Los caballeros Hagrid y Moddy:

Suspiró cansado, se apoyó en sus manos y miró a la lejanía, la torre de astronomía era el mejor lugar para estar solo y en tranquilidad, habían pasado dos semanas sin que nada relativamente importante pasara a su alrededor, se había hecho amigo de un muchacho de su misma edad, Ronald Weasley, y de su hermana menor.

Una muchacha un tanto extraña y alegre, la verdad es que contar con la compañía de ellos le alegraba un poco los días.

Luna, Hermes y Neville se la pasaban la mayor parte del tiempo juntos y tramando diferentes planes, sin duda para fortalecer la unión que estaban comenzando a forjar Neville y Hermes como caballeros de Luna.

En ese instante miró a los campos que daban al lago, tranquilos debido a la hora, más no era así unas horas atrás, pues había infinidad de alumnos, y todos parecían tener sus vidas tranquilas, no obstante todos y cada uno de ellos estaban ligados a las cuatro familias, ¿cómo solo cuatro casas podían atender a tantas personas diferentes?, ¿cómo su padre manejaba todo aquello sin volverse loco?

Hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que agradecía lo indecible que su padre lo hubiese retirado de toda aquella guerra absurda, no se sentía con la capacidad necesaria de ocupar el puesto de su padre. Por ello no podía agradecer a su madre la esposa que le había elegido.

Luna era lo que todo hombre podría soñar, no iba a mentir respecto a ello, pero tampoco podía decir que la amase. Era hermosa, y lista, valiente, tenía que serlo para seguir con todo por voluntad propia, con carácter decidido, pero pese a que le caía bien y le agradaba, no podía decir que la amara, era más como una muy buena amiga, pero nada más.

¿Podría ser suficiente para tener una vida tranquila?, sí, Luna parecía poder admitir que su matrimonio se basara en amistad y que juntos pudieran aportar algo al matrimonio de ellos, a esa unión de las casas.

-Veo que no soy el único que ha aprendido a amar esta vista tan espectacular.

Harry se incorporó y giró para ver quien le hablaba, se quedó helado al descubrir a Albus Dumbledore, director de Hogwarts y caballero de la familia Potter antes, Lovegood ahora, en el umbral de la puerta.

-¿Qué hacéis vos aquí?

-Me gusta pasear en las noches por los pasillos y torres de este castillo, me tranquiliza ver que pese al ajetreo que se llega a formar en este castillo, también puede haber paz y orden.

Sin añadir más, caminó hasta situarse a su lado, Harry volvió a mirar por la ventana al cielo sobre él.

-¿Qué tal se adapta a esta institución señor Potter?

Harry se encogió de hombros con indiferencia y volvió a mirar por la ventana:

-Al menos parece que la tolera, eso es un paso, entiendo que las clases aún no le llaman demasiado, pues por lo que me han ido contando respecto a usted, no es que asista mucho, ¿tiene algo en contra de las aulas de este magnífico castillo?

Suspiró y negó:

-Yo no quería venir a este lugar, mi madre se empeñó en que así fuera, y el padre de Luna insistió a su vez, alegando que deseaba que mi relación con su hija comenzara a estabilizarse, no cree demasiado en la palabra dada por mis padres, por lo visto.

-Pero el temor del señor Lovegood parece no tener fundamento, pues por lo poco que he visto, parece que su relación con la señorita Lovegood va perfectamente.

-Somos amigos, Luna es una persona extraordinaria, cualquiera estaría deseoso de estar con ella, es simplemente perfecta y la indicada.

-Comprendo, no obstante, no cree que sea su indicada.

Harry no respondió a eso, y quedó mirando al frente, una ráfaga de aire despeinó su cabello negro, Albus Dumbledore miró al chico de perfil, y al verlo tan sumido en sus pensamientos sonrió enigmáticamente, sin duda ser hijo de un heredero no debía ser sencillo.

