Después de haber jugado en los recreativos, los tres muchachos se fueron en el coche para ir de vuelta a donde estaban sus tíos, estos esperando tranquilamente al resto de la familia en sus dos sillones. Mientras, otra persona estaba en el bosque liberando su rabia y frustración, desahogándose en los pobres animales y plantas de la espesa vegetación.
Bill tenía el pelo y los ojos rojos como la sangre y su pelo echaba humo. Sus manos expulsaban llamas furiosas hacia todas las direcciones y sus gritos hacían que los seres voladores de sus alrededores huyeran de él. A veces soltaba blasfemias en todo tipo de idiomas, algunas incomprensibles.
"¡MALDITA SEA!" Bill lanzó una llama directa a un árbol al lado suyo, haciendo que se redujera a cenizas.
"¿¡Por qué tiene que ser tan difícil!?"
La voz de Bill se había vuelto grave y profunda y su tono chillón había desaparecido. Normalmente la personalidad agobiante del demonio puede manejarse, pero cuando estaba enfadado ni siquiera Dipper podía razonar con él. En resumen, estaba en su estado más demoniaco, pese a que había renunciado a su forma demoníaca (y con ella se fue la mayor parte de su personalidad), para poder hacerse un cuerpo humano.
"¡Después de lo que he hecho por él y aún sigue sin confiar en mí!"
Honestamente, Bill no tenía planeado nada de esto. Se suponía que solamente iba a quitarle el alma al chico, pero luego vio algo interesante en él, algo que le podría ayudar en sus planes para dominar el mundo, pero todo se fue al traste cuando consiguió ese cuerpo, "solo por estar más cerca del chico". Bueno, ahora por esa estúpida situación estaba saliendo con el chico, cosa de la que no se quejaba. No, el problema era que ahora se había vuelto débil, ahora tenía debilidades. Y estas eran su nueva familia. Su novio, sus amigos, cosa que no había tenido nunca… Lo normal sería tener aliados, pero Estrella Fugaz era muy buena haciendo amigos.
"Eso ya se ve."
Bill se dio la vuelta en dirección de la voz para encontrarse con un viejo amigo. Tenía la cabeza (o más bien el cuerpo) en forma de cuadrilátero morado. Tenía un bombín encima de él y una corbata y paraguas negro le acompañaban. También, poseía un ojo propio de una cabra. Se suponía que algún día se volverían a reencontrar, pero no en este mismo momento en el que estaba tan enfadado.
"¿¡Qué haces aquí, Tad!?" Bill no se esperaba la visita de su mejor aliado en este día, pero veía que se equivocaba.
"Nada, solamente estaba dando un paseo por el bosque, vi como un árbol se engullía en llamas de la nada y decidí visitarte." Tad Strange se acercó a su viejo amigo.
"Pues te recomiendo que te largues ahora mismo. Si no lo ves, ahora mismo no estoy de buen humor."
"Sí, eso ya lo veo." Tad abrió su paraguas y lo usó como sombrilla. "Hace un día perfecto para quedarse en casa y ver como brilla el sol, ¿verdad?"
Bill dejó de expulsar llamas al oír la respuesta de su mejor aliado. Nunca había dicho que algo era perfecto, él nunca consideraba nada perfecto. Eso hizo que volviera a la normalidad, considerando que algo pasaba.
"Sí, creo que lo mejor será volver a casa."
Los dos se miraron con una sonrisa falsa (o por lo menos Bill), y se miraron diciendo que debían irse a un lugar más… Aislado. Se teletransportaron al Mundo Mental, hogar original de Bill y lugar de trabajo. Bill no se anduvo con rodeos y fue al grano.
"¿Qué pasa, Tad? ¿Acaso alguien nos estaba siguiendo?"
Tad Strange le tapó la boca rápidamente antes de que continuara hablando.
"Sabes, las paredes pueden tener mil oídos." Tad miró hacia los lados con su único ojo y acercó su paraguas de modo que estuvieran debajo de él. "Tienes mucho aprecio por ese chico tuyo, ¿verdad? Seguro que no le quitas el ojo de encima. Tengo mucha envidia de vuestra relación."
