Observo sin prestarle demasiada atención a mi plato. Tengo hambre pero no ganas de comer. El día ha sido agotador y estoy en un punto en que todo lo que deseo es acostarme en mi cama hasta el día siguiente. Para mi desgracia, son apenas las dos de la tarde. Desde que me levanté mi día ha sido un total torbellino, aunque al menos no estoy tan mal como Lily. Lleva dos días enferma y ayer en la noche se le llevaron al hospital. Catherine le está haciendo compañía, y ya que no queda nadie más, la encargada de todo alrededor soy yo.
Honestamente no tengo que hacer mucho. Mi trabajo es darle indicaciones a las mucamas de sus deberes del día, de resto solo debo asegurarme de que los cumplan. No me gusta dar órdenes, así que se me hace algo incómodo. Además de eso, lo que me tiene realmente cansada es los constantes viajes de la casa al Hospital. Constantemente me piden que les lleve ropa, comida, libros, etc. Si al menos me lo pidieran todo junto, no sería tanto problema.
Observo el reloj de la estantería y sin haberle dado más de tres probadas a mi comida hago a un lado el plato.
- Margarita, no botes esto. Me lo comeré cuando tenga hambre. –Le pido a una de las mucamas, no comparto la idea de desperdiciar comida.
Últimamente la casa ha estado solitaria, pues ni siquiera Harry aparece. Cuando yo estoy aquí antes de irme al curso, él brilla por su ausencia, y cuando yo llego él está cabalgando. No le he visto el rostro bronceado en al menos casi dos semanas. Subo las escaleras lo más deprisa que puedo, entro a mi habitación y me ducho. Apenas tengo tiempo para mí, tengo que correr hasta la ciudad para comprar lo necesario y siquiera empezar el lienzo en blanco. No puedo fallarle a mi curso.
Cuando termino de bañarme me coloco un vestido azul claro sin recogerme el cabello aún húmedo. Me acuerdo de un par de novelas que Lily me pidió que le llevara, las guardo en mi bolso antes de salir disparada escaleras abajo.
Tropiezo de lleno con alguien. Mi apuro no sirve de nada cuando todo se desparrama en el suelo del rellano de la escalera.
- ¿A dónde vas con tanta prisa, Hermione? –Harry alcanza uno de los libros y me lo pasa.
- Gracias. –Lo guardo rápidamente dentro del bolso, recojo los demás y tomo su mano extendida para levantarme- Tengo que comprar unas cosas en la ciudad, además Lily me pidió que le llevara esto… ¿Por qué te cuento todo?
Me detengo de súbito y cierro mi gran boca. Me doy cuenta que es la primera vez que hablo con él en semanas. De repente una rabia inexplicable me llena por dentro cuando veo lo tranquilo y neutral que está. Cierro mi bolso con recelo y niego con la cabeza.
- Nos vemos después, Harry… -Comienzo a decir, pero su brazo me detiene con suavidad.
- ¿Aún sigues molesta conmigo? –Pregunta y me suelta cuando ve que me detengo. Baja un escalón.
- ¿Yo, molesta? No, que va. Si mal no recuerdo eres tú el que huía de esta casa como si del infierno se tratara, evitándome. –Le reclamo. Adiós a mi cara neutral y voz centrada.
Harry, para mi sorpresa, sonríe. Su risa en tan única, tan sencilla que me toma desprevenida. Me esperaba todo menos eso. Pasa su mano por el cabello negro azabache y niega con la cabeza. Sus ojos claros se clavan en los míos.
- Yo fui el que te besé y terminó siendo rechazado y eres tú la que se molesta. –Menea su cabeza, moviendo su cabello negro- Yo no estoy evitando a nadie, menos a ti, Hermione.
- Pero yo no te he visto en…-Comienzo, dudando de mis acusaciones- ¿Sabes qué? Déjalo así. No tengo tiempo.
Bajo las escaleras sin decir más, atravieso el vestíbulo de la casa. Estoy a punto de llegar a la puerta principal para salir cuando siento los pasos de Harry detrás de mí. No me molesto en comprobar que sale justo después de mis pasos.
- ¿Qué haces? –Digo al tiempo que me giro. Su cuerpo está más cerca de lo que esperaba.
- Voy contigo. Iba a ir de todas maneras, así que aprovecharé para acompañarte. –Allí está de nuevo, su sonrisa de medio lado.
Como si supiera el calor que irradia su cuerpo cerca del mío se acerca un poco más. Estira su mano para acomodarme un mechón de cabello y se retira sin decir más.
- ¿Vamos o te vas a quedar allí parada? –Me dice con total tranquilidad.
Vale, sí él puede seguir adelante con una actitud tan digna, yo también. Asiento con la cabeza, sonrío y apresuro el paso para alcanzarlo.
Unos cuantos minutos después nos encontramos en el centro de la ciudad. Agradezco que la tensión entre nosotros haya desaparecido, se siente como si pudiera respirar con normalidad otra vez. Acordamos en ir primero a donde él quiere, pues la tienda que necesita visitar queda antes que la mía. Camino unos cuantos pasos detrás de Harry, mirando las vitrinas con curiosidad y deteniéndome de vez en cuando. Bajamos dos calles en diagonal hasta que él se detiene.
