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Ahora limpia, con su piel rosada de ser frotada casi en carne viva para sacar la suciedad y la sangre, Sakura tuvo que admitir que se sentía mejor mientras se estudiaba en el espejo. La toalla estaba envuelta alrededor de su cuerpo. Su pelo rosa largo y mojado ya estaba rebotando de nuevo a su habitual rizado, en estado rebelde.

Sus ojos verdes estaban rodeados de círculos oscuros. Tenía un golpe en la frente con un corte fino a través de él en proceso de curación, pero todavía era una mejora sobre cómo se había visto antes. Tocó la herida, sorprendida de que estuviera teñida de verde en vez de negra y azul. Por lo general. Tardaba una semana que se desvanecieran los peores moratones. Tal vez no se golpeó la cabeza tan fuerte como había pensado.

Sakura se encogió de hombros y decidió cepillarse los dientes con el cepillo nuevo y la pasta que encontró en el cajón. Se sentía cien veces mejor y más parecida a sí misma, pero todavía se encontraba mirando la puerta con terror mientras terminaba de cepillarse los dientes. Tendría que desbloquearla y ver si él le había dejado la ropa. ¿Era un truco? ¿Estaría esperando para agarrarla?

Sasuke aun no la había atacado. Y había estado inconsciente. Si fuera un pervertido, ¿no se habría aprovechado ya de ella? No había bloqueado la cerradura y la había encerrado desnuda en la ducha. Un monstruo lo habría hecho.

Suspiró, caminó hacia la puerta y presionó su oreja contra ella. Cuando solo escuchó silencio, se mordió el labio y buscó el pestillo. Lo abrió, se tensó y cuando no pasó nada, abrió la puerta. El pasillo estaba vacío. Miró hacia abajo y vió la ropa limpia bien doblada en el suelo.

Agarró las prendas, cerró de golpe la puerta del baño y cerró con llave.

Su corazón latía con fuerza mientras ponía la ropa en el mostrador.

La camiseta que le había dado olía a suavizante, y era fácilmente dos veces demasiado grande para ella, pero era cálida y suave. La estiró por su cuerpo, dejándola caer más allá de sus rodillas. Frunció el ceño mientras recogía la segunda y última pieza de ropa. No eran pantalones.

Eran un par de calzoncillos tipo bóxer de algodón negro. De hombre.

Pronunció una suave maldición y se los puso. Eran un poco grandes, pero encajaban. Levantó la camiseta y se miró al espejo. Nunca había usado ropa interior de hombre. Eran suaves y cómodos. Suspiró y dejó caer la camiseta. Al menos estaba cubierta y la ropa estaba limpia. Un golpecito en la puerta la hizo saltar.

"Oye, ¿tienes hambre o vas a esconderte ahí todo el día? ¿Todo encaja? Te habría dado pantalones, pero mis vaqueros se te caerían y probablemente mis pantalones de chándal dirían la misma historia."

Sakura miró hacia la puerta y suspiró.

"No sé si quiero salir o no. En el mejor de los casos, eres un mentiroso, y en el peor caso, un loco Hombre-Lobo. Con mi suerte, eres los dos."

Sasuke se rio entre dientes.

"Sí. Te mentí. Tengo un teléfono. No puedo dejarte usarlo, pero te diré por qué. Sal, come algo conmigo y no te mentiré más."

Sakura cruzó los brazos sobre el pecho.

"Eras el lobo negro, ¿verdad?"

Los segundos pasaron.

"Sí. Ese soy yo, Sakura. Soy un lobo. Aunque no estoy loco. Incluso si suena así, prometo que no lo estoy."

"¿De verdad admites que eres un auténtico lobo o acaso te estás riendo de mí?"

Sakura no pudo ocultar su sorpresa.

"¿Qué viste?"

"Te vi pasar de ser un lobo negro a convertirte en un hombre desnudo."

"Admití que soy ese lobo. ¿Qué más quieres?"

Sakura se acercó a la puerta y apoyó la frente en ella.

"¿Cómo es eso posible? ¿Qué eres?"

Sakura sabía que estaba en el pasillo, pero no se dio cuenta de lo muy cerca que estaba hasta que habló suavemente contra el otro lado de la puerta.

"Sal y te contaré todo. Estás a salvo conmigo. No te haré daño. Te he salvado, ¿recuerdas?"

Nunca olvidaría esa pelea en el bosque. Salvó su vida. Mató a esas otras terribles criaturas. Todavía no la había herido. De hecho, había sido extrañamente considerado. Suspiró y dio la vuelta a la cerradura antes de abrir la puerta lentamente, todavía cuestionando su cordura por confiar en él.

Sasuke había retrocedido para apoyarse contra la pared opuesta.

"Hola."

Él le dio una sonrisa, mostrando un juego de hoyuelos debajo de la barba y el bigote, que le hacían parecer peligrosamente guapo.

"¿Todavía tienes hambre?"

Sus cejas se alzaron mientras la miraba fijamente, viéndola vestida solo con su camiseta y sus calzoncillos casi escondidos.

