Si desean leer la versión censurada... será en el siguiente cápitulo. Reuniré el capitulo 6 con censura junto con el capitulo 7
Esto es más que nada para que la gente quien no desea leer esas escenas puedan seguir con la historia.
ESTRELLAS FENÍCIDAS
CAPITULO VI
El caballero de Fénix entrenaba como nunca antes después de esa noche, así que ahora estaba con una sonrisa, el sudor brillaba en su rostro y la sangre escurría un poco. Ahora, Deathmask estaba en las mismas condiciones, había peleado toda la mañana y aun ninguno perdía. Lo sorprendente no sólo era eso sino que, a comparación de las otras peleas, Ikki no tenía ninguna armadura. Ambos tomaron sus posiciones para un último ataque y se movieron.
–"Lluvia de estrellas Fenecidas"
– ¿Qué? –se preguntó Cáncer al recibir algunos golpes que más parecían navajas.
Calló al suelo e Ikki se acercó a él para sentarse a su lado, estaba cansado y ambos sabían quién era el ganador.
–Ikki de Fénix, –Deathmask se levantó como pudo para sentarse, –creo que ya no te puedo entrenar. Me has vencido, e incluso con un ataque que no conocía.
–No di el ataque completo, te podía matar. –sonrió y ayudó a levantarse a su maestro. –Todos los ataques tiene que ser probados una primera vez, ¿no es así?
–Así es. –Deathmask le dio una palmada en la espalda. –Siento mucho que no pueda seguir entrenándote. Como sea, espero tener una pelea de nuevo contigo y, esta vez, yo seré el que te venza con o sin armadura.
–Me parece perfecto, amigo. Pero por el momento, creo que necesitamos un descanso.
–Mu seguramente está ocupado como para ayudarme con las heridas, pero iré a molestarlo un poco. –Deathmask sonrió. –Vamos entonces.
–Yo prefiero entonces ir con Shaka, en realidad estoy muy lastimado.
–En verdad que es extraño cómo has cambiando, Ikki. Antes era tu enemigo y ahora te ayuda a mejorar. Creo que quiere una buena pelea después de todo.
El caballero de Fénix sonrió y acompañó a su maestro para después seguir su camino. Por un momento dudó en tener que subir todo ese tramo, ya que en verdad estaba lastimado, tanto así que cayó en la casa de Leo, pero para su buena suerte Shaka estaba ahí. No sabía exactamente por qué, sabía que quizá podía caminar a la casa de Virgo, pero le agradó estar en los brazos de Shaka así que sólo cerró los ojos.
–Eso no debería ser, Ikki. –dijo Shaka al escuchar a su amante decirle eso. –Yo te tuve que cargar todo este tiempo.
–Vamos, no te molestes. –pero de pronto se quejó al sentir a Shaka limpiar una de sus heridas. –Ya tuve suficiente con estos golpes como para que tú sigas.
–Antes de que tú llegaras estaba entrenando con Mu y Aldebarán, así que en realidad me molesta. Estoy cansado y además… –Ikki no dejaba de quejarse. –si te dejas de mover esto podría ser rápido.
Ikki tomó rápidamente el algodón con el que lo limpiaba y se levantó de la cama que parecía para invitados, la misma donde pasó la primera noche en el Santuario. Sus ojos y actitud habían cambiado a ese antiguo Ikki.
–Si no me quieres ayudar, no tienes que hacerlo. –contestó limpiando su sangre. –Si bien para mí pudo haber sido más fácil ir con Mu.
–Lo siento, Ikki, es sólo que he estado pensando y me preocupe.
– ¿El santo de Virgo preocupado? Vamos, incluso tú sabes que eso es mentira. Sólo ve a meditar o algo así y todo terminará. –salió de la recamara seguido por Shaka. –Iré con Mu, quizá ya no esta tan ocupado.
– ¿Aun pelearemos, Ikki?
Sonrió y dio la media vuelta para estar cara a cara con Shaka.
–Pelearé como el caballero de Fénix y tú como el caballero de Virgo.
Estaba a punto de irse sin decir más. Al parecer la pelea sería, pero Shaka no estaba conforme con eso, él sentía que Ikki aún no podía ceder tan fácilmente y sus temores de estar con alguien tan explosivo se veían.
–Ven y te entrenaré yo mismo antes de meditar.
Ikki sólo se río y le dio un no por respuesta mientras seguía caminando hacia la casa de Aries, donde tuvo que esperar unos cuantos minutos antes de que Mu terminara sus asuntos. Entonces fue cuando pasó Hyoga.
