2Twins
"Motas de polvo"
Axel echó una ojeada a su compañero; Zexion había estado mucho más callado de lo normal ―y eso ya era bastante.
―Zexy ―llamó―. ¿De qué va ese libro que siempre llevas encima?
Los intentos por parte del pelirrojo de iniciar una conversación dieron sus frutos cuando él alzó la mirada.
―De lo que yo quiera. ―De nuevo, apareció aquel silencio incómodo y pesado entre los dos―. Oye, Axel.
―¿Hmm?
―¿Crees que volverán? Me refiero a Demyx y los demás.
Llevaban allí varias horas; sentados en uno de los escalones de un edificio de la ciudad, esperando. Un buen rato antes, los miembros de lo que había sido la Organización XIII habían tenido su primer conflicto. Tras los gritos y los insultos, Axel y Zexion se habían quedado solos debido a su punto de vista, que difería del de todos los demás.
―No creo, Zexy. ―La respuesta del pelirrojo fue sincera―. Ellos creen que deberíamos seguir en busca de los gemelos.
―Yo… personalmente, creo que no nos han hecho nada. ¿Por qué les perseguíamos, en primer lugar?
Axel se rio, dando a entender que no tenía ni idea. Entonces, se le ocurrió algo.
―Oye, Zexy. Ahora mismo no tenemos a dónde ir ―dijo.
―No hace falta que afirmes lo evidente ―respondió el otro, algo irritado.
―No seas idiota; estoy intentando pensar.
-En Destiny Islands-
El agua salada de la playa localizada en Destiny Islands le hacía cosquillas en los dedos de los pies, haciendo que se revolviese en sueños sobre la arena. Roxas había sucumbido al cansancio cuando se encontraba observando los peces desde la orilla. Abrió los ojos con lentitud.
Ya habían pasado cuatro días desde su regreso a Destiny Islands, su verdadero hogar. Durante este tiempo, Kairi y los demás habían pasado por su casa a visitarle en varias ocasiones. Pero seguía viéndoles como a sus peores enemigos. En estos ratos que pasaban juntos, Sora solía hablar más que él.
Suspiró, agotado a pesar de la siesta de la que acababa de disfrutar. Lo que había dicho Xemnas era verdad; jamás olvidaría aquel terrible dolor. Aunque tal vez pudiese reemplazar ese terrible recuerdo… tal vez pudiese hacerlo junto a su hermano.
Se puso en pie, aún algo dormido, y empezó a caminar hacia la casa de madera que tanto había echado de menos durante aquellos meses en Twilight Town. Abrió la puerta y, tras respirar una gran bocanada de aire, entró en su hogar.
Riku estaba preparando el almuerzo. Sora trataba de prestar atención con el fin de aprender algo sobre cocina (que se le daba realmente mal). El rubio sonrió, camuflando sus constantes celos y preocupaciones, y se acercó a su hermano con paso vacilante.
―Sora. ¿Va a visitarnos Naminé algún día? ―preguntó, recordando a la chica rubia que tanto se asemejaba a él mismo. A aquella que siempre sostenía un bloc de dibujo y les miraba a todos sonriendo con los ojos.
El mayor frunció el ceño, algo extrañado por la súbita pregunta.
―¿A qué viene eso? ¿Quieres verle?
―Bueno, es que creo que no es justo que tus amigos vengan a vernos y los míos no.
Sora le sonrió.
―Claro. Puede venir cuando quiera ―respondió, siendo consciente de que a Roxas le costaba acostumbrarse a ver de nuevo a Kairi y los demás.
―¡Bien! ―Parecía contento. Pero al momento sacudió la cabeza, como si acabase de recordar algo―. Oye, pero… había otra chica…
―¿Otra chica? ―Esta vez fue Riku quien respondió, dejando a un lado la sartén―. ¿De qué estás hablando?
Roxas asintió. Sí, la recordaba, aunque sólo a medias. Unos ojos azules, del mismo color que los de Sora. Se esforzó por decir su nombre, pero no parecía venirle a la cabeza.
―No consigo acordarme de su nombre.
Y entonces, Sora abrió los ojos como platos. Él también podía verla, un tanto borrosa; sentada en la torre del reloj. Riku pasaba por lo mismo. Una chica contra la que luchó una vez, ataviada con un abrigo negro.
Pero, ¿cuál era su nombre? ¿Y por qué los tres jóvenes no podían recordarlo? ¿Qué habría sido de ella?
-Axel y Zexion-
―¿¡Esta era tu brillante idea!? ―gritó Zexion, irritado.
