Capitulo 6


Suspiró aliviada alejándose de la sala de reuniones. Ella y su tonto orgullo se había comprometido a terminar en una semana. ¡Una semana! Vaya que sería un trabajo duro, pero nada era imposible para ella.
―Ja ―rió con su ego inflado―, es momento de ponerse a trabajar.


―Es momento de ponerse a trabajar― dijo Korra saliendo del Sector Aire.
Asami "estaba descansando" mientras ella trataba de recolectar información. Sin darse cuenta por estar perdida en sus pensamientos debió haber atravesado todo el Sector Agua hasta dar con el Sector Tierra. Frente a ella se erguía monumentalmente una hermosa estatua del Avatar Kyoshi. Pintada y decorada señalaba que definitivamente te encontrabas en el sector tierra. Estaba bellamente pintada, vestía su traje tradicional de guerrera y sus armas más el típico maquillaje que daba un toque femenino a las feroces guerreras. Mientras que observaba aquel monumento unos estruendosos sonidos la sacaron de sus pensamientos. Instintivamente corrió hasta de donde provenían, parecía que se desataba una gran batalla pero al llegar más adentro del Sector se topó con algo que no esperaba. La Arena del Pro-Control. Dos muchachos, un maestro fuego luchaba contra un maestro tierra. El maestro fuego se movía veloz y hábilmente mientras que el maestro tierra tenía movimientos algo torpes pero no se quedaba atrás. El gimnasio era realmente enorme y en una costado se encontraba la arena hexagonal con las cuerdas a sus costados y los tres anillos en cada mitad. Korra solo había escuchado del pro-control en la radio o por otras personas. Estaba maravillada con él, amaba el pero control, y era genial que el Instituto tuviera una Arena, no era tan grande como una profesional pero con esta bastaba. Festejo con sus brazos y pegando uno que otro brinco, por supuesto conteniéndose. Observó con determinación la batalla hasta que llego el final. El maestro fuego arrojó varias llamaradas hasta acorralar al otro maestro contra las riendas donde con un último golpe lo arrojo fuera de la Arena.
―Eso fue ¡asombroso!― gritó asombrada.
El maestro fuego ayudo a reincorporar al otro maestro. Korra sin pensarlo dos veces se acercó emocionada.
―Estuvieron geniales.
El maestro fuego solo la ignoró seriamente marchándose, Korra lo notó. Ofendida y enojada con él, le hizo muecas.
―¿Qué le sucede?― preguntó molesta.
―Disculpa a mi hermano, últimamente no está de buen humor― se disculpó.
Aquel maestro tierra era de complexión musculosa, su cabello era negro y rizado mientras que sus ojos eran verdes. Vestía el clásico uniforme de maestro tierra en el pro-control y su cara infantil le daba un aire gracioso.
―Si… no pasa nada ―dijo olvidándolo―. Mi nombre es Korra.
―Mucho gustó Korra. Yo soy Bolín ― dijo acentuando el "Yo".
Korra rió por su manera de hablar, pero fue sorprendida por un pequeño animal rojizo bastante peludo que corrió entre medio de sus pies hasta llegar al hombro de Bolín. Él solo pudo reír al ver la cara de Korra.
―No pasa nada, solo es Pabu, mi amigo.
Pabu era un Huron de Fuego, su pelaje era de un tono carmesí encendido, su esponjosa cola era casi tan larga como su cuerpo, su cuello era largo y su cara se asemejaba a la de un hurón.
―Es muy bonito… creo
―Y bueno… Korra. ¿Qué te trae a la arena de pro-control?
―Estaba caminando y de pronto llegue hasta aquí. ¡Amo el pro-control y estuviste genial!
―Gracias ―dijo riendo algo avergonzado por el comentario―, nunca te había visto por aquí.
―Si, lo sé. Llegue hace poco y estaba dando una vuelta.
La cara de Bolín cambio de expresión, sus ojos se iluminaron y una sonrisa de oreja a oreja se formó en su rostro. Korra lo miró nerviosa.
―¿Qué sucede?― preguntó dudando si había hecho bien.
―Ya lo veras.
A los minutos Korra se encontraba vistiendo un traje de pro-control de maestro agua.
―¿Estas lista? No tengas miedo, seré suave contigo por ser una principiante― decía Bolín confiado en sus habilidades.
―Si ―dijo Korra riéndose―, pero no te preocupes por mí, hazlo por ti.
―Wow, me gusta lo ruda que eres. Entonces ¡Comencemos!
Bolín lanzó de una pata un disco hacia Korra, el cual ella evito como si nada. Bolín se sorprendió y apresuró el ritmo. Esta vez fueron tres discos, lazó uno de una patada y dos con sus puños directo al torso de Korra, pero ella de una voltereta los esquivó y en cuanto tocó el suelo arrojó una ráfaga de agua que tomó desprevenido a Bolín lo arrojó contra las cuerdas. Korra sonrió ante la incredibilidad de Bolín antes de arrojarlo fuera de la Arena con una última ráfaga de agua.
―Korra eso fue… ―dijo atónito― ¡INCREIBLE!
―Gracias.
―No pensé que fueras tan buena― dijo acercándose.
―No es para tanto ―dijo con su ego un poco inflado.
En ese momento escucho el sonido del gran reloj de ciudad república marcando las doce del mediodía.
―Es tarde, debo irme― habló saliendo corriendo.
―¡Fue un gusto conocerte Korra― gritó viendo como se alejaba saludándola con su mano.


