Capitulo 6
Superando la ignorancia
Tiempo después de haber consumido el acto, Bulma lo miró a los ojos sin saber muy bien que decir.
Vegeta por su parte sólo la miraba desafiante, quizás esperando algún tipo de reproche por parte de ella o algo que desencadenara una nueva discusión insoportable de las que últimamente había tantas.
Pero se sorprendió al ver en ella cara de tristeza y una mirada que pocas veces había visto, una mirada que mas bien parecía desprecio.
Ella no sabía que decirle, por lo tanto opto por el silencio mientras desviaba su mirada hacía el cielo, pronunciando unas palabras muy débiles en las que pedía a Vegeta que la llevara a casa.
El siguió en silencio y le hizo un gesto con los brazos para cogerla. Ella hizo caso y juntos volaron en silencio hasta la casa de la mujer.
Al llegar ella salió disparada para su habitación sin mediar palabra, rozándole en el último momento el cuello, como si hubiese sido sin querer, algo que sintió el cuerpo del propio Vegeta, ya que no pudo evitar un escalofrío.
El guerrero no podía evitar muy a su pesar sentir un poquito de remordimiento en su conciencia.
Bulma al entrar en su habitación se tiró directamente en la cama, cerró los ojos y se puso a llorar abrazada a un muñeco de peluche de su hijo.
"Mi hijo, sólo por él intentaré llevar lo mejor que pueda la relación con su padre, por que por lo que a mí respecta, ya no quiero nada con él, no lo soporto mas, a partir de ahora sólo me dedicaré a ignorarle."
Sintió unos golpes en la puerta y mirándola extrañada preguntó suavemente quién era.
-Yo.
-¿Vegeta? - Preguntó asombrada.
-¿Es que esperas a alguien más? -Dijo ironicamente.
-Espera un momento. - Afirmó levantándose de la cama y limpiándose las lágrimas.
Abrió la puerta y le habló con desgana. Pudo fijarse en que el guerrero no paraba de mirarla a los ojos, y ella se percató de que quizás se le notaba que había estado llorando.
-Necesito que me hagas unos nuevos uniformes.-No le quitaba los ojos de encima.
-Esta tarde me pondré a trabajar en ellos.
-Y una docena de armaduras nuevas.
-Es imposible que gastaras todas las que te hice la semana pasada.-Le dijo exaltada.
-Pues lo creas o no, me quedan sólo dos, por lo tanto, intenta darte prisa con el encargo.
-Como tu digas, Vegeta.-Le dijo haciendo un gesto como para que se fuera de allí.
-¿Me estás echando?-Le preguntó alterándose.
-No, pero creo que tendrás cosas más importantes que hacer que el hecho de estar aquí aguantándome a mí.
-Hump-Soltó un sonido cruzándose de brazos y dándose media vuelta se fue.
Al cerrar la puerta, Bulma cogió el teléfono y llamó a Yamsha.
-¿Diga?-Se escuchó por el teléfono la voz de él.
-Soy Bulma.-Dijo.
-Bulma, ¿pasa algo?-Le preguntó sorprendido.
-Yamsha, ¿Podemos quedar mañana por la noche?
-Esto...claro.-Le dijo extrañado.
-¿Estás solo?
-Pues ahora mismo no. -Se escuchó una voz de una chica de fondo.
-Entiendo, entonces nos vemos mañana a las ocho, ¿te parece?- Le propuso pensando en que él nunca cambiaría.
-Está bien, mañana paso a esa hora a por ti.
-No, yo iré a buscarte al sitio donde quedábamos antes.-Después de escuchar su afirmación ella colgó.
Viendo la hora que era ya, bajó a la cocina y se puso hacer el almuerzo, cuando lo terminó llamó a Vegeta desde el telefonillo que comunicaba la cámara de gravedad con la casa y le dijo que la comida estaba lista.
Cuando el guerrero apareció la mesa estaba preparada y todo en su sitio, listo para que él se sentara a comer.
Ella le sirvió y cuando vio que no la necesitaría para nada mas salió de allí y se fue al laboratorio a preparar su encargo.
Vegeta estaba muy extrañado por la actitud que había tomado la mujer con él, cosa que no le quito el apetito en absoluto por que dejó los platos que no haría falta ni lavarlos.
Antes de irse a echar su sagrada siesta de después de comer, se pasó un momento por el laboratorio para verla.
Sin hacer ruido hizo su espionaje habitual, se puso detrás de la puerta y asomó la cabeza poco a poco, y la vio trabajando con desgana.
Pensó en entrar a incordiarla pero se detuvo al escuchar el sonido del teléfono.
Con una sonrisa torcida se pegó a la pared para escuchar la conversación y saber quien era.
Su sorpresa fue mayúscula cuando escuchó a Bulma decir el nombre de quien la solicitaba.
-Hola Yamsha.-Le saludó alegremente, cosa que enfureció a Vegeta, ya que antes la estaba mirando y era un alma en pena. -Estoy trabajando en unas cosas para Vegeta, mañana nos vemos, y no pienses que es una broma, lo dije totalmente en serio. -Con una risa tonta colgó el teléfono y mantenía una sonrisa tonta en la cara.
El guerrero se quedó pensativo imaginando cuando había hablado Bulma con ese estúpido y de qué, que era lo más interesante.
Se fue a hacer sus cosas, básicamente dormir y entrenar, pero mientras hacía esto último no paraba de recordar lo de la mujer y su conversación por teléfono.
