Hola chicas lindas aquí les traigo un nuevo grupo de misterios, ok no. Creo que en este capitulo hay un poco mas de pistas que confirmaran o romperán las teorías que se han formado.
Agradecimientos especiales a mi Beta/Amiga/Hermana Yeni.
Ahora sin más que agregar las dejo para que lean.
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Sol & Luna
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Capítulo 5
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«Explicar a alguien algo que no comprende es bastante complicado, ¿No crees? La mayoría de la gente niega todo aquello que no entiende o desconoce. Todo lo que no encaja en su visión de la realidad, es considerado automáticamente por ellos como algo maligno o inmoral. Nunca comprenderán aquello que se niegan a comprender, y así será siempre. »
Yuuko Ichihara (xxxHolic: Kei)
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Desperté y no encontré a Haru a mi lado, por lo que me di el parón de inmediato.
—Hice el desayuno.
Giré en dirección a su voz y le encontré cerca del agua. Estaba lavando algo, miré al otro lado y me encontré con una olla desprendiendo un aroma delicioso. Caminé y me senté junto a esta para comer, ella regresó con un plato vacío, supuse ella ya habría comido.
Mientras yo me servía ella comenzó a recoger lo que habían sido nuestras camas. De reojo revisé que todo estaba ya guardado. No dije nada. Al terminar ella lavó y acomodó todo en el bolso antes de ponerlo en su espalda, yo tomé el resto de las bolsas y comenzamos nuestro camino.
La observé en todo momento, haber dormido junto a ella me había hecho más consciente de que no era una niña. Con un demonio, de verdad que esa falda era muy corta. Rogué por llegar a una posada para que se quitara esa ropa.
No habló durante todo el camino y casi estaba por sugerir detenernos a acampar, llegamos al pueblo. El lugar parecía alegre y lleno de vida, casi como si hubiera un festival. Temí no encontrar lugar y para mi mala suerte, sólo había una habitación disponible. Pero eso no importó, habíamos compartido habitación en muchas otras ocasiones… ocasiones en las que yo le dejaba sola y me iba a la cama de otra.
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—Está muy animado todo. Lamento si hay ruido hasta muy tarde. —me dijo el encargado con una sonrisa.
—Lo hemos visto al entrar… ¿Hay algún festejo? —pregunté devolviéndole la sonrisa.
— ¿No lo sabe?… creí que venía por eso. —negué.
—No venimos por eso… —dijo Zafiro de mal humor, ambos, lo miramos.
—Emparejamiento. —supuse que la cara de Zafiro era igual que la mía porque el encargado rio— Los hombres vienen a buscar esposa y las mujeres… esposo.
Zafiro tomó la llave y me jaló del brazo.
—No necesitamos eso, sólo que nos dirijan a nuestra habitación.
—Ya veo… —el hombre parecía decepcionado—Por cierto, la cena será servida en la calle y habrá un baile.
— ¿Un baile? —me detuve, parando también a Zafiro— Nunca he visto uno…
—Pues sólo necesita un vestido y estar ahí…
—No cenaremos. —habló jalandome, pero yo también lo hice.
—Quiero ir…
—No, eres muy chica para ir a uno.
Diciendo eso me llevó hasta la habitación y cerró la puerta en la cara del encargado, una vez nos guió hasta ella. De verdad que estaba enojado.
—Iré a que le den una revisada a mis armas y vender las pieles. —estaba por salir cuando cerró la puerta y me apuntó con el dedo— Quédate en este cuarto, entiendes.
—Pero puedo salir y ver si ocupan ayuda en un lugar, podría conseguir plata fácil.
—No, no saldrás y no abras la puerta a nadie que no sea yo.
—Pero me gustaría ir al baile. —susurré algo decepcionada.
—No tienes un vestido y no gastaremos dinero en eso.
Ante eso, no pude decir nada. Mientras que Zafiro, al ver que había ganado la discusión se fue.
Miré por la ventana molesta, la gente iba y venía. Nunca había visto un pueblo tan lleno de vida, sería un buen lugar para asentarse. Soplé en el vidrio y escribí mi nombre, Uno que Zafiro me había dado. No puede evitar sonrojarme.
