Como están mis queridos lectores. Después de tanto tiempo, por fin les traigo la continuación de esta historia.
Espero y me disculpen por haberme tardado tanto en publicar el capítulo, pero la vida laboral y el otro fic, gastan mucho tiempo.
En fin, no me extenderé mucho, solo quiero agradecer a todos los que siguen esta historia y en especial a aquellos que dejan su review. Ustedes son chidos, piolas, gente güay y demás apelativos que se les ocurran.
Y sin más que decir, los dejo con la historia de hoy.
Cap. 6. Una noche con Luna.
¿? Te estuve esperando. – Habló una femenina y familiar voz a sus espaldas.
Nuestro héroe dio un salto hacia atrás, alarmado por la voz. Examinando su habitación, se encontró con la dueña de la voz, sentada en una silla junto a un buró.
Gracias a la falta de iluminación, no pudo reconocer la identidad de la hablante, mas era obvio que se trataba de una pony. La figura se levantó del asiento y se movió a la claridad que entraba por la ventana, dejando verse bien.
Ash no daba crédito a lo que veía, una nueva alicornio hacia acto de presencia frente a él. Ella era muy parecida a la princesa Celestia; ambas tenían la misma forma, además de un pelaje largo y ondulante en la crin y cola. Así mismo, también era muy diferente; su estatura era más pequeña que la de la mencionada y aun así, más grande que Twilight y sus amigas. Su pelo era de un tono azul obscuro, con una cutie mark en forma de una luna creciente y su crin y cola eran azul marino con destellos blancos que daban la impresión de observar un cielo estrellado.
Luna: Debo decir que es una gran falta de respeto dejar plantada a una dama, en especial si se trata de tu princesa. – Le reprendió.
Ash: ¿También eres una princesa? – Preguntó, ganándose una mirada severa.
Pensándolo de mejor manera, a Ash se le hizo lógico que ella fuese otra princesa, después de todo las dos alicornios que conocía lo eran, además esa especie contaba con todas las características de los otros tres tipos de ponys.
Luna: Pero qué atrevimiento de tu parte, el no reconocerme – Mostró su enojo dando un fuerte pisotón.
Ash: Lo lamento, es que no la conozco. – Se disculpó con miedo.
Luna: ¿No me reconoces, a pesar de que me prometiste venir a contarme tu historia hace apenas 2 noches? – Preguntó inconforme.
Ash: Tú fuiste la que estaba en mi sueño. – Dijo con los ojos bien abiertos por la sorpresa.
Luna: ¿Pues quien más crees que era? – Dio un paso hacia el de forma hostil, con una mirada de pocos amigos, haciendo que a nuestro protagonista le temblasen las rodillas del miedo.
Ash: Ho… ho… honesta… ta… tamente, cr… creí que era la princesa Celestia. – Confesó. – No sabía que había otras princesas aparte de ella y Twilight.
A Luna la tomó por sorpresa esa declaración. Si bien, por su pasado como Nightmare Moon, le era lógico y común que la gran mayoría de ponys siguieran renegando su existencia y puesto; el que no supiera de la existencia de Candace, que era tan amada por todo pony, resultaba sumamente extraño. Eso la llevó a pensar que tal vez, y solo tal vez, ese unicornio decía la verdad.
Luna: ¿En serio no sabías? – Preguntó algo más calmada. Ash solo negó con la cabeza.
Ash: Lo siento. – Bajó la cabeza apenado.
Luna: Supongo que entonces es mi deber presentarme. Mi nombre es Luna, princesa de la noche y segunda gobernante de Equestria. – Infló el pecho, adoptando una pose formal.
Ash: Momento, si eres la segunda gobernante, ¿eso quiere decir que eres hermana de Celestia? – Preguntó impactado.
Luna: Pero qué atrevimiento. – Alzó la voz. – ¿Cómo osas referirte a mi hermana con tal familiaridad?
Ash: Lo siento – Se apresuró a disculparse. Definitivamente extra princesa sería más difícil de tratar que las otras 2 con las que ya conocía.
Luna: De acuerdo, pero procura no hacerlo de nuevo. – Lo excusó. – Y contestando a tu anterior pregunta; efectivamente, soy la hermana menor de la princesa Celestia. Ahora, si fueras tan amable de hacer la debida introducción a tu persona. – Solicitó.
Ahora era turno del muchacho para presentarse.
Ash: Mucho gusto princesa, yo soy Ash Ketchum. – Saludó amigablemente, extendiendo su pata para estrechar cascos.
Luna, más acostumbrada a las costumbres antiguas, no comprendió el gesto. Ash solo bajó la pata algo avergonzado.
Luna: Debo decir que estaba intrigada por conocerte. – Lo miró intensamente, examinándolo de pies a cabeza. – Así que así es como luces. – Dijo con ligera decepción, la cual Ash pudo notar.
Ash: Así que usted también cree que soy un fenómeno. – Dijo en voz muy baja. Aun así, Luna logró escucharlo. Y aunque no lo hubiese hecho, el semblante depresivo del chico reflejaba su dolor.
Luna: Oh mis disculpas, no quise hacer parecer que te ofendía. – Se apresuró a disculparse al darse cuenta de la barbaridad que cometió. – Lo que quería decir es que luces muy animado para ser alguien que tuvo una pesadilla tan perturbadora. De todas las ponys, yo principalmente, no debería prejuzgar a alguien.