Cuando detengo la mirada para ver que tienda es me encuentro con Bughton's suits. Una tienda de trajes para hombres. Miro los maniquíes vestidos con diferentes modelos de trajes antes de fijar mi mirada en Nicholas. Él no es un hombre de trajes, no como Draco. A él le van mejor los jeans, va más con su estilo.
- ¿Tienes una fiesta o algún evento? –Pregunto, aún mirándolo sin entender.
- Algo así. ¿Mi madre no te ha dicho nada al respecto? –Abre la puerta y yo entro justo detrás de él. Niego con la cabeza.
- No, ¿Debería saber algo o…?
- Ya te dirá entonces. –Sonríe antes de besarme en la frente.
Conozco ese gesto lo suficientemente bien para saber que me ocultan algo. Frunzo el seño y lo acompaño hasta el final de la tienda. Barry, el encargado del sitio le sonríe con amabilidad a Harry y pronto comienza a traerle traje tras traje. Yo, por mi parte, me siento en uno de los sofás negros de terciopelo junto a los probadores. Le sigo dando vuelta tras vuelta al asunto, quizás sea una de las muchas fiestas sorpresa sin sentido que hace Catherine constantemente. Sí, debe ser eso. Me muevo impaciente en el asiento. Es el cuarto traje que Harry se prueba sin salir del probador siquiera para que yo pueda verlo. Entonces, después de unos buenos treinta minutos, él abre la cortina del probador, con una expresión de duda en su rostro.
- ¿Qué te parece? –Pregunta al tiempo que alza ambas cejas.
Mi mirada pasea por todo su cuerpo. El traje le queda a la perfección. Es de un azul oscuro, casi negro. Resalta todos los músculos que yo ya sabía que él tenía, pero hasta ese momento no me percataba de lo bien formado que estaban, tan acorde a él. Asiento con la cabeza antes de dedicarle una sonrisa de apoyo.
- Te ves como un muñeco. –Le digo con cariño.
- Bien, Barry, entonces me llevo éste. –Harry abre la cortina del probador y me dedica una mirada antes de entrar- Si quieres ve a Arts&Craft, yo te alcanzo en unos minutos.
Salgo de la tienda, aún con la imagen de Harry en la cabeza y bajo una calle más hasta llegar a mi tienda favorita. La campana suena cuando abro la puerta y Ron, que está detrás del mostrador, me sonríe.
- ¡Eh, Hermione! No te veía desde la semana pasada. –Sus ojos azules brillan y sale del mostrador para abrazarme.
- Es que he estado ocupada. ¿Cómo te va? –Pregunto antes de coger una cesta.
- Bastante bien, de hecho, mañana tengo una cita con Luna.
Su sonrisa es tan sincera y llena de amor que no puedo evitar sentir una oleada de felicidad hacia él. Un cliente lo espera en la caja así que tengo que alzar la voz cuando digo.
- ¡Hacen una pareja hermosa! –Él se sonroja y me murmura un "Gracias"
Paso directo hacia el pasillo de los pinceles. Nunca tengo suficientes así que compro tres, también compro surtidos colores, un lienzo extra solo por si daño los dos que tengo en casa. Un block para dibujar y lápices. Me distraigo un rato mirando los diferentes tipos de delantal. Yo por lo general, cuando pinto, utilizo camisas viejas, así que no necesito ninguno.
Una mano me sorprende, posándose sobre mi hombro.
- ¿Lista? –Bajo la mirada y veo la bolsa que Harry lleva en la mano- Siento la demora.
- Tranquilo, estaba distraída. –Quito mi mirada de los delantales y camino junto a él hasta la caja- ¿Ya tu tienes todo? –Vacío la cesta sobre la caja- Dime cuanto es todo, por favor, Ron.
El ojiazul termina de meter todo en diferentes bolsas antes de decirme el total de mis compras. Estoy hurgando en mi bolso para sacar el dinero cuando Harry se adelanta, paga todo y toma las bolsas con las cosas adentro.
- ¡Harry, no! –Suelto un suspiro y miro a Ron- Te veo en el curso.
Salgo a la calle, donde Harry está esperándome y le clavo la mirada. Él sabe perfectamente bien que no me gusta que nadie, mucho menos él, pague por mis cosas. Son mías y puedo comprarlas por mi misma, no me gusta deber absolutamente nada a nadie. Y a ellos ya les debo bastante.
- ¿Por qué hiciste eso? A ver, toma el dinero. –Saco un par de billetes pero él con la mano libre me arrebata la cartera.
- Considéralo como un regalo. –Me dice sonriendo de lado.
- ¿Un regalo?
- Ajá. Sé que tienes que pintar a alguien esta semana para tu curso. Y quiero que me pintes a mí. –Me devuelve mi cartera pero se queda con las bolsas- Vamos, Hermione. Será… Emocionante, ya verás.
- ¿Te he dicho que eres un dolor en…? –Pero no termino la frase. Él me rodea por los hombros y me planta un beso demasiado cerca de la comisura de mis labios.
- Lo sé.