Axel chistó, llevándose el dedo índice a los labios, mientras, le daba una colleja a su compañero.
―¿Eres idiota? Si gritas de esa forma nos descubrirán. Además, es la única opción que tenemos. ¿O tienes otro plan?
Zexion cerró la boca. Aunque Axel lo expusiera de aquella forma, seguía pensando que era una locura, una locura que sólo el pelirrojo podría maquinar.
En silencio, escondidos tras una palmera, observaban la casa en la que vivían los gemelos; una cabaña enorme de madera que constaba de dos pisos y varias ventanas. Todo tenía aspecto veraniego en Destiny Islands; incluso el instituto y las tiendas. Aquel ambiente de vacaciones estaba acompañado por la brisa marina, que de vez en cuando se colaba por entre los visillos de la casa.
―¿Qué vamos a hacer ahora?
Zexion parecía nervioso, y el pelirrojo lo comprendía perfectamente. El chico no era uno de los que solían hacer el trabajo de campo, sino que acostumbraba a quedarse en The World that Never Was. Era normal que estuviese algo inquieto, así que Axel no le dio importancia.
―Llamar a la puerta ―dijo, simplemente.
―¿Qué? ¿Y se supone que yo soy el idiota?
Él se rio y abandonó su escondite, dirigiéndose hacia la enorme cabaña de madera con naturalidad, como si la situación en la que se encontraba fuese completamente normal. Zexion sacudió la cabeza, convencido de que acabarían mal si seguían por ese camino. Aun así, siguió al pelirrojo de cerca. Ambos pegaron la oreja a la puerta.
―… la mesa. ¿Has encontrado los tenedores que faltaban?
―Ya están ahí.
―¡Gracias!
Parecía una conversación bastante ordinaria. Axel golpeó la puerta una, dos, tres veces con el puño, hasta que oyó pasos que se acercaban.
―¡Ya va! No hace falta que… ―Al abrir la puerta, Roxas se quedó helado durante unos segundos y, acto seguido, retrocedió unos pasos antes de invocar a Prometida y Recuerdos Lejanos; algo que había aprendido a hacer hacía tan solo un día, pero que resultaba de lo más útil―. Vosotros… ¿qué hacéis aquí?
Axel alzó las manos, sonriendo.
―Tranquilo. No hemos venido a hacerte daño.
―Y, entonces, ¿a qué coño habéis venido? ―Su voz sonaba cargada de rabia.
Zexion trató de pensar a toda velocidad para inventar alguna excusa, pero lo que habían hecho con el chico no tenía explicación, así que las únicas palabras que salieron de su boca decían la verdad.
―La Organización XIII ya no existe como tal ―dijo―. Habéis matado a Xemnas, y sin él estamos incompletos. Nos reunimos para discutir lo que debíamos hacer, pero nuestro punto de vista era diferente al de los demás, así que nos quedamos solos. No tenemos a dónde ir.
―Oh, ¿y creéis que os dejaré pasar para almorzar juntos mientras conversamos sobre lo maravillosa que fue mi estancia en ese castillo de mierda? ―Roxas no podía aguantar la risa tétrica que escapaba de entre sus labios―. ¿Que os daré las gracias por asistir a tal encuentro y os ofreceré una cama sobre la que dormir?
Axel dejó caer los brazos junto a sus costados y entornó los ojos.
―Eso es justo lo que esperábamos.
El rubio apretó la mandíbula y lanzó un grito mientras se preparaba para embestir, pero una mano le agarró por el hombro con firmeza. Era Riku, que había estado observando la escena desde su comienzo.
―Roxas, deja que hable con ellos ―dijo, con una voz que al joven se le antojó demasiado tranquila.
Después de lanzar una mirada gélida al pelirrojo, se perdió por el pasillo de la entrada.
Riku suspiró, exhausto.
―¿Qué es lo que queréis?
Fin del capítulo 6
Nota de la autora:
¡He vuelto! Vale, no tengo ninguna excusa para explicarme por el tiempo que he estado perdida por ahí. Sé que hace muchísimo tiempo que no actualizo el fanfic, pero he tenido muchos asuntos que atender, además de que he empezado un nuevo fanfic de Ouran High School Host Club en Amor Yaoi. (Si quieren leerlo envíenme un mensaje privado).
Además de esto, no tengo tiempo de escribir demasiado con el comienzo de este curso, así que les ruego que me perdonen si la próxima actualización se retrasa un poco.
También espero que les haya gustado este capítulo, aunque no sucedan muchas cosas. ¿Qué pasará con Riku y estos dos ex miembros de la Organización XIII? Manténganse al tanto para descubrirlo.
