Capitulo 4¿Me olvidaste?

Los años pasaron y todo lo referente a Haruka fue borrado de su memoria, ahora era un ángel adolescente de quince años y por supuesto, novato, nunca había bajado a la Tierra después de la última visita de Kiabi y nunca lo haría con los querubines como sus guías. En ese momento era el turno de Yaten para hacer de niñera.

-Presta atención Michiru, es importante lo que estoy diciendo.

-Todo lo que dices siempre es importante (sin apartar su vista de la ventana).

-Estás rara ¿Te pasa algo?

-Me siento inquieta.

-¿Y???

-Y no se porqué. Como si hubiera olvidado algo importante... para mi (sujetó inconcientemente el dije de su collar).

-Si no lo recuerdas, no tiene importancia-"Mejor olvídalo"- Continuemos con la clase.

-No, aquí se acaba (se levantó para retirarse).

-¡¿De que hablas, Michiru?! Acabamos de comenzar.

-Hemos empezado desde que tenía cinco Yaten. Ahora tengo quince, es suficiente. Tus enseñanzas no me servirán en la Tierra (se fue).

Yaten se quedó callado, su princesa tenía razón, él solo obedecía las órdenes de su rey, al que por cierto le tendría que rendir cuentas en pocos minutos por no detener a Michiru cuando pudo, los secretos no duraban mucho en el cielo.

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Michiru llegó a donde queria y como sospechaba, no había nadie, salvo a quien buscaba, el arcángel Miguel.

-Michiru (sorprendido al verla allí) ¿No tienes clases de arte con Yaten?

-No, ya no mas. Quiero entrenar.

-La creación es arte...

-Y nuestro padre es el artista. Lo se, Yaten lo repite todo el tiempo.

-Deberías estar con él.

-Estudié mucho tiempo la creación. Quiero conocerla, no solo escuchar sobre ella, por eso quiero que me entrenes.

-Y con gusto lo haré (Michiru se ilusionó), pero tu padre lo debe saber y aprobar.

-Rayos, Miguel (estaba ofendida).

-Lo siento, pero así son las cosas. Ahora vete a jugar...

-Ya no soy una niña (cara de enfado).

-jeje (risa nerviosa), entonces ve a pasear (empujándola fuera del doyo) y recuerda (Michiru le miró desde lejos), habla con tu padre.

Ese día las actividades de Michiru fueron canceladas, se fugó de las clases de Yaten, no asistió con Taiki para literatura, Setsuna la esperó por horas para su clase de modales y aunque Mina no la esperó mucho se preocupó porque su joven princesa nunca se retrasaba a las clases de música que tanto le gustaban (según ella).

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En el salón de la corona todos estaban reunidos en torno al príncipe infernal, ella estaba de pie sobre un altar circular, no demasiado grande pero lo suficiente para hacerla resaltar de los demás. Su expresión parecía de enfado pero la verdad era que no se podía ver nada en esos ojos rojos como la sangre, su cabello dorado estaba semi erizado, de su cuerpo se desprendía vapor rojo provocado por el inmenso calor que éste generaba, podía evaporar la ya escasa humedad del infernal ambiente. Algunas de sus exhalaciones eran acompañadas de pequeños gruñidos, causando escalofríos a los presentes. En el pasado muchos intentaron probar la ferocidad del príncipe, pero ninguno sobrevivió para contarlo, ahora era el más respetado guerrero del ejército infernal.

Kiabi rodeaba el altar como león hambriento a punto de matar. Observaba cada centímetro del cuerpo de Haruka, buscaba una debilidad y al no hallarla, se detuvo a un lado.

-¿Quién eres tu?

-Haruka, el príncipe infernal.

-¿Cuál es tu misión?

-Debo convertirme en rey. Del trono sagrado, tomar mi lugar.

-¿Qué te he enseñado?

-Aslad es el enemigo.

-¿Qué harás al respecto?

-Yo debo... ¡Matarlo! (sin levantar demasiado la vos pero igualmente amenazante).

En todo momento Haruka no se movió, simplemente respondía a las preguntas de su padre, puesto que ya las había escuchado antes y sabía las respuestas de memoria. Se convirtió en un arma asesina en tan solo tres años, por decisión propia y de sus padres ¿O no?

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Un grupo de ángeles observaban curiosos una fuente, cuyas aguas destellaban una luz particular.

Taiki:-Me pareció haberme negado a borrar su memoria.

Setsuna:-Parecía la mejor opción en esos momentos.

Yaten:-No es cierto. Solo les pareció la mejor salida para no decirle que Haruka tal vez tenía una oportunidad.

Mina:-Es un DEMONIO (aclaró como si fuera lo mas obvio del mundo).