Bill no sabía que decir ahora mismo. ¿Es que ni siquiera estaban seguros en ese lugar? ¿Qué quería decir Tad con ese mensaje oculto que le estaba diciendo?
"Pero bueno, lo mejor es que me vaya ahora, no quiero resultarte ningún incordio. Tengo cosas importantes que hacer, así que nos veremos luego." Con un movimiento de manos, el demonio cuadrilátero hizo un 'puf' y desapareció.
Bill se fue a su lugar de trabajo y conjuró varios libros. Bill había cambiado drásticamente de estar enfadado con todo el mundo a preocuparse por su bienestar y el de su pequeño Pino. ¿Acaso estaba en peligro? ¿Le había advertido de que algo estaba persiguiendo al chico? Bill sacudió la cabeza y se concentró en un triángulo con su forma original que había dibujado recientemente su novio en su mano. Un paisaje en movimiento se le apareció delante de él y alrededor se encontraban Pino, Estrella Fugaz y la chica pelirroja. Al parecer estaban en el coche, y en el horizonte se podía divisar su nueva casa. Bill volvió de su visión omnisciente y decidió que era el momento de volver. Pese a que seguía enfadado con Pino, tenía que sobreponer su seguridad a sus sentimientos humanos, por el bien del chico.
"¿Desde cuándo me he vuelto tan débil?" Bill soltó un suspiro de decepción. En serio, de todos los futuros que había podido observar, no se esperaba este.
Antes era un ser de pura energía sin debilidades, y ahora se había rebajado a un humano inútil que tenía debilidades. Y todo por el chico. A veces dudaba de si tomó la decisión adecuada. "No, estoy enamorado de Pino, aunque me cueste aceptarlo, pero… Esta vez no pienso pedir perdón. No. Le demostraré a Pino quién manda aquí."
Con esa reflexión, Bill chasqueó los dedos y todo el mundo se vino abajo, dando lugar a otra realidad, en la que se encontraban los demás. Todos estaban reunidos en la mesa de la cocina, ahora ampliada. Menos Dipper, el resto se estaban partiendo de la risa, incluida la chica de pelo rojo, persona en la que no confiaba en nada. De repente, se le vino una cosa a la cabeza. ¿Y si la persona que estaba persiguiendo a Pino era esta? Desde ese momento empezó a mirarla con mala cara mientras se sentaba.
"¿De verdad creías que ese bebé se llamaba 'Vacín'?" Abigail no podía parar de reír mientras que Dipper miraba a todos con la cara roja como un tomate.
"¡No estaba escuchando! Además, el nombre de Martín se parece mucho a la palabra vacín." El hombre cruzó los brazos y se enfurruño.
"Vale, vale, creo que ya hemos tenido tiempo de reírnos de la anécdota de Dipper, ahora tenemos que parar." Stanford intentó calmar a la familia al comprender lo que estaba pasando el chico.
"Gracias, tío Ford." Dipper sonrió aliviado, Siempre podía contar con Ford para ayudarle y apoyarle. Al fin y al cabo, eran el 'grupo de los frikis'. Luego se dio cuenta de que alguien más se les había unido, haciendo caso omiso antes. "Ah, hola Bill." La felicidad desapareció de su cara y la reemplazó el enfado.
"Hola, Pino."
La tensión se podía respirar en el ambiente, así que Mabel ofreció un poco de su zumo a Abigail, haciendo que la mayoría de los hombres saltaran a advertir a la chica del peligro. Bill, por su parte, conjuró una llama para jugar con ella. Al darse cuenta la chica más mayor de esto, sus ojos se agrandaron y dio un salto hacia atrás asustada.
"¡Eh tranquila, no es nada! ¡Relájate, no hay nada de lo que preocuparse!" Mabel fue a cogerla en brazos para sostenerla. "¡Esto es normal!"
"¿¡C-cómo puede hacer eso!?"
