¡Les pido mil disculpar por la larga espera! Pero finalmente estoy aquí con un capítulo un poco más largo como les prometí, estoy un poco atareada con los exámenes pero espero subir el próximo capítulo pronto, muchas gracias por su eterna paciencia
Muchas, muchas gracias a todos los que se toman el tiempo para dejarme reviews, ¡se los agradezco mucho! ^^
~ Cindy Elric ~
Sexta Melodía: Contrincante
Por fin habían llegado hasta las montañas que tan lejos se veían y tras unos minutos de búsqueda Kagome dio con el lugar en donde se escondía el fragmento de la perla.
Aliviados vieron que se encontraba en el interior de una cueva que aparentemente se encontraba vacía, cautelosamente se introdujeron en ella todos alertas por si algo ocurría mientras que Kagome buscaba entre las rocas el pequeño fragmento que los había obligado a ir hacia allá.
Tras unos minutos de búsqueda la sacerdotisa dio con el sitio en donde se encontraba, por lo que rápidamente salieron de la cueva agradeciendo el que fuera una misión fácil, aunque Inuyasha no hacía más que refunfuñar por lo bajo la pérdida de tiempo que había resultado el viaje ya que no pudo pelear contra ningún monstruo.
–Tranquilízate Inuyasha, después podrás pelearte con el monstruo que quieras… –trata de tranquilizar al hanyou mientras guarda el fragmento en su frasco.
–Así que aquí estás…
La sorpresiva voz obligó al grupo alzar la mirada encontrándose con una enorme pluma en lo alto del cielo.
–Kagura… –susurra cuando ve a la youkay bajar frente a ellos–. ¿Qué haces aquí?
–Te estaba buscando –responde mirando fijamente a Kagome quien simplemente le devolvió la mirada con confusión.
–¿A mí?
–¿Buscabas a Kagome?
–¿Qué te traes Kagura? –Cuestiona desenfundando a Tetsaiga.
–Conoces a Kazuya, ¿no es así? –Pregunta ignorando por completo la amenaza del hanyou.
–¿Kazuya? –El pequeño zorrito alza la mirada hacia el rostro de la chica que lo tenía entre sus brazos–. ¿Quién es Kagome?
–¿Qué pasa con él? –Frunce su ceño.
–Pues él me comentó que tú también estás involucrada en el ritual del eclipse de Luna Llena.
Kagome se quedó callada mientras todos la miraban confundidos ante las palabras de Kagura, "también estás involucrada…", esa frase se quedó flotando en su cabeza, si Kagura decía eso era porque ella…
–No me digas que tú…
–Sí –asiente interrumpiéndola–, también escuché la canción, Kazuya ya me explicó de que se trataba todo pero lo que no logro entender es… ¿cómo una humana como tú puede ser parte de esto?
–Espera un segundo, ¿Kazuya te lo explicó?
–Eso fue lo que dije.
Ahora sí que estaba enfadada, Kazuya le había contado todo a Kagura entonces, ¿por qué no fue capaz de contarle a ella? Claro, todo era culpa de…
–Sesshoumaru…
La sacerdotisa frunció aún más su ceño ante la mención del youkay sin notar la sombra que se acercaba a lo lejos, no hasta que vio como Inuyasha ahora dirigía su espada a una dirección diferente a la de Kagura.
–¿Qué haces aquí maldito? –Cuestiona vigilando por el rabillo de su ojo también a la mujer de la pluma, atento a cualquier movimiento.
–Nada que tenga que ver contigo –respondió sin molestarse en mirar al híbrido, sólo fijando su atención en Kagura mientras maldecía en silencio al entrometido demonio que sabía era responsable de eso.
–Así que viniste Sesshoumaru –le sonríe.
–¿Qué haces aquí?
–Pues… sólo vine a conocer a mi contrincante –desvía la mirada hacia la sacerdotisa ahora sonriendo con desprecio–, pero… una humana, ¿qué desperdicio no crees?
–¿Cómo que "contrincante"? ¿De qué está hablando Sesshoumaru? –Mira al demonio con confusión, no tenía idea de lo que hablaba Kagura.
–Nada que te importe –responde con frialdad sin ponerle atención a la expresión de molestia de la sacerdotisa–. Lárgate Kagura.
–¿Por qué? –Lo mira con curiosidad y luego de mirar a Kagome sonríe–. Ah, ya entiendo, esta niña no tiene idea de lo que ocurre, ¿no es así?
