No poseo ningún derecho sobre los personajes y el mundo ficticio de Harry Potter.

HARRY POTTER Y EL DÍA INTERMINABLE

Día 8

Harry despertó muy feliz, parecía un lindo día. Se vistió y bajo a la sala común donde vio a Hermione:

–Buenos días –dijo Hermione –. ¿Cómo dormiste?

Harry sintió el mundo se le venia encima, no podía ser ¿Acaso el día se volvió a repetir?

–Hermione –dijo temeroso –. ¿Qué día es hoy?

–Lunes –dijo Hermione muy contenta.

Harry no pudo resistir la desesperación, abrazó a Hermione y comenzó a sollozar en su hombro; sus esfuerzos habían sido en vano el día se volvió a repetir.

– ¡¿Por qué? ¿Por qué?! –gritaba Harry agitando por los hombros a Hermione.

–Harry, ¿Qué demonios té pasa? –dijo furiosa Hermione al lograse separar de Harry.

–Nada –dijo Harry con un hilo de voz y volvió a subir a los dormitorios.

Pasó el resto del día encerrado en el dormitorio tratando de recordar que hizo mal; a él le había parecido un día perfecto. Más tarde llegaron Ron y Hermione.

–Harry ¿Estás bien? –dijo Hermione preocupada.

–Sí, sí estoy bien, ya suenas como mp3 rayado –dijo Harry sin dejar de caminar en la habitación.

– ¿Seguro? –preguntó Ron dudando.

–Ya te dije que sí, es que acaso no me veo seguro –le gritó Harry.

–Entonces ¿Qué te pasa? –dijo Ron preocupado de seguro por la salud mental de Harry.

–Es que no pudo entender que hice mal, a mí me pareció un buen día –dijo Harry acostándose en la cama –, algo se me olvido, debe ser algo pequeño –se levantó y comenzó a caminar –. El primer día me reprobaron, me estalló un caldero y me fue mal en el examen. El segundo día fue casi igual. El tercer día por mi culpa la explosión del caldero fue más poderosa y mató todo a 5km a la redonda. El cuarto día empuje a Malfoy desde el tercer piso. El quinto día me quede dormido. El sexto día descubrí que era lo que pasaba y que debía ser el día perfecto y lo intente en el día número siete, pero todo fue en vano porque el día se volvió a repetir.

– ¿Eh...? –dijeron Ron y Hermione.

–No puedo pensar bien, creo que saldré a dar un paseo – dijo Harry antes de abandonar la habitación dejando a Ron y Hermione paralizados por todo lo que les dijo.

Harry paseó por los corredores tratando de pesar que había olvidado, cuando se encontró a la profesora McGonagall.

– ¿Potter que hace aquí tan tarde y por que no asististe a clases? –le dijo al verlo.

–No me sentía bien profesora –mintió Harry.

–Te perdiste del examen y también perdiste asistencia –dijo la profesora McGonagall muy molesta.

–Eso es –brincó Harry –, mi asistencia; profesora podría besarla, pero no lo haré –y salió corriendo dejando a la profesora muy confundida.

–Ya sé que fue –dijo Harry al entrar de nuevo en los dormitorios –, pero ahora debo descansar. Hoy será un día muy cansado mañana. Buenas noches.

Harry se metió en la cama y se quedo dormido dejando a Ron y Hermione paralizados en medio de la habitación

Día 9

Harry despertó y sin perder tiempo, se cambio y bajó a desayunar con sus amigos. De nuevo en clase de adivinación predijo la grandiosa caída de Neville, nuevamente consiguió la nota máxima. Luego en pociones ayudó a Neville con la poción, otra vez no estalló pero como quiera Snape encontró de nuevo manera de criticarlos; y por ultimo en transformaciones ya sabía las respuestas, así que no tuvo mayores problemas, y al finalizarlo, se anotó en la lista para su asistencia. Muy contentó y airoso, paso el reto del día tranquilo con sus amigos y después de cenar, regresó al dormitorio a descansar. Estaba seguro que el día no se repetiría más.

Día 10

Harry despertó en su cama, la luz del sol pasaba entre las cortinas, se levantó y se cambió para desayunar; se encontraba muy contento, pero su felicidad no duro mucho. Cuando bajó a la sala común vio a Hermione y se acercó a ella temeroso.

–Buenos días –dijo Hermione –. ¿Cómo dormiste?

Los peores presentimientos de Harry se hicieron realidad, casi se desmaya de la desesperación. Muy triste se aproximó a Hermione y le preguntó con voz de ultratumba –: ¿Qué día es hoy?

–Martes –le contestó ella.

– ¿Martes? –dijo Harry sin poder creerlo.

– Sí, martes –le repitió Hermione.

Harry sintió una gran emoción que lo invadía y no pudo resistir abrasar a Hermione de felicidad.

–Harry ¿Estás bien? –le preguntó Hermione asustada.

–Sí, mejor que nunca –le respondió él –, pero no me vuelvas a hacer esa pregunta.

En ese momento entro Ron a la sala y se acercó a ellos desconcentrado (Harry aún no soltaba a Hermione). Harry extendió en brazo y lo aproximó aún más, lo abrazó junto con Hermione.

–Oye así no nos llevamos –dijo Ron tratando de separarse de Harry.

–No hay problema –dijo Harry y lo soltó –; bajemos a desayunar es buen día.

–Sabes Harry, a veces me haces dudar de tu salud mental – dijo Ron con una pequeña sonrisa.

–Eso no me importa en lo mínimo. Hoy no hay nada que arruine mi felicidad –dijo Harry acercándose al agujero del retrato.

Los tres bajaron al gran comedor, Harry estaba muy contento porque el día no se repetiría más y la vida continuara con normalidad (con la normalidad tradicional).