Cápitulo 5

Después de que la batalla acabase, Ichigo y compañia, tras un breve descanso en el que recuperaron fuerzas se marcharon a sus respectivas casas, quedando en el ''quiosco''

Urahara el resto de Shinigami. Renji miraba ceñudo a su compañero por lo que sucedió momentos atrás.

- Vamos Renji,quita esa cara- dijo Misuki- el subcapitán no tiene la culpa, fue error mío.

- Ah, deja de llamarme así- refunfuñó Hisagi- después de todo me tendrías que haber perdido todo el respeto.

- Y tanto- concretó el pelirrojo. Vio que Misuki ya se alejaba, internandose en el almacén y añadió amenazadoramente a su amigo

- Ten cuidado con lo que haces con ella Shûuhei, como la hagas algo te mato, so pervertido- Y dándola una colleja, entró también al almacén, seguido por su amigo

con un suspiro resignado.

Una vez dentro Misuki se dio cuenta de que algo no iba bien.

- ¿Dónde está Irie Honjo?- Preguntó al ver su Zanpakutôh tirada de cualquiera manera y sin haber rastro de la chica.

-Estará escondiendo todas las sartenes- Comentó Renji- ¿no está aquí?

- Oh,mierda.- Se exasperó la chica.

Y saliendo del almacén, ya con su gigai puesto, fue en busca de la otra joven.

- ¡Misuki!- exclamó Renji-Mujeres, solo dan problemas- Viendo a su compañero asentir, ambos salieron tras ella.

Misuki se sorprendió al notar que realmente estaba preocupada por su compañera ¿Dónde podría estar? Comenzo a correr por la ciudad, intentando localizar su reaitsu,

pero notó que la chica se esforzaba por mantenerse bien oculta.

Seguía recorriendo las callas de Karakura, cada vez más decaída al no encontrar ni rastro, ya practicamente rendida. Pero algo cambió. Notó un débil destello de su reiatsu,

y sin perder tiempo corrió hacia aquel lugar.

Tras una sonora carcajada, Irie recuperó algo de compostura, no podía desatar mucho sus emociones si no quería que la encontrasen,aunque quizás no la estuvieran ni buscando,

al fin y al cabo ella no era nadie, ¿no? Estaba con un grupo de jovenes de lo más variopinto, todos iban con ropas que destacaban entre las de otras personas,

con peinados extravagantes y de colores, y muñequeras y adornos de pinchos de todo tipo. Irie alzó la botella, y cuando comenzó a beber sucedió lo inesperado.

- Irie Honjo- exclamó una voz femenina, haciendo que casi se atragantase con la bebida del susto- llevo toda la noche buscándote, maldita sea.

Todo el mundo se giró para ver a la recién llegada, que con una minifalda y una camiseta escotada, desentonaba claramente en ese lugar.

- Bah, pierdete, yo de aqui no me muevo- protestó la chica, que se sintió respaldada por el grupo.

- venga tía ¿de que vas?- dijo un chico alto y fornido con una gran cresta de colores.

- Contigo no estoy hablando, no suelo hablar con gente que tiene complejo de gallina- refunfuñó señalando el peinado del chico, el cual se plantó frente a ella, furioso.

- ¿Quién coño te crees que eres,payasa?- bramó aquel joven, agarrandola por el cuello de la camisa.

Ante eso Irie se puso en pie.

- Sueltala- dijo la chica con voz severa, pero el hombre no escuchaba a nadie- Te he dicho que la sueltes, capullo- Pero el chico no atendia a razones.

Dispuesto a golpear a la joven chica que tenía sujeta. Irie gritó, corriendo hacía él, pero alguien se le adelantó. Un potente puñetazo se estrelló contra la cara del joven,

que soltó de inmediato a Misuki. Todo el mundo, atonito ante lo que estaba sucediendo aquella noche, se volvió para ver quien habia golpeado a su compañero.

Vieron que detrás de la chica se encontraba un joven alto y moreno con un interesante ''69'' tatuado en el rostro.

- ¡Hisagi!- exclamó Irie al reconocer al chico.- que sepas que eso mismo iba a hacer yo, pero se ve que Misuki sin una sarten no es gran cosa- bromeó la chica

intentando quitar tensión al ambiente.

Una mano se posó en el brazo de Irie, qué se volvió para ver de quién se trataba, y se encontró a Renji.

- Vamonos Irie,nos largamos de aquí.- le susurró el chico pelirrojo al oído de la chica.

Un escalofrio recorrió su espalda, que asintió y comenzó a seguir al chico como hipnotizada.

Por su parte,Misuki estaba perpleja, su cuerpo no le respondía desde que su agresor le agarrase, lo cuál no entendía. Ella nunca había tenido miedo en una batalla,

pero quizás debido a su inexperiencia en la lucha cuerpo a cuerpo contra otra persona es lo que la impidió actuar. Y se sintió bastante inútil.

Después de que alguien golpease a su agresor, comenzó a actuar, retirandose hacía atrás y agarrando el brazo de su salvador, estando segura de que se trataba de Renji,

pero cuando le vio al lado de Irie, se tensó y miró a quien se estaba agarrando, y descubrió que se trataba de Hisagi Shûuhei.