–Eso no es de tu incumbencia –otra más, ¿es que todos iban a meterse en sus asuntos?
–Esperen un segundo, ¿de qué se trata todo esto? ¿Por qué no hablan claro de una vez? –Estaba empezando a irritarse, ¿cómo era posible que Kagura supiera todo y ella apenas sabía que estaba metida en algo turbio? Además Sesshoumaru otra vez se estaba interponiendo evitando que se enterada de la verdad cosa que ya la estaba hartando.
–Ya te había dicho que esto no te importa.
–¡Otra vez con eso! ¡Deja de tratarme como estúpida Sesshoumaru! Por tu culpa estoy metida en no sé qué cosa y aparte no me dejas enterarme de qué ocurre, siempre que alguien va a decirme o explicarme te entrometes amenazándolo para que no lo haga, ¿podrías dejar esa estúpida actitud? Tarde o temprano terminaré enterándome de que va todo esto, así que deja de meterte en lo que no te llaman.
Nadie podía culparla por explotar de esa manera, ni sus amigos que la miraban atónitos o Kagura que había quedado pasmada, ni mucho menos Sesshoumaru quien sólo se le quedó mirando en silencio sin expresar ningún tipo de emoción, odiaba eso del youkay, odiaba tener que adivinar lo que estaba pensando pero lo que más odiaba era que quería hacerlo, trataba de adivinar los pensamientos del otro, la razón de ese silencio, la razón de su insistencia por meterse con ella.
Mientras que Sesshoumaru se mantuvo en silencio debatiéndose entre la irritación y la fascinación, esa actitud de la mujer lo exasperaba, aun sentía el cosquilleo de sus manos por desgarrar su garganta para callarla pero también estaba esa inaudita sensación de satisfacción por verla firme frente a él, verla tratar de desafiarlo aun con sus nulos poderes, esa mujer era desafiante, estúpida o valiente aun no lo decidía pero eso no le quitaba crédito a ese coraje.
–¡Wow~! ¡Siempre igual de impactante!
Aquellas palabras hicieron que todos voltearan hacia la presencia que había aparecido de la nada, mientras que el joven desconocido aplaudía sinceramente cautivado.
–¿Quién…?
–Así que te dignaste a aparecer, Kazuya.
–Kagura –le sonríe–, ¿viniste a conocer a tu compañera de juegos?
–Algo así… aunque nunca pensé que una simple humana estaría involucrada en algo tan importante.
–La vida es sorprendente, además… recuerda que no son sólo ustedes dos las involucradas.
–Maldito entrometido, ¿qué haces aquí? –Gruñe entre dientes, una cosa era que estuviera obedeciendo órdenes de su madre, pero otra muy diferente era que se metiera en cosas que simplemente no le incumbían.
–Siempre igual de cariñoso conmigo, ¿no?
–Tú… –ya, era suficiente, puso su mano en su espada para desenfundar, estaba más que harto de esa actitud tan altanera.
–¡Alto Sesshoumaru! –Grita la sacerdotisa adivinando los pensamientos del youkay, captando otra vez la atención de todos–. Antes de que le hagas algo a Kazuya él tiene que aclararme todas mis dudas, porque no creo tú lo vayas a hacer –ve como el youkay frunce su entrecejo en una obvia negativa–. Como sea, primero deja que hable y después puedes matarlo.
–¿Cómo puedes decir eso? –Hace un gracioso puchero tratando de conmover a la sacerdotisa.
–Pues si hablas pensaré en si quiero defenderte o no, así que todo depende de ti, además me enteré de que le dijiste todo a Kagura, ¿por qué a mí no?
–Porque Sesshoumaru cada vez que iba a hablar amenazaba con asesinarme y aunque sé que no sería capaz porque en el fondo de su corazón sé que me ama –le guiña un ojo al youkay que vuelve a gruñir–, es mi príncipe y le debo algo así como obediencia, supongo, aun no termino de leer mi contrato.
–Habla Kazuya –se cruza de brazos.
–No te atrevas –presiona el mango de su espada aun enfundada.
–Pues~ –Canta con tonito divertido alternando su mirada entre el youkay y la sacerdotisa, eso era tan divertido para él.
–¡Habla!
–Ok, ok, no te enojes… –da una mirada a su alrededor fijándose entonces en los demás, la hermosa exterminadora, un monje con una terrible maldición, un adorable zorrito, Kagura que… la verdad no es del todo su agrado y…; cuando su mirada se posa en el joven de cabello plateado frunce su ceño con curiosidad, algo de él le parecía familiar así que desapareciendo y volviendo a aparecer frente al hanyou empezó a mirarlo de pies a cabeza.
