Capítulo 6:

-¿Qué flores te gustan más? –le extendió una libreta con varias fotografías de arreglos florales –

-Éstas –dijo Rin señalando unas hermosas flores blancas y volviendo a dejarse llevar por sus pensamientos.

-¡Rin! Me voy a casar en un mes, por favor ayúdame… -dijo Kagome poniendo un puchero-

-Lo siento Kagome, estoy distraída. –Sonrió- iré a preparar café para ambas.

Miró su teléfono, marcaban las 13 en punto, aún faltaban un par de horas para su salida laboral. Su cabeza había estado en otro planeta los últimos días.

Su esposo luego del incidente con el alcohol pareció que se lo tragó la tierra, más tarde se enteró que se había embarcado en un viaje de negocios.

Sesshomaru la había llamado varias veces pero ella intentaba rehuirle, no podía con eso.

Se sentía… ¿culpable? En su interior sabía que no lo había engañado, pero la pregunta de su esposo seguía atormentándola… ¿dime que no te vas a ver con él? Había un "él", había otro, tú te lo buscaste Naraku -hablaba su lado racional- tu buscaste todo esto, si me hubieses tratado con respeto todo esto no estaría sucediendo, no me habría fijado en otro hombre, no habría un "él".

-Qué rayos piensas- musitó para sí. Se sentía mal, se sentía muy mal no podía con esto. Ella no era como él, no era la misma basura que él. No traicionaba y por sobre todo no causaba dolor, pero cuando lo vio tirado en el suelo en un charco de lágrimas sintió que los roles habían cambiado. Ese hombre lloraba por ella, lloraba porque le habían arrebatado lo que más quería y ella era la causante de ese tremendo dolor. Ahogó sus lamentos en alcohol porque sintió que no tenía otra salida y ella que no era nada participe del "ojo por ojo" lo había llevado hasta ahí.

Le había escrito cientos de mensajes sin obtener respuesta alguna –piensa en las heridas que te ha causado – otra vez esa vocecita en su cabeza, su parte racional hablaba. Ella estaba herida, su alma sangraba constantemente por las heridas que ese hombre le había causado, pero ella no sería capaz de lastimarlo. Ella no era igual que él, no podía.

Su teléfono vibró y un mensaje se hizo presente: Vuelvo esta tarde. Sintió su corazón oprimido, ¿por qué le molestaba tanto?

-Kagome hoy me tendré que retirar unas horas antes, tengo unos asuntos que atender.

-No te preocupes Rin –dijo sonriente– solo no te olvides que mañana me acompañaras a la modista para que me pruebe el vestido.

-No me olvidaré –dijo dándole un corto abrazo – nos vemos mañana, te lo agradezco Kagome.

Pidió un taxi que la recogió en unos minutos en la puerta del orfanato y se dirigió a su casa. Kagome la observaba desde la puerta. Cuando vio que se subió dentro del taxi sacó su teléfono de la cartera e hizo una llamada.

-Se acaba de ir, se encuentra bien o eso parece –dijo un tanto afligida-

-¿cómo que "eso parece"? – dijo Sesshomaru un tanto enojado.

-No he podido sacarle palabra alguna Sesshomaru- suspiró hondamente- lo siento

-Te agradezco que me mantengas al tanto- colgó.

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Rin llegó a su casa y sintió su cuerpo pesado como nunca, entro en el baño y se dio una larga ducha. Al salir, preparó la merienda y se sentó en el sillón a esperar. Se quedó dormida al rato. Entre sueños sintió que la puerta se abría, se incorporó en el sillón y miro la hora en la televisión, pasaban las 16.

Los ojos rojos de su esposo la atravesaron con dolor, con reproche y ella se sintió morir. El dejó la maleta en el dormitorio y volvió para sentarse en el sillón frente a ella. La observó unos instantes e iba a decir algo pero Rin lo interrumpió.

-Entre Sesshomaru y yo no existe nada –no bajó la mirada-

-¿Cómo puedo creerte? –sonó tan brusco que recordó que ese hombre podría herirla, ya no era el indefenso borracho de hace unas noches.

