Disclaimer: Los personajes de Prince of Tennis no me pertenecen todo es de Takeshi Konomi. Sólo Sayako Mootori y algunos otros que no reconozcan son de mi creación.
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La Propuesta
Sakuno Ryuzaki se detuvo unos pasos después de entrar en el bar del hotel. Contempló su alrededor, algunas mesas con hombres bebiendo, seguramente hablando de negocios. En otras, simplemente algún hombre se dedicaba a beber en solitario. Divisó a un par de metros la barra y con paso decido se dirigió hacia ella. Se sentó en uno de los banquillos, y nerviosa colocó sus manos sobre su regazo. Miró atentamente al barman a la vez que por su cabeza cruzaba la pregunta de que pedir. Su inglés era malo y más malo aún era su conocimiento sobre bebidas alcohólicas, lo más que llegaba a beber era un trago de sake el día de su cumpleaños. Sin duda el hecho de que su cuerpo no pudiera tolerarlo le había hecho comprender que el alcohol no había sido creado para que ella lo bebiera.
—¿Qué quieres tomar?
Sakuno había levantó su cabeza sorprendida ante la frase dicha en un perfecto japonés. El hombre frente a ella, de un cabello rojo como la sangre y dueño de unos ojos verdes como la esmeralda, vestía con una camisa blanca de manga larga, sobre ésta un chaleco negro. La castaña, aunque no pudiera ver el color de su pantalón, apostaría a que era negro. Ésa ropa, sumado al emblema que representaba al hotel, hacían inconfundible al cantinero del bar. Una sonrisa se asomó en su avergonzado rostro, al menos se había encontrado con alguien que hablara su idioma.
—Un vaso de agua por favor.
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Ryoga Echizen se encontraba en su casa en Nueva York cuando recién había recibido un sobre que venía desde Japón de parte de su padre Nanjiroh. Dentro del sobre amarillo venía una carta en la que su padre le explicaba con detalle cómo es que necesitaba de su ayuda.
Como inicio había mencionado que recurrió primeramente a Ryoma, pero éste último se negó al instante. Ryoga se sintió decepcionado al ser considerado la segunda opción, pero después de leer un par de líneas lo comprendió. "Casarse con Sakuno Ryuzaki" Y es que para Ryoma, a sus veintitrés años lo menos que le interesaba era el matrimonio. Un par de líneas después se enteró de que la muchacha fue compañera de clases de Ryoma "Eso tenía sentido. Ambos se conocen desde hace años" Sin mencionar que la abuela de la joven fue entrenadora del equipo de tenis masculino al que perteneció Ryoma durante su estancia en Seigaku, y la anciana pidió la ayuda de Nanjiroh para convencer a Ryoma, ésta no tardó en descubrir que el muchacho no era muy obediente hacía su padre.
Tuvo que leer la carta dos veces y aún sin creerlo marcó al número que le había dado Nanjiroh. Sonó tres veces antes de que alguien del otro lado contestara.
—¿Sumire Ryuzaki? —habló Ryoga tan sólo escuchar que contestaban la línea.
—Sí… tú debes de ser Ryoga.
—Así es…
—¿Y piensas ayudarme?
—Por lo que leí en la carta, la ayuda no es para usted sino para su nieta —le corrigió el Echizen—. Pero considero que es extremo casarse con el simple fin de alejar a Sakuno de su padre.
—¿Sin honoríficos? —Ryoga bufó—. La tratas con mucha confianza sin siquiera conocerla ¿Acaso ya has aceptado… ayudarla? —él no respondió—. ¿Qué te parecería conocerla?
—Eso estaría bien… —aunque se había enterado un poco sobre ella leyendo la información que le fue enviada, quería saber más. No sólo que su bebida favorita era la Ponta de Cereza y que su deporte preferido era el tenis.