–Oh, Ikki, ¿cómo estás? –le sonrió mientras se sentaba con él. –Escuché que derrotaste al caballero de Cáncer sin ningún problema. Pero, ¿se supone que pelearas con Shaka?
–Parece que se han puesto de acuerdo para preguntarme eso. –se veía molesto. –Claro que peleare con él, Hyoga, y lo venceré.
–Pero, yo creía que…bueno…
–Sigo sin saber por qué no lo entienden. Sigo siendo el caballero de Fénix y él sigue siendo el caballero de Virgo. Quiero vencerlo y mostrar quién es más poderoso.
–Si eso es lo que quieres. ¿Ahora quién te entrenara?
–Él se ofreció a entrenarme.
Hyoga no lo podía creer. No sabía si era extraño que ahora Shaka aceptara pelear o que él mismo lo entrenaría.
–Bueno, eso es una buena idea. –Ikki mostró un rostro de no estar seguro con su amigo. –Ve y entrena con Shaka, así podrás ver cómo pelea. Ya has peleado con él una vez…
–Dos veces.
– ¿Dos veces? ¿Te refieres a cuando regresaron del mundo de Hades?
–No, eso no se podría llamar una pelea. Cuando estaba en la Isla de la Reina Muerte, él peleó contra mí y yo… perdí.
–Vaya, no lo sabía. Pero entonces, el punto es que quizá él ha mejorado. Hoy en la mañana lo vi pelear con Mu y Aldebarán, el pobre no podía con ambos pero insistió en seguir.
Ikki entonces se mostró sorprendido. Quizá entonces Shaka tenía sus razones de estar un poco molesto con él, pero no quería admitirlo.
–Shaka en verdad es sorprendente. Él decía que quería darte una pelea digna, que te vio entrenar y entonces quería que sirviera de algo. Bueno, –sonrió, –escuché que le dijo eso a ambos caballeros dorados. –notó a Ikki un poco molesto así que prefirió preguntar. – ¿Pasa algo con tu nueva relación?
– ¿Por qué preguntas?
–Te ves un poco apagado y molesto, desde hace unas semanas no te veía así, bueno, –rio –aun sigues siendo un lobo solitario y enojado con el mundo, pero parece que Shaka ayudó un poco, ¿no es así?
En ese momento Mu venía bajando de las otras casas para tratar las heridas de Ikki. Saludó a Hyoga quien sólo le entregó un regalo de Camus y se retiró de ahí dándole una palmada en la espalda a su amigo.
Ikki se levantó para seguir a Mu. Su casa en realidad se parecía mucho a las demás, pero cada caballero tenía un detalle que las hacía únicas. Él tenía diferentes herramientas para reparar las armaduras y medicinas para curar a los caballeros. Ikki se sentía un poco triste el hecho de que Mu tendría que limpiar y curar sus heridas en vez de Shaka.
–Vencer al caballero de Cáncer te da mucho respeto, Ikki. –decía Mu mientras le ayudaba. –Quizá sea suficiente con él. No creo que Shaka quiera pelear.
–No me importa si quiere o no, yo quiero demostrar de una buena vez quién…
–Ya escuché eso, Ikki. –Mu ahora se mostraba un poco molesto. –No entiendo qué quieres que Shaka te dé o te diga. Él no quiere pelear, él siente que es innecesario.
–Seguramente me temé. –sonrió Ikki porque, al final de todo, seguía disfrutando ser siempre el vencedor.
–Tiene miedo de lastimarte, eso es. –Ikki no comprendía. –Escuché tu conversación con Hyoga y, al igual que él, lo sé. Shaka me lo contó todo, desde que sabía que tenía unos cuantos sentimientos hacia ti, pero aun así creo que eres un patán. Él ha entrenado aún más, no sólo para que la pelea no termine rápidamente como puede que hubiera sido si no lo hacía, sino que también quiere… –suspiró. –Es tonto, lo sé, pero quiere recibir tus golpes y así mostrar que tú eres más fuerte, incluso si ni siquiera lo lastimaste. –terminaba de limpiar una de sus heridas. –Pero tú sigues insistiendo que la pelea se hará, y él sigue entrenándose duramente.
Ikki no sabía qué contestar. Sabía que se estaba molesto por el hecho de sentirse un poco culpable, ya que en realidad lo era. Al terminar Mu, Ikki solo lo hizo a un lado y se retiró sin decir ni una palabra. Regresó a su hogar para descansar y quizá no tener que pensar mucho en lo ocurrido ese día.
