¡Lo sieeeeento!
Ah pasado exactamente un mes desde que actualice y de verdad lo siento u.u. Bueno, mejor tarde que nunca ¿no? Me han dicho en algunos mensajes privados, que no les gusta que subraye la letra, así que lo intentaremos con otra letra ¿si?
Aclaraciones de la historia:
Letra normal: presente.
Letra inclinada: recuerdos de futuro.
Okey comencemos! Espero que les guste, y para que sepan este es el capitulo más largo que escribí en mi miserable vida, 2.020 palabras, se que no es mucho pero para mi si xD
Deja tu comentario, me gustaría saber que te pareció :D
"Oh dios. No por favor. No. No. No. No. No. ¡NO!"
Los pensamientos del recuerdo de la Levy del futuro hicieron eco en todo el lugar. Los magos se encontraban en shock, ninguno lograba salir de su estupor.
Un pequeño escalofrió le recorrió por la espina dorsal a Jet. El no pudo evitar sentirse conmocionado por la escena ante él, sin embargo el siguió viendo el recuerdo hasta el final. Droy parecía ser el más afectado de los dos. El estómago del mago se le revolvió fuertemente y por un momento pensó que vomitaría al ver tal escena. Su propio cuerpo, junto con el de su mejor amigo, totalmente destrozados por los escombros. La sangre por todos lados. Las lágrimas y sollozos de su pequeña amada. Todo fue demasiado para él, sus ojos negros se negaron a mirar y automáticamente el miro sus pies.
"—Y-yo…yo no qu-quiero morir…No antes de ver a mis Nakamas otra vez."
Levy sintió un enorme nudo en la garganta. Ella apretó un poco más al pequeño felino que sostenía en sus brazos. La imagen de ella misma llorando empezó a verse borrosa por las lágrimas acumuladas en sus ojos.
"—No moriremos, camarón. No antes de dar una buena pelea."
Una pequeña lágrima cristalina salió de su ojo izquierdo, irónicamente, del mismo ojo que lloraba su "yo" del futuro. Rápidamente, se soltó de la mano de Gajeel y se limpió la pequeña lágrima. Después de haberla secado, volvió a aplastar la mano de Gajeel contra la suya.
"—Lo lograremos Levy…lo prometo."
Gajeel apretó un poco más el agarre que tenía su mano con la de Levy. El frunció el ceño y maldijo en voz baja. El no pudo apartar, ni un solo segundo, su vista de la imagen de la Levy llena de vendas.
Entonces…eso fue lo que había pasado. Reflexiono mentalmente.
Los moretones, las contusiones, los vendajes, las cicatrices… todo eso marcaron el cuerpo de la pequeña maga y él no había podido hacer nada. Enfurecido, el Dragon Slayer de hierro apretó el puño de su mano libre.
Los ojos de la maga celestial observaron la imagen de Levy siendo abrazada por Gajeel, en los recuerdos de la Levy del futuro. Sus ojos marrones se empezaron a aguar, amenazando en convertirse en lágrimas. Sus manos estaban tapando su boca por la impresión.
¿Por qué?
Se preguntó.
¿Por qué ella había sido la única que había podido viajar al pasado y no Levy?
¿Por qué la pequeña maga tuvo que sufrir de esa manera?
Entonces cuando la pequeña maga de escritura sólida, había cerrado sus ojos mientras era abrazada por el Dragon Slayer de hierro, la escena empezó a desaparecer y todo empezó a cambiar una vez más.
¿Por qué las personas más buenas estaban destinadas a sufrir?
Dos magos se encontraban caminando sigilosamente en el bosque. Ellos no eran nada más ni nada menos que Gajeel y Levy.
—Vamos…apúrate camarón. —susurro Gajeel.
Levy apuro un poco más el paso y agarro con más fuerza el morral de su bolso. Sus pies ágilmente esquivaban cualquier ramita o charco que pudiera delatar su posición actual. En su brazo, arriba de las vendas, se podía apreciar la palabra "inodoro" con letra es cursiva, proveniente de su propia magia. La palabra estaba hecha de un color blanco y se encontraba ligeramente remarcada por el color negro. Esta palabra estaba también escrita en el brazo del otro mago, la cual permitía ocultar su olor de los dragones.
A lo lejos, los magos divisaron la cueva donde actualmente se escondían de los dragones. Gajeel agarro la mano de Levy y jalo con fuerza para llegar más rápido hasta allí.