Ash: No se preocupe. – La excusó. – Aunque mi apariencia sea rara para los otros ponys y me miren extraño, no estoy solo. He encontrado buenos amigos en este lugar. – La princesa de la noche empatizó con él, después de todo ella vivía una situación igual, aunque por causas diferentes. Tenía que reconocer el valor del muchacho por mostrar tal determinación a no dejarse caer.
Luna: Supongo que te refieres a la princesa Twilight y a sus amigas. – Infirió, considerando en qué lugar estaba cuando se metió en su pesadilla.
Ash: Si. Ella y las demás me han ayudado mucho desde que llegué. – Sonrió recuperando los ánimos.
Luna: Bien, ya que todo está arreglado. – La princesa se recostó en la cama de Ash, viéndolo fijamente. – ¿Y bien?, ¿Estoy lista? – Preguntó.
Ash: ¿Eh? – No entendió la situación.
Luna: Que estoy lista para escuchar tu historia.
Ash: Emmm. Princesa ¿no cree que sea muy tarde para eso? – Quiso persuadirla.
Luna: No me es inconveniente. – Lo cortó.
Nuestro héroe, viendo que la obstinada princesa no se iría hasta ver cumplida su petición, no le quedó de otra que obedecer.
Ash: Antes que nada ¿usted cree en otros mundos? – Preguntó antes de iniciar.
Luna: No entiendo el porqué de la pregunta, pero diré que sí.
Ash: De acuerdo, entonces le contare todo. – El muchacho procedió a relatar la misma historia que le contó a su hermana, siendo en esta ocasión más explícito en la descripción de los pokémon legendarios. Al final de la historia, Luna estaba tan sorprendida como las chicas y Celestia.
Luna: Es una historia muy… – No encontraba palabras para expresarse. – ¿Entonces eres un viajero interdimensional? – Ash asintió. – Y fuiste mandado aquí por la deidad de tu mundo. – Se ganó un segundo asentimiento. – Y ahora debes buscar una forma de regresar a tu realidad antes de que un villano logre corromper completamente a esta deidad y conquiste tu mundo. – Ash asintió por tercera vez.
Luna se quedó unos momentos meditando toda la historia, hasta que se dio cuenta de un detalle.
Luna: Entonces aquel sueño que tuviste… – Recordó la pesadilla que tuvo nuestro protagonista.
Ash: El pokémon enorme que vio en mi sueño era Arcesus. Y si no logro detener los planes de equipo rocket, temo que esa pesadilla se vuelva realidad. – Adoptó un semblante serio.
Por un momento hubo silencio, hasta que Lun habló.
Luna: Veo que sobre ti recae una responsabilidad muy grande. – Bajó de la cama y se paró frente a él. – Tienes mi simpatía joven potro.
Ash: Gracias princesa. – Se inclinó.
Luna: Debo confesar que, tras oír tu historia me siento intrigada. Me gustaría saber más cosas de ti y de tu mundo.
Ash. – No me molestaría ¿pero no nos podríamos esperar a la mañana? – Habló con algo de cansancio. Al parecer el estar inconsciente, no le había quitado las ganas de dormir.
Luna: No creo que eso sea posible. – Contestó algo cabizbaja. – A diferencia de mi hermana, yo descanso durante la mayor parte del día. Por lo que mis deberes los hago en su mayoría bajo el manto nocturno. – Explicó.
Ash: Oooww. – Se lamentó por eso
Luna: Bien, ya he pasado mucho tiempo aquí. – Abrió el ventanal que daba al balcón del cuarto de Ash, buscando ocultar su cara para que no se viera su decepción. – Debo de volver a mis deberes. – Salió al balcón seguida por Ash.
Ash: ¿Y a dónde va?
Luna: Como te dije, tengo labores que realizar. – Contestó sin voltear a verlo.
Ash se sintió mal consigo mismo. Después de todo, le debía mucho a la princesa Luna al sacarlo de aquella pesadilla. Debía al menos reponer el favor; así que, recordando el consejo dado por la princesa Celestia, se concentró en el deseo de salvar a sus amigos y emuló esos sentimientos, enfocándolos en complacer a Luna. Al final su esfuerzo se vio recompensado cuando logró materializar sus alas.
Luna no daba crédito a lo que veía. Ante sus ojos el muchacho se había convertido en alicornio.
Luna: Eso… como… imposible. – Balbuceaba.
Ash: Eso es algo de lo que todavía no le cuento. Pero creo que con estas, puedo acompañarla y así me puede preguntar más cosas. – Le sonrió.
La princesa quedó tan conmovida con el gesto del joven, que no tuvo reparo en dejar que la acompañara. Así ambos levantaron el vuelo hacia el cielo nocturno. El par se alejó de los terrenos del castillo para ir entrando en la ciudad.
Mientras surcaban el manto estrellado, el par continuó con su conversación. Ash ahora, le contó a la princesa sobre sus peripecias desde que fue transportado a Equestria; desde el tener que volver a aprender a caminar, pasando por su encuentro con la princesa de la amistad y sus amigas, la revelación de su verdadera identidad y la reunión y posterior combate con Celestia.