-Solo hazlo, por favor –suspiró-

-¿Ahora te importa lo que yo piense? –la escrutó con la mirada- luego de que ya medio mundo comenta de tus amoríos con ese imbécil.

-Por favor, Naraku, mis intenciones no eran lastimarte. –ahogó un sollozo.

Esas palabras sonaron en su cabeza, lastimarlo, ¿ella era capaz de lastimarlo? ¡Ja! Eso era estúpido, con un golpe podría hacerla entrar en razón, pero prefería dejarla que se lamente por su conducta tan idiota.

-Deja de llorar, no me has hecho nada de daño. Ese idiota no está a mi altura.

Ella en un arrebato se le lanzó encima y lo abrazo rodeándole el cuello llorando a mares.

Él por su parte quedó atónito, luego de unos segundos de asombro la abrazó por la espalda sintiéndose por un momento querido.

¿Ella estaba llorando por él? Eso no podía creerlo, él la había humillado muy duramente en muchísimas ocasiones ¿y ella aún se preocupaba por como él se sentía?

La separó un poco de sí chocando con sus chocolates ojos cubiertos de lágrimas. La tomó del mentón y la besó, lleno de deseo, como si su vida pendiese de ese beso. Sintió que todo su cuerpo se llenaba y que podía quedarse en ese momento por siempre.

Por su parte Rin no sintió nada, su pecho estaba oprimido y sus ojos no querían ver. Por ese hombre no sentía nada más que lastima, pero la culpa que sentía por haberlo hecho sentir tan mal la obligaba a corresponderle. No supo en que momento él la tomó en brazos y se la llevó al dormitorio.

Como una pluma la depositó en la cama y la desnudó, ella aún lloraba pero a diferencia de muchas anteriores veces no se resistió, se dejó hacer.

Él le hizo el amor como un desenfrenado, como si con cada embestida la hiciese un poco más suya, como si le pudiese borrar de su cabeza y corazón a ese otro imbécil que había aparecido a arruinarle la vida. Le quería hacer sentir que no había hombre que la amase como él lo hacía, que el amor que sentía era desenfrenado porque ella le pertenecía, él la necesitaba ¡Maldición! ¡La necesitaba como el aire que respiraba y ella no lo entendía!

Antes de llegar al éxtasis despegó su rostro de su cuello y la observó por completo, era hermosa y delicada como una flor. Nunca se cansaría de saborearla, nunca la dejaría libre para que otro hombre pudiese hacerlo, ella era suya. Limpió las lágrimas que aún brotaban de sus ojos y entonces en un susurro le sentenció al oído –Eres mía, Rin- y se dejó caer sobre el cuerpo de la joven.

Él se durmió enseguida pero ella, siguió llorando hasta el amanecer. Al día siguiente sin mediar palabras cada uno se fue a su trabajo.

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-Buenos días Sesshomaru, quisiera saber –su tono era irónico– ¿qué destinos tienes preparados para mi está semana?

El joven albino se encontraba en su sillón de espaldas a la puerta bebiendo un café. Esa voz lo irritaba, lo sacaba de sus cabales, pero aun así trato de no mostrar esa furia que sentía, después de todo, estaban en su empresa.

-Veo que hoy te encuentras de buen humor, Naraku –usó el mismo irónico tono-

-Es lo bueno de dormir con buena compañía- dijo viéndolo a los ojos– ¿sabes lo que es eso?

El silencio reino, ese golpe había sido bajo y muy doloroso. No, no sabía que se sentía eso, las mujeres que dormían a su lado cumplían con sus deseos pero no, no eran una buena compañía.

-Lo he experimentado en ocasiones –dijo al fin– toma, esta es la lista de asociados que tienes que visitar.

-Te lo agradezco Sesshomaru, espero que tu día sea tan bueno como el mío, adiós- sonrió.

-Maldito –musitó el joven. Era un desgraciado, solo se había aparecido para echarle en cara lo que podía disfrutar a diferencia de él. Era un canalla, un cobarde, en su interior sabía que Rin no quería estar a su lado ¿Quién en su sano juicio querría estar al lado de tan asqueroso ser?

