Fanfic kurokura.
-Diálogo-.
"Pensamientos".
(N/A): notas del autor.
Capítulo 6: Bienvenida.
Kurapica, se despertó con dolor de cabeza, esta vez provocado, por tantas lágrimas soltadas el día anterior. Estaba cansada, aun así, se levantó. Dio un vistazo, no había nadie en la habitación. Pudo apreciar que sus vendajes, que el anteriormente cubrían su pecho, ahora, estaban tirados descuidadamente en uno de los cuatro rincones. Kurapica entró en pánico, pensando en las cosas horribles que probablemente le habían hecho, mientras estaba dormida. Pero luego, su atención fue captada por unos paquetes, que se encontraban sobre la silla amontonados, de tal forma que no se cayeran. Sobre estos, había un papel doblado, que al abrir el pliegue, tenía escrito con una letra hermosa letra pequeña, curva y alargada, hacia la derecha, cuyo contenido decía: "Ponte esto. No te atrevas a acercarte a la sala con las otras arañas, si no lo llevas puesto". No había nombre o firma alguna, pero se dedujo rápidamente, que estaba escrito por el hombre que la controlaba. La rubia, abrió los paquetes, en donde en uno de ellos, se encontraba ropa interior muy femenina y un hermoso vestido rosa con cintas y bordes de color magenta. Cuando se lo puso, pudo apreciar, que el vestido le llegaba bastante más arriba de rodilla. Cuando abrió el segundo, había dos calcetas largas rosa pálido, que al ponérselas, llegaban a aproximadamente uno o dos centímetros bajo la falda, lo que en cierta forma ya no se veía tan atrevida. En el tercer paquete, había unos zapatos del mismo color que las cintas, que carecían de tacos. Y en el último, había accesorios como un collar y un cintillo. Definitivamente le gustaba su nuevo vestuario, recordaba que la última vez que había usado uno, fue hace ya, varios años atrás. Trajinó sus antiguas pertenencias, buscando su billetera, con el fin de obtener un pequeño espejo, no para maquillarse, sino que para observar su rostro. Sus ojos estaban rojos e hinchados, y el maquillaje puesto, que le hacia ver como un chico, ya no quedaba muestras de él. Se mantuvo en el interior de la habitación, el tiempo suficiente para que las marcas de su rostro que mostraban sus ataduras, desaparecieran.
Cuando estaba fuera de la gran puerta en donde su interior se encontraba sus nuevos compañeros, inhaló una gran cantidad de viento y luego lo exhaló. Enderezo lo más posible su postura y entró con un rostro, en donde no se pudiese observar debilidad alguna. Al abrir las puertas, ninguna de las arañas la tomó en cuenta. También notó a una persona, que no estaba el día anterior, se trataba de una pequeña niña, vestida de kimono. Aunque estaba curiosa de la niña, que siendo tan pequeña estaba vinculada con tales criminales; comenzó a avanzar sin dudar, y al mismo tiempo, se hacía notar poco a poco (aunque ella no se daba cuenta de ello). Los observadores, no podían creer lo que sus ojos veían, se decían para ellos mismos "¿Aquella es en verdad, la bastarda de la cadena?". Consiente de las miradas, Kurapica comenzó a sentir los nervios, pues no estaba acostumbrada a que la observaran, durante demasiado tiempo.
Al no tener la confianza o valor, para acercarse a los demás, sin sentir rencor, ira, incomodidad, u otros tantos sentimientos entrelazados, se dirigió donde la única persona, que tenía una especie de contacto, por así decirlo. Kuroro, estaba hablando con Kortopi, con un libro en sus manos. Ambos estaban sentados sobre unos enormes escombros. Cuando esta se detuvo en frente, el pequeño hombre peli azul, abrió su gran ojo visible al ver a la chica. El líder, la miró de pies a cabeza de manera indiferente, luego su vista se dirigió al libro. Esta se sintió aliviada a la falta de comentarios, que de cualquier forma, no le queria oír.