Taiki:-Nació en el infierno, pero no estuvo presente durante la rebelión, en pocas palabras no fue exiliado como los demás.

Setsuna:-Pero es el hijo de Kiabi, solo por darle una oportunidad podríamos estar poniendo en peligro a todos.

Yaten:-De todas formas (observando la fuente)... lo recordará por su propia cuenta.

Setsuna:-Mientras tenga ese dije, nunca lo olvidará por completo.

Taiki:-Y cuando lo vea, sus recuerdos volverán.

Mina:-O tal vez no. Tal vez... cumplan su destino y se enfrenten al final, como lo que son.

¿???:-Ángel y demonio.

Los querubines se voltearon a ver al dueño de la voz, venia acompañado de su reina y el arcángel Miguel.

Yaten:-Aslad, discúlpeme, pero no la pude...

Aslad:-Ya lo se... ¿Dónde está?

Miguel:-En los jardines... como es su costumbre desde (acercándose a los querubines para observar a una Michiru muy triste recostada por un árbol)...

Sarabi:-Haruka (completó y con una sonrisa en su rostro).

Aslad:-Haruka, Haruka, Haruka, de tanto escuchar ese nombre, sueño con él (frustrado mientras se acercaba a una ventana).

Sarabi y Aslad tuvieron su propia conversación mientras observaban por la ventana. El resto de los ángeles continuaron haciendo lo de siempre, cuidar de su única princesa.

Sarabi:-¿Quieres hablar?

Aslad:-Se lo que dirás. No te molestes, ya se que estuvo mal...

Sarabi:-Entonces devuélvele su memoria...

Aslad:-Pero (le observó con seriedad)... es lo correcto.

Miguel:-¡Su majestades! (había preocupación en su voz).

Las aguas de la fuente se volvieron rojo sangre y muy turbulentas, la imagen de Michiru se fue. Los reyes que aun estaban cerca de la ventana notaron un hilo de humo a lo lejos ¡Un incendió¿En el paraíso?

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El fuego la rodeó, se propagó tan rápido que era imposible de que se tratara de un accidente. Michiru estaba en el centro del incendio, se cubría con sus alas para evitar quemarse, no podía volar porque el fuego había cerrado toda vía de escape incluso la aérea, parecía una capsula a su alrededor. Estaba confirmado, no era un accidente, alguien estaba manipulando el fuego.

-¿Pero que tenemos aquí?

Atravesando el fuego, mostrando que éste no tenía ningún efecto en él, apareció un muchacho. Su cabello rubio fuerte y corto estaba medio erizado, sus ojos eran rojos. Desde su nuca hasta la punta de su cola se extendía una hilera de púas, las mismas que protegían sus antebrazos cubiertos por brazaletes, mientras sus manos estaban armadas con garras. Llevaba un traje parecido al de Michiru, con la única diferenta de que era negro y que además portaba una espada en su costado.

-¡¿Quién eres?!

Michiru no se intimidaba con nadie, menos con un desconocido. Extendió sus alas de golpe y el viento que éstas generaron, disipó casi todo el fuego a excepción del que les rodeaba.

-El tiempo ha hecho maravillas contigo, pero no fuiste la única que se fortaleció, yo también he cambiado (caminando de un lado a otro, sin perderse de la vista de Michiru).

-¡Deja de hablarme como si me conocieras¡Identifícate!

-¿Pasan tres años y ya me olvidas? (comenzó a acercársele) No importa, te hare recodar (inició el ataque).

-¡Eres un demonio! (se puso en guardia).

El demonio daba saltos veloces a su alrededor y entre ellos, pequeños ataques, intentando provocar a Michiru para que lanzara el primer golpe, pero ella solo se giraba en su dirección, jamás dándole la espalda y bloqueando los fuegos artificiales con sus manos.

-Si tu intención es intimidarme, estas lejos de lograrlo.

-Mi intención es mostrarte algo.

Desenvainó su espada y la apuntó a Michiru, la cual solo lo observaba sin temor.

-Si no comienzas a pelear ¡¡Terminaras atravesada!!

Esta vez la pelea comenzó de verdad, Michiru hacía lo posible por solo esquivar los ataques pero sabía que si seguía así no duraría mucho, ya que los ataques se volvían cada vez mas rápidos y certeros, ese demonio no dudaría en asesinarla.

La duda de Michiru fue suficiente tiempo para atacarla, saltó a un costado y enfiló su espada en dirección a su cuello. Michiru lo anticipó e interceptó usando una de sus alas como escudo, la espada se quebró y al retirar su ala lo desarmó completamente, dejándolo en una posición muy vulnerable. Ella vio su oportunidad así que envistió al demonio y juntos cayeron por una pendiente, no muy empinada. En ningún momento ninguno de los dos dejó de pelear por quien tendría el control. La caída terminó y ambos perdieron el conocimiento, así como el fuego se disipó.