Shun había terminado su meditación y un poco de entrenamiento físico con Shaka cuando el sol estaba a punto de meterse. Shaka no tenía su armadura puesta y se preparaba para entrenar más seriamente. Lanzaba unas cuantas patadas y golpes, incluso prendía velas para apagarlas con sus golpes sin ni siquiera tocarlas. Estaba lleno de energía esta vez cuando de pronto sintió que alguien lo miraba. Paró su entrenamiento y se dirigió a una de las columnas.
–Pensé que dijiste que no querías entrenar.
Ikki salió de la obscuridad con su armadura puesta para la batalla. Sonrió y se acercó un poco más a Shaka mientras este relajaba sus músculos.
–Sabes, ya no sé qué es más extraño; el hecho de que mi adversario me entrene o que ese adversario sea mi nuevo… bueno, tu sabes.
–No, no lo sé. –Shaka no mostro su rostro cambiar pero quería sonreír. Ansiaba que Ikki le llamara de otra manera.
–Que ese adversario sea mi nuevo novio. ¿Feliz?
Shaka ahora podía sonreír y se colocó en posición de empezar la pelea. Ikki rio un poco y entonces se lanzó al ataque. Sus movimientos eran ahora mucho más rápidos de lo que Shaka recordaba e igualmente podía detener y esquivar los ataques del caballero dorado. Se separaron después de unos segundos.
–Ahora, creo que puedo pelear como se debe. –Shaka removió su camisa y se preparó nuevamente. Pero no pudo evitar reírse al ver a Ikki sonrojarse. –Creo que sirvió para distraerte un poco, ¿no es así, Fénix?
–No sé de qué hablas, Virgo. –sonrió para entonces esquivar un ataque de Shaka. – ¿Lo ves? No me distra…
En esos microsegundos vio cómo el ataque de Shaka se dirigía a su torso, lamentablemente no podía detenerlo así que sólo esperaba la sensación de dolor que le causaría tan rápido y fuerte golpe, pero en su vez sólo sintió una palmada rápida. Shaka se separó de Ikki qué aun no comprendía qué fue eso.
–Creo que quiero que me expliques bien qué pasó.
–No te voy a lastimar, Ikki. Pero piensa que si hubiera dado mi ataque, te hubiera golpeado fuertemente.
–Entonces así será. –Ikki sonrió, pero ahora era diferente. Si antes lo hacía por la sensación de saber que tendría una pelea o se sentía más poderoso, ahora era porque sabía que Shaka era poderoso y se preocupaba de él.
Así decidieron pelear, los minutos pasaron mientras ellos lanzaban ataques que no terminaban en más que solo rozar sin lastimar el cuerpo del otro, eso pensaba Shaka, pero los músculos de Ikki sentían un dolor. Quizá sólo era un poco de fuerza del caballero de Virgo pero seguía siendo demasiado poderoso, así que después de veinte o más "golpes" en el mismo punto, dolían esos ataques. En el siguiente golpe, Ikki trató de esquivarlo pero no pudo así que sólo abrazó a Shaka mientras recibía una pequeña palmada. Se quejó ya que ese punto había sido "golpeado" fácilmente la mayoría de la pelea. Pero como si nada hubiera pasado, sus manos empezaron a tocar el cuerpo de Shaka. Nunca había visto más que sus manos y le agradaba sentir su piel. Eso duró unos cuantos segundos cuando se separó para tomar su posición. Shaka bajó los brazos.
–Creo que ya es suficiente, Ikki. Te veo cansado y ya es de noche.
–Sólo unos minutos más, corazón. –lo decía de manera de broma pero parte de él quería decirlo desde hace tiempo.
Shaka entonces regresó al combate y esperaba que Ikki lo esquivara pero este, sólo lo abrazó para "golpear" su costado y luego escapar por debajo de su brazo. Si eso hubiera sido un ataque de verdad, Shaka sabía que Ikki sería vencedor. Se dio la media vuelta para enfrentarlo e Ikki lo tomó del cuello para golpearlo pero, exactamente como había pasado un mes anteriores a esta noche, lo acercó a él para besarlo. Shaka no sabía si era el hecho de que estaba cansado o se daba por vencido, o quizá Ikki sabía que hubiera vencido con su ataque. No le importó mucho y lo sostuvo para seguir besándolo. Esta vez él no quería dejarlo ir y continuó besándolo hasta que Ikki se liberó un poco de sus brazos.