Algo avergonzada soltó el brazo del chico y los cuatro desaparecieron de aquel lugar. La vuelta al establecimiento transcurrió en silencio, encabezada por Renji e Irie,

que iba mirando al frente, sitiendo una pizca de culpabilidad por lo que le podría haber pasado a Misuki. Tengo que hablar con ella...Se dijo a si misma.

Detrás estaban Misuki, aún en estado de shock, e Hisagi, que caminaba a su lado en silencio.

Una vez en el almacén,Misuki murmuró una despedida y se dirigió a su dormitorio. Los dos chicos también se retiraron, y entonces Irie se deslizó por el pasillo en busca del cuarto

de la ó y la vió tumbada, aún con la ropa de Matsumoto puesta,y tocando la camisa por donde aquel chico la había agarrado.

La joven se sentó a su lado, sin saber como comenzar, se sentía muy extraña con esa situación.

- Misuki...Lo siento mucho- empezó la chica- Yo no pensé qué podria llegar a pasar esto, venga, no pasa nada.

Lo qué sucedió después descolocó a Irie por completo. Misuki se había abrazado a ella y se había puesto a sollozar.

- Eh...Cálmate- tartamudeó Irie- no ha sido nada, además- añadió la chica sonriendo maliciosamente- el estreñido te salvó.

-Pero es que- comenzó entre sollozos- me he comportado como una inútil ¿ y yo soy la 3ª al mando de mi división? Habré defraudado a Renji...- y la joven continuó

desahogandose en su hombro hasta que se durmió.

- Tranquila- la dijo aún sabiendo que estaba dormida y no la escuchaba- a la zebra marcada ni se le ocurriria pensar eso, ya me encargo yo si hace falta- Sé tumbó

al lado de la agotada Misuki, pensando,confusa, en su propio comportamiento ¿cómo podia sentir esa debilidad ante aquella loca que la maltrataba a sartenazos?

Sonrió recordando los golpes que se había llevado por tontear con Hisagi. A lo mejor lo que estaba sintiendo por ella era una profunda amistad,nunca nadie se había preocupado

por buscarla de aquella manera y se sentía conmovida.

En el tejado del ''quiosco'' Urahara, Kisuke se abanicaba en plena noche, sonriendo. A pesar de todo, las cosas parecían ir mejor de lo esperado.

-Espero que sepas lo que haces- ronroneó Yoruichi a su lado- esto puede acabar muy mal.

-Pero mujer ¿ no ves que Misuki fue por propia voluntad a buscarla? Están empezando a darse cuenta de que se necesitan, serán grandes amigas.

Yoruichi suspiró, y se recostó contra Urahara, quien paso su mano por el lomo del gato.

oOoOo

En otra de las habitaciones Urahara, Renji e Hisagi miraban pensativos el horizonte. Hisagi tumbado al lado de Renji, con los brazos bajo la cabeza miró a su amigo

quien estaba sentado.

- ¿Quién entiende a las mujeres ,eh?- comentó Hisagi para sacar tema de conversación.

- Seh...

El hombre claramente no le estaba prestando atención

Hisagi suspiró pesadamente, ahí venía una sesión del psicoanalista Dr. Shûuhei

- Venga dime, qué pasa.

Renji paseaba su mirada por las últimas estrellas de la noche esperando su desaparición para encontrarse con un nuevo día.

- Rukia...

Su voz grave tuvo un matiz emotivo.

Dios..Esa mujer va a acabar con este...

Hisagi observó en silencio a Renji, todavía no habia terminado.

Flash Back...

El joven pelirrojo vio que Rukia le miraba seriamente, como si algo la preocupase.

- ¿Pasa algo Rukia?- preguntó el muchacho.

Ella le miró largamente.

- Ven,quiero hablar contigo, tengo algo que contarte.

Los dos se apartaron del campo de batalla en el que Irie e Ichigo se enfrentaban, mientras el resto observaba el combate.

- Verás Renji, siempre hemos sido muy amigos- comenzó diciendo la chica, sin atreverse a mirarle a la cara- Y yo te tengo mucho aprecio, y me parecia mal

que no supieses esto, y quería decirtelo yo misma antes de que te enteres de otra manera que pueda ser peor.

El chico la miraba interrogante ¿Qué pasaba ,Rukia?

- Creo que no entiendo por donde vas, Rukia- se quejó el joven.

- Renji- dijo ella seria, y ahora si, mirándole a los ojos, afrontando aquella noticia- Ichigo y yo estamos saliendo desde hace algún tiempo.

Esta noticia fue como una terrible y dolorosa bofetada para Renji, que se quedó boquiabierto, sin saber qué decir, asimilando la información.

Intentó sobreponerse, vio a Rukia, con lágrimas en los ojos, ella no queria hacerle daño, pero se lo estaba haciendo, y mucho...

- Vaya- consiguió decir él- eso es una buena noticia, alegro mucho por vosotros- y la abrazó, intentando quitarle importancia al asunto, intentando convencerse

a sí mismo de que no era algo malo, de que todo pasaría.