Eran ya las nueve de la noche y Bulma por fin terminaba la mitad de lo que le había encargado el príncipe, fue a la cocina y lo encontró rebuscando en la nevera.
-¿Qué haces?
-Comer.-Dijo secamente. -Ya que tu no estás muy por la labor de hacerme la cena.
-Estaba haciendo lo que me pediste.
-Por lo menos eso lo has hecho bien.-Dijo en tono dominante.
-Pero he de decirte, Vegeta, que no lo he terminado entero, tengo sólo la mitad de tu encargo.
-Hum...pues termínalo mañana mujer.
-Mañana me es imposible Vegeta, tengo cosas que hacer.-Le respondió en tono de afirmación.
-No creo que tengas nada mas importante que hacerme eso para que pueda entrenar.
-Pues mira, sí lo tengo, mis cosas principales en este momento no es servirle a su majestad, si quieres material para entrenar usa lo que te he hecho hoy.
-¿Me estás desafiando, Bulma?-Le gritó enfurecido.
-Ponte y piensa lo que te de la gana, pero tengo una vida a parte de ayudarte a ti, pasado mañana te terminaré todo.
Antes de que le diera tiempo a responder a Vegeta, ella salió de la habitación y se fue al comedor.
El guerreo salió detrás de ella y empezaron a discutir acaloradamente otra vez.
-¿Cuando demonios me vas hacer una maldita cena digna, mujer?
-¿Cómo?-Abrió los ojos completamente y le volvió a preguntar.-Te has comido media nevera, y eso sin contar que los muebles están alborotados de rebuscar tu en ellos, ¿y tienes la cara para decirme que te haga la cena?
-Sólo tomaba unos aperitivos para hacer tiempo hasta que tú vinieras. -Dijo como si tal cosa.
-Pues si hoy quieres cena, como ya has comido esos aperitivos como dices tu, te la preparas tu mismo y si no, te aguantas y te quedas sin cenar.
-No dejas ni por un momento de ser una estúpida bruja. -Sus ojos mostraban ira ante su "ayuno" nocturno.
-Pues esta bruja va a comer algo y se va a dormir.
Bulma se fue de nuevo para la cocina escuchando algún que otro insulto por parte del príncipe.
Haciéndose caso de lo que pensó ella misma, estaba centrada en ignorarle.
Cenó algo ligero, no tenía mucho apetito después de todo, aún así no quería irse a la cama con el estómago vacío, porque si no a media noche se despertaría por las molestias del aparato digestivo.
Cuando llegó a su habitación se tumbó en la cama y sacó de uno de los cajones de su mesita una novela rosa, un libro que últimamente intentaba leer siempre que pudiese.
Aunque no apartaba sus ojos de las hojas de papel escritas, no se concentraba en la lectura y pensaba una y otra vez en todo lo que haría con Yamsha, y en si estaba haciendo lo correcto o era otra estupidez mas.
Vegeta estaba muy enfadado y no entendía esta actitud de Bulma con él, ya que siempre se acercaba a él aunque el guerrero la tratara mal.
Pero esta vez era distinto, ella estaba como si no le afectara lo más mínimo, y como si para ella Vegeta fuera alguien que no le importa.
Sus ojos se abrieron más cuando recordó algo.
"¿Puede ser que vuelva a estar con ese imbécil?, hoy la escuché hablar con él por teléfono, y encima me dice que no ha podido terminarme mis cosas y que mañana tiene algo importante que hacer. Ésto me esta pareciendo muy extraño. Si pretende humillarme de nuevo, esta vez los mato, a los dos, y a él más lenta y dolorosamente, estoy harto de tanta tontería."
Vegeta se fue a la cama y un tiempo después se durmió, su sueño parecía algo alterado por qué no dejaba de revolverse entre las sábanas durante toda la noche y de su frente no dejaba de emanar un tremendo sudor que parecía incesable.
Una hora después Bulma se durmió con el libro encima con una cara de procupación notable.
Vegeta a la mañana siguiente entró en la habitación de la mujer para recordarle que terminara su trabajo hoy, esperando encontrarla despierta, pero su sorpresa fue bastante grande al ver que seguia placidamente dormida con algo en la mano.
Se acercó y pudo ver que era un libro, "Secretos del corazón" "siempre con estas estupideces",
No fue lo unico que vio ya que Bulma se revolvió en las sábanas y se destapó un poco dejando al descubierto parte de sus piernas y el pecho, la tela solo cubría parte de su cinturay poco mas.
Se quedó un rato observandola y se fue, pensando en que ya mas tarde le recordaría lo que le pidió.
Bajando por las escaleras seguía recorriendo la imagen de Bulma en su mente, medio desnuda y a la vista con la sábana tapando tan poco de su cuerpo.
¿Qué pasará entre Bulma y Yamsha? Que raro que de golpe Bulma quiera verlo, ¿Por qué ese interés en él?
Y Vegeta, ¿intentará evitar esa salida?
Próximo capitulo…. Capitulo 7 Recuerdos.
Gracias a todos los que me dejais esos comentarios tan lindos y con tantos animos para que siga escribiendo, me gustaria poder daros cada capitulo mas seguido, pero ya sabeis lo que pasa con la inspiración xD.
Un fuerte abrazo cariñoso y un besazo para todos los que seguis mis fanfics.