–Esta armadura estorba. –dijo el caballero de Fénix al quitarse la armadura, pero Shaka no estaba seguro si lo dijo al aire o a él.
Sin poder pensarlo de nuevo, Ikki volvió a sujetarlo y a besarlo apasionadamente. Shaka le agradaba lo que sentía, le agradaba poder sentir los besos de Ikki y cómo él seguramente disfrutaba los suyos también.
–Ikki, espera, –aun lo tenía en sus brazos pero los besos tenían que parar. –Alguien puede entrar y vernos. Será mejor que…
Ikki lo silenció con un beso y lo tomó de la mano para correr hacía el interior de la casa de Virgo. Shaka se puso un poco nervioso así que paró y atrajo el cuerpo de Ikki al suyo.
– ¿Pasa algo? –preguntó Ikki.
–Es solo que… bueno…
–Ah, creo que ya entiendo. –se sonrojó un poco más de lo normal pero trataba de seguir teniendo ese rostro enojado. –Perdón, no pensé que no quisieras.
– ¿Te refieres a hacer el amor?
Ikki no esperaba esas palabras tan directas así que su rostro era totalmente rojo. Shaka lo acercó a su cuerpo y lo volvió a besar mientras metía su mano al abdomen de Ikki.
–Sí, sí quiero. –le dio un pequeño beso. –Pero debes de entender que soy un hombre que se supone no debería hacer esto. Esto… es un poco nuevo.
– ¿Qué? –preguntó Ikki casi riéndose. – ¿No puedes disfrutar los placeres terrenales? ¿Esperas los de la otra vida? ¿Y si no vienen? ¿Y si siempre te…?
– ¿Quieres hacer el amor conmigo? –le interrumpió tomándolo aún más cerca.
Ikki suspiró de una manera que nunca pensó que lo haría.
–Deberías de dejar de decirlo así.
–Pero si eso es. –Shaka sonrió. – ¿No puedes nombrar los placeres terrenales? ¿Esperas que sea yo el que los diga?
Ikki bajó su rostro, verdaderamente el caballero de Virgo le divertía en ocasiones.
–Sí, Shaka, quiero hacer al amor contigo en este mismo instante.
El hombre más cercano a dios ahora sonreía mientras los dos se escabullían al cuarto principal. En cuanto las puertas se cerraron, Ikki empezó a besarlo sin parar, mientras que las manos de Shaka le quitaban la camisa y los pantalones. Ikki suspiró al sentir algo duro entre las piernas de su amante. Sonrió y le ayudó a remover sus pantalones. Shaka entonces se recostó en las sabanas y dejó que Ikki se sentara encima de él; se sentía demasiado excitado en ese momento como para pensar en cualquier otra cosa, así que removió la ropa interior de ambos y acercó a Ikki a su cuerpo para seguir besándolo. El caballero de Fénix gemía un poco, especialmente cuando oía a su amante hacer lo mismo.
–Déjame entrar. –dijo Ikki un poco avergonzado pero decidido al mismo tiempo.
Shaka abrió los ojos y le dio un tierno beso. Ikki entonces recordaba que de cualquier manera, era la primera vez que el caballero de Virgo podía hacer algo así. Anteriormente no podía haber tenido un amante y, aunque así fuera, no un hombre. No sabía qué hacer ya que él sólo había estado con una o dos mujeres y aún era un poco joven, pero por esa misma última razón sentía que no podía esperar mucho a satisfacerse.
–No te preocupes, ya sé qué hacer. –dijo con una falsa experiencia que ni Shaka le creía.
Lamió dos de sus dedos y los hizo caminar por todo el pecho y abdomen de Shaka. Al llegar a su miembro notó que este estaba demasiado excitado, incluso gimió un poco al rosarlo. Entonces introdujo uno de sus dedos lentamente mientras veía como Shaka contenía algunos suspiros y gemidos. Lo besó apasionadamente mientras que sentía como una de las manos de Shaka se dirigía a su entrepierna para tocarlo. No quería ni podía contenerse más así que insertó el siguiente dedo y los movió de adentro hacia afuera. Shaka ahora gemía y se aferraba a las sabanas. Ikki sonrió un poco al ver que no estaba haciendo tan mal trabajo después de todo. Entonces Shaka tomó sus dos manos para hacerlo salir y lo besó nuevamente.
– ¿Podrías hacerlo ya? –preguntó con sus labios demasiado cerca a los de Ikki.
