras dejaba caer su cabeza ligeramente hacia atrás al mismo tiempo que movía las piernas al un compás singular, miraba de ratos los cabellos morados que tenía en su delante, sobre todo, sabía en la paciencia que podía tener el mayor.
-Sabes, no eres tan malo con los chicos dicen.
-¿Y se puede saber que dicen?
-…Pero solo si me cargas.
Bonnie giró y la miró intrigado, la castaña tenía ambos brazos extendidos con un puchero y los ojos cerrados. Sonrió y la cargo estilo princesa, no podía creer que aquella chica fuera tan liviana, más de lo que aparentaba.
-¿Ahora?
-Ah cierto. Dicen que son unos monstruos, sobre todo tú y el majadero de Freddy.
-¿Qué tan malo creen que soy?
-Según los chicos, encontrarse contigo es como ir directo al infierno…Pero las chicas…
Se detuvo, lo miró de nuevo un poco asustada. Sabía que decían las chicas de él, y decírselo no le causaba temor, le causaba vergüenza. Pensaba en las infinidades de cosas que Bonnie haría, que diría o que le haría.
-¿Según las chicas? Anda, no me dejes con la duda.
-N-No es nada.
-Vaya ¿Es que acaso no trato bien a las mujeres?-dijo con cierto toque dramático.
-…Pues yo diría que si las tratas, y muy bien.
Los dos se miraron fijamente, lo que había dicho solo era parte de un pensamiento que salió por sus labios, automáticamente se tapó los labios y se puso de pie. Sabía la gran, enorme, colosal torpeza que había cometido.
Trató de huir llevando su mano hacia los botones, pero fue inútil. Bonnie la tenía acorralada, se lamió los labios mientras tomaba su mentón.
-Dis-Disculpa Bonnie, no quise decir eso.
-Shhh. Ahora mismo me dirás lo que dicen, y si no lo haces, créeme que te será difícil salir de aquí.
-…Bien. Ellas dicen que…
No sabía como decírselo, sentía sus labios temblar por el simple hecho de pensar al bajista revolcándose con una de sus amigas. Respiró profundo mientras trataba de ponerse seria y volver a mirarlo, no quería ningún mal entendido.
-…Que eres una bestia… Y ya sabes en donde.
Silencio absoluto.
Alice tenía los ojos fuertemente cerrados, pero cuando los fue abriendo, se encontró con un gran asombro por parte del contrario, al igual que ella, estaba impactado. Pero no pasaron ni cinco minutos como para que ese rostro de asombro se cambie a uno en donde implicaba una sonrisa, según Alice, aterradora.
-Pues…Comprobemos lo que dicen tus amigos.
-Pero ¿Co…Espera ¡¿Qué?!
Aquella sonrisa lasciva hizo que se quedara inmóvil, ahora ya entendía porque decían eso de él. Pero lo tomó de nuevo de los cabellos antes de que sus labios se pegaran a los de ella. Una vez que se alejara, sabía que no contaba con el tiempo necesario después de lo que hizo, lo sabía, es decir, cualquiera se podía dar cuenta por el rostro que Bonnie tenía.
Su dedo logró apretar el botón de la puerta izquierda, cuando trató de salir corriendo, se chocó con un cuerpo quien al parecer estaba tras la puerta hace mucho tiempo.
-¡Foxy!
Dio un salto hasta quedar encima del pirata, lo abrazó como si no hubiera un mañana, siendo obviamente correspondida rápidamente. Mientras fundía su rostro entre los cabellos rojizos, el pirata la tenía cargada por los muslos, y era obvio, que una gran sonrisa se formó.
-¡Suelta lo que es mío, Foxy!
-¡Ella jamás será tuya niño bonito!
El pelirrojo la bajo, dejándola atrás mientras se acercaba desafiante al pelimorado, lo último que llegó a ver era como Bonnie y Foxy se golpeaban como unas niñas, así es, ella esperaba una pelea seria, pero no, solo se golpeaban los brazos mientras alejaban su rostro.