Puse mi palma sobre el vidrio de la ventana y recargue mi cara cuando le vi salir de la posada. Con la mirada lo vi caminar unos cuantos metros y después perderse al dar vuelta a la derecha. Justo iba a salir a ponerme a desempacar cuando le vi…
Me alejé de la ventana y la abrí para asomarme, casi saqué medio cuerpo pero no me importó. Cuando ya no fui capaz de verlo, salí y apenas escuché como se azotó la puerta tras de mí.
Corrí.
Al estar afuera, me dirigí en la dirección en que lo había visto. Miré a todo alrededor y me asomé por cada ventanal o puerta abierta, pero no le encontraba. Casi quería llorar, no sabía si de tristeza o alegría, pero realmente quería llorar al no haber podido encontrarle.
Di media vuelta y volví a la posada. Al llegar pregunté al encargado si mi compañero había vuelto.
—Su hermano no ha vuelto.
—Gracias… —dije en un suspiro.
—Tiene usted un hermano bastante sobreprotector, ¿No es así? —me detuvo con sus palabras, a las cuales sólo pude sonreír tristemente.
—Algo así.
—Sé que tal vez sea yo muy entrometido, pero… ¿Tiene usted vestido?
—No y Zafiro no quiso comprarme uno. —me quejé recordando que me habían prohibido salir a bailar.
—Eso pensé… espere un momento… —se alejó y entró a la puerta tras el recibidor, a los pocos segundos salió con la chica que al llegar, limpiaba.
—Hola… mi hermano me ha dicho que necesitas un vestido para el baile. Yo tengo muchos, podría prestarte uno. —una sonrisa de verdadera alegría, se dibujó automáticamente en mi cara— Ven conmigo, te los mostraré.
—Muchas gracias, yo realmente quiero ir al baile… ayudaré a limpiar o en la cocina. Soy buena cocinando, mi hermano me enseñó bien.
La tristeza de no haberle encontrado se fue. Estaba tan feliz que no podía creerlo. ¿Hacía cuánto tiempo no había usado un vestido? Ah, un día antes de esa noche. Antes de esa noche, vestidos era lo único que yo usaba.
—No tienes que hacerlo, pero mi hermano desea apartar el primer baile a tu lado.
Giré un poco mi cara y vi que el encargado me miraba. Me sonrojó al haber notado hasta ahora que desde que llegamos, él no había apartado su vista de mí.
—Es un buen chico, sólo estamos él y yo… hace tiempo que quiero que se case. Y esta es la primera vez que lo veo interesado en alguien.
—Cuando te vi en la mañana recogiendo las mesas, creí que eras su esposa. —ella rio.
—Eso es gracioso y espantoso al mismo tiempo… y dime, ¿Estas interesada?
Entramos en un cuarto y me sonrojé. Nunca pensé en nadie de esa forma más que Zafiro… pero, él no me veía más que como una niña y eso bien podía ser lo mejor para ambos.
Pero este era un buen lugar y yo le había visto aquí. El tiempo había pasado y aun cuando podía haberme equivocado, sabía que no lo había hecho… estaba segura de que era él. Podía sentirlo.
Sí… Este era un buen lugar.
—Sólo adviértele que nunca he bailado, por lo que probablemente sea mala.
Ella soltó una gran carcajada. Me levanté asombrada de la cantidad de vestidos en su armario.
—Todos son hermosos.
Ella paró de reír. —Eres más delgada, buscaré en los que ya no me quedan. Ahora ve a aquel cuarto, es un baño… escogeré entre todos y ayudaré con tu peinado.
Estaba emocionada de volver a ponerme un vestido. En especial uno de ese tipo, todos los que había usado antes eran sueltos y lisos, no ampones como esos. Me desvestí y entré en la tina. Preguntó por la temperatura del agua, pero no importaba, yo me había bañado en agua más fría. Al salir me envolví en una gran frazada y caminé al cuarto, varios vestidos estaban en la cama.