-Antes de irme –volteo sobre sus talones –me gustaría tomarme unos días libres, ya sabes, mi esposa exige que le dedique tiempo. –rió por lo bajo –

Eso era el colmo, ¿días para pasar con ella? Rin se sentía mucho mejor desde que él ponía a su esposo fuera de su vida por varios días. Lo sentía, la veía feliz, la veía sonreír, este imbécil no le haría creer lo contrario.

-Lo tendré en cuenta –dijo sin mirarlo.

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-¡Kagome! Pareces una princesa en ese vestido –dijo agarrándose la cara –

-No exageres Rin –dijo algo sonrojada - ¿De verdad te parece que es el correcto? –

-Ese es, no hay otro que te pueda quedar mejor que ese. ¡Estas bellísima!

-Muchas gracias Rin –le regaló una sonrisa – pero vamos, anda, tenemos muchas cosas que arreglar aún.

-Bueno, bueno pero por favor… comamos algo antes –dijo poniendo un puchero –

-Está bien –roló los ojos – eres una debilucha –le guiñó el ojos.

La muchacha se fue a quitar el vestido y arreglar cuentas con la modista. Por su parte Rin se quedó observando los hermosos vestidos de novia que colgaban por todas partes.

Ella hubiese querido una boda de ensueño… pero tuvo que conformarse con un par de firmas en el registro civil. Sintió la angustia volver aparecer en su pecho pero enseguida quitó esos pensamientos de su mente, su amiga venia en su dirección.

-¡Vamos! –Dijo ofreciéndole el brazo – comamos algo.

Al salir se quedó estática, el hombre del que había huido por días se encontraba a unos pasos de distancia. El auto estaba estacionado frente a la tienda de la modista y él se encontraba fuera fumando un cigarro y mirando la nada.

Su amiga le soltó el agarre y se acercó a su cuñado para saludarlo.

Rin continuaba inmóvil viéndolo, hasta que su amiga la llamo y logro acercarse.

-Buenas noches, Sesshomaru –dijo seria –

-Buenas noches, Rin –no le quitaba la vista de encima.

Kagome sintió la tensión entre ambos y optó por retirarse del lugar, aludiendo a un reciente cansancio.

-Tomemos un café –dijo el hombre –

-Está bien –suspiró hondamente –

Ambos subieron en silencio al auto.

- Espera Sesshomaru, vayamos a un lugar más privado.

Él la observó un segundo tratando de entender la reacción y enseguida tomo otro rumbo. Pasados unos quince minutos llegaron al destino.

Estacionaron frente a un gran y lujoso edificio. El bajo primero y le abrió la puerta, entraron casi en una carrera como si de algo se escondieran.

Ya en el ascensor Rin sintió que pudo recobrar el aliento, miró el marcador que indicaba los pisos hasta que se detuvo en el quinto.

Ambos entraron al apartamento en total silencio. En su mente, la muchacha se iba ideando frases sueltas que decir, frases como: "Lo nuestro nunca podría funcionar" o "amo demasiado a mi esposo", se sintió una estúpida. ¡Claro que lo de ellos funcionaria! Y que bien que lo haría –pensó para sí, pero era algo imposible se recordó.

Se dispuso a retirarse el saco de abrigo que llevaba puesto y colgarlo al lado de la puerta. Se dio media vuelta para encarar a su acompañante y decirle alguna cosa sin sentido pero éste no se lo permitió.

La acorraló contra la pared y la besó, era un beso demandante, añorado por tanto tiempo. Sus labios parecían reclamarle el estar tanto tiempo separados. Rin quedó helada, su respiración se cortó de golpe, pero no tardo en corresponderle. Sus pensamientos se habían borrado por completo y solo podía pensar en sentir ese momento tan cálido.

El joven profundizó el contacto con su lengua, como intentando en cada recorrida conocerla un poco más. Ella se sintió morir, no sabía que podía existir un contacto tan cálido y placentero, no quería que terminara nunca.

