AVISO IMPORTANTE: Chicas quiero informarles que he decidió cambiarle el nombre a este Fic, ¿Por qué? Pues porque no me gustaba el de "Un gran paquete" y bueno como abran notado ahora se llama "El amante" creo que tiene más sentido igual no olviden que Edward sigue teniendo un grande y enorme paquete.
RECORDATORIO: Twilight no me pertenece.
DEDICATORIA: Este cap es para una guapa española con la que me he encariñado un montón. ¡Mary Ptzz! Te adoro un montón peque y pues, no se, espero que lo disfrutes… Y no, no pienso decirte quién es el prometido… Wajajajajajajajaja.
El Amante por Alejita Masen
Summary:-Dios .Mío- Exclame al ver su "paquete" por encima del pantalón… ¿Se habrá metido un par de medias para que se le viera así?, es que… joder era gigantesco.
R: M
Género: Romance/General
El Amante por Alejita Masen
El final
—Yo creo que es mejor si nos dejamos de ver, tú me entiendes, ya no quiero más esto— Note la sinceridad de sus hirientes palabras en sus ojos —No quiero ser sólo tu amante, no me lo merezco— ante eso no tuve nada que decir, vi como Edward se ponía de pies y empezaba a caminar hacia el baño.
Tarde un momento en digerir sus palabras, pero no entendía lo que pasaba. Creí que él me amaba, que por eso aceptaba toda esta locura. La expresión de mi rostro debería valer mi peso en oro pero era inconcebible, sus palabras lo eran. Empecé a sentirme muy enojada, últimamente mi humor era muy cambiante, pero como no querían que no cambiara repentinamente de humor si Edward había llegado a mi vida y la cambiaba para siempre y ahora no se como demonios tenía la cara de venir y decirme que ya no quería seguir con "esto". Él no podía sólo marcharse y ya. Como si de un rayo me tratara me levante de la cama y lo tome del brazo con toda la fuerza que pude.
—¡No! — Le grite —Espera… ¿Quién te crees que eres? Tú no puedes venir aquí y sólo utilizarme a tu maldito antojo— Las palabras simplemente salían de mis labios sin esfuerzo, mi pecho empezaba a doler, él no podía hacerme eso, no a mí pero consiente o inconscientemente el me hacía daño y su risa sarcástica me hizo estremecer. Me sentí inocente y como una niña temerosa que no sabe lo que le espera.
—Ahora soy yo el que te utiliza, entonces— Su penetrante mirada verde me helo el cuerpo —¿Cómo se llama lo que estás haciendo conmigo? ¿eh? ¿Cómo… cómo llamas tú a lo que le estás a haciendo a… él? Es tu prometido, maldita sea. Van a casarse en 2 días y ¿Dónde quedo yo? — Tomo aire y hecho la cabeza para atrás —Además, que era lo que esperabas de mi. Parto en 2 días a Brasil y es obvio que no vas a hacer nada por esto que tenemos.
—No es que no quiera es que no puedo— Musite ahogada.
Edward se quedo de pies delante de mí y mirándome con esos ojos suyos que me volvían loca, pero está vez no. Ahora su mirada no destilaba lujuria o cualquier otro sentimiento, eran sólo inexpresivos y vacios.
—No puedes o no quieres— Pregunto cínicamente.
—No puedo y lo sabes bien, si pudiera hacerlo créeme que te diría que dejáramos todo atrás y que nos fuéramos juntos a donde quiera que vallas tú, pero ya te lo dije no puedo— Trate de convencerle.
—Mentirosa—Dijo apretando los dientes, estaba enojado, pero uno dice cosas incoherentes cuando está enojado ¿verdad?
—No hagas esto Edward, no sabes lo que dices — Casi le rogué acercándome solo para que el diera un paso para atrás, y continuo.
—Dios Bella si se lo que estoy diciendo y mira es que si me quisieras lucharías por esto— Tomo aire y espero por mi respuesta.
—Si tú quisieras también lucharías por esto— Le enfrente y la habitación quedó en silencio y siguió así durante un par de minutos, entonces la verdad me cayó como un balde de agua fría. Lo único por lo que el me llevaba la contraria y por lo único que no respondía era porque él no me quería.
— Si lo que querías era sólo acostarte conmigo ¿Por qué no me lo dejaste claro desde el principio?— Con esfuerzo empecé a contener mis lágrimas — Ciertamente hubiera sido más fácil para mí. Y no, no…— La voz se me rompía con cada palabra.
— ¿No qué? No me vallas a salir con eso de que estás enamorada de mí—La burla era tan palpable. Yo baje la cabeza temiendo que él viera el mal que todo esto me causaba.