Suspiró mientras decidió ir a dar una vuelta por el lugar, pero apenas dio un paso para llegar al salón principal y fue tacleada por Freddy.
Sintió un agudo dolor de espalda, llevó su mano derecha a su frente mientras cerró los ojos tratando de no quejarse. Maldecía al pardo por lo bajo mientras seguía escuchando los gritos de la pelea entre el pelimorado y el pelirrojo.
-Gol-Golden
Abrió los ojos rápidamente tras escucharlo, la marca había sido descubierta, sobre todo, pudo ver el fastidio que le provocó al mayor. Pudo sentir sus dedos pasar por su cuello tratando de buscar una explicación, algo para no levantarse e ir a enfrentarlo. Pero solo se quitó de su encima mientras tomaba asiento a su lado.
-Hey ¿Todo está bien?-preguntó mientras se incorporaba.
-¿Y todavía lo preguntas? Dímelo tú, seguro que fuiste y te acostaste con….
El sonido de una bofetada se escuchó por todo el lugar. Freddy tocó su mejilla derecha tratando de amortiguar el dolor. Cuando volvió a verla, Alice tenía los ojos cristalinos, al borde un llanto. Era un tonto, no podía acusarla sin siquiera tener pruebas, la había ofendido, se sentía de lo peor.
-Yo jamás me acostaría con un tipo tan despreciable como él …Y tú.
Eso le dolió.
No estaba dispuesta a hablarle, se puso de pie mientras pensaba en dirigirse a la cocina o simplemente, ver a Chica. Pero apenas dio unos cuantos pasos, la mano del pardo la detuvo, haciendo que su cuerpo de vuelta y ligeramente se apeguen terminando en un abrazo en señal de disculpas.
Sus brazos rodeaban su cintura mientras su cabeza estaba apoyada sobre el hombro de la menor. Pudo escuchar un lloriqueo junto con "eres un estúpido", haciendo que sonría mientras le daba leve palmeadas.
-Discúlpeme-susurró aferrándose aún más.
-Estás disculpado, grandulón.
Alice se separó, se puso de puntillas hasta acercarse a la mejilla de Freddy hasta darle un pequeño y efímero beso, tras ver la reacción de Freddy, salió sonrojada hacia la cocina, dejándolo solo, pero no tardó mucho en escuchar que era perseguida.
Cuando perdió al castaño, decidió dirigirse de nuevo a la oficina para tomar un descanso. Pero antes de cruzar la puerta, se encontró con los sombras que permanecían quietas, sobre todo, quejándose en voz alta.
Al momento de entrar, trató inútilmente contener su risa. Bonnie y Foxy se encontraban sentados sobre el escritorio, los dos tenían hematomas y rasguños por todo el cuerpo y se maldecían mutuamente.
-Oh Alice, querida. Todo fue su culpa-dijo Bonnie intentando lloriquear.
-¡Blasfemia! Sirena, tú no le crees ¿Verdad?
-Silencio los dos. Solo mírense ¡Qué vergüenza! Ahora, quiero escuchar que los dos se disculpen.
Los dos bufaron y si vieron fijamente, después de varios gruñidos, dijeron al unisonó "disculpa" mientras se cruzaban de brazos.
A los minutos, Chica llegó con una gran sonrisa, ella había visto todo desde la ventana.
-Solo míralos, me dan pena-dijo la rubia con cierto tono burlón
-Lo sé. Tendremos que curar sus heridas y todo eso.
-Esta bien, yo me encargare de…
-¡Foxy! Yo-Yo me encargaré de él.
Silencio.
Alice tomó el brazo del pelirrojo y empezaron a dirigirse a la cueva del pirata. Una vez adentro, la castaña miró a Foxy, este tenía una sonrisa confortable, haciendo sonrojar levemente a la contraria.
-Mírate ¿Cómo es posible que te haigas hecho todo eso? Con un poco de suerte, estarás mejor mañana.