El estudio de Asami era un caos, o al menos eso podía ser para todos, excepto ella, ella sabía dónde se encontraba cada cosa, herramienta, plano, y prototipo en su taller. Era imposible que al trabajar las cosas quedaran ordenadas así que ya estaba acostumbrada. El olor a aceite se mezclaba con el aire. Vestía su traje de mecánica que constaba tan solo de unos jeans de tiro alto, una musculosa blanca y sus lentes protectores y su cabello se encontraba recogido en una cola de caballo para que no le molestara durante el trabajo pesado. Estaba trabajando en un prototipo, su ropa se encontraba sucia y manchada de grasa y aceite. En su estudio que se encontraba dentro de aquel galpón que también usaba de estacionamiento, se encontraban otros de sus planos y prototipos no tan importantes como eran los que habían sido hurtados, sus herramientas favoritas y todo lo necesario.
Habían pasado unas horas desde la reunión y aunque fuera extraño la única manera de relajarse para ella era trabajando. Y de hecho estaba trabajando en el prototipo de su proyecto KA13, porque aunque sus planos hubieran sido robados aquel prototipo brillaba en la oscuridad como su última esperanza. La empresa Sato por fin volvía a sus años de gloria, no podía permitirse caer en la decadencia nuevamente. No, por mas que la golpearan y aplastaran no fallaría. Estaba decidida. Sobre su camilla de mecánica y su mano derecha, una llave inglesa, trabajaba en el KA13, cuando su reloj sonó.
―¡Ay no! ―dijo saliendo rápidamente de abajo del KA13― lo olvidé por completo.
Se puso de pie y se encamino a toma una ducha.


Korra había salido disparada del gimnasio pero ¿A dónde? Si no tenía la mínima idea de donde se encontraba el comedor, así que se detuvo donde dos niños estaban jugando a las afueras del Sector Aire.
―Hola niños― se inclinó para quedar a su altura― ¿Me podrían decir dónde queda la cafetería?
Eran dos niños vestidos con trajes en tonos amarillos y naranjas, una era una niña de unos siete años, su cabello castaño estaba recogido en dos rodetes y dos mechones pequeños enmarcaban su rostro. Su piel era bastante clara y sus ojos grises eran hermosos. Luego estaba un niño, al igual que su hermana era de tez blanca pero no tenía cabello, parecía de unos cinco años, sus cejar eran bastante grandes y le goteaba la nariz.
―¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué quieres saber? ¿Qué vas a comer? ¿Cuántos años tienes? ¿Eres niño o niña?― preguntó la niña.
Korra jamás había escuchado hacer tantas preguntas tan rápido, quedo perpleja.
―Que preguntas tontas ―dijo el niño de pie dándole la espalda a Korra y señalándola― es obvio que es un chico.
―Un momento ―dijo tomando al niño por la cabeza― ¡Yo soy una chica!
―Pues que mala eres siendo una niña― dijo el niño.
―Ikki, Meelo ¿Qué hacen?― le interrogó una niña.
Detrás de Korra apareció otra niña, ella era más grande tal vez de unos diez años, su cabello castaño le llegaba por los hombros y era muy parecida a sus otros dos hermanos aunque sus ojos eran de un color marrón.
―Nada Jinora, solo jugábamos― se excusó Ikki encogiéndose de hombros.
―SI, todo calmado aquí― dijo Meelo aun siendo sostenido por Korra.
―Claroo, como siempre― dijo irónica.
―No te preocupes ―dijo Korra soltando a Meelo―, lo les preguntaba donde quedaba la cafetería.
―Ah, entre el sector Fuego y Aire, muy cerca de aquí― dijo señalándole por donde debía ir.
―Muchas gracias Jinora. Te debo una. Mi nombre es Korra―dijo y salió corriendo.
―Un momento―dijo dejando de sacudir su mano― ¿Korra? Mi padre estaba buscándote.
Pero era demasiado tarde ya no estaba.


