¡Proyecto 2027 regresa con nuevos fics!
En el Proyecto 1-8, específicamente en el Topic de los Hijos de los Elegidos, estamos publicando una colección de historias de diferentes autores para festejar el cumpleaños No. 16 del Epílogo de Digimon Adventure Zero Two.
Pido una disculpa por haber interrumpido las publicaciones y queda pendiente la segunda parte de un fic, sin embargo, hoy queremos ofrecerles un trabajo de Angelique, ¡una de las mejores autores del mundo futurista!
¡A disfrutar!
Sexta historia: Entre los días, soñando despierto
Autora: Angelique Kaulitz
Personajes: Daisuke Motomiya, hijo de Taichi e hija de Iori, además del hijo mayor Takaishi-Yagami.
Entre los días, soñando despierto
Si le preguntasen a Daisuke Motomiya si él había conseguido lo que había soñado desde niño, él sonreiría. Podría hablar de su cadena multinacional, Yumei, con el orgullo flamante que siempre lo invadía cuando se trataba de lo lejos que había llegado de esos días perdidos en las calles, empujando un carrito lleno de sueños. Podría comentar sobre su graciosa esposa y sus preciosos hijos, sobre lo alborotado de sus días juntos y su anhelo en los viajes cruzados. Su familia era mucho mejor de lo que habría podido soñar, inesperado regalo en todo sentido.
No lo tenía todo, no, porque aún faltaban piezas importantes pero, dentro de todo, él estaba contenido. Daisuke siempre había sido de sueños sencillos. La realidad le resultaba a menudo mejor de lo esperado.
Seguía esperando el postre especial que Keiko, una de sus socios, insistía que debía probar. Ella quedaba a cargo del negocio cuando Mitsuko y él salían de Japón, pero cuando ellos estaban se dedicaba a su línea de pasteles exclusivamente. Keiko le había reservado un lugar alejado de la entrada, queriendo darle privacidad en el restaurante, pero para él no hacia falta. Nunca le había molestado tratar con la gente. Ocasionalmente era agobiante, sí, pero la mayor parte del tiempo él lo disfrutaba.
Miró por el gran ventanal que daba a la calle y se perdió en el mar de gente que iba y venía en las olas indecisas de la vida. A veces quería pedirles que se detuvieran, que viesen las cosas sencillas que ofrecía pero también pensaba que no se podía detener una máquina que funcionaba a toda velocidad.
Sonrió cuando apareció, en su campo de visión, un grupo de niños muy familiar. Se quedaron junto a la ventana sin prestarle atención así que aprovechó para tomar los detalles. Taiyo Yagami, el pequeño que no podría parecerse más a Taichi si quisiera, sonreía felizmente y señalaba hacia el interior mientras hablaba. Daisuke no podía entender una palabra de lo que estaba diciendo pero alcanzó a ver a sus acompañantes, Koichi Takaishi y Hoshi Hida, sonriéndole en respuesta.
Daisuke sintió una nube de nostalgia llorando sobre su pecho.
Dio unos pequeños golpes en el vidrio —ese era su restaurante después de todo— y su sonrisa creció en extensión cuando vio a Taiyo dar un respingo sorprendido y luego darle una brillante sonrisa al reconocerlo.
Les hizo un gesto a los tres para que entraran y le hicieran compañía.
La respuesta llegó antes de lo que esperaba.
—¡Tío Daisuke!
Estaba satisfecho con saber que los niños todavía se acostumbraban a recibirlo con la alegría de años atrás. Con el tiempo, la inocencia se desvanecería y Daisuke no estaba preparado para ello, para dejar escapar los rastro de la inocencia.
Taiyo llegó a sus brazos primero, con su sonrisa de luz de sol y los ojos color chocolate lleno de la más pura alegría.
—Buenas tardes —lo saludó ella. Hoshi había heredado más que los melancólicos ojos de Iori Hida; tenía sus movimientos prolijos y una sonrisa que le hacía lucir mayor, pero aceptó su abrazo de buen grado cuando Daisuke dejó al pequeño.
Daisuke atrapó a Koichi con uno de sus brazos cuando el mayor se les unió y le revolvió el cabello. Con sus genes, tenía suerte que no había heredado el desorden caótico que estaba ligado a sus cosanguíneos. Taiyo y Tsubasa habían tomado el cabello indomable sin salvación, pero no el mayor de los mellizos.
—No hagas eso —protestó Koichi y arrugó el ceño al mirarlo. Hikari lo había mirado muy pocas veces así, con irritación evidente, pero los ojos de su hijo, tan parecidos a los de ella y tan diferentes, no dudaban en hacerlo.
Daisuke le sonrió sin arrepentimiento y los labios de Koichi terminaron traicionando su intención primera.
—¿A dónde iban? —preguntó con curiosidad. Las horas de escuela habían terminado por el día.
—Hoshi y yo fuimos al club de kendo —Taiyo comentó, y miró con anhelo el menú que había quedado en la mesa—... la estamos acompañando a su casa.
Daisuke se había sorprendido cuando descubrió que toda la pasión por el fútbol había sido repartida entre los miembros de la familia tan irregularmente. Taiyo era, de todos, de quién menos habría esperado la falta de pasión por el deporte. Ayane no había sido una gran deportista, Daisuke recordaba, y Taiyo simplemente lo tomaba como un juego más.
—No sabía que estabas en club de kendo —comentó.
—Me anoté este año —respondió Taiyo, felizmente—... tío Iori dice que es bueno para calmar la mente.