Harry se irguió y seriamente declaró:

-Si es o no la indicada para mí, no es cuestionable, es la elegida y nuestro deber es cumplir con lo que se espera de nosotros, que llegado el momento será proteger a todas estas personas de todo lo que pueda perturbar su paz.

El silencio se hizo palpable en el ambiente, mientras Dumbledore observaba al joven con semblante serio y sorprendido, sin lugar a dudas, si Potter no hubiese retirado a su hijo de la batalla, este podría ser el elegido con diferencia, contaba con un algo que hacía a la gente reaccionar a él:

-¿Conocéis ya al heredero Malfoy?, tengo entendido que aún no se han encontrado.

-No, es verdad, tampoco tengo mucho interés al respecto, si algún día me lo presentan, dedicaré el tiempo suficiente para averiguar si es lo suficientemente interesante como para demostrarle algo de atención.

Ante esa respuesta Dumbledore rompió a reír, que seguridad en sí mismo:

-¿Y qué le hace pensar que usted le sería interesante a él?, quizás al conocerse sea él quien opine que usted no es interesante a sus ojos.

-Es posible, no lo niego, pero si esa persona opina eso de mí, es porque seguramente tampoco él lo sea para mí, muy pocas cosas llaman mi atención, pero estoy pendiente de todo lo que me rodea, no se lleve a engaño conmigo, sé en el terreno que me muevo, y estoy seguro de que no le soy del todo indiferente al heredero Malfoy, sobre todo cuando hace unas semanas hizo lo posible porque su prometida intercambiara unas palabras conmigo.

Dumbledore se encontró respondiendo a la sonrisa torcida del joven Potter y por algún motivo, sintió deseos de regresar a formar parte de los caballeros de la familia Potter, deseaba luchar por ese joven y sus convicciones.

Era una persona seria y segura de sí mismo, sin duda no perdería nada teniendo un ojo en el muchacho en cuestión.

-¿Os gusta esta torre joven Potter?

-Sí, podría decirle incluso que lo considero una especie de oasis, rodeado de paz y sin interrupciones.

-Así que aquí es donde suele comer todos los días.

Afirmó Dumbledore, Harry tan solo asintió y añadió:

-En el gran comedor hay demasiados ojos, demasiadas caras que debes recordar por cuestión de etiqueta y familia.

Has de conocer las aportaciones de cada familia al mundo mágico, los nombres y sus escudos, has de saberlos como si fueran tu credo, ser consciente de los problemas de todos y cada uno de los integrantes de tus protegidos.

La heredera de Ravenclaw, ha de saber todo lo relacionado con todas las familias menores a cargo de su casa, lo mismo para el resto de herederos, pero no solo sobre sus casas menores, pues tanto el heredero de Slytherin como la heredera de Ravenclaw, deben también saber todo lo relacionado con las casa menores de su rival y de las dos casas retiradas, Hufflepuff y Gryffindor.

Son tantas cosas que recordar y tener en cuenta, me siento más una agenda que una persona, cuando alguien se me acerca para entablar conversación conmigo, lo primero que recibo es el nombre, ni siquiera el saludo o las alabanzas que me han hecho con anterioridad antes de darme ese dato de valor.

Mi cerebro se centra en grabar cada facción de la persona ante mí, porque una vez dicho el nombre, esa persona en cuestión espera que yo nunca lo olvide.

En cuanto el nombre es colocado en el lugar indicado, el escudo de la familia, a que casa pertenece, lo que aporta de valor al mundo mágico, todos los tratos que realizó su familia, básicamente toda la información que tenga, acude a mí de golpe. Porque es lo que se espera de nosotros, ser capaces de escuchar y atender a todas esas personas que cuentan con nuestra protección, ¿cómo ayudarlos si desconocemos sobre ellos?, ¿si no hemos estudiado su mundo desde todos los ángulos posibles?