Kuroro, no le gustó para nada, que la chica se pusiese frente a él, sin siquiera subir la montaña de escombros, de manera estática. Sabía que ella estaba muy insegura de como actuar frente a todas las arañas, al punto de aceptar un mandato o alguna palabra. También sabia que lo que ella quería escuchar, no tenia que referirse a como se veía, porque su orgullo ya estaba bastante bajo. El danchou, encontró el momento perfecto para entregarle "un obsequio".
-Qué bueno que estés despierta, te tengo algo-. Kurapica solo arqueó una ceja como signo de interrogación, mientras, que el hombre tomo una pequeña caja que tenía a su lado. Se puso de pie, y salto para acercarse a la rubia. Abrió la caja y en su interior, había un aro de plata muy similar, al que la Kuruta usaba en su oreja izquierda, pero con la diferencia, que en vez de un rubí al final de la cadena, había una araña de doce patas hecha de plata, cuyo número, al que tendría que sustituir estaba formado por diminutas incrustaciones de rubí. – Lo usarás hasta que consiga la forma de tatuar tu espalda-. La chica solo asintió.
Kurapica se apartó lo más posible de las arañas y cuando halló el lugar perfecto, se sentó dando la espalda a todos los que se encontraban dispersos en el salón en ruinas. Mientras la adolecente se colocaba el aro, en la oreja que no tenía ningún pendiente (la derecha), una persona se le aproximó. Un hombre bastante alto y con un rostro que causaba bastante miedo, por su seriedad; y a la vez respeto, a la cual la chica no sabia si atribuírselo a la diferencia de edad, por ser una araña, o simplemente por la apariencia. Kurapica, miró de reojo miró a quien se le acercó, estando siempre atenta a cualquier ataque. Era Phinks, quien se sujetó la barbilla como si estuviese pensando con un aire de filosófico, y observó de pies a cabeza a la bastarda de la cadena, poniendo aun mas nerviosa a la chica, aunque este no lo notaba por su actuar indiferente, su seriedad, sin mencionar su rudeza provocada por el orgullo. Orgullo que todas las personas, que la conocían a ella y a su tribu, se lo atribuían a la sangre Kuruta. El hombre de treinta años de edad, no estuvo en silencio por mucho tiempo, y su brillante comentario fue "No estas nada mal, pero estarías mejor con unos senos mas grandes". La rubia quería cavar un hoyo y enterrarse viva, para ocultar su vergüenza. El tono rojo de su tez era demasiado intenso y todas las arañas al estar atentas al centro de atención del momento, se burlaron, sin tener consideración o empatía, de ella.
-Ya que eres nueva, quiero darte la bienvenida de una forma muy especial-. Dijo el hombre burlesco. -Ya estoy ante la gran mujer que derrotó a Ubogin, quisiera que jugases con nosotros a los pulsos y así ubicarte en un lugar de nuestra lista-. A Kurapica le pareció una buena idea para romper un poco el hielo, pues bien sabía que para lograr sobrevivir al infierno, tenía que poner de su parte. Al oír las palabras de Phinks, el primero que quiso participar fue Nobunaga. Quien dio un grito, diciendo "te reto maldita bastarda". La chica, lo único que se limitó a contestar era un "está bien".
Las arañas arreglaron con lo que tenían, improvisando una buena mesa para el concurso. Kurapica y Nobunaga se ubicaron en los asientos que se le asignaron. Shalnark, era el juez, y antes de comenzar, comenzaron a correr las apuestas, en las que todos participaron, incluso la niña del kimono, a excepción una persona. La rubia, no pudo evitar asombrarse, no de las apuestas en si, sino que las apuestas entre ellos, eran de millones.
-No creas que por ser una chica, tendré compasión alguna contigo-. Habló el espadachín, de manera sombría.
-Entonces deberías alegrarte, porque nunca pensé en ello-. se burló la chica, al parecer era muy fácil burlase de él.
-¡COMIENCEN!- gritó efusivamente el juez.