"Esto es normal, hasta Dipper sabe hacerlo. Bill lo puede hacer porque es un demonio."
La cara de Abigail se quedó pálida al oír la última palabra. o. A continuación, soltó un grito de horror mientras se agarraba la cabeza como si se le fuera a caer de un momento a otro. Todos los presentes se asustaron e intentaron calmarla. El demonio iba a utilizar un encantamiento para dormirla, pero su novio le detuvo con una mirada asesina, diciéndole por su conexión: "Ni se te ocurra." Bill dio tres pasos hacia atrás y todos se acercaron a tranquilizarla.
"¿¡Qué le pasa!?" Mabel no sabía qué hacer, así que recurrió al demonio, pese a que Dipper y él siguiesen enfadados.
"Está recordando cosas, pero como ha sido tan brusco el recuerdo ahora está sufriendo un estado de shock." Bill estaba totalmente calmado en esa situación, como si no le importase. Y no le importaba.
"¡Haz algo!" Dipper le gritó antes de recibir un codazo de Abigail.
"Mmm, creo que no. Al fin y al cabo, no tengo tu permiso, aunque no lo necesite."
Al ver a que estaba jugando, Dipper soltó un suspiro agotador y accedió a que ayudara. Bill lanzó una sonrisa de superioridad y se acercó a la chica.
"Tranquillitas."
De repente, la chica dejó de gritar y relajó sus brazos. Sus ojos cristalinos reflejaron calma y paz. Pronto se quedó callada y su respiración volvió a la normalidad.
"G-gracias."
"No necesito tus 'gracias'."
"¡Bill!" Mabel puso las manos en su cintura en señal de enfado por ser tan maleducado.
"¿Qué? Es verdad, no necesita darme nada suyo. Al fin y al cabo, es un humano."
"Y TÚ también lo eres."
"Creo que te has olvidado con quien estas tratando, Estrella Fugaz."
"¡Basta! No es el momento para hablar de estas cosas. Y tú, Bill, luego vamos a tener una charla bastante seria." Dipper señalo amenazante a su novio.
Hacía tiempo que no se comportaba de esta forma, y se preguntaba porque ahora sí lo hacía. Esperaba que no fuera solo por la pelea que tuvieron esta mañana, porque si es así Dipper se pondría bastante más enfadado con el demonio. Pero al fin y al cabo, eso es lo que era. Un demonio. Un ser sin sentimientos que no le importaba los demás. Pero Bill era diferente, o por lo menos lo es desde que se hizo ese cuerpo humano tan atractivo. Sin embargo, últimamente ha estado un poco insoportable. Quizás debería alejarse un poco del mundo para estar un poco solo y encontrar inspiración para su nuevo libro…
En ese momento a Dipper se le abrieron los ojos. "Es verdad, casi me había olvidado del libro." Con todo lo que estaba pasando no se había acordado de continuar su libro, y si quería algo de dinero tenía que trabajar en su libro. "Definitivamente necesito estar alejado de este tipo de problemas."
"Por favor, no os peleéis por mi culpa. Si os causo problemas, entonces lo mejor será que me vaya…" Abigail había bajado su mirada hacia el suelo, esperando esto.
"¡No, que va! Tú no causas problemas."
"En verdad sí…"
"Ahora NO es el momento Bill." Dipper lo decía con tanta seriedad que Bill no continuó, pese que dejo un quejido. "Como iba diciendo, tú no eres el problema. Lo que pasa es que no nos esperábamos lidiar con esto, y tampoco con una nueva integrante."
Abigail soltó un suspiró y se incorporó de nuevo, lanzando una sonrisa tímida a la familia.
"A decir verdad, yo tampoco me esperaba esto. Creía que nunca encontraría a nadie que me acogiese. Es más, no me esperaba que aquel que me salvó de la muerte fuera ahora el hombre que me acogiera en su casa, sin saber nada de mí. ¿De verdad confías en mí?"
"Bueno, es verdad que casi no te conozco de nada, pero puedo reconocer a una buena persona cuando la veo." Dipper le devolvió una sonrisa más abierta, haciendo que Bill sintiera celos.