Un gran grito se hizo paso por toda la pista de entrenamiento, era la voz alarmada de Misuki. Renji se separó de Rukia, preocupado.

- Esa era Misuki- murmuró él- mierda ¡MISUKI!- y salió corriendo escaleras arriba en busca de su subordinada, olvidando aquella dolorosa conversación, y yendo en busca

de su amiga, preocupado.

Fin Flash Back...

Al terminar de contar esto, Hisagi se quedó serio ,preocupado por el estado emocional de su amigo y aliviado por haber sido él quien quitó al chico de antes que estuvo a punto

de arremeter contra Misuki. Su hubiese sido Renji, y en esas circunstancias, a lo mejor no quedaría nada de ese desgraciado... pensó para sí

-Entremos, tienes que comer algo.- Ordenó Hisagi.

Renji le miró con el gesto fruncido

-¿Ahora eres mi padre o qué?

OoOoO

Los ojos de Misuki se desperezaron lentamente acostumbrandose a la luz matutina, tras unos segundos de una pereza considerable decidió levantarse y echarle cojones

a un nuevo día. Se destapó y se dio cuenta de que Irie dormía a su lado abrazandola, Misuki al verla sintió una punzada de cariño y una repentina llorera amenazaba por salir.

Se levantó en silencio, intentando no despertarla y la arropó maternalmente. Irie se giró y agarró más la manta murmurando un ... Hisagi, ven...te voy a hacer cosas prohibidas.

Misuki la fulminó con la mirada y ahogó sus ganas de asesinarla

- Jodida golfa...- masculló para si misma y salió del dormitorio para dirigirse al comedor.

- Buenos días chicos- Saludó timidamente a Renji, Hisagi y a Urahara. Ururu y Jinta estaban preparando el desayuno.

Misuki se sentó algo apartada del resto, pensando en lo que había pasado la noche anterior, sin atreverse a mirar a la cara a ninguno de los dos chicos. Ururu la dio su desayuno

y se marchó con Jinta a atender el almacén.

Cuando todos comenzaron a desayunar en silencio sin atreverse a romperlo, un gran estruendo estalló en el comedor.

- ¡OID CABRONES!

- Buenoooooss dias Irie-san.- La saludó contento Kisuke

- Joder, es como un dolor de cojones...- susurró HIsagi sorbiendo de su taza.

- ¿Qué tal has dormido ,Irie?- preguntó Misuki con toda la mal intención del mundo.

Irie se olvidó momentaneamente de lo que iba a decir y la contestó angelicalmente.

- ¡Genial! ¡Soñé que me follaba a HIsagi!- Todos escupieron el contenido de su taza al oir dicha confesión

- Pero yo no venia a eso...¿Por donde iba?

-Por el...¡OID CABRONES!- le recordó amablemente Urahara.

- Ah si, gracias Kisuke.

Irie carraspeó y dio un nuevo salto cargandose de energía

- ¡OID CABRONES! ¡ A PARTIR DE AHORA PROTEGERÉ A MISUKI CON MI VIDA!

-¿¿¿¡¡¡Cooooommooo???!!!

Renji se alteró al oir esa noticia

- ¿Qué tu vas a hacer qué?Vamos mujer, despues de soñar eso, no sabes lo que dices

- ¿insinuas que soñar conmigo es malo, Renji?- preguntó el otro muchaho ofendido.

- ¡Quien mire mal a Misuki,morirá! ¡Quien haga daño a Misuki, morirá! ¡Quien ofenda a Misuki,morirá! Para ello necesito hacerme fuerte...

Urahara tira tu culo huesudo para abajo ¡A ENTRENAR!

- Ohh... Debo decir que estoy halagado de tu entusiasmo pero yo hoy no puedo, tengo unos asuntos pendientes. Creo que Hisagi-san seria buen candidato

para tu entrenamiento.- Recomendó abanicandose graciosamente. Kisuke no era tonto y sabia perfectamente del estado de ánimo de Renji y Misuki.

Renji y Misuki con la boca desencajada por el asombro miraron a Hisagi, él con una sonrisa maquiavelica se levantó de su cojín.

- Será todo un honor...

- ¡Venga para abajo estreñido!- gritó Irie y le propinó una patada en el trasero, el pobre Shûuhei bajó rodando.

- ¡TE VOY A DESTROZAR!-Juró Hisagi, Irie sonrió complacida y de un salto aterrizó en el lugar de entrenamiento

- Estos chicos....- susurró sonriente a Renji y Misuki Urahara, se levantó de su asiento y se acercó a las escaleras

- Irie-san te olvidas de tu Zanpakutoh.- Irie miró sorprendida a Kisuke, asi que él sabía que había escapado desde el primer instante en que se le ocurrió.

Ese tio podía llegar realmente a dar miedo, Kisuke se la devolvió sonriendo y cerró la puerta para dejar intimidad a los dos contrincantes.