Con tales palabras la lucha de pulsos comenzó. Ninguno de los competidores, quería dar ventaja a su oponente. Sus brazos hacían tanta fuerza, que a simple vista, no estaban compitiendo, ya que las manos no se movían ni un centímetro.
-Ya me canse de juegos-. Acotó el espadachín, que empleó toda su fuerza para derrotar a la bastarda de la cadena. Pero para su asombro la mano de la chica, no cedía.
-Bueno, si a eso le llamas fuerza-. La rubia con una risita, empleó toda su fuerza y tuvo una gran victoria a su favor. Kurapica, no alardeó con su triunfo y en signo de humildad (aunque los otros que los rodeaban no se lo tomaron de esa forma), se levanto del asiento y le tendió su mano al perdedor. Pero este último, junto a su gran orgullo humillado ante la araña nueva, la dejó con el brazo tendido. Lo bueno, es que la mano en alto, no duró por mucho tiempo, porque uno de los que ganó (Phinks), le desordenó los cabellos dorados, seguida por las palabras de felicitaciones, los otros que ganaron la apuesta no eran muy amistosos que digamos como Feitang, Bonolenov, Kuroro, Kortopi. Los otros que apoyaban al espadachín, se enojaron y le hablaban con un tono elevado: "¿Cómo te puede ganar una niña?". Machi no apostó, ni dijo cuál era su presentimiento, lo que en un comienzo dejó a la multitud de apostadores, mas intrigados. La rubia no quería competir todo el rato, ese definitivamente no era su estilo, por lo que decidió acortar el evento. Y mientras ordenaba su cabello –acabemos con esto. ¿Quién es el más fuerte aquí?-.
-Esa es la actitud. Pero te arrepentirás de luchar conmigo-. Así se presentó el más fuerte de las arañas, Phinks.-Utiliza cualquier método para ganar, porque eso hare yo-.
-Bien-.
El hombre se sentó en el puesto del retador, y tendió su mano para comenzar. Kurapica hizo lo mismo. Las apuestas nuevamente comenzaron. Esta vez las apuestas jugaron en contra para la chica, el único que voto a su favor, fue el de Kuroro Lucifer. Y Machi nuevamente no apostó.
-¡COMIENCEN!- dijo nuevamente Shalnark.
La diferencia de fuerza era notoria. El hombre, tenía casi sometido el brazo de la chica. Él mostraba una risita triunfal y la chica ya estaba comenzando a sentir el cansancio.
"utiliza nen, él lo está utilizando".
La chica no lo pensó ni dos veces, y le hizo caso a su verdadero "yo". El resultado, lo dijo todo. Kurapica, la novata de las arañas, ahora, la más fuerte.
-Excelente victoria de la nueva. Ahora paguen-. Habló por fin el Danchou, con su típica sonrisa que se limitaba solo, a la curvatura de sus labios, mientras que todos apostadores le pagaban. La chica solo sonrió entretenida, aprovechando de que los otros no la veían. Pero sus ojos comenzaron a pesarles, su visión se tornó borrosa, y su cuerpo se desequilibró. Consecuencia, se desmayó.
En su mente todo estaba oscuro, camino durante un breve periodo y se detuvo frente de un gran espejo con hermosos bordes de plata. En él, no veía su reflejo, pero si veía a su verdadero yo.
"Kurapica, parece que estas disfrutando mucho tu estadía. No sé si te lo has tomado de buena manera o tu odio definitivamente, no era tan grande". Se mofó la Kurapica de su interior.
"Y qué. Solo querías molestarme, si ese es el caso, podrías haberme hablado sin que me desmayara. Despiértame ahora". Respondió molesta y seria para parecer dura. Pero su seriedad, solo provocó que la otra hablara, sobre el verdadero motivo de su presencia.
"No. Solo te quería avisar que ya no te queda tiempo". La que escuchó la noticia, abrió los ojos como platos. Seguido por un rostro por la mezcla de tristeza y la decepción.
"No puede ser. Eso explica mi falta de odio. ¿Hasta cuándo tengo tiempo de volver?".