El caballero de Fénix sintió una excitación al escucharlo preguntar eso y se sentó frente a él. Tomó sus piernas para abrirlas un poco y dejó que parte de su miembro entrará lentamente en Shaka. Se sentía tan bien que tuvo que aguantar las ganas de gemir, algo que su compañero no hizo. Ikki empezó a dar pequeñas embestidas mientras se adentraba un poco más cada vez. Shaka lo sostuvo cerca de él para besarlo y acariciarlo hasta que gimió fuertemente su nombre. Ikki sabía que la razón era que estaba todo su miembro adentro y eso hacía sentir bien a los dos. Shaka se aferraba a su cuerpo para sentirlo aún más adentro y sus suspiros y gemidos hicieron que ni siquiera Ikki pudiera contenerlos más.
–Sí, sigue así. –pidió Ikki a Shaka. –Se siente tan bien, sí. –sentía cómo el cuerpo del caballero de Virgo se relajaba y contraía de tiempo en tiempo.
–Ah, Ikki. –gimió Shaka. No podía creer que se había perdido de este placer tan grande, de nunca haber experimentado algo así.
El miembro de Ikki no salía del cuerpo de Shaka y este, al sentir tanto placer, empezaba a relajar su cuerpo para que su amante hiciera lo que quisiera. Desde besarle el cuello hasta jugar con su miembro para excitarlo aún más. Shaka lo abrazó y besó sin parar, sentía que todo ese placer podía terminar en cualquier minuto ya que sentía un calor terrible en su entrepierna.
–Oh, Ikki, –gimió besándolo. –Dame un poco más, por favor.
Ikki no podía contener sus embestidas que subían de nivel más y más, no podía contener sus labios que trataban de besar el cuerpo de Shaka. Entonces sintió cómo el miembro de su amante se ponía aún más duro en su abdomen y eso lo hizo gemir igualmente.
Los gemidos y los nombres de ambos invadían el cuarto mientras que cambiaba de posición sin parar tratando de que eso no se acabara pero, justo cuando Shaka se sentaba arriba de Ikki, sintió como su interior se llenaba y como él mismo vaciaba su placer sobre el cuerpo de su amante. Ambos gimieron fuertemente al acabar, uno por ser la primera vez que sentía eso y el otro por ser joven y sentir de nuevo esto, pero ahora lo sentía un poco diferente. Shaka no sabía qué hacer, así que sólo se recostó a un lado de Ikki sin dejar que sus cinturas se separaban. Ikki empezó a salir lentamente de su amante y se sentó por un instante. No podía creer que se sintiera mucho mejor, no recordaba que se sintiera tan bien tener todo ese placer, pero le agradaba saber que había sido con Shaka y con nadie más.
– ¿Ikki? –preguntó Shaka tomando su mano. – ¿Sabes que te amo?
Ikki se recostó en su espalda y la besó para quedarse sobre él. Shaka aun trataba de tomar el aire pero le molestaba un pequeño detalle.
–Sé que me amas, pero nunca lo dices. –dijo. –Yo trató de decirlo todos los días, pero…
–Shaka, te amo. –volvió a besar el cuerpo de su amante. –Sabes cómo soy, amor. Los sentimientos no son mi fuerte.
El caballero de Virgo sonrió y dio vuelta a su cuerpo para besar dulcemente a Ikki.
–No es tan difícil.
–No lo es, lo admito. –Ikki rio un poco y lo volvió a besar para después cubrirlos a los dos con las sabanas. –Yo lo digo cada vez que te beso y te observo cuando meditas.
–Entonces está bien, no te obligaré a decirlo. –Shaka acarició la espalda de Ikki mientras cerraba los ojos. –Pero aun diré que te amo.
Ikki permitió que el sube y baja del pecho de Shaka lo arrullara y las manos de él lo acariciaran para dejarlo dormir tranquilamente. Mientras que su amante no dejaba de observar como un joven tan violento ahora dormía sobre él después de haberlo amado tanto y tan bien.
Aquí empecé a darles ataques nuevos a los caballeros de bronce, sacando los nombres referentes a su constelación o una combinación de ellos y sus maestros dorados.
La lluvia de estrellas fenícidas (Phoenicids en inglés) pasan en Diciembre y Julio, siendo la segunda más pequeña que la primera. Decidí que sería un buen ataque, que parecieran meteoros, como el meteoro de Pegaso, pero más como cuando Ikki lanza sus plumas en el anime. Así que espero les haya agradado...y les agrade a los que les hice a los otros caballeros.