"Mi camiseta es casi como un vestido para ti. Todo lo que te falta es un cinturón y tacones altos."

"¿Qué eres?" repitió ella, negándose a dejarse dominar, sin importar lo convincente que fuera.

Su sonrisa se desvaneció.

"Un hombre."

Sakura sacudió la cabeza negativamente ya que ambos sabían que eso no era cierto. Él arqueó una ceja y señaló su pecho sin camisa.

"Mírame otra vez. Definitivamente soy un hombre."

Sakura no pudo evitar mirarle, como él sugería. Tenía un cuerpo increíble. Musculoso, moreno, perfecto. Dio un paso dentro del pasillo y miró su rostro. Era increíblemente guapo. Sexy. Y se convertía en un lobo… uno mortal.

Debajo del encanto casual, todavía podía sentirlo. Había algo salvaje e indomable en el poderoso y apasionado hombre apoyado contra aquella pared.

Sasuke dio un paso hacia ella.

"Tócame. No muerdo. Soy un hombre, Sakura. Carne y sangre como las tuyas. Puedes tocarme. Es seguro. No te haré daño."

Sakura levantó la mano y esperó que no notara que se estremecía. Suavemente colocó la mano sobre su estómago.

Era cálido, duro como una roca y definitivamente de carne. Trazó sus dedos más abajo y los músculos de su estómago se apretaron. Vio un fino brillo de piel de gallina sobre la suave piel. Parecía humano, pero…

"Todavía te conviertes en un lobo."

Su voz fue baja y ronca.

"Nací de esa manera. Soy un hombre y algo más. Nunca en mi vida he herido a una mujer. Mi padre era como tú. Solo humano. Mi madre era como yo. Era algo más. Él se fue cuando ella estaba embarazada de mí. No le conocí, pero soy mitad humano, así que tenemos eso en común. No soy totalmente diferente a ti."

Sakura le miró fijamente. Estaba compartiendo cosas personales con ella. Se preguntó por qué, pero estaba agradecida. Le hacía más normal a sus ojos. Dejó caer la mano y dio un paso atrás.

"Hay una pequeña población de nosotros en los Estados Unidos. No soy el único de mi especie. A tu gente le gusta llamarnos Hombres-Lobo, pero hay muchos malentendidos sobre nosotros. No somos nada parecido a lo que ves en las películas. Esas ideas son en su mayoría fantasía. La realidad es que tenemos familias como tú. Trabajos como tú. Amigos como tú. La mayoría de las veces estamos tratando de proteger lo nuestro… como tú."

"Esos otros hombres querían matarme." dijo con inquietud. "¿Por qué? ¿Y por qué no quieres matarme? ¿Qué te hace diferente? ¿Los lobos no cazan humanos?"

"Esos otros lobos eran unos idiotas. No sé por qué querían hacerte daño. Eso es inquietantemente jodido y te puedo prometer que la mayoría de nosotros no vamos por ahí secuestrando y matando seres humanos inocentes. Si comes, intentaré explicarte por qué pienso que fuiste atacada."

Sakura asintió con la cabeza, sabiendo que probablemente era horriblemente ingenua por creerle, pero no podía evitarlo. Sasuke se volvió, la estudió cuidadosamente y luego caminó hacia las escaleras. Se detuvo en la parte superior.

"¿Por qué no bajas primero? Odiaría que me volvieras a patear y me enviaras volando por las escaleras."

Sakura se sonrojó un poco.

"Siento lo de la mesa de café."

Sasuke le sonrió.

"Todo está bien. Solo se rompió la taza. La mesa sobrevivió. Eres luchadora. Me gusta eso. Además, ¿quién soy yo para estar enfadado contigo por tratar de defenderte? Es un buen rasgo para tener. Sin embargo, prefiero que vayas primero."

Sakura se movió alrededor de él y bajó las escaleras. Él se quedó detrás de ella y señaló hacia la cocina. Olía la comida y su estómago gruñó. Sasuke le tocó la parte baja de la espalda.

"Comamos. Tenía un poco de sopa de carne y verduras de sobra, así que lo calenté. No quería que tuvieras que esperar demasiado tiempo para conseguir algo de comida. Es casera. No es de lata ni nada."

Había hecho sándwiches de pavo para acompañar la sopa. Debía de haber preparado la comida cuando había abierto la puerta del pasillo para conseguir la ropa.

Sasuke sacó una silla para ella. Sakura se sorprendió de sus buenos modales y él lo comentó.

"Mi madre me enseñó a ser un caballero. Estamos en forma humana más a menudo que no. Mi madre no crió un animal." se rió entre dientes. "Al menos no la mayor parte del tiempo."

Tomó una silla frente a ella.

"Te serví leche. Espero que esté bien."

Sakura asintió y probó la sopa. Estaba increíblemente buena. Sakura hubiera pensado que estaba deliciosa incluso si no estuviera muriéndose de hambre. Los sándwiches de pavo también estaban buenos. Se lo comió todo.