Ash: … Y entonces desperté en la habitación donde me encontró. – Terminó la historia.
Luna: Hmp hmp hmp hmp. – Se tapó la boca con su casco, ocultando su risa. – ¿Y en serio creíste que podrías combatir contra mi hermana de igual a igual?
Ash: ¡Hey! Funcionó para sacar el poder de mis pokémon ¿qué no? – Replicó.
Mientras seguían en su ruta por los alrededores de la ciudad, Ash admiraba embelesado la ajetreada vida nocturna que reinaba en Canterlot. Mientras que en las zonas residenciales, solo las luces de algunas casas seguían encendidas; en la zona nocturna, la cosa era distinta. Los centros nocturnos, bares y clubes se mostraban llenos de vida y movimiento.
Luna: No muchos pueden ser testigos de esta vista. – Habló, sacando al entrenador de su trance.
Ash: Es impresionante – Confesó.
Luna: Te aseguro que aún no has visto lo más impresionante. – Comentó, llenando de ansias al muchacho por lo que vería después. – Ahora acércate a mí. – Solicitó.
Ash obedeció y se puso junto a ella. Entonces Luna iluminó su cuerno y ambos fueron envueltos en una burbuja translucida que los hizo desaparecer en un flash. Al segundo después, ambos reaparecieron en otra locación.
Ash: Auauauauau. – Balbuceó mareado, con los ojos en espiral. – ¿Qué pasó?
Luna: Hmhmhmh. – Rio por lo bajo. – Nos transporté a otro lugar. Es más rápido que simplemente ir volando de un punto a otro. Y no te preocupes, el mareo se te irá pronto y cuando te acostumbres a la transportación, ya no sentirás sus efectos.
Ash: Eso espero. – Se aguantó las ganas de vomitar. – ¿Por cierto, en dónde estamos?
Luna: Me parece que conoces bien este lugar. – Señaló abajo.
Cuando el chico bajó la vista, se dio cuenta de que estaba de regreso en Ponyville.
Ash: ¿También vamos a patrullar esta zona? – Preguntó dubitativo, pues Ponyville lucia como un lugar muy seguro.
Luna: Veo que no comprendiste la naturaleza de mi labor. Yo no me encargo del patrullaje. Esa es labor de la guardia nocturna. Lo que yo hago es muy diferente. – Explicó.
Ash: ¿Entonces qué es lo que hace? – Inquirió.
Luna: Te mostraré. – Entonces, la princesa se envolvió en una tenue aura azulada y sus ojos brillaron del mismo color.
Ash: ¿Qué está haciendo? – Preguntó.
Luna: Proyección astral. – Dijo, intrigando más al muchacho. Así que ella le extendió el casco para que lo tomase.
Sin dudarlo, Ash tomó la pata de Luna. Inmediatamente, su conciencia fue sacada de su cuerpo, en forma de una proyección fantasmal de su persona (no de su forma real, sino la de pony).
Ash: Wow. – Repetía una y otra vez mientras examinaba su fantasmal forma.
Luna: Vamos, sígueme. – Le indicó.
Sorpresivamente, su nueva forma le permitía volar con suma libertad y sin necesidad de agitar sus alas; sólo tenía que dejarse llevar.
En cuanto el par descendió al pueblo, Ash notó como desde las ventanas de las casas, estelas de polvo dorado salían de las ventanas, aglomerándose en forma de nubes encima de estas.
Siguiendo a Luna, volaron a una vivienda cercana, deteniéndose junto a una de las nubes de polvo. A diferencia de las otras, esta era de un color obscuro
Luna le indicó al chico que se acercara a ella y usando su magia, los introdujo en la nube.
Dentro de la nube, Ash no dio crédito a lo que veía. De repente se hallaba en una versión de penumbra de Ponyville, en donde las construcciones, sí como los árboles se encontraban torcidos, alargados y puntiagudos; pareciendo que los primeros poseían rostros y los segundos eran garras negras.
Y lo peor de todo es que Luna no se veía por ningún lado. El muchacho tuvo que olvidar su preocupación cuando unas voces lo alertaron. Moviéndose al origen de las voces, se encontró con un grupo de potrillos reunidos alrededor de algo. Cuando Ash se acercó a ver lo que era, se dio cuenta de que se trataba de otro pequeño pony.
El infante era de pelaje café con crin de dos tonos de café más claro. Lo más característico del pequeño era que usaba un sombrero con una pequeña hélice y que no poseía una cutie mark. El pobre estaba rodeado por el grupo de potrillos, quienes hacían mofa de él.
Pony 1: Pero que perdedor. – Decía una potrilla de color gris con lentes.
Pony 2: Solo míralo, ni siquiera tiene cutie mark. – Habló otra potrilla, de color rosado.
El resto de los pequeños comenzaron a burlarse con más intensidad. El pobre potrillo estaba acorralado y a punto de romper en llanto. De repente, todos los ponys desaparecieron, dejando al pequeño solo.
Este se quedó extrañado con lo que acababa de ocurrir. Más no tuvo tiempo de pensar en ello porque unos sollozos llamaron su atención.