"Malditos sentimientos humanos." Bueno, la verdad es que no era culpa de su estado actual, él había sentido envidia o celos en su forma triangular, era parte de los Siete Pecados Capitales.
"V-vaya, no me esperaba que hubiera gente tan hospitalaria."
"¡Pues sí que la hay, y más cuando yo estoy cerca!" Mabel le guiño el ojo con una gran sonrisa en su cara. "¡Siéntete como en casa, porque ahora eres parte de nuestra familia!"
"Woah, woah, para el carro Mabel, casi no la conocemos de nada." Stanley y Stanford se miraron entendiéndose. No podían que ninguna extraña se metiera en su casa, pero aún así… "Sin embargo, creo que no pasará nada por ahora, te puedes quedar a vivir con nosotros hasta que hayas recuperado totalmente tus recuerdos, y luego quizás, solamente quizás, si ayudas en la cabaña y con los presupuestos, entonces te dejemos vivir con nosotros. Quién sabe, quizás nos encontremos luego otra habitación oculta para ti."
Abigail abrió los ojos mientras una gran sonrisa se extendía por su cara.
"¿¡De verdad!?"
Stanley asintió con gusto. Nunca venían mal más manos para trabajar. Además, los hombres estaban ya viejos, y estaban planteándose en jubilarse, pero eso significaba dejarles todo el trabajo al joven y a su novio, ya que su hermana no podría ayudarlo siempre. Así que sí, al parecer la decisión ya estaba hecha.
"¡Muchísimas gracias, prometo que no se arrepentirán!"
"Eso ya lo veremos. Pero por ahora, no tenemos ninguna cama donde puedas dormir, así que te las tendrás que apañar tú sola con eso, a no ser que quieras dormir en el sofá."
"No se preocupe, puedo dormir perfectamente ahí, estoy acostumbrada a dormir en lugares incómodos desde que comencé mi viaje."
"Bueno, pues al parecer todo ya está solucionado. Ahora, ¡a dormir!" Mabel se fue caminando alegremente a su habitación cuando la mano de su hermano la detuvo.
"U-un momento. Quiero anunciaros algo."
Todos los presentes se pararon sorprendidos por la repentina intervención del chico.
"Como sabéis, he estado intentando escribir un nuevo libro, pero no me llega la inspiración, incluso me ocurre en el bosque. Creo que ya he visto mucho Gravity Falls, me la conozco como la palma de mi mano, pero estoy seguro que hay otros lugares con anomalías y criaturas paranormales, y el viaje que ha hecho Abigail me ha dado una idea." Dipper paró un momento para coger aire mientras cerraba los ojos, y luego soltó lo que hace un momento se le había ocurrido.
"Me voy a ir de viaje por todo el país en busca de ideas."
Nada más terminar, Bill le cogió de los hombros y empezó a sacudirle.
"¿¡Cómo que te vas a ir!? ¿¡Desde hace cuánto has tenido esa idea en mente!?"
"Bill, para por favor. Y sí, estoy planeando en irme, y se me acaba de ocurrir."
"¡Pero Dipper, no puedes soltar esas cosas tan repentinamente!"
"Lo sé, lo sé. Pero he tomado mi decisión, partiré dentro de una semana antes de que termine el verano."
"Pero Pino, ¿quién se ocupará de la cabaña?"
De repente, Abigail tosió con fuerza para hacerse notar.
"Bueno… Si tú te vas, yo también iré contigo. Podría ser tu guía."
"¿Guía? Pero bueno, que pasa aquí, ¿es que nos hemos vuelto todos locos de repente?"
"No voy a cambiar de decisión, Bill, y no puedes pararme."
Bill se puso serio y miró fijamente a los ojos castaños de su novio.
"Pues yo también iré. No pienso dejarte solo, no ahora que necesitas más protección que nunca. Además, quiero estar contigo Pino," Bill posó sus manos en las mejillas del chico, haciendo que se sonrojara. "aunque sea un imbécil algunas veces, nunca dejo de quererte."