–¡¿Y A TI QUE TE PASA?! –Exclama exaltado por la aparición sorpresiva del demonio a su lado, hace sólo un segundo estaba junto a Kagura y ahora estaba rodeándolo, inspeccionando su ropa, esperen un segundo… ¡¿le estaba tocando las orejas?!–. ¡OYE! –con un movimiento de su espada aleja a quien lo estaba hostigando.
–Acaso… ¿nos conocemos?
–¿Qué?
–Nos habíamos visto antes, ¿no?
–¡¿De qué hablas?! ¡Nunca te había visto!
–Juro que… –frunce levemente su ceño tratando de hacer memoria y entonces sus ojos se posan en la impresionante espada que el joven tenía en sus manos–. ¡Pero si es Tetsaiga! Entonces tú debes ser… eh… eh… ¡Argh! Yo sé, yo sé… tú eres… tu nombre… eres… e-eres… –da pequeños saltitos de frustración al no poder recordarlo.
–Inuyasha… –susurra el zorrito frente al ridículo show que tenía montado el demonio.
–¡Ah, sí! ¡Inuyasha! El hijo del señor Inutaisho con una humana y por extensión, el medio hermano de Sesshoumaru.
–¿Y qué con eso?
–Pues nada, pero… –mira a Kagome y luego lo mira a él–. Dime algo, tienes algo con esta chica, ¿verdad?
Un estruendoso "¡¿QUEEEEE?!", tanto por parte del hanyou y la sacerdotisa se pudo escuchar en todo el bosque, mientras que los demás sólo miraban un tanto impactados la extraña actitud del demonio.
–¡¿DE QUE HABLAS?! –Cuestiona el hanyou mientras el rubor se apoderaba de sus mejillas, apretando los dientes resistiéndose al impulso de golpear al estúpido demonio que tenía enfrente.
–Pues eso, es que me pareció ver algo entre ustedes mientras estaban buscando el fragmento de la perla…
–¡¿NOS ESTABAS ESPIANDO?! –Cuestiona ahora la sacerdotisa completamente avergonzada y furiosa.
–No, ¿cómo crees eso? Sólo los estaba mirando sin su consentimiento.
–¡¿Y acaso eso no es lo mismo?!
–Como sea, ¿no me van a responder? –Interrumpe a la morena–. ¿Son o no son algo?
Kazuya observó atentamente como los dos jóvenes compartían una mirada perpleja, para luego desviarla ambos sonrojándose intensamente.
–Entonces… así están las cosas… –murmura haciéndose una idea con esa simple reacción para luego mirar fijamente a Sesshoumaru.
–¿Qué quieres? –Pregunta ante la desagradable mirada sobre él.
–Esto se está complicando, ¿no? Tienes un poco de competencia.
Esas palabras fueron tan confusas y sorpresivas que todos quedaron paralizados por lo que estas pudieran significar, mientras que Sesshoumaru sentía nuevos deseos homicidas en contra del entrometido, un poco más… tan sólo una palabra más y jura que destrozaría al demonio aunque después tuviera que darle molestas explicaciones a su madre.
–¿D-De qué hablas? –Kagome tragó en seco mientras sentía que el sonrojo ahora quemaba sus orejas, ¿qué era exactamente lo que estaba insinuando el demonio? ¿Competencia? ¿Entre quién? Acaso… ¿Inuyasha y… Sesshoumaru?
De pronto la molesta y despreciable risa de Kagura llamó la atención de quienes voltearon a ver a la demonio que sonreía con completo desprecio.
–Que gracioso Kazuya… –suspira–. Hablas como si la humana fuera capaz de alcanzar la victoria.
–Nunca se sabe, ya es sorprendente de que a pesar de ser una humana haya podido escuchar la canción, apropósito… –voltea hacia la morena–. No te he preguntado… ¿cuál es tu nombre?
–Y-Yo… Kagome… –susurra–. Kagome Higurashi.
–Kagome… lindo nombre –sonríe–, pues ahora si me disculpan tengo que cumplir con lo que la señora Irasue me ha encargado.
–¿Qué piensas hacer?
–Pues esto… –desaparece para aparecer al lado de Kagome y así poder tomar su mano–. Lamento el atrevimiento, pero necesito que me acompañes –y tan sólo al terminar la frase desaparece llevándose con él a la sacerdotisa.
Continuará…