A espaldas de pequeño, un potrilla que visiblemente era menor que él se encontraba llorando. La yegua era de color negro, con crin y cola azul que destellaban; a lo que Ash juraría que era una mini versión de la princesa Luna.
Potrillo: ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? – Preguntó acercándose a ella.
La pequeña lo vio sin dejar de lagrimear, dándose vuelta para que pudiese ver su costado. Al igual que el potrillo, ella tampoco tenía una cutie mark.
Potrilla: Yo… no tengo… cutie mark. – Dijo entre sollozos. – Mis hermanos se burlan de mí porque a mi edad, ellos ya habían conseguido las suyas. Dicen que no soy especial.
El potrillo sintió empatía por la situación tan parecida que sufría la pequeña. Acercándose, le puso una pezuña en el hombro.
Potrillo: Oye, no tienes que sentirte mal. Todo pony es especial, al menos eso dice mi mamá. – Quiso animarla.
Potrilla: Pero tú tampoco tienes cutie mark. ¿Qué no tienes miedo? – Inquirió.
Potrillo: La verdad sí. Veras, hace poco unas amigas mías consiguieron sus cutie mark y ahora tengo miedo de ser el único de mi edad que se quede si una. – La pequeña bajó la cara entristecida. – Pero sabes, ellas se esforzaron mucho y al final descubrieron lo que las hacia especiales. Así que ni tú ni yo debemos sentirnos mal por no tener cutie mark aun. Eso solo significa que lo que nos hace especiales esta aun ahí afuera, esperándonos. – Habló decidido. La pequeña pony recobró sus ánimos, mostrando una gran y linda sonrisa.
Animada por las palabras del pequeño, la potrilla se despidió y se retiró del lugar. En cuanto ella se perdió de vista, el ambiente volvió a cambiar. Los ponys que molestaban al infante regresaron, más esta vez él estaba listo para confrontarlos.
Mientras Ash veía como el joven se enfrentaba a las burlas de la muchedumbre, la pequeña yegua que se había ido se paró junto a él. Y de un flash de luz se transformó en la princesa Luna, espantando al chico.
Luna: Mi misión aquí terminó. – Habló, aunque no tuvo respuesta del enmudecido Ash.
El par salió de aquella fantasía, regresando al Ponyville nocturno.
Ash: ¿Qué pasó?, ¿eso fue lo que creo que fue? – Preguntó algo pasmado.
Luna: Efectivamente, entramos a un sueño; pesadilla para ser más exactos – Aclaró.
Ash: ¿Entonces usted entra a los sueños de todos? – Cuestionó un poco más recuperado.
Luna: No de todos. Verás, yo solo entro en los sueños de los infantes. – Se explicó. – Dentro de ellos, me aseguro de ayudarlos a superar aquellas pesadillas que podrían causales algún trauma.
Ash: No entiendo. – Se rascó la coronilla confundido.
Luna: Veras, en muchos casos los pequeños ponys pasan por experiencias que podrían marcarlos y afectar su desarrollo como individuos. Esos miedos, complejos, frustraciones y tristezas, se manifiestan en sus pesadillas. – Aclaró. – En el mejor de los casos, ellos pueden hacerles frente y superarlas; pero cuando estas son demasiado para que lo manejen por sí mismos, yo intervengo para ayudarles de una u otra forma.
Ash: Así como hizo conmigo.
Luna: Exactamente.
Entonces Ash se dio cuenta de algo.
Ash: Momento, ¿entonces usted me considera un niño? – Preguntó algo ofendido.
Luna: Por favor no te ofendas, no es como piensas. – Lo detuvo de su suposición. – En otras circunstancias no habría entrado en tu subconsciente, pero la pesadilla que tenías era demasiado intensa como para ignorarla.
Ash agradeció internamente que la princesa hubiese hecho una excepción en su caso. De no haber sido así, no podía imaginar cómo estaría en ese momento.
Ash: ¿Pero por qué solo ayuda a los potrillos?
Luna: Porque ellos son la esperanza para mi futuro. – Dijo en un suspiro depresivo.
Ash: ¿A qué se refiere? – Inquirió.
Luna: A nada, no te preocupes. – Le evadió.
Al muchacho no le convencían las palabras de la princesa, pero al ver como su semblante reflejaba sufrimiento, decidió abstenerse de preguntar.
Terminando con su labor en Ponyville, la pareja se transportó a otro sitio. Durante el resto de la noche, la princesa y su lacayo temporal recorrieron todo el reino, ayudando a los niños necesitados con sus malos sueños.
Ash tuvo la oportunidad de conocer las ciudades Equestres, quedando maravillado con la variedad de paisajes, urbanos y rurales, que podía contemplar. Por mientras, Luna no perdía oportunidad para seguirle preguntando, ahora acerca de su faceta como entrenador, a lo que el referido respondía con gusto; es más, las ansias de la monarca por saber más de su mundo, le recordaban a sus nuevas amigas.
La labor de Luna finalizó a pocas horas del amanecer. Ambos regresaron a Canterlot, volando tranquilamente de regreso al castillo y aterrizando en el balcón del cuarto de Ash.
Ash: Vaya, esa sí que fue una experiencia. – Expresó emocionado por todo lo vivido.
Luna: Me alegro que lo disfrutaras. Y debo decir que yo también pasé un buen rato aprendiendo de tu mundo. – contestó.