Daisuke parpadeó un poco inquieto pero supuso que Iori tenía sentido, rara vez no lo tenía. Si algo podría hacerle falta al niño de Taichi era un poco de serenidad.
—Y Hoshi es impresionante, ¡Ella me está ayudando a practicar! —agregó antes que Daisuke pudiese decir algo más. Hoshi le dio una mirada cariñosa a su pequeño aprendiz, sus mejillas enrojecieron. No era tímida pero le daba algo de vergüenza que hablaran sobre sus virtudes: realmente destacaba, entonces. Con Iori como su padre, no tenía ninguna duda.
Daisuke vio a Koichi salir del salón para hablar por teléfono, ignorando la conversación. Llevaba una mueca en su rostro.
—¿Sucedió algo? —preguntó, señalando el suceso.
—Estaba peleado con Tsubasa, había querido llamarlo pero le daba el buzón de voz —Hoshi le explicó, acomodándose en el asiento frente al suyo mientras Taiyo le comentaba a Daisuke sobre su día en la escuela.
Daisuke sonrió un poco mientras miraba en la dirección que había escondido a uno de sus sobrinos, si bien era común saber que los mellizos se habían peleado por alguna razón sabía que se arreglarán, y luego levantó el menú de la mesa, lo abrió y se lo ofreció a Taiyo. Hoshi, que estaba sentada junto a él, terminó ojeando el menú con él, señalando algunas opciones que quería probar.
Daisuke se perdió en el recuerdo de un restaurante, con todos cerrados en círculos y compartiendo una comida. Se recordaba peleando con Miyako, pero recordaba también los nervios de Ken y la facilidad de Takeru para fluir dentro del grupo. Era tan buen momento como cualquier otro para invitarlos a comer, decidió. A él le gustaba que las personas disfrutasen de la comida, sin importar el tiempo y la forma. Había sido parte de su sueño invocado, ese que perseguía desde niño. Y le gustaba más cuando se trataba de su familia ampliada, esa que había encontrado temprano en la vida y que no dejaba de crecer.
—¿Le gustaría quedarse a comer? —La espontaneidad siempre había sido un rasgo suyo.
—¡Sí!
Hoshi le dio una sonrisa suave Taiyo pero pareció más dudosa. Daisuke trató de parecer el adulto responsable y no hacer ningún puchero para salirse con la suya.
Hoshi se rio.
—Tengo que avisar a mi madre, primero. Iba a quedarme con ella estos días.
El triunfo se le pintó en la cara. —Adelante, yo te acompaño a tu casa después. Tai-chan, estoy esperando un postre nuevo, ¿quieres ser uno de los primeros en probar?
—¿No deberíamos tener el postre después de la cena? —preguntó Koichi, desde su costado. Era tan correcto como Hikari solía ser cuando Daisuke la conoció.
—Dile a tu hermano que se nos una y a Daiki también —Daisuke le dijo, no lo habia visto regresar a su pequeña reunión improvisada—... Y no te olvides de Saori y Yoshiro.
—¿No quieres que invite también a los Kido, tío Daisuke? —preguntó Koichi con una sonrisa burlona. Se le notaba el cambio en su ánimo y no tenía dudas que había arreglado sus diferencias con su hermano—... Porque seguro que Daiki viene con Reiko y Ozamu.
Taiyo levantó la mirada al escuchar el nombre de su amigo. Frunció el ceño, pensativo.
—¿Y a Yuko?
Koichi sonrió. —También le preguntaré a tío Koushiro si puede venir Yuko.
—Eso no estaría mal, ¿verdad? Todos pueden venir a mi restaurante cuando quieran —comentó Daisuke, con una sonrisa radiante.
Hoshi sonrió un poco más. No la había visto con una sonrisa así desde la separación de sus padres, algunos meses atrás, y eso lo hizo sentirse mejor. Él quería lo mejor para esos niños, después de lo que habían tenido que pasar en el último año. La mejor manera de continuar, él pensaba a veces, era justamente seguir. Pese a todo lo que pasó, el mundo seguía dando vueltas y la vida continuaba.
—Iré a buscar a Tsubasa —Koichi le revolvió el cabello a Taiyo con una de sus manos antes de marcharse—. Volveré luego.
—Ya prometí un postre muy especial.
Daisuke recordaba bien que la niña de Iori tenía debilidad por los dulces, así que ella no se negaría. Taiyo, bueno, era el niño de Taichi. Difícil imaginar que podría negarse a algo en los restaurantes Yumei.
Si le preguntasen a Daisuke Motomiya si él había conseguido lo que había soñado desde niño, él sonreiría. Podría hablar de su cadena de restaurantes, cada vez más exitosa, o de sus aventuras pasadas que habían señalado quién era y ese futuro que se abría. Podría hablar de la vida que daba vueltas y el pasado que a veces no se quedaba en el fondo. Podría hablar de su familia, su esposa y sus hijos, sus amigos y sus sobrinos que seguían haciendo crecer ese pequeño universo que compartían.
Si le preguntasen si tenía todo lo que quería, él diría que no. Vmon no estaba allí, no desde que la puerta al Mundo Digital se había vuelto algo inestable en el último tiempo. Pero, en cambio, sonreiría: porque esperaba que algún día, él pudiese decir que sí.
N/A: De verdad traté de hacer algo diferente pero esto fue lo que salió.
Nota: La puerta al Mundo Digital se cerró en el 2027 en mi universo futurista pero eventualmente volverá a abrirse...
¡Gracias por leer!
¡Nos vemos en una próximas entregas (sí, seguirán llegando, inclusive, si quieren participar, los esperamos en el topic)