Conocemos sus amistades y enemistades, sabemos lo que podemos o no decir, y más nos vale no meter la pata al respecto pues podríamos crear muchos problemas por una simple frase mal enfocada.

¿Sabe que presión es esa?, el gran comedor resulta el lugar más idóneo para encontrarte con situaciones de ese estilo, y teniendo en cuenta que yo no juego esta partida, es desesperante saber tanto de todo lo que me rodea y a la vez tan poco.

Dumbledore no habló enseguida, se mantuvo callado y pensativo, el silencio era en cierto modo reconfortante, y ninguno hacia nada por romperlo, hasta que Dumbledore declaró:

-¿Nunca ha pensado entrar en el juego?, ¿ser quizás un rey en la partida en lugar de un peón?

Harry no lo miró, pero sí respondió:

-De pequeño me imaginaba a mí mismo consiguiendo hacer realidad los deseos de todos aquellos que acudían a mí, creyendo que sería capaz de proteger a todos de todo, convencido de que nunca moriría nadie mientras yo estuviese cerca. Iluso, ¿verdad? –sonrió con cierta tristeza: -Verá, creí firmemente que sería el mejor de todos, el guardián perfecto, aquel que conseguiría que nadie muriese injustamente, pero la realidad me golpeó, mi padre me la mostró de forma dura, y nunca más volví a soñar con ser quien protegiera a los demás.

-Eres un muchacho curioso joven Potter, puedes estar seguro que si siguieras en la partida, no dudaría ni un segundo en ser tú caballero, tienes una fuerza y determinación, que consigues que la gente crea ciegamente, en que serías el idóneo para el puesto que ahora ocupa tú padre.

Antes de que la mente de Harry procesara esas palabras, Dumbledore se marchó de allí dejándolo perdido.

Dos días pasaron desde que Dumbledore y Harry compartieran esa conversación en la torre de astronomía.

Hermes y Luna se encontraban paseando por los terrenos de Hogwarts, la segunda miraba distraída a su alrededor como buscando a alguien entre la multitud, Hermes por su parte caminaba pendiente de cada detalle, más su tranquilo paseo se vio perturbado por la aparición de un hombre de estatura considerable, de cabellos y ojos negros.

De barba, cejas y bigotes poblados, estaba vestido como le correspondía al guardabosques de la escuela, en sus labios brillaba una sonrisa que llegaba con fuerza a sus ojos.

-Buenas tardes, Hagrid, ¿qué tal el día de hoy?

-Podría mejorar, no obstante, quizás empeore, no sé muy bien que sucederá, todo depende de lo bueno que pueda resultar el primer caballero ante mí.

Su sonrisa se ensanchó y sacando su varita, pronunció el discurso oficial y varias chispas rojas salieron de su varita apuntando a Luna y Hermes.

El duelo fue anunciado debidamente y los tres se trasladaron al campo de duelos.

Harry se encontraba con Ronald Weasley paseando por los jardines del lugar mientras hablaban entre ellos cuando el duelo fue anunciado, Harry miró a su alrededor y frunció el ceño al ver a Luna y Hermes caminar:

-Otra vez, maldita sea.

-¿Qué te sucede Harry?

-Odio los duelos, y sin embargo parece que nunca hay una pausa para los mismos.

-Es lo que tiene querer poseer el privilegio de los herederos, es toda una suerte que tú ya no seas un heredero, sino tendrías que sufrirlos de igual manera.

-No me lo recuerdes. –al ver que Ron caminaba hacía otro lado lo miró desconcertado y preguntó: -¿Dónde vas?, ¿no verás el duelo?

Ron negó:

-No me interesan en lo más mínimo esos duelos, luego nos encontramos por ahí, ya me enteraré del resultado cuando vuelva a ver a la heredera.

Sin más se despidió con un saludo de mano y se alejó, Harry vio como se reunía con su hermana menor, evidentemente ninguno de los hermanos le daba la menor importancia a esas cosas.