Ash: Y eso que un no le cuento de las aventuras que he tenido. – Justo en ese momento se dio cuenta de algo. – Por cierto, yo ya le he contado acerca de mí, así que ahora es su turno de contarme acerca de usted. – Comentó.
Inesperadamente para el chico, la princesa se mostró reacia a contestar.
Ash: Vamos, yo le conté de mí. – Insistió con inocente curiosidad.
Y tenía un punto. Él le había contado toda su historia y eso la hacía sentir algo culpable de negarse a relatar la propia. Aun así, tenía miedo de cómo reaccionaría cuando se enterase de la verdad. Tras reflexionarlo mucho, decidió que si quería establecer una relación de mutua confianza, era justo que supiera de su pasado.
Luna: De acuerdo. – Aceptó resignada. – Supongo que es mejor que lo sepas de mí a que lo oigas de otros. – La alicornio aspiró profundamente, haciéndose a la idea de lo que haría. – Como he de suponer, ya habrás oído de Nightmare Moon.
Ash: Si, Twi… – Se detuvo de continua a causa de la mirada severa que le dirigió Luna, dándole a entender que más le valía hablar con propiedad. – Digo, la princesa Twilight y sus amigas ya me hablaron de eso. Aunque solo me contaron que habían derrotado a Nightmare Moon, más no entraron en detalles.
Y efectivamente, durante su trayecto en tren a Canterlot; entre las muchas historias que le relataron a Ash, la de Nightmare Moon fue a la que le dieron menos profundidad. Y no era porque no le tuviesen aprecio a Luna, sino porque temían a lo que Ash pudiese pensar si se enteraba del pasado de la segunda soberana de Equestria.
Luna: Entonces debo ir hasta el principio de todo. – Así, Luna le relató a nuestro protagonista todo sobre su pasado. La forma en como la envidia por sentirse opacada por su hermana la llevó a ser consumida por la obscuridad, transformándola en un ente maligno que tuvo que ser aprisionada en la luna por 1000 años por su propia hermana; Así como los sucesos que llevaron a su liberación por los elementos de la armonía.
Ash podía sentir perfectamente la agonía y sufrimiento en su voz mientras hablaba. Los recuerdos dolorosos la inundaban con cada palabra.
Luna: Y así fue como la princesa Twilight y sus amigas me salvaron. – La princesa de la noche dio por finalizado su relato.
Por unos momentos hubo silencio. Luna temió la reacción que tendría el jovencito tras oír su historia.
Ash: Yo… lo lamento. – Se disculpó bajando la cabeza, tomando por sorpresa a Luna. – La hice recordar algo terrible.
Luna: No es tu culpa, después de todo debo de lidiar con las consecuencias de mis actos. – Se volteó para que Ash no la viera derramar algunas lágrimas.
Ash: Pero gracias a que las chicas la ayudaron, ahora puede recuperar el tiempo perdido. – Quiso animarla infructuosamente.
Luna: Si tan solo fuera así de simple. – Dijo en un suspiro. Viendo la expresión de duda que tenía el chico sabía que tenía que explayarse. – El haberme convertido en ese monstruo trajo más desgracias de las que crees. Durante 1000 años, el nombre de Nightmare Moon se convirtió en un sinónimo del miedo entre los ponys. Generaciones y generaciones de ellos crecieron con un miedo y repudio ciego hacia mi persona. – Su voz se volvió quebradiza. – Y ahora que regresé, no me siento más que como una intrusa en mi propio reino.
Luna: Aunque gracias a la princesa Twilight, sus amigas y mi hermana, todos los ponys de Ponyville y la mayoría de la población de Canterlot me han aceptado. – Por un momento sonrió, mas su semblante regresó a la melancolía. – Pero eso no es igual en el resto de Equestria. No te imaginas lo horrible que es el no poder salir del palacio sin que Celestia tenga que acompañarme para que así los ciudadanos crean que me tiene bajo control; o que no pueda siquiera atender los problemas de esos mismos ciudadanos porque tienen miedo a que los vaya a devorar o algo así por el simple hecho de contarme sus problemas. – Dijo esa última oración con algo de enojo.
Luna: Y lo peor es lo que le hice a mi hermana. Todo este tiempo mi destierro fue la causa de su sufrimiento. La hice soportar un festival donde se conmemoraba el que tuviese que deshacerse de su propia sangre. – La pobre ya no pudo aguantar más y rompió en llanto.
Ash: Entonces por eso ayuda a los niños. – Dijo en voz baja, pero aun así audible.
Luna: Veo que eres perspicaz en eso. – Se secó las lágrimas. – Efectivamente, es como supones. La verdadera intención de que ayude solo a los niños es para buscar eliminar el miedo hacia mí con el que los han crido y que así me acepten. Debes de pensar que soy una vil egoísta. – Estuvo a punto de volver a caer en lágrimas.
Ash: Se equivoca. – Dijo contundentemente, tomándola por sorpresa. – Si solo pensara en usted, no los estaría ayudando. – Le habló severamente, sacándola de su autodesprecio. – Si en realidad solo quisiera ganarse a los potrillos, hay muchas formas más fáciles de hacerlo. Si me lo pregunta creo que lo hizo por su deseo de ayudar a quienes la necesitaban.