Saco unas vendas, con mucho cuidado tomaba su brazo debido a que el pelirrojo fingía dolor. SE quitó su saco para limpiarlo y así acabar peinándolo.
Cuando acabó, Foxy la detuvo mirándola triste, la castaña se acercó para ver si le faltaba algo o si había hecho algo mal, a lo que la voz del pelirrojo la sacó de dudas.
-¿Acaso no lo sabes?
-¿Saber qué?-dijo arreglándose el cabello en una coleta.
-Cuando un niño está herido, sus padres le dan un beso y el niño se siente mejor.
-Pero…
-Aquí-dijo apuntando su mejilla.
En efecto, la mejilla del pelirrojo tenía un pequeño raspón. Suspiró mientras se iba acercando lentamente, empezó a sentirse nerviosa, a sentir lo de aquella noche, sumergida en sus pensamientos logró darle un pequeño y efímero beso, el cual, se separó rápidamente.
-…Y en la frente-dijo Foxy sacándola de sus pensamientos.
Rodó los ojos mientras cruzaba los brazos, se volvió a acercar mientras dejó un beso en su frente, pero se sonrojó completamente cuando el pirata le señalo su labio superior, el cual supuestamente presentaba un dolor.
-No-No creo que debería.
-Pues no me sentiré mejor-respondió haciendo un mohín
La castaña dudó por segundos, tomó los brazos del pelirrojo mientras que rápidamente le daba un beso, un perfecto y cálido beso. No quería separarse, sobre todo cuando sintió que su agarre de brazos había sido zafado y los brazos del contrario hacían que su cuerpo se apegue aún más hasta no dejar espacio alguno.
En cuestión de segundos, el pelirrojo hizo un movimiento rápido sin que la castaña se diera cuenta, el se encontraba encima de ella, separándose milésimas de segundos a causa de aire, pero cada vez que se volvían a besar, era más profundo, más atrevido, más provocador.
-¡Foxy!
Rápidamente se separaron, la rubia le dio un jalón de cabellos al pirata mientras que se llevaba a Alice arrastrándola. La joven miró al mayor con una gran sonrisa a pesar de ser arrastrada, hasta entonces, ese había sido su mejor momento aquella noche.
Cuando volvió a la oficina, se encontró con Bonnie quien parecía tener un mal disfraz de halloween, todo vendado hasta las orejas, o lo peor de la situación, el vendaje estaba suelto.
Sin decir nada, se acercó rápidamente al pelimorado y en cuestión de segundos ajustó y recortó el vendaje, siendo agradecido por un gran abrazo.
El sonido de su celular los separó, Alice corrió para contestar, ella vivía pendiente de ese pequeño aparato, no podían separarse por ningún motivo.
-Yo
-Alice ¿Qué esperas que no vienes?
-Espera…Rebeca ¿Estas mareada?
-Cla-Claro que no…Bueno si ¡Pero tienes que venir a esta magnífica fiesta! Todos preguntan por ti ¡Así que ponte tu mejor vestido y ven mushasha!
El hecho de estar en altavoz hacía que sus ganas de salir hacia las fiestas aumenten, pero tenía que cumplir su trabajo, además, solo faltaba una hora para salir y las fiestas de viernes a sábado eran largas.
Volvió a guardar su celular mientras pensaba que se iría a poner, como llegaría…O, ese es el problema ¿Cómo iba a ir a la fiesta? Aún no tenía licencia ni mucho menos se lo quería consultar a su chofer. O peor aún, no tenía tiempo para vestirse.
Estaba por negar ir a la fiesta, pero la fantástica idea de Chica hizo que sus ojos brillen mientras la mantenía abrazada.
-¿Y cómo tienes eso?
-Las antiguas guardias venían vestidas con eso por estos idiotas. Déjame yo te escojo uno y te irás a esa fiesta.
La siguió hasta el Backstage, la rubia le pidió que esperase unos cuantos minutos afuera. Cuando salió un micro vestido, tenía un tirante asimétrico con volante y estampado de dalias en blanco y negro con pequeños brillos.