—Escogí los que creí se te verían mejor…
Mis ojos se centraron en uno de ellos. Azul oscuro, con mangas hasta los codos y un velo amarillo terminaba las mangas. El busto, los hombros y el final de la falda, eran decorados por flores amarillas y hojas verdes.
Le toqué con los dedos, la tela era suave y ligera.
—Ese te quedará precioso. Y va con esto. —dijo con una sonrisa sacando un corsé del mismo azul y con las mismas flores, del que salía velo del mismo tono.
Ella se fue a bañar y me dejó para que me lo pusiera, no sin antes prometer que al salir me ayudaría con los otros detalles.
—Te queda precioso. Dame un momento y te ayudare con tu cabello. —dijo una vez salió y me vio terminando de colocar el corsé.
Se puso un vestido hermoso. El escote era recto y todo era de un solo color, lila. Una trenza violeta decoraba la orilla de la tela, tanto en la falda como en mangas, pecho y hombros. No usaba corsé, era un cinto flojo violeta. Se veía hermosa, su cabello y el tono de la decoración, eran casi del mismo tono.
Y una vez vestidas, me sentó en la cama y con peine en mano, hizo lo que creo no había hecho yo en años. Peinarme algo más que una coleta.
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Vendí todas las pieles e incluso todos los ungüentos que Haru preparaba con todas esas las hierbas. Había conseguido más plata de la esperada, lo guardé entre mis ropas y me dirigí a la posada.
Entré pero no fui a la habitación, necesitaba un trago. Habían pasado varias cosas y entre ellas, el darme cuenta que el que otro viera tanto a Haru… me molestaba. El maldito encargado no le despegó la vista desde que llegamos e incluso mientras nos llevó a nuestro cuanto, no quito su vista de ella, ni aunque le miré mal.
— ¿Está ocupado? —preguntó un joven con un tarro en la mano.
—No.
—Gracias… —dijo al sentarse y quitarse la capucha.
—Rayos. —hablé sin poder evitarlo.
—Lo lamento, ¿Quieres que me aleje?
—No… no, es sólo…
—Lo sé, la mayoría de la gente huye de mí al ver mi cabello blanco.
Su cabello era blanco, tan blanco e igual que el de un demonio blanco. Pero su piel era morena y sus ojos eran azules, pero no un azul claro, eran oscuros.
—Fui echado de mi pueblo por esto —señaló su cabeza— Y vine aquí buscando encontrar algo de lo mucho que perdí… —se encogió de hombros y le dio un gran trago a su cerveza— Entre ellos, casa y una persona en especial, ya sabe… asentarse. Y este lugar es increíble.
—Lo es, ¿Logró asentarse? —pregunté dándole un trago a mi tarro.
—No encontré a mi persona especial, pero si una casa.
Me quedé callado no sabiendo qué decir, o mejor dicho intentado no preguntar la razón tras el color de su cabello. Él terminó su tarro y le hizo una seña a la mesera, que con una sonrisa se acercó.
—Ante… creí que no vendrías hoy. —le dijo la mujer mientras llenó nuestros tarros.
—Sabes que no puedo dejar de dar mi ronda. —ella le miró con lástima y cuando él puso las monedas sobre la mesa, ella sólo tomó la mitad— La segunda siempre va por cuenta de la casa.
—Gracias. —una vez que se fue, me miró— ¿Piensa quedarse?
—Talvez no, espero no se ofenda pero yo quiero irme cuanto antes. Si es posible puede que vuelva en otra temporada…
—Ohh, entonces no viaja solo. Pues brindo por la bella mujer que tiene su corazón.
— ¿Disculpa? —ante mi pregunta rio.
—Bueno, cuando me senté y ahora con lo que dijo, tenía usted una cara que sólo hace un hombre cuando tiene una mujer. Y no cualquier mujer, habló de la indicada.
—Se equivoca, si bien viajó con una mujer... no es lo que cree.
—Entonces es su hermana, chico debes sacarla de aquí o alguien la tomara.
—No es mi hermana. Pero, es muy importante para mí.
—Ante… ¿Tuviste suerte con las que llegaron hoy? —gritó un hombre ya mayor.