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-¡Padre!

Seiya ingresó sin permiso a la alcoba real, no es necesario decir que su padre estaba por demás ocupado, pero no con su madre.

-¡Seiya! (incorporándose en la cama sin preocuparse por cubrirse). Espero que tengas una buena razón para interrumpirme.

Las mujeres a su lado solo sonreían y por supuesto no perdieron la oportunidad de mostrarle a Seiya lo que podría ser suyo si lo deseaba.

-Haruka (lo meditó)... escapó.

-¡¡QUEEEEEEEEEEEEE!!

El aura maligna de Kiabi convirtió en cenizas a las mujeres que lo acompañaban, Seiya tuvo que cubrirse para no terminar igual.

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En el salón del trono, la familia aguardaba la llegada del rey.

Zira:-¿Dónde esta Kiabi?

Hotaru:-Seiya fue a buscarlo.

¿???:-No hay que preocuparse, seguro ya están en camino.

Hotaru:-¿Qué haces aquí Rei? (en otras palabras le estaba echando).

Rei:-El príncipe esta perdido, incumbe a todo el reino (con vos desafiante).

Rei, una chica de cabello negro y largo hasta por debajo de las rodillas, de ojos negros, era el Lore principal, consejera del rey y líder de las fuerzas demoníacas. En cuanto supo de la desaparición del príncipe acudió casi de inmediato a la sala de la corona. Era posible que el rey ordenara la destrucción del culpable, y ella era una de los que se encargaría de cumplir con su mandato.

-¡¡¿DÓNDE ESTÁ?!!

Las puertas reventaron abiertas y la voz colérica del soberano retumbó en los oídos de todos.

Zira:-No lo sabemos.

Hotaru:-Simplemente desapareció.

Kiabi:-¡Eso es imposible¡Quiero que la traigan ya!

Kiabi no razonaba lo que decía ¿Cómo traerla si no conocían su paradero? En ese mismo instante uno de los Machinae a cargo de la protección del castillo ingresó con un sobre en sus manos.

Seiya:-¿Qué quieres? A parte de causarnos indigestión (notando que la creatura no llevaba puesto la capucha).

El machinae le entregó a Seiya un sobre y luego se alejó tan rápido como sus cortas patas le pudieran permitir. Seiya vio eso y supo que no eran buenas noticias, así que destruyó al machinae antes de que éste pudiera llegar a la puerta.

Zira:-¿Qué sucede?

Seiya abrió el sobre y lo leyó, cuando terminó no pudo evitar sonreír y con suma lentitud se acercó a su padre y le entregó la carta, éste la tomó y comenzó a leer en voz alta.

""Padre, madre y hermanos:

Escribo estas líneas para dejar en claro que no deseo que me sigan, se perfectamente que durante muchos años fui la esperanza de todos, pero deben saber que esa no fue mi elección, fue la suya. Hoy ya no necesito de ustedes, es por eso que me voy, para hacer mi propia vida sin que me digan como.

Seiya, seguro tu mas que nadie estará disfrutando por mi partida así que no me queda mas que felicitarte, serás un rey horrible pero al fin y al cabo, un rey ¿No es eso lo que querías? Se que si.

Hotaru, ahora que no estaré cerca para fastidiarte, supongo que podrás respirar tranquila ¿No? Después de todo el ejército será todo tuyo y podrás hacer con él lo que quieras.

Y finalmente padre, madre. Lamento que las cosas sean así, pero no tenia otra opción, no soy el demonio que desean y nunca lo seré, quiero ser libre y a su lado nunca lo lograré. Imagino que ya tienen una idea de adonde voy, seguro que si. No me busquen, el camino que elegí es el de la muerte.""

Kiabi arrugó la carta y ésta se quemó en su puño, se volteó a su familia solo para ver como Seiya ya se había acomodado en su trono.

Seiya:-Parece... que muchas cosas cambiarán (risa fingida).

Zira:-¿Kiabi? (buscaba su aceptación).

Kiabi:-Nada-ha-cambiado, ni cambiará (su tono era amenazante). Nada (una risa diabólica se formó en sus labios).

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Las nubes blancas cruzaban el cielo ¿Nubes blancas? No existía eso en su mundo, solo cielo gris o rojizo dependiendo de que tan caliente estuvieran las fosas de lava.

-¿Dónde estoy?

Apenas podía moverse, le dolía todo el cuerpo y además algo le aplastaba. No era muy pesado ni muy incomodo. Volteó su cabeza y se enterró en una maraña de pelo verde agua que por cierto olía muy bien.