- Bah, no necesito mi Zanpakutôh para joderte vivo.- Fanfarroneó ella

- ¡Eso no te lo crees ni tu! Por cierto ..¿qué tal lo hacía en el sueño?- Preguntó con una sonrisa arrogante

Irie balanceó su katana de un lado a otro y con la otra mano se rascaba la barbilla pensativa

- Digamos...Que un 5...aprobado raspadillo. Estas muy bueno y eso pero tu técnica es muy repetitiva...- Comentó ella

- ¡Era un sueño idiota! ¡no sabes como follo!- Esa mujer sabía como sacarle de sus casillas

Irie rompió a reír

- ¡Eres gracioso Shûuhei!- dijo ella, al instante recordó una cosa- Un segundo ahora vengo.

- A donde coño ira...- Se preguntó HIsagi entre dientes mientras ella iba arriba

- Hola chicos.- Saludó Irie afablemente a Misuki y Renji que estaban charlando en el comedor, segundos después volvía a aparecer con un gran objeto entre manos.

- Adiós chicos.- Se despidió con el mismo entusiasmo y bajó con el trasto entre sus brazos.

- ¿Qué es lo que llevaba entre manos?- Preguntó Renji a MIsuki, el enseguida pensó en una nueva tecnica de destruir HIsagis.

- Ni idea, viniendo de ella...nada bueno...- contestó Misuki

- Qué es eso-
Exigió saber Hisagi

- Un trasto para poner música, me lo prestaron mis nuevos amigos y esto también...- Sacó un disco maravillada de su caratula y lo puso en el radiocassette.

Pulsó el ''On'' y una agresiva melodia inundó la habitación

- Coño, suena bien.- Admitió HIsagi

- ¿A qué si?- Sonrió Irie y él le devolvió la sonrisa

- ¿Sabes? Ha estado bien el berreo de antes en el comedor- Comentó HIsagi mientras ambos chocaban ambas katanas.

- ¿Por qué quieres protegerla?- Preguntó Hisagi

- Es demasiada buena persona y el mundo es muy cruel.- contestó ella quitandole importancia

- Ya...- HIsagi sonrió, su orgullo no le permitia decir la verdad

- ¿Por qué tanto interés Shûuhei Hisagi? ¿También has sido contagiado por su alma pura?- Se burló Irie

Hisagi se tropezó

- Puto suelo.... ¡Hablas demasiado mujer! Calla y pelea.- Y Hisagi sólo admitió como único sonido la música y el restallar de sus aceros

Cuando Irie bajó detrás de Hisagi hacia el lugar de entrenamiento Misuki la miraba con el gesto serio, asombrada a la vez por lo que la chica acababa de decir y algo molesta

por el sueño que había tenido. Miró a su alrededor, Urahara se había ido dejándola sola con Renji, lo cual ella había intentado evitar aquella mañana.

Intentó no ponerse nerviosa, pero se veía incapaz de hablar con el o de mirarle a los ojos.

-¿Misuki? – preguntó el chico con voz algo apagada – oye, no te pongas así.

La chica no lo pudo soportar más.

-Renji, por favor, dime que no te e defraudado, no lo soportaría – la chica contenía como podía las lágrimas – no sería capaz de defraudarte jamás, no sé que me paso anoche,

yo…

Renji la miró serio

-Vamos, no seas tonta, además, ya has visto que te has ganado la confianza de la loca esa

– dijo Renji sonriendo.

-Entonces, ¿por qué estas así? – el rostro del joven se ensombreció, y la chica comenzó a entender – Rukia… ya, no sé cómo no me lo imagine.

Mira Renji, ahí abajo tienes a una chica estupenda, dala una oportunidad por lo menos, ¿eh?

El joven se sonrojó, Misuki no solía hacer comentarios de ese tipo. Además, no quería admitir que aquella chica tan extraña le llamaba bastante la atención,

tenía algo que le atraía, pero los recuerdos de Rukia se negaban en abandonar su mente.


-Bueno, ya lo veré más adelante


dijo él. Misuki con una sonrisa triunfadora se levantó, seguida por Renji.

-Dirás lo que quieras, ¡pero te has puesto rojo! – y corriendo se alejó del chico y se acercó a las escaleras

no sé tú, pero yo voy a ver que hacen esos dos, aunque a lo mejor luego me arrepiento.

-y ¿no será que quieres ver si Irie intenta algo con Hisagi?

– preguntó acusadoramente.

-¡Abarai! – se enfurruñó ella – si no quieres acabar mal cierra esa bocaza

Y ambos bajaron hacia el lugar en el que se encontraban los otros dos chicos.

- ¡¡Konichiwa!!- La voz de Misuki se abrió paso entre el barullo que había ahí abajo

Nosotros también venimos a entrenar – dijo ella, contenta al fin, tras haber hablado con Renji.

Los otros dos jóvenes se habían quedado un poco descolocados, el humor de la chica ya volvia a ser el de siempre.

-Bien, pero no os pongáis en medio – protestó Irie

Misuki la miró, a punto de contestarla, pero prefirió no hacerlo, quería conservar la calma un poco más, no quería que Hisagi pensase que era una desequilibrada mental.

Desenvainó su zanpakutôh y se plantó frente a Renji, a una distancia considerable de los otros dos jóvenes. Vio que el pelirrojo no estaba muy seguro de luchar contra ella,

asi que fue la chica quien comenzó atacando.

-Vamos Renji, que me voy a oxidar – sonrió la chica – además no es la primera vez que luchas contra mí

Y así comenzaron a entrenar los otros dos chicos, cada uno centrado en su batalla.