— Si lo estoy Edward, pero… eso ya no importa, lárgate y has con tu vida lo que te venga en gana, después de todo yo soy sólo la chica que te utilizo— Su expresión no denoto sentimiento alguno.
—Bien, porque no pienso seguir perdiendo mi tiempo aquí— Esas fueron las últimas palabras que escuche de él. Luego de que entrara al baño e hiciera como si nada nunca hubiera pasado me dejo allí y yo resignada y dolida tome mis cosas y partí de aquel hotel. Era tan estúpido sentirme así, Edward no quería lastimarme, de algún modo lo sabía. Pero sus palabras tocaron mi alma y mi corazón. Que absurda me sentía, desde el principio supe que esto era una mala idea.
Horas después mi cabeza había empezado a trabajar de forma rápida y me di cuenta de algo. Ahora entre mis manos reposaba una prueba de embarazo una que decía que estaba en cinta y aquel dolor que me había causado la indiferencia de Edward fue menguado y opacado por la alegría de mi embarazo. Ahora un pequeño y lindo bebé crecía dentro de mí.
—Tú papi y yo te vamos a hacer muy feliz bebé— Le dije a mi vientre —No has nacido pero, no tienes ni idea de cómo te amamos—
Cuando llegué a casa mi prometido me esperaba con una hermosa y romántica cena. Me recibió alegremente con un delicioso beso en los labios que sentí hasta en el alma, susurro suavemente que me amaba y nos dispusimos a cenar. Fue muy atento y la comida fue todo un éxito, más en lo único que podía pensar ahora era en como decirle al hombre que amaba que íbamos a ser padres. Lo mire y la lujuria despertó en mi cuerpo y tuve una ligera idea de contarle la gran noticia. Mire a mi prometido y me dije a mi misma que no tenía absolutamente nada que envidiarle a Edward, era igual o incluso más guapo que él con su presencia tan imponente y a la vez tan dulce y deslumbrante. Decidida me puse de pies rodeando la mesa y me senté sobre sus muslos con mis manos empecé a dejar tiernas caricias por su cuello y pecho.
—Eres muy hermoso— Le susurre con amor al oído. Él se estremeció ligeramente.
—¿Crees que soy hermoso? — Rio entre dientes puse los ojos en blanco.
—No creo que seas hermoso, creo que eres muy hermoso— Ahora fue su turno para poner los ojos en blanco y luego deposito un besito en mis labios. Con él todo era tan fácil como respirar y esa era una de las cosas que más me gustaba de nuestra relación pero justo ahora sólo quería una cosa de él.
Mis avariciosos ojos se deleitaban viajando por su glorioso rostro, admirando sus profundos ojos y sus rasgos masculinos y marcados, él, mi prometido era sumamente sensual, ardiente, maravilloso, especial y ahora íbamos a casarnos y a ser padres, la vida, no podía ser mejor. Con ternura uní mis labios con los suyos, él me los entre abrió para invadir con su rasposa y fuerte lengua mi boca, saboree con gusto el cálido aliento y el exótico sabor que todo el desprendía, mis brazos encerraron sus hombros y con pasión contenida le acerque más a mi mientras que mis impacientas caderas empezaban a moverse en circulo, nuestros cuerpos se frotaban y chocaban de forma lenta y acompasada. Sus manos entonces viajaron libremente por el arco de mi espalda hasta encontrarse con el borde de mi camisa, me estremecí cuando sus frías manos empezaron a recorrer la pálida piel de mis caderas y mi espalda baja, los diminutos bellos de mi cuerpo se me ponían de punta ante su toque.
Suspiros salían de mis labios al tiempo que él de de una manera sensual lamía mi cuello, haciendo con su saliva un húmedo camino desde el lóbulo de mi oreja hasta mis hombros donde depositaba un suave mordisco enviado cientos de diferentes descargas por todo mi cuerpo, un gemido como un susurro salió desde mi pecho y baje mi rostro para unir de nuevo nuestras bocas. Mis manos desabrochaban con lentitud los botones de su camisa y mis dedos rozaban la piel que quedaba al descubierto extasiándose del maravilloso cuerpo que se estaba ofreciendo ante ellos, ante mí.
Con caricias sabias y delicadas nuestras prendas fueron desapareciendo una a una, y embargados de pasión nos hicimos uno sólo en aquella silla, yo cabalgaba con lentitud aquel cuerpo sudoroso, mi respiración era entrecortada mientras que con mis pies que aún calzaban los tacones me ayudaban a balacearme sobre aquel grueso y duro miembro que me llenaba totalmente haciéndome perder el sentido. Sus enormes brazos rodeaban con protección mi delgado cuerpo al tiempo que sus grandes y fuertes manos apretaban mis glúteos ayudándome a impulsarme sobre él absorbiendo ese miembro de tamaño descomunal y disfrutando de cada envestida, gemimos y siseábamos de placer sabiendo cuanto estábamos disfrutando de esto que apenas comenzaba.