La castaña lo tomó rápidamente mientras se aferraba al vestido, caminó rápidamente al baño y en cuestión de segundos traía el vestido puesto, y para su suerte, vestía uniforme con tacones, así que el calzado no era problema. Con el cabello sedosamente suelto corrió de nuevo a la oficina, sobre todo, pasado por la cueva del pirata.
Aquel sonido peculiar de los tacones hizo que salga disparado, pero se encontró con algo mejor, mucho mejor. Se destapó su ojo izquierdo mientras la miraba de pies a cabeza, haciendo que la joven se sonroje notablemente.
-¿Suce-Sucede algo?
No era capaz de hablar, solo se abalanzó contra Alice mientras acariciaba su cabello. La castaña cerró sus ojos mientras dejaba que el pelirrojo la abrace, pero sintió miedo al ver una enorme sombra detrás de Foxy, antes de que se cometiera algo, lo abrazó fuerte mientras daba vuelta hasta que los dos cayeron.
Se acomodó su cabello hasta que ambos rostros se encontraran, en ningún momento fue una situación incómoda, es más, se podía decir que los dos querían pasar el tiempo de esa forma.
El reloj empezó a sonar, era tiempo de salir rápido. Solo le dio un beso ligero en los labios, le guiñó el ojo mientras se dirigía a la puerta, eso si, antes de salir, giró para decir:
-Freddy ¡No le hagas nada a mi Foxy!
La puerta se cerró, los tres animatronics estaban sorprendidos, pero el pelirrojo no, este tenía una boba sonrisa con la mirada aún fija en la puerta.
Su sonrisa desapareció, al verlo frente a su persona su cuerpo empezó a temblar, por algún motivo no podía moverse, retroceder y volver a la pizzería, estaba inmóvil, fría, asustada.
-¿Quieres que te lleve a la fiesta?
No sabía como Golden tenía entendido su plan, pero, por algunos momentos, alejó todo peligro debido a que su celular volvió a sonar, trató de cubrirse con el saco de su uniforme mientras trataba de no hacer contacto visual con el dorado.
-Está bien. Pero te advierto que si me llega a suceder algo lo lamentarás.-advirtió frunciendo el ceño.
El mayor le sonrió de una manera inocente mientras le señalaba su automóvil, este era un hermoso deportivo negro. Pero no hizo mucha importancia a esto, tomó asiento en la parte trasera, pero Golden abrió la puerta en el copiloto. Al principio se negó, pero al ver tanta insistencia, terminó aceptando.
Su vista solo estaba fija en el paisaje, pero no pudo evitar alarmarse cuando notó un arma en uno de los compartimientos.
-¿Ya vamos a llegar?-preguntó Alice indiferente.
-Si, falta poco
Escuchó la música cerca, dejó escapar un suspiro de alivio. Pero fue en vano, justo cuando iba a abrir la puerta se dio cuenta que el auto seguía en movimiento. Miró rápidamente a Golden, este tenía una media sonrisa mientras hacía que la velocidad aumente.
-¡¿Qué sucede?! ¡Detente maldita se…
En un movimiento rápido, el mayor sacó el arma y la apuntó, se quedó callada dejando caer unas lágrimas apenas notables.
Se detuvieron frente al apartamento de Golden, antes de salir, la tomó del cuello haciendo una presión estratégica dejándola desmayada. La cargó y le dijo al guardia de la puerta que se trataba de su novia.
(***)
No sabía cómo había llegado a esa situación, recobró el sentido tan rápido como pudo, trato de levantarse y huir, pero se dio cuenta que sus piernas y brazos se encontraban atados, era cuestión de segundo para fijarse que solo se encontraba en ropa interior ya que su vestido estaba regado al lado del sofá en donde se encontraba.
-¡Golden, sácame de aquí por una maldita vez!