Al cabo de un rato, Irie miró a Misuki, sonrió.

-Eh, Misuki, ¡¡te le cambio!! – y sin darla opción de protestar, se puso frente a Abarai y la empujó hacia Hisagi – a ver que sabe hacer la cebra.

Misuki, desconcertada, miró a Hisagi que estaba frente a ella, y luego a Irie y a Renji, y se sintió furiosa al descubrir el propósito de la joven,

quería sacarla de sus casillas, eso estaba claro, pero no podía darla el gusto.

Enfadada, miró a Shûhei, bien, tenia que luchar contra él, pero no se veía capaz. Hasta que se la ocurrió una idea.

-¡En guardia! – gritó la chica, y comenzó a atacar a Hisagi, que aun estaba algo descolocado

no voy a ser una blanda como ayer – le advirtió. Y comenzó a pensar que el chico era Irie para no tener dudas y arremeter contra él las veces necesarias.

Renji miró a Irie

- ¿Qué pretendes exactamente?- preguntó levantando una ceja.

- Menos cháchara y más acción zebra loca

Irie luchaba despreocupadamente contra Renji, ni tan siquiera le miraba, su atención estaba completamente puesta en Misuki.

Renji obviamente se sentía ignorado.

- ¡Eh! Yo soy tu objetivo.- La llamó la atención haciendo que Zabimaru la rasgase la piel del hombro

Irie miró a Abarai directamente a los ojos.

- No me dejas pensar, Shinigami.- Le dijo ella a el

- ¿Shinigami? ¡Qué formal!- Comentó con desdén

- ¡Lo tengo!- Anunció ella dando saltos de alegría, Renji paro de atacarla y la miró dubitativo.

Irie lanzó su Zanpakutôh a los pies de Misuki provocando que ella se tropezase y cayera sobre Hisagi

- ¡Muahahaha! ¡Toma esa perra!- Celebró ella su victoria viendo como Hisagi ayudaba a una muy sonrojada Misuki a levantarse

- ¡Esa idea ha sido muy buena!- La alabó Renji con una sonrisa de oreja a oreja, Irie definitivamente nunca se acostumbraría a eso

- Gra...Gracias...- contestó muerta de la verguenza

- ¿Se puede saber qué pretendes so golfa?- Gritó Misuki fuera de sí.

- ¡Perdone Misuki-chan! ¡Qué torpe soy! ¡Mi Zanpakutôh se resbalo de la mano!- Fingiendo una voz muy femenina recogió su katana del suelo haciendole una pequeña reverencia a MIsuki.

Zorra... Ya vuelve a actuar...- Pensó Misuki roja de furia.

Irie se dio la vuelta y Renji vio como ponia una cara de maligna satisfacción

-Tú zorra loca ¿se puede saber qué pretendes?- Protestó Hisagi

- ¡Cierra el pico estreñido! ¡Da gracias de que Misuki esté luchando contra ti, que si no yo te mataba!- Hisagi apretó furioso los dientes

- Vamos, si tu fuiste la que quito a Misuki de su pelea con Renji para poder hablar con él, ¡ se ha notado a leguas!

Irie se quedó quieta en el sitio, sin saber qué decir, se iba sonrojando por momentos, y se giró para darle la cara a Hisagi

- ¡Eso es mentira! repite eso si te atreves-le retó fulminandole con la mirada

HIsagi sonrió.

- Pues claro que lo repito. Quitaste a Misuki para...- pero no pudo terminar la frase porque Irie se abalanzó contra él, cayendo ambos al suelo.

Misuki gritó,mientras Renji, perplejo, corrió para quitarle a su compañero a la chica de encima,

- Irie Hônjo, ¡alejate de Shûuhei ahora mismo!- gritaba la chica mientras Renji atrapaba un brazo de Irie

El ánimo de Irie volvió a cambiar de nuevo.

- Oh, cómo te preocupas por HIsagi ¿eh,Misuki?- la aludida se sonrojó

- Deja de decir estupideces.- Decía la chica.

Renji terminó por apartar a Irie, y esta cuando se dio cuenta de quién la tenia sujeta se puso nerviosa.


- Y tú, ¡no seas pervertido,suéltame!

El joven se quedó a cuadros ¿Qué le pasaba a esa chica? ¿Tendrian que llevarla con una camisa de fuerza a un psquiatrico? La joven se alejaba a grandes zancadas a la otra punta

de la pista de entrenamiento,seguida por Renji, que pensaba hablar con ella.

Misuki recogió sus cosas y miró a Hisagi.

- Esta mujer me agota...me voy a duchar- y diciendo eso subió las escaleras. El chico se encogió de hombros y también empezó a recoger sus cosas para marcharse.

Irie contenta consigo misma se alejó de los chicos, el plan Hisagi & Misuki estaba funcionando, decidió seguir su entrenamiento mejorando su habilidad con la Zanpakutôh.

- Irie...

La chica fue interrumpida por Renji, ella le miró sin comprender qué quería.

- Di..Dime...

Irie carraspeó para que la voz no le fallaría otra vez, en vez de hablar el joven Shinigami actuó.