Sasuke comió dos veces más que ella. Había limpiado dos cuencos de sopa y tres bocadillos. Fue solo cuando se encontró mirando al plato y bol vacíos que Sakura pensó en estar avergonzada por lo rápido que había devorado esa comida. Sus mejillas se calentaron.

"Gracias. Estaba realmente bueno."

"Soy un excelente cocinero. Mi madre siempre quiso una niña para pasarle todas las recetas de la familia, ya que sus dos hermanos murieron y ella era la última de su linaje. En vez de eso, me consiguió a mí." Se encogió de hombros. "Así que llegué a ser el hijo que lo aprendió todo, incluyendo la receta de la abuela. Como pastel de melocotón y como hacer un estofado increíble como mi tío-abuelo."

Sakura sonrió.

"Entiendo eso hacia cierto punto. Mi padre quería un niño. Me consiguió en su lugar. Me apuntó a cada deporte que pudo. Ya había tenido suficiente de eso cuando llegué a la escuela secundaria. Él estaba dispuesto a luchar contra la junta escolar para ver si podía obligarme a ser jugador de futbol, ya que no aceptaban chicas."

Un ceño fruncido marcó el rostro de Sasuke.

"Creí que habías dicho que tenías un hermano."

Sakura asintió.

"Lo tengo. Tenemos padres diferentes. Mi madre estaba casada con el padre de mi hermano. Se divorciaron. Conoció a mi padre y quedó embarazada de mí. Mi padre quería casarse con ella, pero todavía estaba enamorada de su ex-marido. Volvieron a estar juntos. Mi hermano y yo nos criamos en la misma casa, pero yo pasaba los fines de semana con mi padre. Él era activo en mi vida y yo soy su única hija. Realmente quería un chico. Mi hermano siempre me animó también a endurecerme. Incluso cuando crecí y perdí el interés en los deportes, estuvo de acuerdo con mi padre. No era un idiota, simplemente tenía miedo de que los chicos me atacaran porque…"

Sasuke arqueó una ceja cuando dejó de hablar.

"¿Por qué eres muy atractiva?"

"Gracias, pero en realidad no."

Sintió que sus mejillas se calentaban una vez más porque él sonaba sincero en una forma que no había escuchado antes en un hombre.

"Nunca he estado delgada. Los niños se metían conmigo porque era bajita y redonda. Mi hermano me enseñó a defenderme, ya que no siempre podía estar ahí para protegerme de los matones."

"No tienes sobrepeso. Eres exuberante. Femenina."

Sasuke inclinó la cabeza, dándole otra sonrisa con hoyuelos.

"Siempre pensé que ese era uno de los beneficios de las mujeres humanas, su suavidad. Estoy seguro de que los hombres que conoces les gustas mucho."

"Yo, um…" hizo una pausa, sin saber cómo responder a eso, así que dijo: "Gracias, creo, pero no es totalmente cierto. Es mucho más socialmente aceptable ser delgada. He trabajado muy duro para perder peso. Compre una cinta de correr, me apunte a un gimnasio y me metí en uno de esos programas de dieta donde se compra la comida, así estaría más delgada para mi boda. Perdí nueve kilos y logré caber en mi vestido de ensueño."

Sasuke miró su mano.

"¿No tienes anillo de boda? ¿Te lo robaron? No mencionaste la necesidad de llamar a un marido."

"Estoy divorciada. Me casé con el tipo equivocado."

Sakura se encogió de hombros y bajó su mirada de nuevo a su plato.

"Estuvimos casados poco más de un año antes de que me diera cuenta de que era un imbécil dominante. Sasori fue el que me empujó a perder peso, así que debería haber sabido lo superficial que era. El viaje de control fue bastante malo, pero después descubrí que estaba acostándose con otras mujeres. Me fui y nunca miré hacia atrás. Todavía intento mantenerme en forma, pero soy naturalmente exuberante, como has dicho."

Sasuke asintió con la cabeza.

"Ya veo."

"¿Qué hay de ti?"

Sakura miró su mano de la misma manera en la que é lo había hecho.

"¿No hay anillo de bodas?"

"No." Sonrió. "Aun no. No he encontrado la correcta. Pensé que lo había hecho una vez, pero no pudo manejar mi vida."

"¿Quieres decir tu secreto?"

"Era como yo. No era por eso. No le gustaba mi trabajo. Ser medio humano lo hizo un poco duro, creciendo alrededor de cambiantes de sangre pura. Tuve que luchar mucho cuando los otros hombres pensaban que era presa fácil o más débil por mis genes medio humanos. Me hice tan bueno en pelear que nadie podía vencerme. Me dieron mi trabajo por eso. Soy la policía de mi clase en esta área. A ella no le gustaba. Quería una vida más tranquila que estar acoplada con un Ejecutor."

Se estremeció al recordar que él la había salvado.

"Luchaste y ganaste contra otros tres lobos."

"Sí." Asintió. "La mayoría de mi especie no podría haber ganado ese tipo de pelea."

Sakura no pudo evitar mirar sus anchos hombros desnudos y sus poderosos brazos.

"Estás realmente en forma."

"Sakura." Su voz captó algo seductor y convincente. "No me mires así."

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