Él rompió el contacto lentamente, depositando un suave beso en sus labios y la miró a los ojos que permanecían cerrados.

-Abre los ojos, Rin –dijo con la voz ronca –

La joven obedeció, no tenia palabras.

-Pídeme que me detenga y lo haré – pero ella no tenía palabras, no podía pensar.

Se le abalanzó y volvió a unir sus labios torpemente, no tenía mucha experiencia en estos asuntos del amor. Él le acarició la mejilla y la guió, volvió a profundizar el tacto. Elevó sus piernas que no tardaron en envolverlo por la cintura.

La cargó hasta su dormitorio y junto con ella cayó sobre la cama. Separo el rostro y la observó un momento, sus ojos brillaban como nunca y su respiración estaba muy agitada, ¡ella también lo quería! depositó suaves besos en su cuello que iban desde el mentón hasta el escote del vestido que llevaba puesto la joven.

Rin sentía que una electricidad le recorría el cuerpo y que se incrementaba con cada caricia de su compañero. Pero en un momento sintió algo duro entre sus piernas y todos los pensamientos negativos que la habían atormentado el día anterior la invadieron nuevamente.

¿Qué demonios estaba haciendo? El llanto comenzó a brotar como en cascada, el joven lo notó y se paró en seco. Separo los cuerpos y la miró a los ojos, Rin instintivamente se cubrió el rostro con ambas manos.

Tiernamente pasó una mano por su espalda y la ayudo a sentarse para luego recostarla en su pecho. Con ambos brazos la abrazo fuertemente intentando calmar esas lagrimas que no dejaban de salir.

-Lo siento Rin, soy un completo idiota –dijo en un tono que acusaba ser de furia contra sí mismo –

La muchacha lo observó unos momentos, creyó que el hombre debería estar furioso con ella por arruinar el momento o algo así, pero una sonrisa volvió a su rostro al darse cuenta que no estaba con el idiota de su marido, sino con un caballero con todas las letras.

Entonces profundizó el abrazo, sentía el corazón de su compañero latir fuertemente y no quería separarse jamás.

La lluvia comenzó a caer fuertemente, Rin se separó un tanto brusca y corrió a una de las ventanas para confirmar el diluvio que se había desatado.

-Debo irme, pídeme un taxi –dijo nerviosa –

-Puedes quedarte –el joven se dirigía al mini bar.

-Eh, yo…no….

-No pasara nada Rin, yo dormiré en la otra habitación.

Se lo pensó unos segundos y termino accediendo. Le envió un mensaje de texto a su esposo diciéndole que se quedaría en la casa de Kagome, que la lluvia la había atrapado y una sarta de explicaciones más.

Sesshomaru, le quitó el teléfono de las manos, leyó el mensaje que aún no había sido enviado y enarcó una ceja. La miró y noto que la muchacha estaba sonrojada hasta las orejas. Entonces borró las disculpas y explicaciones y envió el texto. Acto seguido se guardó el teléfono en el bolsillo.

-¡Oye! Es mi teléfono –bufó la joven –

-Nada de teléfonos en mi apartamento - le replicó.

-Está bien –roló los ojos -¿quieres que cocine algo?

-Haz lo que quieras.

La muchacha se dirigió a la amplia cocina pero se llevó un disgusto. El refrigerador estaba vacío, se tocó el abdomen en señal de hambre y lo miró.

-¿Acaso la tienes de adorno? –soltó una risita.

-Pediré comida – dijo secamente.

-Te lo agradezco.

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-¡Maldito! –gritó enfurecido Naraku, su teléfono se estrelló contra la pared. No podía creerlo, mejor dicho, no podía entenderlo. Tan solo ayer la tenía a sus pies y hoy ya el imbécil la había engatusado otra vez.

Se sirvió una copa y se la termino de un trago, pero al servirse la siguiente se lo pensó –no puedo montar otra escena, de nada me servirá. Lo que necesitaba era borrarlo del mapa, dejarlo tan asustado que no vuelva a entrometerse en su vida. Tomó su teléfono y marcó el número de un buen amigo, Onigumo.