Se acercó a ella , la diferencia entre estaturas era considerable, Irie se sintió intimidada y avergonzada ante su acercamiento

Casi podía sentir su aliento sobre ella, para sorpresa de ella la cogió de un brazo y la arrastró tras un gran peñasco

- O...Oye.. ¿Qué demonios haces?- ¿Estaba planeando descuartizarla por avergonzar a Misuki? Irie tragó saliva pero lo que vino a continuación...

Los labios de Renji se fusionaron con los de la chica forzandola a dejar que sintiera su lengua, ella con los ojos como platos se dejó hacer

Las fuertes manos de Renji agarraban los finos brazos de la chica impidiendola escapar o hacer algún movimiento.

Irie observó como la cara de Renji se iba distanciando de la de ella poco a poco, para finalmente él abrir los ojos..

Su expresión era de profunda tristeza, cosa que atravesó el alma de la chica.

- Lo siento...No eres Rukia...

Y con la voz trémula salió de áquel lugar a paso ligero.

Hisagi quién se había rezagado a proposito para averiguar algo, ultimamente se le estaba pegando el cáracter de Hônjo Irie, vió que Renji salia de aquel lugar con el gesto apenado.

- Qué ha pasado..

Dejó irse a Renji y esperó a que saliese Irie, pero nunca lo hizo. Hisagi curioso se acercó al lugar donde estaba ella, rodeó el pedrusco y la encontró sentada en el suelo abrazandose las piernas

y llorando.

- Irie...

El Shinigami no sabia qué decir, ver llorar a una mujer nunca le había gustado por muy loca que ella estuviese. Irie alzó el rostro al reconocer esa profunda voz y se limpió furiosa

las lágrimas

-¡ No estaba llorando !- se justificó ella

Shûuhei no sabía qué contestar asi que simplemente se sentó al lado de ella y rodeó sus hombros con su trabajado brazo y la obligó a recostarse en su pecho.

- Llora, házlo, hasta quedarte a gusto. Luego volverás a ser la zorra loca de siempre.- Ordenó HIsagi, poco acostumbrado a este tipo de cosas

- ¿Por qué haces esto, Hisagi?- preguntó ella hipando , aguantando los lloros

- Porque eres mi amiga, idiota.- contestó el revolviendola el pelo para después sonreírla

Irie agradecida saltó sobre él y lo abrazó fuertemente

- Gracias estreñido, si no fuera porque Misuki bebe los vientos por ti ahora mismo te violaba.- Le dijo ella dandole un beso en la mejilla y sonriendole.

- Me alegra oír eso...- Confesó HIsagi, al ver que Irie volvia a recobrar algo de su cáracter la apartó con una mano.- Es un alivio que no entre en tus planes violarme

mientras duermo...Aunque sé que soy una tentación...- Fanfarroneó HIsagi poniendose de brazos cruzados y mirando a Irie con una gran sonrisa.

- ¿Sabes qué compañero?- Irie se levantó y le dio un puñetazo suave en el brazo a Hisagi

- Aver iluminame...- dijo dandole varios toques en la frente con el dedo índice

- Creo que te alegras más de saber lo primero que lo segundo...- Le dedicó una maliciosa sonrisa

- Eh...- Nervioso se revolvió el pelo- Puede...

- ¡ Lo sabía !- exclamó Irie orgullosa de su intuición femenina

- ¡Oye! ¡Que yo no te he confirmado nada!- dijo el chico nervioso moviendo las manos negativamente, no sabía en que andaria pensando esa chica y tampoco deseaba que diera rienda suelta a su locura.

Hisagi, cuando Irie se hubo animado un poco más, se levantó.

- Tengo una idea Irie- dijo el chico ¿Por qué no vamos a tu cuarto a escuchar más de esa música que trajiste antes?

La chica le miró entusiasmada.

- Vale, eso no hace falta que me lo repitas- y de un salto fue a por el radiocassette, y juntos se fueron al cuarto de Irie.

Con una toalla rodeando su cuerpo, Misuki salió de la ducha con el pelo empapado, y se dirigió a su habitación a cambiarse de ropa y buscar algo más discreto, lo cuál no dio resultado.

en el pasillo se cruzó con Renji, que iba cabizbajo y con la mirada triste y perdida

- Renji...- comenzó a decir la chica, pero este no la escuchó - Joder.- y se apresuró a cambiarse.

Cuando salió de su habitación ya vestida, se cruzó con Hisagi e Irie, que iban juntos y hablando, como un par de personas normales. Misuki lanzó una mirada peligrosa a Irie al ver que los dos

entraban en el mismo cuarto, la chica al advertir esa mirada suspiró.

- Tranquila Misuki, hoy no le voy a violar, puedes ir tranquila- dijo esta burlona.

- ¿Por qué iba a pensar eso?- dijo la otra chica frustrada.

- Bueno, ahora no tengo tiempo para discutir.- Y siguió su camino.

Salió del almacén y se encontró a Renji sentado en la entrada con la mirada perdida. Se sentó a su lado, sabía perfectamente que ella estaba ahí, aunque no dijese nada.