—No.
—Lo siento hijo. —se disculpó y así como llegó, se fue.
Miré al hombre hasta que desapareció por la puerta y mi curiosidad debió estar escrita en mi cara, porque él chico llamado Ante, sonrió.
—Tengo una hermana… nos separamos cuando nos exiliaron. Yo recorrí todos los reinos, pueblos y aldeas buscándola… este es el último pueblo. Mucha gente viene aquí debido al festival… así que en estas fechas...
—La buscas. —completé y el asintió.
—Te deseo suerte viajero… —di el último trago antes de decir eso y después, se fue.
La mujer con la jarra llegó a la mesa, acerqué mi tarro y lo llenó.
—Pobre chico.
— ¿Perdón?
—Ante, él joven que estaba aquí. Su hermana y él nacieron con el cabello blanco, su madre no tenía esposo y su pueblo les trató muy mal a los tres. Los encerraron e hicieron cosas horribles, cuando por fin escaparon tuvieron que separarse. Sobrevivir en nuestro mundo no es fácil, pero es posible para un hombre… pero para una mujer, no lo es. Y a pesar de los años… Ante aún tiene esperanza. —suspiró y miró en dirección en la que Ante se había ido, sin decir más la mujer se alejó.
No pude evitar mirar hacia la puerta. Mi vida no fue difícil pero tampoco había sido fácil, pero por lo que decían sobre él… yo había tenido bastante suerte. De pronto pensé en sus últimas palabras.
¿Y si alguien más le veía?
No.
Dejé el dinero y me fui. Pero no por la misma puerta que los otros, salí por la que comunicaba la taberna con el comedor de la posada. El pasillo estaba lleno debido a que la gente salía de sus cuartos, todos debían ir al baile. Un par de chicas me sonrieron pero poco me importó, quería llegar a mi cuarto.
Cuando por fin llegué, suspiré aliviado. Abrí la puerta y comencé a quitarme la capa cuando le llamé.
—Haru… cierra la ventana, hace frío. —no contestó y ella siempre contestaba.
Me di la vuelta, recorrí la habitación con la mirada. No estaba desempacado y Haru, no estaba.
La música comenzó a llegar desde la calle. —Mierda. —me quejé al pensar que estaba afuera.
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Gracias por leer, espero les gustara y quedo a la espera de sus rw. Besos.
Chat'de'Lune, Creo que no muchos escriben de esa pareja, al menos yo no encontrado ninguna antes de que yo comenzara a ponerlos juntos... pero si encuentras uno bueno avísame, ellos de verdad se convirtieron en mi numero 1 en sailor moon, mira que me hicieron olvidar a la pareja principal. U~U y la ardilla que hasta se esforzó por coser ese costal y tu no le mandas nueces TT~TT ... la ardilla esta tan triste como mi gato al que ayer le quitaron las bolitas y trae ese cono feo que no le deja comer bien T~T Ya hasta me arrepentí de insistir que lo esterilizaran T~T me mira feo, no me ronronea y me siseo.. me siseo T~T Besos T~T
Zakura Naeiguino, Que el sacrosanto osito bimbo, el tigre toño, el pelón maestro limpio y todos los demás te oigan y ojala sea una buena. Besos.
Xiomara Gonzalez, tocaya, me alegra saber de usted. La regañaría por desaparecerse pero creo que esa fui yo U.U Realmente esto esta como los audífonos de cel que se enredan en el bolso, pero poco a poco las piezas caerán en su lugar... o puede que no sea poco a poco. La verdad no se que tan pesada sea una rehabilitación de musculo, pero imagino que no es tan agradable y dulce, las terapias pueden llegar a ser extenuantes. Pero espero en dios que pronto puedas estar mejor y así puedas correr para darme unas cuantas patadas por escribir tanta cosa triste jajaja. Yo también respeto, no soy fan de los finales vivieron felices para siempre pero hay algunos que me gustan. Claro siempre y cuando no se salga de la realidad, donde sobrevivan a una enfermedad terminal solo por que encontraron el amor... ok mejor aquí le paro, Besos.