Y él se uniría a ellos gustoso sino fuera porque Luna y su primer caballero eran los retados, ¿por qué los caballeros del otro heredero no se retaban entre ellos?, llegó al campo de batallas y se sorprendió al ver que quien se enfrentaba a Hermes, en esta ocasión, era el que hacía las veces de guardabosques de la escuela.

Rubeus Hagrid.

Todos los caballeros de mayor edad, discutían entre ellos, el resultado de ese duelo, no obstante, Harry se percató, de que todos daban por sentado que Hagrid, sería el siguiente en ocupar el puesto de primer caballero.

-Eso nos asegura un pase con mayor facilidad al resto.

Soltó Sirius sonriendo:

-No venda la piel del lobo antes de ser cazado caballero Black.

Escuchó que decía Dumbledore, él prefirió dejar de escuchar todas las cosas de las que hablaban los otros caballeros, más no pudo dejar de notar que Dumbledore y Moddy hablaban entre ellos, quizás planeando un estrategia o tal vez solo discutiendo las posibilidades de cada uno de los caballeros.

El duelo dio comienzo, y en este fue que Harry comprendió que la estatura podía engañar, cualquiera podría imaginar que tremendo hombre, tendría problemas de movimiento y sobre todo de agilidad y rapidez, no obstante Hagrid no era de esos.

Su velocidad, era casi comparable a la de Dean, y su agilidad rivalizaba con la de Neville, sin lugar a dudas era un duelo entretenido. Todos los caballeros observaban en silencio y evidentemente evaluaban a ambos contrincantes.

Harry se sorprendió a sí mismo cuando decidió ver la hora que era al ver que había comenzado a oscurecer:

-Una hora, ha pasado una hora desde que el duelo ha dado comienzo, ¿qué diantres están haciendo?

-Eso nos deja en claro que el primer caballero también cuenta con resistencia, Hagrid lo está haciendo demasiado bien, ha mejorado mucho con los años.

-Sin duda, pero ya se le ve cansado.

-Este duelo ya no se basa en capacidad mágica y conocimientos, el que más resistencia tenga ganará.

-Hagrid cuenta con la ventaja de ser guardabosques, son muchos años luchando contra el bosque prohibido.

Expuso Remus en un susurro:

-Pero ese muchacho parece tener la voluntad de un demonio.

Explotó Moddy gruñendo molesto, Harry lo miró desconcertado, ¿qué le pasaba a este?

Hagrid resbaló y Hermes no dudó un segundo en invocar la varita de este, cuando eso sucedió, Luna se apresuró en dar por finalizado el duelo, Hagrid suspiró y se dejó caer sentado en la arena con una sonrisa en el rostro:

-Por todos los hipogrifos del mundo chico, como luchas condenado. No me arrepiento de este duelo, ha sido bastante provechoso.

-Muchas gracias caballero Hagrid.

Ambos hicieron una pequeña inclinación de cabeza y sonrieron de medio lado, Harry se adelantó para acercarse al campo de batalla cuando una voz resonó en todo el lugar, sin duda amplificada por el sonorus:

-Yo, Alastor Moddy, como caballero de la heredera Lovegood, proclamo mi derecho a retar a Hermes Granger primer caballero de esta.

Las chispas rojas iluminaron todo el lugar y Harry se quedó por unos momentos paralizado sin poder creerse aquello, miró con rapidez hacía esta, la cual respiraba con agitación, tenían que estar de broma, llevaba una hora luchando contra un caballero, Moddy sin duda bromeaba:

-¿Te has vuelto loco Alastor?, no puedes retarlo nada más terminar de librar un duelo.

Harry se aferró a las palabras gritadas por Hagrid, quien se había puesto en pie y miraba como todo el mundo a Moddy:

-¿Quién lo dice?