-Vamos a ver, ¿qué demonios pasa aquí? – dijo la chica pasándose la mano por el pelo húmedo.

-Misuki… creo que he metido la pata hasta el fondo –confesó el chico en voz baja.

Ella le examinó, intentando averiguar algo, pero no se imaginaba que podía ser. Esperó a que él siguiese hablando.

-Besé a Irie –Misuki abrió los ojos a más no poder – y luego, bueno, dije algo que no tenia que decir y me marche – la incredulidad de la chica iba creciendo por momentos.

-¿Qué? Pero Renji… - empezó la chica, y cayó en la cuenta de algo -¡pedazo de burro! ¿la has comparado con Rukia? – vio que el chico cada vez se sentía peor, sobre todo por su reprimenda

Ah, Renji, eres un caso –Y abrazó al chico. Este se sintió aliviado, si la joven se hubiese enfadado de verdad, le habría llamado Abarai, como acostumbraba a hacer cuando estaba de mal humor con el.

sabes perfectamente que lo que tienes que hacer ahora es ir a pedirla disculpas por comportarte como un idiota, y si no lo haces me terminaré enfadando contigo.

El chico la sonrió agradecido, ella tenía razón. Se levantó y dando un beso en la frente a Misuki se dirigió al interior del quiosco en busca de irie. La chica suspiró,

se desperezo y volviendo a pasar una mano por su pelo se tumbó en la entrada, quedándose adormilada, dejando que los rayos de sol bronceasen su piel inútilmente.

Llegó a la puerta del cuarto de la chica, estaba cerrado y se escuchaba una fuerte música que llenaba casi todo el pasillo. Llamó a la puerta del cuarto, esperando a que le invitase a entrar,

pero comprendió, con todo aquel barullo, no escucharon los golpes en la puerta, así que decidió entrar.

Lo siguiente que vio le dejo fuera de juego completamente. Hisagi e Irie estaban moviendo la cabeza como poseídos y hacían que tocaban algún instrumento en el aire

"¿Dónde diablos me he metido?" pensó el joven.

Los chicos al sentir que alguien les observaba se volvieron y descubrieron a Renji en la entrada, pasmado, sin saber si correr horrorizado o empezar a tirarse del cabello desquiciado.

- Esto...- comenzó el chico aún confuso- Irie, queria hablar contigo un momento- y mirando a Hisagi añadió- a solas, por favor

La chica bajó la cabeza, y notó que Hisagi le apretaba el brazo dandole fuerzas y ánimos, intentó salir por la puerta pero Irie se había agarrado a él como un pulpo.

- ¡No, quedate conmigo! ¡Si tiene algo qué decir vas a estar tú tambien!- Lloriqueó Irie agarrandose a el fuertemente de brazos y piernas.

HIsagi se la quitó con una mano y la dejo en el suelo, ella le miró intentando dar lástima

- No seas cría.-Le reprochó y salió de la habitación, esto como no insufló la ira de la joven

- ¡PUES QUE SEPAS QUE TE VOY A VIOLAR Y ME DA IGUAL COMO SE PONGA MISUKI!- Gritó ella a todo pulmón, Hisagi sonrió.

Irie bajó el volumen de la música, y decidió sentarse en el suelo, sea lo que le tuviese qué decir, preferia estar paseó la mirada por la habitación de la chica, y se sentó también.

Con la mirada algo avergonzada, miró a la chica, que tenía un semblante visiblemente triste.

- Lo siento muchisimo, Irie- comenzó el chico - no pretendía hacerte daño,de verdad, lo siento muchisimo- se disculpó el joven- Supongo que es normal que no quieras ni hablarme,

me he comportado como un autentico cabrón, pero tenía qué pedirte disculpas.- Al ver que la chica seguía sin hablarle empezó a frustarse, sin saber como arreglar aquello.

Pensó en Misuki, en qué haría ella en una situación como esa, y se le ocurrió una idea.

Hisagi llevaba ya un buen rato en el salón sin saber que hacer, estaban tardando mucho. En eso, vio una figura que iba de puntillas por el salón intentando no ser vista,

en dirección del cuarto de Irie.

-¡Eh! ¿se puede saber qué crees que estás haciendo Misuki? – la chica se sobresaltó y miró inquieta al chico – Vamos, no me digas que ibas a…

Ella fue corriendo a donde él y le tapo la boca con la mano.

-¡Calla bobo! –le riñó ella
si sigues gritando se van a enterar, y tengo que vigilar que Renji no meta la pata, así que si quieres te quedas aquí calladito y quieto, pero yo voy a ver que dicen

Y se levantó alejándose del chico, pero este la agarró de la muñeca.

-De eso nada –dijo él muy serio, pero en su rostro comenzó a dibujarse una sonrisa maliciosa que a Misuki en el fondo la encantaba

-tú no vas a ser la única que se entere de eso, seria muy injusto, ¿no crees?
–Y en silencio se deslizaron por el pasillo,

y apoyaron la cabeza en la puerta del dormitorio de la chica sin hacer ruido.

-Irie – continuó hablando Renji – ¿querrías venir a cenar conmigo esta noche fuera? – La chica abrió mucho los ojos, sorprendida ¿debería de aceptar sus disculpas e ir a cenar con él?