El aclamado hizo su aparición, una mirada sádica hizo que su cuerpo empiece a temblar. Automáticamente se abalanzó contra la joven acariciando su cuello mientras la forzaba para besarla. Al principio le fue fastidioso puesto a que Alice movía su cabeza de lado contrario para no tener sus labios sobre los de ella, pero a falta de paciencia, Golden jaló sus cabellos haciendo que ella gritara, él tomó provecho para besarla y dejar que una de sus manos bajara hasta la cintura y seguir hasta su muslo.
-¡Suéltame! ¡No me toques!
-Si gritas más, harás que me vea obligado a ajustar tus cuerdas.
-¿Mis qué?
En solo un movimiento, las marcas de sus muñecas y tobillos se profundizaron, dejando escapar un gemido ahogado. Miró suplicante al mayor con los ojos rojos llenos de lágrimas, no soportaba el infernal dolor y vergüenza que sentía.
Pero no todo quedó de esa forma, las manos del dorado se dirigieron a su espalda, en un juego de dedos, logró desabrochar el brasier, dejando semi-desnuda a la joven de cabellos castaños.
Se lamió los labios ante la imagen. A esas alturas, Alice se maldecía por todo, estaba resignada, ya podía imaginar lo que se le venía. Pero su lloriqueo hizo que Golden se detenga, tomó asiento frente a ella mientras se cubría el rostro.
-Perdón.
Alice alzó la vista rápidamente al escuchar eso, no sabía si el apretón de cuerdas había hecho efecto, o en realidad Golden estaba arrepentido.
-En serio. Jamás me ha sucedido esto con las demás. No entiendo. Contigo es como…Es como…Es como ¡Maldición!
Dio un golpe al sofá siguiente mientras se recostaba en el suelo.
Aunque Golden no le había dicho nada, Alice dedujo que él se había enamorado de ella, por eso su actitud, su "con las demás no fue lo mismo". No pudo evitar sonreír, pero volvió a preocuparse al ver en la condición en la que se encontraba.
Volvió a suspirar mientras trataba de tranquilizar la situación, dejó que se desahogara por minutos, acomodó sus cabellos para cubrir sus senos, miró a Golden con un semblante serio para empezar a hablarle.
-Oye, deja de llorar. El hecho que te enamores de mi no es nada malo.
-Es que tú no entiendes-dijo mirándola lentamente.
-¿No entender que te enamoraste de tu victima? Créeme, el tipo que mataste hace unos cuantos días, era igual que tú, de seguro compartían la misma idea de hacerme esto…Así que no eres muy diferente a él.
-No me digas eso.
-¡Acepta tu verdad! Eres igual…O peor que él.
Todo empeoró.
Volvió a dar otro golpe al sofá del lado derecho, miró lascivamente a la castaña mientras se sentaba de cuclillas hasta quedar a su delante, subió rápidamente su mirada para ver como el gesto de seriedad había cambiado repentinamente a uno de nervios, miedo.
-Ahora hablemos de ti ¿Crees que eres especial? No me hagas reír, eres una guardia más que piso esa pizzería. Además, eres una más que cae a mis brazos, así que lo siento si su majestad se enoja por todo esto.
-El que me haces reír eres tú. El problema que tienes es simple, solo eres la sombra de tu hermano, una pobre y dorada sombra. Además, quiero hacerte recordar que si las demás cayeron ante ti, yo jamás. El que se enamoró fuiste tú, no yo, así que perdiste…Iluso.
Aquellas palabras fueron un golpe directo a todo su orgullo. Le dolía, le dolía enfrentar la dura realidad que por primera vez se enamore, y no sea correspondido. Pero si Alice creía que eso iba a detener al mayor, estaba equivocada, ya que solo era el inicio.
-Pues si no te enamoraste de mi, entonces dime ¿Por qué cuando te bese, mojaste tus bragas?
[**************************************************]
No se si esto contaba como lemon, pero el hecho del desnudismo lo hace, pero el otro les prometo que si habrá :]
Bueno, eso es todo por mi parte (de nuevo, lo siento la gran gran graaaaaaaaaaaaan tardanza) pero aquí traje esto ;A;
Les deseo felices fiestas y todo eso. Recuerden que los quiero ;D