Respondió este sin más y con una sonrisa confiada en su rostro, nadie respondió a su pregunta lo que hizo comprender a todo el mundo que no había norma que impidiese tal cosa:

-No podéis hablar en serio, acaba de enfrentar un duelo de una hora, uno que no ha sido sencillo, ¿y ahora vos deseáis enfrentaros a él?

Preguntó Harry molesto:

-Así es muchacho, ¿crees que en la vida real y fuera de estas cuatro paredes sus enemigos tendrán en consideración algún factor?

Ni hablar, no vendrán de uno en uno, ni de frente, no les importará que esté cansado, herido, que sea de día, de noche, por el contrario, buscarán todas las brechas que les sean beneficiosas, es por ello que el primer caballero ha de estar en alerta constante y sobre todo en forma y preparado.

-Su desafío se admite, baje al campo caballero Moddy.

La voz de Luna se escuchó en el lugar:

-Remus esto es…

-Ya basta Harry, sé que es amigo tuyo, pero esta actitud tuya raya ya lo absurdo, sino puedes ver esto, ya puedes largarte, ¿por qué estás aquí en primer lugar?, nada de esto tiene que ver contigo, tu prometida no corre ningún peligro en estos duelos, así que no tendrías que preocuparte por nada.

Cuando Sirius calló y miró a Harry a los ojos se encontró con una mirada que no esperaba en este, los ojos le brillaban de tal modo que eso lo descolocó por completo, ¿qué le pasaba a Harry?, ¿por qué le preocupaba tanto ese maldito muchacho?

-Que comience el duelo caballeros.

Eso consiguió llamar la atención de Sirius al instante y todos tomaron atención al mismo, al igual que todos los demás, Harry, volvió su mirada al campo, no obstante no perdió el momento indicado en que Rubeus y McGonagall llegaban al lado del profesor Dumbledore, quien parecía sumamente interesado en el duelo que tenía lugar.

Harry no podía apartar sus ojos del duelo que estaba disputándose ante él, verla moverse con tremenda seguridad y con una concentración casi inquebrantable. Lo peor era darse cuenta de que pese a todo lo que llevaba sufrido, debido al duelo anterior con Hagrid, parecía seguir contando con una resistencia inquebrantable.

Y Moddy no era un contrincante cualquiera, lanzaba hechizos como si nada, y su seriedad era mortal, parecía analizar todos los aspectos antes de atacar y no obstante no había pausa entre uno y otro. Su mente era rápida al pensar y Hermes parecía conseguir seguirle el ritmo.

-Lo está midiendo desde todos los puntos. –escuchó que susurraba Remus a su lado, este miraba el duelo con fijeza y tenía sus brazos cruzados, no obstante una de sus manos la tenía sobre su barbilla, calibrando algo.

Remus era la lógica personificada, pocas veces se le podía sacar de su mundo y cuando era obligado a ello, el resultado podía resultar desastroso.

-Evidentemente, probará todos los ángulos hasta que encuentre el justo, Alastor siempre ha sido muy meticuloso, si ha pedido un duelo solo hay un motivo, sabe como vencerlo.

Expuso Sirius que se encontraba con los brazos cruzados frente a su pecho y que sonreía torcidamente.

-Dime una cosa Sirius, después de lo visto hasta ahora, ¿cómo lo vencerías?, ¿cuál crees que sería el punto débil a atacar?

Harry miró a Remus que era quien había formulado la pregunta, Sirius también lo miró y seguidamente declaró:

-Lo desestabilizaría, el muchacho es bueno, no lo voy a discutir, ya he dicho que es ágil y que cuenta con la juventud… -No olvides su amplio conocimiento de los hechizos. —aportó Dumbledore como si nada, Sirius asintió a su vez y continuó: -Sí, tiene infinidad de puntos a favor para ser el primer caballero, pero su mente es débil, nos lo demostró el día que se enfrentó a Neville aquí presente.