-¿Qué rayos?

El cuerpo de una mujer joven era el que le apresaba, se volteó para así casi quedar sobre ella y observar su rostro.

-Michiru (susurró) ¿Estás bien?

-¿Tu que crees? (medio despierta) ¡¡¿Quién eres?!! (comenzó a forcejear).

-Hey ¡Hey¡¡HEY!! (inmovilizándola contra el suelo).

Michiru izo todo lo posible por pelear y escapar pero el chico parecía conocer todas sus tretas bloqueando todos sus intentos por tomar el control de la situación. Llegó un momento en el que se le terminó las energías y tuvo que dejar de pelear, solo entonces vio a su atacante. Ojos verde azulado, cabello corto rubio ceniza, despeinado pero aun así le quedaba muy bien, y para completar un rostro muy refinado.

-Hermoso.

-Hermosa.

-¿Yo?

-No, yo (con picardía).

En ese momento Michiru empezó a percibir cosas, cosas que, a su parecer, no deberían estar allí. El muchacho, o mejor dicho la chica, se levantó un poco para darle a Michiru mas libertad, estaba un poco avergonzada y divertida a la vez, primero porque normalmente cuando era tocada de esa forma, no era exactamente por un juego, y segundo le parecía gracioso que los ángeles puedan ser tan inocentes, o en un concepto mas usado en su mundo, tontos.

-¡Eres una chica!

-Te costo ¿He? (recuperando su color normal) ¿En serio no te acuerdas de mi?

-¿Debería?

Ella no respondió, la forma en que Michiru lo dijo, en serio le lastimó, incluso más que los azotes de su propio padre. Se incorporó completamente dejando a Michiru para que se sentara, ella se retiró a una distancia segura, no queria que Michiru temiera. Ambas chicas se quedaron mirando.

-Veo que nuestra amistad no duró mucho (buscó en su bolsillo). Así que lo mejor es que te devuelva esto (le tiró un collar con un dije en forma de sol dorado)... Una vez me dijiste que ese collar era muy valioso para ti, es tuyo otra vez.

Michiru se quedó un momento observando el dije, por instinto tomó el suyo que era una media luna plateada y como si de magia se tratara, todos sus recuerdos regresaron.

"RETROCESO"

-Quiero que lo tengas.

-¿Qué es?

-Es el emblema del astro rey (se lo puso en el cuello).

-Por no decir que es un dije en forma de sol (recibió un golpecito) ¡Auch¿Por qué hiciste eso? (frotándose la cabeza).

-Porque es mas que solo un dije, es muy valioso... para mi. Me lo dio mi padre.

-¿Entonces por qué me lo das?

-Porque (se sonrojó)... tu eres mas importante para mi.

"FIN DEL RETROCESO"

Michiru se quedó pensativa por un tiempo y cuando levantó la vista, la chica ya se estaba yendo.

-¡Haruka!

Sus pasos se detuvieron al escuchar su nombre, se volteó y cayó nuevamente al suelo de espaldas. Michiru se le había tirado encima en un abrazo casi mortal.

-Haruka ¡Haruka, Haruka!

Haruka izo lo posible por enderezarse, quedando Michiru a horcajadas en su regazo mientras le abrazaba y sollozaba.

-Michiru ¿Qué pasa¿Por qué lloras? (estaba preocupada, temiendo que fuera su culpa).

-Perdóname... perdóname, no queria olvidarte... perdóname, por favor.

Haruka separó a Michiru un poco para que sus rostros estuvieran de frente. Michiru parecía una niña en ese estado, estaba muy triste y el llanto no cesaba. Haruka la tomó del rostro y besó cada una de sus lágrimas, hasta que Michiru dejó de llorar. Ahora era Haruka quien la abrazaba y la reconfortaba en su pecho, mientras acariciaba su cabello.

-No tengo nada que perdonarte... no fue tu culpa (intuyendo que su perdida de memoria no fue voluntaria).

Se quedaron así por un tiempo, hasta que Haruka rompió el abrazo y ayudó a Michiru a ponerse de pié.

-Esto sigue siendo tuyo (se lo colocó nuevamente en el cuello).

-Me da mucha felicidad de que así sea (Haruka estaba feliz).

Sus rostros estaban muy cerca, por instinto Haruka levantó el mentón de Michiru para que sus miradas se entrelazaran, sus dedos delinearon los delicados labios de Michiru, los cuales se entreabrieron en respuesta al contacto, eso desató el deseo en el demonio de ojos verdes. Siempre quiso saber como se sentía besar a un ángel, y Michiru no la rechazaba, era cuestión de cerrar esa insignificante brecha y nada más.