Dipper no pudo resistirse pero besar al demonio, aunque siguieran enfadados. Por una parte, eso podría considerarse el perdón de Bill, pero quién sabe.
"Bueno, pues yo no puedo ayudar a los tíos. Si no lo recordáis, tengo una universidad a la que asistir."
"Y nosotros no tenemos pensado en acabar en un hospital por 'sobreesfuerzo'."
Todos los presentes se quedaron callados hasta que Mabel se levanto de la silla con una idea.
"¡Eh, se me acaba de ocurrir algo! ¿Por qué no le pido a Pacífica que nos preste a unos cuantos sirvientes de los suyos?"
"¡Es una idea genial, Estrella Fugaz!"
"Hombre, siempre había deseado tener un sirviente, ¡y qué mejor que a diez!"
"Bueno, pues creo que ya está todo arreglado, otra vez."
"Creo que lo mejor es que nos vayamos a dormir, estoy agotada."
"Sip, estoy de acuerdo. Hasta las más fiesteras necesitan descansar."
"Bueno, pues nos vemos por la mañana, ¡buenas noches a todos!"
El resto se despidió y se fueron a sus respectivas habitaciones, menos Abigail, que le tocaba dormir en el sofá, pero no le importaba.
Dipper subió con Bill a su habitación, y este último se fue al baño a lavarse los dientes. Mientras, el chico de la constelación abrió la ventana que había ahí y se quedó observando a las estrellas. Siempre le había fascinado el cielo nocturno, le traía tantas preguntas…
"¿En qué estás pensando, Pino?" Preguntó el demonio que había aparecido de repente.
"Como si no lo supieras." El chico soltó una carcajada en respuesta a la pregunta del otro.
"Bueno, prefiero preguntártelo antes de mirarlo en esa cabecilla tuya que tienes." Bill le dio varios golpes en la frente, haciendo que el otro se riera más.
"¡Para, para!"
"Solamente si me dices en lo que estás pensando."
"De acuerdo, de acuerdo."
Bill paró de darle golpecillos y se acurrucó junto a su Pino, preparado para escucharle.
"Estaba pensando sobre el futuro, el qué nos aguarda el mañana."
Bill abrió los ojos sorprendido sobre los pensamientos del chico.
"¿Y eso?"
"Bueno, hemos tenido algunos problemas antes, y seguro que tendremos, pero a veces… No sé. Sinceramente no sé qué va a pasar. Y eso me produce miedo."
"Pino, no tienes porque preocuparte. Es normal que puedas sentir miedo, es normal en los humanos cuando tratan con algo incierto, como el futuro. Pero lo importante es disfrutar el momento. Ahora mismo, estamos todos felices. Y lo más importante, que tú estás conmigo. Y eso es lo único que necesito saber, y tú también." Bill le abrazó y le regalo un beso en la frente en señal de afecto.
"Gracias Bill, y perdona por haberme puesto tan nervioso el otro día. Entiéndelo, es que estaba muy tenso, y no ayudabas con todas esas preguntas." Dipper le dio un beso en los labios a Bill como signo de perdón, cosa que el demonio aceptó satisfecho.
"No te preocupes, es normal."
Los dos se abrazaron cariñosamente y se quedaron así un buen rato, mientras se lanzaban `Te quiero' entre los dos. Después de un tiempo, el joven se quedó durmiendo, y el otro lo llevó a la cama. Cuidadosamente le plantó un beso en la frente de buenas noches para asegurarle sueños apacibles a su novio. Luego se unió a él y empezó a jugar con su pelo castaño mientras empezaba a cantarle una canción.
"Mientras estés conmigo no tienes nada de qué preocuparte. Pase lo que pase siempre estaré a tu lado. Afrontaré innumerables obstáculos para poder amarte…"
Mientras continuaba cantando, Bill se acercó a Dipper hasta sentir su cuerpo emanando calor y le abrazó mientras se adentraba al Mundo Mental.
"…Así que no te sueltes de mi mano, querido mío."
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