No es capaz de afrontar ciertas situaciones, creo que si conseguimos ponerlo en una de esas situaciones se quedará en blanco, puede que no dure demasiado en ese estado, pero quizás el suficiente para quitarlo de en medio.

Es decir, cuenta con lo necesario mágicamente y físicamente, pero mentalmente, no.

-¿De todos nosotros quién crees que podría vencerlo con mayor facilidad?

-Cualquiera, mientras nos centremos en ese punto, hasta el más débil de nosotros podría dejarlo fuera, no obstante, creo que hay algunas personas que podrían dejarlo cao sin necesidad de desestabilizarlo mentalmente. Estás tú Remus, que con tu fría lógica podrías darle bastante caña al muchacho, Dumbledore que sin duda lo vencería con los ojos cerrados, del mismo modo que a cualquiera de los presentes aquí… -No estaría yo tan seguro de ello caballero Black, pero me alaga que me tenga en tan alta estima. –Se confunde, sé ver la realidad, no comprendo porque no quiere ser primer caballero, incluso podría haberlo sido de James y no obstante…

-Dejemos ese punto de momento caballero Black, no quiero revivir vivencias poco agraciadas.

Harry vio como Sirius fruncía el ceño al parecer disgustado por esa respuesta, no obstante continuó:

-Por mucho que me fastidie admitirlo, Snape también podría con su frialdad absoluta y sobre todo con su gran control sobre la mente de los demás. Es escurridizo y sabe como ser ruin.

-Te estás pasando perro.

-Solo constato la realidad serpiente, y por último yo soy rápido, he actuado como primer caballero de James por algún tiempo y sé a lo que me enfrento y tengo experiencia en el terreno.

-Te estás olvidando de mi pupilo Black.

Escupió Snape sin más:

-Moddy estoy seguro de que será el vencedor de este duelo, por lo que todo lo que estamos hablando ahora es absurdo, a no ser que no sepa controlar su impaciencia, pues ese es el peor defecto de Moddy, que cuando se cree vencedor comete la estupidez de actuar antes de tiempo.

-Caballero Black, es evidente que conoce bien a nuestro querido Alastor, y que temo que este duelo terminará pronto, pues nuestro amigo llegó a su misma conclusión.

Harry dejó de escuchar lo que decían y miró al frente, se desconcertó al descubrir que Hermes se encontraba algo alejada de Luna, parecía ser que Moddy había lanzado hechizos de forma que la había obligado a cambiar de posición en diversas ocasiones.

-¿Y cómo responderás muchacho?

Escuchó murmurar a Dumbledore, Harry se encontró distraído ante la manera en que Moddy hacía moverse al primer caballero, era como si el campo fuera una pista y Hermes bailara por ella, un baile en que quien llevaba la nota dominante era Moddy, pero sin llegar a domar a su compañera de baile.

De un momento a otro Moddy sonrió victorioso y declaró:

-Por eso no puedes ser el primer caballero chico, eres fácil de engañar y atrapar, caíste en la trampa por no pensar antes de actuar, te pierdes en la emoción de un duelo y no prestas atención a otros factores de incalculable valor.

Para espanto de todos los presentes, Moddy apuntó a Luna y lanzó su hechizo, Hermes y Harry miraron hacía esta alarmados, Harry se acercó a la grada de nueva cuenta al ver a Luna tan pasiva y calmada como si nada estuviese pasando en absoluto.

-MUEVETE, MALDITA SEA, LUNA.

Sirius y Remus miraron a Harry entre sorprendidos e igual de alarmados, el único que parecía calmado además de Luna, era Dumbledore.

Hermes hizo uso de la desaparición, lo que ocasionó que Moddy rompiera a reír divertido:

-Eso no servirá de nada, se tarda demasiado en aparecerse y desaparecerse, este duelo ha concluido y tú…

-Ganas primer caballero.