Una vez adentro, Levy activo unas runas que ella misma había trazado en la entrada de la cueva, las cuales lograban que los dragones no pudieran verlos, siempre y cuando los dos magos estuvieran dentro de la misma. Cuando termino, ella suspiro y se sacó el pequeño bolso del hombro.
Una semana. Pensó.
Una semana desde que toda la catástrofe había comenzado.
Levy se sentó sobre el suelo rocoso y se puso en una posición fetal, su mentón descanso en sus rodillas.
Últimamente, ella se preguntaba cuando esto acabaría. ¿Habría alguien tan poderoso como para poder vencer a los dragones? Fielmente, ella oraba porque ellos no fueran los únicos sobrevivientes del gremio. Ella aún creía que era así, que los demás estaban sanos y salvos en algún lugar. Aunque cada día que pasaba, la esperanza se iba apagando poco apoco.
Levy suspiro y cerró sus ojos.
Ella solo quería que todo fuera como antes…
El gremio lleno de bullicio, la alegría y la paz flotando como burbujas en el aire, sus amigas devuelta, Lucy, Mira, Erza, Cana y todas las demás. También Jet y Droy, una vez más junto a ella, animándola, como alguna vez lo hicieron.
—Camarón…
La voz de Gajeel la sacó de sus pensamientos.
Sus ojos color avellanas se abrieron y lo miraron expectantes.
—Ya es hora de prender una fogata. —el señalo a una pequeña montaña de ramas.
Levy asistió con la cabeza.
—Escritura solida: Fuego. —murmuro mientras movía sus dedos en el aire.
La palabra aterrizo en el montículo de madera y poco apoco el fuego empezó a crecer hasta formar una fogata resistentes. Gajeel se sentó al frente de ella y fue agregando pequeñas ramas para avivar aún más las llamas.
La mirada de la pequeña maga se desvió hacia la entrada de la cueva. Los colores vivos del atardecer poco apoco empezaron a irse, junto con el sol, dando lugar al comienzo de la noche. Las estrellas brillaron más que nunca en esa noche. Entonces ella se preguntó ¿Cómo algo tan hermoso puede relucir en este momento de absoluta oscuridad? A lo lejos, los ojos de la pequeña maga pudieron divisar a algunos dragones volando por el cielo oscuro.
Impulsivamente, Levy arrastro sus piernas cerca de su pecho y las apretó con sus brazos. Su mirada se desvió, nuevamente, hacia la fogata. Sus ojos se perdieron en las llamas. Levy empezó a divagar en sus pensamientos y en sus fantasías.
Gajeel la observo, sentado desde su lugar. Él no había podido dejar de observar cada movimiento que ella hacía. Él se mordió el labio con frustración.
Odiaba verla así…
Verla tan…vacía y desesperanzada.
Dolía ver, a la mujer que alguna vez fue alegre y vivaz, convertida en una mujer sombría y llena de miedo. Ella parecía una pequeña niña asustada…una niña asustada de los "moustros" que se encontraban rondando afuera.
Sus ojos rojos observaron como ella tembló ligeramente por el frío. Dentro de poco el invierno comenzaría, él no estaba del todo seguro si ellos podrían soportar las bajas temperaturas en una cueva. Gajeel negó con la cabeza. Tenía que tener esperanza…por ella.
Gajeel se levantó, con pasos cortos se encamino hacia la peliazul y se sentó a su lado. Suavemente, el paso su brazo por los hombros de la pequeña maga y la atrajo hacia su pecho. Levy no se negó y apoyo su cabeza en su hombro. Su mano derecha se apoyó en su pecho y apretó su camisa.
¿Cuánto tiempo más? Se preguntó.
¿Cuánto tiempo más ellos resistirían?
Por alguna razón, ella no podía evitar pensar en eso. La mano de Levy, casi por inercia, apretó un poco más fuerte la camisa de Gajeel. En respuesta, el pelinegro la apretó un poco más contra él, brindándole un poco más de calor.
Los ojos de la pequeña maga, poco a poco, empezaron a cerrarse. Por un momento, ella se olvidó de todo a su alrededor. Los dragones, las muertes, sus compañeros…todo. Lo único que sintió, fue la paz que le brindaba el calor de Gajeel. Ella se acomodó un poco más en el hombro del mago y suspiro.
Tan cálido…
Eso fue lo que pensó antes de quedar profundamente dormida en el hombro de su amado.