Luna quedó con los ojos bien abiertos, sin dar crédito a lo que oía.
Ash: Usted me salvó cuando estuve a punto de darme por vencido.
Luna: Pero ya te expliqué el por qué. – Intentó excusarse.
Ash: Sé que dijo que fue porque mi pesadilla era muy intensa. Aun así, usted pudo simplemente ignorarme, pero no lo hizo. – El muchacho la miró intensamente. – Princesa, si no me hubiese ayudado, me habría rendido ante mis miedos. Usted me salvó cuando no tenía por qué hacerlo. Así que no voy a permitir que diga que es una egoísta. – Su voz se oyó quebradiza, pero sin bajar la intensidad de su mirada.
Para Luna, tales palabras significaron tanto que no pudo evitar volver a llorar, aunque esta vez las lágrimas no fueron de sufrimiento, sino de alegría.
Ash: Estoy seguro de que su hermana está orgullosa.
Luna: Oh no, ella no puede saber lo que hago. – Dijo alarmada, sobresaltando al muchacho. – Mi hermana cree que superviso el patrullaje nocturno. Si ella se enterase de lo que hago en realidad, me lo recriminaría y prohibiría de seguir haciéndolo.
Ash: No entiendo, ¿por qué haría eso si no está haciendo nada malo?, más bien todo lo contrario.
Luna: Por dos razones. La primera es porque la magia que ocupo para entrar en los sueños de los potrillos es un vestigio de mi pasado como Nightmare Moon. Y la segunda es porque mi hermana teme que si ayudo a los jóvenes a resolver sus pesadillas, afecte su desarrollo individual. – Se explayó.
Ash: Aun así usted lo dijo, que solo le ayuda a los ponys que de verdad lo necesitan.
Luna: Pero mi hermana no lo ve así.
Ash: Sabe, un amigo me dijo una vez "Las circunstancias en las que uno nace no importan, es lo que hacemos con el don de la vida lo que nos dice quiénes somos." – Citó. – Si bien en el pasado usted cometió un error, ahora está haciendo todo lo posible por redimirse. Eso no es algo que debería de esconder, sino que debería sentirse orgullosa de ayudar a todos esos ponys.
Luna: En verdad eres un jovencito especial.
Ash: Creo que ayuda el venir de otro mundo. – Bromeó.
Luna: Tienes razón. Debo ser fiel a mis convicciones. – Dijo con ánimos. – Y ya no ocultaré lo que hago. Hablaré nuevamente con mi hermana y le diré todo; esperando que me perdone por habérselo escondido, más no abandonando mí deseo de ayudar a los potrillos de Equestria.
Ash: Yo la apoyaré. – Se solidarizó.
Luna: Muchas gracias. – Suavizó su voz, dedicándole una sonrisa.
Ash: No hay de que Luna. – De igual manera sonrió.
Luna: Hmp. No recuerdo haberte dado el permiso para que me trates con tal familiaridad. – Giró la cabeza en un además de desprecio, enmascarando la dicha que sentía por conocer a alguien que le aceptara como él.
Ash: Ah sí, lo siento princesa. – Se disculpó.
Luna: Y te recomiendo que te dirijas con la debida propiedad con las demás princesas. – Volvió a su manera formal de hablar. – No sería conveniente que provocaras malos entendidos.
Ash: Entiendo. – Dijo algo apagado por, aparentemente no haber logrado amistarse con la princesa.
Lua: Bueno, será mejor que regrese a mi habitación. – Se encaminó a la puerta cuando de repente, sintió como algo o alguien se recargaba en su hombro. La princesa de la noche se sobresaltó y girando un poco la cabeza se dio cuenta de que lo que tenía en el hombro era la cabeza de Ash.
Los colores se le subieron inmediatamente con tal súbita acción.
Luna: A… a… a… – No articulaba las palabras. – Joven potro, no debería de… de hacer ese tipo de acciones. – Le quiso decir, pero en ese momento, un sonido la sacó de su sorpresa.
Al girar la cabeza, se dio cuenta de que el sonido provenía de Ash, que se había quedado profundamente dormido y terminó por recargare sobre su hombro. El usar durante tanto tiempo el poder de sus pokémon, terminó por dejarlo agotado.
Por el conocimiento que le dio Ash, ella intuyó eso mismo. Así que lo levitó con su magia, llevándolo a la cama y acostándolo.
Luna: En verdad no querías dejarme sola. – Dijo en voz baja mientras le daba una última mirada.
Con su corazón lleno de gratitud, la princesa de la noche se retiró del cuarto a alistarse para recibir un nuevo día.
En menos de una hora la luna bajó y el sol se elevó. Y nuestro héroe parecía que no despertaría en un largo rato, pero el destino tenía otros planes. Sin previo aviso, la puerta de su cuarto se abrió en un fuerte golpe.
Pinkie: ¡BUUEEEEEEEEEENOS DIAS! – Gritó alegremente a todo pulmón, espantando a nuestro protagonista, quien cayó de la cama del susto, azotando contra el suelo. – Despierta dormilón. Has descansado todo el día de ayer, sin interrupciones y sin salir a ninguna aventura secreta que te dejara agotado por usar en exceso tu magia pokémon.