Un ruido les puso sobre aviso de que no estaban solos en aquel lugar. Renji abrió la puerta y vio a Misuki tirada en el pasillo con Hisagi encima suyo y ¿tapándola la boca con la mano?

-¿Se puede saber qué coño estáis haciendo vosotros dos aquí? – gruñó Renji furioso

Misuki, roja a más no poder, se intentó levantar, quitándose a Hisagi de encima.

-¡No tenias que haber hecho eso Shûhei! – se enfadó Misuki

-¡Eso, eso! – Dijo Irie más animada - ¿Qué es eso de violar a Misuki en medio del pasillo? ¡Que poca decencia!

-Vamos Misuki, si no te hubiese tapado la boca lo próximo que hubieras hecho seria dar saltos de alegría en medio del pasillo – se defendió el chico

- ¡se supone que íbamos a escuchar con discreción!

La chica, enfadada y roja como un tomate, agarró a Hisagi por la oreja y le arrastró pasillo abajo, hacia las afueras del almacén, dándole una última oportunidad a Renji.

-¡Pero suéltame coño! Se andar yo solito – se quejó al chico, pero ella impasible siguió alejándose con el detrás suyo

Una vez solos de nuevo, Renji volvió a mirar a Irie, esperando una respuesta.

-Y bien, ¿qué dices? ¿no quieres algo de paz lejos de esos dos? – preguntó Renji, con su mirada clavada en los ojos de ella.

La chica suspiró, rendida.

-Está bien, pero no sé si esos dos se las arreglarán solos sin que esté yo haciendo de Cupido

Renji se carcajeó, Irie le miró reír y se sonrojó a más no poder, hasta su risa era jodidamente perfecta.

La joven se puso en pie, quería acabar con eso antes de perder la poca cabeza que le quedaba, una cena y la dejaria en paz. Así podría llorar su amor no correspondido en silencio

- Cierra cuando salgas.- dijo Irie ,se dio medio vuelta y ando hacía el baño, al abrir la puerta se quitó la bata que llevaba dejando ver su desnudez y cerró la puerta del baño.

Renji sintió arder por dentro al ver el cuerpo desnudo de la mujer, aguantó las ganas de ir tras ella y poseerla en el cuarto de baño, salió y cerró, tal como se lo habían ordenado.

Ya había cometido bastantes errores ese día...

OoOOo
Una vez preparada, Irie salió en busca de Renji, algo nerviosa. Se dirigió hacia la entrada, y en el salón vio a Hisagi sentado solo, tocándose con una mano la oreja roja.

-¿qué te ha pasado? – Sonrió con malicia -¿no has podido controlar a esa pequeña fiera?

Hisagi la fulminó con la mirada.

-Bah, no me duele tanto – dijo el chico muy digno. La chica miró el resto del salón.

-¿Dónde está esa loca? – preguntó con curiosidad, Con una mano el chico señaló la dirección de la cocina.

-Dijo que quería probar a cocinar, si luego cuando volvéis aquí no queda nada más que cenizas ya sabes porque ha sido.

Una figura, armada con una sartén apareció en el umbral del salón.

-¡Te he oído! ¡y no voy a quemar nada! – Protesto la chica – pásatelo bien Irie –Dijo Misuki, ignorando a Hisagi y abrazando a la joven.

-Va-vale, Misuki – y se alejo de la chica, que seguía sosteniendo la sartén en la mano – Bueno, yo me voy antes de que ocurra una desgracia en la cocina -

Y salió corriendo mientras escuchaba a Misuki gritándola desde el salón.

Una vez en la entrada, se encontró con Renji, que la esperaba sentado en la entrada.

Minutos después de que saliesen Irie y Renji llegaron al Almacén Urahara Ichigo y Rukia acompañados de sus tres amigos.

- ¡Bienvenidos! ¡Os estabamos esperando!- Kisuke Urahara los esperaba en la puerta junto con Ururu y Jinta

- Hola, Urahara. ¿Qué haceís aqui afuera?- preguntó extrañado Ichigo.

- Un accidente domestico. ¡Pasad, pasad!- Urahara movió su mano para restarle importancia.

Una vez dentro todos los amigos se dieron cuenta porque andaban fuera, la humareda que había dentro era insoportable.

En la cocina estaba Misuki discutiendo a grito pelado con Tessai sobre las quemaduras e HIsagi sentado enfrente de ellos riendose, pero fue por poco tiempo...

Una churruscada sartén golpeó en todo la cara de Shûuhei.

Hisagi mientras se reponía del golpe proporcionado por la 3ª al mando, Misuki aprovechó para dar la bienvenida a los recíen llegados y les preguntó si querian algo para cenar.

Hisagi rompió a reír de nuevo pero otra vez fue callado con rapidez.

- Dejalo Misuki-chan...Venimos cenados...- dijo Ichigo intentando escurrir el bulto.

- ¡Yo si tengo hambre, Tsuki-san!- dijo alegremente Inoue, ajena a todo.

- ¡Inoue-san!- le llamó la atención Ishida pero era demasiado tarde, Misuki e Inoue corrían juntas a la cocina