El ruido de unas pisadas despertaron a Gajeel. Sus ojos miraron fuera de la cueva, todo parecía normal. ¿Acaso fue su imaginación? Él se hundió de hombros y observo la fogata al frente de él, la cual ya se había apagado. Sus ojos rojos miraron atreves de la oscuridad a Levy, la cual dormía tranquilamente en su hombro. Con cuidado, el estiro la pequeña manta que los cubría y los envolvió un poco más.
Él se apoyó en la pared rocosa de la cueva y empezó a cerrar sus ojos.
Entonces el ruido de pisadas una vez más lo despertó.
Esta vez, él no lo había imaginado. Gajeel se enderezo rápidamente, provocando que la pequeña maga se despertara. Ella refregó su ojo que no se encontraba vendado y miro a Gajeel adormilada.
— ¿Qué sucede?
Gajeel la miro y coloco un dedo en sus labios. Levy capto el mensaje y guardo silencio.
A lo lejos, dos siluetas empezaron a aparecer, acompañados por una más pequeña en medio de ellos. Las dos personas iban armadas con rifles y estaban en alerta extrema.
Gajeel maldijo en voz baja. Él no lograba olerlos ya que las runas adheridas a la entrada de la cueva, no lo dejaban. Levy se estremeció un poco.
Las botas de las dos personas se empezaron a escuchar cada vez más cerca. Entonces, se pudo diferenciar que las dos personas eran una mujer y un hombre, acompañados por una niña. El pelo largo y verde de la mujer bailo con el viento, mientras tanto el hombre se mantuvo recto en cada momento.
No puede ser…
Los ojos avellanas de Levy se abrieron más de lo normal. Ella se tapó la boca con ambas manos para no gritar de alegría.
¿De verdad eran ellos?
Gajeel aflojo ligeramente el agarre que tenía con Levy. Esta aprovechó, corrió hacia la entrada y deshizo las runas. Las dos personas voltearon a mirar a Levy, alarmados. La pequeña niña se escondió detrás de la pierna de su madre.
Los ojos violetas de la mujer miraron en pleno Shock a Levy. El hombre raciono de la misma manera.
—No…no puede ser. —murmuro la mujer.
La pequeña niña corrió hacia Levy y abrazo sus piernas. La mujer y el hombre la siguieron y se metieron adentro de la cueva. Una vez que Levy había vuelto a poner las runas, ella se voltio a mirar a la pareja.
Pequeñas lágrimas saladas salieron de los ojos de ambas mujeres.
Levy corrió hacia ella y la abrazó con fuerza, permitiendo que las lágrimas fluyeran libremente. La mujer envolvió sus brazos en los hombros de Levy y sollozo.
—M-Me…me alegra saber que están b-bien. —Levy dijo entre sollozos.
Bisca sonrió y lloro con más fuerza.
—Yo también me alegro…
Y realmente lo imposible se hizo posible, mientras ambas mujeres lloraban de pura alegría. Una pequeña esperanza crecía en el pequeño grupo de adultos.
Alzack, con su hija en brazos, fue hasta Gajeel y ambos estrecharon sus manos en forma de saludo. Los dos se sonrieron con cariño. Y aunque estos dos no eran del todo cercanos, los dos estaban contentos de poder ver a otro nakama vivo.
Lentamente, Levy se separó de los brazos de Bisca y prendió la fogata nuevamente. Alzack, se acercó hasta la pequeña maga y coloco, cariñosamente, su mano sobre su cabeza y acaricio sus cabellos.
Levy sonrío mientras nuevas lágrimas se empezaban a formar en sus ojos.
En medio de la catástrofe y el miedo…un rayo de esperanza resurge entre la oscuridad.
Gajeel se tensó al sentir como Bisca lo abrazaba fuertemente mientras lloraba. En respuesta, el con cierta torpeza, le dio algunos golpecitos en la espalda. Cuando por fin la maga peliverde se calmó, ella lo miro con una brillante sonrisa.
—Gracias por haber cuidado de ella. —Susurro.
Gajeel sonrió y afirmo con la cabeza. Su mirada se centró en Levy.
Levy se encontraba abrazando a la pequeña Asuka mientras reía y lloraba a la vez. Alzack a su lado reía mientras veía como su hija miraba raro a la pequeña peliazul. Gajeel sonrió suavemente ante la vista.
A pesar de las heridas y vendas… ella se veía hermosa.
Sus ojos brillaron de una forma inigualable…
Una forma que hace mucho el no veía.
Entonces, el pensó que la esperanza no estaba tan perdida después de todo.
...
..
.
Continuara...
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