―Llegue―dijo Asami entrando por las grandes puertas de la cafetería, ese día era extraño, no había muchas personas así que sería fácil encontrarla, pero Korra aun no llegaba. Buscó con la mirada pero no la encontró, era raro, Korra era quien la había invitado, no se hubiera olvidado ¿verdad?
Se sentó en una mesa vacía a esperarla para ir a comprar el almuerzo. Pasaron diez minutos y ni rastro de ella.
―Yo se que vendrá― dijo para sí misma.
Y como acabó de decir eso alguien depositó sobre la mesa dos bandejas y sin ver quien sintió unos brazos abrazarla, que hizo que se sintiera bien, eran suaves y cálidos pero a la vez contorneados y marcados.
―¡Asami! Te encontré ―dijo de manera infantil.
Tal como un niño jugando a las escondidas.
―Korra, llegaste― dijo tomando sus abrazos entre su manos.
―Por supuesto que sí, yo te invite a almorzar. No me lo perdería por nada.
Korra se separó y sentó a su lado. Mantenía una sonrisa de oreja a oreja que de pronto también se formo en los labios de Asami.
―Gracias ―dijo por el almuerzo.
―Nah, no agradezcas. Aquí la comida no es tan cara.
Pero Asami no lo decía por eso, sino por el hecho de estar almorzando con ella. Hacía ya mucho tiempo que no almorzaba con alguien más. Todas las personas que conocía eran falsas y pretenciosas, y si no querían algo más que su amistad. Con Korra ya no se sentía tan sola.
Comenzaron a comer y entre medio de charlas y risas sintió la mano de Korra en su mejilla.
―Tienes una mancha aquí―dijo limpiándola con su pulgar― tenías.
Su corazón se acelero y sin pensarlo giro su rostro.
"Espero que no me haya visto sonrojar"
Debió haber sido el estar sin contacto humano por mucho tiempo, por eso se sentía tan raro estar con otras personas más allá de lo profesional, pensaba Asami.
―¿Y cómo estuvo tu mañana? ―le preguntó Korra.
―Bastante bien, tuve una reunión a primera hora y conseguí un plazo de una semana, luego de eso estuve en mi taller o estudio, como quieras llamarlo.
―Eso no es mucho tiempo― dijo algo desilusionada.
―No te preocupes, ¿Cómo estuvo la tuya?
―Emmm…
Recordó su altercado a primera hora, eso no podía decírselo, su encuentro con Lin y Tenzin tampoco era muy bueno.
―Practiqué pro-control. Y estuvo genial
―Estupendo. Me encanta el pro-control. ¿Entraras al equipo?
―¿El instituto tiene equipo?
―Si, los Hurones de Fuego.
―No se…―dijo dudosa.
―Vamos. Estoy segura de que serán una de las mejores.
Korra no podía pedir mejores palabras de aliento.
―Esta bien. ¡Entrare!
Ambas rieron.
Todos en la cafetería hablaban acerca de esas dos. Asami Sato riendo y desayunado junto a otra chica. Eso si era extraño, comúnmente siempre estaba sola y si estaba con otras personas era lo más profesional y educada posible. Algo extraño estaba sucediendo.


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