Ash: Grrrrr. – Gruño a la pony rosada que interrumpió su poco sueño. Y afortunadamente para ella, las demás chicas estaban ahí para alejarla antes de que se cometiera un asesinato. - ¿Alguien me puede decir qué está pasando? – Preguntó menos enojado, aunque aún irritado.
Fluttershy: Bueno… emm… nosotras pensamos que te gustaría ver como la princesa Celestia levanta el sol. – Dijo tímidamente al ver la cara de pocos amigos que tenía el muchacho.
Ash respiró profundamente, dejando que la ira se alejara de su cuerpo.
Ash: Claro. – Aceptó la propuesta.
Ash y las chicas pasaron al balcón para ver el singular espectáculo. Ellas le indicaron que observase a ambas torres a los lados del castillo. Allí, las princesas del día y la noche hicieron acto de presencia. Cada una hizo brillar su cuerno, moviendo su astro correspondiente; la luna descendiendo hasta ocultarse en el horizonte, mientras que el sol ascendió hasta salir completamente.
Ash: Wow. – Expresó maravillado.
Applejack: Sabíamos que te gustaría.
Rarity: Y bueno, también queríamos aprovechar para confesar algo. – Se rascó el casco trasero, dando a entender un poco de nervio. – La verdad es que no hemos sido completamente honestas con algunas cosas.
Twilight: Viste a aquella alicornio en la torre de la derecha. – Señaló a la torre donde, hasta hace unos momentos se encontraba Luna. – Veras, ella es la princesa Luna y…
Ash: Ella era Nightmare Moon y no me lo contaron porque temían lo que podría pensar sobre ella. – Completó, dejando a todas boquiabiertas.
Rainbow: ¿Cómo lo supiste? – Cuestionó incrédula.
Ash: Emmm… adivine. – Cubrió su metida de pata.
Las chicas estaban algo confundidas de cómo "adivinó" todo eso, más eso les facilitó explicarse apropiadamente.
Applejack: Bien, ya que el show se acabó ¿Qué les parece si vamos a desayunar? – Propuso.
Mientras iban en dirección al comedor, Ash se tropezó dándole un golpe a Twilight.
Ash: Lo siento princesa. – Se apresuró a disculparse y ayudarla a levantarse.
Twilight: ¿Y ahora tú, por qué me llamas así? – Preguntó en un tono tanto extrañado como divertido.
Ash: Bueno, es que después de ver como eras tratada por el personal del tren y por los guardias, me di cuenta de que estaba fuera de lugar. Además, alguien me dijo que debería dirigirme a las princesas con propiedad para evitar malos entendidos y eso. – Se explicó.
Twilight se acercó a él, poniéndole una pata en el hombro.
Twilight: Escucha, el hecho de que sea una princesa no significa que deje de ser una pony como t… bueno, no como tú exactamente, pero si como cualquier otro. No quiero que me trates diferente por mi puesto, solo trátame como siempre lo has hecho. Además, ¿qué no somos amigos? – Le sonrió.
Ash: De acuerdo Twilight.
Applejack: Y no solo ella. Creo que hablo por todas cuando digo que también te has convertido en amigo nuestro. – Habló, siendo secundada por el resto.
Todos se dieron un tierno abrazo grupal. El gesto duró varios minutos hasta que un carraspeo los interrumpió.
Celestia: ¿Interrumpo algo? – Preguntó con interés. Todos se separaron para encarar a la gobernante de Equestria. – Y por lo que veo, tal vez eso de la bendición no termine siendo una broma a final de cuentas. – Dijo riéndose para sus adentros, dejando a las 6 ponys avergonzadas y a un Ash confundido.
Twilight: No… no… nosotras solo… – Balbuceó. – ¿Qué la trae por acá princesa? – Preguntó avergonzada; emoción que compartía con las otras 5 yeguas.
Celestia: Venia a ver por qué tardaban tanto en bajar. – Contestó. – el deayuno terminará pronto, pero tal vez necesitan más tiempo. – Luego miró a Ash. – Y jovencito, te sugiero que desayunes bien. Me gustaría tener otra sesión de entrenamiento contigo.
Tras recuperarse del vergonzoso momento, los 7 fueron al comedor. Y tras salvar a Ash de casi ahogarse dos veces en su plato de avena por andarse durmiendo, se dirigieron al mismo jardín donde entrenaron la última vez. Allí, Celestia ya los esperaba, lista para iniciar el sparring. Desafortunadamente para nuestro protagonista, el desvelo no le permitía estar en su mejor juego, y ahora estaba siendo vapuleado por la princesa.
El desgraciado cayó rendido tras recibir una bola de energía de Celestia.
Celestia: ¿Qué te pasa Ash? Tu desempeño no está al nivel que me mostraste en nuestro último encuentro.
Antes de que el niño pudiese responder, un flash de luz surgió en medio de ellos, del que se manifestó la princesa Luna.
Celestia: Luna. ¿Qué haces aquí? – Preguntó intrigada.
Luna: Queria hablar contigo y como Ash me dijo que aquí es donde practicaban, supuse que estarías aquí. – Dijo casualmente.
Celestia: ¿Y cómo es que conoces a Ash?
Luna: ¿Qué no le contaste? – Volteó a ver al muchacho.