Por sus anchos hombros reposaban mis brazos que lo rodeaban con recelo pegándolo más a mí cuerpo reclamando todo de él. Mis excitados senos se aplastaban sobre su fuerte y trabajado pecho y mis erguidos pezones no pasaban por alto el roce de sus claros bellos contra mí. Sentía también como los fuertes músculos de sus piernas se tensaban cada vez que su cadera subía para encontrarse con la mía creando ese exquisito rose que me estaba haciendo gemir sin control, me estaba volviendo loca de excitación, mis labios temblaban y con una mano me agarraba fuertemente el cabello tratando de calmar inútilmente las vibrantes y calientes corrientes de placer que inundaban mi cuerpo.
—Oh, Si… así ahh— Chillaba yo agudamente mientras que él intentaba ahogar con dificultad roncos gemidos en mi cuello y al mismo tiempo que su mojada lengua se paseaba por mi cuello hasta llegar a mis labios los cuales mordisqueaba sensualmente, el suave halito que salía de mi boca iban directo a la suya, él tragaba con complacencia y excitación los gemidos que desesperados salían de lo más hondo de mi ser.
Sus caderas empezaron a empujar con más fuerza y su musculoso cuerpo se adentraba más en mi si es que era posible, vi como apretaba los dientes y por el espacio que había entre sus labios salía su aliento y esos gruñidos que tanto me excitaban, su respiración se hizo más agitada al igual que la mía cuando sentí como los cortos rizos de su entre pierna se estrellaban contra mi clítoris, eso y el agradable pensamiento de que él era mío hizo que esa excitación y lujuria que había estado acumulándose en mi centro explotaran y enviaran olas y olas de placer que me recorrían por completo. Clave mis uñas en la carne de su espalda y cuando aún no habían terminado los espasmos de mi orgasmo sentí como todo su semen se derramaba dentro de mi apretando y enterrando sus dedos en mis nalgas y sin aviso alguno me vine por segunda vez fuerte y violentamente, aullé de placer con la espalda arqueada y convulsionando cada tanto dejando que el agradable éxtasis del amor tomara control sobre mi cuerpo.
Aún temblorosa apoye mi frente sobre su desnudo hombro, y mientras mi respiración se regularizaba fui subiendo mi rostro hasta que mis labios estuvieron sobre los suyos.
—Te Amo— Susurro él acunando mi rostro entre sus manos, lentamente acerco sus labios a los míos y antes de que estos hicieran contacto murmure sin aliento —Estoy embarazada— Vi como sus ojos se abrieron y su manzana de adan se movió furiosamente en su garganta para luego abrir la boca.
—¿Estás..? — Asentí con la cabeza antes de que terminara la frase.
—Dios—Suspiro y sus ojos se perdieron en algún punto de la habitación.
—¿No…no te gusta la idea? — Pregunte asustada.
—No eso amor, es sólo que… vaya… — Parecía que las palabras se le quedaban en la garganta— Que…que fuerte—
¿Qué fuerte?
—¿Qué intentas decirme? — El suspiro sonoramente y algo le alarmo en mi expresión.
—No me malinterpretes Bella — Yo asentí esperando una explicación —Lo que quiero decirte es que te amo y que ahora vas a hacerme feliz al doble— Solté una carcajada que hizo vibrar todo mi cuerpo y sentí como su potente miembro iba ganando fuerza dentro de mi.
—¿Te gusto la forma en la que te lo dije? — Musite mientras que mis manos empezaban a acariciar los grandes y fuertes músculos de sus brazos y el asintió al tiempo que una sonrisa torcida aparecía en sus labios.
—Si, sabía que te gustaría— Él sonrío y me beso, una de sus manos se coló entre nuestros cuerpos alcanzando uno de mis pechos que al instante se lleno, yo empecé a mecerme sobre el nuevamente y así continuamos extasiándonos de las caricias del otro amándonos y proclamando nuestro amor.
El siguiente día paso más rápido de lo que creí entre los últimos detalles de la boda y cuando me fije ya estaba con mi hermoso traje blanco un ramo de blancas rosas, algo azul, algo viejo, algo nuevo y algo prestado esperando con impaciencia por que la ceremonia comenzara, mi padre estaba terminado de arreglarse el traje mientras que yo miraba ansiosa por un pequeño espacio que había entre la puerta, los invitados estaban terminando de organizarse, mis ojos se pasearon entre el mar de gente y gemí al ver lo guapo y deslumbrante que se veía Edward.
Con todo,
Alejita Masen