"Tienes tiempo hasta que nuestras personalidades estén en equilibrio. Después de eso... también quería recordar, que no podremos librarnos del nen que se nos impuso. Así que nuestras opciones son muy pocas y limitadas. Podríamos morir, pero no reuniremos los ojos escarlatas. No podemos huir, porque Kuroro Lucifer nos encontraría mas rápido de lo que podemos escapar. En el mejor de los casos si él nos deja ir, no podremos volver y el nen impuesto, jugara nuevamente un punto en contra y el resultado nuevamente será una posible muerte".
"Si hacemos un nuevo trato, podríamos solucionar las cosas".
"Eso podría servir. Ya es hora que despiertes. Por cierto tienes tres semanas". Ahora los rostros de ambas eran de decisión.
Después de despertar y levantarse casi como un vampiro (con la espalda recta y sin flexionar las piernas). Kurapica se encontraba en la habitación común, tirada en un rincón. Cuando miró a su alrededor, se encontró con toda una manada de fieras, comiendo como si no hubiese mañana. Claro está que no eran todos, solo los machos más grotescos. La rubia buscó a Kuroro, pero no lo encontró. Decidió preguntar al único con quien había sido más amable en la bienvenida. Pero antes de poder hablar, una chica pelinegra y gafas, se le acercó.
-Hola mi nombre es Shizuku y quería preguntarte si te gusto el vestido que Machi y yo escogimos para ti-. Kurapica, halló el momento y a la persona perfecta. Le pidió a la araña dos años mayor que ella, si pudiesen hablar a solas. Ambas salieron de la habitación y con un poco de rodeos, provocados por la duda, Kurapica se expresaba.
-Bueno es que yo, te quería hacer una pregunta-. Shizuku la miraba con una mezcla de confusión e ingenuidad. –Cuando me desperté en la mañana, toda mi ropa estaba en una esquina y… y bueno ya sabes pensé que tal vez tu sabias, si paso algo ahí-. Kurapica, le costaba hablar, sabia que algo sumamente importante para ella, estaba en juego. Para el colmo, la pelinegra no entendía nada, al parecer era una persona increíblemente ingenua, tal como su apariencia lo indicaba. Kurapica, ya no aguantaba, por segunda vez en el día comenzó a imaginar las imprudencias cometidas por las arañas del Genei Ryodan. En eso la chica con lentes razonó el mensaje oculto de la rubia.
-No debes preocuparte de eso-. Tratando de ocultar su risa, sin resultado.
Flash back.
-Por cierto. Machi, Shizuku, tengo una misión para ustedes-. El líder de la brigada fantasma, se dirigió a sus arañas femeninas. Estas se aproximaron mas a Kuroro para recibir las ordenes. –Tomes las medidas de la Kuruta, y vallan a la cuidad a comprar un vestuario a la medida. Ustedes se encargaran del diseño.
-¡Entendido!-. Contestaron al unísono. Y con ello partieron con una misión. En el cual, cuando fue el momento de dar la idea de la vestimenta al modista, se aseguraron, que fuera algo para que los demás pudiesen reírse un poco, por lo que escogieron el juego de rosado y magenta, para que se viese como una niña (pero no contaron que al final le iba a quedar tan bien).
Fin del flash back.
Con el alivio y una enorme felicidad, se dirigió nuevamente a donde Phinks, sin la ocurrencia que le pudiese plantear su pregunta a Shizuku. Pero antes de antes de que ambas ingresasen al salón, Kurapica respondió la pregunta anteriormente echa por la chica de diecinueve años de edad. –Si-. La pelinegra la miró extrañada. –Me encantó el vestido. Gracias-.
-Disculpa, ¿sabes dónde se encuentra Kuroro?-. Se dirigió a Phinks con mucha humildad. Pero para otras arañas como Nobunaga, no le gusto la manera de referirse a su Danchou.