—Mira tú correo…
Ryoga hizo caso a las palabras de la anciana. Se dirigió a su cama, sobre ella se encontraba su computadora portátil. Tomándose su tiempo pero igual de impaciente, inició abriendo su correo personal. Tenía un nuevo mensaje con el nombre de la joven. Lo abrió apresuradamente y la imagen de una joven castaña no tardo en aparecer. En ella se apreciaba como iba vestida con un kimono color rosa, que con su blanca piel la hacían lucir hermosa. Su cabello se encontraba suelto, era largo, ligeramente ondulado y con una flor adornándolo. Ryoga Echizen sonrió.
—¿Y? —preguntó la anciana desde la otra línea.
—De acuerdo, lo haré —el joven guardo un silencio momentáneo—. ¿Pero qué obtengo yo a cambio? —del otro lado se escuchó una risa—. Acaso pensaba que mí SÍ sería gratis, lamento desilusionarla Ryuzaki-sensei.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó la anciana, ya con un poco más de seriedad.
—Veamos… —el peli-negro hizo un recuento en voz alta—. Primero… tendré que regresar a Tokio por que como mi futuro suegro ésta allá, ella y yo tendremos que fingir ser la pareja perfecta y locamente enamorada frente a él. Segundo… por tal motivo me veré en la necesidad de abandonar brevemente Nueva York y mi actual trabajo, pero eso no sería un verdadero problema ya que puedo trabajar desde allá. Tercero… decirle a mi familia que me caso, aunque supongo que mi padre ya lo tendrá todo solucionado. Cuarto… ¿Y qué hay de su ex novio? Ése tal Tooyama podría volver y dañar mi integridad física… —añadió de forma trágica—. No diré más sólo, porque ahora no se me viene a la mente… Así que será mejor que sea una muy buena cantidad…
—¿Yenes?
—¡Por supuesto que Yenes! ¿Qué creía? ¡No hablo de raquetas ni de pelotas de tenis!
—Muy bien… Muy bien. Pero quiero hablar con ambos primero.
Y así es como Ryoga Echizen había salido de su casa con maleta en mano rumbo al hotel que le dijo Sumire. Su nieta se comunicó con ella dejándole un mensaje de voz en su teléfono celular. Dejó Tokio junto con su hermana y ambas se habían hospedado en un hotel de Nueva York. Por eso estaba en aquél momento en el mismo hotel, en la habitación 910, tan sólo un piso arriba del de la joven. Y por si fuera poco ya debía presentarse ante ella. Al dejar sus maletas de nuevo en el suelo se dispuso a buscar a Sakuno… por todo el hotel si era incluso necesario. Y casi lo fue, busco en el área de la piscina, en el restaurante, alrededor del hotel e incluso en el spa. Cuando estaba a punto de darse por vencido e ir a preguntar a recepción en que habitación se encontraba la castaña, recordó que aún le hacía falta revisar el bar.
A pesar de encontrarse lejos, Ryoga observó como Sakuno hablaba animadamente con el barman. Mientras tanto, la castaña nunca se había imaginado que Pete Inoue, con sus rojizos cabellos fuera hijo de padre japonés, y por ende manejara fluidamente ambos idiomas. Más fue su sorpresa, que con tan sólo verla él supiera que fuera japonesa. Sakuno Ryuzaki ahora ya con un vaso de jugo de naranja frente a ella sonreía una vez más ante el comentario del peli-rojo. Su timidez había quedado a un lado cuando Pete comenzó a hablarle y entre trago y trago de naranja se había sincerado con él. ¿Cómo era que una joven se encontraba en un bar de Nueva York? Y contó su verdad a medias… que su novio la dejo en el altar y decidió escapar de Tokio. Que su padre quería casarla a la fuerza, no, eso no tenía por qué saberlo.
Sakuno no prestó atención cuando un joven se sentó junto a ella en la barra y le ordenó un whisky a Pete. Él la miró de reojo, cosa que paso desapercibido para la joven.
—Japonesa ¿Eh? —Sakuno volteó a mirarlo en cuanto le escuchó hablando en japonés.
Con un poco de vergüenza y un ligero sonrojo en sus mejillas ella asintió. Él era alto y apuesto, de cabellos negros y con un aire muy conocido.