La voz de Luna resonó en el lugar, el hechizo de Moddy había desaparecido a cierta distancia de Luna y Hermes había aparecido justo a la espalda de Moddy y apuntaba a este con su varita en la nuca.

-¿Cómo…? -Escuchó que decía Sirius sorprendido, más Moddy parecía no darse por vencido, apuntó a Hermes por encima de su hombro, más ella parecía esperarlo pues se apartó con rapidez, aunque se llevó un feo corte en la mejilla y le dio una patada a la pierna de este haciéndolo perder el equilibrio y que su varita saliera disparada, Hermes la invocó y este cayó con una rodilla postrado al suelo.

-Vaya.

Eso fue lo único que salió de los labios de Remus, a la par que la escandalosa risa de Moddy se escuchaba en todo el lugar:

-Muy bien chico, confieso que me sorprendiste con esa jugada tuya, ¿Cuándo levantaste ese escudo alrededor de la heredera?

-Desde el principio.

-¿Tanto desconfiabais de mí?, ¿tan predecible soy?, diablos, -volvió a reír divertido, más Hermes declaró:

-No, no es eso, en realidad…

-Déjalo chico, ¡ALERTA PERMANENTE!, no lo olvides nunca, no te fíes ni de tu sombra y estate siempre atento a todo y todos, no sabemos ni podemos predecir el momento o lugar en el que se puede encontrar el peligro.

-Lo tendré en cuenta señor.

-Nada de señor chico, ayúdame a ponerme en pie, hay algo que debo hacer.

Hermes lo ayudo y tras devolverle la varita, juntos, caminaron hasta encontrarse frente a Luna quien sonreía feliz por el resultado.

-Caballero Moddy.

Luna hizo una pequeña inclinación a la par que Hermes se colocaba tras ella y Moddy respondió a su vez dejándose caer frente a ella con una rodilla hincada en el suelo:

-Mi señora;- colocó una mano cruzando su pecho con su varita tendida por el mango hacía Luna y añadió: -Yo, el caballero Alastor Moddy ofrezco mi lealtad y juro que protegeré a la heredera y al primer caballero en todo momento incluso entregando mi vida si fuese preciso.

-¿Qué se cree que está haciendo?

Reclamó Sirius furioso, el silencio siguió a esas palabras, era evidente que nadie fuera de esa grada comprendía lo que estaba sucediendo ahí.

-Elegir un bando Sirius, y temo que no es el nuestro.

Suspiró Remus negando:

-¿Qué sucede? -Preguntó completamente perdido Harry; -¿Qué se supone que pasa?

-Sucede joven Potter, que Alastor acaba de declarar que admite a Hermes Granger como primer caballero. Ahora cada vez que haya un duelo, Moddy se encargará de estar en la retaguardia de Hermes.

-¿Podrá Luchar?

-No, no podrá intervenir, pero sí protegerá a la heredera, acaba de proporcionarle paz mientras este se centra en el duelo que esté librando.

-¿Eso podía hacerse?, ¿Por qué ninguno de los otros lo ha hecho hasta ahora?

Inquirió sin comprender Harry mirando a Neville y Rubeus, pero sobre todo a Neville pues se suponía que este era amigo de ella, ¿no debería haber deseado ponerle las cosas más fáciles?, estaba comenzando a enfadarse cuando vio las caras de perdidos de ambos caballeros:

-¿Por qué nadie me habló antes de esto?

Preguntó al fin Hagrid desconcertado, entre sorprendido y perdido como ellos, miró a Neville:

-No me digas que no lo sabíais. —Neville frunció el ceño y Harry suspiró: -Tenía entendido que los caballeros teníais que saber todo lo relacionado a los duelos, que tenéis algo así como un manual que aprender cuando estáis con estas cosas.

-Debí perderme esa lección, pues no la recuerdo. –Recriminó Hagrid mirando a Dumbledore quien miraba todo pasivamente, no obstante Neville declaró a su vez molesto:

-Yo por mi parte diré que mi maestro se olvidó de darme semejante lección, ¿no es así profesor Lupin?