-Naraku –habló la voz del otro lado – que sorpresa, mi querido amigo.

-Déjate de estupideces, necesito que me hagas un favor.

-¿Qué tipo de favor? –sonó irónico.

-Del tipo que tienen que ser discretos –dijo furioso – necesito que le des un buen susto a un imbécil que se está metiendo en mis asuntos.

-Interesante –soltó el hombre tras una risa –

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Ya había terminado de comer y se encontraban en el sillón mirando una película. La cabeza de Rin había caído inconsciente en el hombro de Sesshomaru que trataba de mover un musculo para no despertarla. Acarició su largo cabello negro y suspiró. ¿Qué le habría hecho ese idiota para que estuviese tan lastimada internamente? No lo merecía, ella no tenia maldad ninguna –pensó.

La tomó en brazos y la llevo a su habitación, con cuidado le quitó el vestido y los zapatos y la vistió con un pijama de él. Él tomó otro y se cambió, se sentó a su lado y la vio dormir, era preciosa. Le paso la mano por la mejilla y ella se la agarro fuertemente.

Sesshomaru se sobresaltó, la muchacha aun dormía pero no le soltaba la mano, así que como pudo se recostó a su lado para luego dormirse también, tranquilamente.

Al día siguiente, Rin despertó alrededor de las 9 de la mañana, al notarlo se sobresaltó. El joven Taisho se encontraba tomando su taza de café de la mañana viendo por la ventana. No llevaba camisa puesta, Rin ante la vista sintió que sus mejillas iban a quemarse en ese momento y ese calor se intensificó al verse vestida con una pijama del hombre. El al notarla despierta se dio la vuelta para mirarla.

-Ya hablé con Kagome, está enterada que te presentaras unas horas más tarde. –Dijo secamente – desayuna y luego mi chofer te llevará.

-Le dijiste a Kagome? ¿Qué tanto sabe de esto? –Se sobresaltó –No puedo ir a trabajar así vestida, necesito pasar por mi casa.

Él la miró detenidamente y ella pudo notar una sutil sonrisa, ¿se estaba riendo de ella?, que descaro. El muchacho tomó una caja del armario del dormitorio y se lo acercó.

-Es para ti –dijo suavemente –espero que sea de tu agrado.

No era más que otro traje como el anterior, solo que este era de pantalón y bléiser negros y la camisa blanca. La joven se ruborizó.

Él se acercó un poco más y ella creyó que la besaría en ese momento, sintió que su rostro ardía y noto que el joven aún mantenía esa sonrisa triunfadora. Le dio unas llaves, las llaves del apartamento.

-Cuando estés lista solo llama a portería y mi chofer pasara por ti –dijo mientras de colocaba la camisa y el saco – puedes usar el baño si así lo deseas.

Tomó el portafolio y se dispuso a retirarse.

-¡Espera! –Dijo ella - ¿Me llamarás?

Él se acercó y con una mano tomo su rostro para luego depositar un sutil y tierno beso en sus labios.

-¿Cuándo no lo he hecho? –dijo finalmente –

Se retiró del apartamento dejando a una Rin atónita detrás.

– ¡Que tonto, tonto y gran tonto! -pensó la muchacha. Pero su sonrisa y el cosquilleo en su estómago la acompañarían el resto del día.

¿Qué hago publicando un martes? Pensaba publicar todos los lunes pero, como verán casi siempre lo hago los fines de semana. Esto se debe a que estoy muy, muy ocupada con el instituto entre semana pero hoy (la ansiedad me ganó) y tuve un tiempo libre y quise adelantar porque, mis queridos lectores, se vienen tiempos difíciles (Época de parciales) y aunque trataré de ser constante tal vez me demore uno o dos días más de lo esperado.Nada más enviarle cariños a todos los que me leen y uno en especial a Lili (estás perdonada, aunque sí, extrañé tu rw :') )Espero comentarios y sugerencias... SaludosEli