Ash: Pensé que no querrías que le dijera a nadie.
Luna: Tal vez antes, pero prometí que ya no ocultaría más lo que hago.
Celestia: Alguien podría explicarme de que están hablando. – Expresó confundida.
Luna: Es algo de lo que hablamos anoche.
Celestia: ¿Anoche?
Luna: Si, estuvimos juntos toda la noche. – Dijo inocentemente.
Todas: ¿¡QUEEEEE!? – Quedaron impactadas por lo que implicaban esas palabras.
Celestia: ¿Es cierto eso Ash? – Inquirió en tono serio.
Ash: Tiene razón, es por eso que ando algo cansado. El estar con su hermana me quitó todas las energías. – Dijo sin tener en cuenta la mala interpretación que todas tuvieron de sus palabras.
A la princesa del sol la rodeó un aura asesina y sus ojos brillaron en un rojo intenso. Acto seguido, avanzó lentamente hacia Ash de forma amenazante.
Ash: Oiga princesa ¿Por qué me ve así? – Retrocedió del puro miedo. – Oigan chicas, podrían ayudarme. – Buscó auxilio en sus amigas, más lo único que obtuvo de ellas fueron miradas iguales a las que tenía la alicornio. – Ay… mami. – Fue lo último que dijo antes de ser fulminado por una columna de fuego tan alta como la torre Lumiose.
Luna: ¿No fue algo excesivo para un entrenamiento? – Se preocupó por el estado del pedazo de carbón antes conocido como Ash.
Celestia: Su castigo debería ser peor por lo que te hizo. – Bramó.
Luna: ¿Pero por qué debería ser castigado por acompañarme en mi ronda nocturna? – No entendía nada.
Celestia: Como que porqué, si te mancilló, te ultrajó te... – Ahí cayo en veinte. – Espera, podrías repetirme eso último.
Luna: Si, el me acompañó durante mi patrullaje nocturno. – Aclaró.
Tanto Celestia como las chicas casi se van de espaldas por tal revelación; en especial la primera por la vergüenza que sentía por casi asesinar a nuestro protagonista.
Luna: Hermana, tengo que hablar contigo. – Adoptó su tono formal.
Celestia comprendió que, para que Luna le hablase así, debía ser algo importante.
Celestia: Entonces vamos al salón del trono. – Accedió.
Luna: Vamos Ash. – Le habló a la masa negra.
Ash: ¿Eh? – Decía mientras Pinkie trataba de rearmarlo, mazándolo como si fuese un trozo de plastilina.
Luna: Dijiste que me apoyarías. – Le recordó.
Todos se encaminaron al salón del trono, donde solo Celestia, Luna y Ash entraron. Las horas pasaron y las 6 ponys esperaban fuera del recinto a que las hermanas terminasen con su discusión. Pero como la curiosidad era demasiada, no pudieron evitar espiar, con ayuda de la magia de Twilight, la conversación. Allí se enteraron de las actividades secretas de Luna y la oposición de su hermana a que las hiciese.
Al final, tras mucho esperar, las puertas se abrieron y los tres salieron. Por algunos momentos nadie se atrevió a decir nada.
Rainbow: ¿Y bien, que pasó? – Dijo impaciente.
Luna: Mi hermana y yo llegamos a un acuerdo.
Celestia: Para asegurarme de que nada malo pueda pasar, Luna será acompañada por un par de mis escoltas personales durante algún tiempo. – Completó.
Luna: Muchas gracias Ash. Sin ti, jamás hubiera tenido la confianza para hablar con mi hermana de esto. – Agradeció al joven.
Ash: De nada princesa.
Luna: Sabes, puedes llamarme Luna. – Dijo dulcemente, tomando a todos por sorpresa.
Celestia: Por cierto Twilight, quiero aprovechar para informarte algo. – Cambió el tema. Alejándolo lo más posible de lo que acababa de escuchar. – Al fin he decidido la sentencia de Starlight Glimmer.
Twilight: ¿En serio? – Cuestionó preocupada - ¿Y qué decidió?
Celestia: Tal cual me contaste, su magia es muy poderosa y podría representar un peligro para Equestria. – Habló seriamente, aumentando la preocupación de la alicornio violeta. – Pero con una buena guía, ella puede encontrar los amigos que le ayuden a encaminar su poder para el beneficio del prójimo. – Relajó su voz. – Así que desde ahora, quedas a cargo de fungir como mentora de Starlight Glimmer.
Y hasta aquí termina el capítulo de hoy. Espero que hayan disfrutado leyéndolo como mí me gustó escribirlo.
Como ya algunos me pidieron, a partir del siguiente capítulo se une al reparto uno de los personajes favoritos de la temporada, de la cual me quede en la mitad y debo actualizarme.
En fin, como creo que nadie me respondió a la pregunta de si les gustaría que adaptar algunos capítulos para que apareciese Ash, haré lo siguiente. Adaptaré el inicio de temporada y si les late, lo haría con otros capítulos y sino, pues ahí lo dejo.
Y bueno, yo me despido agradeciendo que pasaran a leer mi trabajo, y los invito a que chequen mis otras historias. Me voy no sin antes recordarles que cualquier crítica, queja, sugerencia o comentario será bien recibido.