Harry miró a este que se hizo el loco:

-¿Remus? –preguntó Harry sin poder creérselo, este por toda respuesta suspiro:

-Se supone que eso ya no se hacía, además, lo olvidé hasta que Dumbledore lo ha mencionado ahora.

Ese fue el momento en que Sirius retornó de donde sea que se hubiese ido debido a la sorpresa y mirando a Remus inquirió:

-¿Tú olvidando algo?, Harry dime que tienes una cámara cerca, tu padre tiene que ver esto o nunca me creerá cuando se lo cuente.

Todos a una rompieron a reír menos Remus que fulminaba a Sirius con la mirada y Harry que miró directo al campo y se percató de que ya todos se dirigían fuera del campo, sin despedirse se dirigió al lugar por donde ellas tendrían que salir.

En cuanto Luna y Hermes llegaron a su lado, no pensó ni un instante, cogió a ambas de la mano y las condujo a una clase que se encontraba fuera de funcionamiento y tras cerrar la puerta tras ellos, soltó la mano de Luna y tiró de Hermes hacía él.

Hermes no cabía en sí de la sorpresa, menos aun cuando su corazón comenzó a latir a una velocidad vertiginosa al sentir como este cogía su rostro y lo examinaba con cuidado:

-¿Qué cree que ha…?

-Tienes un feo corte en la mejilla, podría infectarse y empeorar la cosa, eres muy poco cuidadoso, ¿qué pasaría si te dejara marca de por vida?

Hermes abrió sus ojos al máximo al escuchar esas palabras, ¿qué se creía que hacía?, más este sacó su varita y apuntando al corte dijo un hechizo, Hermes sintió una pequeña quemazón en la mejilla y segundos después sintió como este repasaba el lugar con uno de sus dedos y decía:

-Perfecto, como siempre.

-No sabía que tenías conocimiento de hechizos curativos Harry.

Escuchó que Luna decía sorprendida y acercándose a ellos dos, Harry la miró por unos segundos:

-Pocos lo saben. —y tan pocos, el círculo que conocía esa particularidad era escaso, compuesto únicamente por él y ahora por ellas dos, nunca antes le había interesado todo aquello, pero desde que había llegado a Hogwarts y había conocido a estas dos, la cosa había cambiado, deseaba ayudar, de cualquier manera, no importaba, solo necesitaba hacer algo, no sentirse tan inútil e innecesario, quería formar parte de algo, de ellas.

Hermes por su parte no podía moverse, ¿qué demonios le pasaba?, sus ojos estaban fijos en los verdes del joven Potter y desde el momento en que se habían conectado todo su cuerpo temblaba y se sentía la mar de nerviosa.

Por suerte él no lo estaba notando.

Harry desvió su mirada de sus ojos a sus labios y un flash back del beso que Diggory le había robado en el gran comedor le asaltó, seguido de una ola de enfado inexplicable, en cierto modo desconcertado por su conexión de ideas, soltó el rostro de esta:

-Vaya, pues tendrás que enseñarme, seguramente me serán muy útiles a menudo.

Declaró Luna, Harry la miró con una sonrisa:

-No pongo en duda que te serían de utilidad, más prefiero guardarme ese as bajo la manga.

-¿Y eso por qué?

Recriminó Hermes intentando recobrarse, él la miró por unos segundos y comenzó a alejarse, una vez abierta la puerta declaró:

-Porque así me necesitaréis para algo.

Sin más se marchó de allí dejándolas a ambas mirando hacía él sorprendidas por su respuesta, Hermes miró a Luna e inquirió:

-Parece ser que comienza a comprender que debe cambiar para poder estar con usted.

Luna sonrió ante sus palabras:

-Seguramente, te dije que no era tan malo como aparentaba ser.