—Me llamo Ryoga.
La castaña asintió nuevamente. No sabía si presentarse ella también, después de todo era un completo extraño. Después de un debate mental entre las consecuencias positivas y negativas, un poco cohibida Sakuno decidió presentarse por simple cortesía.
—Sakuno —dijo ella mientras tomaba un trago de su jugo. Él pareció sonreír y la observó detenida y seriamente.
—Tu abuela… Sumire Ryuzaki me ha hablado mucho de ti.
La castaña tosió ante las palabras dichas por él y acto seguido lo miró con terror ¿Acaso lo conocía? ¿Sí era así de dónde? ¿Y de dónde conocía a su abuela?
—¿Cómo es que conoce a mi abuela? —cuestionó con curiosa preocupación.
—Pidió mi ayuda —la joven se acomodo en su asiento interesándose en la plática que le brindaba Ryoga.
—¿Ayuda para qué?
—Para alejarte de tu padre.
Ryuzaki entre abrió sus labios, eso no podía estar pasando. Lo que se estaba imaginando no podía ser cierto ¿O sí? Se humedeció sus labios antes de hablar.
—¿Cómo? —cuestionó al fin, pensaba que no sería capaz de articular palabra.
—Casándome contigo. —sí, sí era lo que se imaginaba. Su abuela le había conseguido un esposo. Sakuno comenzó a negar con la cabeza en un intento desesperado por que la situación en la que se encontraba no fuera real—. Y quiere vernos ahora mismo.
—¿Qué? —ella levantó la vista para encararlo a los ojos—. ¿Mi abuela? ¿Dónde está? —le cuestionó con voz temblorosa.
—Está aquí.
Sakuno parpadeó confusa.
—Aquí en Nueva York —susurró para sí misma mientras el otro sujetaba entre sus dedos el vaso de whisky.
—Aquí en el hotel.
"¡No puede ser!" La joven mujer se puso inmediatamente de pie mirando al hombre con decisión.
—¿Sabe en qué habitación se encuentra? —él asintió levemente impresionado, los ojos de la castaña brillaban. No sabría decir porque… ¿Emoción? ¿Tristeza? ¿Enojo? ¿Preocupación? Podría ser cualquier cosa—. Por favor Ryoga-san… llévame con ella.
Él asintió nuevamente, convencerla había sido fácil.
—Y así lo haré, ella quiere vernos ¿Recuerdas?
Sakuno asintió, más que nada, intrigada por la propuesta de su abuela al joven frente a ella.
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Ryoma Echizen contemplaba el techo de su suite, recostado en la cama y con sus brazos detrás de su cabeza. Se encontraba en aquél momento en Australia, recién había finalizo el Australian Open, por lo que después de coronarse como Campeón, prefería descansar en su suite, que salir a pasear por las calles. Dirigió sus ojos al sobre sin abrir que se encontraba sobre el buró, era de parte de su padre. Un par de horas después de recibir el sobre su celular comenzó a sonar, era él. Nanjiroh le había cuestionado si quería ayudarlo.
"¿Ayudarlo a qué?" No sabía qué era lo que pasaba por la cabeza del hombre, y tampoco quería averiguarlo. Así que había respondido simple y cortantemente con un "No" antes de colgarle… y ahora estaba ahí tentado a abrirlo y conocer su contenido. Pero no lo haría, lo hecho, hecho estaba. Por el momento sólo tomaría un descanso antes de partir al aeropuerto y volver a Japón.
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N/A: He vuelto y lamento mucho la demora. Muchas gracias por los reviews ¡Y nuevas lectoras! Bienvenidas sean. Estaba algo entretenida con el trabajo y en mi primer Dramione que me encuentro publicado jojo. Como verán sigo con la historia. Voy lenta, muuuuy lenta, pero volveré con un nuevo capítulo en cuanto mi tiempo y la inspiración lo permitan :)
Ahora la historia tiene nueva portada, me encontré ésta linda imagen por internet y me imagine a Ryoma y a Sakuno *O*
¡Hasta el siguiente capítulo!