-No lo sé, pero debe estar en una de las habitaciones del edificio- Respondió este. La chica no agradeció ni nada por el estilo y salió del salón para buscar al hombre que quería ver. Comenzó revisando las habitaciones por el primer piso, luego reviso las del segundo y así seguidamente. Hasta que lo halló, estaba en la azotea durmiendo, o eso parecía a simple vista. Se acercó, y se limitó a observar, luego miró el anaranjado horizonte, con un rostro dudoso.
"¿Que pasa si dice que no?". preguntó a su yo interno, que no le respondió de inmediato.
"Espero que no sea así". A Kurapica no le gusto las palabras de apoyo, se armó de valor y habló.
-¿Kuroro, estas despierto?-. Él hombre no respondió, a la chica le parecía una burla, que el hombre se durmiera, con lo que le costaba hablarle. No sabía qué hacer para despertarlo. Así que elevó el volumen de voz. –¡Kuroro despierta!- pero nada sucedió, utilizó otro recurso –¡Oye despierta!- gritó pero no muy fuerte, pero lo movía de un lado a otro. Pero antes de que se rindiera una musiquita sonó. La melodía, le parecía conocida, era su celular, que estaba en algún lugar de las pertenencias del hombre; por la vibración, pudo notar que se encontraba en el bolsillo de su pantalón. Sin dudarlo lo sacó, al ver el identificador de llamadas, pudo notar que era de Killua, una sonrisa sincera y llena de alegría contestó.
-Ha…-
-¡Kurapica adonde se supones que estas, crees que es muy divertido que desaparezcas de la nada!-. El peli blanco, habló con una voz de mando, que nunca servía con Kurapica.
-¡Oye yo también quiero hablar con Kurapica!-. Se escuchó una voz a través del teléfono. La chica lo distinguió de inmediato (era de Gon) y sin darse cuenta, se sentó a lo indio al lado y se acomodó.
-¡Córrete. Yo estoy hablando!-. Los gritos no paraban la Kuruta, tuvo que alejar el celular de su oreja.
-Chicos vamos, cálmense por que no activan el altavoz-. Tratando que sus amigos, se tranquilizaran. Una vez que los dos chicos activaron el altavoz del celular. Parecía que la situación de tranquilizó.
-Donde estas-. Dijeron al unísono. Y nuevamente comenzó el griterío. La otra se tomó su tiempo, pero su paciencia de agotaba.
-¡Chicos! Chicos, lo siento por desaparecer de la nada, pero estoy bien, no tienen por qué preocuparse-.
- No estarás tras lar arañas de nuevo, o ¿me equivoco?-. Gon habló con un tono de tristeza. En la mente de Kurapica solo decía "que ironía".
-No, de eso pueden estar seguros y tranquilos. Enviale saludos a Leorio y por favor discúlpenme con Senritsu-. En eso hubo un sonido agudo y se cortó la llamada sin explicación para la chica, porque al otro lado de la línea, comenzó una nueva pelea por la obtención del celular, lo que en consecuencia, el aparato al colisionar con el piso, después del primer rebote, se desarmó y se rompieron varias piezas.
-¿Son así de ruidosos siempre?-. Habló de la nada Kuroro.
-Sí- La chica respondió ingenuamente, pensando que se trataba de su yo interno, aunque rápidamente, reconoció la voz del hombre. - ¿Qué? ¿No estabas durmiendo?-
-Yo, nunca dormí-. Ahora la cara de Kurapica se volvió un verdadero tomate.
"Recuerdas algo importante". La rubia quería golpearse así misma, por su mente distraída.
-Kuroro, necesito regresar a la montaña Rukuso-.
(N/A): Disculpen por la tardanza en subir este capitulo. La escusa es que me fui de vacaciones ^u^ y por vacaciones, me refiero a dos semanas desconectada de lo tecnológico y el agobiante aire de la ciudad :D . Pero tengo no perdí el tiempo y muchas ideas vinieron a esta cabecita jejej. En fin espero que les haya gustado y comenten XD.
Próximo capítulo: Kurapica le explica la razón por la cual esta obligada a regresar. Comienza un nuevo viaje y va a ser de una manera muy especial.
